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miércoles, 12 de marzo de 2014

YACYRETÁ Y EL ECOTERRORISMO, ¿TIENE AUTORIDAD MORAL LA FARN?
Recientemente la Central Hidroeléctrica Binacional Yacyretá, fue blanco de un nuevo ataque ecoterrorista, de la misma metodología y similar nivel de falsedades, escandalosamente presentadas, como los consumados en años anteriores, todos probadamente falsos. Recordemos que el burdo escrito panfletario, lleno de presuntas “denuncias” huecas, y de rimbombantes acusaciones sin sustento ni elementos probatorios, e incluso incurriendo con alevosía en el absurdo y la incoherencia, estaba rubricado por un “ingeniero”, omitiendo curiosamente el hecho no menor, que es un ingeniero agrónomo, además de activista del ultra ecologismo. ¿Un agrónomo dictaminando acerca de estructuras de hormigón armado…?
Así como su “socio” de las panfletarias acusaciones de hace dos años, no pudo sostener ninguna de sus falacias ante la Justicia, es también muy dudoso que el activista que montó el circo de las “acusaciones modelo 2014” las pueda sostener, ante la intimación que según trascendió en los medios, ya debe haber recibido, acorde a los al menos muy audaces ¿o irresponsables? términos usados.
También hace aproximadamente media década, habían montado el circo respecto al supuesto “trasvase de aguas al Iberá”, lo cual se demostró falso…
Pero “curiosamente”, las rotundas desmentidas, no tienen las amplias coberturas mediáticas que sí son utilizadas al montar los operativos acusatorios, con lo cual logran engañar a la opinión pública, que es lo que buscan esos agentes de guerras psicológicas, no por casualidad guiados y alentados por ONGs manejadas desde los centros del Poder Mundial, básicamente del G 7.
Detrás de esas supuestamente “inocentes” y “altruistas” campañas montadas para denostar a hidros y nucleares, e imponer al como sea, masivas instalaciones de centrales eólicas y solares, existen poderosos intereses, nada transparentes por cierto, con fuertes motivaciones económicas y con evidentes connotaciones geopolíticas; tema en si muy amplio, ya explicado previamente en numerosos artículos, y con amplitud en mi último libro, Los Profetas del Caos, transcripto en mi blog: cao.energia.blog.spot. El tema seguramente volverá a ser analizado, en futuros artículos.
Volvamos al caso del último ataque del ecoterrorismo, pretendiendo desacreditar nada menos que a la más importante central eléctrica con la que cuenta Argentina, en sociedad con Paraguay.
En un accionar evidentemente concertado, poco después de las disparatadas “acusaciones” del agrónomo y agitador ecolátrico misionero, tomó estado público un pseudo acusatorio “pedido de antecedentes” presentado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), ante la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), cuya redacción pretende dar a esa ONG europea un rol de “juez” ambiental, para lo cual no demostró tener los kilates éticos imprescindibles.
No puede sorprender el oportunismo de FARN, pues los activistas del ecoterrorismo actúan asociadamente, y el “pedido de informes” de FARN es claramente un elemento de presión a favor de verborrágico opinante agrónomo, que claramente padece de incontinencia verbal… La metodología del ecoterrorismo usualmente opera presentando respaldos a las falaces denuncias de otros ecoterroristas, así sean esos respaldos poco más que sellos de goma…pero con poderosas financiaciones provenientes de EEUU y/o de la UE; siempre como actores semiencubiertos, de los operativos de “guerras blandas” (soft wars), que con tanta recurrencia tienen a esas ONGs como elementos de choque.
FARN fue uno de los entes responsables del mamotreto impresentable, lleno de falsedades, tergiversaciones, omisiones y “verdades a medias”, con el que se montó el panfletario escrito pomposamente titulado “Escenarios Energéticos Argentina 2030”; en el cual plantean con carácter de “política energética obligatoria” (so pena de ser “acusado” de “atacar al medio ambiente”), un enrevesado conjunto de opiniones, en las que en los hechos pretenden prohibir las usinas hidroeléctricas y nucleares, a la vez que despotrican fuertemente en contra de la muy necesaria explotación de hidrocarburos no convencionales en Argentina.
Ese mamotreto divorciado de la rigurosidad técnica, que además pretende avalar un crecimiento de la demanda bajísimo (incompatible con un país en pleno proceso de desarrollo socio económico), es casi un calco de otro similar montado en Chile. O sea que es parte de un ataque en gran escala, en contra del desarrollo de Sudamérica, y de la promoción exagerada y nada inocente de las falaces “soluciones” de las eólicas y solares, con toda la carga de subsidios y prebendas que exigen con una liviandad pavorosa, y con una actitud patoterilmente dictatorial.
En castizo simple, por más que los floreos de redacción pretendan taparlo, esas genocidas ideas tienden a instalar el desabastecimiento energético crónico en Argentina, haciéndonos dependientes de las importaciones de petróleo y sobre todo gas natural. Ese desabastecimiento, y las enormes fugas de divisas que provocarían los descomunales montos de importaciones de hidrocarburos, echarían por tierra todo intento de desarrollo socio económico, por el doble efecto de la falta de energía y las carencias de divisas.
¡Con eso nos volverían a transformar en el país estancia, que tanto añoran las potencias del G 7 (sobre todo Gran Bretaña), que dócilmente nos resignemos a ser!
Y como jugoso “negocio” adicional, quieren imponernos el irracional concepto de hacernos depender totalmente de las muy costosas energías eólica y solar, totalmente inviables para el rol de energías de base, para lo cual carecen de la capacidad técnica necesaria, pues solamente son energías complementarias, dadas sus limitaciones técnicas y serios problemas de operación.
Es necesario enfatizar el hecho indiscutible que las únicas tecnologías aptas para operar como centrales de base de todo sistema eléctrico, son tres: hidroeléctrica, nuclear y termoeléctrica (esta última quemando combustibles fósiles). Al oponerse a las hidros y nucleares, esos falsos ecologistas, hacen lobbies (presiones descaradas) para favorecer los poderosos intereses vinculados a la termogeneración (fabricantes e importadores de usinas que funcionan con petróleo y gas, proveedores de repuestos, lubricantes y refrigerantes, transportistas de petróleo, grandes petroleras-gasíferas anglosajonas, y toda la troupe de especialistas y otros, vinculados al descomunal negocio, que en muchos casos degenera al concepto de negociado, el cual perjudica a los Intereses Nacionales, entorpeciendo el desarrollo, y con él al nivel de empleo, la industrialización, el desarrollo tecnológico nacional, etc. Además de promocionar una tecnología muy contaminante, nada ecológica.
Pero además, promueven en forma descarada, que se monten gigantescas operatorias de jugosos subsidios y otras prebendas (como asegurar la venta de las energías eólica y solar, aunque el sistema eléctrico no las necesite). Debe enfatizarse que esas energías (eólica, solar y otras eufemísticamente llamadas “renovables”, solo son viables en base a muy fuertes subsidios, -que si se implementan las terminamos pagando todos los contribuyentes-, garantizando la rentabilidad sin importar la ineficiencia crónica de esas fuentes de generación.
Claramente FARN cumple el mismo rol de sus “colegas” Greenpeace y WWF (estas últimas con extensiones pseudo independientes, que operan con otros nombres). Todo ello como parte de los organismos de presión al servicio de Gran Bretaña, de la UE y eventualmente de sus socios de EEUU.
Con esos “menudos” antecedentes, ¿tiene FARN estatura moral para investirse como juez del accionar de un ente que además de producir una enorme cantidad de energía hidroeléctrica (remplazando el accionar de usinas termoeléctricas, que de no funcionar Yacyretá, quemarían 5.000 millones de litros de gas oil o combustibles equivalentes), es además un poderoso factor de integración argentino-paraguaya?
Sin duda FARN no tiene ninguna solvencia moral para ello, y claramente está en contra de la positiva integración de los países del Mercosur y la Unasur, acorde al viejo principio de la política exterior británica: “divide y reinarás”. Por eso también ataca a Yacyretá, como a los otros proyectos hidroeléctricos binacionales, que son claves para sustentar nuestros procesos de desarrollo socio – económico.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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