sábado, 5 de septiembre de 2026

     DIRIGENCIAS NO ACORDES A LAS CIRCUNSTANCIAS
    Si bien pueden entenderse ciertos niveles de formalidades, en las expresiones públicas de las usualmente muy formales dirigencias empresarias, en ciertos casos parecería que más que la debida compostura y el uso de vocabulario medido, se estarían evidenciando claros excesos de formalismos inconducentes, cuando no carencias acentuadas del más elemental patriotismo y del coraje necesario para defender al ámbito empresarial al cual representan.
    Esas carencias del debido patriotismo, y por que no decirlo, del sano nacionalismo que debería ser el norte que guie a todos los argentinos que bien amamos a nuestra patria, no parecen ser características evidenciadas solo por ciertas dirigencias empresarias.
    Lo propio cabe decir de las hoy “borradas” dirigencias sindicales, que parecen asistir impávidas a la destrucción sistemática de casi toda la economía argentina y a la exclusión y pauperización de miles de compatriotas, expulsados del mundo laboral por la constante e interminable ola de despidos.
    También puede decirse de los varios políticos sospechados de ser “kueiderizados” (ensobrados o encarpetados), o factibles de ser presionados hasta para resignar posturas y valores esenciales.
    Tampoco se deben soslayar los casos de comunicadores sociales “funcionales” a los intereses antinacionales, que miden todo con la doble vara, severísima contra todo lo Nacional pero condescendiente con los que evidencian servir a los intereses antinacionales.
    Lo mismo respecto a casos especiales -pero parece que muy generalizados-, de uniformados que se dicen “muy patriotas” pero que por formaciones culturales muy pobres y sesgadas, terminan siendo dóciles a la antipatria, pues solo les inculcaron el odio a todo lo Nacional y Popular, así como a ver supuestos “zurdos” hasta en la sopa, pero no razonan que son funcionales a los que operan como marionetas dóciles de ambos imperios anglosajones.
    Analicemos seguidamente las acciones y/u opiniones públicas de ciertas dirigencias empresariales, que son funcionales a la antipatria y contrarias a los intereses sectoriales del empresariado al cual representan.
    La Sociedad Rural tiene una extensa trayectoria (creada durante la nefasta presidencia de Mitre), durante la cual mantuvo un constante apoyo a políticas de gobierno de crudo corte ultra liberal (doctrina antinacional por antonomasia); por lo cual nunca apoyó iniciativa alguna de industrialización, ni menos aun consideró necesario sostener políticas estatales de creación y desarrollo de entes tecnológicos (excepto las industrias y entes directamente vinculadas con las actividades agro ganaderas).

     Más bien apoyó enfáticamente iniciativas conducentes a desguazar el desarrollo industrial que se había logrado; y por caso invitó a disertar “a favor de las actividades económicas con condiciones naturales propicias”, a Felipe de Edimburgo, quien “desaconsejó” mantener políticas de industrialización. En su sede de Palermo (CABA), aplaudió al dictador usurpador del poder, Videla; mientras que pocos años después abucheo al presidente democrático Alfonsín. Este tema amerita un artículo propio.
    La UIA (Unión Industrial Argentina), guardó cómplice silencio ante las medidas de industricidio forzoso de los libertarios, pese a que sabían bien los perniciosos resultados que buscaron y busca perpetuar el actual gobierno. 

    El entonces presidente de la UIA, Funes De Rioja, hizo saber -con muy bajo perfil- que “no hay botes salvavidas para todos”, pero no protestó en absoluto, ante la catarata de medidas cuyos claros objetivos eran (y son), destruir por completo al sector industrial y al tecnológico argentino. Se preocupó mucho por el “costo laboral”, vinculado a los juicios laborales, pero guardó ominoso silencio (o poco menos) ante la apertura irrestricta de las importaciones, las bajas del poder adquisitivo de la población, y los consecuentes masivos despidos y cierres de industrias.
    Recién en el acto del día de la industria (2/9/2016), al cual no concurrió ningún funcionario nacional de primera línea (evidenciando el claro desprecio libertario al sector industrial), a casi tres años del comienzo de “la motosierra anti industrial”, hubo algunas quejas de los capitostes libertarios, a la política industricida del gobierno nacional. ¡Demasiado tiempo de complaciente actitud, que más parece complicidad sumisa!
    Para colmo de confusiones groseras, hubo por parte de directivos industriales, algunas insólitas alabanzas al funcionamiento de variables macroeconómicas, demostrando ignorancia o complacencia nula, ante las desastrosas consecuencias de las políticas libertarias; dando por válidas las falsedades de los índices inflacionarios (dibujados con componentes anacrónicos), y del también mendaz equilibrio presupuestario, otro dibujo evitando pagar erogaciones necesarias -como el financiamiento universitario-, e incluso cometiendo el grave delito de malversación de fondos en el caso de los impuestos a los combustibles, que deben ser destinados al mantenimiento y crecimiento de la red caminera nacional.
    ¡Recién a casi tres años del desastroso gobierno industricida libertario, las dirigencias parecen comenzar a defender a sus empresas y a todo el Sector Industrial Argentino!
    La CAMARCO (Cámara Argentina de la Construcción), ante el perverso parate total de las obras públicas, que está llevando a la muerte por inanición a las empresas constructoras, apenas parece haber ensayado algunas muy tenues críticas al negativo accionar de libertarios y secuaces; críticas en nada acordes al muy negativo accionar que destruye empleos y empresas de esa importante rama de la actividad.
    La CAC (Cámara Argentina de Comercio y Servicios), en forma insólitamente cómplice con las destructivas medidas económicas, en la persona de su presidente M. Grinman, expresó su apoyo al accionar económico – social libertario, afirmando que estamos soportando “el costo necesario para transformarnos en un país en condiciones normales”. ¿Costo necesario…destrucción socio económica generalizada,? mientras que una minoría -a la que sin duda pertenece el directivo empresario, no sufre la miseria, angustia y empobrecimiento, de la gran mayoría de los argentinos, empobrecida, hambreada, angustiada ante el desempleo que se hace crónico? 

¿A que llama “un país en condiciones normales”…a aceptar la miseria de niveles espantosos; a destruir toda posibilidad de ascenso social que nos había distinguido; a limitar drásticamente el acceso a las Universidades Nacionales; a destruir todo el entramado legal y reglamentario que protegía a trabajadores, a niños, ancianos, discapacitados, enfermos crónicos, y otros sectores carecientes, … mientras el dudosamente equilibrado mental presidente nacional alaba a las mafias y a los fugadores de divisas? ¿Considera “normal” tener una ínfima minoría hiper rica, con grandes mayorías empobrecidas y marginadas crónicas, como sucede en la gran mayoría de las naciones hermanas de Íbero América, y otras muchas del mundo subdesarrollado? 

¡Deplorables definiciones cómplices del saqueo y de la destrucción general, perpetrada con aviesa intencionalidad, por parte de libertarios y sus secuaces!
    Si el actual Canciller Quirno menospreció al elemental concepto de soberanía, sin que haya sido respondido con la severidad que tan atrevida actitud merece; cabe suponer que esa apátrida definición pasó casi desapercibida, ante el brutal aquelarre de viles iniciativas destructivas de la Patria Argentina, en continua perpetración por libertarios, sus secuaces, y por la torpe complacencia de la mayoría muy confusa de los uniformados, que solo practica el patrioterismo hueco, mera y torpemente declamativo, funcional a la anti patria; todo lo cual parece ser el prolegómeno de nuestra planificada destrucción nacional.
    ¡Corajudo patriotismo y mentes esclarecidas, procediendo dentro del marco constitucional son imprescindibles para evitar tan sombrío objetivo al cual nos empujan, sin que aun muchos tomen conciencia de ello!
                        MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
                Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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