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martes, 30 de septiembre de 2014

GARABÍ PANAMBÍ - COSTOS DE DOS AÑOS MÁS DE DILACIONES CÁLCULOS DE COSTOS POR DEMORAR DOS AÑOS Generación media anual: 11.445 GWh/año x 2 años= 22.890 GWh. El combustible quemado para generar 22.890 GWh equivale a 5.700 millones de litros de GO o combustible equivalente. Dado que el GO pesa menos que el agua, el factor de corrección es 0,832. 5.700 millones de litros de GO x 0,832 = 4.742.400 Tn. 1.000 4.742.400 Tn x U$S 500 la tonelada = 2.371.200.000 U$S 2.371,2 millones de dólares cuesta postergar Garabí – Panambí por otros dos años. 1.185,6 millones de dólares, cuesta postergar Garabí – Panambí a Argentina (el 50 % del total). CONTEXTO GENERAL Y ANÁLISIS Costos económicos, estratégicos y también ambientales, significa haber cedido a dos años más de las ya interminables dilaciones, que impiden dar inicio a esas trascendentales obras de infraestructura, que por cierto exceden en mucho lo energético, pues deben ser dos eslabones fundamentales para solidificar el MERCOSUR y la UNASUR, todo en el macro contexto de la CELAC. En el amplio y abarcativo marco de la Geopolítica, las declaraciones, por más grandilocuentes y efectistas que sean, poco cuentan, si no están avaladas y sustentadas por poderosos hechos que avalen y concreten el mero marco enunciativo. Y sin ninguna duda, las poderosas conexiones físicas e interconexiones energéticas activas, que significarán esas dos importantes obras de infraestructura, son esenciales para consolidar positiva y concretamente un importante paso en el camino de fortalecimiento del bloque regional, en las tres organizaciones indicadas, que son las que permitirán que nuestra región consolide el rol protagónico que está evidenciando en los últimos tiempos. La integración eléctrica de los dos socios principales de Sudamérica ya existe, pero contar con dos poderosas hidroeléctricas de propiedad en común, fortalecerá las acciones de optimizaciones de los respectivos sistemas eléctricos de Argentina y Brasil, además que proveerá importantes adicionales de Potencia Instalada y Generación Anual, rubros en los cuales ambos países tienen enormes y acuciantes necesidades, en los que cada dilación significa incurrir en mayores costos operativos, quemando más costosos y contaminantes hidrocarburos; y por supuesto, cada postergación condiciona negativamente los respectivos procesos de desarrollo socio económico de ambos países socios. Pese a la acuciante necesidad que el complejo hidroeléctrico Garabí – Panambí representa para ambos socios –ávidos de energía barata, segura y apta para operar como energía de base-, siguen las dilaciones. Por presiones nada inocentes por cierto, de las transnacionales del ecologismo ultra, y de los intereses creados vinculados (por caso el de los transportistas de combustibles, entre otros) tanto a las usinas hidroeléctricas como a las nucleares, se les obliga a realizar una maraña de estudios ambientales, que operan de hecho como factor retardante para comenzar las obras, cuando no de disuasivos definitivos. Curiosamente, similares requisitos, al menos en la complejidad enmarañada comparable, no parece obligarse a cumplir a las muchas usinas termoeléctricas –devoradoras de petróleo y gas que hoy nos falta-, y que se multiplican desmesuradamente a lo largo y ancho de nuestra dilatada geografía continental. Curioso doble rasero, en el cual los lábiles cuando no inexistentes cuestionamientos ambientales, y la ausencia total de “molestias” por parte de los activistas del ecologismo ultra, respecto a las termoeléctricas, beneficia precisamente a las usinas marcadamente más contaminantes, más perniciosas para el medio ambiente…y para la economía nacional, pues sus costos por KWh son desmesuradamente más altos que las injustamente muy criticadas hidroeléctricas y nucleares. Tampoco parecen existir cuestionamientos a las eólicas y solares, siendo claramente perceptible que sus apologistas jamás mencionan sus costos reales por KWh (totalmente desproporcionados, solo soportables en base a enormes subsidios); como tampoco hacen ninguna mención a los múltiples problemas ambientales de eólicas y solares; problemas que por cierto existen, y que son muy cuestionados en otras latitudes. Por caso, la inutilidad para funcionar como usinas de base, lo que provoca la dependencia total de eólicas y solares respecto a usinas convencionales funcionando en paralelo y en vacío (o sea quemando hidrocarburos como reserva caliente del sistema eléctrico, pero sin aportar energía), para suplantar a los vaivenes de las impredecibles eólicas y solares, y para estabilizar el voltaje de las oscilantes “renovables”. Tampoco suelen mencionar, los propagandistas de eólicas y solares, otros múltiples problemas ambientales que ocasionan, como la costosa disposición final de los residuos y componentes, que usualmente terminan tirados en un vaciadero, degradándose y contaminando el entorno; entre otros muchos problemas ambientales de las falsamente “limpias” eólicas y solares, que sus promotores ocultan cuidadosamente. Pero por otra parte, ya nadie medianamente informado duda, que Garabí y Panambí, no pueden ser reemplazadas por eólicas y solares, pues además de las limitaciones técnicas descriptas de las “renovables”, sucede que en el NEA no existen condiciones naturales favorables para ese tipo de usinas, pues no hay vientos permanentes, y los días de insolación son muy limitados, además de la obviedad que de noche las solares no generan, y almacenar energía es muy costoso y muy contaminante. Es decir que –claramente- cada año de demora en construirse Garabí – Panambí (así como Corpus y otras hidroeléctricas), obliga a seguir quemando petróleo o gas, en volúmenes siderales, requiriendo la instalación de más usinas termoeléctricas, antieconómicas y muy contaminantes (contaminación que por cierto soslayan los supuestos “ecologistas”). Todo eso cobra mucha importancia, si se evalúa que recientemente se difundió que la construcción del complejo hidroeléctrico Garabí – Panambí, se postergará por dos años más. Esa decisión fáctica, implica perder como generación cesante (desperdiciada) dos años de Generación Media Anual, o sea: 11.445 GWh/año x 2 = 22.890 GWh = 22.890 millones de KWh. Reemplazar esa enorme masa de energía con generación termoeléctrica (la única factible) implica quemar un total de aproximadamente 5.700 millones de litros de gas oil o combustible equivalente, con la consecuente cuantiosa contaminación, que será mayor o menor dependiendo de los tipos de combustibles quemados. Transformado a toneladas, equivale a 4.742.400 Tn, lo que a un costo medio del combustible (un estimado entre los distintos tipos y precios de combustible que consume Argentina) de 500 dólares por tonelada, significa que por esa demora de dos años más, para comenzar –de una buena vez-, Garabí – Panambí, Argentina y Brasil deberán gastar en combustibles un adicional (a precios actuales) del orden de 2.371.200.000 dólares- ¡Esto es más de 2.371,2 miles de millones de dólares! Siendo el 50 % de ese total, el costo económico de la postergación de esas hidroeléctricas, para Argentina será de 1.185,6 miles de millones de dólares. Resulta muy dudoso que ciertas “dirigencias” improvisadas, desinformadas, o directamente irresponsables, que con torpe facilismo adhieren a los planteos del pseudo ecologismo anti hidroeléctrico, conozcan y menos aún acepten las funestas consecuencias de sus irracionales posturas “anti represas”. Queda en claro que los enfervorizados y muchas veces violentos activistas anti hidroeléctricos, de “ecologistas” no tienen nada, pues favorecen las múltiples poluciones ocasionadas por las usinas alimentadas a petróleo o gas. Por algo sus libretos y agendas, los definen en Gran Bretaña, y los transmiten por medio de ONGs transnacionales instaladas en nuestro país. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Investigador de Temas Económicos y Geopolíticos

sábado, 20 de septiembre de 2014

¡UNA ASTARSA! Astarsa –Astilleros Argentinos Río De La Plata S.A.-, era gran industria pesada de producción diversificada, pues además de barcos, produjo locomotoras, vagones, maquinarias viales y otros productos de gran porte y considerable tecnología. Fue una de las tantas cerradas en los años ’90. Pero veamos algunas novedades, partiendo de alguna anécdota pintoresca. Un país tan grande como Argentina (aún pese a las enormidades que perdimos en litigios diplomáticos y a las tres grandes provincias del antecesor virreinato, que Rivadavia y sus acólitos de dedicaron con tanto ahínco a exp ulsar), los casi 2.800.000 km2 de superficie continental que no fueron desguazados han sido la base para el surgimiento de diversas costumbres provinciales y regionale s, una de las cuales motivó este análisis. De hecho, provincias y regiones son conceptos por cierto distintos, que los liberales se esfuerzan en mezclar, siempre aportando a las confusiones. Por caso, desde los fatídicos años ’90, era moneda corriente que se refirieran peyorativamente a “las economías regionales”, eufemísticamente utilizado el concepto como sustituto de “economías provinciales”, a las que adosaban el mote lapidario de “inviables”; siendo que lo que transformaron en inviable esos brujos de la falsa economía, era todo el país, destruido y enanizado por las irracionales medidas de sucesivos ajustes, achicamientos y endeudamientos crecientes. Y no es ocioso ni excesivo recordar ese caótico cuadro de situación, pues en ese marco nos habían destruido irracional pero sistemáticamente, en un proceso de “tierra arrasada” que nos llevaba directo a la balcanización, a la implosión en media docena de republiquetas dóciles, de economías primarizadas (sin industrias y tecnológicamente atrasadas), en un esquema muy similar al Plan Morgenthau, en su momento vengativamente pensado para mantener en la miseria a la Alemania de posguerra, genocida proyecto que fue cancelado por las urgencias de la Guerra Fría. Esa balcanización cruentamente programada por los Centros del Poder Financiero Mundial (muy posiblemente a perpetrarse en 2001/2002, previa guerra civil o estado de caótica y violenta anarquía social), era compatible con los planes de canje deudas por territorios (viles proyectos atentatorios contra la soberanía y la dignidad de Argentina, expuestos como “necesarios” por los mercenarios de la economía y la comunicación, en ese tiempo); así como con la iniciativa de imponernos un “virrey administrador” pregonada por el economista norteamericano Rudiger Dornbusch; pero los muchos indicios y expresiones recogidas “off the record” (fuera de la grabación, o sea sin identificar públicamente a los opinantes), permiten inferir que lo que se buscaba, era “una solución al estilo yugoeslavo”, o sea una brutal guerra civil como motivación para una balcanización con profundos resabios de incurables odios, incluso raciales. Y para inculcar odios raciales, siguen operando inoculando absurdos odios y resentimientos separatistas y racistas, las varias ONGs ultra indigenistas, l as cuales no por casualidad son fogoneadas por las potencias centrales, y en particular por Gran Bretaña, siguiendo su vieja táctica de “dividir para reinar”. Pero a Dios gracias, y un poco (o mucho) por milagro, superamos esa brutal crisis terminal, que fue provocada y programada por “los dueños del poder”, tanto interno como internacional. Es de recordar que el perversamente destructivo cuarto de siglo neoliberal (1976-2001) buscó intencional y aviesamente, retrotraer nuestra economía a pretéritas y superadas épocas de economía pastoril, tributaria en aquellos años de la potencia dominante mundial, que era “La Rubia Albión”, o al decir de un poeta francés, “la pérfida Albión”. Todo el importante y nada despreciable Sector Industrial Argentino y el Tecnológico, fueron atacados duramente, cerrándose muchas fábricas y achicándose otras, perdiéndose diversas líneas de producción, sobre todo las de mediana y alta complejidad. Dentro de las que se cerraron y que se consideraban perdidas para siempre, estaban las industrias productoras de maquinarias viales, o sea de maquinarias utilizadas para construir y reparar rutas y caminos; siendo que en la primera mitad de los años ’70, íbamos camino al autoabastecimiento en el rubro, e incluso éramos exitosos competidores en el mercado de Íbero América. Volviendo como eje referencial, a las idiosincracias que forman las particularidades locales dentro de la unidad histórica, cultural y política que es Argentina, en la capital de Misiones, se hizo costumbre, ya de muy vieja data, que las inversiones en material rodante realizadas por la provincia, e incluso por el municipio local, sean expuestas públicamente por varios días, como una forma de mostrarlas al pueblo. Durante muchos años, las ambulancias, patrulleros, maquinarias, etc., como flamantes incorporaciones al patrimonio provincial, eran exhibidas estacionadas a 45º frente a nuestra vieja, pequeña y hermosa Casa de Gobierno. Con la construcción de nuestra muy funcional, extensa y bella costanera, cambiaron muchos hábitos en nuestra ciudad, que además creció mucho. Entre esos cambios, ahora los nuevos vehículos y maquinarias adquiridos por La Provincia o La Municipalidad, se exhiben por varios días, en un tramo muy destacado de la costanera. Fue allí, hace unas cuantas semanas, donde además de tres o cuatro palas mecánicas, de una conocida marca que se reinstaló en Argentina (por lo que deduzco que deben ser de Industria Argentina), estaba una flamante motoniveladora Astarsa, precisamente de un color naranja muy visible, diferenciándose del color amarillo fuerte que es común en las maquinarias viales. Si bien los grandes astilleros Astarsa aparentemente no fueron rehabilitados (como sí sucedió con otros, como el gigantesco Astillero Río Santiago), la marca – por cierto prestigiosa, pues los productos eran muy buenos-, habría sido adquirida por otra empresa argentina, que está fabricando varios modelos de motoniveladoras y otras maquinarias viales. A la par, una marca brasileña productora de grandes motores diesel se instaló en Argentina, por lo que cabe suponer que los motores que equipan a las motoniveladoras nacionales, también son de Industria Argentina. Indudablemente, que se haya recuperado –así sea parcialmente aún- la industria de producción de maquinarias viales, y si ello ocurre con el concurso de empresas de capital argentino, marcas argentinas y –posiblemente- con parte de tecnología nacional, es altamente auspicioso y de elevada importancia social (empleo genuino de calidad), económica y geopolítica. En los años ’90, el sector estaba dominado totalmente por proveedores norteamericanos, europeos, japoneses, coreanos y brasileños. Hoy la tal vez aún modesta producción nacional, compite con la avalancha de productos chinos, y con otros de los diversos orígenes ya señalados. Es de esperar que se apoye decididamente la producción nacional, por la enorme importancia que significa ser productor de bienes complejos, de industria pesada y de alta tecnología. El notable pensador alemán del siglo XIX, Friedrich List, criticando el liberalismo a ultranza que perjud icaba a su por entonces fraccionado y atrasado país, afirmaba que “un país sin industria es como un obrero con un solo brazo”. Por su parte, nuestro compatriota Jauretche, con maestría campechana, sentenció contundentemente: “no es cuestión de cambiar de collar, sino de dejar de ser perros”. Traducido al caso analizado, no es cuestión de cambiar proveedores “occidentales” por chinos, la clave es incrementar y favorecer la Industria Argentina. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 17 de septiembre de 2014

MISERIA Y SUBDESARROLLO PROMOVIDOS POR EL ECOLOGISMO CAVERNARIO El ecologismo como fenómeno mediático y factor de poder, no “nació de un repollo” ni por generación espontánea. Fue una creación del Club de Roma, institución a su vez creada en el seno del G 7 (Grupo de los Siete), con pleno respaldo de las grandes corporaciones empresarias y otros factores de poder, instalados en o manejados por el citado G 7. El primer informe por encargo, difundido como documento liminar del G 7, encargado a un científico del MIT, tuvo una orientación claramente tremendista, fuertemente apocalíptica, que ya su propio título sugiere, pues se lo llamó “Los límites del crecimiento”. Cabe enfatizar que su autor lo hizo a título personal, no debiendo atribuirse al propio y muy prestigioso Massachusetts Institute of Technology; como afirman tergiversadamente –y no con inocencia-, desde las propias usinas de difusión del ecologismo cavernario. Esa “confusión” responde a la ya vieja metodología de “transferencia de prestigios”. En ese caso adosarle al informe el prestigio científico del MIT, pese a que esa Universidad no avala dicho informe. Ese escrito fundacional del Club de Roma, “predice” sin aportar pruebas concretas, un supuesto colapso total del mundo, que en 1972 (año de publicación), se fijó “indefectiblemente” para el año 2000…¡si no se detenía completa e inmediatamente todo crecimiento económico! Por supuesto, como tantos delirantes que “predijeron” sucesivamente el fin del mundo, llegó el año 2000 y no pasó nada. Después del fiasco, muy sueltos de cuerpo, cambiaron de fecha, con el mismo tono apocalíptico. En el ámbito científico, la seriedad y fundamentación de “Los límites del crecimiento”, son muy cuestionados, incluso considerándolo un simple escrito por encargo, de tenor panfletario. Un elemental razonamiento, demuestra el sesgo excluyente y claramente genocida de la cuestionada idea fuerza de detener por completo todo proceso de desarrollo socio económico, paralizando las producciones en los niveles actuales. Esa teoría fue pensada desde el riñón de la “sociedad opulenta” del G 7, que en esos años (década del ’70 pasada) concentraba la riqueza y el poder mundial, mientras que las poblaciones de esos países crecía muy lentamente (EEUU, Canadá, Japón), estaba en algunos casos tendiendo al estancamiento, e incluso con bajísimas tasas de natalidad en varios de ellos (como Alemania, Italia, Gran Bretaña, Francia). En ese momento, la masa de riqueza a disposición del G 7, podía asegurar un muy buen nivel de vida a toda su población, tal vez solo con leves mejoras en la distribución de los ingresos. Pero esa teoría se presentó con característica de imposición forzosa para todo el mundo, siendo que en la mayoría de los países la pobreza e incluso la miseria a niveles de catástrofe social, eran y aun son el cuadro imperante; o al menos en los emergentes, con considerables bolsones de pobreza. De hecho, los niveles de vida del resto de los países, excluidos del por entonces selecto G 7, eran (y aún son) muy inferiores, con grandes carencias de todo tipo, incluyendo no solo el acceso a bienes elementales y de confort, sino también las limitaciones o escaseces de infraestructuras, elementales para las prestaciones de todo tipo de servicios, incluyendo los básicos de salud, instrucción, seguridad y comunicaciones. Es de elemental sentido común, considerar que detener el desarrollo (el progreso) en las naciones subdesarrolladas e incluso en las emergentes, es condenar a sus poblaciones a la miseria crónica…y creciente, pues las poblaciones siguen creciendo. ¿No es esa idea grotesca –transformada en ideología fanática-, instigar al genocidio masivo a escala global? Hábilmente manipulado, incorporando metodologías propias del marxismo y del más crudo y violento anarquismo, mezclado con principios pseudo religiosos –como “la nueva era” (New Age), el ecologismo devino en una neoreligión pagana, con una difusa adoración a “Gea” (La Tierra), y con una insólita repulsa y agresión sistemática…hacia el ser humano, catalogado por los “conductores” del movimiento ecologista como “la plaga principal de La Tierra”, y como tal considerado por los delirantes fanatizados, transformados en militantes llenos de odios “anti sistema”…pero que no quieren entender que son en realidad dóciles peones descartables de los centros de poder, del mega capitalismo corporativo (consumista y socialmente destructivo), al cual dicen aborrecer. Adviértase que incorporó ideas de corrientes pseudo religiosas muy cercanas al satanismo y aberraciones cercanas a esas prácticas, lo cual parece no ser advertido por ciertos religiosos cristianos, que inconscientemente les prestan sus apoyos. Tan cegado llega a estar el razonamiento de los enfervorizados y usualmente muy agresivos e intolerantes militantes del “ecologismo duro”, que ni siquiera se dan cuenta que ellos, como parte de las poblaciones de países subdesarrollados, componen el masivo bloque de la población “desechable”. El proceso de lavaje mental llega usualmente a ser tan profundo, y tan escasas son los conocimientos de los fanatizados militantes de base del ecologismo cavernario, que ni siquiera llegan a sospechar, o si se les advierte lo rechazan de plano y generalmente con violencia explícita, que sus accionares son totalmente funcionales a los núcleos centrales del poder planetario excluyente, como el Consenso de Washington, la Comisión Trilateral y otros, que precisamente definieron la “necesidad” de reducir drásticamente la población del mundo; pero no por “preocupaciones ambientales”, sino respondiendo a elaboradas e impiadosas ecuaciones de proyección del poder mundial. Ello por evaluaciones de los ideólogos de la “globalización salvaje”, que constataron que las grandes masas de población, correcta y hábilmente conducidas, son incompatibles con el poder casi omnímodo y proyectadamente eterno, que estimaron monopolizar a partir de la implosión de la Unión Soviética y el comienzo del Mundo Unipolar (con EEUU como única mega potencia excluyente). Por cierto, se atribuye a Henry Kissinger la idea de la “conveniencia” de limitar la población mundial a lo sumo a 1.000 millones de seres humanos. ¡Y el ecologismo cavernario, fácilmente manipulable, pasó a ser conducido por mercenarios sin escrúpulos; con acomodaticios que hacen del “ecologismo” fundamentalista una “profesión” muy rentable –en los niveles superiores, según datos trascendidos y no desmentidos contundentemente-, un “rebusque” ideal para oportunistas del tipo de “hombres honestos” (tan “honestos” que cuando encuentran un trabajo, se apresuran a “devolverlo”); y una causa fácil y supuestamente altruista, para clases medias altas carentes de otros ideales más nobles, y para personas crédulas y muy desinformadas! Esos mismos “ecologistas”, que no se privan de ninguna de las comodidades de la tecnología moderna (celulares de última generación, computadoras, internet, motos de alta cilindrada (cuando pueden comprarlas), automóviles (tan costosos como puedan solventarlos), medicina de última generación, confortables viajes en ómnibus o en aviones, etc.); sin embargo atacan sistemáticamente al desarrollo; combaten a todo nuevo proyecto industrial (sobre todo si es de alta tecnología); promueven de hecho el colapso energético al promocionar falsas y muy costosas “soluciones” (como las eólicas y solares, problemáticas e inútiles para funcionar como usinas de base) mintiendo y tergiversando panfletarios escritos y promoviendo violentas manifestaciones “en contra de” apelando al ecoterrorismo como herramienta de convencimiento forzoso; reniegan totalmente de la minería y de las industrias químicas y petroquímicas (¿será que no piensan de donde salen los componentes de sus celulares, computadoras, etc.?); atacan totalmente a las papeleras (¿será que ni siquiera usan papel higiénico?); se oponen a las redes eléctricas (¿no usan energía eléctrica?); agreden ferozmente al desarrollo nuclear, que no solo genera energía más eficiente, económica y limpia incluso que las falsamente “limpias” energías solar y eólica, sino también desarrolla esa industria nuclear un amplia abanico de bienes y servicios muy necesarios para la medicina, la agricultura, la industria y en general el mejor nivel de vida de nuestra población; montan feroces campañas anti hidroeléctricas, pero ni se preocupan cuando a consecuencia de impedir o dilatar esas necesarias usinas, se deben instalar de apuro las muy contaminantes usinas termoeléctricas (devoradoras de petróleo, gas o carbón); se oponen a la utilización de La Hidrovía (pero “no ven” la contaminación que producen interminables filas de camiones, que podrían reemplazarse por mucho más económicas barcazas fluviales); buscan excusas para impedir nuevas industrias (como ocurre en Metán, Salta, sin importarles el crecimiento y la generación de empleo genuino bien pago); y un largo etcétera. ¡Y por sobre todo, son muy funcionales a los mandatos británicos en particular, anglosajones en general, y del G 7 como grupo de poder global, que como tal quiere mantenernos como dóciles países subdesarrollados y productores de baratas materias primas, a Argentina, las naciones hermanas de la Unasur y de la Celac; y a otros países del amplio abanico de subdesarrollados del mundo! Por supuesto que a los politiqueros de baja estofa, no les hace asco favorecer esas viles finalidades, con tan de obtener unos votitos, sin importarles los Grandes Intereses Nacionales de nuestros países, ni los serios perjuicios geopolíticos que tan deleznables acciones producen. Lamentablemente, las personas poco informadas (los “Don Pepe”y “Doña Rosa”), suelen ser fácilmente engañados por los cantos de sirena o los relatos de terrorismo mediático, de esos ecologistas de pacotilla. El ecoterrorismo, más las acciones de zapa de los ultra indigenistas (que promueven nuestras balcanizaciones, muy funcionales a las potencias que las instigan y financian), más las tareas de “fundaciones” que promueven el neoliberalismo salvaje; son las puntas de lanza de las guerras blandas utilizadas por los neocolonialistas del siglo XXI; que se complementan con los medios de difusión manejados por las oligarquías locales y los centros del mega Poder Mundial. Entender esto, es el primer paso para luchar por nuestra soberanía y nuestra subsistencia como nación independiente y como Bloque Regional Soberano; esto último como un imperativo geopolítico para evitar que nos vuelvan a transformar en dóciles colonias económicas, o peor aun, hacer tabla rasa con nuestros pueblos, nuestras culturas, y nuestra dignidad como seres humanos. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopoliticos

jueves, 4 de septiembre de 2014

NO OLVIDE LA QUINTA PATA, SR. GOBERNADOR El 3 de setiembre de 2014, en un conocido programa político nocturno de la TV portuaria (capitalina), fue entrevistado el gobernador de Misiones. Sin entrar en disquisiciones de valor ni de mérito referentes a las preguntas del equipo periodístico, ni a la fluida y vigorosa exposición del gobernador Closs (eso lo dejo a los especialistas en política nacional y provincial, y a colegas de los comunicadores mediáticos, algunos tan volcados a la cotidianeidad como poco proclives a análisis más profundos y estratégicos); un punto específico de la disertación del titular del ejecutivo misionero me pareció de relevante e incluso excluyente importancia. Al definir el perfil productivo de Misiones, el Dr. Closs explicó los que a su criterio son pilares económicos de esta provincia, a saber:  El agro tradicional (yerba mate, té, tabaco, etc.).  La foresto industria (básicamente pinos, eucaliptos y fábricas papeleras).  El comercio fronterizo (que hoy nos favorece por el cambio).  El turismo. Lamentablemente, acorde con las “opiniones políticamente correctas” instaladas en esta provincia, omitió totalmente tan siquiera mencionar el enorme potencial energético, que solo aprovechamos en una mínima parte, desperdiciándose inútil y absurdamente, hora a hora, millones de KWh que no se generan, conformándose un pasivamente aceptado y no cuestionado descomunal lucro cesante; inconcebible desde todo punto de vista, pero mucho más en el contexto de una provincia claramente marginal, con indicadores socio económicos que nos ubican claramente en el pelotón de las provincias pobres (pese a los avances logrados), y –lo que es peor- aparentemente sin indicios fuertes y concretos de revertir el cuadro de producción primaria y terciaria, incapaz de proveer trabajo digno y suficiente, a la numerosa y fuertemente creciente población que sin duda tendremos en una a dos décadas en adelante. Ese lucro cesante económico no solo nos priva de las importantes regalías que el Estado Provincial y los municipios vinculados con las hidroeléctricas deberían percibir, sino que nos priva de contar con mucha mejor infraestructura eléctrica y una mucho mayor y superior oferta de energía barata, limpia y abundante, con la cual deberíamos sustentar un portentoso proceso de desarrollo industrial y tecnológico de vastas proporciones; des arrollo muy factible de lograr, pero que algunas mentes muy estrechas y determinadas mediocres concepciones políticas se niegan tan siquiera a considerar. Y precisamente allí pasa la enorme diferencia entre simples y eventuales dirigentes, incluso de buenas gestiones pero que no motorizan grandes transformaciones (aplicable no solo a todo el arco político, sino también a los ámbitos profesionales, gremiales, empresarios, científicos, intelectuales y comunicacionales); y el mucho más amplio rol y visión de futuro de verdaderos estadistas. Los grandes estadistas no tienen temor en ir en contra de la corriente de negativos prejuicios instalados en el imaginario colectivo, o en enfrentar intereses creados, por poderosos que sean. Los estadistas dejan marcadas profundas huellas que definen el progreso y superiores niveles de vida que se sustentan en nuevas y mejores realidades, basadas en poderosas transformaciones estructurales que perduran en el tiempo e incluso crean las condiciones para sustentar el desarrollo en el tiempo. En el concepto precedente están las profundas diferencias entre un simple crecimiento (por más fuerte que coyunturalmente pueda ser), y un sólido proceso de desarrollo socio económico integral. Resulta evidente que las persistentes campañas de tergiversaciones conceptuales del ecoterrorismo lograron no solo “sacar de la agenda” al importantísimo tema de la generación hidroeléctrica, sino que también parecerían haber borrado casi totalmente toda idea de industrialización en gran escala, en la cual alguna vez Misiones pretendió crear las condiciones para su desarrollo. En vez de esos altos objetivos de desarrollo socio económico, el ecologismo fundamentalista instaló una suerte de pasivo conformismo al rol secundario y subdesarrollado, que parece excluir toda posibilidad de desarrollo socio económico en gran escala; el cual es el camino hacia el cual deberían converg er nuestros mayores esfuerzos. Precisamente esa negación irracional a utilizar el cuantioso potencial hidroeléctrico (que en cierto modo se instaló en el imaginario popular, y en los sectores dirigentes que surgen del común de la gente), y la absurda demonización de esa enorme capacidad de generar la limpia y barata energía hidroeléctrica (el petróleo blanco que tiene Misiones), impide sustentar un poderoso desarrollo tecnológico e industrial; y parece estar marcando las diferencias entre un mero crecimiento (verificable claramente en la última década larga) y un poderoso proceso de desarrollo integral, que no nos limite a las producciones y actividades tradicionales, con las cuales no podremos dar trabajo digno y bien remunerado a las numéricamente crecientes nuevas generaciones de nuestra población. Analizando con criterio riguroso y con la profunda visión que debe caracterizar a los grandes estadistas, se puede constatar que en el marco de la economía tradicional, Misiones tiene poco futuro, y de persistirse en esos esquemas, pronto volverá a convertirse en provincia expulsora de nuestra valiosa población, que será obligada a emigrar por falta de trabajo y/o por carecer en nuestro medio de mejores niveles de salarios, los cuales son propios de economías más desarrolladas. No solo al discurso del actual gobernador, sino a casi toda nuestra actual dirigencia, a muchos de nuestros comunicadores sociales y otros sectores con capacidad de representación o inserción popular; parece estar faltándole ese formidable principal pilar para el desarrollo socio económico provincial (nuestro enorme potencial hidroeléctrico), no solo para apuntalar mucho más sólidamente los cuatro pilares de desarrollo tradicional (agro, foresto industria, comercio, turismo), sino también crear un sexto y poderoso pilar adicional de desarrollo, una diversificada actividad industrial; incursionando incluso en rubros de gran efecto multiplicador, como industrias pesadas, químicas, metalmecánicas y otras de similares potencialidades, hoy inexistentes en nuestra provincia. Allí radica la clave para diferenciar un futuro mediocre y conflictivo; de superiores, más sólidos y bien basados estadios de desarrollo socio económico, los cuales también implican mejores niveles ambientales, pues no debe olvidarse que la peor de las contaminaciones es la generada por la miseria extrema, la cual es causada por la mediocridad y el subdesarrollo crónicos. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos