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jueves, 19 de diciembre de 2013


CRECE FUERTEMENTE LA DEMANDA ELÉCTRICA - ¡NECESITAMOS MÁS USINAS!

Tal como era previsible, y como sucedió en los años precedentes, al llegar las sucesivas olas de fuerte calor, sobre todo en las regiones más pobladas de Argentina, la demanda eléctrica volvió a tener sucesivos picos de demanda, superándose a si misma y estableciendo nuevos récords absolutos de demanda puntual de electricidad.

En circunstancias como esta, en que la realidad muestra los acentuados y constantes crecimientos de la demanda eléctrica, es necesario recordar las numerosas distorsiones e incluso asombrosos disparates sin ningún asidero, que diversos opinantes en forma tajante afirmaron, desde un supuesto crecimiento lineal (constante) y muy moderado de la demanda; hasta audaces afirmaciones, que poco más de una década atrás pretendían mostrar a Argentina como potencial fuerte exportador de energía eléctrica; otros que con amañadas argumentaciones pseudo científicas pretendieron imponer criterios de escasísimos porcentajes de aumentos de la demanda, componiendo amañados “escenarios energéticos” de corte ecolátrico fundamentalista; y como es recurrente, algunos audaces que opinando desde la filosofía ¿¡!?, la antropología y la sociología (o incluso desde la pura dureza doctrinal anarco –marxista) llegaron a abogar por una descolgadísima postura de crecimiento cero, o por trasnochadas “alternativas” sin sustento real, adoptando absurdos planteos afines al ecologismo cavernario transnacional.

En apretadísima síntesis, cabe recordar:

·       Recurrentes informes de especialistas energéticos afines al neoliberalismo, así como de autocalificados “periodistas especializados” y otros opinólogos varios, repitieron que “Argentina necesita incorporar 1.000 MW anuales desde ahora”, obviando explicar que el crecimiento de la demanda eléctrica (como otros indicadores socio-económicos) es siempre exponencial, nunca lineal. Eso es ocultamiento (presuntamente malicioso) de información, confundiendo a la opinión pública, e incluso en el marasmo comunicacional neoliberal, embrollando a no especialistas que pueden llegar a tener poder de decisión en el tema, lo cual puede ser funesto.

·       Con evaluaciones muy superficiales, o incluso sin ellas, algunos “analistas especializados” redujeron esas previsiones de crecimiento de la demanda, a un escuálido 50 % del valor precedente, o sea solo 500 MW por año, tampoco especificando que la curva es exponencial.

·       Cuando las masivas inversiones en usinas a gas temporalmente lograron cubrir ampliamente la débil demanda eléctrica de los recesivos años ’90, no faltaron algunos opinantes desaprensivos, que pretendieron colocar a Argentina en el rol de “fuerte exportador de electricidad”, sin realizar ningún análisis de evolución de la curva histórica de demanda de Potencia y Energía.

·       Entre 2002 y 2003, cuando la brutal recesión de años precedentes había achatado la curva de demanda eléctrica, era “eléctricamente correcto” emitir peroratas en las que se afirmaba osadamente que el abastecimiento eléctrico no mostraba problemas en el mediano (e incluso en el largo) plazo.

·       No faltaron ni faltan quienes desde la filosofía, la antropología, la sociología u otros saberes en nada conectados a la Temática Energética, afirman incoherencias y disparates de diversos calibres, siempre en tono admonitorio, y nunca haciéndose cargo de las consecuencias de tan nefasta labor de desinformación activa y de confusión de la opinión pública.

·       Es moneda corriente, que acorde a los “pensamientos ecológicamente correctos”, muchos agresivos militantes del ecologismo cavernario, operen como opinantes “autorizados” (por lo general sin saberes técnicos ni profesionales) afirmando muy sueltos de cuerpo que “como hay que detener el crecimiento económico, no aumentará la demanda eléctrica”. Pensamiento genocida si los hay (¿como se dará servicio eléctrico y trabajo a las nuevas generaciones?)…además que esos activistas son los primeros en utilizar cuanto artefacto eléctrico existe, sin preocuparse como cubrir la demanda (¿¡!?).

·       Varias ONGs pseudo ecologistas transnacionales y sus apéndices locales, presentaron un voluminoso escrito panfletario, de paupérrimo nivel técnico, lleno de falacias, verdades a medias, ocultamiento de datos esenciales y otras groseras arbitrariedades, pomposamente llamado “Escenarios Energéticos Argentina 2030”. Uno de esos gruesos errores es presuponer bajísimos porcentajes de incremento de la demanda, contra toda lógica y pese a los basamentos históricos del sector y la realidad técnica irrefutable. Pero presuponer dos “escenarios” con sendas pobres evaluaciones de crecimiento de la demanda eléctrica, resultó funcional al descolgado planteo, que pretende avalar tecnologías meramente complementarias (eólica, solar y otras) en el rol de usinas de base, para lo cual carecen de aptitudes técnicas.

Respecto a la supuesta sobreabundancia de energía como para “posicionarnos como grandes exportadores regionales”, como lo repitieron en 2002 y 2003, voceros y analistas energéticos neoliberales y otros afines al establishment retrógrado, pro termoeléctrico y ultra conservador de Argentina, en aquellos años realicé un trabajo de investigación, el cual describo sintéticamente a continuación.

Proyectando las curvas de demanda de Potencia Instalada y de Energía Anual, en dichos años alerté acerca de la crisis por falta de Potencia Instalada, a suceder en 2006. Entre otros medios, mi trabajo fue publicado en el Boletín Nro. 12 de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Y así sucedió, pese a ser “ninguneado” por los analistas portuarios, que siempre disponen de mucha prensa adicta.

En 2006 se relanzó el Plan Nuclear y se activaron obras hidroeléctricas, además de instalarse numerosas usinas termoeléctricas, más algunas de las “nuevas renovables”. En conjunto hubo una constante y muy significativa ampliación del parque de generación, logrando abastecer no solo el crecimiento vegetativo, sino los fuertes aumentos ocasionados por la palpable elevación del nivel de vida medio de Argentina, así como los crecientes requerimientos de los sectores industrial, comercial y de servicios.

Algo tardíamente (de seguro bajo las habituales fuertes presiones del establishment), la reestatización parcial de YPF marca un profundo cambio positivo en lo referente a los hidrocarburos, y sus frutos comienzan a verse.

Como voceros e instigadores del subdesarrollo crónico, no puede sorprender que los sectores del ecologismo cavernario también se opongan a la explotación de los cuantiosos yacimientos de petróleo y gas no convencional, además de oponerse en forma irracional a las usinas hidroeléctricas y nucleares. Pretenden dejarnos atados a las crónicas masivas importaciones de combustibles, como medio de frenar nuestro crecimiento y desarrollo.

Sin desconocer que también faltan inversiones importantes en Transmisión y Distribución, lo concreto es que necesitamos aumentar significativamente el parque de generación de Argentina. En énfasis debe estar puesto en las hidroeléctricas, las nucleares, y en el autoabastecimiento de petróleo y gas explotando todo, incluso los yacimientos no convencionales. Eólicas, solares y otras, pueden jugar sus roles de complementos marginales en la matriz eléctrica.

La cuarta y la quinta central nuclear deben ser prioridades, así como el reactor nacional modular CAREM, que puede multiplicarse aportando Potencia Firme en distintos puntos de nuestro dilatado territorio continental. Lo mismo respecto a diversos proyectos hidroeléctricos de crucial importancia, como Corpus, Itatí, Garabí, Panambí, incluso las estratégicas obras de Paraná Medio, y las del conjunto de la Canalización del Bermejo. Es en la Cuenca del Plata donde están los grandes caudales hídricos de Argentina, y es acá donde está nuestro mayor potencial hidroeléctrico. Ello sin perjuicio de otros emprendimientos en ríos que nacen en la majestuosa Cordillera de Los Andes.

¡El desarrollo socio económico no es una opción, es una necesidad; y para eso necesitamos contar con muchas más usinas de grandes potencias, en un Plan Eléctrico Nacional de Largo Plazo!

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

INVESTIGADOR DE TEMAS ECONÓMICOS Y GEOPOLÍTICOS

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