lunes, 15 de junio de 2026

         LA CONTRAREFORMA AGRARIA DE LA ECONOMÍA                                             DE MISIONES
    Una pacífica reforma agraria se implementó en Argentina, en la década peronista de 1946-1955, durante la cual se dieron amplias facilidades crediticias para que los que trabajaban la tierra sin ser propietarios, pudieran comprarla a los arrendadores, y con eso producir con menores costos, además de estimular las inversiones en mejoras, que el sistema de arrendamientos desalentaba.
    La tenencia de las tierras dedicadas a la agricultura en Misiones, tiene marcadas diferencias respecto a la vigente en la muy fértil Pampa Húmeda, en la enorme Patagonia, y en muchas otras provincias argentinas.
    Partiendo de una interesante comparación, respecto al régimen de propiedad de las tierras rurales aplicado en otros países, se puede constatar que mientras que siendo otro país de grandes dimensiones territoriales y masivo flujo inmigratorio, en sus etapas tempranas como nación, EEUU asignó en propiedad a sus colonos, parcelas suficientes para las actividades rurales, pero no en extensiones descomunales como se hizo en nuestro país, a partir de las presidencias de Mitre y Sarmiento, durante las cuales se constituyó de hecho el régimen pseudo aristocrático de la oligarquía mega terrateniente, de tan persistente negativo accionar a lo largo de nuestra historia.
    Algo similar al modelo aplicado en la Pampa Húmeda, sucedió en otras provincias, como en la vecina Corrientes, pero en Misiones la historia muestra que hubo marcadas diferencias, seguramente por un conjunto de motivos.
    Sería extenso detallar como se conformó la tenencia de la tierra, en el entonces Territorio Nacional de Misiones, en particular desde que el gobernador Rudecindo Roca (hermano de J. A. Roca), reafirmó la soberanía argentina en este rincón de nuestra patria; pero sí cabe enfatizar que, a fines del siglo XIX, quedaban importantes extensiones que eran de propiedad fiscal, o sea del Estado. Misiones tenía muy poca población, siendo una necesidad fomentar la inmigración. En ese contexto, se radicaron en la misma numerosas familias de inmigrantes eslavos (polacos y ucranianos), quienes recibieron en propiedad, extensiones moderadas de tierras (entre 20 a 40 o 50 has., en su mayoría, para que se afincaran y dedicaran a la agricultura. Esas familias se radicaron al sur de la actual provincia de Misiones, en Apóstoles y zonas cercanas.
    Posteriormente, hasta aproximadamente 1950 se radicaron nuevas oleadas de inmigrantes europeos, en su gran mayoría eslavos y germanos, pero también otros prácticamente oriundos de toda Europa, a los que se sumaron ingresos de paraguayos y brasileños; y en épocas más cercanas, japoneses y laosianos.
Excepto los que se radicaron en las poblaciones, la mayoría de esas oleadas de inmigrantes pasaron a ser productores rurales, accediendo a la propiedad de las chacras en las cuales vivían y trabajaban.
    La producción principal de Misiones, desde mucho antes del período descripto, fue y sigue siendo la yerba mate, cultivo que ya era importante en las épocas de los jesuitas. Así también es de larga data la conflictividad en torno a los precios pagados a los productores del noble producto, base de la infusión más popular de Argentina.
    Ya en las primeras décadas del siglo XX, existían controversias, vinculadas de un modo u otro, al precio pagado por la hoja “en crudo” (verde, no procesada), y para opinar y actuar con fundamentos, el notable patriota Lisandro De La Torre, viajó a Misiones para interiorizarse in situ del tema, acorde al muy serio ejercicio de su rol de legislador nacional.
    Posteriormente, en años ’60 y ’70, hubo problemas de supuesta super producción, que en algunos años derivaron en prohibición de cosechar…mientras que las importaciones de yerba paraguaya y brasileña no sufrieron similares prohibiciones. Los memoriosos recuerdan que los intereses importadores se vinculaban con algunos ministros nacionales en esos años. Hoy es un dato anecdótico, pero marca los intereses creados que pueden existir en un tema nada neutro y del que poco se conoce en general.
    Para comprender mejor los distintos sectores que intervienen en la cadena productiva y comercial de la yerba mate, puede ser útil mencionarlos, por el orden de sus actividades.
1 – El colono o propietario de la chacra, planta la yerba mate, y la debe cuidar hasta que entra en su vida productiva, lo que demora algunos años.
2 – El tarefero es el cosechador que recoge las hojas.
3 – El colono contrata al tarefero, si bien puede ser quien recoja las hojas con su familia.
4 – El acopiador compra la yerba sin elaborar. La vende a un productor, que la somete a un proceso industrial, de relativa baja complejidad. En muchos casos, el industrial es también el acopiador, y en algunos casos, el colono gestiona su propia marca y produce la yerba mate elaborada.
5 – El industrial completa el proceso productivo, y vuelca el producto terminado a los mercados consumidores.
    Un dato interesante, que no suele ser asumido adecuadamente, es que las dos primeras etapas tienen muchos intereses en común, pues dependen del precio y condiciones de venta (en algunos casos pagadero en varios meses), en cuyas determinaciones las pocas empresas elaboradoras del producto terminado, pueden fijar o influir mucho en las definiciones.
    Un tema no menor, es que los bajos precios con los que en muchos períodos se retribuye a los colonos, productores de yerba, no se traducen en menores precios para los consumidores.
    Eso es lo que en forma exacerbada, está sucediendo ahora.
    Los bajísimos precios que -según públicas quejas de colonos y personas vinculadas-, se están pagando, no cubren los costos mínimos ni permiten un mínimo nivel de vida lógico, a los muy castigados productores de la materia prima. Eso lleva a un desaliento generalizado, que incluso está produciendo un éxodo poblacional hacia Brasil, donde las retribuciones a la mano de obra son hoy por hoy muy superiores a lo que pueden ganar los colonos malvendiendo sus producciones.
    Ese éxodo puede ser definitivo, lo cual además de los problemas familiares y personales que puede ocasionar, priva a Misiones de valiosa población, aumentando el acentuado desequilibrio demográfico respecto a los dos países vecinos, en particular respecto al muy poblado e industrializado sur brasileño.
    Los muy bajos precios actuales de la yerba mate sin elaborar, son directas consecuencias de las despolíticas libertarias (con desparpajo, Milei dijo que busca destruir al Estado; y por ende, sin Estado nos está sumiendo en la anarquía, donde rige la ley de la selva económica), que intencionalmente no solo desindustrializan y empobrecen a Argentina, sino que destrozan intencionalmente todos los entes estatales que tienen por sus funciones apuntalar las producciones y proteger a los eslabones productivos más vulnerables. Tal lo que sucede con la yerba mate.
    Ese desaliento generalizado, será causa que muchos colonos vendan sus chacras, las que posiblemente pasen a propiedad de grandes empresas, lo cual llevará a formar o consolidar oligarquías terratenientes en esta provincia, lo cual implica fomentar la contra reforma agraria, proceso que, si no se frena y revierte, podrá tener desastrosas consecuencias sociales, económicas y geopolíticas.
    Cabe acotar que el reducido número de empresas que procesan la yerba mate, desde lo económico, puede ser calificado como oligopsonio (pocos compradores de la hoja verde, en posición dominante); y oligopolio (pocos vendedores a nivel nacional, del producto terminado.
    Con el Estado destrozado o manejado excluyentemente en función de los intereses de sectores poderosos, es casi impensable que el delicado tema tenga adecuada y correcta solución, tal como la nefasta historia argentina de precedentes gobiernos pro oligárquicos, liberales o neoliberales, lo demuestra.
                        MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
                Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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