DESGUAZANDO A ARGENTINA
El doloroso tema resumido en el título, tiene más que suficientes elementos de análisis, como para escribir un frondoso libro. Intentar resumirlo en un artículo, es lo que acá se intenta. Es de rigurosa actualidad y de total prioridad.
Con desparpajo total, ante la extrema pasividad de la mayoría de los argentinos, ya desde antes de asumir, el actual presidente precisó con total claridad, el enfoque antinacional que, con saña digna de mejor causa, se puso a perpetrar desde el primer día de su intencional (des)gobierno libertario, concepto supuestamente nuevo, que no es más que la versión exacerbada del más crudo y antinacional neoliberalismo (ideología impuesta en Argentina a punta de bayonetas desde el “proceso”); y que tiene otros casos testigos a nivel mundial.
Entre varias cáusticas definiciones, dijo: “soy el topo que destruye el Estado desde adentro”; “los que fugan divisas y eluden impuestos, son héroes”, “la mafia tiene códigos y los cumple (o concepto similar), la prefiero antes que al Estado”; y una retahíla casi interminable de otras aberraciones conceptuales reñidas contra toda lógica y moral; en este último concepto, las palabrotas de execrables conceptos, de uso frecuente propio de psicópatas, o de mentes de muy baja catadura moral e impropias totalmente para quien ejerce tan alta investidura.
Destruyendo al Estado, destruye la Patria, pues es elemental que sin Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria.
Calificar de supuestos “héroes” a delincuentes evasores de impuestos y fugadores de divisas, es una aberración que solo puede ser defendida por delincuentes y/o psicópatas en grados irrecuperables.
Manifestar preferir a las mafias antes que al Estado, pasa a ser en si mismo un reconocimiento público de una muy rastrero nivel moral, afín a la delincuencia.
Sus sucesivos gruesos exabruptos, ofendiendo la persona y la alta investidura del Papa, así como los agresivos insultos a Jesús, no muestran una personalidad equilibrada, ni mucho menos acorde a su rol presidencial, más aun considerando que tanto el catolicismo, como el cristianismo en general, forman parte de los valores esenciales y de la idiosincrasia mayoritaria de nuestro pueblo, estando fuertemente vinculados a la Historia Argentina y a nuestra realidad, en la cual, en un marco de respeto total a otros credos, la mayoría de nuestra población profesa o respeta los valores cristianos, los que son vilmente agredidos por el incontinentemente verborrágico presidente, mientras que tanto él como
sus colaboradores inmediatos hacen de las mentiras y gruesas distorsiones las bases de sus opiniones públicas.
El claro desprecio a la argentinidad quedó expuesto en forma irrefutable, al expresar el presidente su arrastrada sumisión a los intereses anti argentinos, al alabar a dos declarados enemigos de nuestra patria, como lo fueron Churchill y Tatcher, a quienes elogió con exaltación propia de mentes alienadas.
Es de recordar, para los muchos “desmemoriados” analistas superficiales de la realidad nacional, que Churchill avaló la perpetración de la asesina y apátrida revolución fusiladora (1955), la cual fue el comienzo del quiebre anti social y anti industrial de ideología ultra liberal (apátrida), que hoy el libertarismo parece estar completando esa macabra obra destructiva.
Por su parte, la genocida Tatcher, ordenó torpedear y hundir al Crucero General Belgrano, fuera de la zona de exclusión, causando la mayor cantidad de bajas de Argentina; y con ese acto brutal, echó por tierra los denodados esfuerzos del diplomático peruano Javier Pérez de Cuellar, para evitar la guerra en el Atlántico Sur. Es de destacar que el destacado diplomático, era Secretario General de las Naciones Unidas, por lo que sus gestiones tenían mucha relevancia.
Que los siempre cipayos se subordinen al poder anglosajón, es lo vergonzosamente habitual, desde Rivadavia en adelante (o desde los que colaboraron con las invasiones inglesas, subordinándose al agresivo poder imperial); pero que lo hagan por burda ignorancia histórica y geopolítica, como el grueso de los uniformados, que apoyan las apátridas acciones libertarias que nos empujan a la disolución nacional, es una aberración, pero este tema merece su análisis por separado.
Esas distorsionadas y muy mal fundamentadas posturas que parecen afectar al 90 % de los uniformados, son claras consecuencias de la acentuada ignorancia en Historia, Geopolítica y Economía, ante las evidentes falencias de formación impartidas en los institutos de formación militar y similares de seguridad. Solo así puede entenderse que diciéndose “muy patriotas” apoyen a posturas y sectores políticos claramente ubicados como apátridas antiargentinos.
El total alineamiento subordinado a EEUU, Israel, e indirecta pero claramente al Reino Unido, postura vergonzosamente asumida por el gobierno libertario, además de dejar de lado todo principio elemental de digna soberanía, es contrario a los Intereses Nacionales, pues no solo deja de lado la postura internacional de neutralidad y pacifismo que caracterizó a Argentina, sino que también se subordina a dos naciones que siempre votaron en contra nuestra en las Naciones Unidas, en el sensible tema de Malvinas; y nos involucra en conflictos que no son nuestros, como los de Medio Oriente y Ucrania.
Como los ataques que está recibiendo Argentina, son esencialmente partes esenciales de la batalla cultural, se evidencia que pretenden desacreditar los más altos valores éticos de nuestra población, con especial desprecio al patriotismo y al sano respeto a nuestros compatriotas y a quienes, respetando valores de la argentinidad, siendo extranjeros se radicaron en nuestra patria. Con eso busca que no tengamos ciudadanos dignos de elevados principios, para degradarnos a ser meros consumidores compulsivos y arribistas desprovistos de toda moral o valores superiores, carentes de toda solidaridad, lo cual pasa a ser trágico en el marco de miseria espantosa a la cual se empuja a crecientes cantidades de nuestra población, como consecuencia directa y culposa de las perversas medidas destructoras de la economía argentina.
Es muy evidente que se busca el industricidio total, para forzarnos a volver a ser la economía primarizada, socialmente excluyente y subordinada geopolíticamente a los dictados nefastos del muy vigente Consenso de Washington, los cuales pretenden imponer la subordinada anomia de la desaparición de los Estados Nacionales excluidos del G 7, o de las potencias principales del agresivo Atlantismo.
Pasando por sobre las atribuciones del Poder Legislativo, o forzando votaciones mediante “metodologías de convencimiento” o posturas “adornizadas” o “kueiderizadas” (casos Adorni y Kueider), se permitió la entrada de tropas extranjeras, se cedió soberanía en el Mar Argentino, y se extranjerizó de hecho el manejo y las ganancias suculentas de las operatorias fluviales de la Cuenca Del Plata, con lo cual previsiblemente podrán facilitarse operaciones de subfacturación de exportaciones cereales, oleaginosas y derivados, además de excluirse las contrataciones de personal argentino en nuestros ríos.
Sin ningún motivo lógico, solo por saña antinacional, se concesionaron las muy eficientes y bien conservadas grandes hidroeléctricas del Comahue, pasando a manos privadas las jugosas ganancias que producen esas centrales, construidas con fondos del Estado Nacional.
Con la misma saña antinacional, y pisoteando con alevosía la elevada importancia estratégica y claro efecto multiplicador económico y tecnológico, se busca desguazar y privatizar al muy eficiente Sector Nuclear Argentino.
Mientras nos entretienen con el Mundial, y con casos de corruptelas alevosas e importantes, pero de menores importancias respecto a las destrucciones generales y endeudamientos brutales, que siguen perpetrándose; mientras prosigue la marginación social y el empobrecimiento masivo, que con claro desprecio al pueblo argentino, siguen perpetrándose y acentuando día a día.
Uno de los últimos impresentables casos de evidente corruptela, es el del multi funcionario libertario Facundo Leal, en cuyo poder se encontraron gruesos fajos de dólares (algunos de ellos termosellados), importantes cantidades de drogas, elementos para fraccionamiento de las mismas, e instrumentos utilizados para tareas de espionaje. Pero lejos de ser un caso único, se repiten manejos impropios, cuando no potencial o claramente delictivos, de varios funcionarios de altos rangos. Eso además de las nunca demostradas inocencias de las “coimisiones” que involucrarían a los más altos niveles del Ejecutivo Nacional; incluyendo en ello al impresentable accionar del propio presidente en el sonado caso de la cripto estafa.
Mientras tanto, los perpetradores del carry trade (timba financiera y fuga de divisas), repiten la nefasta operatoria, que ellos mismos hicieron, con idénticos desastrosos resultados de endeudamiento masivo de Argentina, en el gobierno del macrismo.
En el colmo del cipayismo, con escasa difusión y con nula fundamentación positiva para los Intereses Nacionales, trascendió que mientras se apalea y desprecia a los hambreados jubilados argentinos, a los discapacitados y a los enfermos terminales (a los que se priva de medicaciones esenciales), se habrían rubricado acuerdos para recibir inmigración israelí, con facilidades que les permitirían acceder a obra social y jubilación, sin haber hecho los aportes, y además se habría rubricado la transferencia de una importante superficie en La Patagonia, para que se radiquen, muy posiblemente sin las positivas condiciones de integración, como hubo en el caso de los llamados gauchos judíos, radicados en Entre Ríos, poco después de la Segunda Guerra Mundial. El tema requiere una clara definición de las condiciones que se habrían acordado para esas poco divulgadas operatorias, de tan sui generis inmigración.
Es de recordar, que el ministro macrista Sergio Bergman, dijo que “Argentina es un país que debe ser partido y repartido”. ¿A que se refería?
Uno de los supuestos adalides de la moral y la transparencia en el ejercicio de funciones públicas, el diputado libertario J. L. Espert, resultó ser apoyado y financiado por un personaje extraditado y encarcelado en EEUU, por sus vinculaciones con el tráfico de drogas; y no pudo dar explicaciones coherentes acerca de una voluminosa transferencia recibida de ese personaje.
Los hechos de corrupción son deleznables en todos los casos, pero hay una gran diferencia entre exonerar inmediatamente a quien los perpetra (caso Insaurralde), que mantenerlo e intentar protegerlo a toda costa (caso Adorni), quien mintió con alevosía y no pudo justificar debidamente su abrupto enriquecimiento y cambio de su nivel de vida.
Mientras el endeudamiento externo sigue en forma alevosa, la destrucción socio económica no da indicios de detenerse.
Los únicos sectores económicos que crecen, son el agropecuario de la Pampa Húmeda y regiones similares, la minería y la hidrocarburífera, los tres meros productores de materias primas, que se exportan con baja o nula transformación, y no requieren mucha mano de obra, en algunos rubros con muy bajas remuneraciones.
Además, ante el desguace de los entes estatales, esas producciones y exportaciones de materias primas, parecerían tener muy laxos o casi inexistentes controles, facilitándose en tales casos, exportaciones no declaradas. Y las regalías, sobre todo en el sector minero, parecerían ser muy bajas, agravándose el casi nulo efecto multiplicador económico, en los casos beneficiados por la operatoria R.I.G.I., la cual parece ser redactada en un todo en contra de los Intereses Nacionales.
En todo ese caos intencionalmente provocado e incrementado, muchos compatriotas no parecen haber tomado conciencia de la extrema gravedad de la situación, mientras que otros guardan silencios o actitudes cómplices, funcionales a la disolución nacional a la cual los hechos nos demuestran que nos empujan.
Innegable y muy preocupante realidad, de la cual muchos parecerían no haber tomado conciencia, o haber dejado de lado el sano e indeclinable patriotismo, que debería ser uno de los fundamentos esenciales de la argentinidad.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
martes, 23 de junio de 2026
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