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martes, 4 de agosto de 2015

EL PLAN MORGENTHAU – HAMBRE, MISERIA Y DESOLACIÓN A LA CARTA Poco mencionado por historiadores y geopolíticos, y prácticamente desconocido, salvo por unos pocos estudiosos del tema, es el oscuro Plan Morgenthau, redactado por el Secretario del Tesoro de EEUU, Henry Morgenthau, poco antes del ya previsible final de la segunda guerra mundial. Era un meticulosamente pensado y siniestro programa, a aplicarse en Alemania ya derrotada, adicional a los horrores de la guerra, que sería el corolario de la cruel sumatoria de aberraciones de todo tipo contra la humanidad, perpetrados en esa horrorosa guerra que hizo palidecer como “conflictos menores” a todas las guerras precedentes conocidas, ocurridas desde los albores de la historia. Claramente cargado de rencoroso revanchismo, y como medida extrema para evitar el previsible resurgimiento económico germano, el Plan Morgenthau estipulaba las múltiples medidas coercitivas, que con mano de hierro debían ser impuestas al pueblo alemán, para cortar de cuajo toda posibilidad de efectiva reorganización social, política y económica; de industrialización y desarrollo tecnológico; manteniendo a la gente sumida en miseria y la desesperanza crónica, destruyendo la autoestima nacional y forzando a la población a emigrar o a subsistir malamente en un entorno de desocupación, hambre y miseria crónica. Constituía la implementación de una vasta y sutil red de impedimentos de todo tipo, sobre todo financieros, que hicieran inviable todo proyecto de recuperación socio-económica; sostenido por acciones de zapa, de guerra psicológica, para minar la moral de ese pueblo, por entonces muy castigado, como otros que soportaron las crueldades de la guerra en su propio territorio. Era una versión mucho más sutil y “refinada” del brutal Pacto de Versalles, instrumento revanchista que fuera impuesto por los diplomáticos de Francia y Gran Bretaña, al fin de la primera guerra mundial, ante la pasividad o inacción del otro gran referente, que era el entonces presidente de Estados Unidos. Claro que nadie desconoce que las humillantes condiciones de Versalles, crearon las condiciones para incubar el odio que dos décadas después sería una de las causas del otro conflicto mundial. Pero aparentemente no fue esa lección histórica la que hizo dejar sin efecto el Plan Morgenthau, sino el comienzo de la Guerra fría, que cambió drásticamente el orden de prioridades de EEUU y de sus aliados/subordinados europeos vencedores en 1945. Fue entonces, ante la amenaza soviética, la crisis de Berlín y el desarrollo ruso de la bomba atómica, que con prontitud se implementó el Plan Marshall, lo opuesto al genocida Plan Morgenthau, extensivo a toda Europa Occidental. Fue el poderoso impulso inicial, para lo que después sería llamado “el milagro alemán”. Por cierto el resurgimiento socio económico fue general en la Europa Occidental azotada por la guerra, marginando a los “parias” de entonces, como España y Portugal, castigados por no haber hecho su aporte de sangre a favor de los aliados, al permanecer neutrales. Poco después nació la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), asociando a Francia y Alemania, que a su vez fue el punto de partida del Mercado Común Europeo, cuya evolución y metamorfosis llegó a la actual Unión Europea. Pero eso ya es otro tema. El Plan Morgenthau quedaba invalidado…para ser aplicado en detrimento de los países “correctos” del Primer Mundo; pero podía ser resucitado, cuan hidra de mil cabezas, en contra de “díscolos” del resto del mundo, tal como lo harían en casos puntuales extremos de naciones “molestas”, como se hizo con añadidos bélicos contra Yugoeslavia, luego contra Libia, Iraq y actualmente contra Siria; en una versión sin agresión militar contra Argentina en los ‘90, y tal como lo quieren implementar ahora otra vez contra nosotros, entre otros casos de guerras blandas persistentes. Esto en particular, el Plan Morgenthau, reeditado contra Argentina, será desarrollado en otro artículo. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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