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domingo, 26 de febrero de 2017

DESTRUCCIONES IMPIADOSAS – INVOLUCIONANDO DE PATRIA A COLONIA
La destrucción sistemática socio económica que en Argentina siempre fue consecuencia de la aplicación de políticas liberales a ultranza, permitiría escribir no solo un libro al respecto, sino una enciclopedia de las mezquindades oligárquicas y de las infames traiciones a la patria de las clases dominantes y de arribistas de todo tipo. Y ese concepto no se invalida con el crecimiento sin desarrollo, que se experimentó en “las épocas de vacas gordas” de la segunda mitad del siglo XIX, cuando los precios de las materias primas estaban en auge, y las producciones primarias crecían en nuestro país, al compás de la expansión de las fronteras agropecuarias de la Pampa Húmeda.
De allí los conceptos encontrados que surgen según como se analiza la realidad y los pomposos festejos del Centenario (1910), que mostraba un país aparentemente rico, con una capital fastuosa (“la París de Sudamérica” decían entonces) que escondía la miseria en los arrabales y conventillos; mientras que casi todo el interior vegetaba en el abandono y la exclusión, con la riqueza concentrándose obscenamente en medio centenar o poco más de familias del pseudo “patriciado” de la oligarquía –herederos de las apropiaciones de enormes extensiones de campos (perpetrada desde épocas de Mitre y Sarmiento, cuando mediante amañados “títulos de propiedad” acapararon la mayor parte de los muy ricos suelos de la Pampa Húmeda); todo en medio de opulentos festejos que ocultaban al pobrerío “para no dar mala imagen” a los europeos invitados al festín.
Tampoco se mostraban los indicadores sanitarios reflejados en los exámenes médicos de los convocados a la “colimba” (*), que mostraban coeficientes espantosos de desnutrición, enfermedades crónicas e infecciosas, consecuente baja estatura y reducidos físicos, analfabetismo total o funcional, y otras miserias indicadoras de profunda degradación social.
“La Argentina grandiosa del Centenario”, proclamó conceptualmente en un improvisado discurso un General, seguramente bien intencionado y buen tipo, pero muy mal informado en Historia Argentina, dando muestras de la severa confusión conceptual instalada por los historiadores mitristas, los protegidos y “bendecidos” por el academicismo complaciente. “Argentina grandiosa” que era furgón de cola del Imperio Británico.
Eran los “tiempos de la república” declamada, que apenas ocultaba la estructura semifeudal, de la democracia meramente formalista, aquella del voto cantado y de todo tipo de presiones para evitar que el poder escapara de los sectores ultra conservadores. Total la plata entraba a raudales, de la mano de crecientes cosechas y de las ampliaciones de las exportaciones cárnicas, favorecidas por las mejoras tecnológicas importadas de Gran Bretaña y EEUU. Pero así como entraba, salía para pagar deudas externas absurdas e innecesarias, para solventar importaciones de lujos y extravagancias de la oligarquía (como los grandes palacios de tipo europeo construidos en Buenos Aires, en los que todo ¡hasta los ladrillos! era importado). Cero promociones de la industria argentina, ninguna intención seria de industrializarnos y desarrollarnos tecnológicamente.
Es que en Argentina faltó y falta el sector empresario con sentido de grandeza nacional (hubo y hay excepciones); el sector que los sociólogos llaman “la burguesía nacional”. Solo está omnipresente la oligarquía, con sus facetas clasistas con profundos toques racistas, su cerrazón mental, su egoísmo de clase, su pseudo patriotismo de opereta, su subordinación explícita y gustosa a los anglosajones, a los europeos occidentales en general y al “gran país del norte”, y su profundo desprecio visceral a todo desarrollo industrial y tecnológico nacional.
Incluso muchos industriales, al crecer, adoptan las pautas mentales de la oligarquía, y en otros casos son derivaciones, llamadas con mucha propiedad “la oligarquía diversificada” (oligarcas camperos, que incursionan en actividades industriales, pero con las limitaciones y cerrazones mentales propias de la oligarquía).
Cada vez que llegó al poder formal (pues nunca dejó su poderosa cuota de “poder detrás del trono”), la oligarquía desplegó brutales acciones de industricidio, pues aborrece a la industria, en parte por cerrazón mental doctrinaria, pues se considera “heredera y merecedora” del dogmatismo liberal dieciochesco, en su versión más cruda (repiten las mentiras al cuento de Adam Smith, cuan verdades bíblicas reveladas); y en buena parte por egoísmo puro, pues como esa minoría está ahíta de riqueza y poder, no quiere que nada cambie, y le molesta y horroriza que los obreros industriales tengan buenos salarios y buenas condiciones laborales, los cuales son “malos ejemplos” para la humilde peonada de pata’ l suelo, esa buena gente que los oligarcas están habituados a tratar como a cosas, como a meros objetos desechables y despreciables, y con bajísimos salarios, entre los peores del país.
En los hechos, a la oligarquía campera y sus derivados, poco y nada le interesa la soberanía ni la dignidad nacional. Se sienten muy a gusto explícitamente subordinados a la potencia dominante de turno, tal como lo demostraron repetidamente, tal vez nunca tan crudamente como en el vergonzoso Pacto Roca – Runciman de 1933, solo igualado en infamia con las explícitas acciones actuales de entrega de soberanía en Malvinas, el Mar Argentino, la Antártida Argentina, y el debilitamiento de La Patagonia como paso previo a la mansa resignación de soberanía en esas hermosas vastedades australes de nuestro territorio, amenazadas desde varios flancos, el más explícito por las acciones británicas con el mascarón de proa de los “mapuches” –etnia y cultura no locales, pues son araucanos no originarios de suelo argentino-, a los que financian y soliviantan, incluso con agitadores extranjeros mezclados con ellos.
En ese tremendo cuadro de disgregación en marcha, el actual gobierno nacional, de neoliberalismo rampante, no solo “mira para otro lado”, sino también abona con acciones tendientes al despoblamiento patagónico, como han sido las totalmente injustificadas paralizaciones de las dos grandes hidroeléctricas en Santa Cruz; la destrucción y desmantelamiento adrede de la industria electrónica y la de otros artefactos eléctricos en Tierra Del Fuego; los despidos y achicamientos de YPF, que impactaron principalmente en el sur patagónico; las burdas acciones presidenciales de “diplomacia chabacana” intentadas nada menos que ante el ajedrecista mayor de la geopolítica mundial que hoy es Vladimir Putin, que echaron por tierra la financiación de la hidroeléctrica Chihiuido I; la quiebra intencional de los productores de manzanas y peras del Alto Valle del Río Negro (al favorecer importaciones contra toda lógica y con total falta de espíritu patriótico); las paralizaciones de otras obras públicas; y el desmadre general provocado por el aluvión de importaciones, que afectan a todo el país, pero que especialmente están provocando el despoblamiento de la poco poblada Patagonia Argentina.
El cuadro general es muy grave y preocupante, pues vastos sectores de la confusa clase media, están adormecidos por las persistentes acciones mediáticas de distracción y engaño masivo; en el ámbito académico universitario, las acciones de zapa de personeros del neoliberalismo, aliados con "progresistas” trotskistas, anarquistas y otros similares, cierran filas en contra de los que pretendemos en igualdad de condiciones abrir las mentes con espíritu crítico, para pensar fundamentadamente acerca del Pensamiento Nacional y otras escuelas económicas por fuera del liberalismo y de su derivado el marxismo; muchos de los sectores autodefinidos como “de las izquierdas” caen en las redes de falacias severas del indigenismo, del ultra ecologismo, y otras, instigadas por ONGs y Fundaciones, que por lo general siguen los discursos prearmados por bien financiadas ONGs transnacionales –en muchos casos británicas- dedicadas a promover nuestra disgregación nacional y nuestro subdesarrollo permanente; mientras amplios sectores de las FFAA y FFSS demuestran adolecer severas carencias de formación histórica y geopolítica, con lo cual caen en confusiones doctrinales y conceptuales, que no por casualidad evidencian haber sido instaladasa partir de la doctrina de la seguridad nacional, impuesta por cursos de “capacitación” (adoctrinamiento y subordinación mental) de la Escuela de las Américas y similares.
Preocupante panorama, en el que la censura de pensamiento implícita en el accionar de los medios de comunicación concentrados que responden a la oligarquía y a mandantes foráneos, pretenden amordazar a cualquier pensamiento y voz disidente, no alineada con el “pensamiento políticamente correcto”.
Y para “aplicar correctivos” están algunos sectores judiciales, prestos a acciones unidireccionales contra los díscolos, mientras sobreseen o dejan prescribir causas indefendibles de personeros del neoliberalismo, temas en los cuales el actual presidente y sus colaboradores directos evidencian tener gran experiencia. Si algún juez o fiscal no se presta a ejecutar acciones “judicialmente correctas” o a mirar para otro lado, se los persigue e incluso se los amenaza. 
Para periodistas, dirigentes gremiales y políticos que no se subordinan al establishment, se constataron numerosas acciones de agresiones físicas y violencias explícitas, que tienen el sello distintivo de patotas y de cierta “mano de obra desocupada” al estilo procesero, la cual incluso incursiona en operativos de “empiojamiento” de las redes sociales, como un alto oficial retirado que comanda acciones de trols, recientemente descubierto. Personajes como ese, definen la tipología de los “patrioteros de bandera”, que suelen gritar a voz en cuello su declamado patriotismo ante el himno y la bandera, pero se prestan a colaborar gustosos con los apátridas que destruyen el tejido socio económico nacional, operando a favor de las potencias neocolonialistas y los grandes poderes financieros transnacionales…pero algunos de ellos, de tan colonizados mentales, ni se dan cuenta del triste papel de Poncio Pilatos que hacen.
Pero Argentina logró superar otros períodos nefastos de nuestra historia. Si abrimos las mentes, ablandamos algunos duros corazones, y fortalecemos espíritus creando Conciencia Nacional, podremos resurgir como Nación digna y soberana. El riesgo muy claro, de no concretarlo; es la amenazante disolución nacional y nuestra involución a un puñado de dóciles republiquetas, manejables a control remoto desde centros de poder globalizantes del exterior.
(*) Coloquialmente definía a quienes cumplían con el servicio militar obligatorio.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

lunes, 20 de febrero de 2017

LOS QUE SIGUEN ANCLADOS EN LOS AÑOS 70.
Ningún país serio y con vocación de grandeza puede prescindir de sus Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad. Eso es una verdad elemental, en todo sentido, pero mucho más si se analiza el tema con criterio y visión geopolítica.
En Argentina, particularmente, es históricamente cierto e irrefutable, que “el Ejército nació con La Patria”, pues fue creado para repeler las agresiones británicas, y luego fue parte esencial de la Revolución de Mayo y las luchas por la Independencia, hasta 1824.
Por ende, las Instituciones militares y de seguridad son esenciales e irreemplazables. Queda en claro, consecuentemente, que estas reflexiones de ningún modo pueden calificarse como “antimilitaristas”, descalificación rápida e irreflexiva que con notable superficialidad esgrimen los que usualmente no entienden nada de lo que se diferencie, así sea mínimamente, del “formato” que tienen incorporado como lo único “militarmente correcto”; erróneos dogmas grabados a fuego en sus neuronas, en el “proceso”.
Formato político – militar, que en Argentina se instauró excluyentemente desde 1955, se enfatizó en los años ’60 (cuando López Aufranc habría quemado toda la bibliografía de contenido Nacional en los Institutos Militares, para que nada contradiga los dogmas liberales), y se institucionalizó desde los años ’70, sobre la base de los cursos de adoctrinamiento político (aderezados como cursos de capacitación) implementados por la Escuela de las Américas, para copiarse en cascada en diversos instructivos y cursos internos, de forma tal de intentar tener cooptados los pensamientos y enfatizando que “el” enemigo, prácticamente único y severamente demonizado, quedó señalado en “el comunismo” y en todo lo que –a criterios muy cerrados- pudiera parecérsele, por caso el cooperativismo, o todo lo que rozara lo social, lo comunitario, etc.
Se hizo creer que éramos parte del mundo “libre, occidental y cristiano”, que no era ni es libre, ni occidental ni cristiano…pero analizar esto en profundidad requeriría al menos otro artículo.
El ejemplo “impoluto” a seguir, era “el gran país del norte”, aberración conceptual que hasta los egresados liceístas suelen repetir como verdad revelada; al punto tal que muchos retirados y muchos liceístas, en el subconsciente evidencian sentirse tan identificados con EEUU y Europa Occidental, que para ellos la argentinidad es algo accesorio casi desechable, o al menos subordinado a aquel “sentimiento principal”. Mientras, para La Marina, La Rubia Albión seguía -¡y aun sigue!- siendo su referencia indiscutible, por supuesto desconociendo las continuas agresiones e injerencias sutiles o desembozadas de los británicos a lo largo de nuestra historia, manejando los hilos de nuestra política y nuestra
economía, en la balcanización del enorme territorio del Virreinato del Río de la Plata, del cual somos herederos históricos indiscutidos, y “minimizando” la ocupación manu militari de Malvinas, Sandwiches del Sur y Georgias del Sur, además de las pretensiones británicas sobre todo el territorio de la Antártida 
Argentina; y de las acciones de zapa, semiencubiertas, que buscan quitarnos La Patagonia, indigenismo y neoliberalismo mediante. Al menos dos libros, escritos después de la Guerra Del Atlántico Sur, prueban el grado de subordinación mental del que adolecen al menos algunos altos oficiales de la Marina Argentina.
Tan serio y pernicioso resultó ese proceso de adoctrinamiento, que en muchos casos, implícitamente quedó grabada la subordinación mental total a EEUU y a Europa Occidental. Como notas de color, pero que hacen al tema, menciono dos casos anecdóticos muy claros: 1) en pleno “proceso”, un alto oficial de La Marina, que oficiaba de Ministro de Economía de Misiones, se refirió al cooperativismo como “ese engendro comunista” (aberración conceptual que no amerita mayores explicaciones); 2) pocos años atrás, en unas jornadas de la Diplomatura en Geopolítica, dictada en Posadas, un alto oficial de una fuerza de seguridad, cuando se analizaban los cambios que están verificándose en el tablero geopolítico mundial, con el resurgimiento ruso, la fuerte y creciente influencia china y el rol relevante de los BRICS; ese alto oficial, exultante exclamó “pero yo pienso que ‘nos conviene’ depender de EEUU” (sic); ni se le pasó por la mente, que el objetivo concreto debe ser no depender de nadie, pero ese pensamiento de corte nacional, no está en el “chip” que le instalaron en su cerebro; lo entrenaron para que su “nacionalismo” esté subordinado mentalmente a EEUU.
La clave de esas dos anécdotas (y muchas más que sería interminable relatar), que no por casualidad se tapan, pues resultan “inconvenientes” para los poderes establecidos del neoliberalismo; y su solución, es volver a la Doctrina de la Defensa Nacional de la Ley Riccheri, dejando de lado definitivamente la muy nefasta doctrina de la seguridad nacional. Doctrina esta última elaborada a medida de los intereses de las potencias colonialistas imperiales, e impuesta en su momento a Íbero América como pensamiento único y excluyente, por los Centros de Poder de EEUU y Gran Bretaña.
Todo eso constituyó un masivo proceso de cooptación mental, manipulando e instalando enfoques cerrados, de tipo doctrinario binario, del formato “amigo-enemigo” excluyente de visiones más amplias, razonadas y que con lógica deberían contemplar otros criterios que involucren capacidad de razonamiento sin 
preconceptos, y que tengan como prioridad absoluta la Soberanía Nacional.
Como además la doctrina de la seguridad nacional, se instaló como
pensamiento único, en un marco de violencias cruzadas en los “años de plomo” de la guerrilla y la contrainsurgencia, sus pautas doctrinarias calaron muy hondo y en muchos se instalaron como pensamiento único admisible, a tal punto que el mero 
cuestionamiento, así sea muy bien fundamentado, genera rechazo visceral,
puramente emotivo y proclive a la violencia fácil contra los emisores de “pensamiento sacrílegos” que puedan cuestionar aquellas supuestas “verdades absolutas”.
En las mentes más simples, todo cuestionamiento es absurda e
irreflexivamente calificado de “antimilitarismo” sospechoso de “subversivo” o “comunista”. Y en los que se podría suponer más capacitados, como muchos oficiales del espectro de los retirados, cualquier tipo de razonamiento estratégico suele conducir, por abstrusos mecanismos mentales inculcados profundamente, a reflexiones pretendidamente muy sesudas, ancladas en los ’70, que focalizan todos los males en “la subversión marxista”, que para esas mentalidades obtusadas por años de repeticiones conceptuales constantes, termina siendo “el” enemigo, único y excluyente.
Siendo más claro: abundan los análisis “de la actualidad”, con mayor o menor profundidad, efectuados por oficiales retirados consustanciados con “el proceso” y por civiles del mismo sesgo doctrinal, que luego de ciertas menciones a hechos actuales, terminan indefectiblemente echando las culpas o las sospechas “al comunismo internacional” (o conceptos asociados), mientras surfean torpemente eludiendo por completo toda evaluación profunda actual nacional, ¡y ni cuestionan al neoliberalismo apátrida ni a sus personeros locales e internacionales!
Ni se les cruza por la mente analizar las agresiones constantes, mediante acciones de “guerras blandas”, a las que somos sometidos a diario por las  Potencias Atlantistas y por los mega poderes financieros transnacionales.
Tan cerrados son algunos criterios, tan obtusos en su forma de “pensar” condicionada al extremo, que ni siquiera advierten que la realidad mundial es hoy muy diferente a la imperante hace casi medio siglo atrás.
En ese contexto de severa colonización cultural, omiten considerar, y se enfurecen si se los menciona, que el motivo y objetivo real de perpetración del “proceso”, fue instalar el neoliberalismo salvaje en Argentina, y que para garantizar todas las tropelías de los personeros de esa doctrina económica, lamentablemente, las FFAA y FFSS tuvieron el muy indecoroso rol de fuerzas de ocupación al servicio del neoliberalismo y de las severas pautas del Consenso de Washington; que nos endeudaron brutalmente, afectaron profundamente el tejido social nacional, y atacaron con saña toda la estructura industrial y tecnológica argentina, formateándonos como dócil colonia de los poderes plutocráticos mundiales y de las Potencias del G 7, las que son sedes y Estados funcionales a esos factores de poder globalizantes de las finanzas transnacionales.
Tampoco saben, y dudosamente lo estudien, que “el proceso” fue
totalmente funcional a la evaluación de Harry S. Ferns, cuando expresó que la única forma de desarticular los notables avances socio económicos logrados por el peronismo, era mediante el estallido de una guerra civil y sus profundas fracturas, a la cual nos empujaron de hecho Gran Bretaña y EEUU, entre otros, en esos aciagos años. Hoy los fervorosos “proceseros” ni son conscientes de todo ello.
Esos confusos anclados en los años ’70, suelen emocionarse fácil con las formalidades huecas, como algún desfile con mucha promoción presidencial neoliberal ¿se entiende el concepto, no?; pero parecen “no darse cuenta” de las terribles consecuencias de las acciones de entrega y resignación de soberanía explícitamente tramitadas, en lo que hace al Mar Argentino, Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, La Antártida Argentina, e incluso La Patagonia, cuyo despoblamiento acelerado fogonea y provoca el neoliberalismo hoy nuevamente gobernante en Argentina.
Es tarea ardua intentar hacer entender a los dogmáticos “proceseros” y otros retirados que piensan en forma similar a aquellos, que la soberanía no se agota en el himno y la bandera; y que defender la industria nacional, la tecnología argentina, la concepción geopolítica de la Patria Grande, el necesario rearme sin depender de tecnologías de la OTAN, la salud e instrucción de la población, los acuerdos económicos y de defensa extra OTAN (principalmente con China y Rusia, por elementales principios de Geopolítica), hacen a la esencia concreta del tema.
Por cierto, esos confusos sectores militares, anclados en los años ’70, lejos están de los pensamientos y acciones señeras, que con patriotismo y desinterés personal, concretaron grandes militares que son referencias indiscutibles de defensa clara e insobornable de los Intereses Nacionales, como Riccheri, Mosconi, Baldrich, Savio, Perón, Guglialmelli, Rodríguez Zía y otros muchos, no por casualidad hoy “olvidados” y fuera de toda mención.
Por el contrario, con dudosa inocencia, siguen exaltando a Aramburu (cuyo nombre provocativamente tiene la propia Escuela de Infantería del Ejército) y Rojas (ambos fusiladores contumaces y claramente actuantes instigados por los británicos en el golpe de Estado de 1955), Videla y otros (funcionales a los designios del Departamento de Estado, de Downing Street 10 y de Wall Street).
Ese estado de profundas confusiones doctrinales, también afecta a vastos sectores de las clases medias, pero es mucho más preocupante y pernicioso en el ámbito militar, pues por formación y vocación, el auténtico patriotismo bien fundamentado y no el mero patrioterismo fuera de foco, debería ser el eje del pensamiento castrense. Por cierto muchos reflexionan, se cuestionan e intentan analizar el todo con visión actual, con fundamentos y objetividad. Pero otros muchos siguen prestando oídos y credulidad, a los enrevesados argumentos de muy confusos liberales, que bajo pátinas de pseudo nacionalismo, en rigor son funcionales a los sectores de poder, que nos quieren sumisos y subdesarrollados.
Descarnado y doloroso análisis de un aspecto poco evaluado de la realidad nacional, que de no rectificarse, nos lleva directo a la disolución nacional, a la cual también abonan sectores de las “progresías” huecas, enroladas en el indigenismo, el ecologismo, el derecho humanismo y otros instrumentos de guerras blandas, operados hábilmente por Gran Bretaña y las demás potencias atlantistas.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

lunes, 13 de febrero de 2017

TORNIQUETE ANTI INDUSTRIAL – PROVOCANDO GANGRENA PARA AMPUTAR
Medidas forzadas que dan el contexto actual acentuadamente regresivo:
- Abrupta apertura muy acentuada de las importaciones.
- Acentuación exacerbada de la desprotección casi total del mercado interno.
- Achicamiento del mercado consumidor nacional, ante las múltiples tenazas de: a) caída sensible del poder adquisitivo de los salarios; b) aumento acentuado de la desocupación, ocasionado por los despidos masivos del sector público, y los achicamientos de las actividades privadas; c) encarecimiento muy acentuado de la financiación, lo cual atenta contra eventuales decisiones de compras; d) pésimas perspectivas a futuro, por acentuarse el plan económico neoliberal, lo cual desalienta o hace posponer posibles compras.
- Creciente atraso de la paridad cambiaria, producto de la alta inflación y del artificial congelamiento de la “nueva” valuación del dólar; lo que desalienta nuestras exportaciones y facilita enormemente las importaciones masivas e indiscriminadas.
- Implementación rápida de otras medidas de apertura importadora indiscriminada, como las compras en el exterior con entrega a domicilio.
- Desaliento explícito a la industria, por actitudes y afirmaciones negativas de diversos funcionarios de altos rangos, desde la vicepresidenta, ministros y otros. Con todas las letras, dijeron: “Argentina no debe tener industrias”, y lo están perpetrando con alevosía, total falta de sensibilidad social y desprecio total por la soberanía argentina.
- Muestras clarad de total insensibilidad social y de desprecio a la industria, por parte del actual gobierno, con su coro de comunicadores y trols mediáticos, tapando esa cruda realidad con todo tipo de operaciones de distracción de la opinión pública.
Las precedentes, son las principales acciones de industricidio impiadoso del actual gobierno neoliberal, ejecutado con una ferocidad institucional que supera el formato de los toscos verdugos medievales; los actuales, trajeados y de buenos modales formales, verdugos de lapiceras, carpetazos y decretazos; sus precedentes medievales, insensibles fortachones sudorosos y manchados de
sangre, esgrimiendo hachas o espadas de cadalsos. Parecen diferentes, pero en el fondo son la misma cosa…verdugos insensibles amparados por el poder oficial.
Y no es una figura retórica, pues los industricidas provocan pobreza, hambre, enfermedades propias de ese entorno de carencias, depresiones, desesperanza en grado superlativo, suicidios, destrucciones de familias, y con ello todos los males de la miseria. Además de atacar los Intereses Nacionales, al debilitarnos estratégicamente, pues un país sin industrias ni tecnologías propias, es en extremo vulnerable y pasa a ser irrelevante.
Una breve y contundente frase de Friedrich List define el triste rol al que nos están llevando a los empujones los neoliberales que hoy coparon el gobierno argentino, con una insensibilidad social y una carencia de valores nacionales, que más parecería propia de esclavistas dirigiendo una posesión colonial, que funcionarios públicos de un país formalmente independiente, pero al que llevan al rol de simple colonia económica, o peor aun, lo empujan a una potencialmente irreversible balcanización. Decía conceptualmente List: un país sin industrias es como un hombre sin un brazo, en seria desventaja para trabajar y para defenderse.
List fue un gran patriota y enorme intelectual del siglo XIX, cuyas ideas fueron las bases sobre las que se asentaron los procesos de industrialización acelerada y desarrollo tecnológico de su patria natal, Alemania; y su patria de adopción, EEUU, adonde debió emigrar acosado por sectores oligárquicos y retardatarios de los pequeños reinos germánicos de estructuras casi feudales, anteriores a la unificación político económica. Sus pensamientos y acciones excedieron en mucho lo económico y político, siendo además un notable geopolítico que luchó por la unificación de su país natal, fragmentado en múltiples mini Estados muy atrasados, al punto tal que antes de la unificación y rápida industrialización, Alemania era una simple referencia geográfica, y los principales rubros de exportaciones de esos reinos eran maderas, trigo, otros productos primarios…y “carne humana” con uniformes de mercenarios, los que eran reclutados por la fuerza y puestos como eficientes soldados al mejor postor, a las órdenes de los Estados que los solicitaran y a los corruptos reyes y nobles de aquellos mini reinos germánicos.
Otto von Bismarck fue el severo, duro y patriota Canciller que unificó y refundó su patria, aplicando básicamente las ideas de List.
En EEUU, las ideas del pensador germano, fueron aplicadas por Hamilton (que terminó siendo asesinado, seguramente por encargo del establishment ultra conservador) y por sus sucesores; ideas progresistas y superadoras, que una vez vencido el Sur esclavista, oligárquico y de economía primaria subordinada a Gran Bretaña, transformaron al país de un contexto atrasado, de economía primaria, al que querían regresar los esclavistas sureños, en la gran potencia que llegó a ser pocas décadas después.
Si fuera por las “condiciones naturales”, EEUU solo produciría cereales, algodón y carnes, y tal vez hidrocarburos; mientras que Alemania, una vez talados todos sus bosques, solo produciría papas y trigo.
Otros países que sucesivamente se industrializaron y tecnificaron, con lo que se fortalecieron pasando a ser referentes del poder mundial, y a la vez salieron del subdesarrollo, mejorando acentuadamente los niveles de sus poblaciones, también aplicaron en lo básico las mismas ideas – fuerza desarrolladas por F. List.
Tales los casos de Francia, Bélgica, Italia y Japón, en el siglo XIX; Corea del Sur y los otros tres “Tigres Asiáticos” avanzado el siglo XX; luego China e India (que entre otros muchos logros, terminaron con las “epidemias” de grandes hambrunas que diezmaban a sus poblaciones); y más recientemente varios países del Sudeste y Sur de Asia, entre otros.
Si fuera por las “condiciones naturales”, Japón y Corea del Sur, “deberían” haberse ceñido a sus ancestrales roles de grandes productores de arroz, y no “perder tiempo ni energías” en desarrollos industriales y tecnológicos; y ejemplos casi calcados caben para todos los otros países, que dejaron de hacer caso a los cantos de sirena de Adam Smith y sus sucesores, promotores a ultranza del liberalismo económico.
Por algo, con su certera pluma, F. List dijo; “Adam Smith es un conquistador más temible que Napoleón”, duro pensamiento expresado cuando aun estaban frescas las tropelías cometidas por las altivas tropas francesas que sucesivamente habían invadido toda la Europa Continental; solo siendo impedidos de invadir Gran Bretaña, y solo rechazados con éxito por la extensa y gélida Rusia; así como expulsados por el bravío pueblo español, con asistencia británica.
Volviendo al caso argentino, no es nuevo que la retrógrada oligarquía tradicional campera –con su ícono principal la Sociedad Rural-, se oponga e incluso ataque con ferocidad y excluyente egoísmo, a las estructuras industriales y de desarrollo tecnológico sucesivamente creadas y reconstruidas en Argentina.
Y esa oligarquía básicamente portuaria y pampeana, actúa con sus
ramificaciones en la “oligarquía diversificada” (*), y con sus socios y cómplices de ruta de los especuladores/importadores y los fuertes intereses del sector financiero y sus vinculaciones con los grandes poderes financieros transnacionales; todo los cuales son permanentes instigadores y gestores del subdesarrollo crónico y de la exclusión social, ambiente de miseria generalizada con mano de obra “docilizada” a fuerza de latigazos de desocupación generalizada y salarios de hambre, entorno en el cual evidencian sentirse muy a gusto esos sectores del poder concentrado tradicional y sus socios de ruta.
Esos sectores ultra conservadores, siempre se sintieron cómodos en su rol de subordinados a la potencia hegemónica de turno, primero Gran Bretaña, luego EEUU (si bien el viejo imperio nunca perdió su cuota subrepticia pero temible de influencias en los sectores del “patriciado” argentino.
Carecen del sentido de Patria como Estado independiente, y a lo sumo cultivan el patrioterismo formal, que no va más allá del himno y la bandera, pero carece de e incluso repudia toda noción real de patriotismo efectivo, el cual por lógica debe tener visión y objetivos geopolíticos propios, y como objetivo una economía desarrollada, diversificada, con un Estado Nacional activo, que impulse el desarrollo tecnológico propio y de actividades de punta, que como tales necesariamente terminan obrando como traccionadoras positivas del desarrollo general. 
Exactamente lo opuesto al regresivo rol amputador de la industria y
destructor del desarrollo tecnológico nacional, a los que mediante el feroz torniquete impuesto por la batería de medidas señaladas al comienzo, tiende a extinguir esas dinámicas ramas de la economía nacional, mediante la gangrena intencional que busca producir necrosis irreversible de esos sectores dinámicos y puntales del desarrollo, para así conformar a los dogmáticos del liberalismo extremo, a la rancia oligarquía de miope visión, y a los mandatos subyacentes de los poderes transnacionales, que buscan nuestra balcanización, para debilitarnos definitivamente y para abortar la gran idea fuerza de construir la Patria Grande, el gran imperativo geopolítico para Sudamérica, e incluso para Íbero América y El Caribe.
Es de verdaderos patriotas, apoyar a la Industria Argentina y a los Entes Tecnológicos, así como a las Empresas Estatales, todo lo cual busca ser barrido del mapa, por el neoliberalismo en su recargada versión actual.
(*) Oligarquía diversificada, define a la expansión de la oligarquía tradicional a actividades industriales, pero manteniendo la mentalidad ultra conservadora y no proclive a priorizar la industria. También comprende a sectores de la burguesía industrial o comercial, que incursionan en actividades industriales, pero resultan cooptados por la mentalidad oligárquica campera. Común a todos ellos es el énfasis en fugar divisas y aceptar dogmas político económicos ultra liberales. Conceptos de Eduardo Basualdo, en “Estudios de Historia Económica Argentina”.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 8 de febrero de 2017

24 DE MARZO - DEL PROCESO AL MACRISMO
Tema con muchas aristas para ser analizadas, sin duda, el vinculado al fatídico 24 de marzo de 1976.
Posturas irreconciliables entre los que alaban el golpe de Estado “marzista” (porque se perpetró en marzo, tal la irónica y genial definición del gran José María Rosa, referente máximo del revisionismo histórico, con un juego de palabras que ironiza al antimarxismo que supuestamente motivó esos sucesos); y quienes lo critican ácidamente, desde distintas posturas y enfoques diferentes.
Fue una vuelta de página de la Historia Argentina, a la vez que marcó un pico muy acentuado de violencia, la cual pasó a tener componentes institucionales.
Sin entrar en análisis pormenorizados de los sucesivos hechos de violencia en muchos casos aberrantes, que marcaron profundamente nuestra historia desde antes de 1810, cabe sin embargo trazar una línea de continuidad, con altibajos y con sucesivos actores de dolorosos hechos, a partir del golpe de Estado de 1955, el de la “revolución fusiladora”, que marcó otra vuelta de página de nuestra historia, significando entre otros hechos, la entronización del liberalismo como única doctrina político-económica “correcta” en las Fuerzas Armadas, que hasta entonces habían tenido un fuerte componente del Pensamiento Nacional. Ese sector de los uniformados, identificados con un sano nacionalismo, forjó una línea histórica muy destacable, que entre otros formó personalidades como los Generales Mosconi, Baldrich, Savio, Perón, Guglialmelli, el coronel Rodríguez Zía, el Brigadier San Martín, y muchos más.
La purga institucional practicada luego del golpe septembrino de 1955, y sobre todo después del golpe palaciego posterior, que dio el poder total a los “duros” comandados por P. E. Aramburu e Isaac Rojas, excluyó violentamente a todos los “nacionales” que eran muchos en las FFAA, sobre todo entre los suboficiales, muchos de los cuales también padecieron la cárcel, por los “graves pecados” de ser “nacionales” y “para peor” peronistas.
Estaban dadas entonces todas las condiciones para la represión vengativa que se desató y que en ese marco de violencia institucionalizada, instrumentó la proscripción política del peronismo, como si de un plumazo se hubiesen podido suprimir los 10 a 12 años precedentes, y como si la violencia que acalló voces,
pudiera acallar conciencias y sentimientos muy profundos, incluyendo el de la nacionalidad y el de la solidaridad social.
Esa violencia cargada de fusilamientos, prisiones, torturas, amenazas y exclusiones, indudablemente fue el germen de otros hechos de resistencia primero, y en algunos casos violencias posteriores.
Los 18 años de proscripción política, perpetrados en nombre de la
“democracia” (¡vaya cinismo institucionalizado!), generaron malestar, parte del cual fue cooptado por ideólogos de otras doctrinas tampoco nacionales (anarquistas, marxistas, trotskistas y similares); lo cual en el marco mundial de la guerra fría y los consecuentes enfrentamientos ideológicos a escala planetaria,
 desembocaron en las formaciones de diversas facciones guerrilleras; las cuales, justo es decirlo, nunca tuvieron aceptaciones ni simpatías masivas en la población.
Como reacción y alternativa a la bipolaridad, que forzaba la alineación total con alguna de las dos superpotencias, surgió la Doctrina de la Tercera Posición, como eje geopolítico del peronismo; postura que influyó a nivel mundial en el Movimiento de Países No Alineados, el cual en los años ’50 tuvo como referentes a Nehru, Nasser, Sukarno, Tito y otros. Al ser combatida esa postura por los sectores liberales extremos (como la oligarquía argentina y los liberales de “la fusiladora”),
de hecho quitaban alternativas a sectores disconformes y excluidos, lo cual como consecuencia no buscada facilitó el accionar de los ideólogos de posturas extremas y violentas.
El liberalismo excluyente en las FFAA de Argentina, facilitó o incluso promovió la sustitución de la Doctrina de la Defensa Nacional (vigente desde la Ley Riccheri), por la doctrina de la seguridad nacional, dictada por el Departamento de Estado de EEUU, lo cual tuvo y tiene nefastas consecuencias, tanto a nivel de las profundas confusiones doctrinales instaladas como pensamiento único (se erradicaron conceptos muy importantes para la Defensa Nacional, como la industrialización y el desarrollo tecnológico como objetivos estratégicos, la integración territorial y la importancia del factor cualitativo en la población, entre otros); como en la propia carencia de adiestramiento para eventuales conflictos bélicos, lo cual quedó patentizado en los gruesos errores estratégicos y de apreciación de la realidad geopolítica mundial, en los que incurrieron las cúpulas cívico - militares de esos aciagos años del proceso. (*)
Una consecuencia esencial del golpe de Estado de 1976, a la cual se niegan tozudamente a reconocer los uniformados “proceseros” (afines al “proceso”), es el hecho que la motivación real del establishment local (de los “dueños del poder” real “detrás del trono”), fue la instauración forzosa de la doctrina neoliberal,
 aplicada con crueldad y sin atisbo alguno de patriotismo que pudiera oponérsele.
Ese hecho (la instauración del neoliberalismo y sus terribles consecuencias) tampoco es repudiado, salvo escasas excepciones, por activistas de derechos humanos y sectores políticos en general, quienes se focalizan en repudiar los hechos de violencia física y de anulación de las libertades cívicas, pero curiosamente no mencionan la gigantesca operación de genocidio económico con profundas consecuencias sociales y de erosión de la soberanía nacional, todo lo cual hace a la esencia de la aplicación de las durísimas y excluyentes líneas directrices de la doctrina político – económica neoliberal.
Sin justificar de ningún modo los aberrantes hechos de violencia de las “formaciones” guerrilleras (crimen del empresario Sallustro, asesinato de la hija del Almirante Lambruschini, fusilamiento de soldados y personal militar en acciones de copamiento o ataque a guarniciones militares, etc.); lo cierto es que tampoco caben justificaciones a la institucionalización de la violencia de Estado,
que en realidad buscó impedir toda resistencia a las genocidas medidas económicas neoliberales implementadas por Martínez De Hoz y sus sucesores.
Asesinatos como el del Mayor Alberte (perpetrado por uniformados en la misma noche del golpe), del sindicalista Oscar Smith, del folclorista Jorge Cafrune, y tantos otros; así como las prisiones bajo tormentos o torturas psicológicas, como la padecida durante los siete largos años, por el gran intelectual y patriota Dr. Julio Carlos González, cuyo “gran pecado” fue haber sido brillante Secretario Legal y Técnico de Perón y de su sucesora, en la Presidencia de la Nación; aberraciones como esas cometidas por quienes se enseñorearon de la vida y la muerte de los argentinos, de ningún modo pueden justificarse como “actos de patriotismo”.
Precisamente ese severo marco represivo, anuló toda resistencia a las brutales medidas político - económicas del neoliberalismo, el cual a su vez es funcional a la globalización salvaje impulsada por los grandes poderes transnacionales, que buscan diluir a los Estados Nacionales, desarticular todos los derechos sociales y transformar a los seres humanos en meros elementos descartables, con grandes sectores poblacionales previamente lobotomizados por el embrutecimiento y por la entronización del pasatismo hueco como supuesta única alternativa de vida.
El 24 de marzo marcó en Argentina el comienzo de la aplicación del neoliberalismo, esta suerte de “liberalismo recargado” pergeñado por los teóricos de la Escuela Austríaca y 
"perfeccionado” por los tecnócratas de la Escuela de Chicago y sus ramificaciones; que hoy buscan imponer excluyentemente las Potencias Atlantistas, en el actual contexto geopolítico mundial. Pero a la vez, significó una virtual guerra civil, la “solución” mencionada por el intelectual británico - canadiense Harry S. Ferns, para anular los notables avances industriales, tecnológicos, económicos y sociales, logrados por el peronismo.
No puede sorprender que el macrismo, con los CEOs al poder, golpe de Estado mediático mediante, pretenda diluir el significado de repudio general que significa el recordatorio de esa infausta fecha, mientras día a día acciona para limar la soberanía nacional y retrogradarnos al marco de feudalismo decimonónico político - económico y economía primarizada que significó el régimen oligárquico instaurado a partir de Pavón, con Mitre como su gestor principal.
Siendo las Fuerzas Armadas instituciones básicas de la Patria, resulta lamentable constatar que muchos de sus cuadros de retirados, con influencias en los cuadros en actividad, sigan mentalmente anclados en los años ’70, ignorando la realidad geopolítica actual y no percatándose de los graves peligros que implica el neoliberalismo, que incluso amenaza nuestra integridad nacional, poniéndonos de nuevo en riesgo de balcanización, como ya estuvimos en la severísima crisis de 2001-2002, instigada por los mismos personeros que hoy repiten “recetas”.
(*) Proceso de Reorganización Nacional, nombre autoasignado del golpe de 1976.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 1 de febrero de 2017

BREVE RESEÑA DE UN AÑO DE GOBIERNO NEOLIBERAL MACRISTA.
- Freno brutal y retroceso sustancial cuantitativo y sobre todo cualitativo de la economía argentina.
- Despidos masivos con alevosía en el Estado, para acomodar “ñoquis gourmet” macristas con sueldos altísimos y con funciones indefinidas.
- Brutal proceso de concentración de la riqueza.
- Despidos masivos y crecientes en las actividades privadas.
- Desindustrialización acelerada y ejecutada con perversa intencionalidad.
- Aumento acelerado de la desocupación.
- Bajas sensibles en los salarios reales.
- Suicida apertura comercial total, que busca destruir todo vestigio de industria argentina, y endeudarnos más.
- Endeudamiento en espiral creciente, con tasas muy altas, que busca subordinarnos a los poderes financieros transnacionales y destrozar la soberanía.
- Masiva fuga de divisas, la cual es avalada por leyes de apertura financiera total, y “lubricada” por la masiva entrada de divisas del endeudamiento, divisas que rápidamente se fugan al exterior.
- Reimplantación de la operatoria de la “bicicleta financiera” con el mismo perpetrador de los años ’90, Federico Sturzenegger.
- Manejo del estratégico Ministerio de Energía, en manos de la británica Shell, por su testaferro/socio menor Aranguren.
- Freno casi total a las obras públicas, pese a la masiva entrada de divisas, que las hubiese podido financiar.
- Acciones explícitas de sumisión servil a Gran Bretaña y a las Potencias Atlantistas, tirando por la borda todo vestigio de soberanía.
- Sumisión servil a las potencias atlantistas y sus poderes financieros. Freno a los muy acuerdos estratégicos con Rusia y China, geopolíticamente muy significativos e interesantes.
- Ataques a los organismos regionales (Mercosur, Unasur, Celac), y búsqueda de acuerdos de sumisión político-económica con pérdida de soberanía, como el TLC y similares.
- Políticas racistas contra paraguayos, bolivianos y peruanos.
- Cese abrupto bajo banales excusas de “corrupción” de planes sociales de alta significación real, como el FinEs (Finalización de Estudios); Argentina Sonríe (arreglo de dentadura a sectores muy carenciados, que no cuentan con medios para hacerlo); Qunita (ejemplar plan de entrega de cunitas con accesorios, a madres de escasos recursos, tal como se implemente en otros países, incluso los desarrollados). Si el problema hubiese sido “la corrupción” se podría corregir, lo que en realidad existe en este gobierno es un manifiesto desprecio por los pobres.
- Freno absurdo a obras energéticas con financiaciones aseguradas (Atucha 3, Hidroeléctricas en el Río Santa Cruz, Central Carbonífera Río Turbio, Hidroeléctrica Chihuido I).
- Achicamiento operativo sustancial de la Entidad Binacional Yacyretá.
- Irracionales planes de instalaciones de “energías renovables” bajo
condiciones leoninas contrarias al interés nacional (tarifas dolarizadas, prioridades absurdas para vender sin importar precios –o sea, priorizar las energías caras-; con apoyos a energías intermitentes, que no son aptas para funcionar como energías de base, y que como respaldos operativos necesitarán masivas instalaciones de turbinas de gas, volviendo falsas las presuntas economías de combustibles y ambientales.
- Pérdida total de soberanía financiera, al aceptar explícitamente las
injerencias de los tribunales de Gran Bretaña, para la masiva operación de endeudamiento de 25 mil millones de dólares.
- Destrucción o frenos de todos los planes y entes tecnológicos de avanzada (satélites, vectores, radares, industria aeronáutica, radares, nuclear, Fabricaciones Militares, Conicet, etc.
- Desfinanciación de Universidades Nacionales, y discriminaciones con criterios unitarios.
- Ataques muy evidentes a YPF, Aerolíneas Argentinas y el ANSES, buscando sus desfinanciamientos para provocar sus extranjerizaciones.
- Aprietes financieros a las provincias, buscando acallar toda oposición.
- Ataques y agresiones constantes a opositores, como los casos de Milagro Sala, sus familiares y seguidores, con apresamiento previo sin condena judicial, y con condenas mediáticas de los medios concentrados; agresiones a periodistas y canales de TV “indóciles”; agresión al ex titular del Instituto Antártico, quien denunció entrega vil de la soberanía; agresiones judiciales a CFK y colaboradores, en procesos vengativos calcados de los efectuados en su momento contra Rosas, Yrigoyen, Perón, Frondizi, M E M de Perón, y los respectivos gobiernos provinciales.
- Mentiras constantes y sistemáticas, en los mensajes presidenciales y de sus colaboradores, buscando engañar y confundir a la opinión pública (pobreza cero, un millón de viviendas por año –mentiras burdas de campaña-, en cinco años no crecimos –dato falso-; la inflación se combate fácilmente y luego decir “se está
reduciendo”” –todo eso falso-; estamos creando empleos de calidad –siendo que los están destruyendo y precarizando-, etc., etc.)
- Manejos alevosos y operaciones de “influencias” claramente perceptibles por los hechos (“por sus obras los conoceréis”, dijo El Maestro de Palestina) en componentes del sector gremial, político, judicial, periodístico, etc.; acallando o entorpeciendo toda posible protesta.
- Operaciones de generar conformismo cómplice, en sectores adocenados y colonizados mentales de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad. Mientras, las operaciones tendientes a nuestra balcanización, prosiguen subrepticiamente, pero los colonizados mentales no se dan por enterados.
- El listado no se agota.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos