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sábado, 2 de marzo de 2013


MINERÍA PARA EL DESARROLLO O PARA LA DEPENDENCIA

Una reciente nota del Dr. (Geólogo) Ricardo Alonso, se agrega a otra que hace pocos meses fue publicada por el Presidente de GEMERA –Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina-, el Dr. (Geólogo) Julio Ríos Gómez; coincidiendo ambos en expresar claramente sus totales adhesiones al pensamiento filosófico – económico de acentuados matices ortodoxamente liberales, o sea claramente opuestos a la heterodoxia o “capitalismo de Estado” vigente. Esa adhesión al liberalismo extremo es evidente, al criticar fuertemente las medidas estratégicas de intervencionismo estatal aplicadas en los últimos años.

Ambos profesionales son claramente personalidades muy destacadas del ámbito de la minería argentina, y sus sólidos basamentos en temas técnicos de geología y minería no pueden ser sino muy respetados.

Al Dr. Alonso no tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero leo habitualmente sus didácticas y siempre bien fundamentadas notas periodísticas, difundidas en publicaciones vinculadas a la actividad minera. Por cierto que esos artículos me permiten ir conociendo con mayores basamentos científicos esa apasionante y compleja actividad que es la minería.

Al Dr. Julio Ríos Gómez y a varios profesionales y empresarios del sector, tuve el enorme gusto de conocer y de escuchar, en una reunión a la que fui amablemente invitado; en oportunidad de un breve viaje a San Juan, motivado por  una reunión técnica organizada por el CAP (Comité Argentino de Presas), pocos meses atrás.

La profunda versación en temas mineros y la evidente gran experiencia que este profesional y su equipo aquilatan, nos permitieron a quienes concurrimos a esa interesantísima reunión con la cúpula minera sanjuanina, recibir valiosas y muy bien fundamentadas explicaciones, además de informaciones técnicas de primera mano. Por esa deferente invitación, los asistentes sin duda estamos muy reconocidos.

No obstante, dicho con leal espíritu crítico, en aquella didáctica reunión realizada en San Juan, se pudo advertir que en ese ámbito prima una fuerte postura económica ortodoxa, o sea basada en pautas económicas dieciochescas, ancladas en el llamado “pensamiento económico clásico” liberal pregonado por el británico Adam Smith. Inclusive parecería primar una clara admiración al “modelo chileno”, no solo en lo concerniente al mayor desarrollo trasandino de la actividad minera, sino en lo referente al supuesto “mayor desarrollo” respecto a Argentina, que desde esa particular óptica parecerían interpretar de la realidad de Chile.

La minería en gran escala es de larga data en Chile, y en Argentina es relativamente reciente; siendo sin duda más desarrollada en el país trasandino.

Pero llevado el análisis al contexto general, tomar como “modelo a seguir” a Chile, es una opinión que si bien puede ser mayoritaria en el sector minero argentino, es por lo menos harto discutible. ¿Puede ser “el modelo a seguir” una economía reducida casi totalmente a la producción primaria, que en aras al “libre comercio” renunció a todo intento de industrialización general (carece de industria automotriz, de motocicletas, de electrodomésticos, electrónica, de maquinaria agrícola, etc.); que claramente no alcanzó los niveles de desarrollo tecnológico de Argentina (por caso en la tecnología agrícola de precisión, nuclear, aero espacial, satelital, etc.), y que no evidencia el énfasis en lo tecnológico del que da muestras la Argentina actual; que tiene un sistema de educación pública arancelada cara y excluyente; cuya sociedad es estratificada, con poca o nula movilidad social, con los sectores medio alto y alto claramente diferenciados del común de la gente; y con un PBI que no solo es fuertemente primarizado sino también que es la tercera parte o menos que el Argentino?

Desde ya no es un dato menor que todas las Potencias Emergentes practican de distintos modos la heterodoxia económica -Estado activo e interviniente-, mientras que las Potencias Centrales, que en los últimos años “han probado su propia medicina” de liberalismo extremo y salvaje, se debaten en una profunda crisis socio – económica y política. Esa misma “medicina venenosa” nos habían impuesto a todos los países del mundo “en desarrollo” (léase excluido) y en Argentina nos costó la peor crisis de la historia, y por poco nos cuesta la unidad nacional, claramente amenazada en esos años de desembocar en un trágico cuadro de balcanización.

Curiosamente los dos opinantes, tal vez como voceros del sector minero, muestran elíptica pero claramente su adhesión al sistema político – económico de tan perversos y nefastos comprobados resultados, como los que padecimos en 2001-2002. En mérito a la buena fe no puesta en duda de ambos destacados profesionales, puede asumirse que los profundos conocimientos en geología y minería, no acreditan necesariamente los debidos conocimientos de economía, historia económica y geopolítica, que deberían los basamentos lógicos de las ideas críticas expuestas.

En ese marco de disvalores –sin duda expresados sin mala fe, pero muy fuera del contexto socio económico real-, no puede sorprender que esos referentes de la minería argentina, hayan opinado en forma críticamente negativa respecto a muy trascendentes y estratégicas decisiones adoptadas en los últimos años, como la reestatización parcial de YPF, de los fondos previsionales, del cambio de funciones y roles del Banco Central, de las limitaciones a las nocivas fugas de divisas, y otras.

¿Acaso pueden ignorarse las arteras maniobras de desabastecimiento del mercado interno, de fuga de divisas, de vaciamiento empresario, y antes de saqueo acelerado de nuestras reservas de petróleo y gas, perpetrados por la transnacional española que –privatizaciones salvajes mediante- se apoderó de nuestra emblemática petrolera de bandera? ¿Puede desconocerse la enorme importancia estratégica de contar con una petrolera estatal, como casi todos los países del mundo con vocación de grandeza?

¿Se desconoce acaso el cúmulo de negocios “poco claros” efectuados bajo el corrupto sistema de las AFJP, que además de beneficiar a conocidas corporaciones, estaba desfinanciando el sistema previsional argentino? ¿Se prefiere tal vez que Argentina vuelva a endeudarse en el exterior, en lugar de autofinanciarse, retribuyendo a la ANSES los correspondientes intereses?

¿Puede acaso creerse el dogma de los Bancos Centrales “independientes”, que en realidad son dependientes de las corporaciones financieras transnacionales; y vinculado con ello, puede admitirse que el Sector Financiero –especulador- maneje y condicione al Sector Económico –productor-?

¿En un país de dimensiones continentales como Argentina, puede omitirse la existencia de una aerolínea de bandera, que una nuestro extenso territorio? ¡Pocos podemos darnos el lujo de movernos en aviones privados corporativos! ¿Acaso se olvidó el saqueo alevoso de Aerolíneas Argentinas, a manos de operadores extranjeros “privados” y supuestamente “más eficientes”?

El formidable crecimiento e incluso desarrollo económico que se concretó en los últimos años, en buena medida es clara consecuencia de haberse implementado Políticas de Estado activas, conducentes a esos fines. ¿Y pese a eso nos quieren hacer volver a perimidos esquemas “noventistas”?

Muchos argentinos de bien, queremos el desarrollo de la minería argentina, pero como actividad integrada y que sustente el desarrollo socio económico integral. Mas de ningún modo resulta aceptable que bajo imposiciones sectoriales se pretenda volver a imponer nefastas políticas económicas que nos destrozaron y nos colocaron de rodillas, como una dócil colonia republiqueta títere de los poderes financieros transnacionales.

Y por supuesto, es sumamente conveniente que se amplíe el abastecimiento de insumos mineros nacionales, como una forma activa de inducir el efecto multiplicador en toda la Economía Argentina.

Los esquemas de “libre comercio” y “economía abierta” fueron los que en lugar de posibilitar el desarrollo integral nos posicionaron como el manipulable “país –estancia” en el que se nos constriñó desde que el liberalismo económico extremo –irracional y miope- se adueño del poder, tirando por la borda toda idea concreta de Grandeza Nacional. Mientras, las potencias dominantes, predicaron liberalismo y aplicaron proteccionismo y fuertes grados de intervenciones estatales.

La Historia debe servir para no repetir errores.

Australia y Canadá nos superaron ampliamente, porque no fueron irracionales ni dogmáticos cerrados, apostando a sus desarrollos integrales, compatibilizando industria, tecnología y servicios, con sus amplias potencialidades como productores primarios. En Argentina, la cerrazón mental y egoísmo de la llamada “oligarquía vacuna” (en rigor de la Pampa Húmeda), impidió tozudamente todo desarrollo industrial, tecnológico, y toda lógica mejora sensible en lo social, queriendo hacer perdurar esquemas feudales propios del medioevo. ¡No queremos repetir eso con la minería!

¡Minería para el desarrollo sí, pero minería neocolonial, no!

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

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