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sábado, 23 de enero de 2016

ENERGÍA - ¿EMERGENCIA POR LA CRISIS O CRISIS POR LA EMERGENCIA?
Los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) y las sucesivas declaraciones de “emergencia” en las distintas áreas de gobierno, son los rasgos característicos del nuevo gobierno neoliberal de Argentina. El Sector Energético no fue la excepción.
Tal como expliqué en dos artículos recientes (Aranguren ¿ministro argentino o…?; Energía, ¿el presidente no sabe?), la situación del Sector Energético Argentino no mostraba de ningún modo un cuadro de “crisis” ni mucho menos, que ameritara la declaración de “emergencia”.
Sin dudas existen problemas, pero toda economía en crecimiento y en transformación hacia el desarrollo, exhibe problemas. Los principales son: en lo eléctrico, los atrasos tarifarios, que incluyen fuertes asimetrías entre las muy subvencionadas tarifas de Capital Federal y el Conurbano, respecto a todo “el resto” del país; y cierto nivel de retrasos en las inversiones en Distribución (o sea líneas urbanas, de baja tensión, con todos sus sistemas involucrados –redes, trafos, etc.-); mientras que en lo energético global, la falta de autoabastecimiento de petróleo y gas natural.
Algunos opinantes, incluyendo expertos y periodistas, además de funcionarios y asesores de los mismos, con dudosa objetividad o sesgadamente, presentan como “un gran problema” las inversiones que deben hacerse en nuevas usinas (Generación) y en sistemas de Transmisión (redes de alta tensión)…¡pero ese no es un “problema” sino una realidad que con adecuada planificación y acción, perfectamente se puede ir cubriendo adecuadamente. Claro está que para los liberales, toda gran inversión necesaria, siempre fue “un problema”, por lo que no son expertos en desarrollo, pero si en excusas para diferir obras e inversiones en infraestructura básica y estratégica. La Historia Argentina lo demuestra.
En los doce años precedentes, superando incluso atrasos considerables en inversiones en Generación y Transmisión (G y T) en los que se incurrió en los últimos años del anterior período neoliberal (1999-2001), hubo fuertes inversiones en G y T, se invirtió acentuadamente para abastecer el fuerte crecimiento de la demanda, que fue consecuencia de las notables mejoras socio económicas, del crecimiento general, y del fuerte proceso de reindustrialización.
Eso significa que se abasteció y mejoró la infraestructura del servicio eléctrico, incluso con obras enormes y muy costosas, como los 5.500 Km. de líneas de alta y muy alta tensión, y con sensibles incrementos de la Potencia Instalada, que posibilitaron abastecer la demanda acentuadamente creciente, en un contexto general de fuerte desarrollo. Y como se preveía que el desarrollo debía continuar, existen varias usinas muy importantes, ya comenzadas algunas y otras en proceso de concretarse. Con esas nuevas centrales eléctricas, y otras más que estaban claramente en carpeta (como la repotenciación de Yacyretá, más Añácua, Corpus, Garabí-Panambí, Paraná Medio Cierre Norte, algunas termoeléctricas de alta potencia y bajo consumo, más eólicas patagónicas y del litoral marítimo,), más los acuerdos de compra de energía eléctrica a Bolivia, seguramente se previó ir cubriendo adecuadamente los fuertes crecimientos de la demanda eléctrica. ¡Ese no es un contexto de crisis, que justifique una calificación de “emergencia”!
Hace al caso mencionar las 10 estrategias de manipulación mediática, expuestas por Noam Chomsky, que son un manual resumido de como entender y enfrentar la colonización cultural y la imposición forzosa de modelos de achicamiento económico, destrucción social y pauperización forzosa socioeconómica.
Siendo fácilmente asequibles por Internet, en mérito a la brevedad, no tiene sentido reproducir las diez estrategias expuestas por el citado notable pensador.
Alcanza con citar la segunda: “CREAR PROBLEMAS, DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES”. Dado que la crisis energética objetivamente no existe, el gobierno neoliberal de Argentina se está esforzando…por presentar un supuesto panorama de “profunda crisis”, para en ese marco imponer sus “soluciones” y supuestamente imprescindibles “medidas ineludibles de urgencia”, las que en el contexto de “emergencia” pueden dar lugar a contrataciones directas y otras figuras que eludan la transparencia de las licitaciones. Como además ya resulta muy claro que el macrismo tiene como aliados y compañeros de ruta a los sectores transnacionales del ecologismo fundamentalista, por medio de sus agentes locales, están montando una fuerte campaña mediática con la cual pretenden forzar las falsas “grandes soluciones” de las energías eólica y solar, las cuales no solo son muy costosas por KWh (por lo que requieren fuertes subsidios estatales y otras
medidas draconianas y abusivas, como la obligación del consumo por parte de grandes usuarios y las distribuidoras de energía, sin importar el precio del fluido), sino también el hecho no menor que esas energías no pueden superar sus acentuadas intermitencias, lo que las hace totalmente inútiles para operar como generación de base, y además obliga a tener funcionando, como reservas calientes, a usinas convencionales, para estabilizar la tensión y para cubrir los baches de generación. Y, cosa que se oculta, por lo general las usinas de respaldo son termoeléctricas, o sea consumidores de petróleo o gas. Casualmente, el actual Ministro de Energía proviene del riñón de la petrolera británica – holandesa Shell.
Tanto esas ONGs transnacionales –financiadas y orientadas desde el núcleo del poder de la UE y EEUU-, como los funcionarios del actual gobierno argentino, omiten cuidadosamente mencionar los serios problemas operativos y estratégicos que para naciones como España y Alemania, causó la patológica acentuada dependencia de las ineficientes y costosas energías eólica y solar (cuando se les asigna un rol pretendidamente central, para el cual están técnicamente incapacitadas). Adviértase que no por casualidad, Alemania depende desesperadamente de la provisión de gas ruso, carbón polaco y norteamericano, y electricidad de sus socios de la UE. Y no por casualidad, la quita de elevados subsidios, tornó inoperante a la energía solar en España, y conflictiva a la eólica.
En el contexto macroeconómico actual, parecería que el abastecimiento eléctrico no será un gran problema para Argentina, pues la acentuada recesión y fuerte caída del PBI provocada por la catarata de DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia), fuertemente instigadores de recesión, desocupación, desindustrialización forzosa y redistribución negativa de los ingresos, previsiblemente provocará un amesetamiento de la curva de consumo eléctrico, o incluso una caída sensible, como no ocurría en Argentina desde los terribles años de la crisis terminal de 2001/2002, provocada por los mismos que hoy conducen la Economía Argentina.
Por otra parte, tal como expusieron varios analistas de la realidad económica argentina (como Roberto Navarro, Aldo Ferrer, Alfredo Zaiat, y Andrés Asiain, entre otros), uno de los objetivos de los neoliberales hoy en el poder, es aumentar drásticamente la tasa de desocupación, llevándola del 6 % y fracción en que
estaba, a más del 15 %, o incluso 20 %, para con ello forzar los salarios a una fuerte baja con carácter estructural (o sea permanente), en línea con lo que en su momento públicamente expresó el actual presidente “los salarios son un costo más, y Argentina necesita reducir costos; cada uno debe estar dispuesto a aceptar lo mínimo posible” (cita conceptual, no textual). ¡Claro que eso de “ingresos a la baja”, en el esquema actual, no le resulta aplicable a la oligarquía campera de la Pampa Húmeda y sus prolongaciones, ni a los sectores de la especulación financiera e importadora, que se han hiper enriquecido, y todo indica que el proceso de transferencia negativa de los ingresos sigue!
En ese contexto de desocupación forzosa inducida, y de estrecheces presupuestarias para inversiones básicas (también provocada a consecuencia de la quita de las retenciones al sector agro-exportador), puede entenderse la abrupta paralización de algunas importantes usinas eléctricas en construcción, y la instigación del propio presidente y sus colaboradores, a cancelar otras usinas de enorme importancia estratégica, como tres nuevas grandes centrales nucleares y tres importantes hidroeléctricas (con financiaciones blandas china y rusa), justificando esas impresentables iniciativas, con pretextos financieros-presupuestarios muy sesgados, y con la furiosa oposición sistemática al desarrollo y a esas fuentes de generación, por parte de las transnacionales británicas del ecologismo fundamentalista.
Las usinas cuyas construcciones se frenaron, o que se pretende anular sus procesos de construcciones ya aprobados, son las siguientes.
Termoeléctrica Guillermo Brown – Ciclo Combinado- (1) 280 MW
Termoeléctrica Brigadier López – Ciclo Combinado- (1) 140 MW
Hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic- (2) 1.740 MW
Nuclear Atucha III- (2) 800 MW
Hidroeléctrica Chihuido I- (3) 637 MW
Nuclear 5ta. Central (3) 1.000 MW
Nuclear 6ta. Central (3) 1.200 MW
Potencia Total (4) 5.797 MW
(1) En construcción, demorada.
(2) Comenzada.
(3) Con financiaciones y apoyos técnicos acordados.
(4) Representan un incremento del orden del 18 % de la Potencia Instalada actual.
Por lo expuesto, más que una emergencia eléctrica inducida provocada por la inexistente crisis, tiene todas las características de una crisis eléctrica forzada por la prefabricada emergencia eléctrica.
CARLOS ANDRÉS ORTIZ
MAGISTER EN GESTIÓN DE LA ENERGÍA
ANALISTA DE TEMAS ECONÓMICOS Y GEOPOLÍTICOS

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