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jueves, 19 de enero de 2017

LA DESJERARQUIZACIÓN DE YACYRETÁ – DE HERRAMIENTA DEL PROGRESO REGIONAL Y BASE OPERATIVA Y TÉCNICA PARA OTROS GRANDES PROYECTOS HIDROELÉCTRICOS BINACIONALES, A SIMPLE OPERADORA DE LA CENTRAL.
Recientes declaraciones públicas del actual Director Ejecutivo de la EBY (Entidad Binacional Yacyretá) Humberto Schiavoni (Revista Petroquimica – 20/12/2016), significaron asumir públicamente lo que ya era conocido del restringido nuevo accionar de La Entidad y el cambio del eje de sus hoy reducidas inversiones en las dos provincias vinculadas directamente a la gigantesca central hidroeléctrica binacional. En castizo simple: achicamiento de funciones y de objetivos de la EBY, ajustándolas a las siempre mediocres pautas neoliberales.
Convenientemente “adornado” con palabras adecuadas al caso, el achicamiento de funciones se presento como “readecuar la organización” y “readecuarla a la de una firma (SIC) de generación moderna”, señalándose sutilmente como algo a mejorar que “la actual (o sea la vigente desde la anterior Administración Thomas) estructura operativa de la EBY está directamente vinculada con la construcción de un mega proyecto de ingeniería”.
Jibarizar a la gigantesca EBY y las múltiples funciones de generación eléctrica y también de poderoso factor de desarrollo de su entorno regional; involucionándolo al reducidísimo concepto de “firma de generación”, implica un retroceso descomunal, llevándonos a las épocas en que no solo ni se contempló la posibilidad de insertar a la EBY con su entorno y hacernos copartícipes de los gigantescos beneficios que produce esa limpia y eficiente generación, sino que incluso en los planes originales de los tecnócratas portuarios – liberales, ni se contemplaba interconectarnos ni a Misiones ni a Corrientes. Más aun, el nada inocente y muy mediocre concepto de “firma de generación” lleva directo al achicamiento conceptual y operativo de equiparar la Entidad Binacional a una corporación transnacional extranjera que solo busca egoístas beneficios financieros y se desentiende por completo de su entorno y de los Intereses Nacionales.
Dicho en castizo corriente, se achicaron funciones, de una entidad que prestaba el servicio y además se constituía en el gran epicentro desde el cual se manejarían los estudios, licitaciones y construcciones de las otras tres grandes hidroeléctricas programadas en la región –Corpus, Garabí, Panambí-; reduciéndose funciones y metas a una simple operadora de Yacyretá, que asimilada a una corporación privada extranjera, solo busca maximizar el lucro, desentendiéndose del desarrollo socio económico y de la integración con su entorno.
También dice que “se reprogramaron obras”, eufemismo que en rigor significa que se dejaron de hacer importantes obras de infraestructura económica y social, sobre todo en la Provincia de Misiones, la principal involucrada en el extenso embalse de la central (de aproximadamente 80 kilómetros de embalse, más de 60 están en Misiones), motivo por el cual es lógico que las inversiones en infraestructura se hayan concentrado en esta provincia. El “parate” de obras fue casi total, involucrando en ello la total paralización de las obras de autovía en la Ruta Nacional 105, que conecta a Posadas (capital de Misiones), con San José, y de allí con Buenos Aires. Es una ruta de gran valor estratégico, que une las dos grandes arterias viales de La Mesopotamia, las Rutas Nacionales 12 y 14, muy congestionada y con ello muy peligrosa. La paralización de esa obra implicará responsabilidad directa en los índices de accidentología, con su macabro saldo de muertes, mutilaciones y daños diversos…pero esas “nimiedades” a los neoliberales nunca les importaron. El freno a las obras programadas en Misiones es casi total, diametralmente opuesto a la activa gestión anterior, que acredita logros sumamente destacados.
La actual administración neoliberal de la EBY es la misma que en los años ’90 no pudo llevar la Central Yacyretá a su cota de diseño, obligando a las turbinas a operar fuera de rango y por ello produciéndoles serios daños, sobre todo en los álabes de las turbinas por efecto de la cavitación; es la misma que apenas pudo bosquejar parte de la Costanera de Posadas (hoy posiblemente la más extensa y una de las más hermosas de Argentina), que ni comenzó la Costanera de Encarnación, que no pudo encarar con la decisión debida las obras de protección costera (de las cuales las costaneras son parte esencial, pero no las únicas), ni relocalizar a pobladores de zonas costeras, ni prever ni hacer obras viales, 
ferroviarias, sanitarias, etc; y hoy, vuelve claramente a la misma metodología de inacción en el entorno socio económico, o sea a desintegrar a la EBY de su propia región, aunque se lo presente como “racionalización administrativa”.
Eso al contrario del muy activo accionar desplegado entre 2003 y 2015, en el cual ciudades como Posadas, Encarnación y otras, experimentaron una poderosa transformación positiva que las hicieron evolucionar dando un salto cualitativo descomunal y cuantitativo equivalente a más de cinco décadas de muy buena
gestión (es como si en esos doce años se hubieran concentrado obras, con visión urbanística de avanzada, que de otra forma tal vez se hubieran concretado en 50 o 60 años de hipotéticas buenas gestiones provinciales y municipales, o muy posiblemente nunca su hubieran hecho).
Para poner las cosas en su justo contexto, el “modelo” neoliberal para Yacyretá es el de una simple generadora, apenas “adornada” con algunas obras menores, ahora concentradas casi en su escasa totalidad en Corrientes; mientras que en la visión keynesiana anterior, se asemejó mucho al accionar muy activo de
integración al contexto socio económico local y regional, que Brasil impuso exitosamente en grandes obras como Itaipú, Itá, y otras; haciendo que las hidroeléctricas brasileñas sean factores regionales de desarrollo socio económico, y no solo meras generadoras de energía limpia y barata.
No es un dato menor, consignar que en los desastrosos años del
“superministro” Cavallo, su hombre fuerte en Energía, el Ing. Carlos Bastos (hoy del entorno de Macri – Aranguren) buscó “privatizar” (léase extranjerizar) Yacyretá, para con ello volcar afuera los gigantescos beneficios económicos y financieros del accionar de esta mega central hidroeléctrica, e incluso vender toda su producción a Brasil, para “dejar el campo orégano” (el campo libre) a las generadoras termoeléctricas…las mismas cuyos intereses sectoriales representa Aranguren y buena parte del entorno del macrismo. Bastos era “el hombre” en Argentina de la norteamericana Enron, la misma que quería quedarse con los sistemas de transmisión y distribución de Sudamérica, y que involucrada en un escandaloso manejo energético en California con “energías renovables”, quebró.
El actual Director Ejecutivo de la EBY, Humberto Schiavoni, se precia de haber concluido los estudios de Añá Cuá (tres turbinas a instalarse en un actual vertedero de Yacyretá que desaprovecha parte del caudal), además de los estudios previos para instalar otras tres turbinas en el complejo principal de la Central; y de haber avanzado en los trabajos de reparaciones o readecuaciones de turbinas y elementos vinculados (dañados por años de manejo inadecuado de la Central, por no haber alcanzado la cota operativa de diseño, en la anterior gestión neoliberal, a cargo del mismo Schiavoni, antes de 2003). Enhorabuena que así sea, es su función
específica…pero es bueno aclarar que esas tareas se habían comenzado y avanzado en la gestión anterior. O sea, en cierto modo, repite la metodología macrista de atribuirse obras e iniciativas anteriores, (e incluso de “inaugurar” obras ya inauguradas, lo cual perpetra repetidamente el presidente Macri, 
seguramente ante la carencia casi absoluta de obras propias en su gestión).
En síntesis, la Entidad Binacional Yacyretá achicó funciones a simple generadora eléctrica, disminuyendo drásticamente las inversiones en la región (lo que era una justa reparación y la clave para la inserción de la EBY en su entorno geográfico), desarmando la estructura profesional y operativa que hubiera servido
como sostén técnico y operativo para ejecutar las tan necesarias otras tres grandes obras hidroeléctricas binacionales planificadas en Misiones (2) y el norte de Corrientes (1).
Otra más de las tantas acciones implementadas para frenar o impedir estratégicas obras de generación eléctrica, y con ello inducir al deterioro intencional del PBI y promover el desempleo masivo; tal como se perpetró en Atucha III; los proyectos Néstor Kirchner y Carlos Cepernic; Chihuido I; la Central Carbonífera de Río Turbio; y las postergadas instalaciones de Turbinas de Vapor para completar los Ciclos Combinados de gran potencia, completos en sus fases de Turbinas de Gas en el anterior gobierno nacional.
Todo a la medida de aumentar la perniciosa dependencia del petróleo y el gas del Sector Eléctrico Argentino, tal como maneja el Ministerio de Energía la petrolera/gasífera británica Shell por medio de su personero y ¿ex? accionista.
Y por supuesto, las ineficientes “renovables” eólicas y solares,
promocionadas a ultranza en este gobierno nacional, al proveer energía intermitente, de baja calidad, que debe respaldarse en usinas de base, que en este esquema serán más turbinas de gas, grandes devoradoras de combustibles fósiles, aumentarán nuestra dependencia ya nocivamente patológica, respecto a los 
hidrocarburos.
Todo “a la medida” de un país pobre y sin industrias, como planifica y ejecuta nuestra brutal involución, esta versión recargada del neoliberalismo noventista, con muchos de los mismos perpetradores.
Magister en Gestión de la Energía Carlos Andrés Ortiz
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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