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lunes, 16 de mayo de 2016

GEOPOLÍTICA REGIONAL Y MUNDIAL – GOLPE PARLAMENTARIO EN BRASIL - NUEVOS FORMATOS DE VIEJAS METODOLOGÍAS INTERVENCIONISTAS
Analizados aisladamente, diferentes sucesos actuales, algunos recientes y otros no muy antiguos, con seguridad conducirán a conclusiones erróneas, sesgadas o muy incompletas.
El golpe de Estado parlamentario en Brasil, el virtual golpe de Estado mediático en Argentina, el anterior golpe de Estado parlamentario precedido de violencia prefabricada en Paraguay, el persistente golpe de Estado mediático/mercenario insurreccional/económico/parlamentario en Venezuela, la insurrección mediática-militar en Ecuador, los intentos de asesinato a Evo Morales, y otros, no podrán comprenderse en su inserción geopolítica mundial, si se los analiza separadamente.
Las “espontáneas” explosiones sociales que como reguero de pólvora se extendieron en el norte de África y Asia Arábiga (“la primavera árabe”), el golpe de Estado de similar formato en Ucrania y los sucesos posteriores; las intervenciones armadas de Francia en varias ex colonias africanas; la guerra intervencionista en Siria con complejo formato de “espontáneos” grupos de violencia armada (similares a lo perpetrado en Libia); el expansionismo al este practicado por la OTAN, con exhibición de “musculatura” militar en ambos lados; los múltiples roces cuasi bélicos en el Mar de La China; las “preocupaciones” pseudo ecologistas de ONGs británicas en el Polo Norte y sus injerencias en muchos lugares, incluso en Argentina, como promotores del subdesarrollo crónico; el accionar de los grupos de poder del mega capital financiero transnacional; y otros sucesos, englobados en la guerra mediática/psicológica que se libra sin cuartel a escala planetaria; todo eso permite inferir con mayor precisión el tenor de los rápidos y violentos cambios que se están verificando, poniendo el eje de estos análisis en nuestra región de Íbero América y El Caribe.
Los virajes de 180 grados casi simultáneos en Argentina y Brasil, más las amenazas claras en Venezuela, exceden largamente los escenarios de las respectivas políticas domésticas, insertándose en ese contexto de nueva guerra fría que hoy se visualiza claramente, a consecuencia de la caducidad del efímero Mundo Unipolar y el surgimiento de la Multipolaridad y la era de los Grandes Bloques Regionales.
En el actual Mundo Multipolar, existen hoy tres o cuatro (según como se analice) actores principales con influencias mundiales, más otros regionales importantes a ser tenidos en cuenta en las ecuaciones de poder.
Con una dinámica mucho mayor que la existente en el Mundo Bipolar anterior al colapso de la Unión Soviética, los acontecimientos de precipitan y las mutaciones vuelven caducos algunos análisis en poco tiempo, en un marco de fluidez que superpone crecientes relaciones comerciales con feroces enfrentamientos estratégicos, de lo cual el ejemplo más candente serían las relaciones entre China y EEUU; y con matices diferentes, entre la Vieja Europa con EEUU y su brazo armado la OTAN, confrontando duramente y con sordina, contra la renaciente Rusia.
Esta reedición de la Guerra Fría, ahora sin las profundas connotaciones doctrinales de la anterior (que enfrentaba al capitalismo con el comunismo), tiene prácticamente los mismos actores principales (la tríada EEUU-UE-Japón, y Rusia-China), en un enfrentamiento esencialmente geopolítico; pero cobran importancia otras potencias regionales que se proyectan a escalas mayores.
En ese contexto, el Bloque de los Emergentes del BRICS resulta claramente molesto a las Potencias Tradicionales, aquellas que en algún momento formaron el G 7, que puede simplificarse conceptualmente en la tríada EEUU, Japón, Europa Occidental (en rigor, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia).
Es de recordar que estuvo muy cerca de ampliarse el “club” de Emergentes, al evaluarse…hace tan poco pero hoy tan lejos, la incorporación de Argentina en el proyectado BRICSA.
Además, la conformación de Bloques Regionales potentes y sólidos, es marcadamente disfuncional a los intereses y “mandatos” del mega poder, pues esos Bloques Regionales consolidados, les disputan Poder a las Potencias Tradicionales Hegemónicas e incluso al más sutil Poder Financiero Transnacional.
Uniendo esas piezas de la compleja realidad geopolítica mundial, se entiende claramente que la cooptación de Argentina y Brasil por parte de los peones locales (las oligarquías de Argentina y Brasil) de los factores de poder neocolonial, si se consolidara resultaría una obra maestra de la geopolítica de las Potencias Tradicionales y del asociado Poder Financiero Transnacional.
De un solo golpe, si logran consolidarse, destruirán la esencia del Mercosur, desbaratarán la Unasur y tornarán inviable a la Celac; además de lo cual debilitarán sensiblemente al BRICS, tornando inviable su ampliación al BRICSA. Además, de hecho pasarán a ser letra muerta los Acuerdos Estratégicos de nuestros países con Rusia y China, los cuales no implicaron cláusulas de subordinación geopolítica, e incluso nos hubiesen sido útiles para consolidar nuestros desarrollos y darnos ampliados marcos de acciones geopolíticas propias.
Los pasos siguientes, de proseguir en nuestros países el dominio neoliberal transnacional, son subordinarnos a las nuevas versiones del ALCA, que son los tratados de “libre comercio” que ya existen y otros que planean imponernos; como el Tratado del Pacífico y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (comandados por EEUU y como vallas de contención a China, y como herramientas de sumisión perpetua de otras economías nacionales), el proyectado tratado de libre comercio con la Unión Europea, y sin duda otros similares que se implementarán a breve plazo, si logran su cometido de imponernos “economías abiertas” (léase subordinadas e indefensas) para nuestras naciones y nuestra región.
Esos tratados de aperturas totales, no solo implican las de por si muy negativas desindustrializaciones masivas y las destrucciones de nuestros propios proyectos de desarrollo tecnológico, sino también la imposibilidad de producir y desarrollar medicamentos genéricos, la anulación de todo derecho social elemental, incluida la estabilidad laboral, y la imposición de normas legales transnacionales que “protejan” a las corporaciones y las hagan inmunes a nuestras leyes y nuestros propios derechos básicos.
Miseria para muchos, riqueza para muy pocos y sobre todo para los factores de poder extranjero, y la desaparición de todo atisbo de independencia y dignidad nacional, pueden ser consideradas las claves de esas acciones de apertura total, que los procesos neoliberales en marcha en Argentina y Brasil significarán para nuestros países y la región, si logran imponerse.
Para mayores elementos de juicio de estos amplísimos temas, me remito a mis libros “Geopolítica de Los Imperios” y “Del Colonialismo Decimonónico al Neocolonialismo del Siglo XXI”, publicados en el blog caoenergia.blogspot.com.ar
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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