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martes, 12 de diciembre de 2017

DEMOCRACIAS DE MUY BAJA INTENSIDAD O TIRANÍAS ENCUBIERTAS – NUEVAS METODOLOGÍAS DE LOS PODERES GLOBALIZANTES
Este tema de última tiene fuerte basamento geopolítico, pues se basa en el constante accionar de los múltiples tentáculos al servicio de los grandes poderes financieros y corporativos, que presionan para establecer la globalización a ultranza, disolviendo los Estados Nacionales, cosificar y domesticar a las poblaciones, buscando cercar y anular a los pocos factores de poder real que no se subordinan a los mandatos neoliberales, los cuales actualmente utilizan como punta de lanza a las Potencias Atlantistas y sus aliados/subordinados directos.
El abanico de opciones a ser aplicadas por los semi encubiertos mega factores de poder mundial que persiguen la imposición al como sea, de la globalización salvaje, y de su herramienta político – económica excluyente, el neoliberalismo a ultranza, contempla nuevas alternativas de aplicaciones, de formatos remozados, o en algunos casos relativamente novedosos.
No descartadas totalmente, pues siempre son opciones de última instancia, pero relativamente poco usadas en este agitado siglo XXI (que como acotación de contexto, en lo Geopolítico comenzó en la pasada década del ’90), son las viejas metodologías de las cañoneras, de las intervenciones armadas directas, siempre complejas, de altos costos políticos y de negativas imágenes.
También parecen haber pasado a segundo plano –pero nunca desechadas- las opciones de gobiernos cívico - militares oligárquicos y antinacionales, que en la mitad del mundo se basaban en enemigos ficticios o sobredimensionados que amenazaran al “mundo libre, occidental y cristiano”, que no era ni libre, ni occidental, y mucho menos, cristiano, por el materialismo exacerbado que de hecho inculcaba. Del mismo modo, los gobiernos “primos hermanos” de las dictaduras castrenses, los de “mano dura” con cabezas visibles civiles, siempre apátridas y pro oligárquicas.
Vinculados con los precedentes, los golpes de Estado de formalidades y consumaciones pretorianas, pero de contenido oligárquico subordinado a la potencia de turno, siempre liberales en lo económico, antinacionales y antipopulares en lo político, son una de las alternativas de última instancia, muy “de moda” décadas ha en Íbero América, para abortar o destruir gobiernos “indóciles”, para lo cual las sutilezas de las potencias neocolonialistas suelen encontrar a algunos entorchados de alta graduación y más altas ambiciones personales, de cortas visiones o simplemente mercenarios sedientos de poder, de doble vara, dóciles ante determinados mandatos transnacionales pero duros hasta la ferocidad para con su propio pueblo, al cual desprecian, pese a que provienen de él. Alternativa siempre a mano para los neocolonialistas, poco usual actualmente, pero potencialmente vigente –como en Honduras en 2009-; para lo cual la colonización cultural formatea aberraciones conceptuales, como en Argentina, donde salvo honrosas excepciones los “retirados” en tropel siguen mentalmente encerrados en los años ’70, “persiguiendo zurditos” y repitiendo bobadas, como la supuesta existencia de solo dos alternativas económicas (liberalismo y marxismo), con cuyo adocenamiento transformado en feroz fanatismo, pasan a ser dóciles e incluso serviles peones al servicio de quienes operan para pisotear nuestra soberanía y consumar la disolución nacional…todo “convenientemente” aderezado con mucho himno, mucha bandera pero nulo razonamiento coherente. Dicho eso sin exageración alguna.
Pruebas de las precedentes afirmaciones, abundan. Como un alto oficial retirado, que en su extrema cerrazón mental, tajantemente no dudó en calificar de “subversivo marxista” a todo concepto económico que no sea liberal, negándose a todo razonamiento lógico y por carriles coherentes. U otro alto oficial, con aparente mucha llegada a sus pares retirados, civiles vinculados y posiblemente personal en actividad, que expresó haber conocido personalmente y admirado a los dos grandes estadistas argentinos del siglo XX: Perón y Frondizi…pero que con su accionar apoya a sectores oligárquicos antinacionales y sus brazos castrenses, que fueron los que destituyeron a aquellos grandes gobernantes, progresistas, industrialistas y con claras visiones de futuro y grandeza nacional. Otro caso, de los tantos, un suboficial, que apenas asumido el actual gobierno neoliberal –antinacional por antonomasia-, no dudó en expresar públicamente “ordene Señor Presidente, estamos listos para actuar”, con un servilismo propio de quienes “se salen de la vaina”, deseosos de volver a apalear obreros despedidos, docentes en huelga y otras manifestaciones populares …pero que demuestran no ver las acciones explicitas de entrega de soberanía que día a día acentúa la CEOcracia neoliberal imperante hoy en Argentina.
La aparición de las redes sociales, con su creciente importancia, dio origen a otros tipos de operaciones y contraoperaciones mediáticas, de lo cual es caso más característico hasta hoy, es el las “primaveras árabes”, extendidas cuan reguero de pólvora en Noráfrica y parte del Medio Oriente, y luego formateado igual en Ucrania; de lo cual prontamente se pudo constatar que más que “democracia” o “derechos humanos”, buscaba instalar gobiernos alineados fuertemente al formato neoliberal / atlantista; en clara contraposición a posturas autonómicas no subordinadas al eje anglosajón europeísta (EEUU-GB-UE).
En lo estrictamente geopolítico, esas “primaveras mediáticas” buscaron además aislar y presionar a Rusia y a Irán, países que al igual que China, no se subordinan al eje mencionado. Claro que China, con su aparentemente imparable y creciente poder económico, respaldado por su más que respetable poder militar, es un caso con variables de análisis propias, las que exceden el objeto de este artículo. Estos tres países forman el núcleo duro de las llamadas potencias continentalistas, según las elaboradas conclusiones de Alexandr Duguin.
Los formatos intervencionistas – desestabilizadores de gobiernos “indóciles” evidencian estar en constante mutación y adaptabilidad a los distintos escenarios, siendo cada vez más visible que las intervenciones militares directas, como las reiteradamente aplicadas en el “patio trasero cercano” de EEUU (América Central y El Caribe), y las semi encubiertas acciones de la CIA, como en Chile en 1973, no han sido desechadas, como lo prueban entre otros casos las amenazas de invasión a Venezuela, bajo recurrentes excusas de “defensa de la democracia, de los derechos humanos” y otros conceptos distorsivos similares.
En Venezuela, la variedad de operativos desestabilizantes montados, fueron calificados como “guerra híbrida”, según fundamentadas evaluaciones de Miguel Ángel Barrios y otros reputados analistas geopolíticos.
Otra metodología aplicada para deshacerse de gobiernos “molestos” a las oligarquías locales y a los poderes transnacionales globalizantes, es la de los golpes de Estado de tipo palaciego, consumados por el Poder Legislativo, con pretextos varios como “la corrupción”, “la ingobernabilidad” y otros similares, previamente azuzados por los poderes mediáticos concentrados, ultra liberales y vinculados a entes ad hoc transnacionales, como la Sociedad Interamericana de Prensa, ente cuyo accionar parecería ser dictado por la CIA u organismos similares. Como detonantes para implementar las destituciones de presidentes “molestos”, suelen ocurrir hechos de violencia escandalosa, de los cuales los instigadores reales casi nunca quedan en descubierto, como la masacre de Curuguaty en Paraguay, o violencias callejeras prearmadas u otros hechos conmocionantes, incluyendo el desabastecimiento de alimentos y otros insumos básicos. Ese formato desestabilizante se probó en Argentina, con los alzamientos “del campo” (la oligarquía campera); y en Paraguay y en Brasil lograron las destituciones, para instalar gobiernos oligárquicos, alineados al eje atlantista, y en particular en el caso brasileño, instalando un gobierno escandalosamente corrupto y apátrida. ¡Precisamente los que supuestamente acusan de corrupción a Dilma y a Lula! Es como en Argentina, que el actual gobierno macrista, acusa machaconamente de corrupción al gobierno precedente, para tapar los escándalos burdos que a diario perpetran, riéndose del pueblo en su propia cara.
Democracia de muy baja intensidad es la que endeuda irracional pero intencionalmente al país, como posible prolegómeno de la disolución nacional; es la que concentra la riqueza en muy pocas manos, mientras extiende la miseria y el desempleo crónicos; la que desindustrializa adrede y “no entiende” que el Interés Nacional debe primar sobre otros intereses muchas veces mezquinos y sectoriales; es la que persigue a periodistas que no piden permiso ni letra previa para opinar (ni jugosas retribuciones, como trascendió en ciertos casos); es la que utiliza a las Fuerzas de Seguridad para reprimir ferozmente al pueblo, como único modo de acallar las justas y crecientes protestas; es la que persigue a jueces que no se subordinan, mientras les dicta letra a jueces subordinados o que directamente parecerían mercenarios de los estrados, o peor aun, que parecerían oficiar de verdugos para encarcelar y destruir a opositores; es la que a fuerza de carpetazos o tal vez con otros métodos, vuelve dóciles a legisladores opositores; es la que con “la lapicera” presupuestaria doblega gobernadores; es la que pretende imponer al como sea el voto electrónico, que parecería la versión tecnológica del “fraude patriótico” de la muy oligárquica y antinacional década infame (1930-1943); es la que manda reprimir y matar, eximiendo de culpas judiciales a los perpetradores de asesinatos (al menos dos hasta ahora); es la que tiene un presidente que afirma “no entender de soberanía” y lo confirma con su accionar lesivo a la misma; es la que se desentiende y “ningunea” la pérdida del submarino, como si quisiera tapar el posible hundimiento por parte de la potencia usurpadora de Malvinas, mientras La Marina parece perdida en un mar de contradicciones y hechos no explicables; es la que quiere transformar en simples fuerzas policiales, o directamente instrumentos represivos, a las Fuerzas Armadas; es la que evidentemente “negoció” con sectores recalcitrantes “proceseros” sus apoyos a cambio de indultos, sin importarles a esos pseudo patriotas que la moneda de cambio es la entrega total de la soberanía, como solo mentes muy tozudas o muy adocenadas pueden negarse a darse cuenta de la extrema y creciente gravedad del cuadro de situación general que nos lleva a paso acelerado hacia la disolución nacional.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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