viernes, 3 de abril de 2026

                         DIFUNDIENDO EN UN VIERNES SANTO
    Con total respeto a la profunda significación espiritual de la conmemoración de Viernes Santo, entiendo que no se profana el enorme valor religioso y moral de la fecha, al proceder en la misma a difundir un grueso puñado de verdades, en el marco de profundo patriotismo, como lo configura el artículo que ayer subí a mi blog y comenzó a ser divulgado ampliamente.
    Todo eso expresado en el sincero marco de respeto a otros credos no cristianos, buscando la paz y el entendimiento entre todos los seres humanos.
                                    Carlos Andrés Ortiz

jueves, 2 de abril de 2026

                                     PROTOTIPO DE CIPAYO ASUMIDO
    Mérito de Jauretche, haber creado e impuesto el calificativo de “cipayo”, que en una sola palabra resume los peores conceptos que definen a quienes son marionetas de la más deleznable antipatria.
    Cipayo era el nombre del regimiento, formado por nativos de India, en los oscuros años en los que era una colonia subordinada al por entonces muy poderoso Imperio Británico.
    El Regimiento Cipayo era deleznablemente conocido por el sadismo y crueldad con que reprimía a su propio pueblo, hartos los pacíficos hindúes de la miseria y los destratos -incluido aberrante y explícito racismo-, con los que la soberbia anglosajona despreciaba al pueblo de India, y saqueaba sus riquezas.
    Paralelismo directo y sin escalas, respecto a la ferocidad y malsano goce, que demuestran las Fuerzas de Seguridad de Argentina, imbuidas de la llamada “Doctrina Bullrich”, que los entrena y motiva, para agredir y maltratar, con evidente sadismo, a pacíficos manifestantes -jubilados, médicos y enfermeras, docentes, estudiantes, y el pueblo común; además de impedir el accionar de periodistas que lo documentan- que ejercen el legítimo derecho de protestar públicamente, tal como la propia Constitución Nacional ampara ese lógico accionar en la vía pública.
    En Argentina, los cipayos son accionadores explícitos de los ataques al Estado Nacional, que recurrentemente perpetran cuando por vía de golpes de Estado, o por vías electorales -con fuertes apoyos del establishment y su aparataje mediático y sus ramificaciones culturales-, llegan al poder formal.
    Los cipayos dicen ser totales opositores al accionar del Estado, pero no les hace asco tener suculentos ingresos provenientes de ocupar cargos oficiales, de incurrir en abusos de autoridad o acciones incompatibles con la Función Pública, como el uso indebido de bienes del Estado; como el uso de aviones oficiales para actividades ajenas a la Función Pública, o permitir usar esos medios por parte de personas ajenas al Estado -como los frecuentes “viajes turísticos” del actual presidente, fuera de todo protocolo oficial, o “agregar pasajeros” en viajes oficiales-; o la “nueva modalidad” de acceder a abultados e impagables créditos cedidos por el Banco Nación; comandado por personajes vinculados al establishment liberal – libertario y/o neoliberal; como sucedió con los enormes créditos impagables que González Fraga presionó para dar a Vicentín; o como los abultados créditos -dudosamente pagables- que se están conociendo, dados a operadores de las estructuras libertarias, tal como con sordina están trascendiendo.
    Recordemos que González Fraga es uno de los “economistas estrellas” que se burló de las capacidades de pago de la entonces clase media, para acceder a consumos, que ese personaje del clasismo recalcitrante consideraba “impropio”, por no decir inviable. Su controvertida frase fue "le hicieron creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso fue una ilusión, eso no era normal".
    Por supuesto, para ese vocero de la oligarquía apátrida y clasista, cuando no también racista, lo “normal” es que el pueblo viva permanentemente en la pobreza, cuando no en la miseria más abyecta, tal como lo perpetran sucesivos gobiernos neoliberales, como los de las nefastas cuatro M, que endeudaron, empobrecieron y desindustrializaron a nuestro país (Martínez De Hoz -con Videla y secuaces-, Menem, Macri, Milei).
    Todos los citados, acentuando políticas de similar signo antinacional (como los de la oligárquica y pro británica “revolución fusiladora”), perpetraron casi calcadas acciones de endeudamiento externo acentuado, subordinación vergonzosa a los dictados del poder imperial anglosajón y de los centros del mega poder financiero mundial, deterioro acentuado del poder adquisitivo de los salarios, aumento de la pobreza y de los índices de desocupación crónica, desaliento o ataques directos al Sector Industrial y al Tecnológico, además del desprecio total a la soberanía y a la integridad territorial nacional.
    Como clasistas y racistas que son, a esos sectores oligárquicos, les molesta la movilidad social ascendente, que es positiva consecuencia del accionar de gobiernos de orientación nacional y popular. Por eso atacan a la Educación y Salud Pública, y a todo el accionar que promueve las masivas mejoras socio económicas.
    Una frase del Contraalmirante Arturo Rial, vocero “calificado” del genocida gobierno del golpe de Estado de 1955, lo explicita: "sepan ustedes que esta gloriosa revolución se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero".
    Acorde a la mediocre y antinacional postura de entes empresariales subordinados a la mentalidad liberal (y sus continuadores neoliberales y libertarios), que aborrecen el accionar del Estado, pero no les hace asco utilizarlo para acciones prebendarias, que supuestamente dicen combatir, son feroces anti Estado, endeudadores seriales y odiadores explícitos de nuestro desarrollo industrial, atacan el accionar del Estado como promotor del desarrollo, y son partidarios de la desprotección total de la economía nacional.
    A nadie bien informado pueden sorprender las tropelías antinacionales con las que el gobierno libertario nos empuja de mínima al perimido rol de país estancia, de estructura socio económica feudal, que éramos alrededor del 1900, pero de máxima, busca la disolución nacional.
    Milei dijo ser “el topo que busca destruir al Estado”. Es elemental que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN- Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.
    También dijo admirar a dos claros enemigos de nuestra patria, como lo han sido Churchill y Tatcher.
    Está destrozando o malvendiendo a todos los entes y empresas nacionales, imprescindibles para el desarrollo socio económico.
Busca arancelar y destruir la Educación y la Salud Pública, cuyas importantes acciones nos diferenciaron positivamente del resto de las naciones de Íbero América.
    Practica una feroz política de industricidio, provocando miseria, desocupación a escalas masivas, y la desarticulación de la economía nacional. Con eso acciona a contrapelo del proteccionismo y del fuerte accionar estatal que caracteriza a las naciones desarrolladas y a las Potencias Emergentes, llevándonos al accionar anodino que muestran los Estados fallidos y/o muy pobres.
    Irracionalmente, frenó todas las imprescindibles obras públicas, lo que por el deterioro de la infraestructura, nos lleva a la desarticulación total de nuestro enorme territorio.
    En el colmo de las desvergonzadas incoherencias, con un discurso que no disimulaba su claro fastidio por haberse ganado el juicio de YPF contra los fondos buitres, volvió a utilizar el lenguaje ordinario, chabacano y soez que lo caracteriza, pretendiendo asumir el mérito de ese triunfo que nos ahorró un enorme monto, incluso superior al valor total de YPF, siendo que siempre despotricó contra la muy necesaria estatización de nuestra empresa petrolera, con cuya operatoria además se tomó el control de mega yacimiento petrolero y gasífero de Vaca Muerta, el cual nos transformó de importador crónico a fuerte exportador de petróleo; mientras que el auto abastecimiento de gas natural, no se pudo completar, al paralizar la necesaria segunda etapa del gasoducto Néstor Kirchner.
    En política exterior, nos pretende involucrar en guerras que no nos conciernen, como la librada en Ucrania y alrededores, y la del Golfo Pérsico; con una vergonzosa subordinación a los dictados de EEUU e Israel. Dicho eso con todo el respeto y aprecio a la numerosa y bien integrada población argentina de orígenes hebreos.
    Si a todo ese muy perjudicial accionar de gobierno, se le añaden las gruesas denuncias de severas irregularidades, cuando no actos claramente delincuenciales, del propio presidente Milei, de su hermana y del entorno -incluido en eso a Adorni-, de todo lo cual no pudieron demostrar inocencia alguna; cae por su propio peso afirmar que existen sobrados elementos para implementar el necesario juicio político destituyente, por muy mal desempeño de sus funciones, con acciones lesivas al Interés Nacional.
    Claro está que no se desconoce la “kueiderización” y otras posturas antinacionales, que pueden afectar a partes del Poder Legislativo; así como la doble vara que parece imperar en varios sonados casos en algunos sectores del Poder Judicial.
    Como católico practicante, con total respeto a otros credos, ruego a Dios nos de la fortaleza espiritual y la necesaria claridad mental, para que Argentina pueda renacer desde los escombros de destrucción en los que nos sumió todo el accionar desquiciado y claramente antinacional que nos afecta tan gravemente.
                        MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
                    Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

sábado, 21 de marzo de 2026

                 ¡HAN VUELTO, SON LOS MISMOS!
    Tomo prestado, con todo respeto hacia el Gran Maestro del Pensamiento Nacional, Arturo Jauretche, el título de este artículo.
Así lo había expresado, al constatar que los civiles convocados para sumarse a la muy infame “revolución fusiladora” (o en muchos casos para dirigirla, después de instigarla), eran los mismos o sus directos susesores que se habían perpetuado en el Poder Real en la muy corrupta y apátrida “década infame”.
    Ese período, transcurrido entre 1930 y 1943, en un contexto de negociados alevosos perpetrados con descaro y alevosía, un asesinato en el Congreso para acallar al denunciante fogoso y patriota de fuerte verba Lisandro De La Torre (su leal amigo Enzo Bordabehere lo cubrió con su cuerpo, recibiendo los disparos de un mercenario); en años de total falta del más elemental patriotismo, con subordinación explícita a los poderes imperiales extranjeros.
    La más descarada sumisión a los poderes imperiales, fue el Pacto Roca – Runciman, en cuyo acto de rúbricas, en Londres, el representante argentino “Julito” Roca (careciente del patriotismo de su padre), expresó eufórico que “Argentina es la joya más preciada de la corona de Su Majestad”. Jauretche, con su filosa pluma cargada de patriotismo, llamó a ese pacto, El Estatuto Legal del Coloniaje.
    Los apellidos más conocidos y de fuertes influencias, de orientación liberal, de la “década infame”, volvieron a ser opiniones relevantes, como el caso de Federico Pinedo, entre otros muchos del “elenco estable” al servicio del establishment, en “la fusiladora”.
Varios otros apellidos “ilustres” vinculados al apátrida liberalismo, y luego a su profundización doctrinal que fue el neoliberalismo, siguieron como “elementos estables” del establishment, entre ellos los de Krieger Vasena, Alsogaray (padre e hija), Cavallo y otros.
    Las constantes políticas de ajuste perpetradas, fueron causantes de mayores niveles de deuda externa, disminución del poder adquisitivo de los salarios, frenos y/o parálisis de las obras públicas, desestímulos a las inversiones industriales cuando no claras medidas industricidas; y en política exterior, sumisión implícita o incluso explícita, a los dictados del hoy conocido como Bloque Atlantista, en particular EEUU y el Reino Unido.
    En los últimos años, vemos el brutal accionar de personeros de un real proceso de destrucción socio económica, con perpetradores que repiten sus acciones con total impunidad, pues las denuncias que se puedan realizar, por más bien fundamentadas que estén, con muy pocas excepciones parecen chocar con acciones de “cajoneo” de expedientes, cuando no de la doble vara, según de que sector socio político sean los denunciados.
    La deuda externa llevada a niveles absurdamente impagables, con abundantes fondos de divisas, que se dilapidan para sostener en el tiempo destructivas medidas de timba financiera asociadas a fugas de divisas, permitidas e incluso promovidas; en un marco de artificial sobrevalorización de nuestra moneda; políticas abiertamente industricidas con apertura total de las importaciones; con disminuciones de impuestos a los bienes suntuarios, mientras que se alega falsa imposibilidad de mejorar los salarios, y se destroza con aviesa intencionalidad todo el marco social y económico; con perpetradores principales que se repiten en sus funciones y metodologías, probadamente nefastas, como los casos muy conocidos de Luis Caputo y Sturzenegger, y con otros varios menos nombrados pero que rotan en diversas funciones en los sucesivos gobiernos neoliberales (y sus profundizadores libertarios).
    Y también los problemas y amenazas a nuestra soberanía, se repiten y profundizan.
    Cabe recordar que durante la crisis terminal de 2001 – 2002, cuando algunos personeros del poder imperial yanqui, afirmaban que, ante la supuesta incapacidad de los argentinos para gobernarnos, ellos debían nombrar a algún administrador para “conducirnos” (o sea para formalizar nuestra total dependencia), en ese contexto, con una deuda externa poco menos que impagable; las dos conductoras televisivas de mayores audiencias, las rubias platinadas, Mirta y Susana, repetían en forma plañidera, supuestamente muy preocupadas, instalando la muy cipaya idea según la cual -decían-, “debemos resignarnos a canjear la deuda externa por territorios”, apuntando para esa infamia al sur de La Patagonia.
    Reducida sustancialmente esa asfixiante deuda externa, y cancelada la totalidad con el FMI, en los gobiernos de los Kirchner; las deudas a niveles alevosos, con los componentes de políticas que permitieron y fomentaron las fugas de divisas, volvieron a significar desde el macrismo y muy acentuado en el libertarismo un peligroso condicionante, que ante la desesperante situación de implosión que amenaza darse por la negativa política económica, nos ataron a condicionantes mendicantes, ante el poder financiero transnacional, en particular de EEUU.
    Con ese contexto, las renovadas amenazas a nuestra integridad territorial, vuelven a ser una muy preocupante realidad; la cual evidencia corporizarse ante el claro desprecio del gobierno libertario a nuestra soberanía, con sus explícitas políticas destructivas, clara y desvergonzadamente expresadas por el verborrágico y dudosamente equilibrado presidente, quien afirmó ser el topo que busca destruir al Estado Argentino.
    Y en sus delirantes acciones, con preocupantes tintes que evidenciarían rasgos psicópatas, busca meternos sin lógica ni motivo alguno, en una guerra que no nos concierne, y que con ello pisotea el conocido accionar pacifista, que caracterizó y enalteció la política exterior argentina.
    Pese a que muchos pseudo patriotas -con y sin uniforme- no parecen haberse dado por enterados, es necesario enfatizar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.
    Es de recordar que, muy suelto de cuerpo, entre muchas otras aberraciones conceptuales (como insultar al Papa Francisco), expresó que le hubiera gustado impedir el accionar del Mesías -cuya doctrina considera “origen del comunismo”-, llegando a instigar la violencia y el desprecio al cristianismo, al afirmar que hubiese querido impedir el nacimiento de Jesús. ¡Y eso lo dijo siendo presidente de Argentina, que en un marco de respeto y tolerancia religiosa, apoya constitucionalmente al culto Católico Apostólico Romano!
    Intolerable sumatoria de desquicios, que agravan la clara destrucción social y económica intencionalmente en perpetración.
En un contexto lógico, todo eso debería ser considerado como actos de traición a la Patria, pues nos empujan a la disolución nacional.
                        MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
                Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 18 de marzo de 2026

 https://www.conclusion.com.ar/politica/carlos-ortiz-sostiene-que-existe-un-aberrante-accionar-geopolitico-de-los-libertarios-y-sus-secuaces/03/2026/

 DIARIO DIGITAL CONCLUSIÓN - ROSARIO

    Carlos Ortiz sostiene que existe un «aberrante accionar geopolítico de los libertarios y sus secuaces»

viernes, 13 de marzo de 2026

         ABERRANTE ACCIONAR GEOPOLÍTICO 

                    DE LIBERTARIOS Y SECUACES.
    Respecto a la Política Exterior del actual gobierno de Argentina, cabe, definirla más bien como la anti geopolítica, con evidente carencia total de la más elemental dosis de patriotismo.
    Subordinarse explícita y vergonzosamente a los dictados de potencias extranjeras, es carecer por completo de Política Exterior Nacional. Y eso es cipayaje explícito de la peor calaña.
    En más de dos siglos de vida nacional, pese a haber soportado más de un gobierno nefasto, antinacional, cargados ellos de racismos implícitos o explícitos, destructores intencionales de la Patria, e incluso cerradamente unitarios que despreciaron la integridad territorial; el (des)gobierno libertario, excede con creces las negatividades y corruptelas de los gobiernos cipayos y antinacionales que marcaron negativamente amplios períodos de nuestra tumultuosa historia; la cual también tuvo períodos y gobiernos claramente patriotas.
    Cabe citar entre los peores ejemplos a Rivadavia, Urquiza, Mitre y sucesores, los de la infame década del ’30 (del siglo XX), el gorilismo militaroide patriotero de la revolución fusiladora y sus continuadores proceseros, los neoliberales noventistas (Menem – De La Rúa), y el endeudador e industricida gobierno macrista; pese a todos los inmensos daños que esa caterva de personajes nefastos cometió, el muy negativo accionar de neoliberales y libertarios (con varios perpetradores que se repiten en sucesivos gobiernos), supera ampliamente los prontuarios nefastos y antinacionales de los citados gobiernos que tantos daños nos han causado.
    El accionar de vergonzosa e impresentable postura de sumisión total a los dictados del Bloque Atlantista, en particular a los objetivos de política exterior de EEUU y sus aliados directos, y dentro de ello la subordinada actitud con caracteres felpúdicos -que tan abiertamente opera el histriónico presidente de muy dudoso equilibrio mental-, respecto al agresivo y voluble accionar de Trump y el establishment de caracteres neoimperiales, es vergonzoso y ofende al Ser Nacional.
    Acompañar y fogonear esas acciones de neo imperialismo por parte de nuestro gobierno nacional actual, pisotea en forma infame el accionar señero de la Política Exterior Argentina, que supimos tener.
    Esa trayectoria positiva de la diplomacia nacional se caracterizó en amplios períodos de nuestra historia, por el marcado pacificismo, la neutralidad y la defensa de principios elementales de soberanía y de dignidad nacional, y el respeto al ser humano; fue una constante, solo transgredida en algunos períodos de gobiernos de acentuado perfil ultra liberal, en los que las minorías apátridas gustosamente se subordinaron a los designios de los principales poderes imperiales de turno, con el miserable “proceso” y los impresentables períodos del menemato y el delarruato, en el último medio siglo, como los recientes peores ejemplos.
    Caben destacar el patriótico accionar de Julio Argentino Roca, que en su segundo período presidencial, evitó la guerra contra Chile, que hubiera dejado lamentables odios insalvables a ambos lados de la cordillera; el señero accionar del Canciller Carlos Saavedra Lamas como factor fundamental para dar fin a la absurda guerra fratricida entre Bolivia y Paraguay (Guerra Del Chaco); la neutralidad argentina en las dos Guerras Mundiales, pese a las presiones muy fuertes de los anglosajones y sus aliados, para que aportemos nuestra “debida” cuota de carne de cañón, en dos enormes conflictos de los que no éramos parte involucrada. Claro que al final de la Segunda Guerra Mundial, bajo fuertes presiones de los aliados ya a punto de ganar, Argentina como mera formalidad diplomática declaró la guerra al Eje, e incluso se llegaron a aprontar tropas (mi propio padre fue uno de los convocados, seguramente por sus conocimientos en telegrafía, y por egresar del Servicio Militar como Dragoneante).
Sucesivos conflictos desde los años ’50 (Corea, el polvorín de Medio Oriente, Vietnam, y otros) fueron períodos en los que mantuvimos la neutralidad, e incluso fuimos factores impulsores de la paz.
    No fue detalle menor que, en la década peronista, como formalización doctrinal de la necesaria neutralidad, se creara e impulsara la Doctrina de la Tercera Posición, que fuera uno de los pilares del Movimiento de Países No Alineados, que fuera importante en las décadas del ’50 y ’60.
    Décadas después, como uno de los fundamentos de su Cuarta Doctrina Política, Alekxandr Dugin, se basó en los valiosos antecedentes de la Tercera Posición. Y fue ese filósofo el principal intelectual cuyas elucubraciones fueron base del accionar que evitó el desguace de Rusia en la era post Unión Soviética; en un complejo proceso que entre otros cambios profundos, pasó del anti teísmo dogmático de la URSS, al renacer de la Iglesia Ortodoxa como uno de los pilares del nacionalismo ruso. Tuve el gusto de escuchar a Dugin, en una disertación en Buenos Aires, hace algunos años.
    No son temas menores considerar que la población argentina, entre sus múltiples incorporaciones migratorias, recibió a importantes contingentes de sirios y libaneses, que ingresaron con pasaportes turcos; y también mucha población de orígenes judíos, la mayoría proveniente de naciones eslavas; todos ellos positivamente integrados al mosaico de orígenes de nuestra población.
    Como dato tal vez poco conocido, al término de la Segunda Guerra Mundial, Argentina recibió fraternalmente a un barco repleto de inmigrantes de orígenes hebreos, que se integraron a nuestra población. Otros países se habrían negado a recibir a esos migrantes, posiblemente por los costos económicos que esa solidaria acción representaba.
    Volviendo al eje del tema, la altiva neutralidad de Argentina fue parte del accionar pacifista mundial, para intentar la paz en el conflictivo Medio Oriente.
    Pero después, el neoliberal (y por ende apátrida) menemato, pisoteando nuestra neutralidad, nos involucró absurdamente en la agresión contra Iraq, comandada por la OTAN.
    Vendrían después las explosiones con dolorosos saldos de víctimas, en la embajada de Israel y en la AMIA, cuyos reales perpetradores tal vez nunca se terminen de definir con contundentes pruebas. Parecería que las “pruebas” que involucrarían a Irán en esos atentados, están “algo flojas de papeles”, y no se termina de entender que rédito real podría haber buscado la nación persa en esos hechos.
    Actualmente, el accionar genuflexo del gobierno libertario hacia las potencias de la OTAN y sus aliados; con el presidente que no da muestras de mantener la necesaria mesura y equilibrio de conducta que su alta investidura debería imponer, pretende involucrarnos en la guerra en curso “in crescendo” en Medio Oriente, en la cual no tenemos nada que ver ni nada que ganar -y mucho para perder- con esa impostada agresividad, que más bien parece una actitud de desquiciados totales, de un gobierno que evidencia odio y desprecio hacia el propio pueblo; y un enfermizo accionar destructivo de nuestra patria.
    El propio presidente, en una entrevista televisada, expresó con exaltada fruición, que es el topo (infiltrado), que vino a destruir al Estado Argentino. Cabe enfatizar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.
    Entre tantas aberraciones que libertarios y secuaces perpetran día a día, algo tan grave como esa insólita confesión de las apátridas intenciones destructivas del Ser Nacional, pasó casi desapercibida.
    Claramente, de mínima, buscan involucionarnos al perimido e inviable país – colonia, de estructura semi feudal, que éramos a fines del siglo XIX; pero de máxima, pretenden implosionarnos para hacer desaparecer a la República Argentina. 

    Y repitiendo el infame accionar que se pretendió imponer en la crisis terminal de 2001-2002, el establishment antinacional evidencia buscar forzar el canje de deuda por territorio, amenazando especialmente a nuestra querida Patagonia Argentina.
    ¡Que Dios nos proteja y nos de fuerza y coraje para evitar tan malvados y aberrantes objetivos anti argentinos!
 

                    MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
                Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

martes, 24 de febrero de 2026

         URGE NACIONALIZAR LAS FUERZAS ARMADAS -                                                 Quinta Parte.
    FUERZAS DE DEFENSA O TROPAS DE OCUPACIÓN AL                             SERVICIO DE LA ANTIPATRIA.
El “proceso”, datos y consecuencias poco difundidos.
    La Dra. en Economía Noemí Brenta (destacada docente de la Maestría en Gestión de la Energía, y notable persona), explica el demencial incremento de la deuda externa, que se multiplicó por seis en la intencionalmente desastrosa gestión del “proceso”. Copio un párrafo de su excelente trabajo al respecto, bajado de Internet en su análisis titulado “La deuda odiosa de la dictadura”.
    “Entre 1976 y 1983, la deuda externa argentina se multiplicó por seis: pasó de 7,8 mil millones de dólares a 46,5 mil millones, sumando los atrasos de intereses y la deuda militar, según cálculos del Banco Mundial. Más o menos, porque nunca se supo bien la cifra exacta, ni de la deuda pública ni de la privada”; por lo que otros análisis pueden mostrar montos algo diferentes, pero coincidentes en el irracional endeudamiento perpetrado.
    A punta de bayonetas, nos impusieron la subordinación total al Consenso de Washington y su perversa doctrina neoliberal, que busca frenar y destruir el desarrollo económico y social, destruyendo todo y pisoteando la soberanía nacional. Para eso, cambiaron las prioridades de Defensa, suplantándose la Doctrina de Defensa Nacional por la Doctrina de la Seguridad Nacional, sometiendo a los uniformados a un profundo limado de neuronas al ras, de lo cual parecería que muy pocos lograron mantener su propia capacidad de razonamiento, con auténticos Valores Nacionales.
    La destrucción del muy importante desarrollo industrial y tecnológico -objetivo perseguido por la vetusta oligarquía rural y otros sectores claramente antinacionales- comenzó con mucha presión del Estado cooptado por la antipatria; y ese mismo tipo de acciones y de discursos falaces y antinacionales, se repetiría con sucesivos gobiernos de orientación neoliberal.
    Otras acciones económicas nada inocentes de “Joe” Martínez De Hoz y sus secuaces (con su dócil marioneta Videla), fueron endeudar a las empresas y entes estatales, contrayendo abultadas deudas en el exterior, cuyos montos eran inmediatamente transferidos al Ministerio de Economía, para financiar el desastroso manejo presupuestario, muy deficitario.
    De esa forma, las empresas y entes estatales quedaban sin las divisas recibidas y con deudas que terminarían siendo impagables, en un contexto que los mercenarios del periodismo y la economía liberal, aprovecharon para cargar las tintas en la supuesta “ineficiencia crónica del Estado”, que ellos mismos provocaron o avalaron, lo cual “preparó el terreno” para las vergonzosas privatizaciones que pocos años después perpetraría el también apátrida menemato, avalado y proseguido por el delarruato.
    Nada de eso, tan importante, evidencia ser conocido en absoluto, por la casi totalidad de los militares de mentes proceseras, acorde al vaciamiento mental muy acentuado en que se sumió a los uniformados a partir del “proceso”, imponiendo la ignorancia casi total en Economía, Historia y Geopolítica; con lo cual los mantienen hasta hoy en el limbo cargado de prejuicios antinacionales, a la casi totalidad de los militares e integrantes de las fuerzas de seguridad.
    Dentro de las brutales acciones de torturas y “desapariciones” en “vuelos de la muerte” y otras acciones aberrantes, ese tipo de “metodologías” se usaron -probadamente- para lograr la apropiación de la empresa Papel Prensa, la cual prácticamente monopolizaba el abastecimiento del estratégico insumo necesario para las impresiones en grandes escalas, de los tres principales diarios de difusión nacional (Clarín, La Nación, La Razón). Siendo de propiedad de la familia Graiver, varios de sus integrantes fueron “persuadidos” en las mesas de tortura, de transferir las acciones a favor de las empresas periodísticas señaladas.
    Es de hacer notar que en esos años aun no se había producido la irrupción de los medios digitales, por lo que los diarios de papel tenían un rol preponderante en el periodismo.
    Al acto formal de “toma de posesión” de la empresa, acudieron el presidente usurpador Videla y varios de sus secuaces cercanos, tal como fuera difundido en medios gráficos. ¡El “proceso”, cómplice directo de un alevoso saqueo!
    Si bien todo acto de aniquilamiento es deplorable (incluyendo los que perpetraron los guerrilleros), cabe precisar que los proceseros se atribuyeron potestades para decidir quiénes vivieran y quienes no.
El Mayor (Tte. Coronel Post Mortem) Bernardo Alberte es considerado la primera víctima del “proceso”, asesinato cometido en su propio departamento, en presencia de su familia, siendo arrojado al vacío por la patota asesina (la cual integraban dos Generales). Sus “grandes pecados” fueron haber sido de plena confianza de Perón y de M.E.M. de Perón; y haber dirigido una carta a Videla, advirtiéndole las consecuencias nefastas esperables del golpe de Estado ya en los prolegómenos de la perpetración.
    Pocos meses después, sería secuestrado y “desaparecido” el gremialista Oscar Smith, quien se oponía a los planes de “Joe” Martínez De Hoz, de privatizar y desguazar SEGBA, en un negociado que se vincularía con el rol directivo del mencionado Ministro de Videla con la empresa energética Ítalo. Nicolás Caputo, vinculado al neoliberalismo, tuvo participación accionar en EDESUR, una de las tres empresas en que se desguazó SEGBA.
    Otro de los asesinatos del “proceso”, tampoco en nada vinculado a las guerrillas, tuvo como víctima a la diplomática Elena Holmberg, la cual según referencias, fue involuntaria testigo de la cordial reunión en un café parisino, de un alto oficial de La Marina; con el dirigente montonero Firmenich, lo cual habría sido su sentencia al “suicidio”.
    El muy querido cantautor folklorista Jorge Cafrune, fue “accidentalmente” embestido por una camioneta, cuando de noche y muy lejos de la cinta asfáltica, se dirigía a caballo rumbo a Yapeyú, a la conmemoración del natalicio de San Martín. Como todo artista de raigambre nacional y popular, Cafrune era odiado por los proceseros.
    En 1982, demostrando la brutal ignorancia total de los líderes militares del “proceso” y de sus mandantes y colaboradores civiles, implementaron la recuperación de las Malvinas, siendo tan brutos como para suponer que el Reino Unido con todo el apoyo de la Comunidad Británica y de la OTAN, no reaccionaría; y también supusieron -contra toda lógica- que EEUU sería neutral, pues se creyeron “aliados” de los yanquis, por haber aportado “mano de obra” para intervenir en América Central, no entendiendo que apenas fueron marionetas dóciles y descartables.
    Desconocer que desde fines del siglo XIX, ambas potencias anglosajonas son sólidas aliadas en cuanto conflicto las involucre, evidencia el tremendo grado de ignorancia en que han sumido a los uniformados de Argentina.
    Nos metieron en una guerra para perderla, y aun pagamos las consecuencias de dicha derrota militar.
    Además de esa breve reseña de las aberrantes acciones del “proceso”, cabe señalar que en ese muy negativo período de nuestro país, se “institucionalizaron” algunos muy negativos y perversos formateos de la mentalidad de los uniformados, cuyos perversos efectos no solo perduran, sino que parecen haber sido totalmente asumidos por la abrumadora mayoría de los integrantes de las FFAA y FFSS. En breve síntesis se expone.
- La Soberanía Nacional y la Defensa Nacional, dejaron de ser prioridades absolutas, siendo reemplazadas totalmente por la “defensa del sistema”, teñido de un desgastado y visceral anti comunismo, en nada acorde a la realidad geopolítica mundial actual.
- Vinculado con eso, es bastante común leer o escuchar a uniformados, que “prefieren subordinarse explícitamente a EEUU, antes que hacerlo con China o Rusia”, potencias estas últimas a las que siguen considerando “comunistas”. La soberanía nacional pasa a ser algo inentendible, y el supuesto patriotismo, no pasa del himno y la bandera.
- Repiten cuan “verdad revelada” la supuesta “grandeza de la Argentina del Centenario”, demostrando ser dóciles lacayos de las falsedades históricas instaladas por la Sociedad Rural y sus acólitos del academicismo de la historia. Eso va vinculado al desprecio y odio visceral a la industria argentina. Nada de entendimiento acerca de la enorme importancia de la industria y la tecnología nacional como factores de soberanía y desarrollo.
- Siguen aferrados neciamente a las pautas de medio siglo atrás, siendo la exclusiva prioridad “la lucha contra el comunismo”. En paralelo, no les molesta en nada, toda acción de subordinación explícita y vergonzosa ante los agresivos sectores del poder financiero transnacional y del Bloque Atlantista.
- En los hechos, dieron forma al “partido militar liberal”, en el cual con pautas proceseras infunden y profundizan no solo anacrónicos y falaces dogmas instalados desde los institutos de formación militar, sino que mantienen “alineada a la tropa” mediante aceitados sistemas de “mensajitos”, a la vez que con cerrados criterios difunden en las redes sociales pensamientos y versiones acordes a esos retrógrados esquemas, los que si se analizan con elementales principios de lógica y buenos fundamentos, quedan expuestos como mecanismos de subordinación ideológica a factores de poder claramente antinacionales.
    Dentro de esos esquemas, odian a todo lo Nacional y Popular, y a todo lo estatal, no entendiendo ni siquiera que ellos mismos son empleados del Estado, al que desprecian.
    El análisis general del tema, sigue en la Sexta Parte.
                    MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
            Analista de Temas Económicos y Geopolíticos