lunes, 8 de junio de 2026

         TRISTÍSIMOS FESTEJOS PATRIOS Y OTROS             ANIVERSARIOS RELEVANTES
    Acorde con la destrucción sistemática del Estado (que el actual presidente expresó ser su objetivo de gobierno); con la miseria aceleradamente creciente; el genocidio socio económico en plena perpetración; el evidente marcado desprecio por los símbolos patrios, y el claro ninguneo oficial respecto a la soberanía nacional; la magna fecha del 25 de mayo, y otras conmemoraciones de símbolos patrios e instituciones de gran relevancia nacional, están pasando prácticamente desapercibidas, en un marco de degradación casi total de los valores esenciales de la argentinidad, de los que antes llegamos a sentirnos orgullosos.
    Es de señalar que el Estado, al cual odia y desprecia explícitamente el presidente actual, es la base de cohesión de nuestra patria, pues SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA, verdad elemental despreciada por libertarios, e ignorada por muchos, incluyendo a los pseudo patriotas declamativos con o sin uniforme, que gritan supuesto patriotismo, pero que en los hechos operan como actores funcionales a la antipatria.
    Ya el año pasado, el presidente de Argentina no aportó presencia en el acto central por el 9 de Julio, argumentando supuestas razones de dudosa credibilidad; lo que se puede interpretar como la implícita expresión de degradación de esa magna fecha, por parte del Ejecutivo Nacional.
    Hace poco tiempo, seguramente respondiendo a órdenes del Ejecutivo Nacional, se perpetró la osadía de enarbolar otra bandera (fue la de Israel), en nuestro Monumento a la Bandera, en Rosario.
Ese gesto cargado de simbolismo cipayo, seguramente fue uno de los hechos que llevaron al Estado Hebreo, a otorgar un doctorado honoris causa, distinción simbólica para cuyo otorgamiento aquel Estado pudo tener en cuenta el accionar de explicita subordinación de nuestro actual presidente; accionar que no solo es simbólico, aderezado con gestualidades impropias respecto al decoro que debe primar en el nivel presidencial, como ponerse a cantar cuan estrella artística, a bailar junto a una pareja de soldados, seguramente entre otras burdas acciones similares; pero lo grotesco pasó a ser explícita y muy peligrosa sumisión, al involucrar a nuestro país como (teórico) partícipe en los conflictos del Medio Oriente.
    Con esas expresiones verbales bélicas, no solo se tomó atribuciones que no corresponden al Poder Ejecutivo, soslayando al Poder Legislativo. Eso pisoteó en forma grosera, el extenso y muy digno rol de activa neutralidad de Argentina, lo que nos involucra en un conflicto del cual no tenemos nada que ver.
    La activa neutralidad en política exterior, nos caracterizó por décadas, excepto alguna excepción puntual, como la perpetrada en el menemato, al involucrarnos en la agresión contra Iraq. Eso no es casual, pues tanto Menem como Milei, implementaron destructivas políticas económicas neoliberales, con secuelas de genocidio económico intencional.
    Puntualmente, pueden considerarse, entre otras, en esas degradadas conmemoraciones, la del 25 de Mayo (Libertad de Nuestra Patria), el día de la escarapela, el del Ejército Argentino, y el de la fundación de la muy prestigiosa Comisión Nacional de Energía Atómica. Cabe suponer que el 9 de Julio, volverá a ser ninguneado por el Ejecutivo Nacional y todo el andamiaje libertario y sus “socios” políticos.
    Pero en cambio, el presidente y su comitiva ad hoc, no evidencian reparar en los gastos que los muy frecuentes viajes al exterior ocasionan, pese a que dicen que “no hay plata”. Varios de esos costosos viajes fueron de un tenor estrictamente particular, pues no estuvieron relacionados con ninguna acción oficial. Se gastaron fondos oficiales, para viajes no oficiales. Eso tiene connotaciones delictivas.
    O sea que se utilizan fondos públicos para fines privados del presidente y su entorno, mientras se niegan las partidas presupuestarias para las Universidades Nacionales, para jubilados, para discapacitados, para la Salud Pública, para la Educación, e incluso malversa la carga impositiva sobre los combustibles, que debe ser destinada al mantenimiento de la red vial, hoy totalmente desatendida y en proceso de acelerada destrucción.
    Además de lo precedente, no pudieron probarse “inocencias” o falsedades de las acusaciones, en varios hechos con caracteres cuasi o concretamente impresentables o culposos, que involucran desde el propio presidente a varios funcionarios de altos rangos.
    El presidente muestra gran afinidad para visitar reiteradamente EEUU e Israel, y en esas visitas, para marcar presencia en días importantes para esos países, como la creación del Estado Hebreo y la Independencia de EEUU. Contrasta ello, con la escasa o nula importancia que evidenció expresar en nuestras Fechas Patrias Argentinas; o tampoco demostrar empatía con acciones concretas -que brillaron por sus ausencias- para remediar desastres de magnitud, como la inundación de Bahía Blanca, y los reiterados incendios en La Patagonia.
    Además, resulta al menos muy notorio y nada excusable, que en un discurso alusivo a San Martin, el presidente haya “confundido” el nombre del ilustre gran prócer José Francisco de San Martin, llamándolo “Juan José” (solo faltó que lo llame “Juanjo…”, y que en contrario a las formalidades propias de una Guardia Presidencial, se pudo ver por TV un saludo nada formal del propio presidente, de un tono chacotero con risotadas, con un granadero, todo eso en las antípodas del formalismo respetuoso que es propio de actos oficiales.
    Como naturalizando el uso constante de palabrotas del más grosero calibre, en discursos y otras expresiones públicas del presidente, parecería que el decoro y la circunspección formal y debidamente respetuosas, son intencionalmente transgredidos, degradando el lenguaje y las formalidades que deberían ser propias de la alta investidura que ocupa.
    A la vez, atacar burdamente al Papa Francisco (vinculándolo con El Maligno), y expresar que le hubiera gustado “evitar el nacimiento de Jesús, por ser (según sus temerarias acusaciones) el origen del comunismo”; configura agresiones totalmente desubicadas e irrespetuosas, contrarias a la muy clara inserción del cristianismo -en particular el catolicismo-, fuertemente involucrado en la Historia Argentina e identificado con el Ser Nacional.
    Expresiones como esas, más parecen acordes a un barrabrava bravucón y de baja catadura moral, que el decoro y la mesura que son propios de Altas Investiduras Nacionales, como lo es el ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional.
    Acorde con esa degradación de las necesarias formalidades respetuosas, las ampliamente difundidas expresiones despectivas del Ser Nacional y nuestros Símbolos Patrios, y contraria a nuestros fundados derechos a la soberanía argentina de Malvinas, de la legisladora nacional Sabrina Ajmechet; son de similar tenor degradante que las habituales expresiones de Milei.
En la misma tesitura muy dudosamente patriótica, el entonces ministro del macrismo, Sergio Bergman, expresó y no justificó su temeraria afirmación, según la cual “Argentina es un país que debe ser partido y repartido”.
    Todo eso parece ser coincidente con el destructivo accionar libertario, cuyos objetivos evidencian, de mínima, buscar involucionarnos a un Estado fallido atado a una pobre economía primaria en un contexto semi feudal; pero que, de máxima, estaría buscando perpetrar la disolución nacional, de lo cual la infame idea de permutar deuda externa por territorios, ya expuesta en la crisis del 2001, sería la excusa para perpetrar el desguace nacional. Y en esa línea antinacional, opera la explícita subordinación total a los designios del Bloque Atlantista y el mega poder anglosajón. Con pisoteo total a la soberanía nacional.
    Burla y desprecio total a nuestra soberanía nacional, es que se vuelva a dejar en manos extranjeras, el manejo y control de la muy estratégica Cuenca Del Plata, lo cual volvería a facilitar operaciones de subfacturaciones en las exportaciones primarias, despachadas desde puertos privados. ¡Eso debe ser función indelegable del Estado Nacional!
    Lo mismo, deplorable, es que se haya dejado el extenso Mar Argentino, bajo tutelaje de EEUU, lo que implica vergonzosa subordinación y degradación de elemental soberanía.
    En breve síntesis de otros aniversarios “ninguneados” o bastardeados por libertarios y afines, el Dia de la Escarapela recuerda el accionar de French y Berutti, en las jornadas previas al 25 de Mayo, y pasó desapercibida.
    El Dia Del Ejército se dio en un contexto de riesgos certeros de enajenación de importantes y valiosos inmuebles, como el del Regimiento de Patricios, y seguramente otros, ¿cómo Campo de Mayo?, en operaciones de dudosa transparencia y necesarias solo para “tapar agujeros presupuestarios” de la desastrosa gestión libertaria, eso además de los varios suicidios de personal militar provocados por las angustias de muy bajos salarios, y de las desastrosas (y/o culposas) gestiones que sobre endeudaron a la Obra Social respectiva.
    La muy eficiente Comisión Nacional de Energía Atómica, puntal del desarrollo tecnológico nacional, puesta con bandera de remate al cumplir 76 años de orgullosa existencia, es simplemente una monstruosidad del más arrastrado cipayaje..
    Vergonzoso y desastroso gobierno libertario, que ante la aparente apatía general, acelera gestiones para desguazar a Argentina, acorde a los dictados ya de vieja data, del Consenso de Washington y los poderes financieros del Bloque Atlantista.
    Casi de milagro, superamos la crisis terminal de 2001/2002.     ¿Volveremos a renacer, cuan Ave Fénix, de las cenizas y restos destrozados, de lo que fue la muy digna y orgullosa Nación Argentina?
                    MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
            Analista de Temas Económicos y Geopolíticos