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sábado, 26 de marzo de 2016

HACIA LA ARGENTINA PASTORIL Y FEUDAL
Freno abrupto al Plan Nuclear, sin argumentos válidos ni menos aun creíbles; desguace total del proyecto misilístico Tronador, que estaba en etapas ya avanzadas de desarrollo, con pruebas iniciales satisfactoriamente superadas; congelamiento y extranjerización del Proyecto Satelital Arsat, y desactivación total del Arsat 3, sin argumentos válidos y solo en supuestas bases de “economías presupuestarias”, siendo que los satélites se pagan solos con los servicios que prestan; cancelación de todos los proyectos industriales aeronáuticos; muy posible cierre de los renacidos astilleros; achicamiento en Fabricaciones Militares; desfinanciación de diversos proyectos de investigaciones del CONICET y otros; masivos cierres de industrias como efecto buscado del aluvión de importaciones, achicamiento del mercado interno y subas descomunales de los costos de la energía; son los gruesos y muy preocupantes motivos que originan profunda preocupación y dolor, por el futuro de la ciencia y la industria en Argentina, y con ello, la lamentable confirmación que el encuadre crudamente neoliberal, reinstalado en Argentina, marcha a pasos forzados hacia la regresión del país de economía pastoril con una estructura socio económica feudal, tal como fuimos condicionados por el mitrismo (1862), o incluso antes, desde la derrota de Rosas en 1852, por la coalición de “federales” traidores (Urquiza y otros), unitarios recalcitrantes devenidos en ultra liberales, tropas extranjeras de línea y como apoyos logísticos, y mercenarios europeos, con Garibaldi a la cabeza de ellos.
Ese modelo socio – económico – político, ultra liberal en lo económico y ultra conservador en lo político, resurgió recurrentemente y siempre con fuerte espíritu revanchista, después de los pocos períodos en que tuvimos gobiernos que con diversos matices, estuvieron orientados a la defensa de los Intereses Nacionales.
Dentro de la desmesurada avalancha de medidas gubernamentales que día a día busca claramente desarticular completamente el país que cuenta con una importante base industrial, con notables avances en sectores tecnológicos puntuales y con otras concreciones en diversas áreas del saber tecnológico; “el modelo” muy claramente ha concentrado fuertemente la riqueza en muy pocas manos a costa de los sectores sociales medios y bajos, tanto mediante la eliminación de retenciones a sectores con grandes utilidades (mega “camperos” y
mineras), como con subas de precios descomunales provocadas adrede con las devaluaciones, y ahora con incrementos simplemente desorbitados de los servicios públicos, todo lo cual provocó una baja sensible en el nivel real de los salarios; que desactivó “por economías presupuestarias”, o “porque si nomás” varias líneas de acciones educativas, sanitarias y sociales, volviendo al Estado prescindente y ausente similar a otras épocas de gobiernos oligárquicos; paralizando abruptamente todas las obras públicas; provocando despidos en gran escala para forzar bajas considerables de los salarios reales, como excusas bajo supuesta reactivación futura; que claudicó ante las leoninas pautas del acuerdo con los buitres financieros; que incluso planea reducir aun más la ya muy disminuidas dotaciones de las Fuerzas Armadas y sus insuficientes equipamientos; en todo ese contexto de descomunal cataclismo general autoinfligido a Argentina por su propio gobierno actual, es particularmente preocupante lo que se está haciendo y lo que hicieron trascender que piensan hacer, en el Sector Nuclear, que con seguridad es el que concentra lo más avanzado y estratégico del desarrollo tecnológico argentino.
Además el Sector Nuclear opera como fuerte soporte de otras áreas tecnológicas y productivas, que nos han dado un lugar de privilegio en el concierto mundial de creadores, productores e incluso exportadores de tecnología nuclear y otras tecnologías asociadas.
Todo ese desarrollo tecnológico nuclear tiene una enorme importancia estratégica, traccionando además en forma positiva sobre el desarrollo económico y los avances sociales, habida cuenta del gran efecto multiplicador que las tecnologías de punta tienen sobre la respectiva economía nacional, en este caso la de Argentina. Por eso, frenarla, o peor aun destruirla, tiene caracteres de un acto de traición a la patria.
Contra toda lógica positiva (solo es lógico si se pretende destruir el país), el desguace tecnológico e industrial, y el freno abrupto e injustificado de las obras públicas estratégicas, con seguridad acarreará consecuencias funestas para el futuro nacional, como sucedió en otras oportunidades en que se aplicaron similares “recetas” recesivas, destructivas y claramente antinacionales.
La década infame (1930/1943); la “revolución fusiladora” (1955/1958); el golpe antidesarrollista (1962/1963); en menor escala y no tan claramente por la mixtura con acciones “fuera del libreto” liberal en la “revolución argentina” (1966/1973); en el muy infame “proceso” y su continuación neoliberal (1976-2001); son los antecedentes históricos de las “recetas” que el actual gobierno neoliberal está perpetrando.
El mismo Papa Francisco, con su visión ecuménica, manifestó su gran preocupación ante los avances del neoliberalismo brutal y descarnado, en el que encuadran las acciones que están siendo impuestas a Argentina, mientras que la mayoría de la población (clase media sin memoria histórica, patrioteros de bandera, y otros confusos varios) ni se da cuenta, anestesiada por el cerrojo mediático que impone una cada vez más rígida censura a toda opinión “no correcta”, y por el nuevo vaciamiento de contenidos de los planes educativos.
Muy preocupante panorama, que de continuar nos lleva directo al rol de dócil colonia económico-política, o peor aun, a la disolución nacional.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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