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miércoles, 30 de diciembre de 2015

LAS INUNDACIONES NO SON CAUSADAS POR LAS HIDROELÉCTRICAS Entre la densa vocinglería de los comunicadores sociales superficiales, carentes de fundamentos, y al voleo (que tanto abundan), es moneda corriente que esta última gran inundación sea achacada por igual a dos supuestos “culpables absolutos”: la soja y las represas. Y como el concepto está instalado, citarlo es muy marketinero, y “políticamente correcto”. El concepto es, en lo concerniente a las hidroeléctricas, además de erróneo, dudosamente vertido con “inocencia”, pues pasa a ser parte -hoy fundamental-, de una nutrida y sistemática campaña de desprestigio de las hidroeléctricas, montada en Argentina por ONGs transnacionales (principalmente británicas), y por intereses asociados, como los que promueven al como sea las costosas y poco eficientes energías eólica y solar; y detrás de esas pantallas, los sempiternos poderosísimos intereses de las petroleras anglosajonas, hoy enquistadas en el poder formal de Argentina. Desde siempre, los liberales y neoliberales, han sido muy afines a los intereses de las petroleras extranjeras…cuando no sus gerentes o comisionistas al tanto por cuanto. ¿Patria…que es eso?…según ellos. Las usinas hidroeléctricas no “producen” agua, solo la almacenan –pudiendo regular en mayor o menor medida los caudales agua abajo, dependiendo de la configuración o características constructivas de la presa, que define el vaso o embalse que almacena el agua. Algunas, como El Chocón, tienen gran capacidad de almacenamiento en relación al caudal medio del río, y por eso, evitan las inundaciones; como antes eran recurrentes en el Alto Valle del Río Negro, y hoy pasaron a la historia. Otras presas, tienen menores capacidades de almacenamiento en relación al caudal del río; por lo general, las ubicadas en los ríos de grandes caudales, como el Paraná, funcionan como presas de pasada, lo cual significa que tienen baja capacidad de retener el caudal de agua, que circula constantemente. Algo pueden regular, básicamente bajando los picos de crecientes, como sucede con Yacyretá. Cuando en el Paraná, además de Yacyretá, tengamos Corpus, Itatí-Itá Corá, más abajo las dos grandes presas del Paraná Medio, e incluso el canal de vinculación –vía Iberá- del Paraná con el Uruguay, con toda esa infraestructura se podrá regular en forma mucho más efectiva cada creciente. Si además se hace un buen tratamiento costero, tal como en los últimos años trabajó efectivamente la Entidad Binacional Yacyretá en las extensas márgenes binacionales del vaso de la presa, la mayoría de las inundaciones pasarán a ser cosa del pasado, o eventualmente alguna gran creciente decamilenaria podrá en algunos lugares transformarse en inundación, pero con efectos mucho menores que los hoy –sin esas formidables defensas- produciría. Lo mismo cabe decir para el Río Uruguay, con Panambí, Garabí, y eventualmente otra obra a la altura de Monte Caseros, aproximadamente. Según trascendió en diversas fuentes que pueden considerarse objetivas, los evacuados en Brasil son mucho menos que en Argentina. Además de la diferente topografía (no tiene las grandes planicies como en el Gran Chaco, la zona pampeana y el centro sur de la Mesopotamia), el vecino del norte tiene a su favor una notable capacidad de regulación de los caudales, dada su formidable red de obras hidroeléctricas; pueden atenuar los picos de las crecientes. Con eso NO se está diciendo que nos hayan endosado la inundación. Sus presas son en general de pasada, o sea que no contienen las crecientes, solo tienen cierta capacidad de regulación, nada más. Y es interesante evaluar el casi nulo efecto de esta última creciente en Misiones. Mucho tuvieron que ver las obras de tratamiento costero que la Entidad Binacional Yacyretá construyó en las áreas pobladas del vaso de la hidroeléctrica en Misiones, lo que también hizo en Paraguay. Más al norte, el Paraná corre encajonado, y seguramente no se permitió que se vuelva a construir viviendas en áreas inundables en la en general escarpada costa. Y similar previsión se habría tenido en las márgenes del Uruguay. Por otra parte, para los que tozudamente siguen culpando a las hidroeléctricas por las inundaciones, es bueno recordar que en el Río Paraguay no hay ninguna hidroeléctrica, e igual está soportando una gran creciente y sus márgenes padecen hoy una gran inundación. En conclusión, las hidroeléctricas no provocan inundaciones, ni las agravan. Por el contrario, las mitigan, y en algunos casos, las impiden. Además, siguen siendo la tecnología más limpia, eficiente y económica, para generar energía eléctrica en gran escala. Y esto último es lo que molesta a los promotores de las termoeléctricas, sus asociadas las “renovables sesgadas” eólicas y solares, y al establishment financiero-neoliberal. MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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