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sábado, 26 de septiembre de 2015

LOS QOMS - DUDAS Y CERTEZAS Tema complejo el de los pueblos ancestrales americanos, dudosamente llamados “originarios”, pues “originario” de América no hay nadie, dado que la ciencia demostró que esas etnias prexistentes a los primeros europeos que llegaron a este continente, vinieron desde Asia. Menos “originarios” son los araucanos/mapuches, que ingresaron como invasores a nuestro territorio en el siglo XIX, exterminando a tehuelches y huarpes que habitaban en la región del Comahue y aledaños. ¡Claro que verdades como esta no la cuentan los promotores del indigenismo cavernario –anarquistas, marxistas, trostkos y otros “progres”-, que de hecho operan buscando la disolución nacional argentina! Y es un tema al que se lo hizo complejo adrede, pues la exacerbación del “indigenismo” como tema tabú y factor de disociación cultural, fue instalado sin ninguna pizca de inocencia, por acciones de pinzas ejecutadas por bien rentadas ONGs extranjeras y sus “filiales” argentinas, más las acciones de zapa de distorsionadores de la historia (como Osvaldo Bayer), y las pléyades de sociólogos, antropólogos y similares, que instalaron y difundieron en diversos ámbitos universitarios el “pensamiento políticamente correcto” de la victimización de los pueblos preexistentes, adosado a la distorsión demonizada del accionar español en nuestras tierras; todo lo cual fue rápidamente repetido al hartazgo por comunicadores sociales oportunistas, o de muy chatas capacidades de análisis crítico, cuando no directamente mercenarios. Con sutileza, ese hoy “pensamiento indigenista correcto” fue impuesto por diversas ONGs europeas y norteamericanas, siendo muy claro que desde los años ’80 del siglo XX, la figura de las ONGs fue creada, difundida y financiada como poderosa herramienta de las guerras blandas de sometimiento cultural, insidiosamente impulsadas por las potencias tradicionales del G 7, y sus socios/subordinados principales. La finalidad muy clara, es crear la condiciones de quiebre social y cultural profundo e irremediable, instalando prefabricados odios pseudo raciales muy profundos, que sirvan posteriormente de excusas perfectas para acciones de disolución nacional, las que sin duda podrán incluir intervenciones armadas extranjeras, con “fines humanitarios”. La usual táctica hipócrita de “democratizar y pacificar a los bombazos”, aplicada por las potencias neocolonialistas, en numerosos países en las últimas tres o cuatro décadas. Curiosamente –o no, según se considere, pues abona a la confusión conceptual-, varias de las etnias de los pueblos prexistentes, son llamadas en formas diferentes. Los muy promocionados “mapuches”, eran conocidos como araucanos (de Arauco, Chile, de donde provienen como invasores y exterminadores de otros pueblos preexistentes de la Patagonia Argentina); los “wichis” eran los matacos; a los guaraníes de Misiones hoy se los llama “mbya” (que serían una de las ramas de la geográficamente extendida etnia guaraní), los tobas hoy son conocidos como “qoms” (palabra impronunciable en castellano correcto, para aumentar la confusión). En todos los casos, en vez de procurar integrarlos, cierto martilleo “indigenista” busca perpetuar o incluso crear unas especies de ghetos, a los que se adosa una amplificada victimización, que tiende a inculcar “culpas” en el resto de la sociedad. Es una maniobra persistente, cuidadosamente instrumentada con notable perversión, que busca crear divisiones insanables en la población argentina. Va a contramano de la integración, que naturalmente por mestizaje y por inclusión social espontánea, se dio en toda nuestra Iberoamérica, incluyendo también en los países que por procesos inmigratorios tienen mayorías de poblaciones de orígenes europeos, como Argentina, Uruguay y Costa Rica. Muchos temas para evaluar respecto al “indigenismo”. La violencia y agresividad creciente de los activistas araucanos/ “mapuches”, azuzados por una provocadora europea eslava ¿originaria…? de apellido Bullorovsky; los matacos/wichis con caciques que hablan inglés a la perfección y que –según referencias- constituyen la mayor concentración de conversos a la Iglesia Anglicana en Argentina…¿casual?; una acentuación de la separación cultural de los guaraníes en Misiones, a trasmano de silenciosas tareas de asistencia e integración efectiva, como la que fuera realizada por el Padre Marquardt años atrás; los muy marginados tobas/qoms, mayoritariamente autodesplazados de medios rurales de Formosa y Chaco, y radicados en cordones urbanos de Resistencia y sobre todo de Rosario, junto a criollos y gringos empobrecidos, en general lamentables resabios de los años ’90 y precedentes que aun no se han sustraído de los niveles de pobreza, en algunos casos extrema (pobreza similar a otros asentamientos en villas de emergencia); situación muy lamentable que para solucionarse integralmente requiere no solo recursos económicos, sino tareas gigantescas de educadores, asistentes sociales, etc. Sin duda que es de elemental solidaridad humana, y porque no de cristianismo básico, implementar medidas de urgentes mejoras socio económicas, que deben prever inclusión social y cultural, facilitando el acceso a la escolaridad en todos sus niveles y también a la Universidad, a los pocos grupos indígenas aun no integrados social y culturalmente. Mantener y profundizar situaciones de aislamiento o separación, está en contra de toda lógica, y actúa perversamente instalando situaciones de disolución social y nacional. Uno de los tantos hechos “curiosos”, es advertir que la prefabricada “bandera” indigenista, es utilizada por esos grupos separatistas en reemplazo de la enseña patria argentina. Eso es inadmisible, siendo fogoneado no solo por las ONGs extranjeras y las locales vinculadas, sino también por ciertos “intelectuales” sociólogos y similares, contando además con el oportunismo político denigrantes de ciertas “izquierdas” apátridas y otros politiqueros de bajo vuelo y nulo patriotismo. Sería interesante constatar quienes financian los “congresos”, las movilizaciones y sus traslados y gastos adicionales; y por caso, la prolongada estadía de varios activistas instalados en la Avenida 9 de Julio, en pleno centro de Buenos Aires. ¿De que viven, y quien cubre mientras tanto las necesidades de sus grupos familiares? Otro aspecto interesante, es la clara “sobreactuación” de los autopromocionados caciques u otros dirigentes indigenistas, usando vinchas y otros atuendos que claramente son anacrónicos (fuera de época) y que hace mucho en sus propias comunidades habían caído en desuso. Parece una puesta en escena, un toque de color, que más que darle le quita visos de autenticidad a esas profusamente difundidas reuniones y asambleas. ¿Quiénes en verdad las convocan, quienes las financian, y cuales son sus reales fines últimos? Respecto a las lamentables muertes por desnutrición crónica, tuberculosis y otros males de la miseria de un niño toba/qom, y de algunos familiares del mismo, sin duda cabe coincidir que todo esfuerzo para que no se repitan debe ser hecho al máximo. Son lamentables casos aislados, pero que pueden encontrarse en muchas villas miseria de pobreza extrema, que no se reducen a poblaciones indígenas u originarias. Es un tema muy complejo, en el cual existen factores sociales, económicos, culturales, etc., sin duda de difícil solución, que duelen e hieren el sentimiento. Curiosamente, el cacique toba/qom que dirige el acampe en Buenos Aires, parece muy bien alimentado… Pero claramente, la situación de esa minoría indígena (o de pueblos prexistentes), que se mantiene aislada y padece necesidades básicas insatisfechas, es utilizada políticamente con fines que no tienen que ver con lo solidario, precisamente. Más bien esas utilizaciones de la foto del niño desnutrido y otras acciones de similar tenor de difusión, parecerían operar en línea con otro tipo de actitudes, como la del senador nacional Petcoff Naidenoff, que en un acto de muy dudoso patriotismo (o más bien de clara traición a la patria), fue al Congreso del Paraguay, ¡a denunciar a Argentina!, eso en su afán de oponerse a la instalación de la fábrica química Dioxitex (doble traición, pues se opone al desarrollo), y entorpecer la instalación de la pequeña central nuclear CAREM, demonizando y falseando peligros inexistentes, y con ello buscando a la vez frenar el exitoso y renacido Plan Nuclear Argentino. ¡Claro que para tan infames tareas, tuvo otros “socios”!, como el verborrágico y desaprensivo opinador al voleo, que demostró ser el actual obispo de Formosa, también asociado de hecho al fundamentalismo ultra ecologista. ¿Un obispo católico haciendo causa común con los neopaganos de la ecolatría? ¡Cosas veredes, Sancho! Muchos actores y pocas acciones, demostrando que el pobre niño muerto por la miseria crónica (que lleva décadas, y que claramente es socialmente mucho más acotada que en los siniestros años ‘90), a muchos solo interesaba como excusa politiquera de muy baja estofa. Las recomendaciones del Informe Rockefeller, de 1969, que definió al idioma, historia y religión en común, como los tres principales factores de unificación de Íbero América, y que por lo tanto deberían ser atacados por el poder imperial del “gran país del norte”; están siendo implementadas rigurosamente por el ultra indigenismo fogoneado por esas ONGs (como la británica Mapuche Nation), y por las huestes de odiadores seriales de ciertas corrientes sociológicas, antropológicas y similares; que no casualmente promueven la “necesaria” primacía de las lenguas indígenas sobre el idioma castellano que a todos nos une; una historia separada y cargada de odios anti hispanos y de racismo anti caucásico (blanco), dejando en un limbo racial a las amplias mayorías de poblaciones mestizas que integran nuestros pueblos; y promueve activamente el resurgimiento de las casi extinguidas religiones o cultos chamánicos, atacando feroz y sistemáticamente al predominante catolicismo, pero no a las sectas y/o iglesias diversas que florecieron en las últimas décadas con abiertas o encubiertas financiaciones de “fundaciones” extranjeras, básicamente de EEUU y Canadá. Varios de esos cultos chamánicos incluían sacrificios humanos. ¿Se ofrecerán como víctimas propiciatorias, esos “progresistas” diversos que tan entusiastamente promueven el “retorno a las fuentes religiosas originarias”, de los pocos bolsones de etnias preexistentes, que no se integraron a nuestra cultura argentina? MGTR CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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