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lunes, 25 de febrero de 2013


EÓLICAS Y SOLARES AGREGAN PROBLEMAS A ESPAÑA

Promocionadas hasta el hartazgo en épocas en que la plata dulce de los abultados dividendos de las de empresas estatales y privadas latinoamericanas fluían a raudales a la Península Ibérica, les fue fácil a los intereses creados vinculados con las usinas eólicas y solares, lograr masivas instalaciones de esos equipos.

Bajo la pantalla de “energías limpias” (otra burda falacia), y sin prestar mucha atención a sus altísimos costos por KWh, España se metió de lleno en las instalaciones a escalas masivas, de molinos eólicos y paneles solares, además de energía solar térmica.

Seguramente las persistentes y muy ruidosas campañas de las ONGs transnacionales, con sus laderos de ONGs españolas, presionaron fuertemente para que esas inversiones –propias españolas algunas, extranjeras muchas- fluyeran en forma abundante y continuada…generosamente amparadas por abundantes subsidios estatales y otras prerrogativas especiales varias.

Los costos poco parecían importar, y la opinión era que se reducirían rápidamente hasta ser realmente competitivos en pocos años.

Se esgrimieron suposiciones de rendimientos efectivos que luego nada tuvieron que ver con la realidad, lo cual complicó aún más las ya muy ineficientes ecuaciones de costos reales. Además de ello, las “grandes soluciones” prometidas no fueron tales, por ser tecnologías inútiles para servir de base del sistema eléctrico, por la baja calidad y la nula previsibilidad de esos tipos de generación.

Esos problemas técnicos de oscilaciones de tensión, de voltaje y de armónicas, sumados a la poca confiabilidad de sus operaciones (el viento y el sol no son variables controlables), hicieron florecer turbinas de gas y ciclos combinados, instalados como necesarios respaldos confiables de las impredecibles eólicas y solares…claro está que al costo de quemar enormes cantidades de gas natural, que España no tiene y que debe importar.

La eficiencia energética de las usinas se calcula a partir del teórico 100 %, que sería utilizar al máximo de su potencia las 24 horas todos los días.

Las nucleares alcanzan un alto rendimiento, del orden del 90 %, las termoeléctricas convencionales aproximadamente 85 %, y las hidroeléctricas de ríos de caudales constantes o con grandes reservorios (embalses) llegan a superar el 75 %.

Para dar una idea del bajo rendimiento real de las eólicas, en teoría producirían el 30 %, mientras que en realidad están debajo del 20%, más cerca de un escasísimo 16 %.

Por su parte, las solares, que obviamente no funcionan de noche ni en días lluviosos o nublados, y con rendimientos que decrecen lejos del mediodía, tienen rendimientos demostradamente muy bajos, con potencias unitarias (por equipo) insignificantes. En la práctica, hasta la fecha, ninguna instalación solar del mundo, “mueve la aguja” de sus respectivas matrices eléctricas.

El caso es que si en épocas de bonanza, en España no fue posible trasladar a los consumidores los elevados costos de las eólicas y solares, menos aún sería posible en estos momentos de profunda y prolongada depresión económica.

La diferencia radica en que antes, el presupuesto estatal español, robustecido por los iniciales beneficios de su rol comunitario (la Unión Europea), y fortalecido adicionalmente con los enormes beneficios que las empresas españolas extraían de la entonces inerme América Latina, bancaba fácilmente los subsidios a las “energías renovables”; mientras que ahora los déficits presupuestarios crecientes y sin solución (dentro de los parámetros neoliberales), y con menguados recursos sustraídos de las filiales españolas que aún subsisten en nuestra América Latina, sin duda resultan intolerables los generosos y absurdos subsidios acordados a las instalaciones eólicas y solares.

Ahora España suma nuevos problemas, pues los recortes de los subsidios a las “renovables” (léase “renovables amputadas” –significado obtenible en internet-), casi de seguro provocarán una catarata de juicios de los inversores extranjeros que amparados en los subsidios provocaron el boom de eólicas y solares; todo lo cual que sin las muletas de las arcas oficiales, podría caer estrepitosamente en cadenas de quiebras.

El final de eso es hoy impredecible, pero puede suponerse que así como esos intereses creados presionaron para montar irracionalmente los subsidios que armaron un esquema eléctrico problemático; ahora se dedicarán a forzar al como sea los mantenimientos de esos subsidios a las ineficiencias de solares y eólicas.

Por simple extrapolación, quedan en descubierto los intereses corporativos, que pretenden invertir bajo riesgo cero con utilidades aseguradas por el Estado; y que bajo las fachadas de ONGs “ecologistas” transnacionales, y con los fogoneos de amplias coberturas mediáticas, pretenden que Argentina cometa los mismos errores que España, derrochando recursos financieros que no nos sobran, en promover a ultranza tecnologías limitadas y problemáticas como esas, incapaces de funcionar como bases de ningún sistema eléctrico, y que por lo tanto quedan atadas a las instalaciones de más usinas movidas a petróleo y gas, hidrocarburos cada vez más costosos, escasos, y siempre muy contaminantes.

Esos esquemas irracionales son los que fueron propuestos por quienes propiciaron y redactaron el conjunto de informes –de bases muy condicionadas y tergiversadas- difundidos bajo el nombre de Escenarios Energéticos Argentina 2030.

Como en todo el mundo, necesitamos apelar a todos los tipos de energía, pero cada uno en su justa medida. Las solares y eólicas solo como complementos, nunca como supuestas bases de nuestra matriz eléctrica, tal como indican sus claras limitaciones técnicas…y sus elevados costos por KWh.

Las eólicas y solares no pueden reemplazar a las hidroeléctricas, las nucleares y a las termoeléctricas convencionales; solo pueden ser complementos marginales. Negar eso es negar la realidad técnica, sea eso por supina ignorancia, por fanatismo ecolátrico, o por defender turbios intereses megas corporativos, básicamente extranjeros.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Investigador de temas económicos y geopolíticos

Ex Investigador y Docente = Facultad de Ciencias Económicas = UNaM

Especialista en Gestión de la Producción y Ambiente – Fac. de Ing. = UNaM

Cursada aprobada en la Maestría en Gestión de la Energía  = UNLa – CNEA

Docente de Economía – Esc. Normal 10 – Nivel Terciario

Docente de la Diplomatura en Geopolítica – Inst. Combate de Mbororé

 

miércoles, 13 de febrero de 2013


EL LIBRE COMERCIO Y OTROS ENGAÑOS DEL LIBERALISMO ECONÓMICO

Vieja historia la de “libre comercio”, que es la piedra basal de la doctrina económica liberal, que fue elaborada desde y para los intereses de Gran Bretaña, cuando ya era la potencia hegemónica mundial, a fines del siglo XVIII.

Con la excusa de las supuestas “ventajas para todos”, Adam Smith, el vocero académico y mascarón de proa de los intereses colonialistas del hoy vetusto imperio, expuso una serie de variados argumentos –de dudosa o nula fundamentación en el mundo real- según los cuales el libre comercio sería muy beneficioso para todos, y permitiría a cada país concentrarse solo en aquellas producciones para las cuales poseería ventajas naturales. Eso implicó la entronización como “verdad indiscutible” del dogma de la especialización productiva, que viene a ser como el bastón en el que se apoya el otro dogma perversamente falaz, que es el de las “ventajas” del libre comercio.

Esas “ventajas” y otras múltiples mentiras de la doctrina económica liberal, fueron claramente desnudadas por Friedrich List –desde el historicismo económico-, por John Nash –desde las matemáticas- y por numerosísimos escritores desde diversas y muy bien fundadas ópticas; pero todo lo que se opone al “pensamiento económicamente correcto” es sistemáticamente ocultado, sepultado, omitido y tergiversado por las usinas de la desinformación activa, manejadas por lo poderes establecidos (el establishment).

Experta en subordinar con el poderío económico en lugar de la más costosa y desgastante imposición imperial por las vías armadas, Gran Bretaña ya en 1703 había incorporado como súbdito económico a Portugal, con el “tratado de libre comercio” de Methuen, que a cambio de los buenos vinos lusitanos, le amputó toda posibilidad concreta de desarrollo industrial y tecnológico propio. Hoy Portugal sigue pagando las costosísimas consecuencias de aquella entrega vil, pues su economía es de las más débiles y vulnerables de la Unión Europea, al punto de ser considerado uno de los “cerdos” (PIGS) del viejo y hoy traumatizado continente.

En América Latina, en lugar de las costosas y fracasadas invasiones militares, se dedicaron a cooptar mentes de las “clases ilustradas”, rápidamente degradadas en colonizadas mentales, que prontamente adhirieron a las “luces de Europa”, volviéndose “más papistas que el Papa” en lo referente al “libre comercio”.

Con beneficios para las minorías portuarias y oligárquicas de los múltiples países en que fue balcanizada la Patria Grande, soñada por San Martín, Bolívar, Artigas y otros, los tratados de “libre comercio” nos convirtieron en súbditos económicos de “su real majestad”, y sobre todo de los poderosos intereses mercantiles e industriales británicos; lo cual completaba los grilletes que nos encadenaban al hinterland británico, que previamente habían sido puestos con onerosos, corruptos e innecesarios créditos, rápidamente otorgados a las jóvenes repúblicas, de la mano de dirigencias mediocres y/o cooptadas por las doctrinas e intereses imperiales, tal como en Argentina fueron Rivadavia y sus seguidores.

En el colmo de la hipócrita indignidad, en la década infame (la del ’30 del siglo XX), el entonces vicepresidente, “Julito” Roca, expresó muy orondo “Argentina es la joya más valiosa de la corona de su majestad”. ¡Expresión de cipayismo cínicamente asumido! Y ese es el “gran modelo de país” que defienden la Sociedad Rural, los políticos ultra conservadores, sus voceros del periodismo apátrida, los operadores del sector financiero transnacional, intelectuales confusos o entreguistas de diversos pelajes (incluidos marxistas y otros “progres”) ¡y también varios uniformados con los tantos muy entreverados, a consecuencia de años de colonización cultural!

Costó muchísimo cortar las sutiles pero férreas cadenas de la dependencia extrema de Argentina respecto a Gran Bretaña –denunciadas con contundentes pruebas por Scalabrini Ortiz, Jauretche, J.M. Rosa y otros grandes patriotas; si bien los mecanismos de subordinación ideológica y de colonización cultural, siguen operando, incluso con nuevos actores –marionetas de esos poderes extranjeros-, como las ONGs transnacionales ecologistas, indigenistas y derecho humanistas, con libretos y generosos presupuestos provistos desde los centros del poder del G 7, y principalmente de las dos grandes potencias anglosajonas.

Esos poderes pregonaban la “libertad” en abstracto, mientras mantenían y lucraban con ese deleznable negocio infame, que fue la esclavitud. Incluso algunos de sus “filósofos” –aún hoy citados como paradigmas del pensamiento liberal- se enriquecían con el tráfico de esclavos…

Claro que esa burda e inhumana hipocresía no era característica exclusiva británica, pues la Francia, presentada como paradigma de los derechos humanos, que produjo ese punto de inflexión de la historia, que fue la Revolución Francesa, con sus paradigmas de libertad, fraternidad e igualdad…en esa misma época mantenía esclavos en sus múltiples colonias, y enviaba tropas a sofocar la primera revolución independentista triunfante en América Latina, protagonizada a costa de mucha sangre y sufrimiento, por los bravos negros esclavizados de Haití, los mismos que luego apoyarían activamente la campaña libertadora de Bolívar.

Tampoco puede olvidarse que el “muy democrático” EEUU, mantuvo fuertes políticas de segregación hasta bien avanzados los años ’60 y ’70; situación que para cambiar precisó el sacrificio personal del Reverendo Martin Luther King, asesinado seguramente por cuenta y cargo del establishment racista del WASP (blancos-anglo sajones-protestantes, por su sigla en inglés). Segregación social que de algún modo perdura marginando a los “latinos”, que en rigor significa latinoamericanos no blancos (con las infinitas cruzas raciales que nuestra Latinoamérica mucho más integradora que la América sajona, permitió).

Es un tema con múltiples connotaciones, que es importante destacarlo, para ir desarmando los sutiles andamiajes de la colonización cultural; la cual es herramienta principalísima de la colonización económica y la subordinación política, que aún hoy ataca sistemáticamente a América Latina y El Caribe; y que cuenta como herramienta de última instancia a las invasiones armadas, viejos recursos de Estados piratas. Y para esa no improbable instancia, necesitamos incrementar nuestra CAPACIDAD DE DISUASIÓN. Ya lo decían los romanos “in pacem para bellum” (en la paz, prepárate para la guerra).

La política de agresiones armadas de la OTAN y de sus miembros individualmente, demuestra que el planteo precedente no es ninguna exageración, pues las amenazas están latentes.

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

IZQUIERDAS, DERECHAS Y OTROS ANACRONISMOS

Lo de las “izquierdas” y “derechas”, como pretendidas clasificaciones políticas contundentes e inapelables, no son más que otras de las tantas confusiones institucionalizadas, forzadamente repetidas por el aparataje mediático – cultural, y pretendidamente sacralizadas por sectores del academicismo universitario, este último tanto de los “progres” como de los “neutros y asépticos” (léase ultra conservadores).

El origen de esas clasificaciones políticas data de fines del siglo XVIII, en épocas de la Revolución Francesa, cuando los diputados que representaban a los desposeídos y las clases pobres, se sentaban a la izquierda de la sala de deliberaciones; mientras que los representantes de los sectores más ricos y aristocráticos, se sentaban a la derecha.

Ya desde los orígenes los conceptos nacieron algo “confusos”, pese a la aparente tajante división de las ubicaciones. Si bien la Revolución Francesa es considerada la madre política de los derechos humanos, reflejados en los valores de Igualdad, Libertad y Fraternidad; esos conceptos en buena parte pasaron de ser meramente declarativos.

Por una parte, el propio proceso revolucionario pronto devino en una orgía interminable de degüellos y ejecuciones continuas, además de degenerar en un estado de cosas que iba llevando a una anarquía, que incluso amenazó la subsistencia del Estado Francés, por la disolución de toda estructura de poder y por las amenazas concretas de enemigos externos. Notablemente, quien debió poner orden en el caos institucionalizado, fue un brillante oficial de artillería, rápidamente devenido en estratega político y militar; cuyo nombre sería asociado al poderío de la nueva Francia Imperial, que pronto resurgió con mayor fuerza que en la época de Los Luises.

Por otra parte, en plena época revolucionaria, así como en los posteriores años napoleónicos y post napoleónicos, a ningún francés (de “izquierdas” y de “derechas”) se le ocurrió abolir la esclavitud y la servidumbre, que el arrogante imperio galo mantenía en sus múltiples colonias; incluyendo Haití, que debió pagar un altísimo costo en sangre y en posteriores indemnizaciones, para acceder a su dolorosa independencia. ¡Pero claro, los haitianos son hijos de esclavos africanos, y para los “izquierdistas” revolucionarios franceses, la igualdad, libertad y fraternidad no pareció ser aplicable a otros pueblos!, ¡¡¡y menos aún si eran negros!!!

Adam Smith, el teórico precursor del liberalismo económico, no se detuvo en esas precisiones políticas, centrándose en temas económicos, que eran la base del expansionismo británico, al cual sin duda servía. Es el núcleo fundador de la doctrina económica clásica…la cual por cierto tiene fuertes connotaciones políticas imperiales, no solo de los imperios convencionales, sino sobre todo del difuso imperialismo de los poderes financieros y corporativos.

Poco después –medido en términos históricos- Karl Marx redactó sus copiosas y complejas obras político – económicas, presentadas como la antítesis del liberalismo económico…pero para sus razonamientos partió de las bases de análisis convencionales, por lo que su doctrina es una simple (más bien compleja) derivación del liberalismo, al punto que hoy el marxismo tiene su lugar entre las doctrinas clásicas (o convencionales) de la economía, las cuales hoy son claramente anacrónicas. La aplicación práctica del marxismo, además del fracaso final que fue la Unión Soviética, y los giros hacia particulares modelos de capitalismo de Estado de China, Vietnam y otros Estados ex comunistas; permiten inferir los entremezclamientos que no pueden definirse con claridad entre “izquierdas” y “derechas”; además de lo cual, los fuertes privilegios de las respectivas cúpulas de las estructuras de los diversos partidos comunistas, contradecían abiertamente las proclamas igualitarias de la doctrina del teórico marxismo “puro”.

En medio de ambos referentes teóricos principales de la economía clásica (Smith y Marx), con muy poca difusión y desde hace mucho formando parte de los “pensadores malditos” ninguneados por el establishment mundial, surgió el referente principal del historicismo económico, que fue Friedrich List. Este notable pensador y hombre de acción, lógicamente no criticó al marxismo, pues murió antes que Marx y Engels publicaran sus obras; pero en cambio literalmente destrozó los falaces y muy rebuscados argumentos del liberalismo económico. ¡Y por cierto no perdió tiempo en enredadas y confusas clasificaciones entre “izquierdas” y “derechas”, sino que se abocó a analizar con sólidas bases históricas las causas del atraso y la dependencia de su por entonces fragmentada nación germana, sirviendo además de notable asesor para el desarrollo tecnológico e industrial de su nación adoptiva, que fue EEUU!

Simplificando los términos de su análisis, y yendo el nudo focal de los temas, analizó qué políticas eran buenas y cuales eran malas para los Intereses Nacionales, y a partir del fortalecimiento de esos Intereses definió los caminos para mejorar el nivel de vida de toda la población. Producir más, con equidad, y con clara defensa de los intereses estratégicos nacionales; podría ser la síntesis del pensamiento de List. Eso implicaba en forma automática limitar drásticamente o directamente eliminar los privilegios de la nobleza y las oligarquías de los múltiples pequeños Estados feudales, de la nonata Alemania previa a la unificación lograda pocas décadas después por Bismarck.

En todo ese proceso histórico tan trascendente, no se consideraron las confusiones y enredos dialécticos de “izquierdas” y “derechas”; los que hubiesen obrado como hojarascas que escondieran lo esencial, que era defender al propio Estado y por ende a su población.

Como consecuencia de las luchas político – económicas expansionistas y colonialistas, estallarían las dos guerras mundiales, con su horrores a escalas sin precedentes, y con sus genocidios monstruosos, de los cuales algunos son repudiadamente conocidos (como los del nazismo, y los del Imperio Otomano contra los armenios); mientras que sobre otros se extiende el manto del olvido con fuertes caracteres de encubrimiento o de cómplices justificaciones, como las esclavizaciones o servilismos masivos consumados por tropas japonesas, norteamericanas, británicas, y francesas; que usaron la carne de cañón de sus colonias y de países subordinados ¡Todo muy lejos de las teorizaciones afrancesadas de “izquierdas” y “derechas”!

Después de las gigantescas conflagraciones por la repartija del mundo, entre imperios existentes e imperios emergentes y otros en proceso de caducidad, surgiría el largo interregno de la Guerra Fría, que fue la paz armada con guerras indirectas y amenazas latentes, entre las dos superpotencias (EEUU y URSS).

Allí si, y no por casualidad, en los países comprendidos en el área de influencia de EEUU, se utilizó con mucha fuerza y recurrencia, con caracteres peyorativos y de potencial peligrosidad, al concepto de “izquierdas”, o en lunfardo corriente “las zurdas”. Curiosamente, en aquellos años cayó en desuso la expresión de “las derechas”; lo cual no puede sorprender, pues se hablaba del “tercer mundo” y del “primer mundo”, pero no se especificaba cual era el “segundo mundo”. Confusiones y omisiones semánticas, para dificultar la comprensión entre el pueblo corriente, mientras que la mayoría de académicos y comunicadores sociales no cuestionaban esos vacíos y falencias conceptuales.

Para completar los enredos dialécticos de esos años, el referente de la oligarquía nativa argentina, del más crudo cipayismo, que fue Álvaro Alsogaray, se autodefinió como referente de un difuso “centro” político, llegando incluso a juntar un minúsculo partido político con ese nombre.

Ya antes, hubo una profusa historia del “socialismo” argentino (¿de izquierdas?), operando como claque de la oligarquía antinacional; muy afecto a profusas declaraciones altisonantes, pero acompañando explícitamente las más execrables acciones de los sectores políticamente ultra conservadores y económicamente ultra liberales, “mirando para otro lado” cuando se consumaban infames acciones y negociados (como los de la década infame, de los años ’30); y después de eso, manifestándose sedientos de sangre y llenos de odios elitistas, cuando avalaron los fusilamientos y otros vejámenes consumados por la “revolución fusiladora”.

Un poco antes, son de recordar las manifestaciones del ’45, cuando iban codo a codo los exponentes de la más rancia oligarquía, que habían consumado vergonzosos tratados de entrega económica con los poderes británicos, con los “izquierdistas” del partido comunista y otros revolucionarios de pacotilla. ¡Y todos ellos comandados por el embajador yanqui Spruille Braden, devenido en activista político fuera de todo contexto ético. ¿“Izquierdas y derechas”?

Suele ser corriente que algunos historiadores “izquierdistas” condenen a Rosas, por haber sido “capitalista” (en sus épocas el marxismo y sus dogmas no existían), siendo que en realidad estuvo siempre muy ocupado repeliendo agresiones desde afuera y complots de adentro, que buscaban achicar el territorio nacional y subordinarnos a los poderosos de la época –o sea defendiendo lo prioritario-; y restando importancia al claro predicamento que “el gaucho rubio” tenía entre los gauchos y orilleros de esos años; los mismos que serían desposeídos,  perseguidos y aniquilados cuando el poder fue tomado por los “progresistas liberales” como Mitre y Sarmiento, luego de las traiciones de Urquiza. ¡Pero esto no lo entienden los “progres” pues está fuera del “menú” del marxismo, y lo ocultan los liberales!

En los últimos años, es común y patético ver que los analistas “progres” se emocionan, cuando los “socialistas” de España, Francia y otros países europeos ganan elecciones. Pero esos mismos analistas parecieron no molestarse cuando el “socialista” Felipe González viajó a Argentina, para hacer burdas acciones de presiones en contra del Estado Argentino, luego de haber fogoneado los saqueos institucionalizados de nuestro patrimonio y la extranjerización masiva de la Banca argentina, con notables beneficios leoninos para empresas españolas y otras de Europa y EEUU. Tampoco parecieron advertir que el “socialista” Hollande mandó invadir Mali, en una nueva maniobra brutal de neocolonialismo, tal como antes perpetraron otros gobernantes “de derechas” de Europa y EEUU.

¡Ya hace muchas décadas el Maestro del Pensamiento Nacional Argentino, Don Arturo Jauretche, definió con mucha claridad que lo básico pasa por entender quienes están a favor de los Intereses Argentinos, y quienes juegan en contra! Lo demás es simple palabrería hueca. ¿Tanto les cuesta entender eso, a determinados intelectuales u opinantes varios?

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

HECHOS ENANOS DE IDEAS ENANAS

Los simpatiquísimos enanitos de jardín están entre los adornos más agradables, que pueden dar un toque de encanto a un jardín común.

Sus diminutas carretillas, palitas y pequeñísimos picos, son complementos de esos adornos, pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría usarlos para realizar un arreglo de cierta magnitud, en la casa que decoran; ni mucho menos aún, sugerir que se empleen esas herramientas decorativas, para construir una autovía u otra obra de grandes dimensiones.

Si a algún soñador descolgado de la realidad, se le ocurriera “invertir” en instalar enanos de jardín con sus herramientas de juguete, en todo su pueblo, y a la vez oponerse a construir una autovía pavimentada, sería complicado estar en su lugar cuando tuviera que enfrentar la justa ira de un automovilista, que lleno de polvo o cubierto de barro, llegara varias horas más tarde, por no disponer de la moderna y muy necesaria autopista, postergada por las descolgadas ideas enanas del soñador, que más que eso parecería un orate.

El ejemplo que puede suponerse tan descolgado de la realidad, es aplicable al Sector Energético, en el cual algunos que otros opinantes muy superficiales…o muy fuera de la realidad, suelen insistir en los supuestos “brillantes ejemplos de las microturbinas hidroeléctricas”, y con notables sofismas llenos de huecos adornos verbales, siembran confusiones en la buena gente, la cual no tiene por que ser experta energética; e incluso pueden confundir a gobernantes, que si no son expertos energéticos al menos deberían tener algunos pocos –pero muy buenos expertos- como asesores inmediatos.

Parece muy lindo repetir como ideal de acción “lo pequeño es hermoso”, y en base a eso cantar anacrónicas loas a ideas teóricas que nunca resultaron soluciones concretas en la práctica, como fue apostar a “lo muy chiquito”, quedando encerrado en liliputienses escalas, que demostraron ser inútiles no solo para las grandes soluciones que la provincia y el país exigen, sino que ni siquiera eran capaces de cubrir sus elementales costos operativos, resultando todo al final un derroche de recursos, sin ninguna solución concreta.

Los prudentes y los sabios aprenden de los errores, rectifican acciones y conductas para alcanzar logros mayores. Los obcecados y los mediocres insisten en erróneos planteos, casi siempre echando en otros las culpas de las propias falencias.

Ese desmesurado énfasis en “lo pequeño” y la absurda demonización de “lo enorme” (lo de tamaño mega), se transformó en otro de los recurrentes dogmas discursivos de los fundamentalistas de la ecología, exaltando hasta el paroxismo las supuestas “bondades” de las “pequeñas soluciones”, suponiendo o queriendo convencer que una sumatoria de “enanos de jardín” terminarían reemplazando “una gran autovía”. De allí al desprecio de todos los proyectos y obras de grandes dimensiones, hubo un solo paso, con las armadas y mañosas descalificaciones, que pueden sonar convincentes a quienes han sido preadoctrinados, pero que se chocan de bruces contra la realidad.

Y cuando precisamente la realidad apura, con demandas de energía enormes y permanentemente crecientes, esos mismos “ecologistas de lo pequeño” y que dicen aborrecer las contaminaciones…hacen mutis por el foro, y miran para otro lado, cuando frente a sus narices les instalan contaminantes grandes usinas devoradoras de petróleo, o de gas natural.

Así pasó con los verborrágicos y escandalosos ultra ecologistas de Entre Ríos y de Santa Fe, grandes declamadores huecos “en contra de” las grandes hidroeléctricas, que ni pestañean cuando frente a ellos se deben instalar enormes ciclos combinados o turbinas de gas –mucho más caras por KWh y muchísimo más contaminantes-; urgidas esas instalaciones por las presiones de la demanda. Entonces fingen no darse cuenta, que si con toda coherencia, hubiesen apoyado obras importantísimas, como Paraná Medio, no solo se habrían evitado varias usinas térmicas devoradoras de combustible (que consumen miles de millones de m3 de gas por año), sino que también se habría facilitado la navegación de ultramar hasta Barranqueras (Chaco), evitándose o limitándose mucho los costosos y constantes dragados; además de posibilitar acueductos a zonas áridas, y utilizar las ricas y hoy improductivas tierras de los Bajos Submeridionales, del norte santafesino.

Y acá, en la pequeña Misiones, mientras los agitadores del “ecologismo anti represas” dictan “conferencias” (sin ser expertos en nada) o montan otros escenarios de terrorismo mediático, ni pestañearon cuando delante de ellos les instalaron contaminantes y ruidosos equipos diesel de generación; en decisiones apremiadas por las exigencias del consumo, ante las demoras en las obras hidroeléctricas, que esos mismos propagandistas del atraso crónico, provocaron con sus incoherentes acciones del “no a todo”…lo que signifique progreso y desarrollo.

Tan perversamente corrosiva ha sido la prédica de los cultores del ecologismo cavernario, que hasta en la propia Facultad de Ingeniería han ignorado adrede y olímpicamente, todos los proyectos hidroeléctricos estudiados y las obras ejecutadas en esta provincia y en su entorno, al punto tal de no estudiarlas, ni de tomarse las debidas precauciones para sumar a los archivos los planos y antecedentes técnicos de esas valiosas iniciativas de elevado valor técnico.

Centrados excluyentemente en las microturbinas, en su momento en la propia Facultad de Ingeniería de Misiones, carecían de los más elementales datos de los proyectos nacionales, de los extranjeros cercanos, y tal vez ni se conocía la existencia de siete valiosos estudios de obras hidroeléctricas en cursos de agua interiores de Misiones, con sus muestras de suelos y otros antecedentes, que por entonces –épocas del Estado ausente- la desaprensión de EMSA y la culposa improvisación de La Provincia, ocasionaron que se pierdan…y nadie parecería demostrar ningún interés en recuperarlos.

Claro está que en épocas del neoliberalismo salvaje, todo lo hidroeléctrico era “políticamente incorrecto”, mientras que el ultra ecologismo disfrutaba de los apoyos institucionales y financieros, que “Marijú” Alsogaray, sus colaboradores y continuadores, les prodigaban con desmesura. ¡Aliados de hecho a favor de las termoeléctricas, grandes devoradoras de petróleo o gas natural!

Y son de recordar como quienes hoy pretenden erigirse en jueces de la política energética (autotitulados muy pomposamente “los ocho ex Secretarios de Energía de la democracia”), mientras estuvieron en el poder se dedicaron a frenar el Plan Nuclear, impedir las obras hidroeléctricas, y crear las condiciones…para provocar la gigantesca crisis energética, de la cual estamos saliendo en forma trabajosa pero razonablemente exitosa. Esos mismos “expertos energéticos” contentaban a Misiones con irrelevantes micro turbinas, mientras impedían o dilataban las grandes obras que necesitamos.

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ