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lunes, 12 de febrero de 2018

DEVOTOS DE “SAN TERMO”
No confundir con San Telmo, fraile español de notable capacidad oratoria y vida ejemplar, que vivió en los albores del milenio pasado, y dio su nombre a uno de los barrios más característicos de Buenos Aires, el cual fue en épocas coloniales uno de los lugares de mayor concentración de esclavos negros de la por entonces aldea – puerto, refugio de contrabandistas y especuladores (en algunas cosas, la realidad parece no haber cambiado mucho…).
No es San Telmo el eje de este artículo, santo que habría tenido muchos devotos entre los esclavos que vivían o se reunían en el actual barrio porteño de ese nombre, o en sus inmediaciones.
Me refiero acá a los muchos argentinos (y también compatriotas de la hoy deshilachada Patria Grande), que hacen todo un culto con visos de paganismo acomodaticio, respecto a su inveterada costumbre de “vivir en un termo”, ajeno e inmune a la cruda realidad que se nos muestra y nos golpea día a día con mayor claridad, descarnada exclusión social y pisoteo de todo atisbo de dignidad nacional, tal como es el conjunto de consecuencias de la aplicación de políticas neoliberales, aplicadas por los “monjes negros” (1) de la CEOcracia apátrida, soberbia e insensible.
Los “devotos de San Termo” se rodean de una gruesa pero muy vulnerable coraza, dentro de cuyos estrechos límites vegetan existencias enmarcadas por misérrimos conceptos elusivos y de última cobardes en grado superlativo, con los cuales intentan autojustificar el autismo social y político en el que se abroquelan; para abstraerse de la realidad y evitar asumir posturas que los saquen del supuesto limbo de la nadería conceptual.
Dicho en criollo simple, buscan abstraerse de la realidad, para no asumir compromisos y no hacerse cargo de sus propios errores –muchas veces burdos y gruesos- cometidos en temas políticos y sociales.
Pero las gruesas capas del termo son frágiles, pues carecen de solidez conceptual y de todo principio ético. Por eso se resquebrajan fácilmente e incluso se desploman ante toda crítica bien fundamentada, así sea muy elemental.
La última coraza que utilizan los “devotos de San Termo” es una dura capa de agresividad, que se muestra no bien se destruye –fácilmente- la gruesa pero débil carcaza interior. Es como decir que por fuera tienen una densa pero frágil capa de barro cocido, que cede y se agrieta hasta desmoronarse a poco que rocen con puntiagudos análisis bien fundados. Alli aflora la capa interior de duro hierro retorcido, que parece invulnerable, pero se oxida fácilmente al contacto con la realidad, cuando se cae la caparazón exterior.
Entonces el “devoto de San Termo” suele autoexcluirse, encerrarse en grupos de otros “devotos” paganos del conformismo cómplice, o bien se mal escuda en formalismos religiosos que se dan de patadas con enseñanzas espirituales esenciales, como aquellas de “a los tibios los escupiré de mi boca”, que dijo claramente El Maestro de Palestina…¡porque sin duda que la tibieza de no comprometerse con el bien de la Patria ni con la solidaridad social, es la característica distintiva de los “devotos de San Termo”. Y como último vano recurso elusivo, expresan con supuesto desagrado “no me importa la política”, siendo que usualmente apoyan con entusiasmo digno de mejor causa, a los sectores más recalcitrantes antinacionales, oligárquicos cerriles y socialmente excluyentes, siempre convenientemente envueltos en pegajosos mensajes “por la libertad” (en abstracto), “a favor de la democracia” (simplemente formal, pero excluyente y tiránica en sus aplicaciones, como sucedió siempre que gobernaron los liberales en Argentina), o “contra la corrupción”, muletilla fácil que como constante siempre se usó contra gobiernos de orientaciones nacionales, y que los “devotos de San Termo”, como marionetas de los mercenarios de la manipulación pública, nunca utilizan contra los usualmente muy corruptos y apátridas gobiernos liberales y en las últimas décadas en su versión recargada que es el neoliberalismo.
Aunque lean pensamientos claros como el acá expresado, con supuesto desdén fingirán no entender o no darse por aludidos.
Y no les importa que las consecuencias de su desdeñoso y acomodaticio accionar, lleguen incluso a provocar la disolución nacional, como es el real peligro actual.
Muchos de esos “devotos de San Termo”, como claros ejemplos de fariseísmo semi encubierto, de verdadera hipocresía política, dicen ser “muy cristianos” (sean católicos, evangélicos, luteranos, etc.), predican bondad y compromiso pero sus acciones elusivas, superficiales y acomodaticias no corroboran sus dichos; y muy posiblemente existen casos similares en las otras dos grandes religiones monoteístas.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
(1) Concepto político que en Argentina designa a los que detentan y manipulan el poder desde las sombras del anonimato o de la escasa visibilidad pública de sus acciones.

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