REPORTAJE TELEFÓNICO DEL EQUIPO DE NAC&POP, DE ESTA SEMANA, PUBLICADO POR SUS MEDIOS DE DIFUSIÓN -
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OBRAS DE DEFENSA COSTERA DE YACYRETÁ EVITAN I INUNDACIONES.
Los fenómenos de acentuación de severos fenómenos climáticos, conocidos como “El Super Niño”, están provocando grandes inundaciones en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, y sus efectos negativos pueden ser aun mayores, pues los picos de las crecientes aun no se habrían verificado.
Esos acontecimientos negativos, con funestas posibles connotaciones, dan tema para muchas opiniones, no siempre cuidadosas y bien fundamentadas.
Algunos opinólogos al voleo, o más bien lenguaraces irresponsables, no dudaron en culpar a las represas por las grandes crecientes, como si fuera que esas obras de infraestructura “produjeran” agua, siendo que solo tienen limitadas capacidades de almacenamiento del caudal, superado lo cual la corriente de agua sigue circulando aguas abajo.
Por el contrario, los grandes embalses tienen ciertas capacidades, para disminuir los impactos de crecientes, dependiendo ello de la relación entre el volumen del vaso de agua y el caudal del respectivo río en el que se levanta cada central hidroeléctrica.
En ríos de grandes caudales, por lo general las hidroeléctricas tienen una limitada capacidad de almacenamiento del caudal, pudiendo disminuir en parte los efectos de las inundaciones, pero carecen de la capacidad para impedirlas agua abajo. Ejemplos de este tipo de grandes hidroeléctricas son Salto Grande y Yacyretá, entre muchas otras. El Paraná, en Yacyretá, tiene un caudal medio del orden de 12.000 m3/segundo. Opera como Central de Pasada, con limitada capacidad de embalse, en función del enorme caudal del Paraná.
Por otra parte, en ríos de caudales mucho menores, una gran hidroeléctrica dotada de un enorme vaso de almacenamiento (el lago artificial), puede impedir totalmente las inundaciones aguas abajo.
El Chocón, además de producir grandes cantidades de energía muy barata, y de formar un gran embalse que es un lugar de recreación y atractivo turístico, tiene la enorme virtud de haber impedido totalmente las inundaciones, que eran recurrentes y producían grandes daños en la alta cuenca del río Negro (que nace en la confluencia del Limay y el Neuquén). El caudal medio del Limay es de 722 m3/segundo.
El Chocón tiene una gran capacidad de embalse, capaz de contener muchos meses del caudal del Limay. Eso es impensable en hidroeléctricas construidas en ríos de grandes caudales.
Para evitar las habladurías de los ecólatras y similares, es conveniente precisar que no cabe decir que “Yacyretá fue mal hecha” (al igual que otras grandes hidroeléctricas), sino que pretender que pueda contener todo el caudal en grandes crecientes, sería no solo muy costoso, sino incluso un disparate técnico, por la enorme magnitud de la obra y lo descomunal que sería el vaso resultante.
Por distintos factores, consecuencia de fuertes intereses vinculados a la generación termoeléctrica (la que quema hidrocarburos, negocio que a la vez incluye a proveedores de repuestos, transportistas de combustibles y otros), resultó evidente que hubo presiones para que Yacyretá quedara como obra inconclusa, perfecta en tal caso como el “mal ejemplo” que frenara otros proyectos hidroeléctricos.
Es evidente y muy conocido entre especialistas energéticos, que la energía termoeléctrica no puede competir con los costos operativos reales -mucho menores- de las hidroeléctricas; además de la enorme contaminación causada al quemarse grandes cantidades de hidrocarburos (petróleo, gas o carbón).
Para difamar a la hidroelectricidad, los hechos serían demostrativos que hubo intereses que pretendían hacer funcionar Yacyretá a una cota mucho menor que la de diseño…y la excusa perfecta era dilatar indefinidamente las obras de defensa costera, argumentando los costos de las mismas.
Sin las obras de defensa costera, era inviable alcanzar la cota de diseño.
Además, obligando a Yacyretá a funcionar a mucha menos potencia (del orden del 40 % menos), caería abruptamente la lógica rentabilidad que este tipo de obras producen, dilatando la amortización de las inversiones y reduciendo drásticamente el rendimiento energético -y el financiero-, una vez cancelados los costos de la inversión.
Pero en los hechos, ese funcionamiento a cota de embalse reducida, dejaba “servida en bandeja” a los detractores del desarrollo hidroeléctrico, otra contundente excusa, pues era sabido que fuera de la cota de diseño, se produciría el fenómeno de la cavitación, el cual dañaría los álabes (paletas) de las turbinas, obligando a costosas reparaciones y paradas técnicas parciales.
Afortunadamente, hubo oportunas decisiones políticas que sacaron a la EBY (Entidad Binacional Yacyretá), de las indefiniciones, realizándose un enorme conjunto de obras de defensa costera, que a su vez incluyeron notables inversiones en infraestructuras urbanísticas, que concretaron notorios avances para las ciudades de Posadas (Argentina), Encarnación (Paraguay) y localidades menores aledañas, con valiosas concreciones que de otro modo posiblemente nunca se hubieran hecho.
Gracias a esas enormes obras de defensa costera, que incluyen las hermosas y muy funcionales costaneras de Posadas y Encarnación, no volvimos a sufrir las recurrentes muy frecuentes inundaciones, las que significaban costos sociales y económicos cuantiosos, pues se debía trasladar y ubicar temporariamente a los muchos pobladores de barrios populosos muy humildes ubicados en ambas márgenes junto al río. Barrios como El Chaquito y Villa Coz en Posadas, y la Zona Baja en Encarnación, que eran villas miseria carentes de infraestructuras sociales esenciales, como agua potable (con unas pocas canillas comunitarias), cloacas (inexistentes), ni tampoco otras obras urbanísticas esenciales. Eran deplorables las aguas servidas en las calles, y los nauseabundos olores de los “excusados” (retretes muy elementales), que impregnaban el aire en esas áreas precarias.
Esos pobladores fueron reubicados en viviendas dignas, con todos los servicios esenciales. Los lugares antes insalubres, se transformaron en hermosas costaneras, que son pulmones para el ocio de los pobladores de ambas ciudades, y atractivos turísticos.
¡Y desde que esas valiosas obras se concretaron, no volvimos a padecer inundaciones, en ambas márgenes, en prácticamente toda la considerable área abarcada por las defensas costeras, que a la vez son notables avances urbanísticos para esas dos capitales y poblaciones circundantes!
También cabe asumir que si no dispusiéramos del enorme volumen de energía generada por Yacyretá, el SADI (Sistema Argentino De Interconexión), estaría en serios apuros para abastecer la demanda, lo cual es agravado por la irracional política de freno total a todas las obras públicas, las que son imprescindibles para el desarrollo socio económico, lo que no evidencia importarle, en modo alguno, a libertarios y sus vinculados políticos.
CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
Magister en Gestión de la Energía
KEYNES DESMIENTE GRUESAS FALSEDADES DE LIBERTARIOS
A un siglo o poco menos de los debates que provocaron las notables ideas de Keynes, la contundencia de sus resultados -esenciales para la rápida recuperación socio económica de EEUU y del mundo-, y la solidez de sus fundamentaciones, no exentas de algunas pinceladas de ironías, siguen siendo esenciales para desmitificar las falsedades del muy nocivo liberalismo económico, perimida doctrina de la cual derivaron el nefasto neoliberalismo y el pastiche pseudo doctrinal libertario, que no es más que neoliberalismo recargado.
Lamentablemente, nunca faltan personajes que operan a favor de los elitistas intereses concentrados, frecuentemente al servicio de impresentables factores de poder extranjeros, los que se benefician impunemente, a costa de la miseria generalizada provocada por el liberalismo económico y doctrinas afines o derivadas, como el neoliberalismo, el libertarismo y similares.
Tal evidenciaría ser el caso de individuos que, pese a los desastrosos resultados anteriores, volvieron a ser investidos de poder, para implementar medidas probadamente negativas, como las desastrosas acciones económicas en perpetración.
La maraña de falsedades y distorsiones interpretativas de la realidad económica, muestra contradicciones groseras en los propios mensajes libertarios, sean propalados por el locuaz y fácilmente irritable presidente, o sus colaboradores y voceros.
Así pasó de decir, entre otras afirmaciones rotundas y contradictorias entre si, que “en 30 años seremos como Alemania”, a afirmar después que “los resultados del actual plan económico se verán en 100 años”. ¡Ambas dichas desde el “universo ficticio” en el que evidencia morar el muy locuaz presidente, tan afecto a viajes no oficiales con fondos estatales, como nada predispuesto a corregir el desastroso rumbo socio económico nacional, que su “realidad virtual” nunca parece dejarle ver!
Eso de pretextar supuestas “soluciones” en el muy largo plazo, nunca constatables, ya lo hicieron en las primeras décadas del siglo XX los voceros del liberalismo, queriendo con eso refutar a Keynes; quien con ironía evidente les contestó “en el largo plazo estaremos todos muertos”…o sea, nadie de los debatientes contra Keynes estuvo vivo para rebatir las gruesas falsedades de los personeros del doctrinario y falaz liberalismo económico.
La crisis económica mundial eclosionó a fines de 1929, con detonante en el centro del poder financiero de EEUU, y rápidamente afectó a la economía global, verificándose abruptamente que la doctrina económica liberal, imperante desde fines del siglo XVIII, carecía (y sigue careciendo) en absoluto, de las mínimas capacidades para enfrentar y solucionar un cuadro de crisis generalizada de niveles dantescos, que sumía en la pobreza, la desocupación y la desesperanza absoluta, a millones de personas, extendiendo rápidamente la miseria generalizada.
Conceptos sin sustento técnico ni histórico alguno, que eran supuestas “indiscutibles leyes económicas”, mostraron su la inoperancia total, típicas de mentiras burdas que quedaron en descubierto; entre otras la falacia según la cual “la mano invisible de los mercados todo lo soluciona”, y la vinculada falsedad que afirma la supuesta “eficiencia privada”, opuesta a la también supuesta “ineficiencia estatal”.
Lo concreto fue que, a los economistas de la ortodoxia liberal, “se les quemaron los libros”, demostrando ser totalmente impotentes no solo para superar con las escasas o nulas herramientas del liberalismo, la crisis socio económica general, a escala planetaria, sino también para evitar el agravamiento y creciente extensión de esa descomunal crisis.
Ante la terca posición de los economistas liberales, que como única solución recomendaban “esperar el tiempo necesario” (¿cuánto?), “ `para que los mercados lo solucionen todo’ ”; lo cual implicaba que esa espera sin límites definidos llevaba al largo plazo; a lo que Keynes ironizó con contundencia, diciendo que “en el largo plazo todos estaremos muertos”.
Pero Keynes fue mucho más allá, pues afirmó la necesidad de la intervención directa del Estado, para aportar soluciones urgentes (como paliar el hambre y la falta de techo para la empobrecida gente), a la vez que instó a inyectar dinero en la economía nacional, mediante las obras públicas y los apoyos concretos a todas las actividades productivas.
Y las concretas medidas propuestas por Keynes, fueron asumidas e implementadas con decisión por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, en un sólido conjunto de grandes iniciativas, conocidas como el New Deal, o sea el “nuevo contrato” del Estado.
El Estado asumió un enorme conjunto de grandes obras públicas, las que demandaron mucha mano de obra y grandes cantidades de insumos y maquinarias, lo que incentivó las respectivas producciones nacionales; y a la vez, se implementaron las medidas de ayudas sociales (el hambre, la falta de techo y abrigo, y las enfermedades, no admiten demoras); con todo lo cual, en un plazo relativamente corto, se activó la economía, saliendo de la depresión. ¡Todo lo contrario, a la consabidas y vetustas “recetas” del liberalismo dieciochesco, absurdamente mantenido cuan supuestas “leyes económicas indiscutibles”!
Y pensar que hoy, casi un siglo después, en Argentina, los economistas ortodoxos continúan adhiriendo y recomendando las mismas “recetas” economicidas (asesinas de la economía nacional).
Esos hechos concretos y contundentes, no solo pusieron en evidencia las groseras falsedades en las que se sostiene el liberalismo económico, sino que fueron concretamente las piedras angulares en las que se sostuvo la recuperación económica mundial, con la que se superó la muy grave crisis económica que eclosionó en 1929/30 .
Y básicamente fueron los basamentos del Plan Marshall, con el cual EEUU logró la rápida recuperación de las maltrechas economías de los ex beligerantes de la Segunda Guerra Mundial, que pasaron a ser el bloque “occidental”, que se enfrentaría al bloque comunista durante la prolongada “Guerra Fría” (1947-1991).
Tanto el New Deal como el Plan Marshall, fueron claramente exitosos; y en los hechos, por más que prediquen liberalismo extremo, todas las potencias económicamente exitosas, aplicaron y mantienen claras políticas proteccionistas y con fuertes intervenciones estatales; exactamente lo opuesto al nocivo y desastroso accionar socio económico libertario.
La diferencia básica es que todos los países y bloques económicos que priorizan el desarrollo, son claramente proteccionistas con fuertes Estados Nacionales; mientras que en Argentina, el plan libertario evidencia tener dos niveles de objetivos: de mínima, involucionarnos al “país estancia”, remedo de nación oficiando de enclave neocolonial, como éramos en el entorno del 1900; pero de máxima, claramente, buscan la disolución nacional.
La mayor parte de las dirigencias políticas, gremiales, empresarias, y sectores intelectuales, parecen no haber tomado conciencia de la extrema gravedad de nuestra realidad.
Para completar el preocupante cuadro de situación, la mayor parte de los uniformados evidencia adolecer de gruesas confusiones doctrinales, operando como deplorables patrioteros de bandera, practicantes de un pseudo patriotismo hueco, que sigue viendo supuestos “zurdos” hasta en la sopa, y centran sus irracionales odios o “prevenciones” contra el peronismo y todo lo Nacional y Popular; mientras no ven los daños intencionales en perpetración por parte de todo el arco antinacional.
Como se atribuye al gran patriota Scalabrini Ortiz, cabe decir: “me duele la Patria”.
Como dijera el gran prócer Manuel Belgrano: “Ay, Patria mía”.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
INCOHERENCIAS BELICISTAS DE LIBERTARIOS Y SECUACES.
Tal como vengo afirmando
desde mis columnas semanales, y como coinciden muchos compatriotas, también
preocupados por el muy negativo accionar del gobierno libertario y sus
cómplices políticos; es más que evidente que el histriónico y dudosamente
equilibrado presidente, entre la maraña de falsedades y tergiversaciones
conceptuales a las que demuestra ser tan afecto, no mintió cuando dijo ser el
topo infiltrado para destruir desde adentro al Estado Argentino. Es evidente
que el objetivo de máxima es desguazar a Argentina. El de mínima lo está
logrando: destruir todo vestigio de desarrollo tecnológico e industrial.
Cabe reiterar que sin
Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria; pensamiento que
resume la base de un bien fundamentado patriotismo; pero que en el mar de
gruesas confusiones en el cual nos anegaron, ese pensamiento liminar del real
patriotismo, es una elementalidad desconocida por completo por muchos confusos
en grados extremos.
Entre ellos, los por lo general
agresivos opinantes patrioteros de bandera: “gremio” de odiadores viscerales
formado básicamente por uniformados, a quienes atosigaron con un mal digerido
antiperonismo irracional a ultranza, y con una burda detección de “zurdos”, a
los que creen ver hasta en la sopa; pero no ven los destrozos intencionales
perpetrados por neoliberales, libertarios y mercenarios varios a su servicio.
Patrioteros de bandera se
define a quienes se asumen como patriotas, practicando un pseudo patriotismo
hueco, que solo llega a cantar el himno a los gritos y besar ostentosamente la
bandera; pero que por puros odios mal digeridos, inculcados aviesamente por
personeros de la antipatria, odian o desprecian al propio pueblo (al cual se
jactan de apalear para disolver manifestaciones), y siendo muchos uniformados
ignorantes totales en Historia, Economía y Geopolítica, desprecian a todo lo
estatal, no razonando que ellos mismos son empleados del Estado; no valoran o
incluso desprecian a la industria, los entes tecnológicos, e incluso a las
Universidades Nacionales; haciendo causa común con los personeros de la
antipatria, que agreden y buscan hacer desaparecer a esos y otros sectores
nacionales de tantas importancias estratégicas.
El intencional y/o
irresponsable manejo de las prioridades geopolíticas nacionales tiene aristas
tan negativas como las descriptas, pero de potenciales consecuencias
catastróficas, al involucrarnos en conflictos bélicos reales y/o potenciales
que de ningún modo nos conciernen; a la vez que se pisotea y desprecia con
ello, a la extensa y muy digna tradicional postura pacifista que caracterizó a
la Política Exterior Argentina.
Involucrar a Argentina en una guerra, o rubricar un pacto de defensa
mutua con otra nación, son acciones de tanta gravedad que no pueden ser
decisiones que el presidente y/o sus ministros, asuman por su sola iniciativa
personal.
Entiendo que ese tipo de decisiones
requiere la necesaria aprobación de ambas Cámaras del Congreso Nacional.
Siendo temas tan
trascendentes y con tantas potenciales variables negativas o sumamente
delicadas y eventualmente peligrosas; es totalmente inadmisible que con su
habitual incontinencia verbal, el presidente Milei nos haya involucrado -de
palabra, solamente, al menos por ahora-, en el pantano geopolítico que es el
por ahora larvado enfrentamiento bélico entre EEUU e Israel contra Irán; el
cual parece estar influyendo en la violencia desatada en el contexto del Mar
Rojo.
También el histriónico
presidente, de impresentable muy grosero vocabulario, tomó partido -irracional
y torpemente-, en el conflicto de la OTAN contra Rusia, que se libra
básicamente en tierras ucranianas y cercanías.
Entre esas marañas
geopolíticas teñidas de violencia (que el Papa Francisco llamó “Tercera Guerra
Mundial en cuotas”); están las concretas alternativas de degenerar todo en un
descomunal conflicto nuclear.
En ese contexto, el acuerdo
de defensa mutua con Israel, nos involucra de lleno en el polvorín de Medio
Oriente, acentuando la explícita muy vergonzosa subordinación a EEUU, el Reino Unido
e Israel, que gestual y explícitamente evidencia buscar el gobierno libertario.
¿Defensa mutua? ¿Acaso vamos
a enviar tropas como carne de cañón a guerras que no nos conciernen? ¿Y nos
ayudaría ante eventuales conflictos armados en Sudamérica, un Estado que es
potencia regional en Medio Oriente, pero no parece tener los medios para
influir bélicamente en escenarios potenciales tan alejados como Sudamérica y
mares circundantes?
Los libertarios y sus
cómplices evidencian ser tan nulos analistas geopolíticos, como los milicos
proceseros, quienes en sus carencias de conocimientos y falta de raciocinio bien
fundamentado, supusieron estúpidamente que EEUU sería neutral, e incluso que el
Reino Unido no reaccionaría, en la guerra de 1982.
Ahora los libertarios rubrican un
tratado de alianza estratégica nada menos que con el Estado que en los hechos
avala las usurpaciones territoriales de tipo neocolonialista del RU, pues no
solo Israel vota siempre contra la postura argentina por Malvinas, sino que
ahora una empresa israelí se posiciona como socia del Reino Unido, para
perpetrar el saqueo de hidrocarburos en los yacimientos del Mar Argentino.
¿Y que defensa mutua nos puede
asegurar el Estado de Israel, que es principal socio estratégico de EEUU, mega
potencia que a su vez mantiene y acentúa sólidos lazos de más de un siglo con
el Reino Unido, sus “primos” del otro lado del Atlántico?
Y reiteremos, ese
involucramiento, carece de todo aval del Congreso Argentino.
Las eventuales ventajas
de ese acuerdo de defensa mutua, para Argentina, son cuanto menos muy discutibles.
Y si entre esas supuestas ventajas,
se consideran las compras de armas israelíes, eso sería el acta de defunción de
las fabricaciones nacionales de armamentos, pues ni se mencionó la posibilidad
de producirlos en nuestro país.
Producir insumos para la defensa es
un rubro estratégico en el cual llegamos a concretar hitos positivos muy
importantes, que en el marco del industricidio libertario, parece una utopía
irrealizable.
El acuerdo de defensa mutua con
Israel, debe ser dejado sin efecto por el Poder Legislativo, e incluso el Poder
Judicial (operando con el debido patriotismo), debería anularlo completamente,
por los canales operativos que correspondan; y los políticos imbuidos de celosa
defensa de nuestros Intereses Geopolíticos, deben fijar posturas contrarias a
dicho acuerdo.
Por supuesto, todo lo expresado no
implica menoscabo alguno, para la numerosa comunidad de compatriotas de
orígenes hebreos, bien integrados a nuestra población, y muchos de ellos de
destacadas trayectorias laborales e intelectuales en nuestro país.
Analista de Temas Económicos y
Geopolíticos