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viernes, 28 de octubre de 2016

AEROLÍNEAS ARGENTINAS ES SOBERANÍA – EL DÉFICIT COMO EXCUSA PARA EXTRANJERIZAR.
Seguramente nada inocente –preparando el terreno para la privatización-, y nada feliz la frase presidencial: “Aerolíneas nos cuesta dos jardines de infantes por semana”. Como le contestaron los trabajadores de AA, una empresa aérea no se compara con un jardín de infantes.
La soberanía no se mide en metálico ni en divisas, se la ejerce o se la resigna.
La aerolínea de bandera es mucho más que un ícono de soberanía, es una herramienta activa que sirve a la integración y al desarrollo nacional, con prioridades esenciales que van mucho más allá del circunstancial resultado de un balance o del cerrado criterio de asignación de costos que excluya los múltiples efectos positivos que son consecuencia de la existencia misma de la empresa aérea nacional, y de su imprescindible rol en nuestro país, el que por cierto tiene dimensiones continentales, y que si se considera la hoy disputada Antártida Argentina y los archipiélagos australes, se trata de un país bicontinental y con proyecciones en la amplísima “pampa azul” que es nuestra dilatada plataforma continental en el Mar Argentino. Claro que para los neoliberales, la Soberanía y el Patriotismo, son conceptos inexistentes e incompresibles, son cipayos asumidos.
Difíciles de cuantificar los perjuicios de diversa índole, que han sido consecuencia de la anterior extranjerización de nuestra aerolínea de bandera, que en los ‘90 redujo drásticamente las frecuencias, malvendió la buena flota que existía (para “hacer caja” rápidamente por parte de los españoles especuladores y delincuentes con traje falso de “grandes empresarios aéreos), remplazando esa flota propia por aviones rentados de regular estado de mantenimiento y muchas horas de vuelo acumuladas.
Cabe recordar el vuelo Posadas – Buenos Aires, que se estrelló a velocidad supersónica en Fray Bentos a consecuencia de una falencia motivada por “economías” mal entendidas. Murieron todos los ocupantes, en un “accidente” que pudo evitarse. ¿Cuánto vale una vida, cuanto valían todas esas 74 vidas truncas y el dolor inmenso de sus familiares y amigos?
¿Cómo cuantificar las demoras de personas enfermas, o discapacitadas, o que viajan para someterse a un tratamiento médico, o peor aun, que ante la falta de vuelos deban someterse a un torturante viaje en auto o en bus, de 8, 10, 12, 14,
o 18 horas de duración? ¿Cómo evaluar cuantos accidentes en ruta se evitan, al descongestionarlas reemplazando viajes en auto o en bus? ¿Cómo calcular el tiempo de empresarios y ejecutivos que al carecer de vuelos (los “privados” solo buscan mantener las rutas muy rentables), deben perder largas horas en viajes y
postergaciones, llegando agotados por muchas horas en rutas? ¿Cómo cuantificar el goce, traducido en salud y mejor calidad de vida, de una familia que puede vacacionar trasladándose cómoda y seguramente en avión, en las distancias enormes de nuestra vasta geografía? 
¡Claro está, que “la gente como uno” (como ellos, los muy ricos y oligarcas, los del “tipo social” de Barrio Parque o Recoleta, de la Sociedad Rural y similares) viajan en jets privados, cuando no en aviones propios! Por eso, los problemas precedentemente descriptos son “solo” para el 90 % de los argentinos, directa o
indirectamente. 
¿Cuánto vale para los argentinos del interior profundo (los de fuera del “núcleo duro” sojero – triguero- estanciero de la Pampa Húmeda), disponer de rutas aéreas transversales, que no están centradas en el embudo de Aeroparque – Ezeiza? Estos crudos hechos de la realidad, no suelen ser analizados por periodistas ni “intelectuales” de mentes cerradas o acomodaticias, desde “La
Capi”, el monstruoso conglomerado urbano de 15.000.000 de habitantes que se apretuja en torno a la Ciudad de Buenos Aires; ni tampoco por ciertos sectores acomodados del “suburbio grande de Capital Federal”, al cual voluntaria y lamentablemente se auto reduce la hermosa ciudad de Rosario, cuyas dirigencias y
referentes –salvo honrosas excepciones- solo miran aguas abajo hacia Buenos Aires y el mar, olvidando y despreciando el valioso y enorme hinterland existente desde Rosario hacia el norte, ramificado hacia el NEA y el NOA argentinos, Paraguay, Bolivia y el sur de Brasil…tanta es la ceguera geopolítica de ciertas
dirigencias con mentalidades estrechas.
Pero volvamos a la deplorable intencionalidad privatista – extranjerizante, apenas encubierta en la frase macrista respecto a las “preocupaciones presupuestarias” que dice tener el presidente corporativo neoliberal argentino.
Si tanto le preocupan los “costos fiscales” operativos de Aerolíneas
Argentinas, y tanta “sensibilidad social” dice sentir, con su “sensibilidad” por los jardines de infantes y temas sociales, caben muchos interrogantes, que dudosamente pueda contestar con sólidos fundamentos Macri ni su equipo de CEOs puestos a ministros y altos cargos estatales.
 ¿Por qué subejecutó diversos presupuestos sociales y educativos, entre ellos los destinados a jardines de infantes?
 ¿Por qué canceló planes educativos, como “FINES” (para que mucha gente pudiera completar estudios primarios y secundarios), “Argentina Sonríe” para dar soluciones odontológicas a tanta gente careciente, entre muchos otros planes sociales impiadosamente anulados?
 ¿Por qué se opuso y se burló de las creaciones de 16 nuevas Universidades Nacionales?
 ¿Por qué frenó drásticamente las construcciones de nuevas escuelas y hospitales públicos, que tan fuertes inversiones tuvieron en los doce años precedentes?
 ¿Cuántos “jardines de infantes” hubiera creado y mantenido con las retenciones al agro y las mineras que tan “graciosamente” condonó a los grandes terratenientes y las empresas mineras –básicamente extranjeras-?
 ¿Cuántos “jardines de infantes” podrían hacerse con los impuestos reducidos a los automóviles importados de muy alta gama y al champán?
 ¿Cuántos jardines de infantes podrían mantenerse muy bien, con los muy abultados aumentos de sueldos y remuneraciones, del propio presidente, su vice, ministros y otros altos funcionarios nacionales…y por qué no aplicaron idénticos porcentajes que los aprobados para los asalariados “comunes”?
 Ídem anterior, respecto a los indecorosos aumentos de las dietas de legisladores nacionales, de los sueldos del Poder Judicial, y de los “ñoquis gourmet” que están instalando en diversas reparticiones públicas, incluido un indefendible contrato millonario de Fabricaciones Militares para “asesoramiento de imagen”, en beneficio del nieto de la oligárquica conductora televisiva Mitha Legrand, Nacho Viale. 
 ¿Cuántos “jardines de infantes” podrían haberse construido con los impuestos que se dejaron de recaudar, a consecuencia del desplome económico general, muy acentuado en la industria, así como en los comercios de provincias fronterizas? ¿Acaso esta crisis no fue prearmada por los dogmáticos del neoliberalismo a ultranza?
 ¿Cuántos jardines de infantes podrían haberse construido con la escandalosa bicicleta financiera armada por Sturzenegger en el Banco Central, que es casi un calco de la operatoria similar perpetrada en los años ’90, por la cual ese mismo economista neoliberal fue procesado y solo zafó por mera prescripción por tiempo transcurrido, en otra muestra de “justicia adicta” al
establishment?
 ¿Cuántos jardines de infantes pudieron construirse con la siderales ganancias de la operatoria del dólar futuro, en la cual el Secretario de Coordinación Interministerial (una suerte de “primer ministro” semi en las sombras), Mario Quintana, “atendió de los dos lados del mostrador”, junto con otros allegados a las cúpulas del poder de CEOs macristas?
 ¿Cuantos jardines de infantes pudieron construirse con los impuestos – presuntamente con elevado grado de certeza- evadidos por el presidente y sus amigos, por medio de cuentas en paraísos fiscales; y la operación de contrabando de automóviles y/o autopartes, del grupo empresario Macri?
 ¿Cuántos nuevos aviones podría haber comprado Aerolíneas Argentinas, con el desmesurado incremento del déficit fiscal nacional perpetrado por manifiesta incapacidad o por voluntaria consecuencia de las  medidas de achicamiento económico y desmanejos de las cuentas públicas perpetrados por los neoliberales en el poder, que impúdicamente llegaron a argumentar “estamos aprendiendo sobre la marcha”? ¿No es acaso “el mejor equipo de los últimos 50 años”, según otro de los tantos dichos huecos de campaña del macrismo?
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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