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lunes, 1 de agosto de 2016

UNITARIOS Y LIBERALES, APÁTRIDAS Y NEOLIBERALES
El país de economía primaria y cargada de intermediarios portuarios y especuladores financieros, es desde mediados del siglo pasado, el paradigma del “país modelo” en el que nos encorsetó la vieja oligarquía portuaria-agropecuaria, que no por casualidad en esos años fundó la hoy sesquicentenaria (150 años) Sociedad Rural, convertida en el bastión que tozudamente se opuso siempre al desarrollo industrial y tecnológico argentino, y a las medidas de mejoras sociales, sin importar lo justas y totalmente necesarias que fueran estas últimas. El modelo al cual aportaron y siempre abrevaron, es el de “colonia próspera” (para pocos), careciendo desde siempre del elemental sentido de grandeza nacional. Más aun, para esa oligarquía, el sentido de patria es un concepto incomprensible, que incluso les genera –casi por regla general- cínicos sentimientos de desprecio.
Así como no se renuevan las ideas político-económicas anquilosadas en el feudo ruralista portuario, también se repiten muchos de los apellidos de sus miembros prominentes, exponentes de esa territorialmente muy poderosa oligarquía campera, que se formó desde la ley de enfiteusis de Rivadavia, se institucionalizó con Mitre y Sarmiento, y vio crecer sus patrimonios en los gobiernos sucesivos, incluyendo las tierras ganadas al dominio nacional en épocas de Roca, malvendidas por los soldados de mediano y bajo rango que las habían recibido en compensación por los reales esfuerzos que significaron la campaña del desierto y otras acciones militares contra los malones; estos últimos que por cierto no estaban formados por “carmelitas descalzas”, pero esto ya es otra historia.
Recurrentemente ultra privatista, anti estatista (sin bien nunca le hizo asco disponer de los resortes del Estado para avalar sus negociados y tropelías, como la vergonzosa estatización de deudas privadas que consumaron Cavallo, Melconian y otros; y que benefició a “empresarios liberales” que se enriquecieron a costa del Estado, como los que hoy vemos manejando “el país de los CEOs”), esos poderes oligárquicos concentrados siempre han sido clasistas con sesgos racistas (con conceptos despectivos como “cabecitas negras”, “grasas”, etc.), anglófilos, mentalmente feudales; y feroces opositores al desarrollo nacional integrado, antiindustriales y desdeñosos del desarrollo tecnológico nacional. Las recientes expresiones exultantes del actual presidente de la SRA, Luis Etchevehere, llenas de elogios a la actual política económica que hiper enriqueció a los grandes terratenientes agropecuarios y a los pools sojeros; pero que está destrozando a prácticamente todo el amplio “resto” (el 90 % de los argentinos) socio económico no comprendido en esas castas privilegiadas y excluyentes (y a algunos otros sectores puntuales, como el financiero, la minería, los importadores y otros intermediarios). Evidentemente, la miseria generalizada del “resto del país” nunca importó nada a las oligarquías camperas, insensibles y carentes por completo de todo sentido de Grandeza Nacional.
Esas vueltas hacia atrás, hacia el “país soñado” oligárquico-feudal
decimonónico, fueron recurrentes, y siempre llenas de odio, revanchismo y fuerte clasismo social y unitarismo político; y como constante, aplicando todo tipo de medidas antidemocráticas pero apelando a huecos conceptos de “la democracia” y “la república”.
Después del largo interregno del régimen mitrista (“democráticamente” impuesto a degüellos y exclusiones), y con el mecanismo del voto cantado, susceptible de todo tipo de presiones contra los votantes; el liberalismo económico extremo y antiindustrialista, se enseñoreó en 1930, 1955, 1962, 1976, y 2015. Siempre contó con complicidades políticas, coberturas judiciales, intelectuales acomodaticios, y el machacar excluyente de los medios de comunicación “serios” e “independientes”.
Las feroces persecuciones políticas a opositores relevantes, exmandatarios, exministros y exdirectores de empresas del Estado, han sido procedimientos reiterados de esos gobiernos oligárquicos-ultra liberales; y el combo de medidas persecutorias incluyó prisiones vejatorias (Yrigoyen, Baldrich, Frondizi, M. E. M. de Perón, Julio C. González, etc.); destierros (Mosconi, Perón; además de los casos anteriores de San Martín y Rosas); confiscaciones y persecuciones patrimoniales varias; e incluso agresiones físicas directas. Por otra parte, de uno u otro modo, el establishment se ocupó de entorpecer o amordazar a docentes “no alineados” con el pensamiento “políticamente correcto”, sobre todo en las cátedras universitarias. Fomentar el pensamiento crítico y los análisis rigurosos de la realidad son metodologías didácticas “inadmisibles” para los “bienpensantes” alineados al establishment, con sus cohortes de acomodaticios varios. ¡Y actúan incluso en períodos políticos no signados por el liberalismo económico extremo!
Conociendo ese contexto histórico, no puede sorprender la batería de medidas antiindustriales y anti desarrollo tecnológico autónomo, que está implementando el actual gobierno neoliberal argentino, con la anuencia de intelectuales maleables dudosamente patrióticos, mercenarios de la comunicación, la ignorancia y extrema confusión de los “Don Pepe” y “Doña Rosa” clasemedieros e incluso de sectores pauperizados, la extrema colonización mental de ciertos “progresistas” dogmáticos (tipo anarquistas, trotskistas y similares) y de retirados de las FFAA y FFSS que siguen anclados en perimidas y burdamente erróneas pautas doctrinales del “proceso”. Y lo que es más notable, muchos empresarios PYMES y bolicheros varios, claramente perjudicados históricos del liberalismo, demuestran ceguera política e ignorancia económica, al apoyar a medidas que –conocido era y es- los han perjudicado antes y los llevan a la destrucción ahora.
Para completar el cuadro de situación, tan preocupante por cierto y que encubre riesgos certeros de balcanización en media docena de paisitos desarticulados y maleables a los poderes transnacionales; opera el constante machacar de la colonización cultural hace estragos en la conciencia nacional que debería tener la población. Citemos tres de los tantos preocupantes casos que demuestran colonización cultural: 1) al inaugurarse Atucha II, la música de fondo antes del comienzo del acto…tenía letra en inglés, lo señalé a uno de los custodios, quien amablemente procedió de inmediato y pronto sonó la potente voz del Chaqueño Palavecino; 2) en una exposición del Ejército, en Posadas, la música de fondo era…en inglés, les hice saber la contrariedad de eso, y pusieron folclore argentino…¿tanto cuesta pensar?; 3) la fragata escuela (según indicaron algunos diarios, “se puso en onda” al llegar a un puerto británico, poniendo a todo volumen “Yellow Submarine” … ¿anglofilia rampante o mera casualidad?
Otros casos más explícitos: dos libros de sendos oficiales de la Armada, escritos después de 1982, demuestran una “admiración total” a la Rubia Albión, en un caso; y algo más disimulado en el otro.
¡Que falta nos hacen los pensamientos señeros de Jauretche, Scalabrini Ortiz
y “el Pepe” Rosa, entre otros patriotas esclarecidos y de fuste!
Brasil pudo lanzarse firmemente al desarrollo industrial y tecnológico, cuando neutralizó el accionar ultra conservador de la “oligarquía del café con leche” (los cafeteros paulistas y los ganaderos de Belho Horizonte y otros Estados).
Acá hasta hoy no pudimos anular el accionar pernicioso y retrógrado de la Sociedad Rural y otros enclaves del poder ultra liberal, oligárquico excluyente y antinacional.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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