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lunes, 2 de diciembre de 2013


OTRO CONEJO DE LA GALERA DEL PSEUDO ECOLOGISMO

 

A mediados de los años ’90, era usual que los ultra ecologistas afirmaran –muy sueltos de cuerpo- que “la energía eléctrica puede comprarse en cualquier lugar del mundo”…desconociendo leyes físicas elementales, que con la tecnología actual para transmitirla necesita imperiosamente la interconexión física. ¡”Pequeño” detalle, que mucha gente no informada pasó por alto!

Dentro de los argumentos delirantes, uno de ellos propugnaba –y con énfasis- que la solución a las carencias energéticas de Misiones (y de Argentina), era…¡importar energía eólica a producirse en el Sahara! ¡Pero eso si…con tecnología alemana (como para dar crédito al disparate, basándose en el prestigio tecnológico germano)!

Después pasaron a afirmar –siempre con énfasis, como si supieran- que “hay muchas formas de generar energía, y más económicas que las represas”. Cuando se les pedía precisiones, las evasivas eran infinitas, o las trocaban en agresivas respuestas fuera de lugar.

Luego pasaron a presentar como “grandes soluciones” a las sucesivamente llamadas “nuevas fuentes de energía” (siendo que no son nuevas), o “fuentes alternativas” (tampoco lo son, pues no son aptas para reemplazar a las usinas de base), para finalmente (al menos hasta hoy) llamarlas “energías renovables” (concepto intrínsecamente mentiroso, pues caprichosamente excluyeron a las hidroeléctricas de más de 30 MW).

Al mencionar las “renovables”, se centraron en las dos tecnologías más conocidas y con más prensa favorable: las eólicas y solares. Las presentaron como “las grandes soluciones”. Pero clarificando el tema y en base a datos concretos y reales, se pudo hacer saber al común de la gente, que no son grandes soluciones, que son muy caras, llenas de limitaciones insalvables, que hay lobbies que las quieren imponer como sea, y en el contexto de las discusiones energéticas en Misiones y el NEA, que no sirven para esta región, pues acá no hay vientos permanentes…y respecto al sol…¡no sale de noche, ni en días lluviosos o nublados! Así de elemental.

Después quisieron imponer como “soluciones” a pequeñas turbinas hídricas que funcionarían con la corriente del río. Omitieron sus muy bajas potencias, los problemas a la navegación, y principalmente que aún son experimentales, o sea nada en concreto.

Otra falsa argumentación, era negar o minimizar el crecimiento de la demanda, lo cual es funcional a la genocida idea de imposición por la fuerza del “crecimiento cero”, una de las irracionalidades principales del ecologismo fundamentalista.

Recientemente, los antirrepresas a ultranza, “sacaron otro conejo de la galera” (otra engañifa más), pretextando presentar a las usinas termoeléctricas movidas a leña –o biomasa similar- como “la gran alternativa” para reemplazar a las hidroeléctricas.

Acorde a la usual metodología sesgada y cargada de falsos razonamientos, omiten “pequeñeces”, como la elevada contaminación que causaría quemar leña en grandes cantidades, la pérdida irreversible de humus, absorbido por los árboles que se quemaría con la combustión, los enormes volúmenes de madera a quemarse, que equivaldría a talar grandes cantidades de hectáreas de bosques naturales o implantados, la disminución del poder calórico producto de la humedad ambiente –que reduce seriamente los rendimientos energéticos-, los serios problemas de logística, las contaminaciones asociadas (por caso, los cientos de camiones necesarios para los traslados, más las palas mecánicas y máquinas de desmonte de grandes portes), los altos costos por KWh, y otros problemas adicionales.

Nada impide que mañana se aparezcan con otra falaz “solución energética” que sea como las precedentes, otro aporte a la confusión.

Pero notablemente, esos pseudos ecologistas, jamás se ocupan ni preocupan por temas concretos, que tienen que ver con el bienestar de la gente, pero que no están en las agendas dictadas por las transnacionales del ecologismo cavernario (las británicas Greenpeace y WWF Fundación Vida Silvestre; y otras menos conocidas). Por caso, jamás les preocupa el subdesarrollo y los consecuentes males de la miseria; tampoco se ocupan de los terribles efectos de los venenos utilizados en los cultivos de tabaco (que provocan malformaciones, cánceres y otros males, según informes que cada tanto salen a la luz); tampoco parecen conocer eventuales problemas ambientales ocasionados por los efluentes de las pasteras instaladas en territorio argentino (solo atacan a las pasteras uruguayas); y nada dicen de la contaminación de las usinas termoeléctricas; hechos estos comprobables en el NEA (Nord Este Argentino). O si se tiene una visión general, se prestan a ser usados en “campañas en el Ártico” con claro trasfondo geopolítico –pues claramente Rusia es un objetivo mayor del MI6 (la inteligencia británica), mientras “miran para otro lado” ante depredatorias acciones británicas en Malvinas y aguas cercanas.

Las agresiones del ecologismo cavernario en contra de la generación hidroeléctrica, pueden extrapolarse en otras acciones de la agenda de las transnacionales pseudo ecologistas. Atacan mediante acciones de terrorismo ecológico, a la minería, frenando una importante actividad que ya hoy es la quinta generadora de divisas e importante fuente de trabajo en las provincias mineras; demonizan a la soja, “casualmente” el primer rubro de exportación de Argentina; atacan persistentemente al Sector Nuclear Argentino, justamente uno de los puntales del desarrollo tecnológico nacional, y una de las tecnologías aptas para reemplazar a la generación termoeléctrica.

Sin duda, los procesos de colonización cultural que realizan las ONGs pseudo ecologistas transnacionales, pretenden que en nombre de un difuso conservacionismo, aceptemos dócilmente el subdesarrollo crónico. A la vez, esos activistas del ecologismo cavernario, sustituyen el amor a la Patria, por un vago concepto de “universalidad”, muy funcional a los intereses de las potencias del G7.

 

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Investigador de temas económicos y geopolíticos

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