viernes, 23 de enero de 2015
LOS QUE BUSCAN REEDITAR LA PLAZA MAIDÁN EN ARGENTINA
El molde destituyente aplicado en las “revoluciones de color”, nuevamente se intenta utilizar en Argentina.
La Plaza Maidán, en Ucrania fue el epicentro de las concentraciones de manifestantes, casi con seguridad “autoconvocadas” por bien orquestadas campañas en las redes sociales, con serios indicios (o certezas) de las participaciones de agitadores profesionales, y con francotiradores que añadieron las cuotas de sangre, y subsecuente miedo e indignación, más la participación de políticos con buena llegada mediática e imágenes con cierta convocatoria (como Yulia Timoshenko), luego desechados; con todo lo cual forzaron el derrocamiento del presidente constitucional, completando eso con una rápida jugada política, en un parlamento funcional (o cómplice); contexto en el cual muy rápidamente instalaron otro gobierno, de signo político y orientación geopolítica diametralmente opuesto. De un gobierno con fuertes afinidades con Rusia, se pasó a otro claramente subordinado a “occidente” (EEUU-UE-OTAN). Se percibe nítida la estrategia de EEUU y sus aliados de rodear las fronteras rusas con regímenes anti rusos, y amenazantes tropas e instalaciones de la OTAN.
Fue uno más de los varios alzamientos preorquestados, bautizados como “las revoluciones de colores”, las que con formatos casi calcados se extendieron por el norte de África y el Medio Oriente, replicando en Venezuela, en Hong Kong; y con otros contextos en varios países de la doliente África.
Lejos de apaciguarse la situación, la violencia en Ucrania no cesa, y hay signos que podría incrementarse, con actores como la OTAN, dispuestos a “poner leña al fuego”.
Solo para contextualizar el complejo conflicto, claramente es hoy uno de los ejes de la reeditada guerra fría, con otros “puntos calientes” como Siria, Iraq y Afganistán; más otros actos de extrema violencia en Nigeria y otros países de África. Guerra fría que hoy no es ideológica, sino de connotaciones casi excluyentemente geopolíticas.
Nítidamente, la abrupta baja en los precios del crudo, es una fuerte apuesta dentro del marco de la guerra económica, que es otro de los ámbitos de la “guerra global”, en la cual incluso varios pensadores de EEUU y del riñón del G 7 (las potencias hoy en problemas económicos y/o decadencia), indican que algunos influyentes están dispuestos a tensar la cuerda, aún a riesgo de un conflicto de derivaciones catastróficas.
Ante semejante desatino, no pocos recuerdan que fue la Segunda Guerra Mundial la que permitió a EEUU salir de la crisis del ’30 y posicionarse como la gran potencia económica y militar. Pensadores como Noam Chomsky y Thierry Meissan expresaron sus fuertes preocupaciones, ante planteos conducentes a ideas similares, por parte de “los halcones” de EEUU y algunos de sus socios.
La OTAN muestra algunas fisuras, más allá del núcleo duro neocolonialista, conformado por EEUU, Francia y Gran Bretaña, con apoyaturas de potencias militares intermedias, como Australia, Saudí Arabia, Japón, Corea Del Sur y otros.
Haciendo trizas planteos propios del mundo unipolar de fines del siglo pasado, la clara y muy oportuna alianza entre dos pesos pesados, como son China y Rusia –concretada al arreciar las presiones económicas sobre Rusia-, más el mayor acercamiento a ambas potencias de otro gran actor geopolítico que es India, conforma un mega bloque político-económico-militar; el cual claramente no se subordina a las acciones dictatoriales de las potencias neocolonialistas. A ese conjunto se adicionan otras potencias intermedias, como Bielorrusia, más la alianza del Mar Caspio (que además de Rusia, integran Kazajistán, Azerbaiyán, Turkmenistán, e Irán); a lo que debe añadirse el supuestamente impredecible rol de Norcorea como potencia nuclear, y potencialmente otros actores menores.
Diversos acuerdos políticos, económicos y militares (no todos van de la mano), se firmaron o se están gestando en diversos lugares, como los que involucran a los Estados del sur de Asia, donde la puja de colosos se verifica centralmente entre China y EEUU, con varios actores de crecientes importancias.
En África Subsahariana, los esfuerzos de muchos de los numerosos Estados parecerían luchar por salir del subdesarrollo crónico, pero se encuentran con las carencias de todo tipo y las resistencias estructurales –así sean pasivas- que el propio subdesarrollo provoca. Con muy bajo perfil, China anudó acuerdos comerciales con casi todos esos Estados, desplazando a EEUU y a la UE por la relevancia económica. Pero la inestabilidad política y las intervenciones militares directas de las potencias neocolonialistas –en particular Francia-, más de seguro
múltiples intervenciones encubiertas, más el accionar disolvente de ONGs transnacionales “ecologistas”, y el componente de conflictos de base o excusa religiosa, ponen un manto de dudas acerca de como evolucionará el rol geopolítico del África Central y del Sur. No parece casual que Nigeria –gran exportador de crudo-, sea uno de los focos de violencia, en el cual grupos islámicos fundamentalistas con vinculaciones transnacionales –con evidencias o fuertes suposiciones de ser “creaciones” de las potencias occidentales-, podrían ser el germen de una fragmentación política que de concretarse, debilitará a ese país, que en algún momento pareció llamado a ser importante potencia regional.
En el norte de África y el Asia cercana, las mediáticas “revoluciones de colores” lograron cambios políticos internos, que eliminaron gobiernos poco dóciles o “no confiables” para las potencias “occidentales”, facilitando en gran medida el acceso a los hidrocarburos de Argelia, Libia e Iraq, a las petroleras de EEUU y la UE.
Por su parte, las petro monarquías del Golfo Pérsico están alineadas con EEUU y la UE. Eso confiere un rol estratégico particular a otros exportadores o potenciales exportadores de petróleo y gas natural, siendo el acceso a esos yacimientos un seguro foco conflictivo de interés geopolítico.
En todo ese delicado y volátil contexto internacional, los profundos cambios operados en Íbero América y El Caribe, adquieren importancia relevante; si bien dichos cambios están siendo fuertemente resistidos por actores internos ultra conservadores y por presiones externas visibles y encubiertas, que claramente quieren retrotraer la situación al statu quo anterior, de “alienación automática” de EEUU y la UE.
Hoy Íbero América dejó de ser el monocorde patio trasero de EEUU, el furgón de cola del accionar geopolítico de la mega potencia continental. Sin desmerecer un ápice a las otras naciones hermanas de la región, queda claro que en Sudamérica tres de los actores claves son Venezuela, Brasil y Argentina, tanto por el peso de sus economías como por sus dinámicos roles exportadores, y otros factores concomitantes.
Varios “espejitos de colores” pretenden realinear nuestros países a las influencias neocolonialistas, con el beneplácito de sectores internos oligárquicos
ultra conservadores, con el fogoneo de grandes grupos económicos y corporaciones mediáticas, y con sectores mentalmente cooptados o doctrinalmente muy confusos, como cierta clase media quejosa carente de memoria histórica, y los fuertes resabios de la doctrina de la seguridad nacional y sus cerrados encasillamientos, que tanto daño hicieron produciendo el arquetipo del colonizado mental clasificable como “patrioteros de bandera”, quienes en los hechos continúan siendo buenos ciudadanos…subordinados a EEUU, y son cerradamente incapaces de razonar con un mínimo de objetividad.
Entre esos “espejitos de colores”, están las presiones para firmar tratados de libre comercio, como el que pretende rubricar la muy proteccionista Unión Europea, como quiso EEUU a comienzos de siglo, y como forzarían las adhesiones a otras alianzas regionales, como la del Pacífico, la cual como Caballo de Troya acciona contra el Mercosur, la Unasur y la Celac. En la misma línea están las constantes presiones por reimplantar el neoliberalismo (al estilo del muy perverso “noventismo” de Argentina), que solo trajo escandalosa concentración de la riqueza, caída del PBI, aumento brutal de la desocupación, desindustrialización, extranjerización de la economía, entrega vergonzosa de la soberanía y consecuente desdibujamiento de todo rol geopolítico propio.
Esos mismos grupos internos afines a la subordinación explícita a EEUU y la UE (como llegaron a manifestarse “caceroleros” de clase alta de Argentina, y como evidencia todo el accionar histórico de entidades oligárquicas y ultra conservadoras, como la Sociedad Rural Argentina), evidentemente no terminan de ver con buenos ojos las recientes alianzas estratégicas, que China y Rusia rubricaron con varios países de nuestra región, entre ellos el nuestro.
Sin pretender de ningún modo una ruptura con la tríada del Poder “Occidental” (el G 7 más otros componentes de la UE y actores menores), es evidente que esas alianzas estratégicas con los dos colosos de oriente nos son sumamente importantes a nuestros países, y también a Rusia y China.
Entre otros factores muy relevantes, suele pasar desapercibido para analistas superficiales, así como ocultado por mercenarios de la comunicación, que no tenemos ningún conflicto real, ni visiblemente ninguno potencial, con esas dos principalísimas Potencias Emergentes; como sí ocurre en cambio con la Unión
Europea y EEUU, que no solo avalan las tropelías británicas en el Atlántico Sur, sino que amenazaron con internacionalizar la Amazonia, además de múltiples otras presiones en muchos casos descaradas y brutalmente agresivas, como la iniciativa de “sancionar a Argentina” propuesta por personeros de EEUU, por el muy confuso –y doloroso- caso Nisman; que no fue por cierto el único caso de abierta injerencia externa en cuestiones estrictamente internas de la República Argentina.
Las fuertes acciones de claro corte subversivo y destituyente, implementadas por los poderes ultra conservadores (en lo político) y ultra neoliberales (en lo económico), en contra de un gobierno legítimo, abarcaron una amplia gama de constantes agresiones mediáticas, persistentes campañas en las redes sociales, más de media docena de golpes de mercado especulativos, un feroz paro de la oligarquía campestre, acciones de esmerilado de anónimos sembradores de odios y usinas de rumores, maniobras de desabastecimientos, acciones desestabilizantes de ciertos jerarcas sindicales, cacerolazos “del tipo del Barrio Norte” (sector de Buenos Aires, de muy alto poder adquisitivo) con bajas repercusiones sociales; y ahora el intento de reeditar o promover acciones del tipo de la Plaza Maidán, montadas sobre la poco o nada fundamentada denuncia contra el gobierno y la súbita muerte del denunciante. Por cierto lamentable muerte que es muy funcional al arco opositor de corte neoliberal, a la oligarquía destituyente y siempre antinacional, y a quienes tras bambalinas los impulsan.
¡Vienen por reimponer los negociados infames del neoliberalismo, apropiarse de nuevo de todas nuestras abundantes riquezas, desarticularnos definitivamente como Estado soberano, y por convertir en letra muerta el Mercosur, la Unasur, la Celac, y los acuerdos estratégicos con Rusia y China!
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
viernes, 16 de enero de 2015
TARIFAS ELÉCTRICAS Y FEDERALISMO CONCRETO
Recurrentemente opinan, y habitualmente en forma sesgada y tergiversada, alguno o todos los autodenominados “ex secretarios de energía de la democracia”, rimbombante denominación que se ajustaría más a la verdad si se dijera “…de la partidocracia neoliberal”, pues ejercieron sus funciones como parte del neoliberalismo apátrida, el mismo que siguiendo los dictados de la Banca extranjera, mandó privatizar por monedas a la Empresas del Estado, a los apurones, y privilegiando desmesuradamente a adquirentes extranjeros; motivo por el cual más que privatizaciones se trató de extranjerizaciones forzosas, y por moneditas. Además en esos años, se desguazaron todos los entes que pudieron destrozar, como el caso de la muy importante Agua y Energía Eléctrica. Recordemos que también quisieron destrozar la Comisión Nacional de Energía Atómica, tirando por la borda todos los valiosísimos conocimientos del Sector Nuclear. Afortunadamente, si bien hicieron mucho daño, no lograron su cometido de privarnos de ese importantísimo ente tecnológico, de relevancia mundial.
Sin duda en el cuarto de siglo neoliberal (1976-2001) estuvo en vigencia una cruel reedición del Plan Morgenthau, esta vez buscando primarizar y desarticular completamente a la economía argentina, como paso previo a la balcanización en media docena de paisitos inviables y fácilmente manipulables por el Poder Plutocrático Transnacional, y por las Potencias del G 7, que por esos años eran el excluyente oligopolio del poder económico global.
A favor de esos perversos objetivos, trabajaron activamente, entre otros, los “8 ex secretarios de energía…”, más bien los enajenadores/destructores sistemáticos del Sector Energético Argentino, entre otras “lindezas” avalando el vaciamiento sistemático de los importantes yacimientos de petróleo y gas que poseíamos, y haciendo la vista gorda a la falta de inversiones contractuales de los “privados” (léase extranjeros) que se quedaron con nuestras Empresas del Estado.
Pero bajo el “blindaje” mediático, que oculta la sumatoria de tropelías, desaciertos y acciones intencionalmente antinacionales, de esos personajes, autoerigidos en “censores” de La Energía Argentina, recurrentemente opinan, recibiendo los favores de las amplias difusiones, y de las férreas censuras de “esos” medios, a toda opinión que tan siquiera pueda rozar o cuestionar –así sea tangencialmente-, las prédicas disolventes de dichos personeros del proceso sistemático de destrucción de Argentina, que con toda justicia fuera llamado el neoliberalismo salvaje.
Precisamente de esos “ocho ex”, el más locuaz, recurrente opinador, y el que incluso cometió el acto de traición a la patria que fue ser testigo a favor de una empresa extranjera y en contra del Estado Argentino (prototipo del cipayo asumido, diría Don Arturo Jauretche), el economista Daniel Montamat, vuelve al ruedo dando opiniones que nadie se las pidió y que nada positivo aportan, en este caso acerca del congelamiento tarifario por un nuevo año, acordado por Misiones con el Estado Nacional, en el marco de las medidas tomadas para frenar la inflación y lograr la reactivación de la economía argentina.
Como era de esperar en un operador mediático que acciona como opositor al actual gobierno nacional, y promotor del neoliberalismo a ultranza, al cual demostró ser tan afecto (y tan funcional) el mencionado experto energético, fue crítico en contra del acuerdo de congelamiento tarifario, recientemente aprobado entre Misiones y La Nación.
Como suele suceder, las explicaciones que da son marcadamente sesgadas, muy fuera de contexto.
Si bien debemos coincidir que salir del esquema de subsidios será dificultoso (es sabido que es más fácil implementar un subsidio que anularlo), lo real es que las medidas de economía heterodoxa aplicadas desde 2003, demostraron ser en esencia positivas, con fuerte crecimiento del PBI y desarrollo tangible en casi todas las áreas socio económicas argentinas. Por el contrario, la cerrada ortodoxia económica, tozuda y cruelmente aplicada sin solución de continuidad (excepto la breve actuación de Grinspun, al comienzo del alfonsinato) entre 1976 y 2001, no solo tuvo resultados perversamente negativos, primarizando la economía argentina, provocando miseria, desocupación masiva, fuerte caída del ingreso de los asalariados, éxodo masivo de población –sobre todo la muy calificada-, sino que incluso nos llevó de bruces a la crisis terminal de 2001/2002, de la cual de milagro no lograron el objetivo de fragmentarnos en media docena de dóciles republiquetas, previa feroz guerra civil, que gracias a Dios no lograron consumar.
Las opiniones de Montamat, más allá de generalidades que abonan a la complejidad y falta de transparencia, se basan en los siguientes ejes.
- Critica la política de congelamiento tarifario, pero no da ninguna alternativa excepto implementar cuanto antes violentos tarifazos. Por supuesto que si se implementaran esos tarifazos, todos los voceros del neoliberalismo se apresurarían a criticarlo, incluidos “los ocho ex…”. Es la vieja metodología de “La Gata Flora”.
- Presupone (sin decirlo explícitamente) un avasallamiento a la provincia, “porque implica que desde el gobierno central se decida qué obra de infraestructura se hace y en qué tiempos”, pasando por alto que desde siempre las provincias de economías más pequeñas, han necesitado los aportes del Estado Nacional para sus inversiones en infraestructura, y por cierto el Sector Energético no es la excepción. Claramente en Misiones (como en casi todas las provincias), en los años precedentes hubo menos inversiones en Transmisión y Distribución, que las que hizo necesarias el fuerte incremento del consumo, motivado a su vez por la clara reactivación económica operada desde 2003. Y es conocido que el Estado Nacional realizó recientemente considerables aportes, para obras imprescindibles, como por caso la costosa nueva línea de alta tensión entre la ET San Isidro, cercana a Posadas, hasta Puerto Mineral. Lo que no dice Montamat, es que durante su gestión y la de los ocho ex secretarios de energía del neoliberalismo, el Estado Nacional fue recurrentemente el gran ausente, por caso con cero inversiones en el SADI (Sistema Argentino de Interconexión), pues claramente todas las acciones (o poco menos) estaban puestas en facilitar las condiciones del “negocio” de privatizar de apuro todo, cuanto antes y al como sea; mientras que a la vez se afanaban en “tapar agujeros” a la desesperada, como en la crisis eléctrica acaecida al tormentoso fin del alfonsinato.
- Critica las fuertes “subvenciones al revés” que benefician injustamente en exceso a los usuarios de Capital Federal y Gran Buenos Aires, pero “cuidadosamente” omite precisar que esa muy inequitativa realidad, es de muy vieja data en Argentina; un problema estructural de décadas. Cabe
recordar que ya Martínez de Hoz, vista su incapacidad para reducir la hiperinflación, implementó un sesgado índice que solo consideraba los muy bajos consumos de Capital Federal, distorsivamente muy subvencionados. Y hace al menos medio siglo, sino más, que por motivos políticos (el gran caudal electoral de la mega ciudad), nadie termina de “ponerle el cascabel al gato” anulando o morigerando significativamente los fuertes subsidios que benefician exageradamente a los usuarios porteños. Montamat y su gente no han sido la excepción. ¿Tiene autoridad para criticar…?
- Cuidadosamente omite mencionar, y menos aún explicar, que las enormes diferencias estructurales de costos, entre las empresas distribuidoras de energía del enorme mercado de Capital Federal y el Conurbano, respecto a las empresas distribuidoras eléctricas provinciales, son siderales. Mercado concentrado, alta densidad de usuarios, grandes usuarios industriales y de servicios, mayor poder adquisitivo promedio de los consumidores, y tamaños de empresas que permiten importantes economías de escala, son factores positivos a favor de EDESUR y EDENOR; mientras que lo opuesto ocurre en los casos de EMSA y otras empresas distribuidoras de las provincias excluidas del privilegiado triángulo industrial argentino (Buenos Aires-Santa Fe-Córdoba), con unas pocas excepciones.
Por supuesto no puede omitirse el hecho real, que en las provincias marginales, como Misiones, varios componentes de las empresas eléctricas suelen estar hipertrofiados, con sus directas consecuencias en las estructuras de costos.
Con la estructura de costos de EMSA (y lo mismo en otros entes eléctricos provinciales), aunque la energía utilizada sea gratis, sus costos operativos totales no serán competitivos; y esto no es ningún secreto.
Pese a lo mucho que creció Misiones en los últimos años, nuestra economía provincial sigue siendo primaria y esencialmente subdesarrollada. En ese marco, es complejo asegurar trabajo efectivo a toda la oferta laboral, y será imperiosa la industrialización y el desarrollo de actividades terciarias más complejas, para tener trabajo disponible para nuestra creciente población.
En ese innegable contexto, las constantes propuestas “en contra de…”, de los sectores del ecologismo cavernario (muy afín al neoliberalismo), solo aseguran el
subdesarrollo crónico y la desocupación creciente, que ni siquiera el desempleo disfrazado como el descripto podrá disimular.
Nada de esta compleja realidad, fue descripta por el mencionado opinante energético, promotor de la termoelectricidad, privatizador a ultranza, y claro operador de los intereses antinacionales (tal como demostró su accionar).
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
domingo, 11 de enero de 2015
ATENTADO Y DOBLE RASERO NEOCOLONIALISTA
Deplorables y totalmente repudiables el atentado reciente y los otros hechos de violencia asociados, perpetrados en Francia, con el lamentable saldo de muchas víctimas y la profunda conmoción y muy justificado estupor generalizado.
Los motivos reales de tan crueles acciones, generan muchas dudas, habida cuenta que suele ser muy común que se entrecrucen varias hipótesis, no descartándose tortuosas operaciones encubiertas, del tipo de “falsa bandera”, como pretexto para otras acciones futuras, como cobertura o justificación de acciones precedentes, o para afectar la imagen pública de tal o cual sector.
Con la confusión generalizada reinante, en cuanto a los reales móviles de tan horrendas acciones, y con la dudosa objetividad y/o falta de fundamentación bien basada que exhiben muchos de los opinantes mediáticos; constituiría una imprudencia y una irresponsabilidad, tomar como válida una de las tantas hipótesis al respecto.
Pero en cambio, muy nítidamente se evidenciaron la tremenda hipocresía, el doble discurso y la búsqueda incluso miserable del infame rédito político, de algunos actores de primer nivel a escala mundial. Además, los análisis de cierto periodismo pretendidamente “serio” que juega a favor del establishment del G 7 y asociados; así como otro sector comunicacional de “la progresía” superficial o encerrada en falsos dilemas simplistas de “derechas” e “izquierdas” y otras vacuidades por el estilo; que solo resultan ser aportes a mayores confusiones o a palabrerías de muy pobre contenido.
Las actitudes compungidas de Hollande, de Obama (y posiblemente de Cameron), así como las de otros lideres de “occidente”, y sus expresiones “humanistas” y supuestamente incondicionales a favor de “la libertad” y “los derechos humanos”; a cualquier persona pensante y medianamente informada, solo pueden producir rechazo, ante tan descarado doble estándar.
¿Acaso no fueron esos líderes de potencias mundiales, los que ordenaron y avalaron las agresiones sistemáticas, con violencias de todo tipo, ejercidas sin más freno que las propias limitaciones logísticas de los agresores, de las cuales salieron perjudicados muchos países del mundo, con incontables víctimas civiles y cuantiosos daños materiales, que eufemísticamente fueron minimizados ante la
opinión pública como “daños colaterales”? ¿No fueron ellos o sus secuaces, quienes ordenaron asesinar a Kaddaffy y a Saddam Hussein, y a mostrar repetidamente en todos los medios, las fotos de sus cadáveres con evidencias de vejámenes y torturas, como símbolos de escarmiento y amenazas a otros que osen enfrentar al poder neocolonial?
Duelen mucho las crueles y absurdas muertes perpetradas recientemente en Francia…¡pero también dolieron y duelen las muertes, mutilaciones, familias destrozadas, regiones desarticuladas y grandes poblaciones expulsadas o condenadas a la miseria y el desarraigo, en Afganistán, Iraq, Libia, Siria, Somalia, Sudán, Congo, Nigeria, Sierra Leona, Costa de Marfil, Senegal, Eritrea-Etiopía, Medio Oriente y otros; sin olvidar el caos montado en Ucrania, los desórdenes prearmados en Venezuela, los intentos secesionistas en Bolivia y el frustrado magnicidio con mercenarios extranjeros, el abortado golpe de Estado e intento de magnicidio contra Correa en Ecuador, y algunos otros hechos similares; y por supuesto, viendo con profunda preocupación el prefabricado conflicto “mapuche” y otros similares de corte ultra indigenista, que en Argentina están creando perversa y sistemáticamente las condiciones para una guerra civil, que de no frenarse a tiempo será la excusa perfecta para una invasión de la OTAN desde Malvinas o desde otros puntos.
Varios analistas geopolíticos advirtieron acerca de la notable multiplicidad de factores que pudieron ser las causales de los crueles hechos acaecidos en Francia, no descartándose la posibilidad que haya sido una acción de “falsa bandera”, un siniestro operativo para justificar agresiones precedentes y posteriores, por parte de la OTAN, y particularmente por las potencias neocolonialistas –Francia, Gran Bretaña, EEUU-; como la largamente anunciada agresión masiva contra Siria y después contra Irán; y/o una excusa valedera para cerrar las fronteras y expulsar indeseables de la Unión Europea, u otras medidas drásticas por el estilo.
Tampoco puede omitirse el hecho que sin perjuicio de existir sectores fundamentalistas en todas las religiones –y el islam no es la excepción, por cierto-, pese a ello existen muchos indicios o pruebas concretas, que diversos grupos violentos que sustentan premisas extremas islámicas (con prácticas como asesinatos masivos de cristianos), serían en verdad creaciones de las agencias de inteligencia de las citadas potencias colonialistas; grupos formados por mercenarios y aventureros varios, armados y financiados desde el mismo “occidente democrático y humanista” que los usa para las tareas sucias.
Turbio, confuso y siniestro, es el real cuadro de situación, en torno a la violencia brutal y desalmada desatada en Francia.
Por supuesto, el tema permite realizar otros análisis.
Entre los muchos confusos crónicos –y por cierto muy perjudiciales para nuestro país, pues siembran odios y más caos conceptuales e ideológicos-, están por una parte, los de la “progresía” fuera de foco, esos que Jauretche llamaba “los mitro marxistas” (x), que desde “las izquierdas” siempre son funcionales a los intereses antinacionales; y desde las supuestas antípodas, los “patrioteros de bandera”, con los cerebros fritados y perforados por los cursos de la Escuela de las Américas (xx) y otros similares, que en sus cerradas confusiones mentales, se suelen proclamar “liberales nacionalistas” (¡brutal contradicción!), y tozudamente, siguen reivindicando al perverso “proceso” (xxx) de 1976 y otros esquemas goriloides (xxxx) similares.
Esos mismos confusos crónicos usan y abusan de las muletillas de “izquierdas y derechas”, ignorando o pretendiendo ignorar, que esas obtusas clasificaciones dieciochescas –de la Revolución Francesa”-, operan como engañifas para confundir incautos; siendo muy claro que lo que realmente importa, es verificar quienes actúan en favor de los Intereses Nacionales, y quienes son simples agentes, mercenarios o acomodaticios varios, al servicio de intereses foráneos. Ese elemental concepto, con su acostumbrada maestría, lo definió Jauretche, hace más de medio siglo.
Así como los patrioteros de bandera, con años de “picadora de seso” operando en sus obtusos razonamientos, terminan siendo simplemente buenos ciudadanos…norteamericanos, añorantes de la “madre patria” anglosajona (pero hinchan el pecho cantando el himno argentino, luego de operar en contra de los Intereses Nacionales, sin darse cuenta siquiera); de la misma forma los mitro marxistas (marxistas que se basan en la historia mitrista para analizar la realidad argentina), y otros “progres” varios fuera de foco, son capaces de repetir largas parrafadas de Marx o de Gramsci, y de citar ejemplos históricos de la vieja Europa
decimonónica, pero son por lo general totalmente incapaces de entender la realidad nacional sin las anteojeras distorsivas de sus cerrados preconceptos.
Ninguno de esos confusos, entiende que los “socialistas”, laboristas y similares “de izquierda” europeos son apenas un tinte levemente diferente del mismo tenor neocolonialista, con el que siguen operando las tres potencias mencionadas, más la Unión Europea como bloque y la OTAN como su siniestro brazo armado, presto también para dar el zarpazo en nuestras latitudes sudamericanas.
Mientras tanto, las muy generosamente financiadas ONGs ecologistas, indigenistas, derecho humanistas, y similares, siguen preparando el terreno de la disolución nacional, montándose sobre el engaño de sus campañas, más la ignorancia y la ingenuidad de muchos de nuestros compatriotas; además de las complicidades de inescrupulosos mercenarios del periodismo y del arribismo a cualquier costo de politiqueros de muy baja estofa, que en deplorables acciones compiten por lograr favores y apoyos de esos agentes de los intereses antinacionales.
(x) Bartolomé Mitre, político, militar, ex presidente, periodista, historiador. Agente de los intereses británicos en Argentina, tal como demuestra su accionar. Fundador de una corriente histórica, el academicismo, que en base a rebuscadas interpretaciones y versiones de dudoso o nulo fundamento, tergiversa la historia argentina en una versión “edulcorada” y falaz, que ha sido instrumento principalísimo de la colonización cultural pro británica en Argentina. El marxismo vernáculo hace sus interpretaciones locales basado en la historia mitrista.
(XX) Institución norteamericana, de formación y adoctrinamiento (colonización cultural) de los militares de Íbero América y El Caribe. Entre otros hechos, impuso la perversa Doctrina de la Seguridad Nacional.
(xxx) Proceso de Reorganización Nacional, autodenominación del gobierno cívico-militar que usurpó el poder entre 1976 y 1983; de orientación neoliberal, subordinado a los poderes financieros transnacionales, pro oligárquico y marcadamente antinacional, que destrozó la economía y el tejido social argentino.
(xxxx) “Gorilas” es el apelativo de los golpistas de 1955 en Argentina, quienes instigados, armados y provistos de logística británica, perpetraron el asalto al poder, bajo orientación liberal, oligárquica, antiindustrialista y sectariamente antipopular.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
lunes, 5 de enero de 2015
EL PETRÓLEO COMO ARMA GEOPOLÍTICA
El petróleo, y en menor medida el gas natural como combustible hidrocarburífero alternativo y en plena expansión, claramente muestran niveles y fluctuaciones de los precios, que poco o nada tienen que ver con sus respectivas estructuras de costos.
Algo similar ocurre con el otro combustible fósil, el carbón, en sus distintas variedades; pero por sus mayores dificultades logísticas y sus mayores índices de polución, sus curvas de evoluciones de precios no “copian” directamente los cambios operados en las cotizaciones del petróleo.
Por las mayores facilidades logísticas, y por seguir siendo el combustible fósil preponderante, además de las dificultades técnicas considerables que involucraría implementar un cambio fundamental en la matriz de consumo de algunos grandes grupos de consumidores (como todos los vinculados con el transporte, y partes importantes de los parques de generación eléctrica), y los problemas técnicos y logísticos que en muchos casos impiden o dificultan los reemplazos de petróleo por gas natural, en los sistemas de generación eléctrica y otros consumidores; por todo ello el petróleo sigue siendo “el combustible” por excelencia.
El consumo de carbón para generación eléctrica es considerable en varios países (China, EEUU, Alemania, Ucrania, India, etc.), y el gas natural, donde existen redes de gasoductos, llega a ser muy importante, creciendo también mucho el transporte marítimo en grandes buques metaneros; pero actualmente, y posiblemente por varias décadas, no podrán sustituir el rol insustituible que el petróleo tiene en importantes nichos de consumo, por lo que el alto valor estratégico del mismo perdura.
Sería abrumadoramente extenso citar los numerosos conflictos bélicos, revoluciones y derrocamientos de gobiernos, que clara o encubiertamente tuvieron como motivación principal el manejo de importantes cuencas petroleras.
Por varias décadas el petróleo fue manejado a discreción por un puñado de mega petroleras anglosajonas, las que luego de fusiones, absorciones y otras maniobras oligopólicas con violencias de todo tipo, prefirieron evitar más enfrentamientos entre ellas, sellando el pacto que dio origen al oligopolio conocido como “Las Siete Hermanas”, rubricado en Achnacarry, Escocia, en 1928.
Fue Enrico Mattei quien dio ese mote al cartel petrolero, pagando con su vida su inquebrantable voluntad de no subordinar el ENI –Ente Nazionali Idrocarburi-, a “Las Siete Hermanas”; enfrentándose a las presiones de todo tipo, que son moneda corriente en ese nivel de intereses financieros y estratégicos.
El surgimiento de la OPEP cambió drásticamente la realidad geopolítica mundial, y por algún tiempo buena parte del Poder Real estuvo en manos de los Estados que siendo muy importantes exportadores, se decidieron a manejar por si mismos la producción y comercialización del estratégico fluido.
Constituida en 1960, el accionar de la OPEP recién comenzó efectivamente en 1970, forzando subas del precio del barril del petróleo, que de valores irrisorios pasó a ser un componente relativamente caro –e insustituible- de la economía mundial. Claramente, el petróleo fue utilizado como arma geopolítica por los países árabes y musulmanes, como elemento de presión contra los países que habían apoyado a Israel en las precedentes guerras. Y el aluvión de ingresos adicionales en las arcas de los países de la OPEP, además de las consecuencias económicas positivas para esos países, tuvo claras connotaciones geopolíticas, a escala global. La economía del derroche (muy bien definida por Vance Packard en “Los Artífices del Derroche”), que caracteriza a las economías postindustriales, fue seriamente afectada por algún tiempo. Luego hubo varias fluctuaciones, algunas acentuadas, en los precios del petróleo. Claramente respondieron a factores geopolíticos, más que económicos.
Ya antes las petroleras estatales cobraron preeminencia en muchos Estados dotados de criterios geopolíticos propios, no dejándose engañar por la prédica liberal, con sus falaces muletillas erigidas en dogmas pretendidamente incontestables, como “la eficiencia privada”, “la mano invisible del mercado”, “la ineficiencia crónica del Estado”, “la correcta asignación de recursos del libre juego de la oferta y la demanda”, y otras tantas mentiras utilizadas por las potencias imperiales de turno como instrumento de colonización cultural, dominación política y subordinación económica. Desde la Primera Revolución Industrial y el surgimiento de la doctrina económica liberal, la misma fue usada como arma ideológica, primero por Gran Bretaña; después las pocas potencias de la Segunda Revolución Industrial (fines del siglo XIX); luego la preeminencia de EEUU con británicos como aliados-subordinados principales; posteriormente el núcleo duro que era el G 7 con asociados menores como algunas potencias intermedias de la UE; actualmente las potencias neocolonialistas; y en el futuro, muy posiblemente, un marco geopolítico de notable complejidad. Todos predicaron liberalismo y practicaron diversas formas de proteccionismo. Todos afirmaron que el petróleo es una simple materia prima como cualquier otra, pero actuaron considerándolo un bien estratégico insustituible. La vieja táctica del doble discurso…
Con varias petroleras estatales convertidas en jugadores internacionales de peso, y con el inicial poderoso rol de la OPEP desgastado por diversos factores, el precio del petróleo tuvo fuertes oscilaciones. Algunos grandes exportadores, como México y Rusia, nunca se integraron a la OPEP, y en esos casos en particular, la diversificación de sus economías, y sus grados de desarrollo tecnológico, difieren notablemente de las economías primarias, casi totalmente o del todo dependientes del petróleo y el gas como actividades productivas excluyentes, como son los casos de muchos de los grandes exportadores de hidrocarburos, que pese a sus cuantiosas riquezas, no quisieron o no pudieron desarrollarse y diversificarse productivamente.
Relativa sutileza fue empleada para desgastar a la OPEP, desde adentro y afuera. Dos de sus principales miembros –Iraq y Libia-, fueron invadidos y transformados en Estados inviables, en curso de fragmentación. De sus trabajosamente conseguidas independencias, hoy son “Estados clientes” (eufemismo de N. Chomsky y E. Herman – “Los Guardianes de la Libertad”) que más claramente se diría subordinados, y en ellos evidentemente los hidrocarburos son manejados desde las potencias anglosajonas –EEUU y Gran Bretaña- y algunos socios privilegiados, como Francia y la propia UE. Otro Estado petrolífero de la OPEP –Irán- está bajo constante amenaza de agresión.
Adicionalmente, dos de los principales exportadores –Arabia Saudita y Kuwait-, operan como “Estados clientes” de EEUU y la UE, y sobre todo el primero, inunda el mercado mundial con petróleo vendido a muy bajo precio, en una maniobra muy funcional a los dictados de Washington y Londres, que son sus proveedores de armamentos y otros insumos estratégicos. “Casualmente”, las monarquías de tipo absolutista y regímenes socio culturales más que discutibles, que imperan en esos Estados petroleros, no son objeto de acoso ni de protesta alguna, por parte de ONGs “derecho humanistas”, “fundaciones”, ni de periodistas, políticos o personeros ad hoc de las mencionadas potencias neocolonialistas y sus subordinados-socios directos. En cambio, en otros casos, por temas de menor gravedad o por causas prearmadas, las presiones de esas potencias, “en defensa de los derechos humanos”, “la democracia” y otras entelequias similares, llegan a grados severos e incluso brutales, como por caso las desarrolladas contra Venezuela, Siria y otros en menores escalas. ¡El constante doble estándar con el que se maneja la geopolítica mundial!
En ese complejo y potencialmente cambiante e inestable contexto internacional, resulta muy evidente –salvo dudosa prueba en contrario- que la actual profunda baja del precio del crudo, opera como una nueva etapa más profunda, en el marco de las presiones y agresiones que EEUU y sus aliados, están ejecutando contra Rusia –principalmente-, y contra Venezuela, Irán; y eventualmente otros grandes exportadores de petróleo.
Esos tres países son acentuadamente dependientes de las exportaciones de hidrocarburos, por lo que la abrupta baja del precio del petróleo complica sus respectivas balanzas comerciales.
Pero una acción de ese tipo, habitualmente tiene consecuencias colaterales, algunas de ellas imprevisibles y otras preevaluadas pero potencialmente con connotaciones “fuera de libreto”.
Era totalmente previsible que esa baja pronunciada del precio afectara a los yacimientos no convencionales de hidrocarburos. La medida ya habría frenado considerablemente los rápidos avances logrados por EEUU en las extracciones no convencionales. Eso evidentemente, es un costo y un riesgo asumido, buscando un objetivo mayor, que es doblegar la voluntad de Rusia en el muy conflictivo caso ucraniano y de Crimea; pero también en la demostrada férrea voluntad del coloso bicontinental, de mantener una firme política defensiva estratégica, ante la escalada de acciones complejas e incluso claramente provocativas de la OTAN.
Si bien Rusia está pagando un alto costo económico, por el daño causado a su economía, es evidente que tiene recursos abundantes para resistir esas presiones. Y la alianza estratégica con China, sumada al explícito apoyo del coloso económico
ante las nuevas dificultades políticas y económicas, tornan más aleatorios los resultados esperados por EEUU y sus socios.
Otras rápidas maniobras profundamente estratégicas implementadas por el gobierno de Putin, como la abrupta cancelación del gasoducto South Stream, crea una cadena de serios problemas a varios países involucrados y previsibles coletazos a toda la UE; y la recientemente anunciada masiva compra por parte del Estado ruso, de acciones de las petroleras rusas en poder de inversionistas extranjeros, concretada en el marco de una acentuada baja en las cotizaciones; sumada a otras alianzas estratégicas tejidas por Rusia y China –por caso con Argentina y otros países de nuestra región-, permiten avizorar que posiblemente los resultados esperados por EEUU y sus aliados-subordinados, pueden no darse e incluso ser muy diferentes en el mediano plazo.
Una ironía es que la gran beneficiada con la baja del petróleo, resulte ser China, principal importadora e irresoluble problema económico para EEUU, cuya decadencia económica parece irreversible, comparada con la rauda marcha del gigante asiático.
El panorama para Argentina es complejo, y ameritaría al menos un extenso artículo para ser debidamente expuesto. Sintéticamente, la activa explotación del gran yacimiento no convencional de Vaca Muerta, puede ser parcialmente afectada, pero evidenciada la voluntad política de apostar al largo plazo, los inconvenientes actuales serán superados. En cambio, el panorama geopolítico global, con las amenazas internas de los “indigenistas” y “ecologistas” (ambos sectores financiados y fogoneados por Gran Bretaña, para promover nuestra balcanización y el subdesarrollo crónico), más las urgencias en poblar la inmensidades patagónicas, y recomponer rápida y eficientemente nuestra capacidad de autodefensa; son prioridades insoslayables, que demandan urgente y prioritaria atención. El enclave colonialista británico en Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur; más sus claras amenazas al Mar Argentino, Antártida y La Patagonia; hacen imperioso denunciar y dejar sin efectos los tratados que nos subordinan de hecho a los dictados del viejo y agresivo imperio.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
viernes, 26 de diciembre de 2014
DISGREGACIONES NACIONALES EN LA ERA NEOCOLONIALISTA
La política de fomentar o incluso forzar disgregaciones de Estados para debilitarlos o para impedir que alcancen posibles estadios de desarrollo que puedan poner en riesgo la supremacía de las potencias de turno, por cierto es seguramente tan vieja como la formación de las primeras congregaciones humanas socialmente organizadas.
No obstante, y a riesgo de ser reiterativo, es importante señalar que resulta muy evidente que a partir de la breve vigencia –aproximadamente una o dos décadas, según como se analice- del Mundo Unipolar, nació la era neocolonialista, cuyo comienzo puede considerarse un adelantamiento del siglo XXI, que en lo geopolítico comenzó en los años ’80 del siglo XX. El Mundo Unipolar caducó, aparentemente de modo irreversible, pero la era neocolonialista está en pleno apogeo y expansión, tal como lo prueban, con su irrefutable contundencia, los hechos comprobables (pero tratados con sordina por la “gran prensa”), en el marco de una tendencia que más que morigerarse parece estar en plena expansión; esto último configurando una situación geopolítica mundial que varios analistas ya hemos catalogado como “la nueva guerra fría”, la cual a diferencia de la anterior no pivotea en lo ideológico ni filosófico, sino en torno al Poder Mundial a secas, o si se quiere, el poder de las grandes corporaciones transnacionales –particularmente las financieras-, y el poder de grandes Estados y bloques de Estados. En ese contexto, el poder nuclear está mucho más extendido (al menos nueve Estados poseen esos armamentos), y poderosas capacidades disuasivas defensivas convencionales están aún más ampliadas y en claros procesos de expansión, si bien aún pocas potencias cuentan con operatividad para influir militarmente –así sea en forma limitada-, en todo el globo.
Complicando el panorama, y ampliando las peligrosas cuotas de irracionalidad, parecería vigente el peligro que pueda existir cierta riesgosa tendencia a la belicosidad constante y extrema, por parte al menos de un puñado de potencias con capacidades nucleares y factibilidades de logística operacional extendida geográficamente, a lo que se le agrega la espeluznante posibilidad que alguna dirigencia pretenda reeditar para la actual decadencia económica del núcleo del G 7, la solución de la crisis económica de los pasados años ’30, de la cual EEUU recién pudo salir a partir de la reactivación productiva que fue consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. La actual crisis económica –que por cierto parece insondable e irrecuperable en sus catastróficos efectos para las potencias económicas tradicionales (el G 7, o parte de él)-, parecería inducir irracionalmente a una “salida” por medio de conflictos bélicos permanentes, aún a costa de provocar eventuales reacciones en otras potencias dotadas de suficientes capacidades de reacción como para causar una devastación a escalas potencialmente dantescas, groseramente destructivas.
En ese complejísimo marco de situación, es evidente que una metodología repetidamente usada es promover la fragmentación de los Estados Nacionales (excepto los del núcleo duro del Poder Neocolonial y sus aliados/satélites directos o afines). En algunos pocos casos, esas subdivisiones políticas se lograron imponer en forma incruenta, simplemente reviviendo o ahondando anteriores divisiones, como en el caso de Checoslovaquia, particionada en Chequia (República Checa) y Eslovaquia, que de un país geográficamente chico pasaron a ser dos Estados minúsculos y debilitados en su potencialidad unitaria.
En otros se promovieron sutiles (o no tanto) procesos de subversiones internas, azuzadas por medio de las redes sociales (Internet) y otros medios de agitaciones; siempre agravando viejas situaciones preexistentes, de viejos odios o rencores, sean por cuestiones religiosas, culturales, étnicas, tribales, o de divisiones de viejas raíces históricas, así hayan sido de muy larga data.
Sin pretender realizar una mención totalmente completa de las disgregaciones consumadas y de los procesos instrumentados aún no finiquitados, y otros larvados, se realiza una sintética reseña de los mismos, mostrándose en algunos casos el doble rasero de mantenimiento “forzoso” de la unidad, en las potencias neocolonialistas y sus afines, mientras se instiga el separatismo –casi siempre por métodos violentos- en los restantes países.
Por ejemplo, contrastan la mucha publicidad y la visión “simpática” del periodismo masivo, con llamativa recurrencia en el tiempo, respecto a los operativos secesionistas de catalanes y vascos en España, mientras que las repercusiones de las elecciones (sin observadores externos, como “esas” potencias imponen al resto del mundo) en Escocia, fueron tratadas con aséptica frialdad,
sacadas rápidamente de los noticiosos, y son poco o nada mencionados los sentimientos similares existentes en las anexionadas por la fuerza Gales e Irlanda del Norte (Ulster), por parte del Imperio Británico. Y “casualmente”, la bandera vasca, de relativamente reciente creación, tiene el mismo diseño que la británica, con otros colores. ¿Casualidad o causalidad?
En EEUU las profundas fracturas sociales entre el núcleo dominante (WASP) blanco calvinista, y las crecientes minorías afroamericanas y “latinas” (de la población mestiza íbero americana), se agregan al avance del castellano y la segura supremacía de origen mexicano/centroamericano, en los Estados sureños arrebatados por la fuerza a México; pero esto tampoco es mencionado más que tangencialmente en los medios comunicacionales predominantes.
En el África Subsahariana, si bien el detalle de cada caso es de una complejidad notable, pues juegan numerosos factores, queda en claro que las muchas guerras civiles, alzamientos armados, procesos de disgregaciones, e intervenciones militares “humanitarias” por parte de las viejas potencias coloniales, han provocado un debilitamiento considerable de esos ya muy vulnerables Estados, la mayoría de ellos con espantosos niveles de pobreza y casi todos considerados naciones inviables, debilitando las capacidades de negociación, al vender los valiosos minerales, hidrocarburos y otras materias primas, que varios de ellos poseen.
Amenazas a las integridades nacionales y movimientos separatistas acaecieron en varios Estados, en realidades muy complejas en las que se entremezclan influencias externas, odios tribales y/o culturales, profundas diferencias religiosas, malas distribuciones de la riqueza, y otros factores. Eritrea se separó de Etiopía, dejando a ese viejo país, sin salida al mar. Recientemente, Sudán del sur declaró su independencia de Sudán, y el tema no se agota en estas menciones.
En el amplio arco del África Arábiga, de los Estados que asoman al Mediterráneo, en años muy recientes (desde 2010) estallaron las revoluciones de la “primavera árabe”, con una notable coincidencia, que delata las fuertes influencias de campañas en las redes sociales, sin ser ese el único factor, pues los problemas sociales, económicos y políticos serios, son comunes en diversos grados y características, a todos esos países.
Además de provocar abruptos cambios de gobiernos en esos países, claramente Libia quedó debilitada y de hecho balcanizada en pequeños Estados tribales, y su petróleo lo manejan otros; mientras Egipto se conmocionó profundamente y aún no habría superado esa situación, lo que por su enorme masa poblacional y su potencia militar, pasa a ser un factor posible de desestabilización regional; y por su parte, Siria soporta varios años de agresiones por parte de mercenarios y otras fuerzas de dudosa legitimidad, que claramente promueven divisionismos y un debilitamiento insalvable. Si Siria cayera en el caos, Irán sería el siguiente objetivo.
En Libia, ante una situación de estancamiento en la ofensiva de los mercenarios y otros “luchadores de la libertad”, la balanza de las acciones bélicas fue decidida por los bombardeos de las fuerzas aéreas de Francia y Gran Bretaña, con soporte logístico de EEUU y la OTAN. Los mismos actores más Israel y Arabia Saudita, amenazan intervenir directamente en Siria, lo cual posiblemente fue frenado por la fuerte postura rusa y el más sutil pero directo accionar de China, apoyando el gobierno legítimo sirio.
Algunos años antes, dos veces fue atacada Iraq, la segunda de ellas invadida, por la coalición encabezada por EEUU. Su vigencia como Estado independiente parece hoy una utopía inalcanzable. Además, los apoyos propagandísticos y logísticos a los kurdos, están creando las condiciones para forzar particiones territoriales quitando territorios a Iraq, Siria, Irán y Turquía.
Afganistán, después de la costosa y fallida invasión de la URSS, es un país de hecho ocupado por EEUU y sus aliados, siendo técnicamente un Estado tribal y fallido, con lo cual la disgregación es más que una amenaza potencial.
La propia Rusia, luego del colapso de la URSS, y bajo las acciones conjuntas de destructivas políticas neoliberales, y de las presiones disolventes de miríadas de ONGs “ecologistas”, “derecho humanistas” y otras similares, con sus enormes riquezas hidrocarburíferas privatizadas y a punto de ser dominadas por petroleras anglosajonas, con la miseria, la inacción y la desesperanza llegando a grados superlativos (que incluyeron la paralización casi total de su aparato militar, y las
ventas sin controles de equipamiento belico –según consignaron oficiosamente comunicadores “occidentales-), y bajo ataques terroristas de minorías islámicas, daba toda la imagen de un gigante en caída libre a su disolución en múltiples pequeños Estados. El firme golpe de timón instrumentado en la era Putin, prácticamente coincidente con el cambio de milenio, hizo revertir esa situación.
Curiosamente, al mismo tiempo se suscitaron cuestiones conflictivas, en regiones fronterizas del gigante bicontinental, como Georgia y la problemática situación en Osetia del Sur y Abjasia, la cual parecería derivar de facto en la creación de dos nuevos Estados. Hoy las presiones anti rusas tienen la forma de sanciones económicas, y de la acentuada baja del precio del petróleo –que complica la balanza de pagos-, pero el escenario sigue siendo abierto y volátil.
Años antes, a fines de siglo, Yugoeslavia estalló en pedazos, formándose siete pequeñas naciones. Viejos odios y diferencias “raciales”, culturales, religiosas, y problemas históricos no subsanados, fueron el caldo de cultivo para provocar un caótico contexto de guerras, con aberrantes “limpiezas étnicas” y otras atrocidades, que seguramente sobre la frágil paz lograda, dejaron profundas heridas abiertas, separando aún más la orgullosa nación que logró forjar Tito. Con claras injerencias de la OTAN, semi encubiertas en los primeros años de esa locura generalizada, al final las potencias “occidentales” se dedicaron a “sembrar la paz” con las bombas de sus fuerzas aéreas. ¡Yugoeslavia pagó el “delito” de haber mantenido una postura autónoma, en épocas de la Guerra Fría! En esos años, aún sumida en el caos neoliberal, Rusia no pudo ayudarla en ese conflicto.
Bajo formatos calcados a los utilizados en la “primavera árabe”, con “concentraciones espontáneas” fogoneadas hábilmente desde las redes sociales, y otras maniobras de perfeccionada sutileza psicológica y sociológica, estallaron los alzamientos pseudo populares destituyentes, en Ucrania, Venezuela y Hong Kong. En Ucrania lograron destituir al gobierno constitucional, tomando el poder el sector pro occidental “europeísta” neoliberal; en un escenario de notable complejidad, aún irresuelto, que provocó una profunda fractura en el país eslavo, que parece de muy difícil solución, además de la decisión de la población ampliamente mayoritaria rusófona de Crimea, de volver a ese territorio a la égida de Moscú. En Venezuela, las violentas acciones de insurrección destituyente, de
sectores afines al poder hegemónico de EEUU y otros disconformes, fueron sofocadas, pero persisten larvadas, y se intensificaron las presiones financieras, ahora mediante la forzada abrupta baja del precio del crudo. En Hong Kong, los alzamientos semi populares, tuvieron poca duración y se diluyeron.
En Íbero América, las continuas presiones sobre los gobiernos no alineados con EEUU y el G 7, lograron la destitución de los presidentes de Honduras (golpe parlamentario - militar), y de Paraguay (hechos de violencia social y golpe parlamentario), además de las continuas operaciones mediáticas en todos los países “díscolos”, y del abortado intento de magnicidio en Bolivia, con mercenarios extranjeros, y algo similar en Ecuador. Son de recordar los operativos secesionistas en Brasil y Bolivia, y la fogoneada guerra entre Colombia y Venezuela, detenida antes de estallar merced a las gestiones de la Celac.
Perniciosamente persistentes, son los operativos de instigación de odios irreconciliables, con tintes racistas y anti hispanos, que llevan a cabo “intelectuales” odiadores seriales y pléyades de “progresistas” fuera de foco, que apoyan las prédicas separatistas y violentas de diversas ONGs indigenistas, que claramente son financiadas y promovidas por Gran Bretaña y otras potencias del G 7. Las campañas más perversamente activas, se realizan en torno a la supuesta “nación mapuche”, que pretende apoderarse de la Patagonia Argentina y Chilena, campañas en las que claramente se puede advertir a agitadores europeos, absurdamente apoyados por sociólogos, comunicadores sociales y otros “izquierdistas” del tipo definido por Jauretche como mitro-marxistas.
Completando las acciones desestabilizadoras, además de las prédicas corrosivas de los medios afines al neoliberalismo extranjerizante, están los operativos de corridas cambiarias y otros golpes de mercado, a los que se agregan acciones de agitaciones prearmadas, que incluyen saqueos a negocios, cortes de calles y rutas, y operativos de huelgas potencialmente cargadas de violencia.
Los neoliberales promovieron la balcanización de Argentina, previa violencia generalizada, que por muy poco evitamos en la crisis terminal de 2001/2002; todo ello acorde a los dictados de los poderes plutocráticos transnacionales.
Muy importante es terminar de consolidar al Mercosur, la Unasur y la Celac, con instrumentos ejecutivos en áreas sociales, económicas, de defensa, etc.
Significativamente positivos son los acuerdos estratégicos alcanzados con Rusia y China, los que implican avanzar en el camino multipolar de grandes bloques, que demuestra ser la realidad mundial actual y previsible en las próximas décadas.
Tendrá importancia crucial no ceder a los cantos de sirena de los acuerdos de “libre comercio”, que de aceptarse significarán nuevas versiones de la muy nefasta división internacional del trabajo, que nos impusieron coercitivamente en el siglo XIX, y que continuó en casi todo el siglo XX.
El tema no se agota en esta breve síntesis.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
miércoles, 17 de diciembre de 2014
EL MACABRO ARTE DE DESTROZAR NACIONES
Divide y reinarás es una vieja estratagema del accionar británico, que por supuesto también ha sido y es aplicada por otras potencias, en particular por los herederos del viejo imperio, reeditado y trasplantado al otro lado del Atlántico; si bien caben diferencias entre las sutilezas del otrora poderoso imperio decimonónico que alcanzo su climax en la larga era victoriana, y el accionar muchas veces más directo y tosco pero casi siempre efectivo de sus “primos” del norte de nuestro continente.
De hecho, esa operatoria de “divide et impera” es tan vieja como el ser humano, pero caracteriza con mayor nitidez el accionar de determinadas potencias, que en este momento histórico se evidenciaría más nítido en la troika neocolonialista de EEUU, Gran Bretaña y Francia; y en el creciente “poder detrás de los tronos” que es el mega sector financiero transnacional, que parecería –con escaso margen de dudas- ser el principal impulsor del proceso de globalización forzosa y a ultranza.
Algunos analistas superficiales, o del tipo de escribas que siembran confusiones para distraer y ocultar los hechos más trascendentes, suelen expresar “candorosamente”, que “se están creando nuevos países”, siendo que en realidad se están fragmentando –destrozando y a una velocidad inusitada, medida en términos históricos-, los países existentes.
Las maniobras de fragmentación política, casi siempre son matizadas con la instalación de odios profundos e irreconciliables entre las partes que antes formaban un todo, asegurándose con ello los instigadores que los procesos de divisiones políticas, de ese modo pasan a ser permanentes.
En nuestra Hispano América, los procesos de fragmentaciones han sido no solo tremendamente efectivos, sino de una persistencia preocupante, que demuestran que quienes los instigan tienen objetivos permanentes, más allá de plazos históricos.
Los sueños de gran unidad o del continentalismo, acariciados por Bolívar, y compartidos seguramente por San Martín, Sucre, Artigas y otros patriotas de la Patria Grande, prontamente estallaron en sucesivas divisiones, en las que también operaron miradas estrechas de otros que prefirieron mandar sobre fracciones o
incluso operar como testaferros del “libre comercio” británico, antes que formar parte de una gran unidad que por su propio peso hubiese evolucionado prontamente como una gran potencia mundial.
De una sola nación, desde Guatemala a Costa Rica, ese territorio pasó a ser un rosario de geográficamente pequeños y minúsculos Estados, formalmente independientes pero casi inviables. Después, cerrando casi por completo su acceso al Atlántico, la diplomacia británica prefabricó Belice, una semi colonia de ese imperio. A comienzos del siglo XX, Panamá surgió como una secesión instigada por EEUU para construir el canal interoceánico sin ningún poder nacional que se oponga a sus designios, mientras Colombia era impotente para impedir esa agresión. Con ello, se completó la fragmentación de Centro América, que de una unidad pasó a ser un mosaico de siete pequeños Estados, que al igual que los caribeños, fueron permanentes objetos de intervenciones armadas y de todo tipo de injerencias por parte de la cercana mega potencia.
Previo a ello, la Gran Colombia se dividió en tres debilitados Estados formalmente independientes: Ecuador, Colombia y Venezuela. Es decir de un solo país de dimensiones considerables, resultaron hasta hoy cuatro Estados divididos y muchas veces enfrentados, con Panamá como el cuarto disgregado.
Por estos pagos, la diplomacia británica, sumada al poder de su Banca, y con las complicidades de los traidores internos (como Rivadavia, sus secuaces y continuadores), el enorme Virreinato del Río de la Plata, se fragmentó en cuatro naciones, que sin duda conformando una unidad, hubiera multiplicado las potencialidades y fortalecido el desarrollo, el bienestar de toda la población, y expandido la fortaleza geopolítica del conjunto, si se hubiese implementado un auténtico federalismo.
En África, es conocido que el colonialismo europeo provocó un mosaico complejo de países, que no se corresponden con sus antecedentes culturales ni antropológicos, imponiendo fronteras de acuerdo a criterios pensados en el marco de acuerdos coloniales, sin haber importado nada las poblaciones y los antecedentes del continente, repartido como si fuera un bien mostrenco. Algo similar sucedió en parte en Asia, bajo varias influencias de diversos orígenes.
Sin pretender abarcar todos los casos sucedidos, más cerca en el tiempo resultan sugestivas las divisiones –ahondando diferencias preexistentes, o creándolas cuando no existían-, que fueron instrumentándose al tener que ceder a las presiones geopolíticas de posguerra, cuando las potencias colonialistas se vieron forzadas a conceder las independencias de casi todas las posesiones coloniales.
En el caso de India, sutilmente se profundizaron diferencias religiosas, que incluyeron actos de violencia brutal, dando por consecuencia las divisiones políticas entre las actuales naciones de India, Pakistán y Bangla Desh, con el agravante del estado larvado de beligerancia entre las dos primeras, abonado por las guerras y enfrentamientos acaecidos, y el conflictivo trazado fronterizo en Cachemira. De haberse mantenido la unidad política, la relevancia del conjunto hubiese sido mucho mayor que la de cada una de sus tres divisiones actuales. Puede decirse que el imperio en retirada creó o facilitó las condiciones que obstaculicen el desarrollo y el rol geopolítico relevante que aún pese a ello alcanzó India.
El volcán en erupción que es el Medio Oriente, también en buena parte obedece al trazado de las fronteras, el no respeto a las poblaciones que por regla general fueron convidados de piedra en los procesos de creaciones de Estados en el marco de la descolonización operada a consecuencia de las dos guerras mundiales. Sin ser el único caso, la “invención” de Kuwait como Estado tapón para dificultar el acceso al mar de Iraq y dividir las cuantiosas riquezas petroleras, es otra muestra del sinuoso accionar diplomático de la vieja potencia colonial que hoy opera como principal aliado de la actual gran potencia mundial.
Pero los hechos indican que la revolución neoconservadora de Reagan – Tatcher, vinculada directamente con el proceso llamado globalización salvaje y la consecuente implementación forzosa de la doctrina político-económica neoliberal, marcó el comienzo de una nueva y mucho más agresiva acción de fragmentación forzosa y/o inducida, de muchos de los Estados nacionales, claramente como paso previo orientado al debilitamiento o incluso desaparición forzada de los Estados, esto como requisito para la mundialización plutocrática.
Las nuevas pautas de acciones incluyen las siguientes.
- La deuda externa y otros instrumentos financieros como redoblados instrumentos de doblegamiento de los Estados y condicionamientos a sus dirigencias políticas.
- El uso directo y desembozado de la fuerza militar, sin la cobertura formal de las Naciones Unidas; por parte de las potencias neocoloniales y sus apéndices.
- Utilización cada vez más sofisticada de técnicas de manipulación mental, confundiendo y embruteciendo incluso a sectores intelectuales, a “progresistas” teóricos fuera de foco, a patrioteros de bandera, y particularmente a profesionales de las ciencias sociales; instalando sofismas con validez dogmática. En ese contexto, se acentuó la utilización de enfervorizados “progresistas” varios, que sin percibirlo, actúan como marionetas de los poderes globalizantes, los mismos que esos “progresistas” tanto dicen aborrecer.
- Creación, financiación y apoyos constantes a diversos tipos de ONGs, a las que por la fuerza de las presiones validaron como “referentes obligatorios” y actores políticos, imponiendo brutales esquemas de manipulaciones masivas, como los poderes asamblearios y plebiscitarios, los cuales suelen ser fácilmente cooptables o manejables por parte de los entrenados operadores rentados de esas ONGs. Se trata del establecimiento de un poder político paralelo, que socava los poderes políticos de los Estados, imponiendo pautas preestablecidas desde los centros mundiales del poder, los que son retransmitidos por medio de las ONGs transnacionales.
- Fomento y financiación de operaciones de guerras blandas, con los que instalan o profundizan al extremo, las divisiones internas, como pasos previos a los desmembramientos de los Estados. En las etapas más avanzadas de esos procesos de agresiones, financian a operadores y mercenarios, para forzar escenarios violentos que conduzcan a guerras civiles, que son el paso previo de las balcanizaciones buscadas por los centros mundiales de poder. Esas guerras civiles y otras masacres, son el pretexto “humanitario” para intervenciones militares de las potencias colonialistas y sus apéndices, que curiosamente, dicen “pacificar” a los bombazos.
- Para el ítem precedente y en general para todas las etapas, las redes mediáticas sociales son intensamente utilizadas para propalar consignas y ejecutar destructivas acciones de guerras psicológicas.
Las acciones que provocaron o pusieron en peligro de fragmentación o incluso de disolución nacional, a muchos países, acaecidas desde los años ’80 vigesimónicos en adelante, fueron numerosas, y ameritan su análisis separado, por la notable extensión que requiere tan amplio e importante tema.
Cabe simplemente reiterar que Argentina es claramente uno de los países en serio riesgo de disgregación, por el triple objetivo por parte de los poderes plutocráticos y neocolonialistas, de fragmentar un país de dimensiones continentales; anular el histórico poder de convocatoria y factor de unidad continental que representa nuestro país en Íbero América, buscando debilitar al Mercosur, Unasur y Celac; y destrozar toda capacidad de resistencia al expansionismo británico que amenaza el Atlántico Sur, La Patagonia y La Antártida.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
lunes, 15 de diciembre de 2014
YACYRETÁ ABASTECE PRIORITAMENTE AL NEA
Resumen.
La mitad de la generación es de propiedad argentina. De la otra mitad, usamos todo lo que aún Paraguay no necesita, siendo lógico que en algún momento, previsiblemente no muy lejano, necesitará utilizar toda su cuota parte.
De la parte argentina, el NEA ya consume más de 3 KWh de cada cuatro producidos. Las proyecciones indican que en menos de cinco años, el NEA consumirá más del 100% de la parte argentina de Yacyretá.
Falso el mito que “esas grandes obras se hacen solo para Buenos Aires”.
Desarrollo del tema.
Un mito repetido sin bases de sustentación, afirma que “las grandes obras hidroeléctricas se hacen para abastecer a Buenos Aires”.
Eso pudo ser en parte real, medio siglo atrás, o poco menos. Hoy la realidad demuestra lo contrario. Esa parte de la “leyenda” que hoy pretende seguir embarrando la imagen de las grandes hidroeléctricas, tuvo que ver con el criterio cerradamente unitario-centralista, con el cual fueron originalmente concebidas las operatorias de varias grandes usinas generadoras, las cuales como “prioridad” excluyente (léase irritante privilegio portuario) “debían” abastecer primero la demanda de Capital Federal y el Conurbano.
Bajo ese distorsivo concepto, Chocón – Cerros Colorados, Salto Grande, Yacyretá y otras grandes hidroeléctricas, ni siquiera contemplaban abastecer a las localidades cercanas, ni tampoco a las provincias de las regiones donde se construyeron. Aberrante concepción preñada de soberbia portuaria excluyente, en la que solo contaba Buenos Aires y su entorno…el resto del país ni contaba.
Ese centralismo cerrado, egoísta y antinacional, es moneda corriente en sectores políticos ultra conservadores y ultra liberales en lo económico, que siempre cuentan con las claques de marxistas, anarquistas y similares, tan llenos de teorías decimonónicas como faltos de contacto con la realidad nacional; así como con obtusos apoyos de patrioteros de bandera y otros confusos varios; por supuesto siempre con las complicidades de algunos periodistas repetidores de libretos, que opinan de lo que cuadre, aunque no entiendan nada del tema.
Téngase presente que las ejecuciones de esas obras, en su mayor parte ocurrieron en épocas de gobiernos liberales (o sea continuadores de los apátridas unitarios del siglo XIX), hayan sido ellos civiles o militares, pues por usurpación u otras maniobras de dudoso cuño, manejaron al país por prolongados períodos.
Por ejemplo, era muy irritativo constatar que Ituzaingó, localidad ubicada al pie de presa de Yacyretá, se abastecía mala y deficientemente de electricidad con una obsoleta y contaminante central termoeléctrica, mientras las grandes líneas de transmisión llevaban el valioso fluido eléctrico excluyentemente al “país central”, negando incluso el abastecimiento a las cuatro provincias y media que conforman el NEA (Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y norte de Santa Fe).
Algunas presiones lograron revertir en parte ese cuadro, en el último tramo del siglo pasado. Pero en este siglo, con los profundos cambios operados en la realidad político - económica nacional, cambiaron los enfoques, y con notables mejoras y ampliaciones en los Sistemas de Transmisión, ejecutadas no solo elevando las prestaciones técnicas, sino bajo un criterio predominantemente federal, la realidad cambió sustancialmente. Las enormes masas de energía de esas gigantescas usinas hidroeléctricas, son volcadas al Sistema de Transmisión, el cual por una elemental realidad técnica, las vuelca cubriendo primero la demanda geográficamente cercana.
De esa forma, actualmente –según sólidos datos técnicos de CAMMESA-, refrendados por los valiosos aportes de uno de los destacados profesionales con los que habitualmente intercambiamos informaciones técnicas energéticas, la parte argentina de la energía generada por Yacyretá, es consumida en forma abrumadoramente mayoritaria en el NEA. O sea que es falso que Yacyretá funcione “al servicio de Buenos Aires”, como dice una muletilla usual de los ecoterroristas, repetida por otros opinólogos varios carentes de fundamentos, e incluso por gente bien intencionada pero muy mal informada.
Algunos números son contundentemente demostrativos.
Producción total de Yacyretá en 2013: 20.115 GWh.
Proporción argentina: 50 % - 10.057,5 GWh
Consumo de la energía de Yacyretá: Argentina – 17.758 GWh – 88,28 %
Paraguay – 2.357 GWh - 11,72 %
Consumo de energía de Yacyretá en el NEA: 7.713 GWh
De la parte argentina de la generación (10.057,5 GWh), el NEA consumió 76,7 %
En números simples, 3 de cada 4 GWh que son propiedad de Argentina, fueron consumidos en la propia región NEA –Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa- (sin considerar el norte de Santa Fe, que también es parte de esta región geográfica argentina).
Con un incremento de la demanda del 5 % anual, antes de 2020 el NEA estará consumiendo poco más del total de la parte argentina de Yacyretá.
El excedente que Paraguay vende a Argentina, que en 2013 fue de 7.700,5 GWh, irá reduciéndose con el tiempo, pues el crecimiento vegetativo de Paraguay, más la mejoría en el nivel de vida (con una clase media en expansión), más la previsible industrialización, harán que la demanda eléctrica paraguaya crezca, previsiblemente a tasas muy altas. En consecuencia, en pocos años Paraguay ya no tendrá excedentes para vendernos.
Por otra parte, tal como expuse en reiteradas ocasiones (no siendo refutado ni un ápice, por los usuales agitadores del ecologismo fundamentalista anti hidroeléctrico, y sus plumíferos opinantes al voleo o al tanto por cuanto de algunos medios), es irrefutable que, de acuerdo a las proyecciones de la demanda eléctrica, el total de la parte argentina de Garabí más Panambí, apenas será suficiente para abastecer el esperable crecimiento de la demanda de Misiones, dentro de escasas dos décadas, o poco menos.
Y por supuesto, Corrientes, Chaco, Formosa y el norte de Santa Fe, también cuentan en esa ecuación. Claramente, esas dos importantes obras de generación, más Corpus, volcarán todo el conjunto de sus voluminosas generaciones, solamente en el NEA, dentro de muy pocos años.
Otra conclusión muy valiosa que se extrae de todo esto, es que Misiones no puede darse el “lujo” (más bien la irracionalidad) de no contar con una Secretaría de Energía, que operando en un nivel de excelencia técnica y científica, sirva como sólida guía y orientación, para que gobernantes y gobernados, interesados sinceramente en la estratégica Temática Energética, posean un organismo de referencia, sólidamente fundamentado, que pueda suministrar estudios, estadísticas y prospectivas, que sean verdaderos faros orientadores, que eviten
confusiones, errores conceptuales y distorsiones de apreciaciones, que solo abonan el camino para cometer nuevos errores o incurrir en carencias de acciones, que terminan siendo muy perjudiciales y que se pagan muy caro.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
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