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viernes, 24 de abril de 2015

ACUERDOS ESTRATÉGICOS Y EXCUSAS PARLAMENTARISTAS No pueden sorprender las críticas que desde bien identificados sectores afines al neoliberalismo noventista, de otros operadores encubiertos, así como ciertos “compañeros de ruta” de aquellos (patrioteros de bandera y añorantes del “proceso”, en paralelo con quejosos del trotskismo marxista ultra montano y similares), que atacan los muy importantes acuerdos estratégicos recientemente rubricados con Rusia. Las excusas que sirven de endebles marcos para sostener las críticas, van desde mencionar “los peligros de acordar con gobiernos no democráticos ¿Rusia de hoy no democrática?”; a aconsejar la “conveniencia de estrechar lazos con países con los que tenemos afinidades culturales” (“afinidades” en ese contexto significa “dependencia”, lo que nos condenaría a volver a perniciosas dependencias excluyentes respecto a USA y Europa Occidental, hoy Unión Europea); o a declamar por hipócritas puritanismos pseudo democráticos, que rayarían en la pleitesía hacia las minorías ultra conservadoras del Poder Legislativo, las mismas que careciendo de toda iniciativa positiva, centran su accionar en acciones perniciosamente obstructivas, sumadas a rimbombantes y huecas expresiones “republicanas” meramente declamativas; y otras incoherencias por el estilo, enrevesadamente amplificadas por los poderes mediáticos corporativos del neoliberalismo local, y sus nexos externos, de los que dependen. Esas tácticas de sembrar confusiones y cizañas para desacreditar las muy importantes acciones geopolíticas que son los acuerdos estratégicos con Rusia y China, realizadas por los personeros del neoliberalismo local, se alternan con la vieja metodología del “ninguneo”, o sea del silenciamiento de todas las repercusiones positivas que claramente derivan de dichos múltiples y muy estratégicos acuerdos. Esas baterías de acciones de pretendidas desacreditaciones de las Alianzas Estratégicas, serian irrisorias, de no ser su intrínseca perversidad y sumisos alineamientos con las potencias anglosajonas y sus socios menores, siendo variadas y persistentes; y curiosamente jamás aplicaron el mismo criterio para evaluar las avalanchas de acuerdos consumados bajo culposo sigilo, con los poderes financieros “occidentales” y las por entonces todopoderosas potencias del G 7, leoninamente perjudiciales para el Estado Argentino, perpetrados sin solución de continuidad, en el muy nefasto cuarto de siglo neoliberal, que nuestro país padeció entre 1976 y 2001. Los personeros del establishment neoliberal, que es afín a las relaciones de subordinación explícita con las potencias neocolonialistas –EEUU, Gran Bretaña, Francia- y sus aliados menores de la OTAN, están muy molestos por las importantes Alianzas Estratégicas que nuestro país concretó y está consolidando con las dos principales potencias emergentes –China y Rusia-, las que a su vez son hoy innegables referentes mundiales de primer orden, y como tales operan como tangibles barreras de contención al violento y descarnado neocolonialismo actual corporizado en la OTAN, la Banca transnacional globalizante, y otros poderes vinculados (como los fondos buitres), cuyas depredadoras acciones son tangibles casi a escala planetaria. Dicho en castizo más sencillo, los operadores mediáticos y sus claques políticos de bajo vuelo, están muy molestos por las notables acciones geopolíticas que nuestro país está desarrollando, anudando acuerdos estratégicos con Rusia y China, principalmente; y eventualmente con otras potencias emergentes como India y otras. Esos operadores desde siempre actúan según las órdenes y sugerencias de las embajadas, fundaciones y de “entes culturales privados” que difunden y financian el “pensamiento políticamente correcto” dictado por el poder financiero transnacional y las potencias “occidentales”. Son los mismos que jamás protestaron ante la avalancha de créditos innecesarios y los gestos de subordinación explícita a los dictados del Consenso de Washington, consumados desde el dictador Videla hasta el dudosamente apto De La Rúa, sin preocuparse jamás por los superpoderes de los ministros de economía, ante cuyos mandatos ni el respectivo presidente de turno tenía voz ni voto, y menos aún esos personeros del poder plutocrático transnacional pedían autorización o explicaban al Congreso Nacional, sus eternas medidas de ajuste y de destrucción sistemática de la economía argentina. Pero ahora, cuando en ejercicio de sus legítimas atribuciones del Sistema Presidencialista que tenemos, el Poder Ejecutivo sella importantes acuerdos estratégicos con Rusia, ¡salen a declamar estentóreamente los “puristas del parlamentarismo”! Pretenden transformar ipso facto al Presidencialismo Ejecutivo con atribuciones amplias constitucionales, en un Poder Ejecutivo pelele o casi meramente decorativo, que para cada decisión importante y perentoria, necesitaría interminables sesiones legislativas, con la licuación del poder real, y las consecuentes crisis sucesivas y dilaciones sempiternas, tal como por ejemplo sucede en el inestable parlamentarismo italiano. De ese tenor, tan fuera de foco y tan arteramente favorable a la reinstauración del más crudo neoliberalismo apátrida, pueden considerarse por caso las nada inocentes críticas de Eduardo Amadeo, no por casualidad uno de los “referentes” y operadores que pretenden volvernos al caos del noventismo que nos dio de bruces contra la crisis terminal de 2001/2002, la cual por poco nos costó la disolución en media docena de republiquetas dóciles previamente enfrentadas, tal como la “solución” que la OTAN aplicó para ”aleccionar” a la por entonces díscola y digna Yugoeslavia. Del mismo tenor dudosamente bien intencionado, son las críticas a los acuerdos energéticos recientes con Rusia, por parte de muy mediáticos opinantes; que justamente son los responsables directos de las privatizaciones salvajes del Sector Energético en los noventa, y del consecuente desbarajuste mayor provocado, con “privados” enriquecidos aceleradamente y un Estado empobrecido sin las inversiones en infraestructura básicas ni políticas hidrocarburíferas coherentes, al que esas irracionales baterías de medidas leoninamente perjudiciales para Argentina, nos condujeron. El tema básico, que lamentablemente muchos argentinos aún no comprendieron, es entender la crucial importancia de mantener políticas económicas heterodoxas –con un Estado activo, en un marco estratégico digno de desarrollo a largo plazo-; evitando los engañosos cantos de sirena de quienes bajo falsas promesas de “mercados libres”, “eficiencia privada” y similares engaños, en realidad pretenden volver a subordinarnos a los dictados del FMI y del Poder Financiero Transnacional, además de resignar toda postura geopolítica nacional independiente, y volvernos una dócil colonia económica manejada por el neocolonialismo que resurgió con vigencia, en este cambiante y muy conflictivo siglo XXI. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

lunes, 20 de abril de 2015

QUIEREN REEDITAR EL SHOCK RECESIVO Entre las muchas expresiones públicas de personeros o individuos funcionales del establishment neoliberal de Argentina, rápidamente amplificadas por diversos medios vinculados a ese sector del poder político-económico, pueden citarse las recientes de Manuel Solanet y Emilio Apud, vertidas en una de las consabidas disertaciones que les sirven de marco prearmado. Según trascendidos periodísticos, ambos disertantes coincidieron en “aconsejar” la instrumentación mediante un proceso de shock, de una batería de medidas “correctivas”, las que según sus consabidas ópticas son “imprescindibles” para “ordenar y reencauzar la economía argentina” (son expresiones conceptuales, no textuales). Solanet es uno de los economistas de la ortodoxia ultra liberal que participó en el orgiástico proceso de desguace sistemático de la economía argentina, perpetrado en el transcurso del muy perverso cuarto de siglo -1976 / 2001- de entronización del neoliberalismo, cuya sumatoria de medidas antinacionales nos condujo a la crisis terminal de 2001/2002, en la cual por muy poco nos liberamos del caos generalizado y la consecuente balcanización en media docena de republiquetas dóciles, que era el proyecto de máxima de esos testaferros locales del poder financiero transnacional y su vigente proyecto de globalización a ultranza, también llamada “globalización salvaje”. Por su parte, Apud era el Secretario de Energía que se reveló incapaz de solucionar la grave crisis eléctrica desatada en la etapa final del alfonsinato, situación que fue uno de los detonantes del descontrol económico total que llevó a la virtual expulsión del gobierno alfonsinista medio año antes del plazo legal, tal como le fue impuesto por los factores de poder económico-mediático liberal, como parte de la estrategia para apurar el desguace sistemático y generalizado, que inmediatamente después impuso la década del menemato, ya en los tristemente célebres años ’90. Cabe consignar que Apud es uno de los 8 ex Secretarios de Energía, tan mediáticos aconsejadores de “soluciones”, las mismas que cuando ellos manejaron el Sector Energético ocasionaron la pérdida de activos estratégicos, la venta y/o concesión a precios viles y condiciones leonísticamente perjudiciales para Argentina, de casi todo nuestro patrimonio energético, además de forzar el congelamiento del Plan Nuclear, todo ello en un conjunto de medidas que bien cabe calificar como viles acciones de traición a la patria, por atentar contra el Patrimonio y los Intereses Nacionales. Existen otros recurrentes opinantes en foros, seminarios y toda clase de eventos propiciados por el establishment neoliberal extranjerizante; como por ejemplo Broda (conspicuo promotor del “noventismo salvaje”), Espert (quien “predica” el más crudo neoliberalismo, siendo eterno pronosticador de crisis que no suceden, y vendió su pluma a favor de los fondos buitres y en contra de Argentina), Melconian (asesor de Bancos extranjeros en los procesos de fugas de divisas de los ’90, y colaborador del impresentable riojano destrozador de la economía y el tejido social en los ’90), Cavallo (licuador de pasivos privados transferidos al Sector Público, confiscador de depósitos e impiadoso genocida socio-económico), entre varios más. Más allá de ofrecer “soluciones” para el dantesco cuadro apocalíptico que provocarían las conocidas “recetas” recesivas del neoliberalismo salvaje (es decir, postularse como “salvadores” del descalabro masivo que ellos mismos pretenden implementar), resulta notable la coincidencia expresada en recomendar las aplicaciones de ese conjunto de medidas recesivas, en un mega operativo simultáneo, en lo que se conoce como “la doctrina del shock”. Esa metodología y sus terribles consecuencias, fueron analizadas parcial o total pero profundamente por varios reconocidos analistas económicos, sociales y políticos extranjeros, entre los que pueden citarse Naomí Klein, Viviane Forrester, Joseph Stiglitz, Paul Krugman y otros; y argentinos como Mario Rapoport, Noemí Brenta, Aldo Ferrer, Alfredo Zaiat y varios más. Es decir que buscan la reedición de paquetes de medidas perversamente dañinas, que incluyen “apertura” indiscriminada de la economía (léase desprotección total y desestímulos a la industria nacional), “economías en gastos prescindibles” (léase desfinanciamiento de entes tecnológicos, paralizaciones de obras públicas estratégicas, congelamiento o arancelamiento de medidas de promoción social, salud y educación pública, etc.). En energía, un paquetazo de vuelta excluyente a la termoelectricidad, con alguna nada rentable promoción de las “renovables amputadas” (léase eólicas y solares, para congraciarse con los dictados de las ONGs transnacionales y sus poderosos intereses creados), junto con la postergación indefinida de las grandes hidroeléctricas y la anulación de las importantes centrales nucleares planificadas en el corto plazo o ya en ejecución), además del “achicamiento” o paralización del Gasoducto del NEA, entre previsibles otras medidas de instigación del caos, para luego favorecer otro proceso de privatizaciones salvajes, como en los años ’90. En lo estratégico y geopolítico, buscan diluir el Mercosur, la Unasur y la Celac; seguramente para forzar una versión remozada del ALCA y similares acuerdos de subordinación económica con la Unión Europea; buscando un “realineamiento” (vuelta a la subordinación) con EEUU, Canadá, la UE y Japón (un remozamiento de la dependencia total de la Comisión Trilateral y los grandes poderes financieros vinculados a esas potencias tradicionales). Por supuesto, todo eso buscará un rápido enfriamiento de las crecientes vinculaciones de Argentina e Íbero América, con las potencias extracontinentales del BRICS, en particular Rusia y China, para dejarnos sin alternativas valederas al cerco económico-financiero de las potencias hegemónicas neocolonialistas (EEUU, Gran Bretaña, Francia, y sus asociados menores) a las cuales nos quieren sujetar férreamente. En síntesis, de hecho pretenden implementar un formidable mazazo de medidas recesivas, perversamente provocadoras de miseria masiva, de desocupación brutal y en espiral creciente, de desesperación colectiva, de retroceso económico y de acentuada involución industrial y tecnológica; eso y mucho más de aberraciones socio económicas generalizadas; que fueron las consecuencias que sufrimos en Argentina, en Íbero América, y en otras regiones del mundo, (como hoy en Europa) cada vez que los grupos del Poder Concentrado Oligopólico Ultra Liberal, se hicieron del manejo de los resortes del Poder Real. Las metodologías son repetitivas, sin bien van teniendo retoques cosméticos o leves variaciones de presentación, habida cuenta de las nuevas técnicas sociológicas y psicológicas, con las cuales erosionan a gobiernos “indóciles” que tienen el coraje de no subordinarse a las presiones que esos grupos de poder – transnacionales y locales afines a aquellos-, que presionan con o sin sutileza para destrozar toda oposición al liberalismo extremo y sus consecuencias generales. Para ser muy preciso y no caer en confusiones dicotómicas absurdas entre “derechas e izquierdas”, lo que en verdad cuenta es quienes están a favor o en contra de los Intereses Nacionales, y quienes –con diversos ropajes- juegan en contra. Ya medio siglo atrás o antes incluso, Jauretche alertaba del tema, con las pruebas históricas abundantes al respecto, por caso la vergonzosa Unión Democrática armada de apuro entre 1944 y 1945, por el descarado accionar del embajador yanqui Spruille Braden, a cuyas órdenes se pusieron no solo los conocidos sectores de la más cerrada y pro británica oligarquía vacuna con sus ya por entonces claques obedientes del socialismo y de otros partidos antes populares y nacionales, sino también se sumaron sumisos y obedientes el Partido Comunista y variopintos sectores anarco-marxistas vernáculos. Por supuesto que en todo sector político económico pueden existir elementos infiltrados como Caballos de Troya, para sembrar confusión, hacer cometer errores y favorecer intereses sectoriales en contra del Interés Nacional, como ahora se advierten ciertos “progresismos” llenos de teorizaciones pero vacíos de sinceros contenidos nacionales, o que operan encubiertamente para sembrar odios, confusiones o poner palos en la rueda del Desarrollo Nacional, el cual es requisito ineludible para una efectiva independencia económica, que a la vez sustente la Grandeza Nacional. Dentro de esos sectores catalogables como Caballos de Troya, de hecho operando contra los Intereses Nacionales, están los ultra ecologistas (con agendas dictadas desde Gran Bretaña); indigenistas virulentos que promueven la disolución social y la balcanización nacional; progresistas varios fuera de foco que se pierden en inútiles disquisiones de “izquierdas y derechas” o modelos teóricos filo marxistas, sin ver la esencia de los temas y sin pensar los temas desde y para Argentina; patrioteros de bandera con sus mentes cooptadas por cursos “made in USA” del “proceso” o incluso antes, que no entienden nada y creen entenderlo todo; y el sector voluble y superficial de la clase media que se deja llevar por la marea de los medios de comunicación hegemónicos del establishment, aún perjudicando sus propios intereses y por supuesto ni percatándose que son usados en contra de los Intereses Nacionales. Este último sector de clase media ideológicamente volátil, es el primero afectado por las políticas del shock de los neoliberales, pero su memoria histórica es casi inexistente, y su capacidad de razonamiento propio y al menos de mediana profundidad, parece brillar por su ausencia, por simple pereza intelectual. Jauretche llamaba a los clase media que se identifican con la oligarquía antinacional, como “los tilingos”. Alternativamente, para ese sector acuñé la expresión C M Q C (Clase Media Quejosa Crónica). ¡Pero ese ya es un tema sociológico, a ser profundizado separadamente! C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 15 de abril de 2015

ELOGIO DE LA INEFICIENCIA – INSTALANDO SOLARES AL COMO SEA. Poco tiempo hace que en Quitilipi, Chaco, con mucho bombo previo, se anunció la instalación de la primera parte de una central solar, presentada como “gran central”, de unos escuálidos 20 MW de Potencia Instalada teórica, a concretarse en dos etapas de 10 MW cada una; relativamente grande dentro de las solares, pero pequeña en el contexto general. Dentro de las argumentaciones, se dijo que daría energía eléctrica a gran cantidad de viviendas. Pero parece que nadie advirtió, o si lo hizo no tuvo prensa, que esa será apenas una usinita chica (con hasta 10 MW cualquier usina es pequeña); y en rigor no asegura el suministro eléctrico a ninguna vivienda…¡por una cuestión elemental!, de noche y en días nublados o lluviosos, no hay sol, y en esas situaciones las solares no producen. Además, el consumo domiciliario tiene el pico al anochecer, cuando las solares no producen. ¡Cuantas mentiras en tan pocos párrafos! Formando parte de un sistema interconectado, sería un disparate agregarle muy costosas y contaminante baterías, solo para volcar parte de su pobre producción, en horarios y/o días sin sol. Peor aún, el impulsor de la iniciativa, no dijo, y parece que nadie tampoco advirtió, que el rendimiento de toda solar solo alcanza el pico de la Potencia Instalada teórica, en la estrecha franja horaria del mediodía, siendo decrecientes sus rendimientos cuanto más lejos se esté del cenit solar, o sea de mañana temprano y avanzada la tarde. ¿Gran rendimiento? Parece una humorada, que pasa a ser de muy mal gusto, por las falsas expectativas creadas, y por el muy dudoso buen uso de los dineros públicos en artefactos tan poco eficientes. También se dijo –inicialmente- que favorecería el crecimiento de la industria argentina de equipos solares, y que sería “una gran contribución” al sistema provincial, manejado por SECHEEP (la estatal chaqueña de energía). Pero finalmente el equipamiento habría resultado ser “made in China”, con nula contribución al desarrollo nacional. ¡Y su aporte real al sistema eléctrico chaqueño, que no se precisó, seguramente, será insignificante, además de muy caro por KWh! Otro argumento esgrimido fue la economía de combustibles. Pero lo real es que al ser energías intermitentes, tanto la solar como la eólica son energías que precisan el respaldo constante de usinas convencionales de base como soportes “en caliente”, o sea funcionando, lo cual quema –literalmente- toda teórica economía de hidrocarburos. Lo notable es que poco antes de presentar el proyecto, finalmente aprobado, el exultante diputado provincial (a la sazón radical), había expresado que tanto él como sus colaboradores estaban recolectando información (según lo difundieron entre los justificativos de la iniciativa). Lo que no dijo es de donde estaba “bajando” información, porque si es de Internet, que está saturada de sitios que promueven y ensalzan hasta el paroxismo las “energías renovables”, con abundancia de informaciones basuras; cualquier entendido en la Temática Energética sabe que casi toda esa maraña de hermoseadas páginas, bien decoradas con primorosos paneles solares y “ventiladores” eólicos, en paisajes bucólicos de ensueño, y con vistas a amplias oficinas en las que solo parece trabajar gente joven y muy bien parecida (jóvenes de ambos sexos, muy “facheros” se diría en léxico corriente); casi toda esa presentación está armada por los vendedores y promotores varios de esas “renovables”, promoción que incluye muchas páginas pseudo científicas, con edulcorados datos, cuadros y gráficos, que siempre muestran o exaltan los pocos aspectos presentados como “muy buenos” de esos pequeños generadores de energía, y ocultan los muchos aspectos negativos de esas generadoras. Amplios usos de palabras lindas, como “energía limpia”, “cuidado ambiental”, “energía del futuro”, “no contaminante”, y similares. Las ONGs transnacionales (léase principalmente británicas), hace años vienen promocionando al como sea a las “energías renovables” –eólicas y solares-, con abundancia de falsedades y tergiversaciones, en masivas campañas nada inocentes y sí muy tendenciosas. Solo los crédulos crónicos o los muy mal informados, pueden dar crédito al constante machacar pro eólico y solar de las ONGs ultra ecologistas. ¿Habrán consultado el diputado chaqueño y sus asesores, a profesionales objetivos y bien formados, o a entes tecnológicos nacionales de irrefutable seriedad…o habrá escuchado una sola campana, o a lo sumo varias “del mismo tono” ultraecologista “renovable”…? Dos datos básicos, fueron prolijamente omitidos: la producción media estimada de energía eléctrica, y el costo real de dicha energía. ¡Justamente los dos datos principales! Con seguridad, son datos muy mediocres, de allí el ocultamiento. También se omitió tan siquiera mencionar, que usinas de tan bajo rendimiento, como las solares, solo se justifican económica y técnicamente, en lugares aislados, en los cuales por razones de distancia y/o topografía, no existe interconexión, y por ende, la costosa energía solar pasa a ser una solución puntual, a falta de otras alternativas mejores. Por supuesto, San Juan es un caso especial. Allí existen dos centralitas solares interconectadas (cuyos costos reales son disimulados prolijamente por elevados subsidios, prolijamente poco “visibles”), y sus instalaciones sirven de justificativo “ambiental” al gobierno provincial, jaqueado permanentemente por ultra ecologistas antimineros (tan feroces y errados como los antirrepresas y anti nucleares); y a la vez serían la base de promoción de una industria de paneles solares, que parecería no terminar de arrancar, justamente por los muy altos y nada competitivos costos reales por KWh, de las dudosas “soluciones” eléctricas solares. Pocos meses atrás, también con gran despliegue mediático, San Luis anunció la instalación de otra “gran” usina solar, para abastecer (parte de) el consumo de la Casa de Gobierno provincial. Claramente, esa inauguración, forma parte de las acciones publicitarias previas de las elecciones a realizarse en 2015. Tampoco en este caso nada se dijo de la producción media mensual estimada, del costo real por KWh, del porcentaje de la energía total que cubriría (teóricamente)…¡y todo el equipamiento resultó ser importado, español…cero promoción de la industria argentina! ¿Beneficios reales…? Muy dudosos, aparte de la promoción por estar en la “onda verde”, falazmente defendida por intereses creados sectoriales. Como pretender instalar masivamente solares en todo el país es una incongruencia técnica insostenible, por los bajísimos rendimientos, grandes superficies que sería necesario inutilizar para otros fines mejores, por los elevadísimos costos reales por KWh, y los problemas técnicos insolubles de intermitencias totalmente incontrolables, últimamente los promotores a ultranza de estas “renovables” solares, inventaron nuevas excusas, para pretender favorecer –en teoría, sin asidero lógico alguno-, nuevas argumentaciones, algunas de las cuales serían desopilantemente irrisorias si no fuera que lo que buscan es que Argentina invierta siderales sumas, con certeros muy pobres resultados…dicho en castizo simple, tirar la plata, o peor aún, divisas, pues están fogoneando importaciones masivas. Dentro de esos fogoneadores al como sea, de “renovables” (en rigor “renovables amputadas, pues excluyen caprichosa pero no inocentemente a las hidroeléctricas de importancia), uno de los tergiversados argumentos, es que “ahorran combustibles” (lo cual se demuestra falso, por necesitar contar con termoeléctricas u otras usinas convencionales de respaldo rotante, o sea funcionando), e incluso se afirma el disparate de “ser beneficioso” funcionar así sea con un costo cinco veces mayor (500% más) que el costo medio de generación, supuestamente por ese falaz “ahorro de energía”, que también supuesta y falazmente ahorraría divisas, pues se presupone que el combustible es importado, y el más caro por KWh, que es el gas oil que consumen grupos electrógenos Diesel. Desde ya que al no ahorrar –de hecho y en concreto- prácticamente poco o nada de combustible, ese falaz y amañado argumento se cae estrepitosamente. Pero mucho peor aún. ¿Cómo puede considerarse “conveniente” tener que subsidiar a las muy ineficientes “renovables”, y en particular a las solares, vía subsidios, o por tarifas astronómicamente caras a ser pagadas por la industria, o disimuladas pero costosamente por todos los usuarios? ¿Acaso se desconoce que uno de los problemas de la Economía Argentina, es desarmar o ir disminuyendo lo más rápidamente posible, el amplio y relativamente enmarañado esquema de subsidios (que sin duda fue útil y necesario, en el contexto de caos general heredado del neoliberalismo, pero que hoy impacta en el Presupuesto Nacional, restando fondos que serían mejor aplicados a obras de infraestructura)? ¿Pueden acaso esos “alegres opinantes” promotores al como sea de las falaces soluciones eólicas y solares, desconocer que los subsidios atentarán contra el necesario superávit fiscal, que ha sido uno de los pilares de la reactivación económica operada desde 2003? ¿Acaso esos “alegres opinantes” desconocen que pretenden incrementar sin techo alguno (tal como quiere hacerlo el irracional proyecto de ley Guinle de promoción de “renovables”), los subsidios, y que esa irracionalidad será causa de incremento de la inflación, cuya disminución es precisamente otro de los ejes de la política económica heterodoxa en aplicación? Para completar el cuadro de dislates y tremendas confusiones, machacan sobre datos parciales y claramente tergiversados, que siembran masivamente –a veces crédula e inocente, pero culposamente por obrar tan improvisadamente-, esos fervorosos opinantes superficiales, encandilados por datos parciales muy sesgados, difundidos masivamente por los poderosos intereses de los vendedores de equipamientos solares y eólicos; datos falsos o con verdades a medias, que muchos creen por falta de conocimientos rigurosos, y que sin duda algunos difunden por tener encubiertos o poco visibles otros intereses personales inconfesables, en negocios de muy perjudiciales para Argentina, pero muy rentables para determinados intereses sectoriales, en montos que pueden alcanzar varios miles de millones de dólares, en pocos años. Derroche de divisas, por cierto absurdo e intolerable, en un país emergente como el nuestro, que necesita utilizar muy bien los recursos que tenemos, escasos para la enorme magnitud de nuestras necesidades. Eólicas y solares deben ser utilizadas, pero en su justa medida, y siempre como complementos de la matriz eléctrica, solo en lugares con condiciones naturales muy favorables a sus funcionamientos, que minimicen sus serias limitaciones técnicas y elevados costos reales por KWh. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

martes, 7 de abril de 2015

CAPACIDAD DE DISUASIÓN Después de la Guerra del Atlántico Sur, Argentina quedó con una muy menguada o casi inexistente capacidad de disuasión. Dicho en criollo más sencillo, casi no tenemos con que defendernos, de eventuales ataques o aventuras militares, tanto de afuera, como de adentro. Y por cierto que hay claras amenazas internas, fomentadas por diversas ONGs, con libretos “casualmente” dictados desde las potencias neocolonialistas, como las de “indigenistas”, que son agentes de la disolución nacional. Sin duda estar en esa situación de indefensión casi total es un tremendo error estratégico, en el cual llevamos al menos 35 años, o incluso muchos más si se consideran las aberrantes concepciones geopolíticas impuestas desde la apátrida “revolución fusiladora”, no por casualidad instigada por Gran Bretaña y las oligarquías locales siempre sumisas y subordinadas a los dictados anglosajones; así como las aberraciones estratégicas del infame “proceso”, que fue un títere de los poderes plutocráticos transnacionales, y funcional a los dictados de Gran Bretaña, de consumar una virtual guerra civil, contra la irracional guerrilla también armada – al menos parcialmente- por la misma potencia colonialista. Pero si estar en situación de indefensión es un error, persistir en ello es un suicidio potencialmente muy certero como nación soberana, pues se está totalmente a merced de cualquier agresión, incluso de baja intensidad, que pueda instrumentarse por parte de cualquier potencia extranjera. Ningún país celoso de su soberanía, resigna o peor aún desdeña poseer adecuada y creciente capacidad de disuasión, que por lógica impida a potenciales agresores con su solo potencial y la firme determinación de ejercerlo de ser necesario, por parte del Estado Nacional. Capacidad de disuasión, es precisamente, contar con un potencial de defensa que sea al menos proporcional a la estatura estratégica y la importancia relativa del país, en el contexto regional e incluso mundial. Claramente, un país con la clara importancia económica, cultural, tecnológica, política y estratégica que sin duda posee en el contexto internacional Argentina, no puede cometer la aberración de renunciar a su propia capacidad de defensa, ni menos aún a pretender desconocer amenazas muy tangibles que se evidencian, a situaciones marcadamente conflictivas, a amenazas concretas, y a los peligros que son consecuencia de las rápidamente mutantes condiciones geopolíticas mundiales. Solo algunos Estados muy débiles y por lo general de reducidos territorios, o rodeados por grandes potencias, o carentes de recursos nacionales y ubicaciones estratégicas muy sensibles, optan por carecer de Fuerzas Armadas, o tenerlas en una mínima y casi inexistente escala. Claro está, las colonias asumidas como tales, también carecen de Fuerzas Armadas propias, pues esa atribución la ejerce la potencia colonial que la tutela y subordina. Pero ninguno de esos es el caso argentino, por lo que nada justifica el absurdo de la casi total indefensión actual, que lleva décadas. Tomando la expresión del lúcido empresario, ingeniero y economista (esto último en el amplio y correcto sentido de la palabra) Marcelo Diamand, quien explicó “las tenazas del subdesarrollo”, las tenazas de la indefensión argentina tienen dos fuertes brazos, que se complementan para ahogar nuestra necesaria capacidad de disuasión. Con una fraseología que no me agrada, pero que es gráfica, las tenazas de la indefensión argentina tienen por derecha las fuertes presiones del liberalismo y neoliberalismo extremo, que solo nos concibe como dócil apéndice de los grandes poderes plutocráticos y de las potencias hegemónicas neocolonialistas “occidentales” de turno, que como tal quiere a lo sumo unas escuálidas y colonizadas mentalmente Fuerzas Armadas, reducidas a un simple rol policial y desvinculada de todo ideal de soberanía y de dignidad nacional, tal como de hecho sucedió en “el proceso”. En esa concepción tan colonial y felpúdicamente dependiente del exterior, la Industria de Defensa no tiene cabida, tal como descaradamente se ufanó públicamente el repudiado ex ministro Cavallo, operando como un prototipo actual del cipayo asumido. No hay que ser muy inteligente, pero sí libre de condicionamientos de colonización mental, para advertir los grupos político-económicos con los que comulga el mencionado cordobés “mediterráneo” verborrágico e impiadoso agente de los poderes financieros transnacionales, los mismos que desde adentro alentaron a transar al como sea con los fondos buitres y otros agresores económico-financieros externos. El brazo izquierdo de las tenazas de la indefensión argentina, tiene una composición aparentemente más heterogénea, pero que resulta bastante uniforme en sus postulados últimos, pues estos se reducen a un pseudo pacifismo extremo descolgado de la realidad y acorde a dictados de “pensamientos centrales” fuertemente teñidos de europeísmo, que siempre fue muy perjudicial y que hoy está además totalmente fuera de contexto; a un supino desconocimiento de la Ciencia Geopolítica, a la cual irracionalmente descalifican por “presuntamente nazi” (lo cual es un incongruencia total); y por un rechazo y odio visceral a las Fuerzas Armadas y al orden y patriotismo que –bien entendidas y correctamente implementadas- esas instituciones deben representar. Ese “brazo izquierdo” de las tenazas de la indefensión está formado por diversos “progresistas” muy fuera de foco, tan cargados de cerradas doctrinas decimonónicas, como el anarquismo extremo, el marxismo y su derivación el trotskismo, diferentes “socialismos” utópicos, y otros disconformes crónicos varios, con sus “predicadores” de variopintas huestes de filósofos hiper transgresores, sociólogos y antropólogos “progresistas”, historiadores filo marxistas o anarquistas y similares. Tal como ocurre en otros ámbitos de la política, en Geopolítica, ciertas “izquierdas” apátridas, terminan siendo muy funcionales y aliadas de las “derechas” más cipayas y antinacionales. Por supuesto, en todo ese aquelarre de ataques a los Intereses Nacionales más importantes y centrales, no debe omitirse ni minimizarse el accionar de mercenarios diversos de la comunicación social; las imposiciones de grandes medios, asociaciones y agencias informativas; así como de políticos oportunistas, de bajo vuelo y por lo general de muy mediocres formaciones, que se prestan a lo que sea con tal de obtener algunas prebendarias ventajas personales o sectarias, sin que les importe un ápice las consecuencias. Otras herramientas de la colonización cultural son más sutiles, y por ello suelen pasar desapercibidas. Diversas ONGs, “fundaciones”, “ateneos” y “grupos espontáneos” accionan constantemente, se diversifican y a veces cambian de nombres, pero sus integrantes suelen repetirse (como ciertos “intelectuales” que presionan por la resignación traidora y cómplice al poder imperial británico, respecto a los indiscutibles derechos históricos que Argentina y Sudamérica toda tienen de expulsar el vergonzoso enclave colonialista en el Atlántico Sur); o como el corrosivo accionar “racista inverso” de los “indigenistas”, también fogoneados y financiados por Gran Bretaña y los poderes de la OTAN, que buscan nuestra balcanización para crear nuevos Estados dóciles y subordinados a sus dictados, como el concreto proyecto de la falaz “nación” mapuche, y similares acciones con wichis y otros grupos de argentinos autodiscriminados como “originarios”, con las complicidades de profetas del odio, como O. Bayer y otros. Tampoco cabe olvidar el muy negativo rol de los patrioteros de bandera, con los cerebros refritados por los cursos de la Escuela de las Américas, subordinados mentalmente a los intereses de EEUU y sus socios, añorantes del infame “proceso” (1976-1983) e incapaces de darse cuenta de cuanto daño hicieron a los Intereses Nacionales. Sintetizando: un país con parte de su territorio y sus proyecciones marítimas usurpadas y ocupadas por la vieja potencia colonial que desde siempre nos trató y consideró como su colonia más dócil (contando para ello con las complicidades internas); que claramente tiene amenazados el Mar Argentino, el propio territorio continental, y la Antártida Argentina (íntegramente pretendida por la nórdica Gran Bretaña); en un contexto en el que la principal organización bélica mundial –la OTAN-, transformada en agresora masiva a escala global desde 1990, se autoarroga el “derecho” de intervenir en cualquier lugar del globo, bajo excusas que sus mismos componentes prefabrican; con las enormes riquezas naturales de nuestro territorio, claramente apetecidas por esas potencias y las corporaciones transnacionales que operan como sus “poderes detrás de los tronos”; con las agresiones perpetradas por EEUU abiertamente contra Venezuela y más encubiertamente contra toda nuestra región de la Celac y la Unasur; y las peligrosas connotaciones de las muchas bases militares asentadas en varios de nuestros países; y con los vacíos territoriales de los que adolecemos por nuestra escasa población y pésima distribución territorial; es una aberración conceptual muy peligrosa, seguir afirmando que “Argentina no tiene hipótesis de conflictos”. Entre otros aspectos elementales, aparentemente incomprendidos, es básico que las fuentes proveedoras de tecnología militar, de equipamientos bélicos que por ahora no podamos producir nosotros, y de los necesarios soportes logísticos, estén fuera de los límites de los países que componen la OTAN, la cual opera como un factor de clara amenaza, ante los encontrados intereses geopolíticos de Argentina y nuestra gran región, respecto a los intereses claramente expresados por esas potencias neocolonialistas del siglo XXI. ¡Necesitamos con urgencia reconstituir una poderosa capacidad de disuasión, pero también reformular los planes de estudios y cursos de perfeccionamiento, de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad Nacional, para quitar los fuertes resabios de doctrinas de sumisión a los poderes exteriores, y tremendas confusiones conceptuales e ignorancias históricas, que se instalaron en el contexto del pensamiento vigente de las instituciones castrenses argentinas, a las que urge recuperar totalmente como importantes instituciones constitutivas de la Nación Argentina! C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos caoenergia.blogspot.com.ar