miércoles, 6 de mayo de 2026

 INDUSTRICIDIO COMO PASAPORTE AL                        SUBDESARROLLO CRÓNICO
    El premeditado proceso de brutal industricidio, que con muy evidente aviesa intencionalidad, está en plena perpetración en Argentina, nos lleva con alevosía hacia el deplorable contexto de subdesarrollo crónico.
    Claramente, el destructivo accionar de libertarios y secuaces, demuestra tener dos objetivos: de mínima, involucionarnos al rol de colonia dócil de los poderes financieros transnacionales, en un entorno semi feudal, como éramos alrededor del 1900; pero de máxima (si incomprensiblemente, con vergonzosa pasividad lo permitimos), buscan llevarnos a los empujones, a la deplorable disolución nacional.
    A ese preocupante tema me referí reiteradamente, y en forma más precisa en la serie de artículos “Las cuatro nefastas M de la Economía Argentina”; la cual parece haber sido tenida en cuenta para otros análisis posteriores, pues el concepto fue utilizado -¡enhorabuena!-, por dos destacados políticos adherentes al Pensamiento Nacional, como lo son el “Vasco” De Mendiguren, y Carlos Heller.
    El nodo básico del tema, es entender que el liberalismo económico, y sus “derivadas” doctrinas, el neoliberalismo y el libertarismo, son en esencia, instrumentos político – económicos, creados para mantener en el subdesarrollo crónico, a todos los países que -subyugados por esas nocivas doctrinas-, no alcanzaron el desarrollo socio económico.
    Más aun, el neoliberalismo, siniestra “criatura ideológica”, es el instrumento, creación del Consenso de Washington, para involucionar al subdesarrollo crónico a potencias emergentes, como lo fue Argentina hasta mediados de los pasados años ’70. 

    Desde 1976, en el perverso “proceso”, se nos impuso a punta de bayonetas, las muy negativas condicionalidades del neoliberalismo, bajo las cuales comenzó el industricidio y el tecnicidio, se nos endeudó brutal e irracionalmente, aumentó rápidamente la desocupación, y bajó abruptamente el poder adquisitivo de los salarios, comenzándose el desguace del Estado Nacional. ¡Protestar en esos años podía ser muy riesgoso, punible de sumarse a los “desaparecidos”! Y con eso no hago apología de ningún tipo de violencias ni de doctrinas “ad hoc”.
    En aquel brutal contexto procesero, oponerse al desguace nacional, o ser sospechosos de afinidad con “los zurdos” era altamente riesgoso, como tantos que fueron asesinados o “desaparecidos”, tales como el Mayor (Tte. Coronel post mortem), Bernardo Alberte, el gremialista Oscar Smith, el folclorista Cafrune, y tantos más, ninguno de ellos militantes de las irracionales violencias “de izquierdas”; todo eso en el contexto asimilable a una guerra civil, sutilmente “sugerida” por el escritor británico Harry S. Ferns, para sumir a Argentina en el caos y la decadencia.
    El desarrollo socio económico y la preponderancia en el contexto mundial que había alcanzado Argentina, era “inadmisible” para las potencias anglosajonas, siendo muy clara la expresión atribuida a Churchill, quien abogó por impedir el desarrollo nacional y las previsibles influencias de ello, en Latinoamérica. 

    Por eso, buques británicos facilitaron municiones y combustibles a la Armada Argentina sublevada (que bombardeó depósitos de YPF, en claros actos de traición a la Patria), y Churchill festejó el derrocamiento de Perón. Fue la misma Armada -con intervenciones “menores” de la Fuerza Aérea- que, pocos meses antes del golpe de 1955, la que perpetró la salvajada infame de bombardear a su propio pueblo, en Plaza De Mayo. Tal es el odio del gorilaje (anti peronismo visceral) contra su propio pueblo, al que desprecian.
    Los partidarios de aquella Argentina pastoril de los años del Centenario (la SRA -Sociedad Rural- y otros entes empresarios de matriz ultra liberal en lo económico), presionaron para frenar primero, y destruir después, el desarrollo nacional. Entre otras aberraciones antinacionales, esos entes ultra conservadores, añoraban el país semi feudal, del perimido contexto de economía excluyentemente primarizada, con peonada, de “pata’l suelo”, cosificada y marginada social y políticamente. Esos oligarcas aborrecen a las industrias y los entes tecnológicos -por ser “malos ejemplos”- que pagan mejores sueldos que ”el campo”, y facilitan la agremiación (aborrecida por los oligarcas camperos), y desprecian todo accionar de protección social, sin importarles la miseria del pueblo “de a pie”.
    Ese accionar regresivamente destructivo en lo social, lo económico y lo geopolítico, comenzó en 1955, buscando acentuarse en los siguientes gobiernos militares y en los civiles “tutelados” por uniformados de cerrada mentalidad liberal (o sea, antinacional), aunque practicaran el pseudo nacionalismo de opereta. Ese que, a puro himno y bandera, de hecho, acciona contra los Intereses Nacionales.
    Esos patrioteros de bandera, con el pensamiento inculcado por personeros afines a los “garcas”, odian y desprecian a la industria, no valoran a los entes tecnológicos, y demuestran chapalear gustosos en el fango de la más completa ignorancia, especialmente en Geopolítica, Historia y Economía; con lo cual pasan a ser dóciles marionetas de la antipatria.
    Sumergidos en la ignorancia, esos patrioteros de bandera, demuestran no tener ni idea del enorme daño que libertarios y secuaces, están haciendo, destruyendo la Patria Argentina; y con un infantilismo degradante, se “emocionan” si gobernantes cipayos, para contentarlos, les compran algunos “fierros viejos” (como los muy usados F16 y los blindados Stryker, de muy dudosa efectividad en Ucrania; y como el muy cipayo Macri compró 5 Super Etendard, que nunca pudieron despegar), y otros bienes que, en mejores épocas de Mentalidad Nacional, se fabricaban en Argentina y hoy se importan, como los todo - terreno Mercedes Benz Unimog y los fusiles israelíes.
    Tan profundo es el grado de confusiones entre los uniformados, que el propio Comandante del Ejército, devenido en ministro libertario, en forma torpe o cómplice con los usurpadores británicos, en los hechos justificó el crimen de guerra que fue el hundimiento del Crucero General Belgrano.
    Pero… que se puede esperar de las deplorables mentalidades que son consecuencias directas de haber dejado de lado la Doctrina de la Defensa Nacional, reemplazándola por la doctrina de la seguridad nacional, la cual en los hechos formatea patrioteros de bandera, gustosos subordinados al poder del Bloque Atlantista, en particular a sus potencias principales nucleadas en la OTAN.
    Mentalidades burdas o cipayas asumidas, que son lo opuesto a uniformados de sólidas formaciones y de clara mentalidad nacional, que tuvimos en cantidad y calidad.
    Pero la guerra cultural que claramente estamos perdiendo, afectó mucho a buena parte de la población sub 40, la que fue muy afectada por la nefasta reforma educativa implementada por Alfonsín y profundizada por Menem, quitando contenidos esenciales a las cuatro asignaturas básicas -Lengua, Matemáticas, Historia y Geografía-, y eso en un contexto en el que se desjerarquizaron los festejos patrios y se suprimieron los desfiles escolares, que daban realce a dichas conmemoraciones.
    La falta de valores superiores, entre ellos el elevado patriotismo, fue suplantada por disvalores y por la naturalización de acciones deleznables, que quitan o relativizan el repudio y las condignas condenas, que esas acciones de “kueiderización” y de “adornización”, deberían generar.
    En ese aquelarre generalizado, que incluyen los múltiples casos de escandalosos hechos de corrupción que involucran a altos funcionarios, y que no fueron debida y probadamente esclarecidos; a los que se agregan – para peor – los sincericidios presidenciales, en los que exaltó como “héroes” a delincuentes fugadores de divisas, que reconoció impúdicamente que vino a destruir al Estado (y lo está haciendo), entre otras muchas aberraciones conceptuales.
    El vergonzoso accionar genuflexo del propio presidente y de nuestra hoy errática Política Exterior, subordinada a mandatos de potencias extranjeras, nos degrada al triste rol de colonia carente de dignidad y condicionada por la inmanejable deuda externa.
    Completan lo grotesco e intolerable, los inauditos insultos proferidos por el desequilibrado presidente contra el Papa (inadmisibles siempre y mucho más en un país de raigambre fuertemente católica); sus discursos cargados de bajezas conceptuales y groserías totalmente incompatibles no solo con el debido decoro, sino con la alta investidura que tan mal ejerce; todo eso y otros hechos similares; que incluso nos quiso “meter de prepo” en una guerra que no nos involucra.
    Son hechos demostrativos de la decadencia acelerada en la cual nos embretaron; como el peor y más evidente caso mundial de las acciones destructivas de los Estados, en su momento expuestas por el Consenso de Washington.
    Ese accionar apátrida evidencia llevarnos a la siniestra globalización salvaje, destruyendo todos los valores morales superiores y transformarnos en consumistas compulsivos, de nulos valores superiores y acostumbrados a la destrucción social; tal como lo están haciendo al empobrecer y destruir el tejido social nacional; practicando un feroz genocidio económico.
    ¿Tan bajo hemos caído, que parecería que a muchos no les importa Nuestra Patria?
                    MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
                Analista de Temas Económicos y Geopolíticos