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viernes, 23 de junio de 2017

LOS AMOS APLAUDEN AL ESCLAVO SERVIL
El actual gobierno neoliberal de Argentina, al unísono con los medios de difusión concentrados que le son afines, presentan como “un gran logro” que varios presidentes, primeros ministros y figuras relevantes del G 7 (1) y de la UE (2), expresen grandes alabanzas y frases rimbombantes de felicitaciones, por los “grandes logros” y por el “cambio de orientación” forzados en la economía argentina desde que asumió el poder.
Pocos o ninguno de los exultantes funcionarios argentinos y de la claque periodística que los blinda mediáticamente y apoya sin fisuras, se detienen a analizar que esas casi monocordes “amplias felicitaciones” no están respaldadas por inversiones genuinas masivas, de la prometida “lluvia de inversiones” repetidamente citada en campaña por el neoliberalismo hoy gobernante.
Más allá de algunas migajas prometidas más bien como compromisos formales para salvar las apariencias (como algunos montos ridículamente pequeños prometidos como inversiones por unas cuantas empresas germanas de las muchas instaladas desde hace décadas en Argentina), lo real es que las únicas entradas masivas de divisas son las destinadas a la timba financiera implementada por el Banco Central (el festival de bonos, bola de nieve que hoy es casi impagable, tal como en los ’90, y con el mismo ideólogo – implementador); además de las también masivas entradas de divisas a consecuencia del frenético endeudamiento externo, las cuales en su casi totalidad solo alimentaron las enormes fugas de divisas a niveles récords, en un cuadro patológico que nos lleva a toda velocidad a un colapso financiero masivo, como el de 2001.
Toda la catarata de “felicitaciones” meramente formales del G 7 y la UE, ni tampoco el insólito endeudamiento a un siglo asumido casi a las apuradas, sirvieron de nada ante el intento de lograr la recategorización de Argentina, en un ranking mundial de países, elaborado por un poderoso e influyente grupo financiero norteamericano. Seguimos cómodamente instalados en la “tercera división”, en el grupo de frontera de naciones “menos confiables”, pese a que complacientemente el gobierno aplicó durísimas medidas recesivas, como son las “recomendadas” (léase ordenadas) por el FMI y los poderes financieros transnacionales.
Todos los indicadores económicos y sociales, muestran un descalabro generalizado y rápidamente en agravamiento, con las únicas salvedades de determinadas actividades del poder concentrado tradicional; o sea “el campo” (las grandes oligarquías sojeras y similares), la gran minería transnacional, y el sistema financiero; este último también en gran medida de capitales extranjeros.
Entonces, cabe preguntar, ante semejante desbarajuste económico a escala masiva; y ante la destrucción social generalizada que afecta al 80/85 % de la población, en un esquema político económico en el que sobra –por exclusión violenta y por consecuente falta de fuentes laborales- la mitad de la población; pese a ese visible cuadro de destrucción socio económica a escala de caos generalizado…¿porqué entonces tantas calurosas felicitaciones del extranjero?
La respuesta es obvia, pero requiere conocer la dolorosa historia argentina, así como la realidad geopolítica mundial con los cambios de paradigmas del poder y las presiones conducentes a instalar al como sea la globalización salvaje.
En el marco de una independencia meramente formal, y de un exultante patriotismo hueco “de himno y bandera” (cromático y musical, dice el Dr. Julio C. González), en la mayor parte de nuestros 201 años hemos sido una colonia político - económica de Gran Bretaña, una suerte de “protectorado”, que desde “el proceso” o según como se considere, desde “la fusiladora”, amplió el abanico de dependencia a las potencias industriales tradicionales.
Pocos fueron los gobernantes que no se amoldaron a ese esquema deletéreo (envuelto en formalidades y oculto tras apariencias), de subordinación explícita. Y todos ellos soportaron las agresiones del establishment, en sus diversas manifestaciones. Rosas, Yrigoyen, Perón, en cierta forma Frondizi, y aunque escandalice a cierta clase media “paqueta” y a los muy confusos patrioteros de bandera, los Kirchner. Y a todos ellos los persiguieron, condenándolos al exilio forzoso o al encarcelamiento con saña y ferocidad (intentándolo frenéticamente en el caso de CFK), armando pretextos al como sea.
Cabe rescatar el accionar de unos pocos gobernantes, que pese a ser
liberales, aportaron al engrandecimiento nacional: Carlos Pellegrini, Julio A. Roca y alguno que otro más.
Existen muchos casos de sumisión explícita, asumida y vergonzosa, de cipayos argentinos subordinados a Gran Bretaña principalmente, pero también a EEUU y otros del G 7; y entre esos es de recordar, que en 1935, al rubricarse el “estatuto legal de la dependencia” (el pacto Roca – Runciman), el firmante y por entonces vicepresidente, “Julito” Roca (hijo del General), exclamó exultante, a los postres del banquete de sumisión formal en Londres: “Argentina es lo joya más preciosa de la corona de su majestad”.
La Argentina industrial y tecnológica del peronismo, que iba al
autoabastecimiento petrolero, molestaba al poder británico, que quería la colonia dócil productora primaria de materias primas, visión que en forma retrógrada y apátrida era (y es aun hoy) compartida por la oligarquía campera, y sus aliadas, la oligarquía importadora y la financiera asociada al capital extranjero.
Esos sectores operaron usando a los militares liberales cipayos (marionetas británicas), para perpetrar el genocida golpe de Estado de 1955, del cual una de las primeras medidas fue dar en concesión petrolera toda la Patagonia desde el Paralelo 42 hacia el sur, entre otras aberraciones varias.
Esos sectores antinacionales no dejaron nunca de operar, siendo sus picos de acciones nocivas los perpetrados en “el proceso” (3), en los años ’90 (4), viéndose todo acentuado y acelerado en el último año y medio de reinstauración neoliberal.
En lo geopolítico, (si bien demuestra ser soslayado mayoritariamente por el sector militar –cooptado por el liberalismo rampante-, cuyos componentes deberían ser los principales expertos en la materia), resulta muy claro que la crisis financiera global de 2008 no se termina de superar, siendo evidente que las potencias tradicionales se esfuerzan por transferir sus costos económicos y sociales a los países subdesarrollados (antes llamados “del Tercer Mundo”).
Con un Estado activo, con imprescindibles medidas proteccionistas, y con acciones geopolíticas “transversales” (o sea fuera del eje de subordinación tradicionalmente instituido por las potencias tradicionales), Argentina había logrado amortiguar en buena medida el impacto de la crisis financiera global del 2008; evitándose la recesión, la destrucción económica y el empobrecimiento masivo de nuestra población, si bien el contexto global incidió negativamente disminuyendo los muy altos índices de crecimiento del PBI que logramos entre 2003 y 2008.
El retorno del neoliberalismo recargado desde fines de 2015, logrado principalmente por el accionar corrosivo de brutales campañas mediáticas (el “periodismo de guerra” lo definió uno de los operadores de Clarín), eliminó drásticamente todas las medidas proteccionistas y los frenos a la depredación desenfrenada del sector financiero transnacional y sus ramificaciones internas,
volcándose a destruir masivamente a la industria, los entes tecnológicos, el pequeño comercio, y a desarmar todo el entramado previsional.
Adicionalmente al desmadre general socio económico (tapado por el blindaje mediático), el endeudamiento externo frenético, desmadrado y hoy ya a niveles sin parangón en toda nuestra historia, nos ata como súbditos dóciles de los mandatos de los poderes financieros transnacionales.
¿A quien puede sorprender que los que nos dan créditos en condiciones de usura, feliciten a sus empleados jerarquizados, que hoy manejan las desarticuladas
finanzas del hoy subordinado Estado argentino? (esto a propósito de las “felicitaciones” que recibió Caputo por endeudarnos a 100 años a una tasa altísima).
¡El esclavo volvió al redil, arrodillado y pidiendo perdón a sus impiadosos amos! (como vergonzosamente hizo Prat Gay en España). Está en plena ejecución el Plan Morgenthau, de balcanización y disolución de Argentina, y nadie parece darse cuenta.
(1) Grupo de los Siete, potencias desarrolladas tradicionales, ex primeras economías mundiales hasta hace un cuarto de siglo atrás.
(2) Unión Europea.
(3) 1976 – 2001.
(4) 1989 – 2001
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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