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jueves, 24 de abril de 2014

LA ANTIGEOPOLÍTICA DE LAS OLIGARQUÍAS DE ÍBERO AMÉRICA
Las oligarquías de Íbero América, formadas bajo la férrea pero a la vez sutil tutela del hoy alicaído imperio británico, se caracterizan por su asumido rol de subordinados a la potencia anglosajona de turno, antes Gran Bretaña, luego EEUU, y en los últimos años con genuflexa complacencia a los dictados e intereses del semi difuso concepto de “potencias occidentales”; lo cual llevado al lenguaje más directo, debe leerse como la dupla EEUU – UE.
Esa sumisión, que suele tener características de vergonzosa genuflexia (debidamente ocultada por huecas menciones a “la democracia”, “la libertad”, “los valores occidentales”, y similares), se extienden o amplían a entidades vinculadas, como la OTAN, el FMI, la mega Banca transnacional de esos orígenes y bases operativas, y otras entidades de similares orígenes y objetivos.
Más claramente, esas oligarquías, con las complicidades y subordinaciones culturales del “progresismo” antinacional (que en Argentina se define como “mitro-marxista” y otros mercenarios anarco-marxistas, prestos a consumar piquetes y otros desmanes, o tareas de oposiciones psicológicas), están de hecho claramente alineadas y subordinadas a la troika neocolonialista del siglo XXI, formada por EEUU, Francia y Gran Bretaña, troika que puede tener algunos aliados menores, o aspirantes a sumarse a ese trío, como por ejemplo la España “comunitaria” (de la Comunidad Europea), que altaneramente dejó de lado posturas fraternales y respetuosas de décadas anteriores para con Hispano América, para adoptar tesituras arrogantes, invasoras e imperiales, cuando no abiertamente racistas (como el despectivo calificativo de “sudacas”); actitudes no solo anacrónicas, sino que claramente “le quedan grandes”; concepto ese aplicable a ciertas cúpulas dirigenciales oligárquico - liberales y sus claques mediáticas, pero no al buen pueblo español.
En esa línea de pensamiento, recientemente leí un artículo del Dr. Ricardo Lafferriere, titulado “Todos contra todos”; seguramente escrito de buena fe, de acuerdo a sus conocimientos y convicciones; pero no por eso deja de tener “mucha tela para cortar”, pues es un claro ejemplo de esas profundas limitaciones y confusiones doctrinales básicas, que suelen ser las consecuencias de las distorsiones y negatividades que resultan de la adhesión al liberalismo económico a ultranza (antinacional por antonomasia), y de autoasumida subordinación al colonialismo ideológico. Se podría, decir cargado de un "pacifismo" que no condice con el mundo real. Eso se desprende de su poca afortunada frase "El riesgo militar que implica la Unión Europea es inexistente". ¿Acaso puede desconocer las brutales agresiones de la UE contra Yugoeslavia, varios países del África Negra (por "los derechos humanos" y otras mentiras similares), contra Iraq, Libia, Siria, encubiertamente contra Ucrania...y sobre todo la agresiva permanente postura contra Argentina?
Y desmerecer las claras incomodidades que el accionar diplomático argentino de los últimos años, provoca en la altiva Gran Bretaña, es una actitud deplorable, que demuestra poner mezquinos intereses partidarios, por sobre los ALTOS INTERESES NACIONALES. Sobre todo considerando las enormes diferencias respecto al timorato e inocuo accionar del período delarruista, al entreguismo del menemato, y a las "contradicciones" o actitudes claramente negativas del alfonsinismo, en temas de enorme importancia geopolítica, como al frenar el Plan Nuclear Nacional (muy posiblemente ante presiones de “La Rubia Albión”), en una actitud que bien cabe calificar como de infame traición a la patria, en un accionar a la medida del objetivo permanente británic de obligar a la reprimarización forzosa de nuestra economía.
Justamente, curioso es, proviniendo el artículo que motivó el presente, de alguien con tanta experiencia política y diplomática; que todo su dudosamente fundamentado análisis lo sintetice en cuestiones regidas por política interna, aun refiriéndose a las múltiples y espinosas causas de la crisis de Ucrania; dejando a un lado las altas consideraciones geopolíticas, que son siempre bien analizadas y muy tenidas en cuenta por las grandes potencias y las que pretenden serlo.
Posturas como esa, de notable superficialidad conceptual, de ser creídas o adoptadas como bases de acciones, son muy perjudiciales para los intereses argentinos; y lamentablemente, suelen ser moneda corriente en el anacronismo de enfoques y serias limitaciones (o peor aún cómplices actitudes carentes de patriotismo), del reducido pero siempre poderoso establishment ultra conservador en lo político (de anacrónico anclaje decimonómico), y dogmáticamente liberal en lo económico (haciendo profesión de “fe económica” dieciochesca, apegado al liberalismo clásico totalmente fuera de contexto real).
Por una parte, apenas suavizado por algunos eufemismos de ocasión, se lamenta (razonamiento propio de cipayos asumidos, y no de un sutil diplomático no carente de patriotismo), por lo que enrevesadamente considera el auto inducido abandono del monopolio de la supremacía de EEUU (¿¡!?), omitiendo la evidente realidad que pese a la voluntad imperial del establishment “occidental”; en verdad el poder omnímodo del breve Período Unipolar (década del ’90), se le está escurriendo en forma aparentemente irreversible. Y no es que “aparentemente nadie se hacer cargo del liderazgo”, sino que claramente, estamos en una conflictiva época de transición, en la cual las únicas certezas parecen ser los deterioros aparentemente irreversibles de los hasta hace poco ómnimodos poderes de la troika EEUU – UE – OTAN (con su ala financiera conformada por entes ad hoc: FMI – BM).
Con inexplicable candor –impropio en un diplomático- abona la peregrina e indefendible tesis que las injerencias e intervenciones armadas de la ex Potencia Unipolar (e implícitamente hoy de la troika neocolonialista del siglo XXI: EEUU, Gran Bretaña, Francia), se perpetran para mantener o buscar el “bien público mundial”. Postura de hecho tan cipaya, tan antinacional, como la de los caceroleros (piqueteros de la alta oligarquía argentina), que a viva voz clamaron por una intervención militar directa de los marines “del gran país del norte”, para –según sus enrevesados pensamientos- “restablecer las ‘libertades’ en Argentina”; lo cual es tan brutalmente incalificable, como si se consideraría “libertadoras” a las tropas inglesas que nos invadieron en 1806 y 1807. ¡Absurdo total!
         En el análisis del desarrollo de la crisis ucraniana y su interrelación con el contexto mundial, asume posturas que ni los mismos analistas serios y respetables de EEUU y la UE se atreven a afirmar. Sin ningún rubor ni atisbo de amplitud conceptual, arroja todas las culpas del candente tema de la Ucrania actual, cargando las tintas en el –implícitamente acusado- expansionismo o voracidad de Rusia. Pero nada dice ¿puede acaso ignorarlo? de las acciones de guerras blandas con fuertes injerencias en Ucrania, con financiaciones prácticamente explícitas de la dupla EEUU – UE, que instalaron un gobierno de facto, derribando al precedente gobierno constitucional; tampoco dice nada de las abiertas intromisiones de la diplomacia, los poderes financieros y las fortísimas presiones militares (al menos declamativas) de los sectores más agresivos de la nada homogénea Unión Europea, alineada por convicción o a la fuerza, detrás de las embestidas norteamericanas, todo ello realizado en el “formato” ya utilizado en Libia, Siria, Venezuela, y ahora Ucrania, entre otros.
         Todo ello simplificado en un análisis, que en la jerga criolla corriente, decimos, “ser más papista que el Papa”, por parte de ese analista, que seguramente no por casualidad publica en un medio electrónico que difunde el más reaccionario ideario ultra conservador y neoliberal, el mismo que –probadamente- tanto daño hizo a Argentina y a Íbero América.
         No es un dato menor constatar históricamente, que mientras que las oligarquías Íbero Americanas han sido casi constante egoístamente antinacionales (se asumieron como conductores forzosos de semi colonias económicas); otras oligarquías de viejos Estados con raíces varias veces centenarias, pese a defectos y egoísmos sectoriales, y muy a sus modos, no han dejado de defender los respectivos Intereses Nacionales.

CARLOS ANDRÉS ORTIZ

ANALISTA DE TEMAS ECONÓMICOS Y GEOPOLITICOS

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