POR IGNORANCIA PROFUNDA, ACTITUD ACOMODATICIA, O POR CIPAYISMO DESVERGONZADO
En varios artículos precedentes, fundamenté la preocupante realidad del profundo desconocimiento de Historia, Economía y Geopolítica, que lamentablemente caracteriza a la muy pobre formación que se les imparte a nuestras Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad.
Ese proceso de vaciamiento cultural lleva varias décadas de perpetración, claramente se acentuó a partir del muy nefasto “proceso” (1976-1983), y lamentablemente se hizo poco o nada para revertir esa preocupante realidad, en los sucesivos gobiernos civiles posteriores.
En parte, esa inacción para revertir las serias falencias en la formación de los uniformados, puede haber sido causada por cierto nivel de cerrazón mental de algunas “progresías”, que no entienden que la integración cultural del Pensamiento Nacional, necesariamente debe lograr la inserción de los uniformados, a los que debe dotarse de bien fundamentada Doctrina Nacional.
Por cierto, ese vaciamiento de contenidos esenciales, también se dio, en forma muy acentuada, en los sectores civiles, a partir de la muy nefasta reforma educativa implementada por Alfonsín y profundizada por Menem, al suprimirse o vaciarse de contenidos a materias básicas de primaria y secundaria, en particular Matemática, Lengua (antes Castellano), Historia y Geografía. Todo eso quitó conocimientos esenciales, valores y contenidos éticos a la amplia franja poblacional de menos de 40 años. Y eso se puede ver en las serias carencias de valores superiores -en particular el sano patriotismo- que adolece una amplia proporción de esa franja etaria.
Hubo épocas en las que la formación de los militares era mucho más amplia y bien fundamentada, pudiéndose nombrar a destacados uniformados, de sólida preparación y claro patriotismo, como lo atestiguan notables personalidades; entre las mismas destacaron Riccheri, Mosconi, Baldrich, Savio, Juan Pistarini, Juan Ignacio San Martín, Rodríguez Zía, Guglialmelli, varios altos oficiales de la Armada con formación en Energía Nuclear, entre otros; por no destacar también a Perón, Iniguez y varios más. Eran Señores Militares de Mentalidad Nacional, en las antípodas de los muy colonizados mentales milicos de mentes proceseras.
Hubo cambios acentuados, que en los hechos provocaron negativas consecuencias, desde el golpe de Estado pro oligárquico y anglófilo de 1955, acentuándose eso con otro gobierno pretoriano en 1962, y en cierta forma con el nuevo gobierno cívico militar de 1966, el cual puede considerarse el prolegómeno histórico del muy nefasto “proceso”, si bien el gobierno de Onganía y sucesores fue una rara mezcla de cipayos liberales con algunos patriotas nacionalistas. Seguramente, las positivas influencias patrióticas del Dr. Aldo Ferrer y del General Guglialmelli, impulsaron varias grandes obras de infraestructura, y fuertes apoyos al desarrollo industrial y tecnológico; entre ello el desarrollo tecnológico y la producción nacional de armamentos y de bienes vinculados (como camiones de usos militares); impidiendo el negativo accionar del establishment liberal (siempre antinacional), permanente integrante de gobiernos pretorianos y muchos de los civiles, desde 1955.
En la primera mitad del siglo XX, existían dos sectores de pensamiento, dentro de las FFAA; uno de ideas afines al liberalismo decimonónico, que se decía “profesionalista” (o conceptos similares), que supuestamente no se inmiscuía en pensamientos o discusiones políticas, pero que no les impidió involucrarse en el golpe de Estado de 1930 y en la subsecuente “década infame”, con el General Agustín P. Justo como figura principal de ese desmadre institucional y moral.
El otro sector era el nacionalista (sin zeta), que en forma algo elemental, se sentía parte de ideas de defensa de los Intereses Nacionales. Pero aun no se había incorporado un pensamiento doctrinario más elaborado y mejor fundamentado, como después lo haría a partir del perseverante y arduo accionar de los intelectuales de orientación claramente nacional, como lo fueron los nucleados en FORJA, quienes se opusieron al aquelarre y negociados descarados y alevosos de la década infame, de los personeros al servicio imperial británico y la oligarquía del campo.
Ese establishment subordinado a mandatos extranjeros, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, mutó de marioneta del Reino Unido, a depender gustosamente de los mandatos imperiales de EEUU. Federico Pinedo fue un claro caso de esa “reubicación” de la subordinación implícita (o explícita).
En el caso de las FFAA, esa subordinación explícita, se dio a partir del golpe de 1955, lo que se profundizaría después al priorizarse la doctrina de la seguridad nacional (con alineamiento total con EEUU y sus aliados / subordinados), dejándose de lado la patriótica Doctrina de la Defensa Nacional. Comenzó con ello el adoctrinamiento a los uniformados, dictado por la Escuela De Las Américas y similares, y según trascendidos más de un comentario afirma que para llegar a los más altos rangos de las FFAA, es requisito “implícito” el visto bueno de los poderes específicos del “Tío Sam”.
El “proceso” fue el más claro y patético ejemplo del vaciamiento cultural esencial, que se pudo constatar, con la crudeza de los hechos, en las FFAA.
Los uniformados fueron dóciles marionetas al servicio de personeros locales del Consenso de Washington, que a punta de bayonetas nos impuso las perversamente destructivas ideas – fuerza de la doctrina neoliberal, la cual nos endeudó brutalmente, condicionando el accionar de gobiernos posteriores; empobreció a la población; destruyó al Estado y comenzó el siniestro proceso de desindustrialización.
A medio siglo de comenzado ese brutal desmadre general, la mayoría de los militares no tienen ni idea del daño que perpetraron, bajo el triste rol de lacayos dóciles e ignorantes al servicio de la antipatria. Tampoco es muy conocido que el rol en los hechos antinacional de las violencias guerrilleras fue sutilmente alentado y provisto de armas y municiones, por el accionar sibilino de la “Rubia Albión”, de lo cual al menos dos cargamentos desembarcados de un navío y un avión comercial británicos, fueron descubiertos e interceptados por Fuerzas de Seguridad de Argentina. Sutil pero claro fue descripto el sugerido accionar británico, por Harry S. Ferns, que dijo que solo una guerra civil podría destruir los notables avances logrados por el peronismo. ¡Y la sumatoria de violencias y aberrantes acciones, que Argentina padeció, pueden parangonarse con una guerra civil, cuyos odios y dolores aun perduran!
Pero el siniestro “proceso” cívico militar que usurpó el poder formal, con torpeza propia de ignorantes en grados sumos y acentuado eso con profunda soberbia propia de mentes mediocres carentes de valores éticos superiores, demostró palmariamente la acentuada ignorancia en Geopolítica, Historia y Economía, que hizo a los milicos proceseros, incapaces de obrar con clara e inteligente Visión Nacional de los hechos y del contexto general; desnudándose esas alevosas carencias en los desmanejos que nos llevaron a librar y perder la Guerra Del Atlántico Sur.
Se creyeron “aliados” de EEUU, por el hecho de haber facilitado “mano de obra” para acciones de contrainsurgencia en Centroamérica, no tomando conciencia de haber operado como simples marionetas dóciles y descartables, usados por la mega potencia continental.
Supusieron que EEUU sería neutral, o incluso que diplomáticamente apoyaría el accionar argentino, en la recuperación de los territorios insulares usurpados por el agresivo accionar imperial del Reino Unido.
¡Realmente hay que ser muy brutos y necios, para desconocer la vieja y sólida alianza entre las dos grandes potencias anglosajonas, la cual opera casi sin fisuras, desde la represión brutal de los zulúes en 1879, perpetrada para mantener el dominio colonial británico en África Del Sur!
En esa masacre fueron esenciales las ametralladoras Gatling, suministradas por EEUU. Dos guerras mundiales, la Guerra de Corea, la Guerra Fría, y todos los conflictos en los que se involucraron en el siglo XX, mostraron a yanquis y británicos, codo a codo.
¡Pero nada de eso les enseñaron, a los militares proceseros de Argentina, formados en la Escuela de las Américas y cursos similares en Panamá y en el “gran país del norte”! Ese modelo cultural tan nefasto, evidentemente fue incorporado, excluyentemente, en los Institutos de (de)Formación de las FFAA y FFSS de nuestro país. Los desastrosos resultados de ese proceso de colonización cultural están a la vista.
Además, supusieron que el Reino Unido no reaccionaría ante el “atrevimiento” argentino, lo cual reafirma el desconocimiento profundo en Historia y Geopolítica, de los milicos proceseros.
A San Martín se le atribuye la frase “cuando la Patria está en riesgo, todo está permitido con tal de defenderla”. En aquella guerra, habrían existido propuestas de asistencias por parte de la Unión Soviética (con la cual el gobierno procesero mantenía fluidas relaciones comerciales), y otros países. Pero esa alternativa fue desdeñada públicamente por el entonces Ministro de Defensa, priorizándose la “adhesión al sistema”, como dijo con palabras diplomáticas.
Después de la guerra, las presiones de EEUU, operando para el Reino Unido, hicieron abortar el Proyecto Misilístico Cóndor, que nos hubiera posicionado positivamente para nuestra Defensa. Silencio oficial de las FFAA.
Ahora se compran aviones usados, de tecnologías vigentes pero superadas, y algunos transportes blindados de dudosa efectividad (en Ucrania habrían sido destrozados por la artillería antitanque y los drones rusos) y escasa cantidad, más un puñado de vehículos Unimog (que antes fabricábamos por centenares); y los comentarios de uniformados son exultantes de alegría, mientras la industria es destruida, con la complacencia del pensamiento anti industrial que exhiben muchos uniformados, cooptados por las ideas absurdas de la supuesta “grandeza argentina” del Centenario, que la Sociedad Rural alaba como el “gran objetivo” de volver a la economía totalmente primarizada, hoy necia e inviable.
En ese contexto de incoherencias y absurdos, el Ministro de Defensa, General Presti, parece operar a favor de los intereses geopolíticos británicos, al opinar en contra de condenar la masacre genocida que fue el hundimiento del Crucero General Belgrano, que operaba fuera de la Zona de Exclusión.
El propio hecho de incluir a las FFAA en el gabinete del destructivamente antinacional y genocida gobierno libertario (que reconoció operar para destruir al Estado), las hace cómplices del desguace nacional, mientras las FFSS operan como feroces instrumentos represivos del pueblo; todo eso implica involucrar a las instituciones armadas en el lesivo accionar que claramente opera a favor de la disolución nacional, tal como los hechos lo prueban en forma contundente.
Además, el verborrágico y dudosamente equilibrado presidente, nos involucra absurda e irracionalmente, en una guerra que no nos concierne. Y nos ubica como lacayos dóciles de EEUU, el RU e Israel.
La total ignorancia en Geopolítica, Economía e Historia, del grueso de los uniformados y muchos otros argentinos, opera para que no haya conciencia respecto a semejantes aberraciones en perpetración.
SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, SIN NACIÓN NO HAY PATRIA. Y lo están haciendo todo con premeditación y alevosía. ¡Reacciona, Pueblo Argentino, nos están destruyendo!
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
BLOG DE CARLOS ANDRÉS ORTIZ
domingo, 12 de abril de 2026
viernes, 3 de abril de 2026
DIFUNDIENDO EN UN VIERNES SANTO
Con total respeto a la profunda significación espiritual de la conmemoración de Viernes Santo, entiendo que no se profana el enorme valor religioso y moral de la fecha, al proceder en la misma a difundir un grueso puñado de verdades, en el marco de profundo patriotismo, como lo configura el artículo que ayer subí a mi blog y comenzó a ser divulgado ampliamente.
Todo eso expresado en el sincero marco de respeto a otros credos no cristianos, buscando la paz y el entendimiento entre todos los seres humanos.
Carlos Andrés Ortiz
jueves, 2 de abril de 2026
PROTOTIPO DE CIPAYO ASUMIDO
Mérito de Jauretche, haber creado e impuesto el calificativo de “cipayo”, que en una sola palabra resume los peores conceptos que definen a quienes son marionetas de la más deleznable antipatria.
Cipayo era el nombre del regimiento, formado por nativos de India, en los oscuros años en los que era una colonia subordinada al por entonces muy poderoso Imperio Británico.
El Regimiento Cipayo era deleznablemente conocido por el sadismo y crueldad con que reprimía a su propio pueblo, hartos los pacíficos hindúes de la miseria y los destratos -incluido aberrante y explícito racismo-, con los que la soberbia anglosajona despreciaba al pueblo de India, y saqueaba sus riquezas.
Paralelismo directo y sin escalas, respecto a la ferocidad y malsano goce, que demuestran las Fuerzas de Seguridad de Argentina, imbuidas de la llamada “Doctrina Bullrich”, que los entrena y motiva, para agredir y maltratar, con evidente sadismo, a pacíficos manifestantes -jubilados, médicos y enfermeras, docentes, estudiantes, y el pueblo común; además de impedir el accionar de periodistas que lo documentan- que ejercen el legítimo derecho de protestar públicamente, tal como la propia Constitución Nacional ampara ese lógico accionar en la vía pública.
En Argentina, los cipayos son accionadores explícitos de los ataques al Estado Nacional, que recurrentemente perpetran cuando por vía de golpes de Estado, o por vías electorales -con fuertes apoyos del establishment y su aparataje mediático y sus ramificaciones culturales-, llegan al poder formal.
Los cipayos dicen ser totales opositores al accionar del Estado, pero no les hace asco tener suculentos ingresos provenientes de ocupar cargos oficiales, de incurrir en abusos de autoridad o acciones incompatibles con la Función Pública, como el uso indebido de bienes del Estado; como el uso de aviones oficiales para actividades ajenas a la Función Pública, o permitir usar esos medios por parte de personas ajenas al Estado -como los frecuentes “viajes turísticos” del actual presidente, fuera de todo protocolo oficial, o “agregar pasajeros” en viajes oficiales-; o la “nueva modalidad” de acceder a abultados e impagables créditos cedidos por el Banco Nación; comandado por personajes vinculados al establishment liberal – libertario y/o neoliberal; como sucedió con los enormes créditos impagables que González Fraga presionó para dar a Vicentín; o como los abultados créditos -dudosamente pagables- que se están conociendo, dados a operadores de las estructuras libertarias, tal como con sordina están trascendiendo.
Recordemos que González Fraga es uno de los “economistas estrellas” que se burló de las capacidades de pago de la entonces clase media, para acceder a consumos, que ese personaje del clasismo recalcitrante consideraba “impropio”, por no decir inviable. Su controvertida frase fue "le hicieron creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso fue una ilusión, eso no era normal".
Por supuesto, para ese vocero de la oligarquía apátrida y clasista, cuando no también racista, lo “normal” es que el pueblo viva permanentemente en la pobreza, cuando no en la miseria más abyecta, tal como lo perpetran sucesivos gobiernos neoliberales, como los de las nefastas cuatro M, que endeudaron, empobrecieron y desindustrializaron a nuestro país (Martínez De Hoz -con Videla y secuaces-, Menem, Macri, Milei).
Todos los citados, acentuando políticas de similar signo antinacional (como los de la oligárquica y pro británica “revolución fusiladora”), perpetraron casi calcadas acciones de endeudamiento externo acentuado, subordinación vergonzosa a los dictados del poder imperial anglosajón y de los centros del mega poder financiero mundial, deterioro acentuado del poder adquisitivo de los salarios, aumento de la pobreza y de los índices de desocupación crónica, desaliento o ataques directos al Sector Industrial y al Tecnológico, además del desprecio total a la soberanía y a la integridad territorial nacional.
Como clasistas y racistas que son, a esos sectores oligárquicos, les molesta la movilidad social ascendente, que es positiva consecuencia del accionar de gobiernos de orientación nacional y popular. Por eso atacan a la Educación y Salud Pública, y a todo el accionar que promueve las masivas mejoras socio económicas.
Una frase del Contraalmirante Arturo Rial, vocero “calificado” del genocida gobierno del golpe de Estado de 1955, lo explicita: "sepan ustedes que esta gloriosa revolución se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero".
Acorde a la mediocre y antinacional postura de entes empresariales subordinados a la mentalidad liberal (y sus continuadores neoliberales y libertarios), que aborrecen el accionar del Estado, pero no les hace asco utilizarlo para acciones prebendarias, que supuestamente dicen combatir, son feroces anti Estado, endeudadores seriales y odiadores explícitos de nuestro desarrollo industrial, atacan el accionar del Estado como promotor del desarrollo, y son partidarios de la desprotección total de la economía nacional.
A nadie bien informado pueden sorprender las tropelías antinacionales con las que el gobierno libertario nos empuja de mínima al perimido rol de país estancia, de estructura socio económica feudal, que éramos alrededor del 1900, pero de máxima, busca la disolución nacional.
Milei dijo ser “el topo que busca destruir al Estado”. Es elemental que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN- Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.
También dijo admirar a dos claros enemigos de nuestra patria, como lo han sido Churchill y Tatcher.
Está destrozando o malvendiendo a todos los entes y empresas nacionales, imprescindibles para el desarrollo socio económico.
Busca arancelar y destruir la Educación y la Salud Pública, cuyas importantes acciones nos diferenciaron positivamente del resto de las naciones de Íbero América.
Practica una feroz política de industricidio, provocando miseria, desocupación a escalas masivas, y la desarticulación de la economía nacional. Con eso acciona a contrapelo del proteccionismo y del fuerte accionar estatal que caracteriza a las naciones desarrolladas y a las Potencias Emergentes, llevándonos al accionar anodino que muestran los Estados fallidos y/o muy pobres.
Irracionalmente, frenó todas las imprescindibles obras públicas, lo que por el deterioro de la infraestructura, nos lleva a la desarticulación total de nuestro enorme territorio.
En el colmo de las desvergonzadas incoherencias, con un discurso que no disimulaba su claro fastidio por haberse ganado el juicio de YPF contra los fondos buitres, volvió a utilizar el lenguaje ordinario, chabacano y soez que lo caracteriza, pretendiendo asumir el mérito de ese triunfo que nos ahorró un enorme monto, incluso superior al valor total de YPF, siendo que siempre despotricó contra la muy necesaria estatización de nuestra empresa petrolera, con cuya operatoria además se tomó el control de mega yacimiento petrolero y gasífero de Vaca Muerta, el cual nos transformó de importador crónico a fuerte exportador de petróleo; mientras que el auto abastecimiento de gas natural, no se pudo completar, al paralizar la necesaria segunda etapa del gasoducto Néstor Kirchner.
En política exterior, nos pretende involucrar en guerras que no nos conciernen, como la librada en Ucrania y alrededores, y la del Golfo Pérsico; con una vergonzosa subordinación a los dictados de EEUU e Israel. Dicho eso con todo el respeto y aprecio a la numerosa y bien integrada población argentina de orígenes hebreos.
Si a todo ese muy perjudicial accionar de gobierno, se le añaden las gruesas denuncias de severas irregularidades, cuando no actos claramente delincuenciales, del propio presidente Milei, de su hermana y del entorno -incluido en eso a Adorni-, de todo lo cual no pudieron demostrar inocencia alguna; cae por su propio peso afirmar que existen sobrados elementos para implementar el necesario juicio político destituyente, por muy mal desempeño de sus funciones, con acciones lesivas al Interés Nacional.
Claro está que no se desconoce la “kueiderización” y otras posturas antinacionales, que pueden afectar a partes del Poder Legislativo; así como la doble vara que parece imperar en varios sonados casos en algunos sectores del Poder Judicial.
Como católico practicante, con total respeto a otros credos, ruego a Dios nos de la fortaleza espiritual y la necesaria claridad mental, para que Argentina pueda renacer desde los escombros de destrucción en los que nos sumió todo el accionar desquiciado y claramente antinacional que nos afecta tan gravemente.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
sábado, 21 de marzo de 2026
¡HAN VUELTO, SON LOS MISMOS!
Tomo prestado, con todo respeto hacia el Gran Maestro del Pensamiento Nacional, Arturo Jauretche, el título de este artículo.
Así lo había expresado, al constatar que los civiles convocados para sumarse a la muy infame “revolución fusiladora” (o en muchos casos para dirigirla, después de instigarla), eran los mismos o sus directos susesores que se habían perpetuado en el Poder Real en la muy corrupta y apátrida “década infame”.
Ese período, transcurrido entre 1930 y 1943, en un contexto de negociados alevosos perpetrados con descaro y alevosía, un asesinato en el Congreso para acallar al denunciante fogoso y patriota de fuerte verba Lisandro De La Torre (su leal amigo Enzo Bordabehere lo cubrió con su cuerpo, recibiendo los disparos de un mercenario); en años de total falta del más elemental patriotismo, con subordinación explícita a los poderes imperiales extranjeros.
La más descarada sumisión a los poderes imperiales, fue el Pacto Roca – Runciman, en cuyo acto de rúbricas, en Londres, el representante argentino “Julito” Roca (careciente del patriotismo de su padre), expresó eufórico que “Argentina es la joya más preciada de la corona de Su Majestad”. Jauretche, con su filosa pluma cargada de patriotismo, llamó a ese pacto, El Estatuto Legal del Coloniaje.
Los apellidos más conocidos y de fuertes influencias, de orientación liberal, de la “década infame”, volvieron a ser opiniones relevantes, como el caso de Federico Pinedo, entre otros muchos del “elenco estable” al servicio del establishment, en “la fusiladora”.
Varios otros apellidos “ilustres” vinculados al apátrida liberalismo, y luego a su profundización doctrinal que fue el neoliberalismo, siguieron como “elementos estables” del establishment, entre ellos los de Krieger Vasena, Alsogaray (padre e hija), Cavallo y otros.
Las constantes políticas de ajuste perpetradas, fueron causantes de mayores niveles de deuda externa, disminución del poder adquisitivo de los salarios, frenos y/o parálisis de las obras públicas, desestímulos a las inversiones industriales cuando no claras medidas industricidas; y en política exterior, sumisión implícita o incluso explícita, a los dictados del hoy conocido como Bloque Atlantista, en particular EEUU y el Reino Unido.
En los últimos años, vemos el brutal accionar de personeros de un real proceso de destrucción socio económica, con perpetradores que repiten sus acciones con total impunidad, pues las denuncias que se puedan realizar, por más bien fundamentadas que estén, con muy pocas excepciones parecen chocar con acciones de “cajoneo” de expedientes, cuando no de la doble vara, según de que sector socio político sean los denunciados.
La deuda externa llevada a niveles absurdamente impagables, con abundantes fondos de divisas, que se dilapidan para sostener en el tiempo destructivas medidas de timba financiera asociadas a fugas de divisas, permitidas e incluso promovidas; en un marco de artificial sobrevalorización de nuestra moneda; políticas abiertamente industricidas con apertura total de las importaciones; con disminuciones de impuestos a los bienes suntuarios, mientras que se alega falsa imposibilidad de mejorar los salarios, y se destroza con aviesa intencionalidad todo el marco social y económico; con perpetradores principales que se repiten en sus funciones y metodologías, probadamente nefastas, como los casos muy conocidos de Luis Caputo y Sturzenegger, y con otros varios menos nombrados pero que rotan en diversas funciones en los sucesivos gobiernos neoliberales (y sus profundizadores libertarios).
Y también los problemas y amenazas a nuestra soberanía, se repiten y profundizan.
Cabe recordar que durante la crisis terminal de 2001 – 2002, cuando algunos personeros del poder imperial yanqui, afirmaban que, ante la supuesta incapacidad de los argentinos para gobernarnos, ellos debían nombrar a algún administrador para “conducirnos” (o sea para formalizar nuestra total dependencia), en ese contexto, con una deuda externa poco menos que impagable; las dos conductoras televisivas de mayores audiencias, las rubias platinadas, Mirta y Susana, repetían en forma plañidera, supuestamente muy preocupadas, instalando la muy cipaya idea según la cual -decían-, “debemos resignarnos a canjear la deuda externa por territorios”, apuntando para esa infamia al sur de La Patagonia.
Reducida sustancialmente esa asfixiante deuda externa, y cancelada la totalidad con el FMI, en los gobiernos de los Kirchner; las deudas a niveles alevosos, con los componentes de políticas que permitieron y fomentaron las fugas de divisas, volvieron a significar desde el macrismo y muy acentuado en el libertarismo un peligroso condicionante, que ante la desesperante situación de implosión que amenaza darse por la negativa política económica, nos ataron a condicionantes mendicantes, ante el poder financiero transnacional, en particular de EEUU.
Con ese contexto, las renovadas amenazas a nuestra integridad territorial, vuelven a ser una muy preocupante realidad; la cual evidencia corporizarse ante el claro desprecio del gobierno libertario a nuestra soberanía, con sus explícitas políticas destructivas, clara y desvergonzadamente expresadas por el verborrágico y dudosamente equilibrado presidente, quien afirmó ser el topo que busca destruir al Estado Argentino.
Y en sus delirantes acciones, con preocupantes tintes que evidenciarían rasgos psicópatas, busca meternos sin lógica ni motivo alguno, en una guerra que no nos concierne, y que con ello pisotea el conocido accionar pacifista, que caracterizó y enalteció la política exterior argentina.
Pese a que muchos pseudo patriotas -con y sin uniforme- no parecen haberse dado por enterados, es necesario enfatizar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.
Es de recordar que, muy suelto de cuerpo, entre muchas otras aberraciones conceptuales (como insultar al Papa Francisco), expresó que le hubiera gustado impedir el accionar del Mesías -cuya doctrina considera “origen del comunismo”-, llegando a instigar la violencia y el desprecio al cristianismo, al afirmar que hubiese querido impedir el nacimiento de Jesús. ¡Y eso lo dijo siendo presidente de Argentina, que en un marco de respeto y tolerancia religiosa, apoya constitucionalmente al culto Católico Apostólico Romano!
Intolerable sumatoria de desquicios, que agravan la clara destrucción social y económica intencionalmente en perpetración.
En un contexto lógico, todo eso debería ser considerado como actos de traición a la Patria, pues nos empujan a la disolución nacional.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
miércoles, 18 de marzo de 2026
viernes, 13 de marzo de 2026
ABERRANTE ACCIONAR GEOPOLÍTICO
DE LIBERTARIOS Y SECUACES.
Respecto a la Política Exterior del actual gobierno de Argentina, cabe, definirla más bien como la anti geopolítica, con evidente carencia total de la más elemental dosis de patriotismo.
Subordinarse explícita y vergonzosamente a los dictados de potencias extranjeras, es carecer por completo de Política Exterior Nacional. Y eso es cipayaje explícito de la peor calaña.
En más de dos siglos de vida nacional, pese a haber soportado más de un gobierno nefasto, antinacional, cargados ellos de racismos implícitos o explícitos, destructores intencionales de la Patria, e incluso cerradamente unitarios que despreciaron la integridad territorial; el (des)gobierno libertario, excede con creces las negatividades y corruptelas de los gobiernos cipayos y antinacionales que marcaron negativamente amplios períodos de nuestra tumultuosa historia; la cual también tuvo períodos y gobiernos claramente patriotas.
Cabe citar entre los peores ejemplos a Rivadavia, Urquiza, Mitre y sucesores, los de la infame década del ’30 (del siglo XX), el gorilismo militaroide patriotero de la revolución fusiladora y sus continuadores proceseros, los neoliberales noventistas (Menem – De La Rúa), y el endeudador e industricida gobierno macrista; pese a todos los inmensos daños que esa caterva de personajes nefastos cometió, el muy negativo accionar de neoliberales y libertarios (con varios perpetradores que se repiten en sucesivos gobiernos), supera ampliamente los prontuarios nefastos y antinacionales de los citados gobiernos que tantos daños nos han causado.
El accionar de vergonzosa e impresentable postura de sumisión total a los dictados del Bloque Atlantista, en particular a los objetivos de política exterior de EEUU y sus aliados directos, y dentro de ello la subordinada actitud con caracteres felpúdicos -que tan abiertamente opera el histriónico presidente de muy dudoso equilibrio mental-, respecto al agresivo y voluble accionar de Trump y el establishment de caracteres neoimperiales, es vergonzoso y ofende al Ser Nacional.
Acompañar y fogonear esas acciones de neo imperialismo por parte de nuestro gobierno nacional actual, pisotea en forma infame el accionar señero de la Política Exterior Argentina, que supimos tener.
Esa trayectoria positiva de la diplomacia nacional se caracterizó en amplios períodos de nuestra historia, por el marcado pacificismo, la neutralidad y la defensa de principios elementales de soberanía y de dignidad nacional, y el respeto al ser humano; fue una constante, solo transgredida en algunos períodos de gobiernos de acentuado perfil ultra liberal, en los que las minorías apátridas gustosamente se subordinaron a los designios de los principales poderes imperiales de turno, con el miserable “proceso” y los impresentables períodos del menemato y el delarruato, en el último medio siglo, como los recientes peores ejemplos.
Caben destacar el patriótico accionar de Julio Argentino Roca, que en su segundo período presidencial, evitó la guerra contra Chile, que hubiera dejado lamentables odios insalvables a ambos lados de la cordillera; el señero accionar del Canciller Carlos Saavedra Lamas como factor fundamental para dar fin a la absurda guerra fratricida entre Bolivia y Paraguay (Guerra Del Chaco); la neutralidad argentina en las dos Guerras Mundiales, pese a las presiones muy fuertes de los anglosajones y sus aliados, para que aportemos nuestra “debida” cuota de carne de cañón, en dos enormes conflictos de los que no éramos parte involucrada. Claro que al final de la Segunda Guerra Mundial, bajo fuertes presiones de los aliados ya a punto de ganar, Argentina como mera formalidad diplomática declaró la guerra al Eje, e incluso se llegaron a aprontar tropas (mi propio padre fue uno de los convocados, seguramente por sus conocimientos en telegrafía, y por egresar del Servicio Militar como Dragoneante).
Sucesivos conflictos desde los años ’50 (Corea, el polvorín de Medio Oriente, Vietnam, y otros) fueron períodos en los que mantuvimos la neutralidad, e incluso fuimos factores impulsores de la paz.
No fue detalle menor que, en la década peronista, como formalización doctrinal de la necesaria neutralidad, se creara e impulsara la Doctrina de la Tercera Posición, que fuera uno de los pilares del Movimiento de Países No Alineados, que fuera importante en las décadas del ’50 y ’60.
Décadas después, como uno de los fundamentos de su Cuarta Doctrina Política, Alekxandr Dugin, se basó en los valiosos antecedentes de la Tercera Posición. Y fue ese filósofo el principal intelectual cuyas elucubraciones fueron base del accionar que evitó el desguace de Rusia en la era post Unión Soviética; en un complejo proceso que entre otros cambios profundos, pasó del anti teísmo dogmático de la URSS, al renacer de la Iglesia Ortodoxa como uno de los pilares del nacionalismo ruso. Tuve el gusto de escuchar a Dugin, en una disertación en Buenos Aires, hace algunos años.
No son temas menores considerar que la población argentina, entre sus múltiples incorporaciones migratorias, recibió a importantes contingentes de sirios y libaneses, que ingresaron con pasaportes turcos; y también mucha población de orígenes judíos, la mayoría proveniente de naciones eslavas; todos ellos positivamente integrados al mosaico de orígenes de nuestra población.
Como dato tal vez poco conocido, al término de la Segunda Guerra Mundial, Argentina recibió fraternalmente a un barco repleto de inmigrantes de orígenes hebreos, que se integraron a nuestra población. Otros países se habrían negado a recibir a esos migrantes, posiblemente por los costos económicos que esa solidaria acción representaba.
Volviendo al eje del tema, la altiva neutralidad de Argentina fue parte del accionar pacifista mundial, para intentar la paz en el conflictivo Medio Oriente.
Pero después, el neoliberal (y por ende apátrida) menemato, pisoteando nuestra neutralidad, nos involucró absurdamente en la agresión contra Iraq, comandada por la OTAN.
Vendrían después las explosiones con dolorosos saldos de víctimas, en la embajada de Israel y en la AMIA, cuyos reales perpetradores tal vez nunca se terminen de definir con contundentes pruebas. Parecería que las “pruebas” que involucrarían a Irán en esos atentados, están “algo flojas de papeles”, y no se termina de entender que rédito real podría haber buscado la nación persa en esos hechos.
Actualmente, el accionar genuflexo del gobierno libertario hacia las potencias de la OTAN y sus aliados; con el presidente que no da muestras de mantener la necesaria mesura y equilibrio de conducta que su alta investidura debería imponer, pretende involucrarnos en la guerra en curso “in crescendo” en Medio Oriente, en la cual no tenemos nada que ver ni nada que ganar -y mucho para perder- con esa impostada agresividad, que más bien parece una actitud de desquiciados totales, de un gobierno que evidencia odio y desprecio hacia el propio pueblo; y un enfermizo accionar destructivo de nuestra patria.
El propio presidente, en una entrevista televisada, expresó con exaltada fruición, que es el topo (infiltrado), que vino a destruir al Estado Argentino. Cabe enfatizar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.
Entre tantas aberraciones que libertarios y secuaces perpetran día a día, algo tan grave como esa insólita confesión de las apátridas intenciones destructivas del Ser Nacional, pasó casi desapercibida.
Claramente, de mínima, buscan involucionarnos al perimido e inviable país – colonia, de estructura semi feudal, que éramos a fines del siglo XIX; pero de máxima, pretenden implosionarnos para hacer desaparecer a la República Argentina.
Y repitiendo el infame accionar que se pretendió imponer en la crisis terminal de 2001-2002, el establishment antinacional evidencia buscar forzar el canje de deuda por territorio, amenazando especialmente a nuestra querida Patagonia Argentina.
¡Que Dios nos proteja y nos de fuerza y coraje para evitar tan malvados y aberrantes objetivos anti argentinos!
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
