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sábado, 30 de mayo de 2015

TLC UE - MERCOSUR / UN NUEVO ESTATUTO LEGAL DEL COLONIAJE Arrecian las presiones de los “poderes establecidos” (el establishment), para instalar consenso favorable, o al menos anular resistencias, para imponernos un Tratado de Libre Comercio (TLC); cuya finalidad es de hecho subordinar económicamente al Mercosur –y luego a la Unasur- a los dictados de la hoy problematizada pero aun muy poderosa Unión Europea. Maestros de los subterfugios, tergiversaciones y engaños a escala masiva; esos poderes transnacionales tienen objetivos definidos y permanentes, más allá de los plazos, que para ellos terminan siendo simples anécdotas. Desde nuestras condicionadas independencias de comienzos del siglo XIX (que con crudeza el Dr. Julio Carlos González llama “independencias crómáticas y musicales”, pero no efectivas y totales; o sea con himnos y banderas propias, pero con los centros de decisión reales ubicados fuera de nuestras fronteras), desde aquellos albores de nuestras independencias políticas condicionadas, Íbero América operó como un furgón de cola de Europa Occidental y muy prontamente, también de EEUU. El liberalismo económico fue la poderosísima y sutil arma que nos ató a una maraña de mecanismos de dependencia, que en varios períodos de nuestra historia fue dependencia total, como en la década infame (la del ’30 del siglo XX), en la cual el por entonces vicepresidente argentino, “Julito Roca”, proclamó a viva voz su “orgullo” que Argentina fuera –por aquellos vergonzosos años- “la joya más preciada de la corona de su majestad”; y lo hizo a la firma del Pacto Roca Runciman, el mismo que con su profundo patriotismo y punzantes ironías, Jauretche definiera como “el Estatuto Legal del Coloniaje”. Por supuesto, los venales entreguistas de la partidocracia liberal de los años ’30, fueron los directos herederos de Rivadavia y sus acólitos (entre ellos los siniestros Salvador María Del Carril y Florencio Varela, fusiladores intelectuales de Dorrego y promotores de la ultra liberal Constitución Nacional de 1853); del mitrismo unitario y sanguinario (aquel que degollaba soldados vencidos y asesinaba a caudillos federales); de los “intelectuales” europeizados y varios “afrancesados” de la “generación del ’80” del siglo XIX (la que ideó el país – granja, como apéndice dócil del imperio británico); luego redivivos con la retrógrada y vengativa “revolución fusiladora” de 1955 y sus prolongaciones en el tiempo; para posteriormente perpetrar el muy infame y antinacional “proceso” en 1976, que instaló sin oposición posible el más descarnado y antinacional neoliberalismo salvaje, que destrozó impiadosa e intencionalmente la economía argentina y afectó profundamente el tejido social y cultural argentino, buscando retrotraernos a aquella supuesta “Argentina próspera” del Centenario, la misma con patronos rurales gordos y ahítos de riquezas descomunales, con la contrapartida de la peonada de pata ’l suelo tratada como simples cosas, con los gringos inmigrantes transformados en nuevos siervos de la gleba atados a arrendamientos abusivos en la Pampa Húmeda, y con vastos sectores pobres y medios condenados a subsistir malamente; todo ello en un vergonzoso marco geopolítico de sumisión explícita entonces a Gran Bretaña en particular y Europa Occidental en general. Claro está que el “proceso” videlista se “modernizó”, subordinándose ya en primer lugar no a la vieja Europa, sino al “Gran País del Norte”, del cual estúpidamente las dirigencias cívico militares de esos aciagos años se supusieron “aliados”, no queriendo entender que solo fungían de simples peones descartables, en el complejo marco de la geopolítica mundial. Con distintos ropajes y variados actores de reparto, nunca cesaron las presiones “librecambistas”, siempre con operadores internos prestos a colaborar con los intereses extranjeros; sea ello por vulgares espíritus de mercenarios (como determinados periodistas y/o economistas al tanto por cuanto), por ser asociados menores de los intereses antinacionales (como la oligarquía vacuna y mega terrateniente), por ser políticos todo terreno de bajo vuelo (incluye a conservadores recalcitrantes, marxistas y “progresistas” varios y oportunistas de diversos pelajes, entre otros), o por fungir de simples colonizados mentales (como pasa con algunos catedráticos, con los patrioteros de bandera con las mentes fritadas por los cursos de la Escuela de las Américas, y otros confusos varios). Uno de los momentos históricos más dramáticos se vivió en 2005, cuando George Bush (h), contando con los dóciles concursos de varios presidentes cipayos o de muy bajo vuelo, del conjunto de países hermanos que hoy forman la Celac –Íbero América y El Caribe-, pretendió forzar la imposición del ALCA (Tratado de Libre Comercio de las Américas), en la Cumbre de Mar Del Plata, en 2005. Aquel abortado tratado, claramente fue diseñado para subordinarnos total y definitivamente, al poderío industrial y tecnológico de EEUU, como un mercado cautivo y dócil, que permitiera al gran imperio en clara decadencia económica, colocar buena parte de sus excedentes industriales, obtener materias primas baratas y sin nuestros lógicos condicionamientos, y como objetivo coyuntural con visos de permanencia, transformarnos en receptores dóciles de la severísima crisis económica que ya varios analistas vislumbraban (estalló a fines de 2007), con lo cual querían hacernos pagar los platos rotos de los desaguisados y negociados financieros en gran escala, del poderoso establishment financiero norteamericano. La firme oposición de los entonces presidentes de Argentina, Brasil y Venezuela, más algunas otras colaboraciones más o menos significativas o tibias, impidieron que se perpetre esa “versión siglo XXI” de aquel Estatuto Legal del Coloniaje de los años ’30, pero que en 2005 se planeaba consumar a escala continental. Con otro formato, EEUU buscó someternos a los íbero americanos y caribeños, ideando la Alianza del Pacífico, presentada como “modelo económico” y asumido por Chile, Perú, Colombia y México, pero en los hechos subordinado a EEUU, recordándose que México integra como socio menor el NAFTA, que aglutina a EEUU, Canadá y el país azteca. De hecho las presiones continúan, bajo los diversos formatos de las guerras blandas, sobre todos nuestros países. Primero doblegaron a Paraguay, con el golpe palaciego que expulsó a Lugo, volviendo a instalar un gobierno de corte liberal, que acorde a sus antecedentes, no desarrolla al país pese a su notable crecimiento económico, y permite masivas instalaciones de “fuerzas de paz” de EEUU; mientras a Venezuela la atacan con tácticas de guerras blandas y de las “revoluciones de colores” como las hechas en países árabes y en Ucrania, y la debilitan con la baja acentuada del petróleo, en una maniobra clara de ataque económico a Rusia, Irán y Venezuela, tres “díscolos” a los mandatos del G 7, OTAN, Banca transnacional “occidental”; a Brasil le fomentan oposiciones destituyentes a Dilma Rousseff, logrando imponer un ministro de economía de la ortodoxia liberal; a Argentina la agreden por medio de los fondos buitres, diversas presiones externas, y el accionar interno de personeros del liberalismo y actores varios asociados por conveniencias menores, en clásicas acciones de guerras blandas, tendientes a imponer nuevamente un gobierno “dócil” y alineado al eje Washington-Londres-París-Berlín; mientras que Uruguay vuelve a estar al mando de un pseudo progresista ultra liberal, el mismo que intentó una “alianza” militar con EEUU para atacar a Argentina, por el absurdo conflicto de las pasteras fogoneado por Greenpeace y otros ultraecologistas y exacerbado por varias torpezas propias de factores de decisión de Argentina. Siendo de menores pesos relativos en el tablero geopolítico, en el momento no parecen mayores las presiones sobre Bolivia, Ecuador y Nicaragua, que completan el conjunto de países hoy no “alineados automáticamente” con EEUU y la Unión Europea (UE). En ese complejo contexto, presionaron sobre Brasil y Uruguay, para avanzar sobre el ya gastado pero siempre muy peligroso tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y la UE; el cual de confirmarse tendrá varios efectos muy perniciosos. En lo geopolítico, debilitará e incluso podrá transformar en letra muerta, los muy importantes organismos regionales como son el propio Mercosur, la Unasur y la Celac. En ese mismo ámbito, busca debilitar los amplios y crecientes acuerdos múltiples (que no son de “libre comercio”) de varios países de nuestra región, con Rusia y China. Resulta muy evidente que EEUU y la UE están muy molestos por las pérdidas de influencias y deterioros de imágenes que están sufriendo en Íbero América por sus propias torpes presiones diversas; que contrastan con las posturas mucho más colaborativas y de tipo “win-win” (ganar – ganar, ambas partes), evidenciadas por aquellas dos mega potencias del BRICS (China y Rusia). En lo económico, el TLC con la UE, -si se firma- será la correa de transmisión por la cual nos transferirán la actual severa crisis económica y las futuras que sin duda se le presentarán, pues no deja de ser el aparentemente monolítico bloque europeo, un mosaico de economías muy diferentes y dudosamente tendientes a la equidad y desarrollo ordenado y justo, y una babel de idiomas y culturas diferentes, aún muy cruzadas por ancestrales odios recíprocos y desconfianzas mutuas. Y en lo económico, posiblemente Argentina sería el país más afectado, pues atacará severamente nuestro aun no consolidado proceso de industrialización y desarrollo tecnológico. Brasil en cambio, está mucho más avanzado y con capacidades de soportar la previsible inundación de bienes y servicios europeos que será consecuencia del “libre comercio” (herramienta de sometimiento). Además, Brasil cuenta con un empresariado más fuerte y más concientizado respecto a cuales son sus Intereses Nacionales, respecto al voluble y por lo general dudosamente concientizado empresario medio argentino. Por su parte, como Paraguay y Uruguay no demuestran gran empeño en industrializar y desarrollar con tecnologías propias sus economías, en el corto plazo no serán afectados, pero en el largo plazo quedarán condenados a mantener economías primarias y subdesarrolladas. Todos en conjunto, de firmarse el TLC, perderemos la notable fortaleza de la integración en un gran bloque regional. Y como claramente definió el Dr. Miguel Ángel Barrios, este es el siglo de los Grandes Bloques Regionales…los países pequeños aislados están condenados a ser simples marionetas en el tablero geopolítico mundial, incluso eso es válido para un país de economía mediana, como Argentina. ¡Graves peligros por cierto, que buena parte de la dirigencia de nuestros países parecería no advertir! C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 20 de mayo de 2015

ESTUDIANDO HIDROELÉCTRICAS EN EL DESIERTO Si los científicos de Arabia Saudita, o de Namibia, o de Afganistán, se dedicaran a estudiar la energía hidroeléctrica, al menos se diría que esos estudios no son compatibles con las potencialidades naturales de esos países (son desiertos), y con mucha lógica se pondría en debate la pertinencia y utilidad real de dedicar esfuerzos, tiempo y recursos a una tecnología con poca o ninguna aplicación práctica en el entorno natural respectivo. Cabe suponer que, salvo que la falta de contacto con la realidad sea muy acentuada, nada ni las fuertes presiones de las ONGs “ecologistas” transnacionales, lograrían convencer a las autoridades de esos países y a sus Universidades, acerca de la conveniencia o necesidad de aplicarse a “desarrollar” esas tecnologías, incompatibles con la geografía de dichas naciones. En cambio, con seguridad, deben aplicarse a perfeccionar tecnologías compatibles con sus recursos naturales, el respectivo entorno geográfico y sus necesidades. Por traspolación, es válido comparar los casos citados (de los muchos que podrían mencionarse), con la al menos muy discutible visión acerca de las prioridades académicas de investigación, por parte de la Universidad Nacional de Misiones, y en particular de algunas de sus Facultades, así como de otros entes locales, respecto a la temática energética. Misiones es la provincia con la mayor riqueza hídrica de Argentina, rodeada en casi todas sus extensiones fronterizas internacionales e interprovincial, por diversos cursos de agua, varios muy caudalosos y con pronunciados declives naturales, y uno de ellos, el segundo del continente por extensión y caudal. Además de eso, dispone de casi incontables cursos de agua interiores, muchos de los cuales son verdaderos ríos interiores, con caudales y desniveles considerables; pese a lo cual, para nuestra idiosincrasia provinciana, son calificados como simples arroyos, tal vez por la comparación con los gigantescos y caudalosos Paraná, Uruguay e Iguazú, ante cuyas grandezas nuestros importantes cursos de agua interiores parecerían empequeñecerse. Por otra parte, casi en cualquier lugar, a pocos metros de la superficie, se encuentra agua, y a mayores profundidades se extiende el gigantesco Acuífero Guaraní, que abarca grandes extensiones de Paraguay, Brasil, Uruguay, y otras provincias argentinas. Es decir que resulta muy claro que la gran riqueza natural de Misiones, es la notable abundancia de agua, lo cual no parece ser valorado en su real dimensión, sobre todo en el contexto nacional, en el cual el 70 % del territorio continental es desértico o semi desértico. Complementando y poniendo en contexto el tema, también debe considerarse que la topografía local nos favoreció con acentuados desniveles, los cuales significan que Misiones se ve beneficiada con poseer un enorme potencial hidroeléctrico, el cual en su conjunto es el más concentrado territorialmente y el mayor que una provincia posee en nuestro país. Es decir que la riqueza hidroeléctrica debería ser parte de la agenda permanente de cualquier ente académico o de investigaciones científicas y/o tecnológicas de esta provincia de Misiones. ¡Es el oro blanco de Misiones, es nuestro “petróleo” bajo la forma de enormes masas de energía limpia y renovable, potencialmente aprovechable! Si bien existe el Centro de Estudios Energéticos para el Desarrollo (CEED), creado hace varios años en la UNaM (Universidad Nacional de Misiones), no se sabe que haya publicado ningún trabajo de investigación, si bien organizó un par de disertaciones o eventos similares, o poco más. No trascendió que esté formando su base de datos, menos aún en lo hidroeléctrico, pese a los muchos trabajos dispersos existentes, incluso estudios completos de obras, los que dudosamente estén en los archivos de ese instituto. Por su parte, la Facultad de Ingeniería, es público y notorio, ha tenido y tiene varios adherentes y/o militantes del ecologismo antirrepresas; se sabe que varios de sus egresados recibieron esa impronta, y son conocidas algunas acciones de investigaciones centradas solamente (en lo hidroeléctrico) en las microturbinas –que de tan pequeñas no fueron viables-, así como otras investigaciones en las “energías renovables” (solar, eólica, biomasa, hidrógeno), pero aparentemente nada en lo hidroeléctrico mediano, grande y gigantesco. Hasta donde es sabido, ni siquiera hacen acopio de informaciones sistematizadas acerca de los proyectos locales, nacionales y regionales, pues nunca publicaron nada al respecto, e incluso hace algunos años, con mucha amabilidad, el entonces decano, se presentó en mi oficina a pedirme antecedentes de obras hidroeléctricas para una disertación, pues en la propia Facultad no tenían nada. Tampoco tienen copias –en la Facultad de Ingeniería de la UNaM-, de los antecedentes muy completos que existieron, de siete proyectos hidroeléctricos, en su momento realizados por la Dirección General de Electricidad de Misiones (DGEM), y de un anteproyecto financiado por una Cooperativa Eléctrica. Para peor, los detallados estudios, muestras de suelo cuidadosamente clasificadas y analizadas, pliegos licitatorios y demás abundantes antecedentes, se perdieron totalmente, después que la DGEM se transformara en la Dirección General de Construcciones Eléctricas, se disolviera, y todo su patrimonio fuera transferido a EMSA (Electricidad de Misiones S.A.). Consta que EMSA no posee esos antecedentes, pues por escrito me contestaron a una pregunta mía también hecha por escrito. ¡Claro, sucedió en la larga noche neoliberal de 1976-2001, en la cual también a nivel nacional se disolvió Agua y Energía Eléctrica, cuando irracionalmente se perdieron todos sus valiosos archivos y se dispersó a su invalorable cuerpo de capacitados profesionales! El caso es que las grandes y medianas hidroeléctricas parecen “fuera de agenda” en la Facultad de Ingeniería, e incluso varios egresados salen con la fuerte impronta antirrepresas a ultranza –de muy cuestionables basamentos-, por años inculcada por el amigo Erico Barney y algunos de sus discípulos, lo cual es sencillamente lamentable. En la Facultad de Ciencias Económicas, no trascendió que se haya realizado ningún trabajo de investigación acerca de los aspectos económicos de la hidroelectricidad, a posteriori de los que realicé cuando tuve una línea de investigación específica; la cual por cierto fue bastante resistida por los “ortodoxos” de la economía, e incluso dio lugar a un par de improvisados artículos por parte de algunos “referentes” de Economía de esa Facultad. Parecería la vieja metodología de la conspiración del silencio, para temas “políticamente incorrectos”, o demasiado candentes como para asumir posturas claras, por parte de algunos “grandes economistas” de temas pequeños; los mismos a los que molestaba que mi discurso no fuera “políticamente correcto” neoliberal. Humanidades, es la Facultad del ultraecologismo antihidroeléctrico por antonomasia, tal como lo demostró sobradamente el accionar institucional y de muchos de sus componentes. ¡Si hasta le hicieron incurrir en una insostenible postura política a una frustrada candidata a diputada provincial, tal como lo reconoció públicamente esa buena mujer en una conferencia múltiple de tres especialistas energéticos, realizada en la sede del Colegio de Abogados de Misiones, en 2014! Fue en esa Facultad en la cual presentaron el mamarracho del ecologismo cavernario, pomposamente llamado “Escenarios Energéticos Argentina 2030”, el cual diseccioné cuidadosamente en mi libro “Los Profetas del Caos”, desmintiéndolo parte por parte. Es en esa Facultad donde algunos antropólogos y/o sociólogos explayan una cerrada visión “antirrepresas”, pero no dan ninguna alternativa concreta válida para el desarrollo…¿o acaso el desarrollo socio económico es “descartable”? Hace casi dos décadas, en el curso de un acalorado debate realizado en el Aula Magna de la Facultad de Ingeniería Forestal, el entonces Vicedecano pretendió terciar en el debate, con insostenibles argumentos, que refuté inmediatamente. Recuerdo el contundente respaldo explícito que recibí, que nadie se atrevió a refutar, por parte del Dr. Enwald, Médico y Pastor, además de incuestionable referente de Eldorado, su ciudad. Por cierto no trascendió que en esa Facultad se hayan hecho cuestionamientos a los perniciosos venenos usados en las plantaciones de tabaco, con nefastas consecuencias para la población. En síntesis, contra toda lógica, en la provincia hídrica e hidroeléctrica por excelencia, la propia Universidad Nacional no solo no estudia el tema, sino que en varios casos se deja llevar por posturas cargadas de dogmatismo, que nada tienen que ver con el rol científico que debe primar en las Casas de Altos Estudios. Claramente, el subdesarrollo socio económico mucho tiene que ver, en algunos casos, con el subdesarrollo conceptual de los pensamientos vigentes. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

viernes, 15 de mayo de 2015

Entrevista del diario Sputnik, del 27/04/2015 http://ria.ru/aurora/flv/file.aspx?ID=45507604&type=mp3

jueves, 14 de mayo de 2015

IMPEDIDORES SERIALES Son aquellos que, genéricamente, muchos analistas definimos como “la máquina de impedir”. Los mismos personajes y grupos de poder concentrado, que con cambiantes excusas y argumentaciones, sistemática y constantemente han puesto trabas infinitas, a cuantas iniciativas troncales para el desarrollo y la soberanía nacional, existieron. En décadas precedentes, durante los muchos y muy frecuentes períodos en los que gobernaron los liberales –por las presiones del voto cantado, por la fuerza de las bayonetas de FFAA cooptadas por el establishment, por los fraudes electorales institucionalizados, o por lo engaños programáticos (prometer una cosa y ejecutar lo contrario)-, en esos años las excusas frecuentes eran relativamente repetitivas: - Argumentar falta de fondos o problemas presupuestarios. - Descalificar a las obras como “faraónicas, innecesarias, etc.”. - Dejar pasar el tiempo, tapando los problemas mediante manejos de la opinión pública. - Afirmar que nuestro país “no está maduro para esas transformaciones”, o que “son obras o iniciativas solo aptas para países desarrollados”, etc. Con esos y otros argumentos de similares tenores, impidieron sistemáticamente muchas obras de infraestructura; procesos de industrialización; de desarrollo tecnológico; de ampliación de la instrucción pública (por largas décadas acceder al secundario era privilegio de muy pocos, lo cual era funcional a la oligarquía apátrida); del acceso masivo a las Universidades (ídem anterior); de las implementaciones de carreras técnicas y otras necesarias para el desarrollo nacional (incompatible con el país – granja de la alianza de portuarios-británicos); así como los enfoques cerrados y sesgados de otros estudios universitarios (como Economía, centrada excluyentemente en el liberalismo; o Historia, anquilosada en falaces esquemas mitristas liberales, incluyendo luego a los mitro-marxistas –con quienes la oligarquía liberal logro un claro entendimiento implícito-), etc. Pero el mundo cambió, y los poderes plutocráticos y los neoimperiales, buscaron nuevas y más sutiles herramientas, con las cuales desarrollar acciones subliminales y encubiertas de guerras blandas. Esas herramientas son las ONGs y otras figuras afines, como las Fundaciones, las Academias y varias más, todas ellas con discursos dictados desde y para los intereses de los “países centrales” del poder tradicional, o sea las llamadas “potencias occidentales”. Dicho en lenguaje más simple, están involucradas en esos operativos las dos potencias anglosajonas (EEUU – Gran Bretaña), la tercera potencia neocolonialista (Francia), y las vinculadas a organismos y organizaciones transnacionales afines, como la Unión Europea, la OTAN, y el G 7. Particularmente activas son las ONGs pseudo ecologistas, indigenistas, derecho humanistas; así como diversas Fundaciones económicas, políticas, sociales, etc. Ciertas nuevas figuras y mecanismos de acciones, impuestos por las machaconas presiones de los grupos fundamentalistas del ecologismo, el indigenismo y el derecho humanismo extremo, resultan particularmente aptas como elementos de presión y de dilación indefinida de casi cualquier obra o iniciativa que se pretenda concretar. Las audiencias públicas, que pueden ser derivadas a planteos incendiarios y explosivamente contestatarios por simples argumentaciones emotivas, huecas de reales sustentos científicos; suelen ser fácilmente manipuladas por hábiles y entrenados operadores, que se apropian de las mismas en base a presiones de todo tipo, y a argumentaciones discursivas agresivas, dogmáticas, y por ello solo basadas en presunciones cataclísmicas que buscan convencer por medio del terrorismo discursivo, que puede ser tan falto de fundamentos como insidioso en sus objetivos. La figura del principio precautorio, que al exacerbar los supuestos riesgos potenciales (que al efecto no necesitan ser probados) es muy funcional a los impedimentos permanentes. De hecho, cualquier “acusación” o “denuncia” de potenciales o supuestamente probables riesgos, ni siquiera requiere ser comprobada –según la óptica fundamentalista-, y en esa visión tremendista cualquier acusación sin sustento sería más que suficiente para paralizar cualquier obra o iniciativa de progreso. En realidad implica un perverso principio de inversión de la prueba, pues los ecoterroristas no deben probar nada, solamente acusan, y la carga de la prueba –muchas veces casi imposible, cuando se basa en supuestos delirantes e indemostrables-, pasa a ser obligación de quienes apoyan las construcciones, las nuevas fábricas o las necesarias transformaciones, sin las cuales el desarrollo socio económico no es posible. Queda muy en claro, que la política rastrera, de muy bajo vuelo y de pésima estofa, es aliada cercana, por sus funcionalidades recíprocas, con el fundamentalismo ecologista, indigenista, y similares. Siendo que la mera repetición de argumentaciones huecas pero rimbombantes, provenientes del ultra ecologismo, tiene asegurada la inmediata repetición por la amplia mayoría de los medios de difusión (aunque tenga características incoherentes o incluso delirantes), es muy frecuente que diversos políticos y comunicadores sociales de escasa formación, u oportunistas, carentes de propuestas positivas, proactivas, utilicen ese tipo de “denuncias” del tipo “precautorio”, con lo cual logran una doble finalidad: inmediata repercusión masiva en los medios, y por otra parte, tapar (así sea parcialmente), la total carencia de iniciativas constructivas y pro activas, por parte de los dirigentes mediocres y/o carentes de vocación de Grandeza Nacional. Sea por esas egoístas y mediocres motivaciones, o por otras que no se alcanzan a visualizar, las “denuncias” o “preocupaciones” de tipo ecologista de corte fundamentalista (o muy similar a ello), fueron instrumentadas por cierto tipo de dirigencias o referentes de la política argentina. Se citan algunos casos de los más resonantes, que por cierto no aportaron claridad ni propuestas tendientes al desarrollo socio económico, ni alternativas concretas; pero que por el contrario contribuyeron a enturbiar iniciativas de desarrollo, que tanto necesita nuestro país. La candidata presidencial Margarita Stolbizer expresó “preocupación” por supuesta falta de cumplimiento de protocolos ambientales para las construcciones de las hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic (ex Cóndor Cliff y La Barrancosa). Por supuesto, ni ápice de preocupación por los efectos ambientales de las centrales termoeléctricas adicionales, que sería necesario instalar si se demoraran las hidros mencionadas… El legislador nacional Berhongaray expresó tiempo atrás, similares “preocupaciones” ambientales por los avances en el gran yacimiento de petróleo y gas no convencional de Vaca Muerta. No se supo de similar preocupación ante los costos sociales, económicos y ambientales que serían consecuencia de toda postergación en alcanzar el autoabastecimiento de esos hidrocarburos…¿Por qué esa doble vara…? Petcoff Naidenoff, senador nacional formoseño, montó un gigantesco operativo mediático, que incluyó inauditamente una denuncia contra Argentina en el propio parlamento de Paraguay (una clara acción de traición a la patria), mediante argumentaciones falaces tomadas del ecoterrorismo de corte más cavernario, para impedir la radicación en esa provincia de la fábrica química Dioxitex y de la primera central nuclear CAREM. Es de hacer notar que de concretarse ambas iniciativas, con cero reales riesgos ambientales, transformarán positivamente el perfil productivo de esa provincia, que fuera marginada por largas décadas y sumida en el subdesarrollo crónico, como sucede en el Norte Grande Argentino. El diputado nacional Luis Pastori de Misiones, basó su campaña en dos negatividades: no a la reelección presidencial y no a las represas. Al asistir a unas contundentes disertaciones de cuatro profesionales del Consejo Profesional de Arquitectura e Ingeniería de Misiones –en el salón del Colegio de Abogados-, que echaron por tierra sus incoherentes afirmaciones, según las cuales con eólicas y solares se abastecería a esta provincia (tomadas del ecologismo fundamentalista), el citado guardó total silencio, no pudiendo refutar a los calificados profesionales exponentes. En Corrientes, en un operativo mediático que parecería dirigido por Noel Breard y/o Nito Artaza, algunos operadores menores intentaron desprestigiar a la Hidroeléctrica Yacyretá, e incluso se hicieron eco de amarillistas expresiones periodísticas del Paraguay, las que fomentaban el odio hacia Argentina ¿no es infame traición a la patria, hacer causa común con los que difaman a nuestro país, y buscan enemistarnos con un país hermano? En Chaco, un diputado provincial (también de la UCR, como los precedentemente mencionados), apeló a argumentaciones erróneas y fantasiosas, para justificar un pequeño proyecto de energía solar, burdamente calificado como “mega usina”. También existieron expresiones públicas del mismo erróneamente disparatado tenor, por parte de socialistas, del arco ultra liberal, y de alguno que otro pequeño partido político provincial de Misiones. Desde el oficialismo, el proyecto de ley Guinle, de energías renovables, tiene un cariz potencialmente muy perjudicial para los Intereses Nacionales, al prever desmesurados privilegios para las eólicas y solares, e incluso poder llegar a frenar indefinidamente otros proyectos nucleares e hidroeléctricos, ya aprobados en las previsiones de obras nacionales; y fue apoyado casi sin oposición alguna. No puede omitirse que desde el Canal Encuentro (un buen canal de TV cultural), lamentablemente se le dan grandes espacios a un odiador serial y promotor de la división argentina bajo las excusas del ultra indigenismo, como es Osvaldo Bayer, cuyas nocivas prédicas son muy funcionales al accionar de guerra blanda, desarrollada por Gran Bretaña contra Argentina. Algunos “progresistas” bien intencionados (¿¡!?) pero muy mal informados, abogan para impedir el imprescindible reequipamiento y ampliación de nuestras Fuerzas Armadas; negándose a reconocer los múltiples peligros a nuestra soberanía e integridad territorial, ya de hecho mancillada por el accionar neocolonialista británico en los archipiélagos australes y sus proyecciones en La Antártida. Seguramente, el listado no se agota aquí. ¡Preocupante, sin duda, la sumatoria de las acciones de los “impedidores seriales”! C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

sábado, 2 de mayo de 2015

ENGAÑIFAS Y PÉRDIDAS DE TIEMPO – REFLEXIONES DESDE LA ENERGÍA A LA ECONOMÍA Y A LA GEOPOLÍTICA La demanda eléctrica sigue creciendo, aunque muchos no se percaten de ello, o a lo sumo declamen consabidos e inútiles “mantras” del ecologismo fundamentalista, que solo confunden a desinformados y benefician a corto plazo a determinados intereses que siempre lucran –y mucho- con las “soluciones de emergencia” que por regla general son mucho más caras y menos eficientes. El ecologismo ultra declama repetidamente, entre otras falsedades, que: a) Con eólicas, solares y otras “renovables” se abastecerá la demanda, incluso pregonan abastecerla solo con esas “renovables”. Eso es FALSO por las limitaciones técnicas que solo las hacen meros complementos, nunca bases de ningún sistema eléctrico, además de sus costos fuera de escala, (altos en las eólicas y enormes en las solares). Por otra parte sus rendimientos son bajos, y necesitan enormes superficies para tan solo reducidos rendimientos. b) Enfatiza a los ahorros de energía como “gran solución”. FALSO pues esos ahorros solo serían paliativos, y no solucionarán los incrementos de demanda por crecimiento de la población, ni los derivados del desarrollo (claro está que por dogma, los ultra ecologistas demonizan el desarrollo económico…pero no se privan de vivir bien ni de utilizar toda la tecnología ¿¡!?, demandando mucho energía). c) Ataca a hidroeléctricas y nucleares, pero al no plantear ninguna tecnología más eficiente y limpia que las pueda reemplazar, de hecho promociona mayores consumos de combustibles fósiles…¿ecologistas? FALSO. d) Enfatiza a la generación distribuida –con pequeñas usinas- como gran parte de la solución, pasando por alto elementales cuestiones de escala: por ejemplo ¿pueden muchas palitas de juguete reemplazar a grandes palas mecánicas? ¡No! FALSO. e) Niegan el comprobado fuerte crecimiento de la demanda, prefabricando engañosos “escenarios” de demanda futuros, con porcentajes de aumentos de demanda ridículamente bajos, para justificar a su vez los bajísimos rendimientos de las “soluciones” eólicas y solares que proponen. FALSO. Pero esas y otras repetidas mentiras y tergiversaciones del ultra ecologismo, distraen y confunden a mucha gente, haciendo perder valioso tiempo que debería emplearse para implementar un Plan Energético bien fundamentado, de largo plazo, que contemple adecuadamente como ir abasteciendo los formidables crecimientos de la demanda, que claramente sucederán en nuestro país. Por supuesto que el Sector Energético, y en él, el Sector Eléctrico que forma parte de aquel, no son burbujas separadas del contexto general de la Economía Argentina; pero en cambio es totalmente cierto que sus complejidades y particularidades técnicas, hacen que sea incomprensible o poco comprensible para la mayoría de la población…y los legisladores y otros funcionarios con poder de decisión, así como influyentes varios del arco opositor y de los medios de difusión, son en cierta forma el reflejo de la población a la cual representan. Para completar el cuadro de confusiones en el que se desenvuelven las informaciones masivas que suelen circular públicamente, con tanta liviandad como velocidad de transmisión en la opinión pública, la amplia mayoría de las opiniones que se vierten en los medios (incluyendo en ellos las redes sociales), no están avalados ni han sido producidos por expertos, con seriedad y objetividad; y menos aún por organismos técnicos de probada idoneidad y con basamentos técnicos y científicos. Ese aquelarre de confusiones y consecuentes lamentables pérdidas de valioso tiempo, agravan la situación, lo que puede no percibirse en el corto plazo, pero ya pasa a ser palpable desde el mediano plazo. La demanda eléctrica sigue subiendo exponencialmente, y por el mero transcurso del tiempo, las opciones para el mediano plazo se van reduciendo, por lo que previsiblemente vamos yendo al embudo de la perniciosa acentuación del perfil patológicamente termoeléctrico, de nuestra matriz eléctrica; con lo que caemos en un esquema de dependencia muy acentuada de los combustibles fósiles, que hasta los países con fuertes reservas de hidrocarburos evitan, si tienen opciones para hacerlo y no quemar ingentes cantidades de combustibles, solo para generar electricidad, que es uno de los peores usos que puede darse al petróleo y al gas. Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, Noruega, Irán y Rusia, son algunos de los casos de países exportadores de hidrocarburos, que optaron por diversificar sus matrices eléctricas, con fuertes apuestas a la hidroelectricidad, y en algunos casos, la energía nuclear. No por casualidad, en todos esos casos, las incorrectamente llamadas “renovables” (eólica, solar y similares), tienen un rol insignificante, como meros complementos o incluso son casi inexistentes, entre otros factores, por la escasa confiabilidad de esas tecnologías y sus altísimos costos reales por KWh. Es necesario enfatizar que solo existen tres tipos de tecnologías aptas para operar como usinas de base: termoelectricidad (en base a combustibles fósiles), hidro y nuclear. Todas las otras tecnologías (entre ellas las muy promocionadas eólica y solar), solo sirven de complementos, pues son intermitentes (oscila el voltaje, e incluso salen de servicio imprevistamente, por falta de viento o sol), y no son programables pues sus fuentes son aleatorias e inmanejables por el ser humano. De las usinas de base, las más económicas por KWh y menos contaminantes, son las hidroeléctricas y nucleares. Pero requieren inicialmente inversiones mayores, y sus plazos de construcciones son mucho más prolongados que las usinas termoeléctricas. ¡Pero amañadamente han sido demonizadas por el ultra ecologismo! Tal como ocurrió muchas veces en la Historia Energética Argentina, las presiones de poderosos intereses creados, o las limitaciones presupuestarias, o la culposa inercia de los responsables del área energética, nos hicieron dar de bruces contra sucesivas crisis eléctricas, y ante los hechos consumados que implican carencia de tiempo para gestionar las mejores opciones, las urgencias no dejan más alternativas que invertir en más equipos termoeléctricos, con lo cual se acentúan los consumos de petróleo y gas (que hoy no tenemos), y se profundiza el nocivo perfil térmico de nuestra matriz eléctrica. En las últimas décadas, a las presiones de los lobistas termoeléctricos, se sumaron las ONGs seudo ecologistas transnacionales (no por casualidad anglosajonas), y sus dóciles subalternos del ecologismo fundamentalista argentino, que operan para impedir nuestro desarrollo (mediante infinitas excusas apocalípticas y rebuscadamente “proteccionistas del medio ambiente”), y a la vez atacan en forma artera a las generaciones hidro y nuclear, con lo cual favorecen de hecho a los muy poderosos intereses termoeléctricos. Una de las falsedades más usadas por los ultra ecologistas, es promocionar a las energías eólica y solar como “sustitutivas del consumo del petróleo”, lo cual en rigor termina siendo otra falacia, cuidadosamente escondida bajo las particularidades del Sector Eléctrico, que los neófitos desconocen y los crédulos crónicos ni sospechan. Las intermitencias de las eólicas y solares hacen necesario contar con reservas en caliente (máquinas encendidas, quemando hidrocarburos), para suplir los constantes baches y las oscilaciones de voltaje, con lo cual las promocionadas economías de combustible que supuestamente provocan las “renovables” son otra falsedad más, de las tantas que el dogmatismo ultraecologista difunde culposa y descaradamente, sin descanso. El quid de la cuestión, pasa por conocer que desde la heterodoxia económica (actualmente en el gobierno), se dieron señales claras de diversificar la matriz eléctrica, con declaradas intenciones de invertir en centrales hidroeléctricas y nucleares; pero las evidencias prueban que existen enquistados sectores interesados en la promoción al como sea de falsas “soluciones totales” eólicas y solares, que no solo difunden mensajes erróneamente tendenciosos de corte ecológico fundamentalista, sino que incluso lograron la aprobación de una ley con aberraciones técnicas, como la 26.190, que para más está por ser acentuada perniciosamente, por el llamado proyecto de ley Guinle, casi aprobado; lo cual es una aberración mayor, no solo por sus inconsistencias técnicas, sino por oponerse de hecho a los planes de obras hidroeléctricas y nucleares, planificados por el Estado Argentino. Completando el cuadro de situación, todo el arco opositor, y sobre todo los de presumibles mayores caudales de votos, son marcadamente afines al más crudo liberalismo económico, o sea la misma ortodoxia económica que tanto daño nos hizo en el cuarto de siglo 1976-2001. Y los hechos que la propia Historia Energética Argentina demuestra crudamente, indican que los liberales profundizaron deliberadamente la dependencia termoeléctrica de la matriz energética nacional, frenando las obras hidroeléctricas, paralizando las nucleares; e incluso cometieron actos de viles traiciones a la patria, al enajenar bienes y servicios estratégicos, como los energéticos; inclusive con graves perjuicios al patrimonio nacional, como lo fue la venta por monedas de YPF, y las consecuentes dilapidaciones de las importantes reservas de petróleo y gas, que tras décadas de esfuerzos habíamos logrado atesorar. Pero las apuestas del arco político neoliberal (que está operando con la misma burda violencia de la “Unión Democrática” que había logrado amontonar en 1945 el descarado embajador norteamericano Spruille Braden), va mucho más allá, pues claramente actúa bajo las directivas de las embajadas de EEUU y Gran Bretaña, las que como puntas de lanza del agresivo accionar de la OTAN, pretenden anular y destrozar los importantísimos acuerdos estratégicos rubricados por nuestro país con Rusia y China; para volvernos al redil de dóciles subordinados a esas dos agresivas y decadentes potencias, a la Unión Europea, al FMI y la Banca Transnacional “occidental”, que busca impedir nuestro ascenso como una de las Potencias Emergentes del siglo XXI. Lo precedente no implica que debamos “romper lanzas” con las llamadas “potencias occidentales”, pero sí en cambio significa que no debemos volver al miserable rol de colonia económica, al que nos constriñeron en largos períodos de nuestra azarosa historia nacional, bajo las complicidades de las apátridas oligarquías y mercenarios locales, entre los que contaron tanto civiles como militares, haya sido ello perpetrado por puro cipayismo, o por perversos procesos de colonización cultural, como el que adolecen los “patrioteros de bandera” y los “progresismos” fuera de foco y llenos de violencia. ¡El riesgo certero es que los poderes financieros transnacionales, sus brazos políticos (las potencias neocolonialistas del siglo XXI), o su brazo armado (la OTAN), con las consabidas complicidades internas; nos lleven a un proceso de desarticulación total, tal como perpetraron contra Yugoeslavia, y tal como por poco lo consiguieron acá en 2001/2002! C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos