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miércoles, 19 de junio de 2013


FOTOMULTAS ¿ERRORES FOTOGÉNICOS?

Suelo colocar los títulos con mucha convicción, pero en este caso lo hago con más dudas que certezas, y con una pizca de picardía.

Me refiero al espinoso y muy controversial tema de las fotomultas, y otros casos similares o muy parecidos.

Según consulté con algún apreciado amigo, reputado profesional del derecho, las fotomultas carecen de todo valor legal, lo cual supongo tiene que ver con la poca confiabilidad de los sistemas y la gran facilidad para instrumentarse procedimientos erróneos o incluso dolosos.

Pese a eso, algunos municipios de Misiones y Corrientes insisten con el procedimiento, y según pude constatar en algunos casos puntuales, resulta al menos muy sugestivo que las intimaciones “legales” de las pretendidas multas sean realizadas por algún estudio jurídico radicado en el Gran Buenos Aires…casualidades que le dicen. Como sea, en esos casos las fotos respectivas llegan nítidas, aparentemente no trucadas, lo cual no avala los procedimientos, pues no prueban nada.

Una variante de ese procedimiento, es enviar la comunicación de una multa, basada en elementos de presunción o de dudosa probación, siempre “dando la oportunidad” de “generosos descuentos” por pago al contado. Seguramente con ese procedimiento, algún éxito recaudatorio deben tener, aunque legalmente sea más que discutible.

Pero un caso que conozco fehacientemente, que sin duda es el colmo de la desfachatez, que padecí en carne propia, fue una fotomulta, que me fue enviada por el área respectiva de la Capital Federal (me cuesta llamarla C.A.B.A., pues la “autonomía” me suena cargada con ribetes del separatismo apátrida que en su momento impulsó el mitrismo), con una foto claramente trucada, y supuestamente sacada en circunstancias inverosímiles, tal como frontalmente dejé constancia en la carta documento con la que respondí a la incoherentemente pretendida multa.

Paso a detallar, pues el tema deja mucha tela para cortar.

Mi auto fue comprado en Capital Federal en 2007, donde lo retiré patentado y andando, y jamás volvió allá ese rodado. Es elementalmente lógico no usar el automóvil para viajes Posadas – Buenos Aires, pues ir en auto propio a la Capital Federal es muy antieconómico, nada práctico, incómodo, peligroso, y además muy engorroso por las limitaciones para circular, estacionar y eventualmente guardar el vehículo.

Pero claro, el vehículo quedó registrado como patentado allá de cero Km, y ese datito fue usado por los que pergeñaron la maniobra, cargada de fuertes ribetes delictivos.

En la fotomulta que recibí, se me acusaba de exceso de velocidad en una determinada avenida de Capital Federal, supuestamente un hecho consumado este año, y como “prueba” en la papeleta incriminatoria se incluyó una oscura fotografía, cuyas características no dejan duda alguna de ser una maniobra de fotomontaje, tal como lo explico seguidamente.

Del auto aludido no se distingue más que el bulto general, y ya a primera vista, la unidad fotografiada evidencia ser de menores dimensiones y diferente que mi vehículo. Llamativamente, lo único muy nítido es la patente, la cual tiene proporciones exageradas, correspondiendo a una irregularidad que cabría atribuir a una poca elaborada maniobra del fotomontaje. Pero más aún, las luces del vehículo claramente no se corresponden a la marca y modelo de mi automotor.

Con todas esas gruesas irregularidades, fue fácil redactar una carta documento que desbarató la maniobra de fotomontaje trucado de tenor tan “discutible”… ¿gangsteril?, armada desde la estructura de gobierno y/o administrativa de la Capital Federal…perdón, de la C.A.B.A.

Cumplo en divulgarlo lo más ampliamente posible. ¿Actuará de oficio la Justicia? Sin más comentarios de mi parte.

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Docente e Investigador de Temas Económicos y Geopolíticos

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