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sábado, 17 de septiembre de 2016

ESTENTÓREOS SILENCIOS
De los muchos que por simple “odio anti K”, destilado con sádica inteligencia por los comunicadores y los equipos que les daban letra (sociólogos, psicólogos, antropólogos, políticos del establishment, etc.), que en consecuencia apoyaron fervorosamente a Macri y su proyecto; son contadísimos los casos de los que hicieron el “mea culpa” y asumieron la tremenda magnitud del craso error de apoyar con el voto y la militancia ciega, el retorno del neoliberalismo apátrida, hoy en su versión recargada.
Incluso varios errores significativos incurridos en los doce años anteriores, así como puntuales hechos impresentables, no excusan que deban ser analizados histórica y políticamente fuera del contexto general que incluya variables macro en lo económico, lo social y lo geopolítico, como lo presentan los mercenarios de la comunicación. Tampoco pueden alegarse groseras ignorancias respecto a los frondosos prontuarios de las cúpulas hoy gobernantes, ni de las acciones y consecuencias de las mismas, perpetradas con inaudita rapidez en tan solo nueve meses, por más que los medios concentrados y los poderes establecidos eludan y/o intentan tapar “fabricando” otras noticias.
Algunos, en el colmo de la incoherencia geopolítica, hicieron fervorosa e incluso agresiva propaganda “por el cambio”, evidenciando no solo una notable ignorancia política e histórica, sino un preocupante grado de ceguera conceptual, pues se autoasumieron como “patriotas” liberales, lo cual es un contrasentido total, pues son conceptos opuestos, antagónicos.
Que los “Doña Rosa” y “Don Pepe”, gente generalmente buena pero muy desinformada y muy fácilmente “taladrables mentalmente” por los medios de comunicación masivos, sigan inmersos en sus profundas confusiones, puede entenderse, pues se manejan con informes de comadres, poco más o menos.
Pero los que por formación o por decidida vocación deberían tener el auténtico patriotismo como norte indeclinable, y que pese a todas las groseras evidencias de actos claramente perniciosos a los Intereses Nacionales, perpetrados por el actual “gobierno corporativo transnacional”, siguen negándose a razonar y a reconocer lo muy erradas de sus posturas, ya resulta difícil de entender y pasar por alto.
Malvineros y antárticos, civiles y militares –argentinos al fin- que se jugaron la vida y pasaron sacrificios por defender la soberanía argentina, y que hoy “se quedan en el molde” sin siquiera asumir la magnitud de sus erradas posturas, es incompresible. Solo entendible en el marco de la muy profunda colonización cultural de la cual está siendo presa nuestra Argentina, existente desde antes de 1810, pero muy acentuada desde 1955 en adelante.
Les caben “las generales de la ley” a los intelectuales, que por “purezas de principios”, con sus errores y confusiones conceptuales terminaron haciéndoles el juego a los personeros locales del neocolonialismo del siglo XXI (tema al que me referí específicamente en uno de mis libros).
Están también los que por profunda cerrazón mental, rápidamente califican de “zurditos”, “subversivos” o similares, a todos los conceptos que pese a lo claros que pueden ser, les resultan incomprensibles…o intolerablemente molestos, en vez de servirles para razonar.
Deplorables los pocos casos de los que no sabiendo que hacer, terminan diciendo “bueno, a nosotros nos aumentaron mucho los sueldos” (leído en Facebook), o los de otros que incluso en tono burlón afirmaban “acepto cualquier cosa antes que sigan ‘estos’ “ (por el peronismo y/o el kirchnerismo). ¿Habrán tomado conciencia que “cualquier cosa” incluye la pérdida total de soberanía e incluso la hoy peligrosamente cercana balcanización de nuestro país?
Como cuenta la historia, dijo Belgrano al pasar a La Eternidad, “ay, Patria mía”.
Muy atentamente.
17/09/2016
CARLOS ANDRÉS ORTIZ

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