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sábado, 19 de diciembre de 2015

ENERGÍA – EL PRETEXTO DE LA SUPUESTA CRISIS Es metodología “de manual” de los neoliberales, cada vez que llegan al poder, pretextar supuestas “crisis” gigantescas e insondables, para justificar aplicaciones de medidas recesivas muy acentuadas, de fuertes impactos negativos en la economía, y de procesos de golpes de gobierno y económicos que signifiquen brutales transferencias de ingresos negativas. Dicho en criollo, empobrecer a los muchos, para enriquecer –y mucho- a los poderosos. De paso, en base a masivas operaciones de difusión, repetidas hasta el cansancio por los operadores mediáticos “afines”, se busca cargar las culpas y endosar al gobierno precedente todos los costos de los paquetes de medidas que se implementan; o eventualmente se culpa a “la gente” (diluyendo responsabilidades concretas de los funcionarios políticos de turno). Las consecuencias de esas medidas –del recetario neoliberal-, son siempre muy negativas para el PBI (fuerte retroceso de la economía), y muy dolorosas para los sectores socio-económicos medios y bajos, pues significan rápidos empobrecimientos, y por regla general aumentos significativos de la desocupación. Aunque la clase media argentina, por lo general adolece de muy poca o nula memoria histórica, pecando por lo general de extrema superficialidad en sus análisis –muy fácilmente influenciable por las muy sutiles campañas mediáticas y psicológicas masivas-, debe recordarse que similares metodologías aplicaron al comienzo del “proceso” (Videla-Martínez de Hoz-1976), y en los años ’90 del menemato y el delarruato, períodos en los que literalmente se destrozó la economía nacional, se empobreció a grandes sectores de la población, y la desocupación llegó a límites altísimos. Con ese necesario encuadre acerca del “manual del buen ‘shockeador’ -cambios a los golpes- de la economía” (en este caso como golpe de mercado aplicado desde el propio Estado cooptado y manejado en directo por gerentes de transnacionales y otros agentes del establishment), intentemos analizar que hay de cierto en la presunta y dudosamente fundamentada “crisis energética”. Para simplificar, el Sector Energético puede analizarse en sus componentes principales: combustibles, energía eléctrica, y separadamente los gasoductos. - En combustibles, no hay ninguna señal de desabastecimiento ni cuellos de botella, que impidan el normal consumo de naftas, gas oil, gas natural y otros combustibles varios. En cambio, antes de la reestatización parcial de YPF, Repsol y las dos petroleras británica (Shell) y estadounidense (Esso), estaban desabasteciendo artificialmente al mercado, provocando largas colas para cargar combustibles, con el malestar consecuente (lo que era claramente un objetivo político de inducir al caos). Cierto que falta invertir más, para volver a conseguir el autoabastecimiento (e incluso un fuerte rol exportador, factible con los yacimientos no convencionales); pero eso lo está haciendo YPF sola y asociada con varios gigantes mundiales del sector (incluyendo otras empresas estatales). También se necesita contar al menos con uno o dos refinerías más. Es cierto que las importaciones de combustibles significan fuertes erogaciones de divisas. Pero la nueva apertura indiscriminada de las importaciones, con seguridad costará más divisas que las que se gastan en importar combustibles…y además estas últimas (aluvión de importaciones) implicarán cierres de fábricas y desocupación masiva. ¡Pero nada de eso significa “crisis energética”! - En energía eléctrica, cabe analizar las tres grandes áreas técnicas: generación, transmisión, distribución. - En generación, la Potencia Instalada aumentó muy acentuadamente en los últimos doce años, siendo de 32.464 MW en octubre pasado. La Potencia Firme (disponible efectivamente), pasó del orden de 18.500 MW a 26.000 / 27.000 MW. Si a la Potencia Instalada, se le deduce el normal margen de reserva (por mantenimiento programado o por otras fallas técnicas), se obtiene la Potencia Firme u Operable, y el pico de la demanda para este verano se estima en el orden de 24.000 MW. O sea, contamos con suficiente margen de Potencia Instalada. Es destacable que en los años precedentes, los incrementos anuales de demanda eléctrica fueron sostenidos y fuertes, dada la innegable reindustrialización que comenzó a fines de 2002, y también por las visibles mejoras en el nivel general de vida. En esos años, a veces casi al límite, nunca faltó Potencia para responder a la demanda eléctrica. Eso significa que hubo fuertes inversiones en el parque de generación, además de convenios de compra o intercambio de energía, con Uruguay, Brasil y Paraguay, a los que se suman recientes acuerdos con Bolivia. Hoy contamos con suficiente Potencia Instalada, y para el crecimiento anual de la demanda, existen proyectos para los próximos diez años, que de continuar sus procesos de licitación y/o construcción, aportarán 15.000 MW más, en un amplio abanico de hidroeléctricas, nucleares, térmicas, eólicas y otras. A esa magnitud considerable, siempre puede agregarse un par de grandes ciclos combinados, del orden de 800 MW cada uno; o mejor aun, comenzar los grandes proyectos hidroeléctricos largamente postergados, como Corpus, Garabí-Panambí, Paraná Medio y otros. Con ello se cubrirá la demanda prevista, más en función de las medidas restrictivas a punto de implementarse, como las fuertes subas y la implícita desindustrialización que implica la irrestricta apertura comercial. No se vislumbra escenario de crisis en Generación Eléctrica. - En Transmisión (alta y muy alta tensión), en el anterior gobierno se construyeron 5.500 Km de líneas, integrando a 10 provincias más al sistema, construyéndose obras emblemáticas postergadas por décadas, como la interconexión de La Patagonia, la de Cuyo-Comahue y la de NEA-NOA, esta última llegando en Alta Tensión a Formosa (originalmente planificada solo en el eje Resistencia – Tucumán). Eran obras que en épocas gobernadas por liberales, solo se escuchaban justificativos para demorarlas indefinidamente. Se completaron varios anillados, mejorando mucho las condiciones operativas. No es un escenario de crisis. - En Distribución (baja tensión), existe cierto nivel de atraso en las inversiones necesarias. Los cortes de suministro eléctrico en diversos lugares, son motivados por esas deficiencias. Hace falta invertir, sin duda, pero estas son inversiones fraccionables, de relativos bajos montos por fracción, y de menores complejidades técnicas que las obras de Generación y Transmisión. Hay problemas, pero dista mucho de ser un escenario de crisis. - El tema tarifario en general, y en particular de electricidad y gas natural, sin duda es complejo, pues el congelamiento prolongado en el tiempo, produjo un fuerte desfasaje entre tarifas y costos reales, lo cual implica un alto nivel de subsidios. Adicionalmente, la enorme disparidad de tarifas, que beneficia acentuadamente a los usuarios del área más rica de Argentina, es otro factor distorsivo, en este caso que data de al menos cinco o seis décadas. Tender a cuadros tarifarios similares en todo el país (que no parece ser un objetivo actual), sería muy positivo, y bastante complejo, por las distintas estructuras de costos, que favorecen a las prestadoras del servicio en las grandes urbes y zonas industrializadas. Suprimir los muy altos niveles de subsidios a la electricidad, es algo que debe hacerse, pero el gran tema es como. Aplicar las modificaciones de golpe, y tras cartón de la mega devaluación y el enorme “reajuste preventivo” de los precios, significará otro fuerte impacto negativo en las economías familiares, que sin duda será muy acentuado en los sectores socio-económicos medios y bajos. Esto sí es muy delicado, pero no alcanza para definir una supuesta “crisis general” del Sector Energético. - El sistema de gasoductos, que también recibió fuertes inversiones genuinas en los doce años precedentes, mejoró la capacidad de transporte, extendió considerablemente los ramales secundarios (ampliando significativamente el número de usuarios-beneficiarios), e incluso se puso en marcha una gran obra estratégica, como es el Gas-NEA, que si no se para ahora, significará terminar con la exclusión de las cuatro provincias y media que conforman el NEA (Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y mitad norte de Santa Fe). Era otra obra que los liberales decían que no se podía hacer. Otra obra de gran importancia geopolítica, es la interconexión de Tierra Del Fuego al continente, con un gasoducto submarino. Si bien se debe importar parte del consumo mediante barcos, lo cual es muy costoso, el cuadro general dista de ser una crisis. En síntesis, parece muy dudoso que existan condiciones de crisis energética, y la “emergencia energética” declarada y difundida, parece ser parte de la metodología de operar a los decretazos, estando en línea con otras “emergencias” declaradas, sin motivos que lo ameriten, como la “emergencia de seguridad”, que solo parecería tener el objetivo de abortar las protestas sociales que el paquetazo de medidas recesivas y de redistribución negativa de los ingresos, permite prever que muy posiblemente surgirán espontáneamente. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ MAGISTER EN GESTIÓN DE LA ENERGÍA Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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