miércoles, 17 de septiembre de 2014
MISERIA Y SUBDESARROLLO PROMOVIDOS POR EL ECOLOGISMO CAVERNARIO
El ecologismo como fenómeno mediático y factor de poder, no “nació de un repollo” ni por generación espontánea. Fue una creación del Club de Roma, institución a su vez creada en el seno del G 7 (Grupo de los Siete), con pleno respaldo de las grandes corporaciones empresarias y otros factores de poder, instalados en o manejados por el citado G 7.
El primer informe por encargo, difundido como documento liminar del G 7, encargado a un científico del MIT, tuvo una orientación claramente tremendista, fuertemente apocalíptica, que ya su propio título sugiere, pues se lo llamó “Los límites del crecimiento”. Cabe enfatizar que su autor lo hizo a título personal, no debiendo atribuirse al propio y muy prestigioso Massachusetts Institute of Technology; como afirman tergiversadamente –y no con inocencia-, desde las propias usinas de difusión del ecologismo cavernario. Esa “confusión” responde a la ya vieja metodología de “transferencia de prestigios”. En ese caso adosarle al informe el prestigio científico del MIT, pese a que esa Universidad no avala dicho informe.
Ese escrito fundacional del Club de Roma, “predice” sin aportar pruebas concretas, un supuesto colapso total del mundo, que en 1972 (año de publicación), se fijó “indefectiblemente” para el año 2000…¡si no se detenía completa e inmediatamente todo crecimiento económico!
Por supuesto, como tantos delirantes que “predijeron” sucesivamente el fin del mundo, llegó el año 2000 y no pasó nada. Después del fiasco, muy sueltos de cuerpo, cambiaron de fecha, con el mismo tono apocalíptico. En el ámbito científico, la seriedad y fundamentación de “Los límites del crecimiento”, son muy cuestionados, incluso considerándolo un simple escrito por encargo, de tenor panfletario.
Un elemental razonamiento, demuestra el sesgo excluyente y claramente genocida de la cuestionada idea fuerza de detener por completo todo proceso de desarrollo socio económico, paralizando las producciones en los niveles actuales.
Esa teoría fue pensada desde el riñón de la “sociedad opulenta” del G 7, que en esos años (década del ’70 pasada) concentraba la riqueza y el poder mundial, mientras que las poblaciones de esos países crecía muy lentamente (EEUU, Canadá, Japón), estaba en algunos casos tendiendo al estancamiento, e incluso con bajísimas tasas de natalidad en varios de ellos (como Alemania, Italia, Gran Bretaña, Francia).
En ese momento, la masa de riqueza a disposición del G 7, podía asegurar un muy buen nivel de vida a toda su población, tal vez solo con leves mejoras en la distribución de los ingresos.
Pero esa teoría se presentó con característica de imposición forzosa para todo el mundo, siendo que en la mayoría de los países la pobreza e incluso la miseria a niveles de catástrofe social, eran y aun son el cuadro imperante; o al menos en los emergentes, con considerables bolsones de pobreza. De hecho, los niveles de vida del resto de los países, excluidos del por entonces selecto G 7, eran (y aún son) muy inferiores, con grandes carencias de todo tipo, incluyendo no solo el acceso a bienes elementales y de confort, sino también las limitaciones o escaseces de infraestructuras, elementales para las prestaciones de todo tipo de servicios, incluyendo los básicos de salud, instrucción, seguridad y comunicaciones.
Es de elemental sentido común, considerar que detener el desarrollo (el progreso) en las naciones subdesarrolladas e incluso en las emergentes, es condenar a sus poblaciones a la miseria crónica…y creciente, pues las poblaciones siguen creciendo. ¿No es esa idea grotesca –transformada en ideología fanática-, instigar al genocidio masivo a escala global?
Hábilmente manipulado, incorporando metodologías propias del marxismo y del más crudo y violento anarquismo, mezclado con principios pseudo religiosos –como “la nueva era” (New Age), el ecologismo devino en una neoreligión pagana, con una difusa adoración a “Gea” (La Tierra), y con una insólita repulsa y agresión sistemática…hacia el ser humano, catalogado por los “conductores” del movimiento ecologista como “la plaga principal de La Tierra”, y como tal considerado por los delirantes fanatizados, transformados en militantes llenos de odios “anti sistema”…pero que no quieren entender que son en realidad dóciles peones descartables de los centros de poder, del mega capitalismo corporativo (consumista y socialmente destructivo), al cual dicen aborrecer.
Adviértase que incorporó ideas de corrientes pseudo religiosas muy cercanas al satanismo y aberraciones cercanas a esas prácticas, lo cual parece no ser advertido por ciertos religiosos cristianos, que inconscientemente les prestan sus apoyos.
Tan cegado llega a estar el razonamiento de los enfervorizados y usualmente muy agresivos e intolerantes militantes del “ecologismo duro”, que ni siquiera se dan cuenta que ellos, como parte de las poblaciones de países subdesarrollados, componen el masivo bloque de la población “desechable”.
El proceso de lavaje mental llega usualmente a ser tan profundo, y tan escasas son los conocimientos de los fanatizados militantes de base del ecologismo cavernario, que ni siquiera llegan a sospechar, o si se les advierte lo rechazan de plano y generalmente con violencia explícita, que sus accionares son totalmente funcionales a los núcleos centrales del poder planetario excluyente, como el Consenso de Washington, la Comisión Trilateral y otros, que precisamente definieron la “necesidad” de reducir drásticamente la población del mundo; pero no por “preocupaciones ambientales”, sino respondiendo a elaboradas e impiadosas ecuaciones de proyección del poder mundial. Ello por evaluaciones de los ideólogos de la “globalización salvaje”, que constataron que las grandes masas de población, correcta y hábilmente conducidas, son incompatibles con el poder casi omnímodo y proyectadamente eterno, que estimaron monopolizar a partir de la implosión de la Unión Soviética y el comienzo del Mundo Unipolar (con EEUU como única mega potencia excluyente). Por cierto, se atribuye a Henry Kissinger la idea de la “conveniencia” de limitar la población mundial a lo sumo a 1.000 millones de seres humanos. ¡Y el ecologismo cavernario, fácilmente manipulable, pasó a ser conducido por mercenarios sin escrúpulos; con acomodaticios que hacen del “ecologismo” fundamentalista una “profesión” muy rentable –en los niveles superiores, según datos trascendidos y no desmentidos contundentemente-, un “rebusque” ideal para oportunistas del tipo de “hombres honestos” (tan “honestos” que cuando encuentran un trabajo, se apresuran a “devolverlo”); y una causa fácil y supuestamente altruista, para clases medias altas carentes de otros ideales más nobles, y para personas crédulas y muy desinformadas!
Esos mismos “ecologistas”, que no se privan de ninguna de las comodidades de la tecnología moderna (celulares de última generación, computadoras, internet, motos de alta cilindrada (cuando pueden comprarlas), automóviles (tan costosos como puedan solventarlos), medicina de última generación, confortables viajes en ómnibus o en aviones, etc.); sin embargo atacan sistemáticamente al desarrollo; combaten a todo nuevo proyecto industrial (sobre todo si es de alta tecnología); promueven de hecho el colapso energético al promocionar falsas y muy costosas “soluciones” (como las eólicas y solares, problemáticas e inútiles para funcionar como usinas de base) mintiendo y tergiversando panfletarios escritos y promoviendo violentas manifestaciones “en contra de” apelando al ecoterrorismo como herramienta de convencimiento forzoso; reniegan totalmente de la minería y de las industrias químicas y petroquímicas (¿será que no piensan de donde salen los componentes de sus celulares, computadoras, etc.?); atacan totalmente a las papeleras (¿será que ni siquiera usan papel higiénico?); se oponen a las redes eléctricas (¿no usan energía eléctrica?); agreden ferozmente al desarrollo nuclear, que no solo genera energía más eficiente, económica y limpia incluso que las falsamente “limpias” energías solar y eólica, sino también desarrolla esa industria nuclear un amplia abanico de bienes y servicios muy necesarios para la medicina, la agricultura, la industria y en general el mejor nivel de vida de nuestra población; montan feroces campañas anti hidroeléctricas, pero ni se preocupan cuando a consecuencia de impedir o dilatar esas necesarias usinas, se deben instalar de apuro las muy contaminantes usinas termoeléctricas (devoradoras de petróleo, gas o carbón); se oponen a la utilización de La Hidrovía (pero “no ven” la contaminación que producen interminables filas de camiones, que podrían reemplazarse por mucho más económicas barcazas fluviales); buscan excusas para impedir nuevas industrias (como ocurre en Metán, Salta, sin importarles el crecimiento y la generación de empleo genuino bien pago); y un largo etcétera.
¡Y por sobre todo, son muy funcionales a los mandatos británicos en particular, anglosajones en general, y del G 7 como grupo de poder global, que como tal quiere mantenernos como dóciles países subdesarrollados y productores de baratas materias primas, a Argentina, las naciones hermanas de la Unasur y de la Celac; y a otros países del amplio abanico de subdesarrollados del mundo!
Por supuesto que a los politiqueros de baja estofa, no les hace asco favorecer esas viles finalidades, con tan de obtener unos votitos, sin importarles los Grandes Intereses Nacionales de nuestros países, ni los serios perjuicios geopolíticos que tan deleznables acciones producen.
Lamentablemente, las personas poco informadas (los “Don Pepe”y “Doña Rosa”), suelen ser fácilmente engañados por los cantos de sirena o los relatos de terrorismo mediático, de esos ecologistas de pacotilla.
El ecoterrorismo, más las acciones de zapa de los ultra indigenistas (que promueven nuestras balcanizaciones, muy funcionales a las potencias que las instigan y financian), más las tareas de “fundaciones” que promueven el neoliberalismo salvaje; son las puntas de lanza de las guerras blandas utilizadas por los neocolonialistas del siglo XXI; que se complementan con los medios de difusión manejados por las oligarquías locales y los centros del mega Poder Mundial.
Entender esto, es el primer paso para luchar por nuestra soberanía y nuestra subsistencia como nación independiente y como Bloque Regional Soberano; esto último como un imperativo geopolítico para evitar que nos vuelvan a transformar en dóciles colonias económicas, o peor aun, hacer tabla rasa con nuestros pueblos, nuestras culturas, y nuestra dignidad como seres humanos.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopoliticos
jueves, 4 de septiembre de 2014
NO OLVIDE LA QUINTA PATA, SR. GOBERNADOR
El 3 de setiembre de 2014, en un conocido programa político nocturno de la
TV portuaria (capitalina), fue entrevistado el gobernador de Misiones.
Sin entrar en disquisiciones de valor ni de mérito referentes a las preguntas
del equipo periodístico, ni a la fluida y vigorosa exposición del gobernador Closs
(eso lo dejo a los especialistas en política nacional y provincial, y a colegas de los
comunicadores mediáticos, algunos tan volcados a la cotidianeidad como poco
proclives a análisis más profundos y estratégicos); un punto específico de la
disertación del titular del ejecutivo misionero me pareció de relevante e incluso
excluyente importancia.
Al definir el perfil productivo de Misiones, el Dr. Closs explicó los que a su
criterio son pilares económicos de esta provincia, a saber:
El agro tradicional (yerba mate, té, tabaco, etc.).
La foresto industria (básicamente pinos, eucaliptos y fábricas papeleras).
El comercio fronterizo (que hoy nos favorece por el cambio).
El turismo.
Lamentablemente, acorde con las “opiniones políticamente correctas”
instaladas en esta provincia, omitió totalmente tan siquiera mencionar el enorme
potencial energético, que solo aprovechamos en una mínima parte,
desperdiciándose inútil y absurdamente, hora a hora, millones de KWh que no se
generan, conformándose un pasivamente aceptado y no cuestionado descomunal
lucro cesante; inconcebible desde todo punto de vista, pero mucho más en el
contexto de una provincia claramente marginal, con indicadores socio económicos
que nos ubican claramente en el pelotón de las provincias pobres (pese a los
avances logrados), y –lo que es peor- aparentemente sin indicios fuertes y
concretos de revertir el cuadro de producción primaria y terciaria, incapaz de
proveer trabajo digno y suficiente, a la numerosa y fuertemente creciente
población que sin duda tendremos en una a dos décadas en adelante.
Ese lucro cesante económico no solo nos priva de las importantes regalías
que el Estado Provincial y los municipios vinculados con las hidroeléctricas
deberían percibir, sino que nos priva de contar con mucha mejor infraestructura
eléctrica y una mucho mayor y superior oferta de energía barata, limpia y
abundante, con la cual deberíamos sustentar un portentoso proceso de desarrollo
industrial y tecnológico de vastas proporciones; des arrollo muy factible de lograr,
pero que algunas mentes muy estrechas y determinadas mediocres concepciones
políticas se niegan tan siquiera a considerar.
Y precisamente allí pasa la enorme diferencia entre simples y eventuales
dirigentes, incluso de buenas gestiones pero que no motorizan grandes
transformaciones (aplicable no solo a todo el arco político, sino también a los
ámbitos profesionales, gremiales, empresarios, científicos, intelectuales y
comunicacionales); y el mucho más amplio rol y visión de futuro de verdaderos
estadistas. Los grandes estadistas no tienen temor en ir en contra de la corriente
de negativos prejuicios instalados en el imaginario colectivo, o en enfrentar
intereses creados, por poderosos que sean. Los estadistas dejan marcadas
profundas huellas que definen el progreso y superiores niveles de vida que se
sustentan en nuevas y mejores realidades, basadas en poderosas
transformaciones estructurales que perduran en el tiempo e incluso crean las
condiciones para sustentar el desarrollo en el tiempo.
En el concepto precedente están las profundas diferencias entre un simple
crecimiento (por más fuerte que coyunturalmente pueda ser), y un sólido proceso
de desarrollo socio económico integral.
Resulta evidente que las persistentes campañas de tergiversaciones
conceptuales del ecoterrorismo lograron no solo “sacar de la agenda” al
importantísimo tema de la generación hidroeléctrica, sino que también parecerían
haber borrado casi totalmente toda idea de industrialización en gran escala, en la
cual alguna vez Misiones pretendió crear las condiciones para su desarrollo. En vez
de esos altos objetivos de desarrollo socio económico, el ecologismo
fundamentalista instaló una suerte de pasivo conformismo al rol secundario y
subdesarrollado, que parece excluir toda posibilidad de desarrollo socio
económico en gran escala; el cual es el camino hacia el cual deberían converg er
nuestros mayores esfuerzos.
Precisamente esa negación irracional a utilizar el cuantioso potencial
hidroeléctrico (que en cierto modo se instaló en el imaginario popular, y en los
sectores dirigentes que surgen del común de la gente), y la absurda demonización
de esa enorme capacidad de generar la limpia y barata energía hidroeléctrica (el
petróleo blanco que tiene Misiones), impide sustentar un poderoso desarrollo
tecnológico e industrial; y parece estar marcando las diferencias entre un mero
crecimiento (verificable claramente en la última década larga) y un poderoso
proceso de desarrollo integral, que no nos limite a las producciones y actividades
tradicionales, con las cuales no podremos dar trabajo digno y bien remunerado a
las numéricamente crecientes nuevas generaciones de nuestra población.
Analizando con criterio riguroso y con la profunda visión que debe
caracterizar a los grandes estadistas, se puede constatar que en el marco de la
economía tradicional, Misiones tiene poco futuro, y de persistirse en esos
esquemas, pronto volverá a convertirse en provincia expulsora de nuestra valiosa
población, que será obligada a emigrar por falta de trabajo y/o por carecer en
nuestro medio de mejores niveles de salarios, los cuales son propios de economías
más desarrolladas.
No solo al discurso del actual gobernador, sino a casi toda nuestra actual
dirigencia, a muchos de nuestros comunicadores sociales y otros sectores con
capacidad de representación o inserción popular; parece estar faltándole ese
formidable principal pilar para el desarrollo socio económico provincial (nuestro
enorme potencial hidroeléctrico), no solo para apuntalar mucho más sólidamente
los cuatro pilares de desarrollo tradicional (agro, foresto industria, comercio,
turismo), sino también crear un sexto y poderoso pilar adicional de desarrollo, una
diversificada actividad industrial; incursionando incluso en rubros de gran efecto
multiplicador, como industrias pesadas, químicas, metalmecánicas y otras de
similares potencialidades, hoy inexistentes en nuestra provincia.
Allí radica la clave para diferenciar un futuro mediocre y conflictivo; de
superiores, más sólidos y bien basados estadios de desarrollo socio económico, los
cuales también implican mejores niveles ambientales, pues no debe olvidarse que
la peor de las contaminaciones es la generada por la miseria extrema, la cual es
causada por la mediocridad y el subdesarrollo crónicos.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
viernes, 29 de agosto de 2014
LA INVOLUCIÓN ENERGÉTICA DE MISIONES – ANACRONISMO CARO Y
CONTAMINANTE DE LAS USINAS DIESEL
Después de una larga y compleja lucha por el desarrollo provincial, que nos
insumió más de tres largas décadas, en 1990 Misiones logró romper el monopolio
de los fortísimos intereses creados, existentes en torno a la generación
termoeléctrica; intereses que por medio de distintos tipos de presiones, nos
impedían suplantar las costosas y muy limitadas usinas que funcionan devorando
enormes cantidades de combustibles fósiles; intereses que nos impedían (impiden)
utilizar nuestro enorme potencial hidroeléctrico.
En nuestra provincia, al carecer de gasoductos, dependíamos –contra toda
lógica- del abastecimiento de combustibles líquidos, los cuales a partir del cierre
de la planta de almacenamiento de YPF de Posadas, deben ser transportados por
tierra desde San Lorenzo, Santa Fe, en un largo periplo de más de 2.000 kilómetros
entre ida y vuelta, pues al transportarse combustibles, debe sumarse el costo del
flete falso del equipo vacío, en su viaje de vuelta.
Esos fletes seguramente fueron un excelente negocio para la empresa
transportista –que creció exponencialmente-, pero era una operatoria ruinosa
para las arcas estatales, pues en promedio los fletes encarecían el precio del Diesel
Oil, 35 % por sobre el ya costoso precio del combustible al pie de la refinería.
Y aunque los usualmente escandalosos y verbalmente violentos militantes
del ecoterrorismo se nieguen sistemáticamente tan siquiera a considerarlo, la
generación termoeléctrica es muy contaminante. No solo emite gases por efecto
de la combustión de cada grupo electrógeno, también utiliza lubricantes y
refrigerantes, que con frecuencia terminan derramados en algún vertedero de
basura, donde contaminan la tierra y enormes cantidades de agua de lluvia y del
subsuelo. La contaminación sónica es otro efecto negativ o de las usinas
termoeléctricas; además de los repuestos usados, empapados en combustibles y
lubricantes, que por lógica también contaminan. Y por supuesto, los fletes de
combustibles son una larga y muy contaminante huella de carbono y otros
residuos perniciosos, sin olvidar los muy negativos efectos de la interminable fila
de camiones, congestionando el tránsito, agregando peligros y potenciales
accidentes a las rutas argentinas y en particular a las de esta provincia.
¿Acaso alguien vio alguna manifestación de los muchos grupúsculos de
activistas del ecoterrorismo, en contra de las usinas termoeléctricas, verdaderas
devoradoras de combustibles, aunque se las instalen frente a sus narices? ¡No,
jamás lo hacen! Sucede que aunque no lo reconozca ningún activista del
ecologismo cavernario, sus agendas son dictadas desde el exterior, y marcadas por
las transnacionales del ecologismo fundamentalista que operan en nuestro país. Y
las ONGs transnacionales, demuestran hacer muy buenas migas con las petroleras
transnacionales anglosajonas.
Más allá del valioso paliativo que significó la interconexión con la generación
hidroeléctrica de Acaray – Paraguay- (cuya magnitud decreció por el lógico
aumento del consumo propio del vecino país, y que además estuvo sujeta a los
vaivenes de la cotización del dólar), el verdadero quiebre del monopolio
termoeléctrico estuvo marcado por la puesta en marcha de la Central
Hidroeléctrica Urugua-Í, verdadero hito del desarrollo provincial y obra modelo en
su tipo en Sudamérica.
Urugua-Í permitió tener las usinas termoeléctricas como reservas frías (o sea
paradas, disponibles para emergencias o posteriores crecimientos de la demanda),
y sobre todo, cortó el cuantioso derroche de combustibles y negocios asociados
(fletes y otros).
Posteriormente, la interconexión con Yacyretá (originalmen te negada por el
centralismo portuario, perversamente ejercido sobre todo en épocas
neoliberales), completó positivamente la matriz eléctrica de Misiones; tanto que
nuestra provincia es la única del país en la que el 90 % de la electricidad consumida
es hidroeléctrica; siendo que la matriz eléctrica nacional depende en su mayor
parte (65 %) de los combustibles fósiles.
Lamentablemente, los bajos costos de la generación hidroeléctrica no se
reflejan en los precios finales de la electricidad en Misiones, infl uyendo en eso la
sobredimensionada estructura de costos de EMSA, y los lógicos mayores costos
operativos resultantes de un servicio prestado en una matriz geográfica muy
dispersa y con escasos consumos unitarios relevantes. O sea, se cubre toda la
provincia (cobertura muy dispersa), y son casi inexistentes los grandes consumos
industriales o de otros grandes usuarios, lo cual es característica de la baja
industrialización de Misiones, que resta rentabilidad a la prestación del servicio
eléctrico.
Pero volviendo al tema central que motiva este artículo, ante la incoherente
y perversa “demonización” de la generación hidroeléctrica, sistemáticamente
realizada por los militantes del ecoterrorismo; por determinados medios de
comunicación nada objetivos ni veraces (o que defienden otros intereses
encubiertos); y por políticos de muy bajo vuelo y/o de notables carencias de
formación; resulta notorio el congelamiento total al cual sometieron a todos los
proyectos hidroeléctricos estudiados y otros factibles. Y esos proyectos no son solo
las importantes centrales hidroeléctricas binacionales, a construirse con Brasil y
Paraguay –que serán importantes factores de consolidación de nuestras
integraciones en los marcos del Mercosur y la Unasur -, sino también –
lamentablemente-, se han dejado de lado más de media docena de interesantes
proyectos de mediana potencia, planificados en ríos interiores de Misiones, y que
de haberse construido, habrían fortalecido nuestra matriz eléctrica con múltiples
efectos positivos, dando más seguridad al sistema de transmisión y mejorando la
calidad del servicio, al mejorar y estabilizar la tensión en lugares hoy muy críticos,
por estar muy alejados de las fuentes de generación, lo cual provoca caídas de
tensión y otros problemas técnicos, tal como lo han explicado con notable
solvencia técnica los ingenieros Soracco y Beltramo, entre otros capacitados
profesionales de nuestra provincia.
Incluso, esas presas hidroeléctricas en cursos de agua interiores, habrían
solucionado los serios problemas de abastecimiento de agua a diversas localidades
–absurdamente incoherentes en una provincia riquísima en recursos hídricos-, y
eventualmente hubiesen podido suministrar valiosos sistemas de riego, a los
agricultores de sus zonas de influencia. A todo ello, se suman los innegables
atractivos turísticos que esas obras y sus embalses, inteligentemente manejados,
sin duda pasan a constituir. Hay tantos ejemplos positivos en tal sentido, que solo
la fanática necedad del ecoterrorismo puede negarlos. Por supuesto no me refiero
a las microturbinas, las que por sus minúsculos tamaños nunca “movieron la
aguja” y fueron estruendosos fracasos, pues ni siquiera se autofinanciaban (sus
bajísimas generaciones no alcanzaban ni para pagar personal de mantenimiento,
ni otros exiguos gastos menores).
Dado que el variado arco de la dirigencia política de Misiones, parece incapaz
de vencer el perverso embretamiento pseudo ecologista en el cual se metió, a
consecuencia del mentiroso plebiscito de 1996 y de los accionares de
determinados oportunistas de muy bajo vuelo, y de la irresolución de otros, casi
nadie parece dispuesto a analizar el tema con la debida seriedad y sólida
fundamentación, con lo cual se sigue perdiendo tiempo.
Como el consumo eléctrico sigue creciendo, y los problemas de caídas de
tensión y otras precariedades técnicas se van agravando, en lugares alejados de las
grandes usinas o conexiones básicas con ellas, va siendo necesario implementar de
urgencia, diversos “parches”, que individualmente no representan grandes
inversiones iniciales, pero a la larga resultan muy costosos, desde lo económico y
lo ambiental, así como desde lo social, pues son “soluciones” muy limitadas y
condicionadas.
En ese contexto, y pese a que hay líneas de financiación promocionales para
centrales hidroeléctricas de mediana potencia; como absurdamente la dirigencia
de Misiones se sigue negando –mayoritariamente- a implementar esas soluciones
energéticas, de muy bajo costo operativo; ante falencias puntuales en el servicio
eléctrico, con financiación de La Nación, se montaron hace pocos años dos
pequeñas usinas Diesel en Aristóbulo Del Valle y Leandro N. Alem.
Pese a ser uno de los focos más virulentos del ecologismo cavernario una de
esas localidades, los supuestos “ecologistas” guardaron silencio absoluto, ¿acaso
no contaminan mucho los motores Diesel instalados? ¡Es que no son “ecologistas”,
son meros opositores al desarrollo socio económico, y por ende son opositores al
desarrollo de la hidroelectricidad!
Ahora, en este mes de agosto de 2014, el gobernador de Misiones anunció
diversas inversiones para EMSA, y entre ellas, las adquisiciones de más equipos
Diesel de generación de muy baja potencia unitaria (menos de 1 MW), a instalarse
en Bernardo de Irigoyen, San Antonio y otra localidad a determinar.
Como ya es usual, los ecoterroristas parecen estar muy complacidos, no
molestándoles las múltiples contaminaciones de esos grupos electrógenos Diesel.
¿Ambientalistas…? ¡No! Son simples ecoterroristas que se complacen en el
subdesarrollo crónico.
Mientras muchas localidades padecen deficiencias en el suministro de agua
potable, los sufridos colonos padecen recurrentes sequías (¡en una provincia llena
de agua superficial y subterránea!), mientras que el enorme potencial
hidroeléctrico se dilapida inútilmente hora a hora…¡nadie parece tomar conciencia
de semejante conjunto de absurdos institucionalizados, a partir de las mentiras
montadas en torno a la generación hidroeléctrica!
Seguro que los ecópatas y otros fanáticos seguirán mintiendo acerca de las
falsas “enormes posibilidades” de las energías eólica (en una provincia sin vientos
permanentes), y solar (que no funciona de noche, ni en los frecuentes días
lluviosos y nublados), como tampoco querrán tozudamente reconocer las
intermitencias de esas limitadas tecnologías de generación que dependen de
factores aleatorios como el sol y el viento; todo lo cual las hace a eólicas y solares
inútiles para operar como centrales de base.
Mientras, los transportistas de combustibles, deben estar restregándose las
manos, ante la absurda involución de Misiones, que retrocediendo medio siglo,
vuelve a depender –parcialmente- de la ineficiente y obsoleta generación Diesel,
todo por negarse en base a prejuicios maliciosos, a la limpia y eficiente generación
hidroeléctrica.
Los interesantes proyectos hidroeléctricos de entre 9 a 90 MW, solventados
por la provincia, que alguna vez durmieron en los anaqueles, junto a las muestras
de perforaciones, según fuentes confiables, en épocas neoliberales habrían sido
literalmente comidos por las ratas, tirados como basura, y tapados por un denso
manto de silencio. Además existe el interesante proyecto del Túnel de Urugua-Í,
obra que permitirá triplicar la generación media anual de esa hidroeléctrica,
elaborado más recientemente, también “ninguneado” y silenciado.
Y mientras Corrientes acciona positivamente para maximizar los beneficios
regionales de la hidroeléctrica Garabí, en Misiones casi ni se habla del tema, por
ignorancia supina, dejadez, o por absurdos “miedos” a los eco terroristas.
El desarrollo industrial en gran escala, y el consecuente gran desarrollo socio
económico, parecen seguir siendo temas inexistentes por completo, en esta
hermosa y aún marginal provincia de Misiones.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
viernes, 22 de agosto de 2014
¿POR QUÉ SOLO AMBIENTAL Y FORESTAL?
Sin duda dentro de las campañas proselitistas de los posibles precandidatos
presidenciales, el bonaerense Daniel Scioli visitó recientemente Misiones.
En el marco de una entrevista que se le habría realizado en presencia del
gobernador misionero, en Iguazú, Scioli expresó que ambas provincias deben
intercambiar experiencias en lo ambiental y lo forestal.
Lo que aparentemente nadie se planteó, ni menos aún preguntó o expresó
públicamente, es: ¿por qué el intercambio de experiencias y conocimientos solo
debe ceñirse a esos dos únicos ítems? (aparentemente ni se consideraron otros).
Temas sumamente importantes, de amplio desarrollo en la provincia de
Buenos Aires, como el crecimiento y diversificación de las industrias, incluso las de
alta tecnología; el notable aumento de las actividades e institutos tecnológicos,
aplicables a diversas áreas económicas y sociales; la creación, ampliación y
marcada proliferación de exitosos parques industriales; la acentuada
diversificación de la matriz productiva; son –entre otros más que podrían citarse-,
ítems de marcada importancia estratégica y socio económica, en los cuales
Misiones mucho debería aprender de las provincias centrales, principalmente de la
de Buenos Aires.
Téngase en cuenta que, a título de ejemplo, si Misiones contara con el mismo
porcentaje de parques industriales en relación al total nacional, deberíamos tener
al menos seis, en plena y exitosa marcha. Ese número sale de una elemental
ecuación: el PBG (Producto Bruto Geográfico) de Misiones, es aproximadamente el
2 % (dos por ciento) del PBI argentino; y si en Argentina existen más de 300
parques industriales en funcionamiento pleno, Misiones debería tener por lo
menos 6 (seis) parques industriales.
La realidad indica que –más allá de algunas enjundiosas iniciativas comunales,
que dudosamente calificarían como verdaderos parques industriales (por
cuestiones de infraestructura, equipamiento, servicios disponibles, ausencia de
leyes específicas de promoción impositiva, de líneas de créditos especiales, e
incluso la superficie mínima acorde a tamaña calificación); en concreto solo
tenemos un parque industrial en los alrededores de Posadas, el cual
aparentemente no termina de arrancar.
Por supuesto el intercambio de conocimientos debería haber incluido –de
haber sido amplio y en doble sentido, de ida y vuelta-, acerca de como transformar
positivamente la matriz económica misionera, desde siempre atada en exceso a la
producción primaria, de escaso valor agregado y muy escasamente proveedora de
fuentes de trabajo, en la cantidad y calidad que nuestra creciente población
misionera necesita.
Lamentablemente, tampoco parece haberse tocado el estratégico tema de la
imprescindible provisión de crecientes cantidades de energía eléctrica, para
sustentar nuestro desarrollo.
Parecería que ni el conocido visitante, ni nuestra dirigencia (del amplio abanico
político), parecería haber tomado conciencia que en solo dos décadas, el previsible
incremento del consumo eléctrico provincial, será equivalente al total de la parte
argentina de Garabí más Panambí.
Temas de elemental importancia estratégica, que necesitan mentalidades de
estadistas para ser abordados y adecuadamente resueltos, que por regla general
(aparentemente con muy escasas excepciones), parecen estar “fuera de agenda”
para los políticos, comunicadores sociales e incluso intelectuales, de esta muy
hermosa pero muy marginal Provincia de Misiones; en la cual pocos parecieran
advertir la enorme diferencia entre el crecimiento económico lineal, y el amplio
horizonte de un bien implementado proceso a largo plazo de desarrollo socio
económico, lo cual implica un muy diferente y mucho más positivo enfoque
geopolítico.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
sábado, 16 de agosto de 2014
BREVÍSIMO RESUMEN DE LA SITUACIÓN DEL MERCADO ELÉCTRICO DE ARGENTINA
1 – Historia reciente.
A consecuencia del fuerte sesgo pro termoeléctrico del cuarto de siglo neoliberal (1976-2001), la matriz eléctrica argentina fue llevada a una patológica dependencia de los hidrocarburos, en particular del gas natural.
En la matriz energética (que además de la generación eléctrica abarca a otros usos de los combustibles y energéticos), el gas natural y el petróleo forman aproximadamente el 90 % del abastecimiento de la demanda total argentina.
En la matriz eléctrica los combustibles fósiles alcanzan un porcentaje del orden del 65 %, en este caso incluyendo una marginal utilización del carbón.
Semejante grado de dependencia de los combustibles fósiles es totalmente irracional, y solo puede encontrarse en algunos países grandes exportadores de petróleo y gas (que a la vez no cuentan con recursos hidroeléctricos ni tecnología nuclear), o en países carentes de grandes potencialidades hidros ni acceso a la núcleo electricidad, por lo que deben depender de combustibles importados.
En Argentina, esa perversa política energética se materializó y acentuó, en el marco del neoliberalismo, que además fue fuertemente “privatizante” (léase extranjerizante), regalándose prácticamente por monedas el manejo de los recursos estratégicos, como lo son los energéticos.
En semejante marco político-económico, Repsol y otras extranjeras, se dedicaron a “ordeñar” (concepto usual en la jerga energética en esos años), los yacimientos de petróleo y gas de YPF, “haciendo caja” lo más rápidamente posible, sin invertir casi nada en exploración, con lo cual provocaron el agotamiento de las reservas de esos hidrocarburos, trabajosamente atesorados en décadas de eficaz acción estatal. Cabe recordar que desde pocos meses antes de ser parcialmente reestatizada, Repsol y las petroleras anglosajonas (Shell y Esso), realizaron de hecho arteras maniobras políticas golpistas, al desabastecer intencionalmente el mercado interno, provocando enormes colas para cargar combustible, en todas las bocas de expendio, buscando sin duda el malhumor y hartazgo de la población.
Una de las falsedades institucionalizadas épocas neoliberales era afirmar que “Argentina es un país gasífero”, siendo que en realidad era un país con gas. O sea, con yacimientos suficientes (por entonces) para asegurar el suministro interno, pero no para exportar masiva e irracionalmente, como se hizo, con la voracidad de los “privados” y la complaciente complicidad de las estructuras del poder neoliberal ramificado en nuestro país.
Además, se dieron todas las facilidades para instalar numerosas nuevas plantas de generación de electricidad, movidas a gas natural, casi a riesgo cero por los “privados”, mientras las autoridades del momento intentaban anular toda posible competencia a las usinas térmicas. En ese contexto estuvieron los incalificables proyectos de exportar todos los volúmenes de energía de las binaciones hidroeléctricas de Salto Grande y Yacyretá, bajo el falso pretexto de “sobrar energía”. En realidad ese era un negociado a dos puntas: por un lado revender a precios de Brasil (con lucro privado) la barata energía hidroeléctrica de las grandes usinas; y por otro dejar el mercado argentino cautivo de la crecientemente costosa energía termoeléctrica…mientras que “para la tribuna” los ecoterroristas pregonaban las supuestas “grandes soluciones” de las energías eólica, solar y similares, en realidad un engaño a escala masiva, funcional a los mandatos del lobby termoeléctrico.
Mientras, en un acto calificable de traición a la patria, en el alfonsinato Se paralizó de cuajo al Sector Nuclear, como paso previo a su planificada desaparición, intentada afortunadamente sin éxito en el menemato y el delarruato. Eso ocasionó frenar por más de dos décadas la construcción de la Central Nuclear Atucha II, impedir la construcción de dos más planificadas, y congelar el Proyecto CAREM, primera central nuclear de tecnología totalmente nacional, además de congelar las vacantes y desfinanciar adrede y alevosamente a esta importantísima actividad tecnológica. Además del incalificable daño estratégico que ocasionó paralizar casi totalmente el desarrollo nuclear argentino, el lucro cesante por la económica energía nuclear no generada en esos años, resultó cuantioso, a lo cual cabe agregar las desastrosas consecuencias financieras de incrementar las importaciones de gas y petróleo (que habrían sido ahorrados por esas centrales nucleares), y los daños de las emanaciones de las termoeléctricas (que hubieran sido evitados, con las mucho más limpias nucleares), tema este último siempre omitido (“curiosamente”) por los ecoterroristas.
Por otra parte, las “privadas” (en varios casos estatales extranjeras), incumplieron los planes de inversiones contractuales y/o promocionados cuando se fogoneaban las “bondades” de las privatizaciones. Tal cosa sucedió con la casi total falta de extensión de gasoductos para el consumo interno (enfocándose todo en los 10 gasoductos para exportación, obviándose el casi 50 % de los consumidores internos no conectados a ese servicio); en la no construcción de nuevas refinerías; en la casi total ausencia de inversiones en las redes troncales de transporte de electricidad; y por parte del Estado –ya achicado y casi sin funcionalidad operativa, acorde a los dictados tiránicos del Consenso de Washington-, una carencia casi absoluta de inversiones en hidroelectricidad, incluyendo la parálisis en las inversiones de Yacyretá, hecho que ocasionó enormes volúmenes de lucro cesante y otros daños, por impedir generar a plena potencia durante largos años.
Se consideró innecesario e incluso negativo planificar, aduciendo que “el mercado todo lo soluciona”, lo cual es una de las mayores mentiras del neoliberalismo. En ese marco, se afirmó que “sobra energía eléctrica”, siendo que en un marco de profunda recesión, la capacidad instalada permitía contar con poco más que la reserva operativa imprescindible. En 2002 afirmé que en 2006 se produciría una crisis por falta de Potencia Instalada. Fui “ninguneado” por los “gurúes energéticos” del establishment…pero la verdad lamentablemente me dio la razón.
Los manejos sesgados o directos desmanejos del Sector Energético en el cuarto de siglo neoliberal (1976-2001), fueron conducentes a causar la tremenda crisis terminal socio-político-económica a la que nos llevaron en 2001-2002, cuyo objetivo estratégico por parte de los centros de poder del G 7, eran provocar el desguace definitivo de Argentina en media docena de dóciles republiquetas, fácilmente manipulables y de imposible renacimiento como una Potencia Emergente, tal como –afortunadamente- está siendo resultado de la aplicación del neokeynesianismo con medidas económicas heterodoxas, no sujetas a falaces dogmas del liberalismo. Y los tecnócratas que impulsaron esas medidas de tan nefastos resultados, se transmutaron hoy en críticos acerbos y supuestamente impolutos…¡como sin no tuvieran ninguna responsabilidad en los desmadres anteriores!
2 – Situación actual.
Las fuertes incorporaciones de Potencia Instalada (usinas nuevas y repotenciaciones), y las considerables inversiones en líneas de alta, media y baja tensión, concretadas en los últimos años (sobre todo desde 2006), fueron permitiendo cubrir los constantes crecimientos de la demanda, prácticamente sin cortes significativos como los acaecidos en décadas pasadas (por ejemplo la gravísima crisis padecida a fines del gobierno de Alfonsín), con excepción de algunos incidentes acaecidos por falta de inversiones suficientes por parte de empresas distribuidoras, en líneas de distribución en Capital Federal y Gran Buenos Aires, y otros hechos similares en algunas provincias, como uno focalizado pero muy grave en el nordeste correntino.
Los intercambios de energía que se hacen regularmente con Brasil, Uruguay, y en menor medida Paraguay, obran como reaseguro adicional, siendo seguro que en 2015 o 2016 Bolivia también esté en condiciones de vendernos Potencia y Energía Eléctrica, mediante inversiones termoeléctricas en curso de ejecución.
Los datos expuestos seguidamente son los operados por CAMMESA en el SADI (Sistema Argentino de Interconexión), haciéndose la salvedad que no incluyen Potencia y Energía operados directamente en varios sistemas provinciales, como por ejemplo la Central Hidroeléctrica Urugua-Í, y suministros de energía de ANDE (Paraguay), en ambos casos en Misiones.
Potencia Instalada (junio 2014) 31.427,10 MW
Demanda Máxima de Potencia 24.034 MW
Demanda Máxima Diaria de Energía 396,1 GWh
Reserva técnica del sistema: Existen varios criterios – Máquina o usina de mayor potencia – entre el 20% y el 30 % de la Potencia Instalada nominal. De acuerdo a ello, en teoría, la reserva técnica actual es suficiente, pero anualmente requiere ser aumentada.
Potencia adicional en instalación en 2014: aproximadamente 3.000 MW.
Tasa anual de crecimiento de la demanda: entre el 3 % y el 6 % a.a. (con criterio conservador).
Incremento anual mínimo necesario de Potencia Instalada: 1.500 MW., incrementable en progresión geométrica. En 10 años, el incremento mínimo anual deberá ser del orden de 2.330 MW. En 20 años, por año como mínimo será necesario agregar 4.540 MW de Potencia Instalada.
3 - Alternativas reales de incrementos de Potencia Instalada (usinas nuevas).
Las usinas de base de todo sistema eléctrico, solo pueden ser de tres tipos básicos de tecnologías: termoeléctricas, hidroeléctricas, nucleares.
Dado que a la fecha solo existe una hidroeléctrica en construcción (Punta Negra, en San Juan, de 62,2 MW y 296,4 GWH/a de media de generación), y tres próximas a comenzar (Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, en Santa Cruz; Chihuido I en Neuquén); más el prototipo de la central nuclear CAREM, puede asegurarse que serán mínimos o casi nulos los aportes de hidroeléctricas y nucleares, que podrán incorporarse efectivamente en los próximos cinco años.
Las renovables complementarias, son solo eso: complementos. No son aptas para operar como base del sistema eléctrico, por ser discontínuas; no confiables por depender de fuentes no controlables (sol, viento, otros); muy caras por KWh; y con serios problemas técnicos si se las conecta directamente a la red, sin soporte de centrales convencionales, pues provocarían variaciones abruptas de voltaje, de defectos en línea llamados armónicas, y otros problemas insolubles. Por esos motivos, que son indiscutibles, este tipo de centrales solo podría cubrir hasta un 20 % de la demanda, o más coherentemente, entre 10 % a 15 %. No es un tema menor que los subsidios que demanda son muy onerosos, y tampoco son inocuas al medio ambiente, pues provocan contaminaciones encubiertas.
Las presiones de los entes ultra ecologistas transnacionales y sus ramificaciones “argentinas”, conducentes a montar una matriz eléctrica basada excluyentemente en eólicas, solares y similares, no solo es un absurdo total sin sustento técnico, sino que de concretarse, conduciría a un caos absoluto del servicio, por las limitaciones y problemas técnicos insanables, que provocaría.
En el “corto plazo energético” de una década, si no surgen nuevos inconvenientes, Argentina puede contar con dos centrales nucleares más (posiblemente una con apoyo técnico-financiero de China, y otra de Rusia, con una potencia total de aproximadamente 1.500 MW. También podría estar operativa o en una fase avanzada de construcción, la 1º central CAREM (nuclear modular), de 150 MW.
En el mismo plazo, deberían estar operativas las centrales hidroeléctricas siguientes:
Néstor Kirchner y Jorge Cepernic (ex Cóndor Cliff y La Barrancosa) 1.740 MW
Añá Cuá (50 % de Argentina) 276 MW 138 MW
Garabí más Panambí (50 % de Argentina) 2.200 MW 1.100 MW
Corpus (50 % de Argentina) 2.800 MW 1.400 MW
Chihuido I 637 MW
Total de hidros (computando solo las proporciones argentinas) 5.015 MW
A las precedentes pueden sumarse algunas centrales hidros de menores potencias.
Los adicionales de Potencia Instalada firme (de base preferentemente) en una década se estiman en el orden de 19.800 MW.
De ese total, 1.650 MW serán nucleares (de no surgir retrasos), y 5.015 MW hidroeléctricos (siempre como opción óptima, sin retrasos). En ese supuesto, las centrales termoeléctricas deberán cubrir la mayor parte de los 13.135 MW adicionales, estimándose –con criterios lógicos- que solo una mínima fracción será de renovables complementarias (eólicas y solares), lo que se explicita seguidamente.
Potencia adicional estimada total en una década. 19.800 MW
Aportes nucleares nuevos 1.650 MW
Aportes hidroeléctricos nuevos 5.015 MW - 6.665 MW
A cubrir con termoeléctricas y renovables complementarias 13.135 MW
Es decir que en el escenario óptimo de maximización de inversiones hidros y nucleares técnicamente posible en una década, casi 2/3 de la Potencia Instalada adicional serán termoeléctricos. No es lo ideal, es lo real. Ello implicará quemar enormes volúmenes adicionales de gas natural. Por eso, el rápido autoabastecimiento de gas y petróleo, posiblemente en su mayoría de yacimientos no convencionales, es una necesidad imperiosa, afortunadamente en marcha.
Para el largo plazo, como objetivos estratégicamente imprescindibles, debe continuar la expansión del Plan Nuclear, con más usinas operativas; así como más centrales hidroeléctricas. Los estudios de Agua y Energía Eléctrica –algunos hoy morigerados por exagerados condicionamientos ambientales-, más otros proyectos provinciales, suman casi 24.000 MW, es decir casi quintuplicando el parque hidro actual. Por su parte, el conocido especialista Gustavo Malinow afirma que se puede triplicar la Potencia Instalada Hidroeléctrica actual, seguramente de acuerdo a pautas más conservadoras, pero totalmente respetables desde lo técnico.
Tal en breve síntesis, una esquema real del panorama eléctrico argentino, cuyo detalle in extenso sería enciclopédico y un trabajo breve pero más completo requeriría al menos docientas fojas.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Especialista en Energía
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
sábado, 9 de agosto de 2014
LOS RACISTAS INVERSOS
El contradictorio Sarmiento –que aconsejaba “no ahorrar sangre de gauchos, que
para lo único que sirve es para abonar la tierra” (así de directo y brutal)-, también
avalaba la teoría de la “superioridad” anglosajona y nórdica. Alberdi
explícitamente exponía la supuestamente innata “superioridad” de anglosajones
respecto a criollos, mestizos y mulatos que conformaban la mayoría de la
población argentina previa a las oleadas inmigratorias europeas. Ambos fueron los
más conocidos “intelectuales europeístas” que fueron funcionales a la explícita
subordinación a Gran Bretaña, que instauraron por largas décadas las minorías
llenas de poder político y económico, que lucraron con nuestra dependencia, a
costa del propio desarrollo nacional, condenándonos al secundario papel de dócil
granja proveedora de la estructura industrial británica.
Medio siglo largo después, el entonces Vicepresidente “Julito” Roca, a la firma del
infame Pacto Roca Runciman –en 1935- se ufanaría de calificar a Argentina como
“la diadema más preciosa en la corona de Su Graciosa Majestad”.
Constantes fueron las tareas de zapa, para subordinarnos mentalmente mediante
la sistemática colonización cultural, comenzada desde antes de los albores de
nuestra patria, cuando nuestra intelectualidad de entonces, asimilaba sin digerir
adecuadamente, los por entonces nuevos pensamientos europeos de fines del
siglo XVIII.
Largo de enunciar el conjunto de ideas fuerza de autodenigración, instalando la
falacia de una supuesta congénita inferioridad racial del crio llo, del hispano y del
indígena (bases mayoritarias de nuestra población, hasta la masiva inmigración
europea que desde la sexta década del siglo XIX perduró hasta mediados del siglo
XX), impuestas con fuerzas de dogmas a partir del derrocamiento de Rosas (1852)
y sobre todo desde la instauración del régimen oligárquico-liberal subordinado
explícita y gustosamente a los dictados de Gran Bretaña, a partir del mitrismo
(1862).
Por supuesto que bienvenida toda la diversidad inmigrante que se asimiló bien a
nuestro país, pues ya sus hijos se consideraron plenamente argentinos, poblando y
trabajando las enormes extensiones continentales de nuestro territorio nacional.
Pero no por ampliase la paleta genotípica de nuestra variada población, cesaron
las disolventes acciones de inculcación sistemática de pensamientos de
autodegración, con ideas perversas como presuponer la “incapacidad” o “genética
inferioridad” del argentino, para las ciencias duras, para el desarrollo industrial,
para la navegación de ultramar, entre otras barbaridades conceptuales, repetidas
por sectores pseudo intelectuales (los que Jauretche llamó “la intelligentzia”),
machacadas por los “grandes diarios” (todos pro oligárquicos), e instaladas en las
cátedras universitarias como verdades asumidas.
Las élites económicas, que conformaron básicamente los grandes terratenientes
de la Pampa Húmeda (con propiedades enormes acumuladas al amparo de los
manejos de los resortes del poder, por parte del régimen mitrista y sus
continuadores), más los sectores portuarios vinculados a los negocios de
importaciones, algunas oligarquías provinciales que se enquistaron en regímenes
anacrónicamente feudales, los sectores financieros y el capital extranjero que
manejaba los resortes estratégicos de nuestra economía; por cierto todos ellos se
sentían muy cómodos con la vigencia y profundización de la colonización cultural,
que a costa de hipotecar el futuro nacional, aseguraba la preeminencia social,
política y económica de esas castas de privilegios, en un entorno de fuertes
desigualdades sociales y económicas.
El radicalismo yrigoyenista alcanzó a cuestionar fuertemente esas anquilosadas
estructuras del poder, con sus soportes de dependencia cultural; estructuras que
volvieron a monopolizar el poder en la década infame (1930-1943, según la certera
definición del luchador que fue el escritor José Luis Torres, precursor de
Jauretche).
El peronismo, continuador y profundizador histórico del accionar de Yrigoyen,
cambiaría fuertemente las ecuaciones del poder, dando lugar y otorgando
capacidades políticas y reconocimientos a los sectores postergados, en un
fenómeno de transformaciones que dio lugar a nuevos conceptos de claros tintes
sociológicos, como “los cabecitas negras”, “los descamisados”, “los grasitas”; y sus
contracaras o dudosamente definidos, “los tilingos”, “los guarangos” “el medio
pelo”, “lo garcas”, y después “los gorilas”; entre otras definiciones que forman
parte del lunfardo argentino, sobre todo en su versión rioplatense. Todo ello
conformó un fuerte revulsivo a las anquilosadas estructuras del poder, que
utilizaron como una de sus herramientas cierto relativamente sutil racismo de
subordinación explícita a “lo nórdico”, “lo anglosajón”, estructuras del poder
tradicional que en lo cultural seguían (y en muchos casos siguen) atadas a cerradas
pautas dieciochescas de eurocentrismo a ultranza.
Con las Fuerzas Armadas cooptadas ideológicamente por las pautas impartidas por
la Escuela de las Américas e instituciones similares, desde 1955 en adelante, las
bayonetas operaron como herramientas del mismo núcleo de poder oligárquico y
antinacional, cuyo foco visible puede situarse en la estructura de la Sociedad Rural
Argentina; pero ya con poderes compartidos con varios sectores, como las filiales
de la Banca transnacional, entre otros.
Después se generarían las condiciones para la guerra civil “encubierta”, sugerida
por el historiador canadiense-británico Harry S. Ferns, como precondición
necesaria para desindustrializar y “redomesticar” a Argentina; guerra civil de la
cual serían actores principales la guerrilla irracional –en sus variadas expresiones-,
y las propias Fuerzas Armadas, desmadradas de su necesario encuadre civil y
constitucional. Notable es que ambos sectores que pasarían a ser actores de esa
dolorosa etapa de la historia argentina reciente, fueron alentados e incluso
pertrechados, por los mismos poderes anglosajones. Para esto cito los valiosos
antecedentes valientemente expuestos por el Dr. Julio Carlos González, y su
discípulo y colaborador, el salteño Dr. Javier Cornejo Solá, entre otros.
Pese a todos los embates, el tejido social y cultural argentino se mantuvo unido en
una clara conformación nacional, siendo uno de los factores esenciales que
permitió superar la gravísima crisis terminal de 2001-2002, inducida por los
personeros del neoliberalismo apátrida y sus necesarios cómplices internos.
Pero las metodologías de ataques que buscan dividir y sembrar odios
irreconciliables y racismos absurdos, en una población que naturalmente no los
tiene, van variando y tomando nuevas formas o tácticas diferentes.
Sin ser las únicas acciones que pueden constatarse, cabe señalar un par de actores
principales.
Por una parte, los mensajes subliminales o brutalmente directos (según los casos),
instalados y repetidos por la televisión “nacional” (léase portuaria centralista
capitalina); en algunos casos con sutiles sátiras o degradaciones o exclusiones, a
los amplios sectores de nuestra población que no “califica” en los estereotipos
nórdico-europeos. Por caso, es casi imposible localizar alguna locutora, conductora
de programa o periodista, que no encuadre en la tipología “rubia,
preferentemente de ojos claros” (así sea una blonda teñida y/o con anteojos de
contacto cromáticos).
En otro esquema de acciones, mucho más cáusticas y agresivas, están las muchas
ONGs ultra indigenistas, las principales o más activas de ellas transnacionales, no
por casualidad orientadas y/o financiadas desde el G 7, y en particular Gran
Bretaña, con el ejemplo paradigmático de la ONG Mapuche Nation, con sede…en
Bristol (en “La Rubia Albión”).
Esas ONGs, con rebuscadas argumentaciones y sinuosas interpretaciones
históricas tergiversadas según las conveniencias de sus intérpretes ultra
indigenistas, predican, fomentan y posiblemente financian un activo racismo
inverso, según el cual “los originarios” “deben” odiar al resto de “los invasores”
blancos, y muy particularmente a todo lo que tenga algún atisbo cultural hispano.
Eso lo están fomentando en muchos o todos los países íbero americanos,
claramente como una de las más peligrosas acciones tendientes a nuestra
balcanización en múltiples mini Estados, que serían fácilmente manipulables desde
los centros del Poder Mundial, previa instalación de odios absurd os e
irreconciliables.
Cuentan para ello con las huestes de “odiadores seriales” que “dan letra”, como el
relator historicista Osvaldo Bayer, y sus múltiples y entusiastas discípulos
sociólogos, antropólogos, periodistas y otros diplomados de humanidades,
filosofía y similares; apoyados por otros muy sui generis interpretadores históricos
anarquistas, marxistas, liberales a ultranza y otros varios, de los cuadros que si
viviera Jauretche seguramente llamaría “la neo intelligentzia”.
Por supuesto dejan de lado evaluar que mientras que el anglosajón exterminó
sistemáticamente a los pueblos pre existentes (como sucedió en EEUU y Canadá),
el español se mezcló amplia y profusamente, dando origen a las mayorías de las
poblaciones íbero americanas.
En Argentina en particular, la movilidad social y la notable inexistencia de odiosos
racismos, hacen que nuestra población sea una saludable mezcla de muy diversos
orígenes. Desde ya que el concepto de “originario” es una falacia, pues nadie es
originario de América. Y seguramente un análisis de ADN mostraría notables
mezclas en los orígenes de casi toda nuestra población, mucha de la cual
posiblemente desconozca realmente que parte de los mismos tienen
componentes de afro descendientes y/o de poblaciones nativas prexistentes; pese
a que en muchos casos predominan genotipos europeos, a consecuencia de las
masivas inmigraciones promovidas activamente por casi un siglo.
El ultra indigenismo promueve un pernicioso pensamiento de “racismo inverso”,
de odios irracionales a “los blancos”, como paso previo para las nuevas tácticas de
la vieja estrategia del “divide y vencerás”, tantas veces impuesta por los Centros
del Poder Mundial.
¡Anteponiendo a ello, bienvenidas sean la diversidad y la integración vigente en
nuestra población, sin prejuicios raciales!
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Investigador de Temas Económicos y Geopolíticos
martes, 5 de agosto de 2014
EL DOBLE ESTÁNDAR DE LOS ECOTERRORISTAS – A PROPÓSITO DE LOS CASOS DE
CÓRDOBA, FORMOSA Y MISIONES
En Córdoba sucedió una tragedia de proporciones considerables, que incluso
pudo ser mucho mayor, al estallar una cañería de gas que abastece a una central
termoeléctrica de generación de electricidad.
Esta tragedia se suma a muchas otras, provocadas en distintos puntos del
mundo, por la extrema inflamabilidad de los combustibles fósiles, sobre todo
derivados del petróleo o del gas natural.
Curiosamente (o no tanto, si se analizan detenidamente las “motivaciones”),
todo el usualmente muy ruidoso y revulsivo arco del ecologismo fundamentalista,
guardó un absoluto y muy cómplice silencio.
Y en el caso de Córdoba es más notable, pues el siniestro ocurrió
prácticamente en las narices de los verbalmente muy violentos activistas de
FUNAM, ente permanentemente vinculado a acciones virulentas de
ecoterrorismo, (siempre operando “en contra de” todo lo que pueda significar
desarrollo socio económico) y no por casualidad, actuando como una extensión
“argentina” de la británica Greenpeace.
¿Por qué guardan los activistas del ecoterrorismo ese cómplice silencio,
siendo precisamente quienes promueven en los hechos una mayor dependencia
de los combustibles fósiles, de la ya muy distorsionada y patológica matriz
energética argentina, excesivamente dependiente del gas natural y del petróleo?
¿Acaso ignoran los fundamentalistas de la ecología (con libretos dictados por
las transnacionales del ecologismo ultra), que al atacar a las usinas nucleares e
hidroeléctricas, están automáticamente favoreciendo el crecimiento desmesurado
del parque de generación termoeléctrico –el que quema por hora siderales
volúmenes de gas natural y petróleo-?
¿Pueden con honestidad intelectual, pasar por alto, que las usinas
termoeléctricas están entre las principales causas de la contaminación a escala
global? Estimaciones serias, responsabilizan a las usinas termoeléctricas del 40 %
de las emisiones mundiales de gases contaminantes diversos, pero ese
“detallecito” los ecoterroristas lo soslayan sistemáticamente.
Tampoco parece importar al ecoterrorismo, que la energía termoeléctrica es
sensiblemente más costosa (no solo menos segura desde lo accidentológico), y
mucho más contaminante, que las generaciones nuclear e hidro, que tan
sistemática y mendazmente combaten esos grupos de activistas. Pero claro está,
que muchas voces se alzaron, y existen indicios de fuertes evidencias, acerca de las
vinculaciones de las grandes ONGs transnacionales y los poderosos intereses
vinculados a las transnacionales petroleras anglosajonas; así como la notable
generosidad con la cual algunos sectores de la mega Banca transnacional (como
los Rockefeller, los Rotschild y similares), subvencionan a y crean ONGs y
Fundaciones, que operan promoviendo el “pensamiento energéticamente
correcto”.
Y ese “pensamiento”, no solo ataca ferozmente, con mentiras, verdades a
medias y exageraciones burdas, a las usinas hidros y nucleares; también
promueven a ultranza las “renovables alternativas”, principalmente las muy
costosas (por KWh) y poco eficientes solares y eólicas, siendo ese un “negocito”
aparte.
En efecto, las solares y eólicas, están atadas a elevados e irracionales
subsidios, sin los cuales no pueden operar. Obligar a los Estados a implementar
planes de costosísimos subsidios, para “soluciones ambientales” de generación
que resultan falsas, es en si mismo un fuerte motivante, detrás del cual acciona el
ecoterrorismo, con las complicidades de quienes buscan vender al como sea esas
costosas y falaces “grandes soluciones limpias” para generar energía eléctrica;
generación que resulta siendo muy escasa, y de muy mala calidad, por sus
intermitencias y otros insalvables problemas técnicos, cuando se pretende darles
el rol de Centrales de Base, en lugar de sus limitadas capacidades como
complementos marginales de cualquier sistema eléctrico.
Pero además –y he aquí el interés de esos banqueros asociados a las
petroleras transnacionales anglosajonas-, las instalaciones de solares y eólicas,
implican las necesarias instalaciones de más Usinas de Base para estabilizar el
suministro eléctrico. Como las Centrales de Base solo son de tres tecnologías –
térmica, nuclear e hidro-, y los ecoterroristas atacan a dos de esas tecnologías,
están de hecho favoreciendo a la tercera de ellas, ¡es decir a la termogeneración,
con lo cual están promoviendo mayores consumos de gas natural y de petróleo…!,
precisamente lo más contaminante, promocionado por los supuestos
“ecologistas”.
Entonces se entiende porque el accionar “asociado” de los vendedores y
promotores de eólicas y solares, del ecoterrorismo militante, y de los poderosos
lobbies vinculados a la termogeneración (fabricantes e importadores de usinas,
petroleras transnacionales, y otros negocios asociados). La cuarta pata de la
ecuación, la conforman sectores político-económicos neoliberales y oportunistas
varios de la politiquería de bajo vuelo.
En ese contexto, cobra lógica y se comprenden los porqués de los notables
silencios cuando se trata de los problemas y peligros concretos de la
termogeneración (como en el caso de Córdoba); y consecuentemente los motivos
de las feroces y engañosas campañas del ecoterrorismo y sus compañeros de ruta;
en los casos de Formosa (atacando al Plan Nuclear Argentino), y de Misiones
(intentando frenar al como sea los importantes y muy necesarios proyectos
hidroeléctricos binacionales).
Por supuesto, detrás del accionar del ultraecologismo transnacional, y de sus
marionetas y mercenarios locales, están también los poderosos intereses de las
Potencias del G 7, que por todos los medios nos quieren volver a sumergir en el
subdesarrollo crónico, para eliminarnos del selecto grupo de los E 12, los Doce
Emergentes Principales del contexto mundial.
Sin duda esos poderosos intereses, y sus subordinados locales, añoran los
“buenos tiempos” en los que Argentina era la dócil granja que proveía materias
primas baratas, obedientemente, como parte -en los hechos- integrante del hoy
alicaído pero siempre peligroso imperio británico.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Diplomado en Geopolítica
Experto en Energía
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
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