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jueves, 14 de noviembre de 2013


ANTROPÓLOGOS ENERGÉTICOS Y OTROS AQUELARRES PSEUDO CIENTÍFICOS

 

         Dentro de la crecientemente aceptada teoría del relativismo científico, va resultando muy frecuente que algunos desaprensivos opinen de cualquier tema que se les cruce, sin importar nada el rigor científico y la necesaria sapiencia específica en las materias sobre las que se pueden llegar a levantar montañas de palabras. Montañas carentes de la sólida consistencia de la dura roca, pues esos enredos dialécticos o interminables peroratas, ni siquiera tienen la efímera consistencia del barro endurecido, sino más bien parecen descomunales amontonamientos de basura inútil que ni siquiera sirve como abono, dados sus perniciosos componentes ácidos y en muchos casos directamente venenosos.

         En esa curiosa y usualmente muy agresiva implementación del “todo vale”, engañosamente adornada con palabrería pseudo científica, está pasando a ser recurrente la irresponsable y nada ética mezcolanza informe, una especie de pastiche inconsistente, resultante de algunas absurdas “opiniones doctorales” sobre temas específicos de las ciencias duras y de temas técnicos específicos, emitidas con notable ligereza y/o impresentable superficialidad por algunos audaces que emiten juicios desde las ciencias sociales, o peor aún desde la hueca palabrería de dogmáticos cargados de fanatismo.  Lo hacen ajenos a elementales pautas y conocimientos específicos acerca de las materias en las cuales incurren con tanta liviandad, o eventualmente con tan notable irresponsabilidad.

         Pasa a ser preocupantemente recurrente que algunos sociólogos, antropólogos, filósofos, politólogos y otros, desde el contexto y con las solas improntas de las ciencias sociales, se erigen en pretendidos referentes o incluso supuestos jueces absolutos, en temas sobre los cuales –para opinar con solvencia y debidos fundamentos- se requieren conocimientos específicos, experticia y sólidos basamentos propios de las ciencias duras, y más específicamente, de la temática que se aborda.

         Sumando a las confusiones, suele ser usual que en ciertos ámbitos de las Humanidades, es “políticamente correcto” posicionarse así sea declamativamente, como “de izquierdas”; siendo por añadidura conocidas las “afinidades” del ciertos declamados militantes “progresistas”, con el ecologismo fundamentalista.

         Con esos ingredientes básicos, está listo el esquema pseudo científico, sobre el cual se montan falsos paradigmas, que a fuerza de sistemáticas repeticiones, y de sucesivas aprobaciones por parte de diversos opinólogos de dudosas o nulas capacidades específicas, montan dogmas irracionales. Y a partir de la instauración de esos dogmas, se veneran esas distorsiones conceptuales como supuestas “verdades indiscutibles”…las cuales son repetidas, asumidas y tomadas como banderas de lucha, por variopintos escuadrones de militantes fanatizados, astutamente direccionados por militantes ecologistas a tiempo completo y otros mercenarios del ecologismo cavernario.

         Llegado ese grado de fanatismo cargado de ciega violencia, es dudoso que esos militantes entiendan que pasan a ser peones descartables, usados por las transnacionales del ultra ecologismo, el cual es sin duda una de las más eficaces herramientas de las potencias del G 7 y de los poderosos intereses megas corporativos, que buscan imponer un férreo sistema de poder mundial, sintetizado en el concepto de la Globalización Salvaje.

         Dicho más claramente, esos fervorosos y por lo general agresivamente fanáticos militantes del ecologismo cavernario, declaman ser “anti sistema” y en realidad son meros instrumentos…del propio sistema de poder global que dicen aborrecer.

         En esa mezcla de disconformes varios, se pueden encontrar diversas “izquierdas” (comunistas “convencionales” {¿los hay?}, maoístas, trotskistas virulentos, diversos socialistas, otros autocalificados como librepensadores sociales o con sentido social, anarquistas, etc.), y como suele ser usual, sectores ociosos de las clases altas –incluyendo a fervorosos militantes del liberalismo ultramontano dieciochesco tan afín al cipayismo ultra reaccionario-, que suponen redimir culpas o justificar ociosidades huecas, con desaprensivas y superficiales militancias “por el medio ambiente”.

         En todo ese aquelarre conceptual, con la lógica arrinconada como “pauta burguesa decadente” y con la ciencia manoseada y degradada hasta hacerla desaparecer, instalan en la opinión pública la vigencia de dogmas burdamente falaces o groseramente distorsionados, omitiendo o incluso burlándose de razonamientos basados en la ciencia con la técnica como herramienta.

         Solo desde ese descomunal anarquismo conceptual, puede rechazarse con incoherente agresividad, todo atisbo de pensamiento que pueda no estar rígidamente alineado, alienado y subordinado a los dogmas previamente impuestos.

         Toda esa operatoria responde a esquemas de instauración de agresivas pautas de terrorismo mediático, que mediante miedos y dudas rechazan todas las ideas que no sean dóciles aceptantes de los “pensamientos ecológicamente correctos”; con un machacar constante, incorporando ingenuos inocentes, mercenarios y fanáticos “anti sistema”, comunicadores sociales superficiales o directamente cooptados, políticos mediocres junta votos y otros confusos varios.

         Solo en ese contexto se pudo “entender” que un panfletario conjunto de escritos, presentado como “trabajos referenciales obligatorios” para el Sector Energético Argentino, pueda haber sido presentado en el marco de la Facultad de Humanidades de la UNaM (agosto de 2012), ignorándose o soslayándose bases elementales del manejo físico-técnico específico, suplantándolo con profusión de palabrería hueca, evitándose toda crítica u observación científica especializada; rematando todo ello con los posteriores  respaldos de un Premio Nobel del depreciado galardón de la paz, que con tanta liviandad y falta de fundamentos científicos pasa a ser un vocero de dogmas instalados por el ecologismo fundamentalista transnacional, no por casualidad dirigido desde y muy funcional a los intereses del siempre agresivo pero sutil imperio británico y sus socios del G 7.

         En el marco de irracionalidades sin freno, se oponen a las pasteras (como que no usaran papel en sus vidas), demonizan a la minería (pero usan profusamente sus insumos en todos los bienes tecnológicos de consumo masivo); “escrachan” al Sector Nuclear (pero soslayan las enormes  ventajas de dominar y utilizar esa tecnología, incluso para la generación eléctrica, amén de sus aplicaciones medicinales, en agricultura, ingeniería aplicada, conservación de alimentos, etc.); y agreden absurdamente a las grandes y medianas hidroeléctricas; presentando como mentirosas “alternativas” a energías costosas e ineficientes y cargadas de limitaciones que las hacen inútiles para funcionar como energías de base (eólicas y solares); se oponen a construcciones de redes eléctricas, caminos, radicaciones industriales y cuantas iniciativas que surjan…pues en los hechos son partidarios de la genocida idea del “crecimiento cero”, perversa pauta “ecologista” pergeñada en el mundo rico del G 7, para perpetuarnos al resto de las naciones en el sumiso rol de obedientes colonias económicas suministradoras de materias primas muy baratas. Incluso instalando la hipócrita figura de los bonos de carbono, que por monedas pretende congelar los procesos de desarrollo en los países subdesarrollados (con la excusa del conservacionismo extremo), para que los desarrollados sigan contaminando y a la vez monopolizando la industria y la tecnología, no por casualidad los sectores más dinámicos de la economía y pilares insustituibles de todo proceso de desarrollo socio-económico.

         ¡En ese contexto, algunos fetichistas de lo social, pretenden reemplazar Kilovatios - Hora y fuente de energía, por palabrerías grandilocuentes y difusas e inexistentes “otras alternativas” que jamás pueden probar…simplemente porque no existen! Total, de última nunca se hacen cargo de las consecuencias de tantas irracionalidades expresadas “desde el progresismo” y “lo social”. ¿Ignoran acaso que los Kilovatios - Hora responden a leyes de la física, y no a inconsistencias teóricas “sociales” ajenas a la realidad?

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos – Experto en Energía

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