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sábado, 2 de mayo de 2015

ENGAÑIFAS Y PÉRDIDAS DE TIEMPO – REFLEXIONES DESDE LA ENERGÍA A LA ECONOMÍA Y A LA GEOPOLÍTICA La demanda eléctrica sigue creciendo, aunque muchos no se percaten de ello, o a lo sumo declamen consabidos e inútiles “mantras” del ecologismo fundamentalista, que solo confunden a desinformados y benefician a corto plazo a determinados intereses que siempre lucran –y mucho- con las “soluciones de emergencia” que por regla general son mucho más caras y menos eficientes. El ecologismo ultra declama repetidamente, entre otras falsedades, que: a) Con eólicas, solares y otras “renovables” se abastecerá la demanda, incluso pregonan abastecerla solo con esas “renovables”. Eso es FALSO por las limitaciones técnicas que solo las hacen meros complementos, nunca bases de ningún sistema eléctrico, además de sus costos fuera de escala, (altos en las eólicas y enormes en las solares). Por otra parte sus rendimientos son bajos, y necesitan enormes superficies para tan solo reducidos rendimientos. b) Enfatiza a los ahorros de energía como “gran solución”. FALSO pues esos ahorros solo serían paliativos, y no solucionarán los incrementos de demanda por crecimiento de la población, ni los derivados del desarrollo (claro está que por dogma, los ultra ecologistas demonizan el desarrollo económico…pero no se privan de vivir bien ni de utilizar toda la tecnología ¿¡!?, demandando mucho energía). c) Ataca a hidroeléctricas y nucleares, pero al no plantear ninguna tecnología más eficiente y limpia que las pueda reemplazar, de hecho promociona mayores consumos de combustibles fósiles…¿ecologistas? FALSO. d) Enfatiza a la generación distribuida –con pequeñas usinas- como gran parte de la solución, pasando por alto elementales cuestiones de escala: por ejemplo ¿pueden muchas palitas de juguete reemplazar a grandes palas mecánicas? ¡No! FALSO. e) Niegan el comprobado fuerte crecimiento de la demanda, prefabricando engañosos “escenarios” de demanda futuros, con porcentajes de aumentos de demanda ridículamente bajos, para justificar a su vez los bajísimos rendimientos de las “soluciones” eólicas y solares que proponen. FALSO. Pero esas y otras repetidas mentiras y tergiversaciones del ultra ecologismo, distraen y confunden a mucha gente, haciendo perder valioso tiempo que debería emplearse para implementar un Plan Energético bien fundamentado, de largo plazo, que contemple adecuadamente como ir abasteciendo los formidables crecimientos de la demanda, que claramente sucederán en nuestro país. Por supuesto que el Sector Energético, y en él, el Sector Eléctrico que forma parte de aquel, no son burbujas separadas del contexto general de la Economía Argentina; pero en cambio es totalmente cierto que sus complejidades y particularidades técnicas, hacen que sea incomprensible o poco comprensible para la mayoría de la población…y los legisladores y otros funcionarios con poder de decisión, así como influyentes varios del arco opositor y de los medios de difusión, son en cierta forma el reflejo de la población a la cual representan. Para completar el cuadro de confusiones en el que se desenvuelven las informaciones masivas que suelen circular públicamente, con tanta liviandad como velocidad de transmisión en la opinión pública, la amplia mayoría de las opiniones que se vierten en los medios (incluyendo en ellos las redes sociales), no están avalados ni han sido producidos por expertos, con seriedad y objetividad; y menos aún por organismos técnicos de probada idoneidad y con basamentos técnicos y científicos. Ese aquelarre de confusiones y consecuentes lamentables pérdidas de valioso tiempo, agravan la situación, lo que puede no percibirse en el corto plazo, pero ya pasa a ser palpable desde el mediano plazo. La demanda eléctrica sigue subiendo exponencialmente, y por el mero transcurso del tiempo, las opciones para el mediano plazo se van reduciendo, por lo que previsiblemente vamos yendo al embudo de la perniciosa acentuación del perfil patológicamente termoeléctrico, de nuestra matriz eléctrica; con lo que caemos en un esquema de dependencia muy acentuada de los combustibles fósiles, que hasta los países con fuertes reservas de hidrocarburos evitan, si tienen opciones para hacerlo y no quemar ingentes cantidades de combustibles, solo para generar electricidad, que es uno de los peores usos que puede darse al petróleo y al gas. Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, Noruega, Irán y Rusia, son algunos de los casos de países exportadores de hidrocarburos, que optaron por diversificar sus matrices eléctricas, con fuertes apuestas a la hidroelectricidad, y en algunos casos, la energía nuclear. No por casualidad, en todos esos casos, las incorrectamente llamadas “renovables” (eólica, solar y similares), tienen un rol insignificante, como meros complementos o incluso son casi inexistentes, entre otros factores, por la escasa confiabilidad de esas tecnologías y sus altísimos costos reales por KWh. Es necesario enfatizar que solo existen tres tipos de tecnologías aptas para operar como usinas de base: termoelectricidad (en base a combustibles fósiles), hidro y nuclear. Todas las otras tecnologías (entre ellas las muy promocionadas eólica y solar), solo sirven de complementos, pues son intermitentes (oscila el voltaje, e incluso salen de servicio imprevistamente, por falta de viento o sol), y no son programables pues sus fuentes son aleatorias e inmanejables por el ser humano. De las usinas de base, las más económicas por KWh y menos contaminantes, son las hidroeléctricas y nucleares. Pero requieren inicialmente inversiones mayores, y sus plazos de construcciones son mucho más prolongados que las usinas termoeléctricas. ¡Pero amañadamente han sido demonizadas por el ultra ecologismo! Tal como ocurrió muchas veces en la Historia Energética Argentina, las presiones de poderosos intereses creados, o las limitaciones presupuestarias, o la culposa inercia de los responsables del área energética, nos hicieron dar de bruces contra sucesivas crisis eléctricas, y ante los hechos consumados que implican carencia de tiempo para gestionar las mejores opciones, las urgencias no dejan más alternativas que invertir en más equipos termoeléctricos, con lo cual se acentúan los consumos de petróleo y gas (que hoy no tenemos), y se profundiza el nocivo perfil térmico de nuestra matriz eléctrica. En las últimas décadas, a las presiones de los lobistas termoeléctricos, se sumaron las ONGs seudo ecologistas transnacionales (no por casualidad anglosajonas), y sus dóciles subalternos del ecologismo fundamentalista argentino, que operan para impedir nuestro desarrollo (mediante infinitas excusas apocalípticas y rebuscadamente “proteccionistas del medio ambiente”), y a la vez atacan en forma artera a las generaciones hidro y nuclear, con lo cual favorecen de hecho a los muy poderosos intereses termoeléctricos. Una de las falsedades más usadas por los ultra ecologistas, es promocionar a las energías eólica y solar como “sustitutivas del consumo del petróleo”, lo cual en rigor termina siendo otra falacia, cuidadosamente escondida bajo las particularidades del Sector Eléctrico, que los neófitos desconocen y los crédulos crónicos ni sospechan. Las intermitencias de las eólicas y solares hacen necesario contar con reservas en caliente (máquinas encendidas, quemando hidrocarburos), para suplir los constantes baches y las oscilaciones de voltaje, con lo cual las promocionadas economías de combustible que supuestamente provocan las “renovables” son otra falsedad más, de las tantas que el dogmatismo ultraecologista difunde culposa y descaradamente, sin descanso. El quid de la cuestión, pasa por conocer que desde la heterodoxia económica (actualmente en el gobierno), se dieron señales claras de diversificar la matriz eléctrica, con declaradas intenciones de invertir en centrales hidroeléctricas y nucleares; pero las evidencias prueban que existen enquistados sectores interesados en la promoción al como sea de falsas “soluciones totales” eólicas y solares, que no solo difunden mensajes erróneamente tendenciosos de corte ecológico fundamentalista, sino que incluso lograron la aprobación de una ley con aberraciones técnicas, como la 26.190, que para más está por ser acentuada perniciosamente, por el llamado proyecto de ley Guinle, casi aprobado; lo cual es una aberración mayor, no solo por sus inconsistencias técnicas, sino por oponerse de hecho a los planes de obras hidroeléctricas y nucleares, planificados por el Estado Argentino. Completando el cuadro de situación, todo el arco opositor, y sobre todo los de presumibles mayores caudales de votos, son marcadamente afines al más crudo liberalismo económico, o sea la misma ortodoxia económica que tanto daño nos hizo en el cuarto de siglo 1976-2001. Y los hechos que la propia Historia Energética Argentina demuestra crudamente, indican que los liberales profundizaron deliberadamente la dependencia termoeléctrica de la matriz energética nacional, frenando las obras hidroeléctricas, paralizando las nucleares; e incluso cometieron actos de viles traiciones a la patria, al enajenar bienes y servicios estratégicos, como los energéticos; inclusive con graves perjuicios al patrimonio nacional, como lo fue la venta por monedas de YPF, y las consecuentes dilapidaciones de las importantes reservas de petróleo y gas, que tras décadas de esfuerzos habíamos logrado atesorar. Pero las apuestas del arco político neoliberal (que está operando con la misma burda violencia de la “Unión Democrática” que había logrado amontonar en 1945 el descarado embajador norteamericano Spruille Braden), va mucho más allá, pues claramente actúa bajo las directivas de las embajadas de EEUU y Gran Bretaña, las que como puntas de lanza del agresivo accionar de la OTAN, pretenden anular y destrozar los importantísimos acuerdos estratégicos rubricados por nuestro país con Rusia y China; para volvernos al redil de dóciles subordinados a esas dos agresivas y decadentes potencias, a la Unión Europea, al FMI y la Banca Transnacional “occidental”, que busca impedir nuestro ascenso como una de las Potencias Emergentes del siglo XXI. Lo precedente no implica que debamos “romper lanzas” con las llamadas “potencias occidentales”, pero sí en cambio significa que no debemos volver al miserable rol de colonia económica, al que nos constriñeron en largos períodos de nuestra azarosa historia nacional, bajo las complicidades de las apátridas oligarquías y mercenarios locales, entre los que contaron tanto civiles como militares, haya sido ello perpetrado por puro cipayismo, o por perversos procesos de colonización cultural, como el que adolecen los “patrioteros de bandera” y los “progresismos” fuera de foco y llenos de violencia. ¡El riesgo certero es que los poderes financieros transnacionales, sus brazos políticos (las potencias neocolonialistas del siglo XXI), o su brazo armado (la OTAN), con las consabidas complicidades internas; nos lleven a un proceso de desarticulación total, tal como perpetraron contra Yugoeslavia, y tal como por poco lo consiguieron acá en 2001/2002! C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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