domingo, 11 de octubre de 2026

 INCOHERENCIAS BELICISTAS DE LIBERTARIOS Y SECUACES.

          Tal como vengo afirmando desde mis columnas semanales, y como coinciden muchos compatriotas, también preocupados por el muy negativo accionar del gobierno libertario y sus cómplices políticos; es más que evidente que el histriónico y dudosamente equilibrado presidente, entre la maraña de falsedades y tergiversaciones conceptuales a las que demuestra ser tan afecto, no mintió cuando dijo ser el topo infiltrado para destruir desde adentro al Estado Argentino. Es evidente que el objetivo de máxima es desguazar a Argentina. El de mínima lo está logrando: destruir todo vestigio de desarrollo tecnológico e industrial.

          Cabe reiterar que sin Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria; pensamiento que resume la base de un bien fundamentado patriotismo; pero que en el mar de gruesas confusiones en el cual nos anegaron, ese pensamiento liminar del real patriotismo, es una elementalidad desconocida por completo por muchos confusos en grados extremos.

Entre ellos, los por lo general agresivos opinantes patrioteros de bandera: “gremio” de odiadores viscerales formado básicamente por uniformados, a quienes atosigaron con un mal digerido antiperonismo irracional a ultranza, y con una burda detección de “zurdos”, a los que creen ver hasta en la sopa; pero no ven los destrozos intencionales perpetrados por neoliberales, libertarios y mercenarios varios a su servicio.

          Patrioteros de bandera se define a quienes se asumen como patriotas, practicando un pseudo patriotismo hueco, que solo llega a cantar el himno a los gritos y besar ostentosamente la bandera; pero que por puros odios mal digeridos, inculcados aviesamente por personeros de la antipatria, odian o desprecian al propio pueblo (al cual se jactan de apalear para disolver manifestaciones), y siendo muchos uniformados ignorantes totales en Historia, Economía y Geopolítica, desprecian a todo lo estatal, no razonando que ellos mismos son empleados del Estado; no valoran o incluso desprecian a la industria, los entes tecnológicos, e incluso a las Universidades Nacionales; haciendo causa común con los personeros de la antipatria, que agreden y buscan hacer desaparecer a esos y otros sectores nacionales de tantas importancias estratégicas.

          El intencional y/o irresponsable manejo de las prioridades geopolíticas nacionales tiene aristas tan negativas como las descriptas, pero de potenciales consecuencias catastróficas, al involucrarnos en conflictos bélicos reales y/o potenciales que de ningún modo nos conciernen; a la vez que se pisotea y desprecia con ello, a la extensa y muy digna tradicional postura pacifista que caracterizó a la Política Exterior Argentina.

        Involucrar a Argentina en una guerra, o rubricar un pacto de defensa mutua con otra nación, son acciones de tanta gravedad que no pueden ser decisiones que el presidente y/o sus ministros, asuman por su sola iniciativa personal.

    Entiendo que ese tipo de decisiones requiere la necesaria aprobación de ambas Cámaras del Congreso Nacional.

          Siendo temas tan trascendentes y con tantas potenciales variables negativas o sumamente delicadas y eventualmente peligrosas; es totalmente inadmisible que con su habitual incontinencia verbal, el presidente Milei nos haya involucrado -de palabra, solamente, al menos por ahora-, en el pantano geopolítico que es el por ahora larvado enfrentamiento bélico entre EEUU e Israel contra Irán; el cual parece estar influyendo en la violencia desatada en el contexto del Mar Rojo.

          También el histriónico presidente, de impresentable muy grosero vocabulario, tomó partido -irracional y torpemente-, en el conflicto de la OTAN contra Rusia, que se libra básicamente en tierras ucranianas y cercanías.

          Entre esas marañas geopolíticas teñidas de violencia (que el Papa Francisco llamó “Tercera Guerra Mundial en cuotas”); están las concretas alternativas de degenerar todo en un descomunal conflicto nuclear.

          En ese contexto, el acuerdo de defensa mutua con Israel, nos involucra de lleno en el polvorín de Medio Oriente, acentuando la explícita muy vergonzosa subordinación a EEUU, el Reino Unido e Israel, que gestual y explícitamente evidencia buscar el gobierno libertario.

          ¿Defensa mutua? ¿Acaso vamos a enviar tropas como carne de cañón a guerras que no nos conciernen? ¿Y nos ayudaría ante eventuales conflictos armados en Sudamérica, un Estado que es potencia regional en Medio Oriente, pero no parece tener los medios para influir bélicamente en escenarios potenciales tan alejados como Sudamérica y mares circundantes?

          Los libertarios y sus cómplices evidencian ser tan nulos analistas geopolíticos, como los milicos proceseros, quienes en sus carencias de conocimientos y falta de raciocinio bien fundamentado, supusieron estúpidamente que EEUU sería neutral, e incluso que el Reino Unido no reaccionaría, en la guerra de 1982.

Ahora los libertarios rubrican un tratado de alianza estratégica nada menos que con el Estado que en los hechos avala las usurpaciones territoriales de tipo neocolonialista del RU, pues no solo Israel vota siempre contra la postura argentina por Malvinas, sino que ahora una empresa israelí se posiciona como socia del Reino Unido, para perpetrar el saqueo de hidrocarburos en los yacimientos del Mar Argentino.

¿Y que defensa mutua nos puede asegurar el Estado de Israel, que es principal socio estratégico de EEUU, mega potencia que a su vez mantiene y acentúa sólidos lazos de más de un siglo con el Reino Unido, sus “primos” del otro lado del Atlántico?

          Y reiteremos, ese involucramiento, carece de todo aval del Congreso Argentino.

          Las eventuales ventajas de ese acuerdo de defensa mutua, para Argentina, son cuanto menos muy discutibles.

    Y si entre esas supuestas ventajas, se consideran las compras de armas israelíes, eso sería el acta de defunción de las fabricaciones nacionales de armamentos, pues ni se mencionó la posibilidad de producirlos en nuestro país.

    Producir insumos para la defensa es un rubro estratégico en el cual llegamos a concretar hitos positivos muy importantes, que en el marco del industricidio libertario, parece una utopía irrealizable.

    El acuerdo de defensa mutua con Israel, debe ser dejado sin efecto por el Poder Legislativo, e incluso el Poder Judicial (operando con el debido patriotismo), debería anularlo completamente, por los canales operativos que correspondan; y los políticos imbuidos de celosa defensa de nuestros Intereses Geopolíticos, deben fijar posturas contrarias a dicho acuerdo.

    Por supuesto, todo lo expresado no implica menoscabo alguno, para la numerosa comunidad de compatriotas de orígenes hebreos, bien integrados a nuestra población, y muchos de ellos de destacadas trayectorias laborales e intelectuales en nuestro país.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos