INCOHERENCIAS BELICISTAS DE LIBERTARIOS Y SECUACES.
Tal como vengo afirmando
desde mis columnas semanales, y como coinciden muchos compatriotas, también
preocupados por el muy negativo accionar del gobierno libertario y sus
cómplices políticos; es más que evidente que el histriónico y dudosamente
equilibrado presidente, entre la maraña de falsedades y tergiversaciones
conceptuales a las que demuestra ser tan afecto, no mintió cuando dijo ser el
topo infiltrado para destruir desde adentro al Estado Argentino. Es evidente
que el objetivo de máxima es desguazar a Argentina. El de mínima lo está
logrando: destruir todo vestigio de desarrollo tecnológico e industrial.
Cabe reiterar que sin
Estado no hay Nación, y sin Nación no hay Patria; pensamiento que
resume la base de un bien fundamentado patriotismo; pero que en el mar de
gruesas confusiones en el cual nos anegaron, ese pensamiento liminar del real
patriotismo, es una elementalidad desconocida por completo por muchos confusos
en grados extremos.
Entre ellos, los por lo general
agresivos opinantes patrioteros de bandera: “gremio” de odiadores viscerales
formado básicamente por uniformados, a quienes atosigaron con un mal digerido
antiperonismo irracional a ultranza, y con una burda detección de “zurdos”, a
los que creen ver hasta en la sopa; pero no ven los destrozos intencionales
perpetrados por neoliberales, libertarios y mercenarios varios a su servicio.
Patrioteros de bandera se
define a quienes se asumen como patriotas, practicando un pseudo patriotismo
hueco, que solo llega a cantar el himno a los gritos y besar ostentosamente la
bandera; pero que por puros odios mal digeridos, inculcados aviesamente por
personeros de la antipatria, odian o desprecian al propio pueblo (al cual se
jactan de apalear para disolver manifestaciones), y siendo muchos uniformados
ignorantes totales en Historia, Economía y Geopolítica, desprecian a todo lo
estatal, no razonando que ellos mismos son empleados del Estado; no valoran o
incluso desprecian a la industria, los entes tecnológicos, e incluso a las
Universidades Nacionales; haciendo causa común con los personeros de la
antipatria, que agreden y buscan hacer desaparecer a esos y otros sectores
nacionales de tantas importancias estratégicas.
El intencional y/o
irresponsable manejo de las prioridades geopolíticas nacionales tiene aristas
tan negativas como las descriptas, pero de potenciales consecuencias
catastróficas, al involucrarnos en conflictos bélicos reales y/o potenciales
que de ningún modo nos conciernen; a la vez que se pisotea y desprecia con
ello, a la extensa y muy digna tradicional postura pacifista que caracterizó a
la Política Exterior Argentina.
Involucrar a Argentina en una guerra, o rubricar un pacto de defensa
mutua con otra nación, son acciones de tanta gravedad que no pueden ser
decisiones que el presidente y/o sus ministros, asuman por su sola iniciativa
personal.
Entiendo que ese tipo de decisiones
requiere la necesaria aprobación de ambas Cámaras del Congreso Nacional.
Siendo temas tan
trascendentes y con tantas potenciales variables negativas o sumamente
delicadas y eventualmente peligrosas; es totalmente inadmisible que con su
habitual incontinencia verbal, el presidente Milei nos haya involucrado -de
palabra, solamente, al menos por ahora-, en el pantano geopolítico que es el
por ahora larvado enfrentamiento bélico entre EEUU e Israel contra Irán; el
cual parece estar influyendo en la violencia desatada en el contexto del Mar
Rojo.
También el histriónico
presidente, de impresentable muy grosero vocabulario, tomó partido -irracional
y torpemente-, en el conflicto de la OTAN contra Rusia, que se libra
básicamente en tierras ucranianas y cercanías.
Entre esas marañas
geopolíticas teñidas de violencia (que el Papa Francisco llamó “Tercera Guerra
Mundial en cuotas”); están las concretas alternativas de degenerar todo en un
descomunal conflicto nuclear.
En ese contexto, el acuerdo
de defensa mutua con Israel, nos involucra de lleno en el polvorín de Medio
Oriente, acentuando la explícita muy vergonzosa subordinación a EEUU, el Reino Unido
e Israel, que gestual y explícitamente evidencia buscar el gobierno libertario.
¿Defensa mutua? ¿Acaso vamos
a enviar tropas como carne de cañón a guerras que no nos conciernen? ¿Y nos
ayudaría ante eventuales conflictos armados en Sudamérica, un Estado que es
potencia regional en Medio Oriente, pero no parece tener los medios para
influir bélicamente en escenarios potenciales tan alejados como Sudamérica y
mares circundantes?
Los libertarios y sus
cómplices evidencian ser tan nulos analistas geopolíticos, como los milicos
proceseros, quienes en sus carencias de conocimientos y falta de raciocinio bien
fundamentado, supusieron estúpidamente que EEUU sería neutral, e incluso que el
Reino Unido no reaccionaría, en la guerra de 1982.
Ahora los libertarios rubrican un
tratado de alianza estratégica nada menos que con el Estado que en los hechos
avala las usurpaciones territoriales de tipo neocolonialista del RU, pues no
solo Israel vota siempre contra la postura argentina por Malvinas, sino que
ahora una empresa israelí se posiciona como socia del Reino Unido, para
perpetrar el saqueo de hidrocarburos en los yacimientos del Mar Argentino.
¿Y que defensa mutua nos puede
asegurar el Estado de Israel, que es principal socio estratégico de EEUU, mega
potencia que a su vez mantiene y acentúa sólidos lazos de más de un siglo con
el Reino Unido, sus “primos” del otro lado del Atlántico?
Y reiteremos, ese
involucramiento, carece de todo aval del Congreso Argentino.
Las eventuales ventajas
de ese acuerdo de defensa mutua, para Argentina, son cuanto menos muy discutibles.
Y si entre esas supuestas ventajas,
se consideran las compras de armas israelíes, eso sería el acta de defunción de
las fabricaciones nacionales de armamentos, pues ni se mencionó la posibilidad
de producirlos en nuestro país.
Producir insumos para la defensa es
un rubro estratégico en el cual llegamos a concretar hitos positivos muy
importantes, que en el marco del industricidio libertario, parece una utopía
irrealizable.
El acuerdo de defensa mutua con
Israel, debe ser dejado sin efecto por el Poder Legislativo, e incluso el Poder
Judicial (operando con el debido patriotismo), debería anularlo completamente,
por los canales operativos que correspondan; y los políticos imbuidos de celosa
defensa de nuestros Intereses Geopolíticos, deben fijar posturas contrarias a
dicho acuerdo.
Por supuesto, todo lo expresado no
implica menoscabo alguno, para la numerosa comunidad de compatriotas de
orígenes hebreos, bien integrados a nuestra población, y muchos de ellos de
destacadas trayectorias laborales e intelectuales en nuestro país.
Analista de Temas Económicos y
Geopolíticos