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jueves, 7 de marzo de 2013


GEOPOLÍTICA Y COLONIALISMO CULTURAL

         Negar la colonización cultural que las potencias dominantes inculcaron y profundizaron en nuestra América Criolla, es como negar la existencia de las acciones de guerras psicológicas, hoy devenidas en el más amplio concepto de guerras blandas; las cuales abarcan una amplísima gama de herramientas, desde los medios tradicionales, los planes de estudios, las comunicaciones convencionales y las múltiples nuevas facilitadas por las crecientes y cambiantes creadas por las tecnologías digitales y electrónicas, etc.

         Las poderosas herramientas de cooptación mental, que incluso llevan en casos extremos a metodologías drásticas como las denominadas de “tabla rasa” (vaciamiento de todos los contenidos mentales normativos y evaluativos, para sustituirlos por las pautas dictadas por los manipuladores), han llevado a niveles de sutileza y de perfeccionamiento, solo comparables con el grado atroz de deshumanización total que los motivan.

         Ese es el amplísimo campo de acción de las guerras blandas, concepto que ha incluido y sustituido al de guerras psicológicas, por ser de mucha mayor amplitud y profundidad.

         Los efectos destructivamente perversos que derivan de esos procesos de cooptaciones mentales, confusiones conceptuales profundas y distorsionadas visiones de la realidad, han sido palpables en una confusas y distorsionadas opiniones  de un “analista estratégico” (a la sazón oficial retirado), de conclusiones tan erradas como las de otro experto geopolítico (en ese caso un General retirado) que demostrando su profundo extravío doctrinario y conceptual, afirmó la –por él supuesta- superioridad de Chile por haber firmado “tratados de libre comercio”, con lo que evidenció no conocer ni la historia económica ni los principios político – económicos reales, ni los sutiles mecanismos de la dependencia. Tan errado eso como los que enseñan como “la verdad asumida” la economía liberal, o la marxista.

         El claro desprecio que demuestra del conocimiento de la Historia Argentina, como si fuese un lastre molesto, revela el grado de confusión conceptual, seguramente acorde al duro proceso de colonización cultural que tiene que haber asimilado cualquiera que incurra en tales confusiones.

         La ignorancia histórica lleva a cometer los mismos errores, y a no tener conciencia de los orígenes de nuestros problemas y de nuestra dependencia.

Es bien sabido (para quienes no llevan anteojeras culturales ni dogmas cerrados que distorsionan sus análisis), que la colonización cultural opera en los distintos niveles de nuestra sociedad argentina, tal como sucede en toda América Latina. Ahora bien, las evidencias indican claramente que ese proceso de colonización cultural y de tergiversaciones conceptuales, ha sido particularmente perverso en los Institutos Militares, en los cuales se inculcó la “historia oficial”, con tan gruesos errores y omisiones intencionales, que es común encontrar personas que incluso de buena fe, afirmen ser “nacionalistas liberales”, lo cual es una incongruencia total, o que repiten como verdades supremas otras frases hechas instauradas por el colonialismo cultural.

 Por supuesto, no se enseña en esos Institutos Militares, que los golpistas y luego asesinos de la “fusiladora” fueron no solo instigados, sino también armados y equipados por la Royal Navy en alta mar, ni se dice que el golpe fue festejado por el gabinete británico (significaba que volvíamos al rebaño como dócil colonia, que aborrecía de la industrialización y de una postura internacional autónoma e independiente, nada menos).

         También es poco conocido que tanto la irracional guerrilla, como la brutal represión que sirvió de marco a las políticas socio económicamente destructivas de los ”Chicago’s Boys” del “proceso”, fueron instigados e incluso armados por Gran Bretaña y seguramente por sus socios de ruta. En eso es muy claro que el Foreing Office siguió al pie de la letra las recomendaciones del historiador canadiense – británico Harry S. Ferns, quien con todas las letras expresó que “solo una guerra civil podría desarticular las fuertes transformaciones positivas realizadas por el peronismo” (la cita es conceptual, no textual, del libro “La Argentina”).

         En ese marco de brutales confusiones y falta de conocimientos históricos, abundaron los escritos, discursos, expresiones varias, y acciones, notablemente erróneos y en muchos casos burdamente perpetrados.

         Por caso, fue corriente leer o escuchar a altos oficiales, que decían “en este país no hay negros”, o “nada tenemos que ver con los indios jíbaros”, y otras barbaridades varias, que implicaban no solo absurdo racismo, sino claros menosprecios a otros pueblos latinoamericanos. Y como libros “de cabecera”, entre varios, uno de un alto oficial de la Marina, que en el colmo del colonialismo mental, después de describir la Guerra de Atlántico Sur (o de Malvinas), terminaba sugiriendo una alianza con Gran Bretaña. Fue el mismo que lanzó la absurda tesis de “La Argentina Insular”, que Guglialmelli contestó duramente con su tesis de “La Argentina Peninsular”.

         Esos mismos afectados por el colonialismo mental, afirmaron sacando pecho, que “somos aliados de EEUU”, no percatándose que operaron como dóciles marionetas, y en el colmo de la ignorancia histórica y geopolítica suponían que EEUU sería neutral en la guerra de 1982, o que incluso nos apoyaría diplomáticamente, desconociendo los fortísimos lazos entre ambas potencias anglosajonas, desde fines del siglo XIX.

         Si hubieran conocido una pizca de historia real (la narrada por los buenos revisionistas, entre otros), se hubieran enterado de las múltiples manipulaciones e injerencias directas perpetradas por Gran Bretaña en Argentina, desde 1852, sin solución de continuidad; y desde antes por medio del infame Rivadavia y sus acólitos.

         Y de esa forma, no hubiese sido Profesor de Historia de una Academia Militar, un geronte de cerrado pensamiento, que narraba una Historia de San Martín que se perdía en las burdas anécdotas (parecía un cuentito para jardín de infantes), omitiendo todo pensamiento estratégico, todo análisis de la realidad histórica y toda mención al pensamiento de Patria Grande que claramente vinculaba a ambos grandes libertadores de Sud América. Y por supuesto, ninguna mención a las sibilinas acciones de zapa e intentos de asesinato al Padre de la Patria, por parte de los rivadavianos; ni de la disolución del Regimiento de Granaderos a Caballo, perpetrada por ese mismo grupo de agentes británicos aglutinados en el sector de los unitarios. ¡Ninguna mención de todo eso!

         Precisamente las cúpulas procesistas fueron claros ejemplos de colonización mental, cuando no de soberbias acciones de traiciones a La Patria. A esas cúpulas me referí al mencionar la pésima conducción político –estratégica de la Guerra de 1982, y no a quienes pusieron el pecho a las balas, como tergiversadamente pretendío hacerme decir un siempre confuso opinante (en Mercedes Opina – on line).

         Tengo el mayor respeto por los ex combatientes, conozco a varios y algunos son muy queridos amigos míos.  Y no olvido que muchos ofrendaron sus vidas, otros volvieron heridos, o mutilados física o psicológicamente…¡por defender nuestro suelo! ¡¡¡COMO NO LOS VOY A RESPETAR!!! Mi mayor respeto para todos ellos.

         Pero claro que las conducciones de la guerra cometieron gruesos errores, por algo lo dice el Informe Rattenbach, que curiosamente los patrioteros de bandera, colonizados mentales o acomodaticios varios, ocultan prolijamente, y ni lo mencionan.

         Y dentro de las conducciones cegadas por años de soberbia y de esa miopía propia de los que no saben pensar por su cuenta (típico de los colonizados mentales), cabe mencionar a las cúpulas de las tres armas, incapaces de coordinar esfuerzos, tal como si la guerra hubiese sido una competencia inter fuerzas, y que aún después de la guerra se sacaban en cara los mayores o menores méritos de una u otra Arma. ¡Absurdo propio de mediocres!

         ¡Que decir de Menéndez, que exigió que le lleven un Falcon (¿no podía moverse en un jeep?), en vez de apurar los envíos de varios cañones de 155 mm., de tan buen desempeño pero que tan escasos fueron!

         ¡Y de los imbéciles que desdeñaban la ayuda soviética, por ser básicamente fieles “al sistema” antes que a La Patria, que es el valor perenne!

         Y por supuesto, que decir del brutal grado de improvisación, y de desconocimiento histórico (postura que tanto le gusta a algún oficial retirado tan erróneamente opinante), que supusieron que Gran Bretaña no reaccionaría y que no habría guerra.

         Y de los Altos Oficiales, que no planificaron adecuadamente la defensa, ni fortificaron los pocos sitios aptos para el desembarque, pues hasta lo último suponían que no se lucharía.

         Y las corruptas y colonizadas mentales cúpulas cívico militares, que mantuvieron a un Ministro de Economía ultra liberal, que continuó los pagos a la Banca Europea (inclusive la británica) aún en plena guerra.

         Por supuesto que respeto a quienes de buena fe expresan gruesos errores, como algún joven oficial, que suponía el patriotismo de un Videla, pues no entendía (hasta que lo comprendió) que fue un traidor a La Patria, al apoyar tozudamente un destructivo plan económico que nos entregó como prostitutas baratas, a los designios de la Banca Transnacional, interesada en el desguace de la Economía Argentina que perpetraron Martínez de Hoz y sus sucesores, como paso previo a la balcanización, que casi consiguen en 2001.

         O como un alto oficial, que de buena fe suponía “la grandeza de la Argentina del Centenario”, hasta que seguramente reflexionó que esa Argentina era el furgón de cola, atado a los designios del Imperio Británico, interesados en que no nos desarrollemos (lo cual no es lo mismo que crecer), y que se oponía (aún lo hace) a nuestro desarrollo tecnológico propio y nuestra industrialización.

         Evidentemente, algunos confusos y críticos opinantes, tienen el tremendo error conceptual (inculcado fuertemente en el “proceso”) de considerar “zurditos y peligrosos antinacionales”, a todos los que pensamos por nuestra cuenta y tenemos el coraje cívico de expresarlo, no entendiendo ni remotamente la existencia del Pensamiento Nacional.

         Ya lo expresé en algunos artículos anteriores, y en uno o dos de mis libros: tengo el mayor respeto y un recuerdo excelente, de dos grandes que me enseñaron nociones de Geopolitica, el Coronel Jorge Luis Rodríguez Zía y el General de División Juan Enrique Guglialmelli. Además, entre otros expreso mi reconocimiento al notable pensador “oriental” Alberto Methol Ferré (a quien agradezco la deferencia de prologar uno de mis libros de Geopolítica); y a mi amigo el Dr. Miguel Ángel Barrios, destacado asesor de la UNASUR y de la CELAC.

         Por supuesto, tengo algunos amigos de las FFAA y muchos respetados conocidos en esas instituciones. Y considero a las Instituciones que son las FFAA como elementos muy importantes y totalmente necesarios para la conformación nacional. Lo cual no puede ser obstáculo para conocer que hubo serios errores, graves confusiones doctrinales y fallas muy profundas en los procesos de formación, que debemos intentar corregir y mejorar.

         Al respecto, fijé postura pública, al salir al cruce a las prédicas corrosivas de Osvaldo Bayer y otros “indigenistas”, que en una campaña muy funcional al Reino Unido, predican un indigenismo a ultranza, cargado de odios y resentimientos, con lo que preparan el terreno para una fragmentación política y territorial de Argentina, que en una campaña propagandística brutalmente distorsiva cargan contra la figura del General Roca (a su modo y en su época un patriota, con virtudes y defectos), y al atacar a Roca atacan con odio a las instituciones de las FFAA. Esa campaña de difamación de Bayer y sus acólitos anarquistas, es funcional a la que perpetran ONGs y Fundaciones financiadas por Gran Bretaña, como por ejemplo Mapuche Nation, con sede en Bristol. Mal puede entonces algún descolgado opinante, atribuirme un antimilitarismo cerril, ni afinidades con otros violentos de distintas trazas.

         Tampoco se puede desconocer que el proceso de colonización cultural afectó tanto a ciudadanos civiles como a militares. Solamente que sacar el velo de las confusiones doctrinarias, históricas y conceptuales, puede ser muy dificultoso en las necesariamente muy jerárquicas y verticales instituciones como son las FFAA.

         Otros dislates que evidencian desconocimiento y serios grados de colonización cultural, como “comprar” las opiniones de los personeros del liberalismo aplicado al Sector Energético, al afirmar –sin conocimientos en la materia- los supuestos “errores totales” en la materia, ni merecen ser contestados, pues incluso lo han sido en numerosos de mis artículos, y el tema está también mencionado en mi nuevo libro, recientemente publicado por vía electrónica, fácilmente obtenible en mi blog. http://caoenergia.blogspot.com.ar/

         Se suele desconocer la enorme importancia de ser un país desarrollado, como fundamento de la Defensa Nacional, lo que se evidencia al desconocer y/o despreciar el fuerte crecimiento del PBI de los últimos años, los fuertes presupuestos para diversas áreas tecnológicas, la reindustrialización, la notables inversiones en obras públicas de grandes importancias no solo sociales sino también estratégicas, las políticas activas para inducir al desarrollo, las recuperaciones de empresas y áreas económicas emblemáticas, y los apoyos a las acciones de claro corte geopolítico como las creaciones de la UNASUR y la CELAC, que solo los dogmáticos incurables pueden omitirlas en sus “análisis”.

         Por cierto que hay errores y cosas faltantes, entre ellas un mayor reequipamiento de las FFAA –concepto que mencioné en algunos artículos-, pero solo los cerrados de entendimiento y dogmáticos muy mediocres (de los que se consideran analistas y estrategas) pueden omitir entender la diferencia entre heterodoxia y ortodoxia económica, y con ello pasar por alto que en los últimos años, muy claramente los principales referentes del variopinto arco opositor, pretenden volver a imponernos los retrógrados enfoques e ideas del liberalismo absoluto, de corte dieciochesco, que tantos perjuicios indudablemente nos ha producido.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

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