miércoles, 13 de marzo de 2013


LAS MENTIRAS DE GREENPEACE Y ENTES VINCULADOS

Se comprobó fehacientemente que la histriónica “denuncia” de Greenpeace –con la claque de FUNAM- de supuestas aguas radioactivas en Ezeiza, es otra de las usuales mentiras sobre las que el ecologismo fundamentalista monta sus campañas mediáticas. Con nula repercusión en los medios, recientemente La Justicia consideró totalmente demostrado que la denuncia judicial carece de todo sustento: ES FALSA.

Pocos años atrás, Fundación Vida Silvestre –el brazo “argentino” de World Wildlife Foundation (WWF), también hizo una rimbombante “denuncia” mediática de un supuesto trasvasamiento de aguas de Yacyretá al Iberá, con los “avales” de ignotos profesores universitarios, que ni siquiera se presentaron a defender sus acusaciones, montadas sobre mentiras, especulaciones, falsedades y tergiversaciones. Estudios científicos serios permitieron demostrar que tal “trasvasamiento” solo existió en mentes afiebradas o en personas de muy mala fe, y del tema no se habló más, pero tampoco la desmentida tuvo mucha prensa.

También miente Greenpeace, cuando afirma retorcidamente que la usina termoeléctrica de Río Turbio “afectará los glaciares”, en otra campaña de terrorismo mediático, muy salpicada de efectos emotivos. ¡La distancia al glaciar más cercano es de varios cientos de kilómetros, y con vientos “en contra” que alejarán los pocos gases que emanarán de esa usina cuando funcione! Y en nada tiene en cuente el ecologismo cavernario las opiniones mayoritarias de los pobladores de esa ciudad y su entorno, ampliamente favorables a la construcción de esa usina, de gran importancia social, económica, geopolítica y energética (será punta de línea del SADI –Sistema Argentino De Interconexión-, y sin una usina poderosa allí, podrían existir problemas de tensión y de voltaje).

Exageran y mienten esas transnacionales del ecologismo ultra, cuando demonizan a la soja y la minería, “casualmente” dos actividades fuertemente productoras de divisas, y generadoras de muchos puestos de trabajo, de muy buenos salarios al menos en la minería.

Demonizan al gas de esquistos (o no convencional), con excusas “ecológicas” siendo que en realidad quieren impedir nuestro autoabastecimiento, para hacernos dependientes de las importaciones, pues el establishment nos quiere débiles.

Atacan con ferocidad cargada de falsedades a las usinas hidroeléctricas y nucleares, e inculcan miedos “por si acaso”, promocionando como grandes soluciones a energías caras y muy limitadas (no sirven como usinas de base), como son las eólicas y solares, escondiendo que por sus limitaciones, necesitarán –de instalarse masivamente-, también masivas inversiones en usinas convencionales a gas, aumentando con ello nuestra dependencia hidrocarburífera (consumimos demasiado petróleo y gas, en nuestra matriz energética, y de hecho las transnacionales de la ecología buscan –aunque no lo dicen abiertamente- aumentar nuestra dependencia de esos combustibles).

El listado de mentiras y tergiversaciones, puede seguir hasta el infinito.

En cambio, guardan cómplices silencios, cuando se trata de empresas británicas (como el derrame de petróleo de Shell, en las costas de Magdalena); o en los barcos agresores británicos hundidos por nuestros aviones, que con sus armamentos nucleares ¿acaso no los tenían? están contaminando el Atlántico Sur; o se desentienden de problemas “no agendados” (no determinados por sus casas matrices, manejadas desde el imperio colonialista británico, aunque una de sus sedes esté en Holanda), como las matanzas de árboles en Buenos Aires.

Cabría acotar que desde hace varios siglos Holanda opera como subordinada estratégica de Gran Bretaña, por lo que la sede holandesa de Greenpeace es una anécdota, pero ese ya es otro tema.

Al decir “entes vinculados” a Greenpeace se expresa no solo las ONGs del estilo “sellos de goma” (o sea con uno o un puñadito de activistas), como el reciente desprendimiento “grimpiciano” que es la ONG “Los Verdes”, así como FUNAM (Fundación para la defensa del medio ambiente), también con la cara visible de otro activista vinculado a la ONG transnacional; pues también cabe mencionar a los “compañeros de ruta”, dentro de los cuales se destaca (por su machacar mediático fuertemente emotivo, pero no por su seriedad ni certeza científica) otra transnacional, WWF (World Wildlife Foundation) con su filial “argentina” Fundación Vida Silvestre; y cada transnacional con su propia miríada de “sellitos de goma” desplegados en nuestro territorio.

Con la complicidad de casi todo el arco mediático, se repite en forma sistemática la metodología con la cual logran fuertes golpes de efecto, y casi nulas repercusiones de las numerosísimas demostradas falsedades, gruesas mentiras y constantes tergiversaciones, en las que incurren al parecer sistemáticamente, por la recurrencia de ese tipo de acciones.

Cada una de las “denuncias” de estos provocadores supuestamente revestidos con el sayo de “salvadores del mundo”, tiene muy fuertes efectos mediáticos, con amplias coberturas en diversos medios; pero en cambio las contundentes desmentidas que se van concretando, apenas si merecen algún espacio pequeño y marginal, en páginas interiores de los cada vez menos leídos diarios convencionales (en papel), jamás en las tapas de los diarios digitales, y casi por lógica consecuencia, no son mencionados en las radios (que se nutren de noticias de esos medios), ni en noticiosos de la TV.

Recientemente la Justicia Argentina determinó que la muy promocionada denuncia de supuestas “aguas radioactivas” de Ezeiza; eran simplemente una denuncia falsa, sin ningún asidero científico, pese a las estrambóticas y vociferantes denuncias de Greenpeace y sus laderos funcionales (por caso FUNAM y el más reciente “Los Verdes”); con las complicidades del arco de peones mediáticos. De estos últimos, cabría indagar si lo hacen por ignorancia, por cooptación psicológica (léase fanatismo dogmático) o por simples y oscuros intereses venales (léase por aportes financieros u otras recompensas) como el caso de cierto famoso comentarista que se quedó con su sola voz, muy ultra privatista él, a sueldo de Repsol.

El fallo judicial de Lomas de Zamora, determinó con la fuerza de los peritajes científicos incuestionables, que resulta totalmente falaz pretender inculpar a la Comisión Nacional de Energía Atómica, a cuyo Centro Atómico Ezeiza querían endilgar una supuesta contaminación radioactiva que no existe.

Quedó en claro que la CNEA –ente científico de notable trayectoria e incuestionable relevancia, no solo nacional sino mundial-, estaba totalmente acertada en sus descargos, comprobándose que las napas subterráneas del entorno, muestran trazas considerables de nitratos (productos de aguas negras, o pozos cloacales), además de niveles normales de radioactividad.

¡Tal cual, la radioactividad existe en la naturaleza!, y en dosis muy bajas, emana de muchos elementos con los que convivimos diariamente, como las estructuras de cemento, diversos otros minerales,  el agua que fluye arrastrándolos en pequeñísimas moléculas, etc.

Pero mientras tanto, las agresivas y dudosamente bien intencionadas manifestaciones públicas de activistas, difamaron sistemáticamente al Sector Nuclear Argentino, buscando provocar miedos y sentimientos negativos en la población, como parte de las acciones de destrucción de ese puntal del desarrollo tecnológico argentino.

Eso no es inocente ni casual, pues tanto Greenpeace como WWF, son transnacionales creadas y manejadas por Gran Bretaña, y operan como apéndices del poder colonialista, en el marco de la “war soft” (guerra blanda) que claramente y en forma solapada e insidiosa realiza sin descanso contra nuestro país, en pos de su objetivo de volver a transformarnos en una dócil republiqueta, fácilmente manipulable y reducida al rol de mísero productor de materias primas, sin industrias y sin desarrollo tecnológico propio. ¡Solo así se entiende tanto ensañamiento, tanta tergiversación y tanta carga de agresivas mentiras, montado todo en forma tan constante y sistemática!

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

jueves, 7 de marzo de 2013


GEOPOLÍTICA Y COLONIALISMO CULTURAL

         Negar la colonización cultural que las potencias dominantes inculcaron y profundizaron en nuestra América Criolla, es como negar la existencia de las acciones de guerras psicológicas, hoy devenidas en el más amplio concepto de guerras blandas; las cuales abarcan una amplísima gama de herramientas, desde los medios tradicionales, los planes de estudios, las comunicaciones convencionales y las múltiples nuevas facilitadas por las crecientes y cambiantes creadas por las tecnologías digitales y electrónicas, etc.

         Las poderosas herramientas de cooptación mental, que incluso llevan en casos extremos a metodologías drásticas como las denominadas de “tabla rasa” (vaciamiento de todos los contenidos mentales normativos y evaluativos, para sustituirlos por las pautas dictadas por los manipuladores), han llevado a niveles de sutileza y de perfeccionamiento, solo comparables con el grado atroz de deshumanización total que los motivan.

         Ese es el amplísimo campo de acción de las guerras blandas, concepto que ha incluido y sustituido al de guerras psicológicas, por ser de mucha mayor amplitud y profundidad.

         Los efectos destructivamente perversos que derivan de esos procesos de cooptaciones mentales, confusiones conceptuales profundas y distorsionadas visiones de la realidad, han sido palpables en una confusas y distorsionadas opiniones  de un “analista estratégico” (a la sazón oficial retirado), de conclusiones tan erradas como las de otro experto geopolítico (en ese caso un General retirado) que demostrando su profundo extravío doctrinario y conceptual, afirmó la –por él supuesta- superioridad de Chile por haber firmado “tratados de libre comercio”, con lo que evidenció no conocer ni la historia económica ni los principios político – económicos reales, ni los sutiles mecanismos de la dependencia. Tan errado eso como los que enseñan como “la verdad asumida” la economía liberal, o la marxista.

         El claro desprecio que demuestra del conocimiento de la Historia Argentina, como si fuese un lastre molesto, revela el grado de confusión conceptual, seguramente acorde al duro proceso de colonización cultural que tiene que haber asimilado cualquiera que incurra en tales confusiones.

         La ignorancia histórica lleva a cometer los mismos errores, y a no tener conciencia de los orígenes de nuestros problemas y de nuestra dependencia.

Es bien sabido (para quienes no llevan anteojeras culturales ni dogmas cerrados que distorsionan sus análisis), que la colonización cultural opera en los distintos niveles de nuestra sociedad argentina, tal como sucede en toda América Latina. Ahora bien, las evidencias indican claramente que ese proceso de colonización cultural y de tergiversaciones conceptuales, ha sido particularmente perverso en los Institutos Militares, en los cuales se inculcó la “historia oficial”, con tan gruesos errores y omisiones intencionales, que es común encontrar personas que incluso de buena fe, afirmen ser “nacionalistas liberales”, lo cual es una incongruencia total, o que repiten como verdades supremas otras frases hechas instauradas por el colonialismo cultural.

 Por supuesto, no se enseña en esos Institutos Militares, que los golpistas y luego asesinos de la “fusiladora” fueron no solo instigados, sino también armados y equipados por la Royal Navy en alta mar, ni se dice que el golpe fue festejado por el gabinete británico (significaba que volvíamos al rebaño como dócil colonia, que aborrecía de la industrialización y de una postura internacional autónoma e independiente, nada menos).

         También es poco conocido que tanto la irracional guerrilla, como la brutal represión que sirvió de marco a las políticas socio económicamente destructivas de los ”Chicago’s Boys” del “proceso”, fueron instigados e incluso armados por Gran Bretaña y seguramente por sus socios de ruta. En eso es muy claro que el Foreing Office siguió al pie de la letra las recomendaciones del historiador canadiense – británico Harry S. Ferns, quien con todas las letras expresó que “solo una guerra civil podría desarticular las fuertes transformaciones positivas realizadas por el peronismo” (la cita es conceptual, no textual, del libro “La Argentina”).

         En ese marco de brutales confusiones y falta de conocimientos históricos, abundaron los escritos, discursos, expresiones varias, y acciones, notablemente erróneos y en muchos casos burdamente perpetrados.

         Por caso, fue corriente leer o escuchar a altos oficiales, que decían “en este país no hay negros”, o “nada tenemos que ver con los indios jíbaros”, y otras barbaridades varias, que implicaban no solo absurdo racismo, sino claros menosprecios a otros pueblos latinoamericanos. Y como libros “de cabecera”, entre varios, uno de un alto oficial de la Marina, que en el colmo del colonialismo mental, después de describir la Guerra de Atlántico Sur (o de Malvinas), terminaba sugiriendo una alianza con Gran Bretaña. Fue el mismo que lanzó la absurda tesis de “La Argentina Insular”, que Guglialmelli contestó duramente con su tesis de “La Argentina Peninsular”.

         Esos mismos afectados por el colonialismo mental, afirmaron sacando pecho, que “somos aliados de EEUU”, no percatándose que operaron como dóciles marionetas, y en el colmo de la ignorancia histórica y geopolítica suponían que EEUU sería neutral en la guerra de 1982, o que incluso nos apoyaría diplomáticamente, desconociendo los fortísimos lazos entre ambas potencias anglosajonas, desde fines del siglo XIX.

         Si hubieran conocido una pizca de historia real (la narrada por los buenos revisionistas, entre otros), se hubieran enterado de las múltiples manipulaciones e injerencias directas perpetradas por Gran Bretaña en Argentina, desde 1852, sin solución de continuidad; y desde antes por medio del infame Rivadavia y sus acólitos.

         Y de esa forma, no hubiese sido Profesor de Historia de una Academia Militar, un geronte de cerrado pensamiento, que narraba una Historia de San Martín que se perdía en las burdas anécdotas (parecía un cuentito para jardín de infantes), omitiendo todo pensamiento estratégico, todo análisis de la realidad histórica y toda mención al pensamiento de Patria Grande que claramente vinculaba a ambos grandes libertadores de Sud América. Y por supuesto, ninguna mención a las sibilinas acciones de zapa e intentos de asesinato al Padre de la Patria, por parte de los rivadavianos; ni de la disolución del Regimiento de Granaderos a Caballo, perpetrada por ese mismo grupo de agentes británicos aglutinados en el sector de los unitarios. ¡Ninguna mención de todo eso!

         Precisamente las cúpulas procesistas fueron claros ejemplos de colonización mental, cuando no de soberbias acciones de traiciones a La Patria. A esas cúpulas me referí al mencionar la pésima conducción político –estratégica de la Guerra de 1982, y no a quienes pusieron el pecho a las balas, como tergiversadamente pretendío hacerme decir un siempre confuso opinante (en Mercedes Opina – on line).

         Tengo el mayor respeto por los ex combatientes, conozco a varios y algunos son muy queridos amigos míos.  Y no olvido que muchos ofrendaron sus vidas, otros volvieron heridos, o mutilados física o psicológicamente…¡por defender nuestro suelo! ¡¡¡COMO NO LOS VOY A RESPETAR!!! Mi mayor respeto para todos ellos.

         Pero claro que las conducciones de la guerra cometieron gruesos errores, por algo lo dice el Informe Rattenbach, que curiosamente los patrioteros de bandera, colonizados mentales o acomodaticios varios, ocultan prolijamente, y ni lo mencionan.

         Y dentro de las conducciones cegadas por años de soberbia y de esa miopía propia de los que no saben pensar por su cuenta (típico de los colonizados mentales), cabe mencionar a las cúpulas de las tres armas, incapaces de coordinar esfuerzos, tal como si la guerra hubiese sido una competencia inter fuerzas, y que aún después de la guerra se sacaban en cara los mayores o menores méritos de una u otra Arma. ¡Absurdo propio de mediocres!

         ¡Que decir de Menéndez, que exigió que le lleven un Falcon (¿no podía moverse en un jeep?), en vez de apurar los envíos de varios cañones de 155 mm., de tan buen desempeño pero que tan escasos fueron!

         ¡Y de los imbéciles que desdeñaban la ayuda soviética, por ser básicamente fieles “al sistema” antes que a La Patria, que es el valor perenne!

         Y por supuesto, que decir del brutal grado de improvisación, y de desconocimiento histórico (postura que tanto le gusta a algún oficial retirado tan erróneamente opinante), que supusieron que Gran Bretaña no reaccionaría y que no habría guerra.

         Y de los Altos Oficiales, que no planificaron adecuadamente la defensa, ni fortificaron los pocos sitios aptos para el desembarque, pues hasta lo último suponían que no se lucharía.

         Y las corruptas y colonizadas mentales cúpulas cívico militares, que mantuvieron a un Ministro de Economía ultra liberal, que continuó los pagos a la Banca Europea (inclusive la británica) aún en plena guerra.

         Por supuesto que respeto a quienes de buena fe expresan gruesos errores, como algún joven oficial, que suponía el patriotismo de un Videla, pues no entendía (hasta que lo comprendió) que fue un traidor a La Patria, al apoyar tozudamente un destructivo plan económico que nos entregó como prostitutas baratas, a los designios de la Banca Transnacional, interesada en el desguace de la Economía Argentina que perpetraron Martínez de Hoz y sus sucesores, como paso previo a la balcanización, que casi consiguen en 2001.

         O como un alto oficial, que de buena fe suponía “la grandeza de la Argentina del Centenario”, hasta que seguramente reflexionó que esa Argentina era el furgón de cola, atado a los designios del Imperio Británico, interesados en que no nos desarrollemos (lo cual no es lo mismo que crecer), y que se oponía (aún lo hace) a nuestro desarrollo tecnológico propio y nuestra industrialización.

         Evidentemente, algunos confusos y críticos opinantes, tienen el tremendo error conceptual (inculcado fuertemente en el “proceso”) de considerar “zurditos y peligrosos antinacionales”, a todos los que pensamos por nuestra cuenta y tenemos el coraje cívico de expresarlo, no entendiendo ni remotamente la existencia del Pensamiento Nacional.

         Ya lo expresé en algunos artículos anteriores, y en uno o dos de mis libros: tengo el mayor respeto y un recuerdo excelente, de dos grandes que me enseñaron nociones de Geopolitica, el Coronel Jorge Luis Rodríguez Zía y el General de División Juan Enrique Guglialmelli. Además, entre otros expreso mi reconocimiento al notable pensador “oriental” Alberto Methol Ferré (a quien agradezco la deferencia de prologar uno de mis libros de Geopolítica); y a mi amigo el Dr. Miguel Ángel Barrios, destacado asesor de la UNASUR y de la CELAC.

         Por supuesto, tengo algunos amigos de las FFAA y muchos respetados conocidos en esas instituciones. Y considero a las Instituciones que son las FFAA como elementos muy importantes y totalmente necesarios para la conformación nacional. Lo cual no puede ser obstáculo para conocer que hubo serios errores, graves confusiones doctrinales y fallas muy profundas en los procesos de formación, que debemos intentar corregir y mejorar.

         Al respecto, fijé postura pública, al salir al cruce a las prédicas corrosivas de Osvaldo Bayer y otros “indigenistas”, que en una campaña muy funcional al Reino Unido, predican un indigenismo a ultranza, cargado de odios y resentimientos, con lo que preparan el terreno para una fragmentación política y territorial de Argentina, que en una campaña propagandística brutalmente distorsiva cargan contra la figura del General Roca (a su modo y en su época un patriota, con virtudes y defectos), y al atacar a Roca atacan con odio a las instituciones de las FFAA. Esa campaña de difamación de Bayer y sus acólitos anarquistas, es funcional a la que perpetran ONGs y Fundaciones financiadas por Gran Bretaña, como por ejemplo Mapuche Nation, con sede en Bristol. Mal puede entonces algún descolgado opinante, atribuirme un antimilitarismo cerril, ni afinidades con otros violentos de distintas trazas.

         Tampoco se puede desconocer que el proceso de colonización cultural afectó tanto a ciudadanos civiles como a militares. Solamente que sacar el velo de las confusiones doctrinarias, históricas y conceptuales, puede ser muy dificultoso en las necesariamente muy jerárquicas y verticales instituciones como son las FFAA.

         Otros dislates que evidencian desconocimiento y serios grados de colonización cultural, como “comprar” las opiniones de los personeros del liberalismo aplicado al Sector Energético, al afirmar –sin conocimientos en la materia- los supuestos “errores totales” en la materia, ni merecen ser contestados, pues incluso lo han sido en numerosos de mis artículos, y el tema está también mencionado en mi nuevo libro, recientemente publicado por vía electrónica, fácilmente obtenible en mi blog. http://caoenergia.blogspot.com.ar/

         Se suele desconocer la enorme importancia de ser un país desarrollado, como fundamento de la Defensa Nacional, lo que se evidencia al desconocer y/o despreciar el fuerte crecimiento del PBI de los últimos años, los fuertes presupuestos para diversas áreas tecnológicas, la reindustrialización, la notables inversiones en obras públicas de grandes importancias no solo sociales sino también estratégicas, las políticas activas para inducir al desarrollo, las recuperaciones de empresas y áreas económicas emblemáticas, y los apoyos a las acciones de claro corte geopolítico como las creaciones de la UNASUR y la CELAC, que solo los dogmáticos incurables pueden omitirlas en sus “análisis”.

         Por cierto que hay errores y cosas faltantes, entre ellas un mayor reequipamiento de las FFAA –concepto que mencioné en algunos artículos-, pero solo los cerrados de entendimiento y dogmáticos muy mediocres (de los que se consideran analistas y estrategas) pueden omitir entender la diferencia entre heterodoxia y ortodoxia económica, y con ello pasar por alto que en los últimos años, muy claramente los principales referentes del variopinto arco opositor, pretenden volver a imponernos los retrógrados enfoques e ideas del liberalismo absoluto, de corte dieciochesco, que tantos perjuicios indudablemente nos ha producido.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

sábado, 2 de marzo de 2013


MINERÍA PARA EL DESARROLLO O PARA LA DEPENDENCIA

Una reciente nota del Dr. (Geólogo) Ricardo Alonso, se agrega a otra que hace pocos meses fue publicada por el Presidente de GEMERA –Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina-, el Dr. (Geólogo) Julio Ríos Gómez; coincidiendo ambos en expresar claramente sus totales adhesiones al pensamiento filosófico – económico de acentuados matices ortodoxamente liberales, o sea claramente opuestos a la heterodoxia o “capitalismo de Estado” vigente. Esa adhesión al liberalismo extremo es evidente, al criticar fuertemente las medidas estratégicas de intervencionismo estatal aplicadas en los últimos años.

Ambos profesionales son claramente personalidades muy destacadas del ámbito de la minería argentina, y sus sólidos basamentos en temas técnicos de geología y minería no pueden ser sino muy respetados.

Al Dr. Alonso no tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero leo habitualmente sus didácticas y siempre bien fundamentadas notas periodísticas, difundidas en publicaciones vinculadas a la actividad minera. Por cierto que esos artículos me permiten ir conociendo con mayores basamentos científicos esa apasionante y compleja actividad que es la minería.

Al Dr. Julio Ríos Gómez y a varios profesionales y empresarios del sector, tuve el enorme gusto de conocer y de escuchar, en una reunión a la que fui amablemente invitado; en oportunidad de un breve viaje a San Juan, motivado por  una reunión técnica organizada por el CAP (Comité Argentino de Presas), pocos meses atrás.

La profunda versación en temas mineros y la evidente gran experiencia que este profesional y su equipo aquilatan, nos permitieron a quienes concurrimos a esa interesantísima reunión con la cúpula minera sanjuanina, recibir valiosas y muy bien fundamentadas explicaciones, además de informaciones técnicas de primera mano. Por esa deferente invitación, los asistentes sin duda estamos muy reconocidos.

No obstante, dicho con leal espíritu crítico, en aquella didáctica reunión realizada en San Juan, se pudo advertir que en ese ámbito prima una fuerte postura económica ortodoxa, o sea basada en pautas económicas dieciochescas, ancladas en el llamado “pensamiento económico clásico” liberal pregonado por el británico Adam Smith. Inclusive parecería primar una clara admiración al “modelo chileno”, no solo en lo concerniente al mayor desarrollo trasandino de la actividad minera, sino en lo referente al supuesto “mayor desarrollo” respecto a Argentina, que desde esa particular óptica parecerían interpretar de la realidad de Chile.

La minería en gran escala es de larga data en Chile, y en Argentina es relativamente reciente; siendo sin duda más desarrollada en el país trasandino.

Pero llevado el análisis al contexto general, tomar como “modelo a seguir” a Chile, es una opinión que si bien puede ser mayoritaria en el sector minero argentino, es por lo menos harto discutible. ¿Puede ser “el modelo a seguir” una economía reducida casi totalmente a la producción primaria, que en aras al “libre comercio” renunció a todo intento de industrialización general (carece de industria automotriz, de motocicletas, de electrodomésticos, electrónica, de maquinaria agrícola, etc.); que claramente no alcanzó los niveles de desarrollo tecnológico de Argentina (por caso en la tecnología agrícola de precisión, nuclear, aero espacial, satelital, etc.), y que no evidencia el énfasis en lo tecnológico del que da muestras la Argentina actual; que tiene un sistema de educación pública arancelada cara y excluyente; cuya sociedad es estratificada, con poca o nula movilidad social, con los sectores medio alto y alto claramente diferenciados del común de la gente; y con un PBI que no solo es fuertemente primarizado sino también que es la tercera parte o menos que el Argentino?

Desde ya no es un dato menor que todas las Potencias Emergentes practican de distintos modos la heterodoxia económica -Estado activo e interviniente-, mientras que las Potencias Centrales, que en los últimos años “han probado su propia medicina” de liberalismo extremo y salvaje, se debaten en una profunda crisis socio – económica y política. Esa misma “medicina venenosa” nos habían impuesto a todos los países del mundo “en desarrollo” (léase excluido) y en Argentina nos costó la peor crisis de la historia, y por poco nos cuesta la unidad nacional, claramente amenazada en esos años de desembocar en un trágico cuadro de balcanización.

Curiosamente los dos opinantes, tal vez como voceros del sector minero, muestran elíptica pero claramente su adhesión al sistema político – económico de tan perversos y nefastos comprobados resultados, como los que padecimos en 2001-2002. En mérito a la buena fe no puesta en duda de ambos destacados profesionales, puede asumirse que los profundos conocimientos en geología y minería, no acreditan necesariamente los debidos conocimientos de economía, historia económica y geopolítica, que deberían los basamentos lógicos de las ideas críticas expuestas.

En ese marco de disvalores –sin duda expresados sin mala fe, pero muy fuera del contexto socio económico real-, no puede sorprender que esos referentes de la minería argentina, hayan opinado en forma críticamente negativa respecto a muy trascendentes y estratégicas decisiones adoptadas en los últimos años, como la reestatización parcial de YPF, de los fondos previsionales, del cambio de funciones y roles del Banco Central, de las limitaciones a las nocivas fugas de divisas, y otras.

¿Acaso pueden ignorarse las arteras maniobras de desabastecimiento del mercado interno, de fuga de divisas, de vaciamiento empresario, y antes de saqueo acelerado de nuestras reservas de petróleo y gas, perpetrados por la transnacional española que –privatizaciones salvajes mediante- se apoderó de nuestra emblemática petrolera de bandera? ¿Puede desconocerse la enorme importancia estratégica de contar con una petrolera estatal, como casi todos los países del mundo con vocación de grandeza?

¿Se desconoce acaso el cúmulo de negocios “poco claros” efectuados bajo el corrupto sistema de las AFJP, que además de beneficiar a conocidas corporaciones, estaba desfinanciando el sistema previsional argentino? ¿Se prefiere tal vez que Argentina vuelva a endeudarse en el exterior, en lugar de autofinanciarse, retribuyendo a la ANSES los correspondientes intereses?

¿Puede acaso creerse el dogma de los Bancos Centrales “independientes”, que en realidad son dependientes de las corporaciones financieras transnacionales; y vinculado con ello, puede admitirse que el Sector Financiero –especulador- maneje y condicione al Sector Económico –productor-?

¿En un país de dimensiones continentales como Argentina, puede omitirse la existencia de una aerolínea de bandera, que una nuestro extenso territorio? ¡Pocos podemos darnos el lujo de movernos en aviones privados corporativos! ¿Acaso se olvidó el saqueo alevoso de Aerolíneas Argentinas, a manos de operadores extranjeros “privados” y supuestamente “más eficientes”?

El formidable crecimiento e incluso desarrollo económico que se concretó en los últimos años, en buena medida es clara consecuencia de haberse implementado Políticas de Estado activas, conducentes a esos fines. ¿Y pese a eso nos quieren hacer volver a perimidos esquemas “noventistas”?

Muchos argentinos de bien, queremos el desarrollo de la minería argentina, pero como actividad integrada y que sustente el desarrollo socio económico integral. Mas de ningún modo resulta aceptable que bajo imposiciones sectoriales se pretenda volver a imponer nefastas políticas económicas que nos destrozaron y nos colocaron de rodillas, como una dócil colonia republiqueta títere de los poderes financieros transnacionales.

Y por supuesto, es sumamente conveniente que se amplíe el abastecimiento de insumos mineros nacionales, como una forma activa de inducir el efecto multiplicador en toda la Economía Argentina.

Los esquemas de “libre comercio” y “economía abierta” fueron los que en lugar de posibilitar el desarrollo integral nos posicionaron como el manipulable “país –estancia” en el que se nos constriñó desde que el liberalismo económico extremo –irracional y miope- se adueño del poder, tirando por la borda toda idea concreta de Grandeza Nacional. Mientras, las potencias dominantes, predicaron liberalismo y aplicaron proteccionismo y fuertes grados de intervenciones estatales.

La Historia debe servir para no repetir errores.

Australia y Canadá nos superaron ampliamente, porque no fueron irracionales ni dogmáticos cerrados, apostando a sus desarrollos integrales, compatibilizando industria, tecnología y servicios, con sus amplias potencialidades como productores primarios. En Argentina, la cerrazón mental y egoísmo de la llamada “oligarquía vacuna” (en rigor de la Pampa Húmeda), impidió tozudamente todo desarrollo industrial, tecnológico, y toda lógica mejora sensible en lo social, queriendo hacer perdurar esquemas feudales propios del medioevo. ¡No queremos repetir eso con la minería!

¡Minería para el desarrollo sí, pero minería neocolonial, no!

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

lunes, 25 de febrero de 2013


EÓLICAS Y SOLARES AGREGAN PROBLEMAS A ESPAÑA

Promocionadas hasta el hartazgo en épocas en que la plata dulce de los abultados dividendos de las de empresas estatales y privadas latinoamericanas fluían a raudales a la Península Ibérica, les fue fácil a los intereses creados vinculados con las usinas eólicas y solares, lograr masivas instalaciones de esos equipos.

Bajo la pantalla de “energías limpias” (otra burda falacia), y sin prestar mucha atención a sus altísimos costos por KWh, España se metió de lleno en las instalaciones a escalas masivas, de molinos eólicos y paneles solares, además de energía solar térmica.

Seguramente las persistentes y muy ruidosas campañas de las ONGs transnacionales, con sus laderos de ONGs españolas, presionaron fuertemente para que esas inversiones –propias españolas algunas, extranjeras muchas- fluyeran en forma abundante y continuada…generosamente amparadas por abundantes subsidios estatales y otras prerrogativas especiales varias.

Los costos poco parecían importar, y la opinión era que se reducirían rápidamente hasta ser realmente competitivos en pocos años.

Se esgrimieron suposiciones de rendimientos efectivos que luego nada tuvieron que ver con la realidad, lo cual complicó aún más las ya muy ineficientes ecuaciones de costos reales. Además de ello, las “grandes soluciones” prometidas no fueron tales, por ser tecnologías inútiles para servir de base del sistema eléctrico, por la baja calidad y la nula previsibilidad de esos tipos de generación.

Esos problemas técnicos de oscilaciones de tensión, de voltaje y de armónicas, sumados a la poca confiabilidad de sus operaciones (el viento y el sol no son variables controlables), hicieron florecer turbinas de gas y ciclos combinados, instalados como necesarios respaldos confiables de las impredecibles eólicas y solares…claro está que al costo de quemar enormes cantidades de gas natural, que España no tiene y que debe importar.

La eficiencia energética de las usinas se calcula a partir del teórico 100 %, que sería utilizar al máximo de su potencia las 24 horas todos los días.

Las nucleares alcanzan un alto rendimiento, del orden del 90 %, las termoeléctricas convencionales aproximadamente 85 %, y las hidroeléctricas de ríos de caudales constantes o con grandes reservorios (embalses) llegan a superar el 75 %.

Para dar una idea del bajo rendimiento real de las eólicas, en teoría producirían el 30 %, mientras que en realidad están debajo del 20%, más cerca de un escasísimo 16 %.

Por su parte, las solares, que obviamente no funcionan de noche ni en días lluviosos o nublados, y con rendimientos que decrecen lejos del mediodía, tienen rendimientos demostradamente muy bajos, con potencias unitarias (por equipo) insignificantes. En la práctica, hasta la fecha, ninguna instalación solar del mundo, “mueve la aguja” de sus respectivas matrices eléctricas.

El caso es que si en épocas de bonanza, en España no fue posible trasladar a los consumidores los elevados costos de las eólicas y solares, menos aún sería posible en estos momentos de profunda y prolongada depresión económica.

La diferencia radica en que antes, el presupuesto estatal español, robustecido por los iniciales beneficios de su rol comunitario (la Unión Europea), y fortalecido adicionalmente con los enormes beneficios que las empresas españolas extraían de la entonces inerme América Latina, bancaba fácilmente los subsidios a las “energías renovables”; mientras que ahora los déficits presupuestarios crecientes y sin solución (dentro de los parámetros neoliberales), y con menguados recursos sustraídos de las filiales españolas que aún subsisten en nuestra América Latina, sin duda resultan intolerables los generosos y absurdos subsidios acordados a las instalaciones eólicas y solares.

Ahora España suma nuevos problemas, pues los recortes de los subsidios a las “renovables” (léase “renovables amputadas” –significado obtenible en internet-), casi de seguro provocarán una catarata de juicios de los inversores extranjeros que amparados en los subsidios provocaron el boom de eólicas y solares; todo lo cual que sin las muletas de las arcas oficiales, podría caer estrepitosamente en cadenas de quiebras.

El final de eso es hoy impredecible, pero puede suponerse que así como esos intereses creados presionaron para montar irracionalmente los subsidios que armaron un esquema eléctrico problemático; ahora se dedicarán a forzar al como sea los mantenimientos de esos subsidios a las ineficiencias de solares y eólicas.

Por simple extrapolación, quedan en descubierto los intereses corporativos, que pretenden invertir bajo riesgo cero con utilidades aseguradas por el Estado; y que bajo las fachadas de ONGs “ecologistas” transnacionales, y con los fogoneos de amplias coberturas mediáticas, pretenden que Argentina cometa los mismos errores que España, derrochando recursos financieros que no nos sobran, en promover a ultranza tecnologías limitadas y problemáticas como esas, incapaces de funcionar como bases de ningún sistema eléctrico, y que por lo tanto quedan atadas a las instalaciones de más usinas movidas a petróleo y gas, hidrocarburos cada vez más costosos, escasos, y siempre muy contaminantes.

Esos esquemas irracionales son los que fueron propuestos por quienes propiciaron y redactaron el conjunto de informes –de bases muy condicionadas y tergiversadas- difundidos bajo el nombre de Escenarios Energéticos Argentina 2030.

Como en todo el mundo, necesitamos apelar a todos los tipos de energía, pero cada uno en su justa medida. Las solares y eólicas solo como complementos, nunca como supuestas bases de nuestra matriz eléctrica, tal como indican sus claras limitaciones técnicas…y sus elevados costos por KWh.

Las eólicas y solares no pueden reemplazar a las hidroeléctricas, las nucleares y a las termoeléctricas convencionales; solo pueden ser complementos marginales. Negar eso es negar la realidad técnica, sea eso por supina ignorancia, por fanatismo ecolátrico, o por defender turbios intereses megas corporativos, básicamente extranjeros.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Investigador de temas económicos y geopolíticos

Ex Investigador y Docente = Facultad de Ciencias Económicas = UNaM

Especialista en Gestión de la Producción y Ambiente – Fac. de Ing. = UNaM

Cursada aprobada en la Maestría en Gestión de la Energía  = UNLa – CNEA

Docente de Economía – Esc. Normal 10 – Nivel Terciario

Docente de la Diplomatura en Geopolítica – Inst. Combate de Mbororé

 

miércoles, 13 de febrero de 2013


EL LIBRE COMERCIO Y OTROS ENGAÑOS DEL LIBERALISMO ECONÓMICO

Vieja historia la de “libre comercio”, que es la piedra basal de la doctrina económica liberal, que fue elaborada desde y para los intereses de Gran Bretaña, cuando ya era la potencia hegemónica mundial, a fines del siglo XVIII.

Con la excusa de las supuestas “ventajas para todos”, Adam Smith, el vocero académico y mascarón de proa de los intereses colonialistas del hoy vetusto imperio, expuso una serie de variados argumentos –de dudosa o nula fundamentación en el mundo real- según los cuales el libre comercio sería muy beneficioso para todos, y permitiría a cada país concentrarse solo en aquellas producciones para las cuales poseería ventajas naturales. Eso implicó la entronización como “verdad indiscutible” del dogma de la especialización productiva, que viene a ser como el bastón en el que se apoya el otro dogma perversamente falaz, que es el de las “ventajas” del libre comercio.

Esas “ventajas” y otras múltiples mentiras de la doctrina económica liberal, fueron claramente desnudadas por Friedrich List –desde el historicismo económico-, por John Nash –desde las matemáticas- y por numerosísimos escritores desde diversas y muy bien fundadas ópticas; pero todo lo que se opone al “pensamiento económicamente correcto” es sistemáticamente ocultado, sepultado, omitido y tergiversado por las usinas de la desinformación activa, manejadas por lo poderes establecidos (el establishment).

Experta en subordinar con el poderío económico en lugar de la más costosa y desgastante imposición imperial por las vías armadas, Gran Bretaña ya en 1703 había incorporado como súbdito económico a Portugal, con el “tratado de libre comercio” de Methuen, que a cambio de los buenos vinos lusitanos, le amputó toda posibilidad concreta de desarrollo industrial y tecnológico propio. Hoy Portugal sigue pagando las costosísimas consecuencias de aquella entrega vil, pues su economía es de las más débiles y vulnerables de la Unión Europea, al punto de ser considerado uno de los “cerdos” (PIGS) del viejo y hoy traumatizado continente.

En América Latina, en lugar de las costosas y fracasadas invasiones militares, se dedicaron a cooptar mentes de las “clases ilustradas”, rápidamente degradadas en colonizadas mentales, que prontamente adhirieron a las “luces de Europa”, volviéndose “más papistas que el Papa” en lo referente al “libre comercio”.

Con beneficios para las minorías portuarias y oligárquicas de los múltiples países en que fue balcanizada la Patria Grande, soñada por San Martín, Bolívar, Artigas y otros, los tratados de “libre comercio” nos convirtieron en súbditos económicos de “su real majestad”, y sobre todo de los poderosos intereses mercantiles e industriales británicos; lo cual completaba los grilletes que nos encadenaban al hinterland británico, que previamente habían sido puestos con onerosos, corruptos e innecesarios créditos, rápidamente otorgados a las jóvenes repúblicas, de la mano de dirigencias mediocres y/o cooptadas por las doctrinas e intereses imperiales, tal como en Argentina fueron Rivadavia y sus seguidores.

En el colmo de la hipócrita indignidad, en la década infame (la del ’30 del siglo XX), el entonces vicepresidente, “Julito” Roca, expresó muy orondo “Argentina es la joya más valiosa de la corona de su majestad”. ¡Expresión de cipayismo cínicamente asumido! Y ese es el “gran modelo de país” que defienden la Sociedad Rural, los políticos ultra conservadores, sus voceros del periodismo apátrida, los operadores del sector financiero transnacional, intelectuales confusos o entreguistas de diversos pelajes (incluidos marxistas y otros “progres”) ¡y también varios uniformados con los tantos muy entreverados, a consecuencia de años de colonización cultural!

Costó muchísimo cortar las sutiles pero férreas cadenas de la dependencia extrema de Argentina respecto a Gran Bretaña –denunciadas con contundentes pruebas por Scalabrini Ortiz, Jauretche, J.M. Rosa y otros grandes patriotas; si bien los mecanismos de subordinación ideológica y de colonización cultural, siguen operando, incluso con nuevos actores –marionetas de esos poderes extranjeros-, como las ONGs transnacionales ecologistas, indigenistas y derecho humanistas, con libretos y generosos presupuestos provistos desde los centros del poder del G 7, y principalmente de las dos grandes potencias anglosajonas.

Esos poderes pregonaban la “libertad” en abstracto, mientras mantenían y lucraban con ese deleznable negocio infame, que fue la esclavitud. Incluso algunos de sus “filósofos” –aún hoy citados como paradigmas del pensamiento liberal- se enriquecían con el tráfico de esclavos…

Claro que esa burda e inhumana hipocresía no era característica exclusiva británica, pues la Francia, presentada como paradigma de los derechos humanos, que produjo ese punto de inflexión de la historia, que fue la Revolución Francesa, con sus paradigmas de libertad, fraternidad e igualdad…en esa misma época mantenía esclavos en sus múltiples colonias, y enviaba tropas a sofocar la primera revolución independentista triunfante en América Latina, protagonizada a costa de mucha sangre y sufrimiento, por los bravos negros esclavizados de Haití, los mismos que luego apoyarían activamente la campaña libertadora de Bolívar.

Tampoco puede olvidarse que el “muy democrático” EEUU, mantuvo fuertes políticas de segregación hasta bien avanzados los años ’60 y ’70; situación que para cambiar precisó el sacrificio personal del Reverendo Martin Luther King, asesinado seguramente por cuenta y cargo del establishment racista del WASP (blancos-anglo sajones-protestantes, por su sigla en inglés). Segregación social que de algún modo perdura marginando a los “latinos”, que en rigor significa latinoamericanos no blancos (con las infinitas cruzas raciales que nuestra Latinoamérica mucho más integradora que la América sajona, permitió).

Es un tema con múltiples connotaciones, que es importante destacarlo, para ir desarmando los sutiles andamiajes de la colonización cultural; la cual es herramienta principalísima de la colonización económica y la subordinación política, que aún hoy ataca sistemáticamente a América Latina y El Caribe; y que cuenta como herramienta de última instancia a las invasiones armadas, viejos recursos de Estados piratas. Y para esa no improbable instancia, necesitamos incrementar nuestra CAPACIDAD DE DISUASIÓN. Ya lo decían los romanos “in pacem para bellum” (en la paz, prepárate para la guerra).

La política de agresiones armadas de la OTAN y de sus miembros individualmente, demuestra que el planteo precedente no es ninguna exageración, pues las amenazas están latentes.

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

IZQUIERDAS, DERECHAS Y OTROS ANACRONISMOS

Lo de las “izquierdas” y “derechas”, como pretendidas clasificaciones políticas contundentes e inapelables, no son más que otras de las tantas confusiones institucionalizadas, forzadamente repetidas por el aparataje mediático – cultural, y pretendidamente sacralizadas por sectores del academicismo universitario, este último tanto de los “progres” como de los “neutros y asépticos” (léase ultra conservadores).

El origen de esas clasificaciones políticas data de fines del siglo XVIII, en épocas de la Revolución Francesa, cuando los diputados que representaban a los desposeídos y las clases pobres, se sentaban a la izquierda de la sala de deliberaciones; mientras que los representantes de los sectores más ricos y aristocráticos, se sentaban a la derecha.

Ya desde los orígenes los conceptos nacieron algo “confusos”, pese a la aparente tajante división de las ubicaciones. Si bien la Revolución Francesa es considerada la madre política de los derechos humanos, reflejados en los valores de Igualdad, Libertad y Fraternidad; esos conceptos en buena parte pasaron de ser meramente declarativos.

Por una parte, el propio proceso revolucionario pronto devino en una orgía interminable de degüellos y ejecuciones continuas, además de degenerar en un estado de cosas que iba llevando a una anarquía, que incluso amenazó la subsistencia del Estado Francés, por la disolución de toda estructura de poder y por las amenazas concretas de enemigos externos. Notablemente, quien debió poner orden en el caos institucionalizado, fue un brillante oficial de artillería, rápidamente devenido en estratega político y militar; cuyo nombre sería asociado al poderío de la nueva Francia Imperial, que pronto resurgió con mayor fuerza que en la época de Los Luises.

Por otra parte, en plena época revolucionaria, así como en los posteriores años napoleónicos y post napoleónicos, a ningún francés (de “izquierdas” y de “derechas”) se le ocurrió abolir la esclavitud y la servidumbre, que el arrogante imperio galo mantenía en sus múltiples colonias; incluyendo Haití, que debió pagar un altísimo costo en sangre y en posteriores indemnizaciones, para acceder a su dolorosa independencia. ¡Pero claro, los haitianos son hijos de esclavos africanos, y para los “izquierdistas” revolucionarios franceses, la igualdad, libertad y fraternidad no pareció ser aplicable a otros pueblos!, ¡¡¡y menos aún si eran negros!!!

Adam Smith, el teórico precursor del liberalismo económico, no se detuvo en esas precisiones políticas, centrándose en temas económicos, que eran la base del expansionismo británico, al cual sin duda servía. Es el núcleo fundador de la doctrina económica clásica…la cual por cierto tiene fuertes connotaciones políticas imperiales, no solo de los imperios convencionales, sino sobre todo del difuso imperialismo de los poderes financieros y corporativos.

Poco después –medido en términos históricos- Karl Marx redactó sus copiosas y complejas obras político – económicas, presentadas como la antítesis del liberalismo económico…pero para sus razonamientos partió de las bases de análisis convencionales, por lo que su doctrina es una simple (más bien compleja) derivación del liberalismo, al punto que hoy el marxismo tiene su lugar entre las doctrinas clásicas (o convencionales) de la economía, las cuales hoy son claramente anacrónicas. La aplicación práctica del marxismo, además del fracaso final que fue la Unión Soviética, y los giros hacia particulares modelos de capitalismo de Estado de China, Vietnam y otros Estados ex comunistas; permiten inferir los entremezclamientos que no pueden definirse con claridad entre “izquierdas” y “derechas”; además de lo cual, los fuertes privilegios de las respectivas cúpulas de las estructuras de los diversos partidos comunistas, contradecían abiertamente las proclamas igualitarias de la doctrina del teórico marxismo “puro”.

En medio de ambos referentes teóricos principales de la economía clásica (Smith y Marx), con muy poca difusión y desde hace mucho formando parte de los “pensadores malditos” ninguneados por el establishment mundial, surgió el referente principal del historicismo económico, que fue Friedrich List. Este notable pensador y hombre de acción, lógicamente no criticó al marxismo, pues murió antes que Marx y Engels publicaran sus obras; pero en cambio literalmente destrozó los falaces y muy rebuscados argumentos del liberalismo económico. ¡Y por cierto no perdió tiempo en enredadas y confusas clasificaciones entre “izquierdas” y “derechas”, sino que se abocó a analizar con sólidas bases históricas las causas del atraso y la dependencia de su por entonces fragmentada nación germana, sirviendo además de notable asesor para el desarrollo tecnológico e industrial de su nación adoptiva, que fue EEUU!

Simplificando los términos de su análisis, y yendo el nudo focal de los temas, analizó qué políticas eran buenas y cuales eran malas para los Intereses Nacionales, y a partir del fortalecimiento de esos Intereses definió los caminos para mejorar el nivel de vida de toda la población. Producir más, con equidad, y con clara defensa de los intereses estratégicos nacionales; podría ser la síntesis del pensamiento de List. Eso implicaba en forma automática limitar drásticamente o directamente eliminar los privilegios de la nobleza y las oligarquías de los múltiples pequeños Estados feudales, de la nonata Alemania previa a la unificación lograda pocas décadas después por Bismarck.

En todo ese proceso histórico tan trascendente, no se consideraron las confusiones y enredos dialécticos de “izquierdas” y “derechas”; los que hubiesen obrado como hojarascas que escondieran lo esencial, que era defender al propio Estado y por ende a su población.

Como consecuencia de las luchas político – económicas expansionistas y colonialistas, estallarían las dos guerras mundiales, con su horrores a escalas sin precedentes, y con sus genocidios monstruosos, de los cuales algunos son repudiadamente conocidos (como los del nazismo, y los del Imperio Otomano contra los armenios); mientras que sobre otros se extiende el manto del olvido con fuertes caracteres de encubrimiento o de cómplices justificaciones, como las esclavizaciones o servilismos masivos consumados por tropas japonesas, norteamericanas, británicas, y francesas; que usaron la carne de cañón de sus colonias y de países subordinados ¡Todo muy lejos de las teorizaciones afrancesadas de “izquierdas” y “derechas”!

Después de las gigantescas conflagraciones por la repartija del mundo, entre imperios existentes e imperios emergentes y otros en proceso de caducidad, surgiría el largo interregno de la Guerra Fría, que fue la paz armada con guerras indirectas y amenazas latentes, entre las dos superpotencias (EEUU y URSS).

Allí si, y no por casualidad, en los países comprendidos en el área de influencia de EEUU, se utilizó con mucha fuerza y recurrencia, con caracteres peyorativos y de potencial peligrosidad, al concepto de “izquierdas”, o en lunfardo corriente “las zurdas”. Curiosamente, en aquellos años cayó en desuso la expresión de “las derechas”; lo cual no puede sorprender, pues se hablaba del “tercer mundo” y del “primer mundo”, pero no se especificaba cual era el “segundo mundo”. Confusiones y omisiones semánticas, para dificultar la comprensión entre el pueblo corriente, mientras que la mayoría de académicos y comunicadores sociales no cuestionaban esos vacíos y falencias conceptuales.

Para completar los enredos dialécticos de esos años, el referente de la oligarquía nativa argentina, del más crudo cipayismo, que fue Álvaro Alsogaray, se autodefinió como referente de un difuso “centro” político, llegando incluso a juntar un minúsculo partido político con ese nombre.

Ya antes, hubo una profusa historia del “socialismo” argentino (¿de izquierdas?), operando como claque de la oligarquía antinacional; muy afecto a profusas declaraciones altisonantes, pero acompañando explícitamente las más execrables acciones de los sectores políticamente ultra conservadores y económicamente ultra liberales, “mirando para otro lado” cuando se consumaban infames acciones y negociados (como los de la década infame, de los años ’30); y después de eso, manifestándose sedientos de sangre y llenos de odios elitistas, cuando avalaron los fusilamientos y otros vejámenes consumados por la “revolución fusiladora”.

Un poco antes, son de recordar las manifestaciones del ’45, cuando iban codo a codo los exponentes de la más rancia oligarquía, que habían consumado vergonzosos tratados de entrega económica con los poderes británicos, con los “izquierdistas” del partido comunista y otros revolucionarios de pacotilla. ¡Y todos ellos comandados por el embajador yanqui Spruille Braden, devenido en activista político fuera de todo contexto ético. ¿“Izquierdas y derechas”?

Suele ser corriente que algunos historiadores “izquierdistas” condenen a Rosas, por haber sido “capitalista” (en sus épocas el marxismo y sus dogmas no existían), siendo que en realidad estuvo siempre muy ocupado repeliendo agresiones desde afuera y complots de adentro, que buscaban achicar el territorio nacional y subordinarnos a los poderosos de la época –o sea defendiendo lo prioritario-; y restando importancia al claro predicamento que “el gaucho rubio” tenía entre los gauchos y orilleros de esos años; los mismos que serían desposeídos,  perseguidos y aniquilados cuando el poder fue tomado por los “progresistas liberales” como Mitre y Sarmiento, luego de las traiciones de Urquiza. ¡Pero esto no lo entienden los “progres” pues está fuera del “menú” del marxismo, y lo ocultan los liberales!

En los últimos años, es común y patético ver que los analistas “progres” se emocionan, cuando los “socialistas” de España, Francia y otros países europeos ganan elecciones. Pero esos mismos analistas parecieron no molestarse cuando el “socialista” Felipe González viajó a Argentina, para hacer burdas acciones de presiones en contra del Estado Argentino, luego de haber fogoneado los saqueos institucionalizados de nuestro patrimonio y la extranjerización masiva de la Banca argentina, con notables beneficios leoninos para empresas españolas y otras de Europa y EEUU. Tampoco parecieron advertir que el “socialista” Hollande mandó invadir Mali, en una nueva maniobra brutal de neocolonialismo, tal como antes perpetraron otros gobernantes “de derechas” de Europa y EEUU.

¡Ya hace muchas décadas el Maestro del Pensamiento Nacional Argentino, Don Arturo Jauretche, definió con mucha claridad que lo básico pasa por entender quienes están a favor de los Intereses Argentinos, y quienes juegan en contra! Lo demás es simple palabrería hueca. ¿Tanto les cuesta entender eso, a determinados intelectuales u opinantes varios?

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

HECHOS ENANOS DE IDEAS ENANAS

Los simpatiquísimos enanitos de jardín están entre los adornos más agradables, que pueden dar un toque de encanto a un jardín común.

Sus diminutas carretillas, palitas y pequeñísimos picos, son complementos de esos adornos, pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría usarlos para realizar un arreglo de cierta magnitud, en la casa que decoran; ni mucho menos aún, sugerir que se empleen esas herramientas decorativas, para construir una autovía u otra obra de grandes dimensiones.

Si a algún soñador descolgado de la realidad, se le ocurriera “invertir” en instalar enanos de jardín con sus herramientas de juguete, en todo su pueblo, y a la vez oponerse a construir una autovía pavimentada, sería complicado estar en su lugar cuando tuviera que enfrentar la justa ira de un automovilista, que lleno de polvo o cubierto de barro, llegara varias horas más tarde, por no disponer de la moderna y muy necesaria autopista, postergada por las descolgadas ideas enanas del soñador, que más que eso parecería un orate.

El ejemplo que puede suponerse tan descolgado de la realidad, es aplicable al Sector Energético, en el cual algunos que otros opinantes muy superficiales…o muy fuera de la realidad, suelen insistir en los supuestos “brillantes ejemplos de las microturbinas hidroeléctricas”, y con notables sofismas llenos de huecos adornos verbales, siembran confusiones en la buena gente, la cual no tiene por que ser experta energética; e incluso pueden confundir a gobernantes, que si no son expertos energéticos al menos deberían tener algunos pocos –pero muy buenos expertos- como asesores inmediatos.

Parece muy lindo repetir como ideal de acción “lo pequeño es hermoso”, y en base a eso cantar anacrónicas loas a ideas teóricas que nunca resultaron soluciones concretas en la práctica, como fue apostar a “lo muy chiquito”, quedando encerrado en liliputienses escalas, que demostraron ser inútiles no solo para las grandes soluciones que la provincia y el país exigen, sino que ni siquiera eran capaces de cubrir sus elementales costos operativos, resultando todo al final un derroche de recursos, sin ninguna solución concreta.

Los prudentes y los sabios aprenden de los errores, rectifican acciones y conductas para alcanzar logros mayores. Los obcecados y los mediocres insisten en erróneos planteos, casi siempre echando en otros las culpas de las propias falencias.

Ese desmesurado énfasis en “lo pequeño” y la absurda demonización de “lo enorme” (lo de tamaño mega), se transformó en otro de los recurrentes dogmas discursivos de los fundamentalistas de la ecología, exaltando hasta el paroxismo las supuestas “bondades” de las “pequeñas soluciones”, suponiendo o queriendo convencer que una sumatoria de “enanos de jardín” terminarían reemplazando “una gran autovía”. De allí al desprecio de todos los proyectos y obras de grandes dimensiones, hubo un solo paso, con las armadas y mañosas descalificaciones, que pueden sonar convincentes a quienes han sido preadoctrinados, pero que se chocan de bruces contra la realidad.

Y cuando precisamente la realidad apura, con demandas de energía enormes y permanentemente crecientes, esos mismos “ecologistas de lo pequeño” y que dicen aborrecer las contaminaciones…hacen mutis por el foro, y miran para otro lado, cuando frente a sus narices les instalan contaminantes grandes usinas devoradoras de petróleo, o de gas natural.

Así pasó con los verborrágicos y escandalosos ultra ecologistas de Entre Ríos y de Santa Fe, grandes declamadores huecos “en contra de” las grandes hidroeléctricas, que ni pestañean cuando frente a ellos se deben instalar enormes ciclos combinados o turbinas de gas –mucho más caras por KWh y muchísimo más contaminantes-; urgidas esas instalaciones por las presiones de la demanda. Entonces fingen no darse cuenta, que si con toda coherencia, hubiesen apoyado obras importantísimas, como Paraná Medio, no solo se habrían evitado varias usinas térmicas devoradoras de combustible (que consumen miles de millones de m3 de gas por año), sino que también se habría facilitado la navegación de ultramar hasta Barranqueras (Chaco), evitándose o limitándose mucho los costosos y constantes dragados; además de posibilitar acueductos a zonas áridas, y utilizar las ricas y hoy improductivas tierras de los Bajos Submeridionales, del norte santafesino.

Y acá, en la pequeña Misiones, mientras los agitadores del “ecologismo anti represas” dictan “conferencias” (sin ser expertos en nada) o montan otros escenarios de terrorismo mediático, ni pestañearon cuando delante de ellos les instalaron contaminantes y ruidosos equipos diesel de generación; en decisiones apremiadas por las exigencias del consumo, ante las demoras en las obras hidroeléctricas, que esos mismos propagandistas del atraso crónico, provocaron con sus incoherentes acciones del “no a todo”…lo que signifique progreso y desarrollo.

Tan perversamente corrosiva ha sido la prédica de los cultores del ecologismo cavernario, que hasta en la propia Facultad de Ingeniería han ignorado adrede y olímpicamente, todos los proyectos hidroeléctricos estudiados y las obras ejecutadas en esta provincia y en su entorno, al punto tal de no estudiarlas, ni de tomarse las debidas precauciones para sumar a los archivos los planos y antecedentes técnicos de esas valiosas iniciativas de elevado valor técnico.

Centrados excluyentemente en las microturbinas, en su momento en la propia Facultad de Ingeniería de Misiones, carecían de los más elementales datos de los proyectos nacionales, de los extranjeros cercanos, y tal vez ni se conocía la existencia de siete valiosos estudios de obras hidroeléctricas en cursos de agua interiores de Misiones, con sus muestras de suelos y otros antecedentes, que por entonces –épocas del Estado ausente- la desaprensión de EMSA y la culposa improvisación de La Provincia, ocasionaron que se pierdan…y nadie parecería demostrar ningún interés en recuperarlos.

Claro está que en épocas del neoliberalismo salvaje, todo lo hidroeléctrico era “políticamente incorrecto”, mientras que el ultra ecologismo disfrutaba de los apoyos institucionales y financieros, que “Marijú” Alsogaray, sus colaboradores y continuadores, les prodigaban con desmesura. ¡Aliados de hecho a favor de las termoeléctricas, grandes devoradoras de petróleo o gas natural!

Y son de recordar como quienes hoy pretenden erigirse en jueces de la política energética (autotitulados muy pomposamente “los ocho ex Secretarios de Energía de la democracia”), mientras estuvieron en el poder se dedicaron a frenar el Plan Nuclear, impedir las obras hidroeléctricas, y crear las condiciones…para provocar la gigantesca crisis energética, de la cual estamos saliendo en forma trabajosa pero razonablemente exitosa. Esos mismos “expertos energéticos” contentaban a Misiones con irrelevantes micro turbinas, mientras impedían o dilataban las grandes obras que necesitamos.

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ