martes, 14 de octubre de 2014

DESMITIFICANDO LAS MICROTURBINAS HIDROELÉCTRICAS Resumen. Pueden definirse como micro turbinas hidroeléctricas, a aquellas que tienen hasta 100 KW de Potencia Instalada. Muy pequeñas por cierto, apenas aptas para dar iluminación o poco más, a un puñado de casas o a algún destacamento o escuela en un paraje alejado. En los años ’80, en el marco de un promocionado plan, se instalaron siete en diversos parajes de Misiones. De tan bajas potencias, que ni siquiera pudieron autosustentarse desde lo económico. Hoy están todas desactivadas e inútiles. La más grande, tenía escasos 40 KW de Potencia. El imaginario popular, más cierta tendenciosa forma de difusión, instalaron la peregrina idea que con micro centrales podría suplantarse a las grandes obras binacionales; lo cual es tan absurdo como pretender construir una gran autopista de ocho carriles, con las herramientas de un puñado de enanos de jardín (herramientas de utilería o decorativas). El cerrado criterio de no expandirse a proyectos de mayores potencias (Brasil no hace nada inferior a 1 MW = 1.000 KW), hizo morir a una iniciativa, que con una pizca de visión superadora, habría perdurado y tenido su moderado y persistente efecto positivo. Conocer errores evita volver a cometerlos. Desarrollo del tema. Microturbinas hidroeléctricas es un concepto que en Misiones, es casi un sinónimo del carismático y muy contradictorio Ingeniero Erico Barney, más conocido como Erik. Hoy jubilado pero con persistente presencia mediática y en acciones del “ecologismo” anti hidroeléctrico de Misiones, en esto último con muy endebles o inexistentes fundamentaciones. Las micro turbinas hidroeléctricas, son precisamente muy pequeñas turbinas hidros, de menos de 0,10 MW (menos de 100 KW) de Potencia Instalada, que fueron promocionadas muy fuertemente, durante la gobernación de Barrios Arrechea, en el período 1983-1987. A ese efecto se creó un ente específico, el CREDMHI, formado por el Estado Nacional, la Facultad de Ingeniería de la UNaM, y La Provincia, por medio de EMSA. Pude conocer desde adentro el tema, pues en buena parte fui el administrador de esa institución, colaborando con varios destacados profesionales, como Julio Mercanti, Jorge Senn, Gustavo Sánchez, Jaime Moragues, el citado Barney, Francisco Ternouski y otros. Desde sus comienzos, el programa se enfocó excluyentemente en proyectos muy pequeños, siendo el menor de ellos de tan solo 7 KW, mientras que otro, de 40 KW, solo alcanzaba a abastecer aproximadamente la mitad de la pequeña localidad de Pueblo Illia, en el Departamento Cainguás, fundada en esos años. En teoría, la filosofía que motivaba al CREDMHI (al proyecto de micro hidroeléctricas) era abastecer a zonas no interconectadas, sea chacras aisladas, pequeñas localidades, escuelas, puestos sanitarios, destacamentos de gendarmería o policiales. En esos casos, en teoría, no resultaría relevante que los costos reales por KWh resultaran bastante más elevados que los valores medios del Sistema Interconectado, pues cualquier alternativa convencional (como un pequeño grupo electrógeno), sería aún más costosa y de problemática implementación, por las distancias, los caminos en mal estado, etc. Es bueno reiterar que las eólicas son inviables en Misiones por carencia de vientos permanentes, mientras que las solares tienen bajísimos rendimientos con muy altos costos, pues en lugares aislados necesitan contar con acumuladores, costosos y muy contaminantes. Respetando el enfoque social del concepto, resultaba evidente que las muy reducidas escalas de generación, tornaban inviable y no autosustentables a todos esos liliputienses (pequeñísimos) emprendimientos, sobre todo considerando que casi todos ellos debían abastecer a comunidades, por lo general de bajos recursos. Y cuando abastecen a más de una familia o grupo humano, por lógica nadie quiere hacer el trabajo de mantenimiento y administrativo, gratis para otros. Y las bajísimas potencias, además de otras limitaciones técnicas (fluctuaciones lógicas en los niveles de los arroyos), solo permitían bajísimos niveles de generación, los cuales no permitían afrontar los imprescindibles gastos de contar al menos con un personal multifunción, encargado tanto del mínimo mantenimiento, como de elementales tareas administrativas de cobranzas y similares. Por otra parte, los accesos a esos micro emprendimientos hidroeléctricos, eran tan rústicos y elementales, que hoy no superarían ningún parámetro de seguridad laboral, que podrían considerarse pintorescos para la visión de un atleta y destacado deportista que fue Barney, pero para el poblador que debía hacer ese complicado itinerario como rutina laboral, era una complejidad y una molestia adicional significativa. Teóricamente muy idílico y “natural”, pero nada de practicidad con bajísimos índices de seguridad laboral. Por otra parte, la cerrada negativa a aumentar los rangos de generación a potencias más lógicas, capaces de autofinanciar los propios gastos operativos, y a la vez abastecer a cantidades mayores de usuarios, y con consumos más acordes a la realidad (no solo un par de escuálidos foquitos por vivienda); cerró el camino a proyectos perdurables y sobre todo, autosustentables. Mientras que acá, contra toda lógica, se insistía tozudamente en pequeñísimos rangos de potencia, en Brasil (que sin duda hace bien las cosas en el rubro hidroeléctrico), el módulo mínimo para aprobar un proyecto, es de 1 MW (1.000 KW), muy lejos de la decena o poco más de KW de cada uno de los siete proyectos concretados en Misiones por esos años. Incluso se desperdició totalmente la posibilidad de transformar los pequeños talleres artesanales, en Pymes industriales estables y con producciones de ciertos volúmenes constantes, para posicionar a Misiones como proveedora de micro turbinas para el país y otros países de la región. En esos talleres, algunos herreros o técnicos criteriosos y con mucho ingenio, construyeron algunas microturbinas que llegaron a funcionar razonablemente bien, y eran económicas, como el caso del Sr. Bycovich en Oberá, en esos años. Realmente, las microturbinas eran tan pequeñas, que literalmente no movían la aguja, siendo insignificantes sus producciones y carentes de toda posibilidad de sobrevivir por si mismas. Por otra parte, resultaba evidente que para el Secretario de Energía Jorge Lapeña, la escasísima financiación nacional en el rubro microturbinas hidroeléctricas, era la excusa perfecta para “ningunear” a Misiones en otros proyectos energéticos de relevancias mayores. Como las obras públicas no abundaban precisamente, en los años del alfonsinato, el justificativo (ustedes ya tienen las micro turbinas) era muy funcional a la postergación permanente de las legítimas aspiraciones de desarrollo de esta siempre marginal provincia. Con el cambio de gobierno, desde 1987 a 1993, el gobierno de Humada dejó de sostener las micro turbinas, claramente más que por convicción, por esa vieja maña de la política argentina de desacreditar todo lo hecho antes. En esa misma miope concepción de la política, el humadismo se dedicó a atacar conceptualmente a la Central Hidroeléctrica Uruguay (116 MW – 355 GWh/año de promedio), pese a que mayoritariamente esta gran obra se terminó en su gestión, y falseando de hecho la enorme importancia que esta eficiente usina hidroeléctrica tuvo y tiene para Misiones, al punto de ocultar por completo que Urugua-Í “cometió el pecado” de terminar con el monopolio termoeléctrico, y los negocios asociados a la generación basada en combustibles (fletes, repuestos, etc.) Pero el caso de Urugua-Í merece ser tratado aparte, como ya lo hice e n años precedentes en varios artículos. En síntesis, pretender solucionar la importante y creciente demanda eléctrica de Misiones, en base a las micro centrales hidroeléctricas (como recurrentemente suelen afirmar opinólogos de distinta laya), es simplemente una incoherencia sin ninguna base de sustentación. Es otra de las tantas mentiras, pergeñadas por el ecoterrorismo fundamentalista, que algunos opinantes de buena voluntad suelen repetir. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 8 de octubre de 2014

¿INDUSTRIAS A PEDAL? Resumen. Un candidato a gobernador ratificó la postura anti hidroeléctrica –de dudosos o nulos fundamentos- de la cúpula de su partido, sin precisar alternativas válidas para sustituirla, siendo real que no existen excepto las muy contaminantes termoeléctricas; y poco después, sin mayores precisiones, como mera expresión voluntarista, afirmó que de ganar estimulará el crecimiento industrial, lo que de hacerse, necesitará grandes cantidades adicionales de energía eléctrica…¡a cuya generación se opone! No es el único caso de dirigencias dudosamente fundamentadas, y las improvisaciones siempre resultan muy perjudiciales. Análisis. Parece una verdad de Perogrullo, es elemental que sin energía no hay industria posible. En rigor, no hay vida moderna posible, sin un acceso seguro y confiable a una red de suministro de energía eléctrica, y sin otras formas de energía para otros usos imprescindibles, como por ejemplo el transporte en todas sus modalidades. Algunos fundamentalistas totalmente fuera de foco, predican las “bondades” de volver a la vida primitiva de la edad media o anterior (pero esos mismos fundamentalistas usan celulares, computadoras, se conectan a la web, tienen acondicionadores de aire, electrodomésticos, iluminación, y si pueden autos de lujo, motos de alta cilindrada, viajan en avión, etc.); pero al común de la gente nos place disfrutar los beneficios de la modernidad tecnológica –incluso de la moderna medicina-, lo que requiere mucha energía eléctrica, en cantidades crecientes. Ya en el tema del incremento previsible del consumo de energía eléctrica, los no especialistas suelen incurrir en serias confusiones, muchas de las cuales son alentadas o incluso inculcadas por los propaladores del ecoterrorismo, los que sin basamento alguno suelen asegurar enfáticamente que los aumentos del consumo serán mínimos, o se suman al dislate de pretender frenar compulsivamente todo incremento de producción (incluyendo congelar los volúmenes de energía eléctrica, contra toda lógica), según la genocida propuesta de crecimiento cero . Ese es uno de los más gruesos errores intencionales del ecologismo cavernario, al avalar una postura claramente genocida, pues frenar la producción general, mientras la población sigue aumentando, implica condenar a la miseria creciente y a la hambruna a las nuevas generaciones. Semejante desatino fue presentado en un informe, por el Club de Roma, ente manejado por el G 7 (Grupo de los Siete), e “inventor” del movimiento ecologista de tono fundamentalista, que con irracionales posturas se extendió en el mundo cuan nociva mancha de aceite. Tantas falsedades groseras, vertidas a diario por los agitadores y activistas a destajo del ecoterrorismo, pueden convencer a mucha buena gente, por lo general crédulos inocentes, que no se detienen a analizar la endeblez o carencia total de bases científicas y lógicas expuestas por los cultures del ecologismo cavernario. El miedo y el tremendismo conceptual, son metodologías muy usadas por esos agitadores, a quienes la verdad no les importa, y les molesta. La superficialidad conceptual con la se manejan temas estratégicos –como sin duda lo es la energía-, provocó que varios políticos adopten como válidas algunas posturas no solo muy erróneas, sino también sin fundamento técnico, y en muchos casos, reñidas incluso con el sentido común…¡pero por mero machacar de los ecoterroristas, han pasado a ser “políticamente correctas”! Eso sucede claramente, con la hidroelectricidad, la cual es sin duda la mayor riqueza natural que posee Misiones; pero que los falaces argumentos del ecoterrorismo, transformaron en un tema controversial, por cierto sin ninguna inocencia por parte de los agitadores, cuyas macabras ar gumentaciones evidencian la “obediencia” al pie de la letra, de los dictados de ONGs transnacionales (las más virulentas y activas, no por casualidad británicas). De esa forma, las muy agresivas campañas de Greenpeace (creada en Gran Bretaña y manejada desde el viejo y agresivo imperio); Fundación Vida Silvestre (capítulo “argentino” de WWF, ente creado por Felipe de Edimburgo); FARN y otras ONGs similares, machacan demonizando a las generaciones hidro y nuclear; con campañas nada inocentes, pues la promoción a ultranza de eólicas y solares, está atada a abultados subsidios (son energías muy caras), y favorecen la generación termoeléctrica (petróleo o gas), pues dadas las limitaciones técnicas de las “renovables”, van atadas a nuevas usinas térmicas. Oponerse al desarrollo pleno del enorme potencial hidroeléctrico de Misiones, es tan irracional como si algún neuquino se opusiera a desarrollar el enorme yacimiento de Vaca Muerta. Poderosos intereses creados “dan letra” falsa y maliciosa a los fanáticos del ecoterrorismo, y varios políticos oportunistas o de escasa formación en el tema, se suman alegremente al aquelarre. Como las patrañas montadas en base al terror, suelen convencer incautos y desinformados, mucha buena gente les cree. Junto a ellos, varios cuantos políticos también se prenden al mismo discurso mentiroso y plagado de verdades a medias y falsedades flagrantes. Lo “políticamente correcto” asegura algunos votitos y ciertas simpatías de corto alcance, pero es muy pernicioso para los intereses estratégicos de Misiones, el NEA y toda Argentina, en el mediano y largo plazo. Frecuentemente hubo gruesos errores conceptuales y deficiencias serias de informaciones de varios opinantes (de diversos sectores del arco político), repitiendo falsedades del eco fundamentalismo; advirtiéndose que el desconocimiento y la improvisación siguen existiendo en este tema tan crucial. Según informes periodísticos, en una reunión partidaria nacional, el candidato a gobernador Gustavo González, insistió en las nada fundadas posturas anti hidroeléctricas, de las que hizo reiterada mención su compañero de fórmula. Luego, el 06/10/2014, en un programa de entrevistas del Canal 4 (de cable local), en sus propuestas de gobierno –generalidades sin nada en concreto-, mencionó el interés en promover el desarrollo industrial de esta provincia…, ¿cómo? El camino al infierno está lleno de buenas intenciones… Parecería no conocer que el desarrollo industrial, además de fuertes políticas de promoción, necesita enormes y crecientes cantidades de energía eléctrica, de segura provisión, y además solucionar las serias carencias de infraestructura específica (transformadores, líneas de alta y media tensión, completar los anillados inconclusos, etc.); y si bien las carencias son generales, son muy acentuadas en toda la zona del Alto Uruguay y más al norte. ¿Qué desarrollo industrial cree poder promover, si se opone a las necesarias nuevas grandes usinas, y a toda la infraestructura a ellas vinculada? ¿Acaso cree que las usinitas eólicas y solares podrán servir donde no existen condiciones naturales favorables, como ocurre en Misiones y el NEA, o que contra sus limitaciones técnicas, podrían funcionar como sustitutos de las centrales de base? ¿Desconocen que poniendo palos a la rueda a las grandes hidroeléctricas, terminaremos volviendo a depender de las muy caras y muy contaminantes usinas termoeléctricas, quemando petróleo y gas que hoy no tenemos? ¿Desconocen acaso el altísimo costo por KWh de la Generación Distribuida, con usinas pequeñas radicadas de urgencia en varias pequeñas localidades misioneras?, lo que es un contrasentido absurdo, al disponer Misiones de tanto potencial hidroeléctrico. Por supuesto, la energía más cara es siempre la que no se tiene, pudiéndose ironizar con la posible “solución” de energía a sangre, a pedal, como en los albores de la revolución industrial, allá por el siglo XVII. En una provincia en la cual un gobernador (Puerta) implementó como “gran solución” el Plan Buey, retrotrayendo a los pequeños agricultores a la época medieval (en el apogeo neoliberal), parecería que cualquier propuesta podría ser “viable”, por más anacrónica o absurda que sea. ¡Cuánto necesitamos una Secretaría de Energía en Misiones, que ponga raciocinio, rigor científico y precisión técnica, en un tema tan estratég ico y tan poco conocido, como es el Energético! C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

viernes, 3 de octubre de 2014

LO ESTRATÉGICO Y LO ANECDÓTICO – ESTADISTAS O MEROS OPERADORES. Aunque en el aquelarre del todo vale, muy típico de ciertas prácticas políticas de bajo vuelo, casi nadie piense más allá de lo inmediato y simplemente efectista, ninguno que analice los temas con rigurosidad y total honestidad, puede desconocer que el tema energético es primordial importancia estratégica. Y como tal, las decisiones que se tomen, no solo afectan el siempre breve y elusivo presente, sino que tienen implicancias muy profundas, que por regla general influyen fuertemente por largo tiempo –medible en décadas-, cuando no algunas tienen consecuencias de muy difícil solución, si las decisiones o las indecisiones son desacertadas, o peor aún, marcadamente erróneas. En cambio, temas de corto alcance, como ser por caso los porcentajes de asignaciones presupuestarias, sin negar que pueden tener su cierto nivel de importancia, difícilmente trascienden más allá del efímero plazo del año en el cual se ejecutan, y poco más allá en el tiempo pasan a ser meras anécdotas, cuando no quedan sepultadas en el barro de las cuestiones meramente circunstanciales, con sus implicancias neutralizadas o diluidas dentro del contexto en el que solo destacan los hechos trascendentes. Esas reflexiones vienen al caso, analizando que recientemente el diputado Luis Pastori, legislador nacional por Misiones, expresó públicamente su disconformidad ante lo que él cree y así lo fundamentó, el relegamiento per cápita de Misiones, en las asignaciones de varias partidas presupuestarias del año próximo (2015). Por supuesto, que las opiniones del colega Contador Público y a la vez legislador, como tales me merecen en tal caso respeto, y su análisis lo dejo en manos de expertos en temas presupuestarios. Ese no es el foco de estas reflexiones. En cambio, resulta sumamente preocupante tanto la actitud asumida en la última campaña electoral, tanto por ese electo legislador, como por su compañera de fórmula no electa, y aparentemente varios sectores del centenario partido político; pues tal como está sucediendo en otras provincias argentinas, esa facción política parece estar operando en total sintonía con los planteos de dudosa o nula fundamentación, machacados por los operadores del ecologismo fundamentalista. Y todo parece indicar que las necesarias rectificaciones no solo no se han producido, sino que se profundiza en esas posturas tan perjudiciales para los intereses estratégicos de Argentina en el mediano y largo plazo. En efecto, hace pocos días trascendió que el candidato a gobernador de su partido (cuya fórmula la completa el mencionado legislador, como candidato a vice gobernador), sigue en la postura de oposición total a las construcciones de nuevas obras hidroeléctricas en Misiones, lo cual sería una opinión del sector dominante del viejo partido político. Por ello, es de suponer que Pastori coincide con esa idea, de la cual evidenció dudosa o nula fundamentación, pese a ser un tema de crucial importancia estratégica. Ya de por si es un contrasentido, que en un tema coyuntural, como son las partidas del presupuesto nacional, haya puesto tanto énfasis, mientras muestra tanta superficialidad y desconocimiento, o peor aun displicente negligencia, en el tema que sin duda es de principalísima importancia para nuestra pequeña y subdesarrollada provincia. Lamentablemente, ese “alineamiento automático” con los dictados del ecologismo cavernario, por parte de la UCR, se está revelando como postura política –de muy bajo vuelo y de nula orientación estratégica hacia el desarrollo-, que por lo que demuestran los hechos, deplorablemente estarían aplicando en todo el país. Ese presunto alineamiento automático UCR – ecoterrorismo, amerita un análisis más profundo, el que será hecho separadamente. Es de recordar que la campaña del citado político y de su partido en las últimas elecciones, se basó en dos propuestas “en contra de” (contra las represas y contra la re reelección presidencial), brillando por su ausencia toda propuesta en tono positivo. En plena campaña, el ahora legislador y candidato a vice gobernador, montó una parodia de debate, actuando como “moderador” con tres activistas locales del ecologismo fundamentalista, los cuales por añadidura no poseen capacitación universitaria en el tema energético ni experiencia sólida y demostrable en tan compleja temática. Un “debate” con tres opiniones monocordes y de muy dudosa o inexistente jerarquía académica, fue algo tan burdo, que hasta un caracterizado correligionario –el senador MC Héctor “Caballo” Velázquez- del polémico diputado, hizo constar la inconsistencia e incongruencia del mismo, en un contundente artículo periodístico. El año pasado, en un conjunto de tres prolongadas y muy contundentes conferencias dictadas (en el Hotel Julio César) por los calificados ingenieros Soracco, Beltramo y Roko, ante el mutis total de otros caracterizados dirigentes políticos varios (entre ellos varios radicales) y de un puñadito de militantes del “ecologismo duro” antirrepresas a ultranza; la compañera de fórmula de Pastori, la Asistente Social Antonia Husulak, pretendió hacer una “refutación” a las amplísimas bases de datos e informes de los tres ingenieros especialistas en energía…¡en base a dichos o trabajos realizados por antropólogos! Huelga decir que semejante criterio de razonamiento es como querer desdecir a un médico, en base a los dichos de un filósofo, o del zapatero de la esquina (con todo el respeto que me merecen los zapateros remendones). Este año, en otra conferencia de elevado nivel, dictada por los ings. Soracco, Roko y Cabrera, en el salón del Colegio de Abogados de Misiones, volvió a quedar contundentemente en claro, que es un auténtico disparate suponer que las muy limitadas tecnologías solar y eólica, puedan reemplazar a las grandes hidroeléctricas, y que de no construirse, o de dilatarse sus construcciones, los consumos de combustibles de Argentina, llegarán a volúmenes siderales y prácticamente inmanejables, y consecuentemente a importes que significarán importes gigantescamente abrumadores, que al quitarnos las d ivisas nos impedirán todo desarrollo socio económico. Ni Pastori ni Husulak, asistentes a la conferencia, pudieron refutar las contundentes fundamentaciones de los calificados profesionales especialistas en energía, con lo cual quedo en palmaria evidencia que el eje de la campaña política de la UCR misionera (oposición a las hidroeléctricas), estuvo y está montado en base a supuestos falsos, carentes de toda base científica y lógica. Más aun, en un gesto de honestidad intelectual, la ex candidata Husulak, totalmente anonadada ante la solidez científica de los disertantes (opuesta a las palabrerías huecas de los agitadores del ecoterrorismo) se mostró muy preocupada, por no saber como desdecirse ante la ciudadanía y sus propios correligionarios, pues claramente todo el discurso de campaña, en lo referente al tema energético (eje focal del discurso) fue montado en base a burdas falacias. Pese a esos públicos reconocimientos (por silencios explícitos, o por la notable sinceridad de la Sra. Husulak), el eje nocivo y mendaz de la campaña provincial del centenario partido político persiste, evidentemente sin evaluar la miopía conceptual y marcada negatividad estratégica de esos planteos; que evidencia una incoherencia comparable a suponer que la provincia de Neuquén pueda oponerse a la explotación en gran escala del mega yacimiento de Vaca Muerta. En ese contexto, la postura admonitoria del diputado Pastori, en un tema coyuntural (partidas presupuestarias del año 2015), contrasta incomprensiblemente con su silencio total, que sigue avalando la muy errónea postura partidaria, en el muy estratégico y relevantemente importante tema del desarrollo concreto de nuestro enorme potencia hidroeléctrico, el mismo que derrochamos absurdamente hora a hora, en un “lujo” incoherente, que ninguna nación o región del mundo con criterio y vocación de grandeza, se permite incurrir; cometiendo con ello incluso en la burda torpeza de obstaculizar mayores niveles de integración regional, en los geopolíticamente muy importantes marcos del Mercosur, la Unasur y la Celac. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Investigador de Temas Económicos y Geopolíticos

martes, 30 de septiembre de 2014

GARABÍ PANAMBÍ - COSTOS DE DOS AÑOS MÁS DE DILACIONES CÁLCULOS DE COSTOS POR DEMORAR DOS AÑOS Generación media anual: 11.445 GWh/año x 2 años= 22.890 GWh. El combustible quemado para generar 22.890 GWh equivale a 5.700 millones de litros de GO o combustible equivalente. Dado que el GO pesa menos que el agua, el factor de corrección es 0,832. 5.700 millones de litros de GO x 0,832 = 4.742.400 Tn. 1.000 4.742.400 Tn x U$S 500 la tonelada = 2.371.200.000 U$S 2.371,2 millones de dólares cuesta postergar Garabí – Panambí por otros dos años. 1.185,6 millones de dólares, cuesta postergar Garabí – Panambí a Argentina (el 50 % del total). CONTEXTO GENERAL Y ANÁLISIS Costos económicos, estratégicos y también ambientales, significa haber cedido a dos años más de las ya interminables dilaciones, que impiden dar inicio a esas trascendentales obras de infraestructura, que por cierto exceden en mucho lo energético, pues deben ser dos eslabones fundamentales para solidificar el MERCOSUR y la UNASUR, todo en el macro contexto de la CELAC. En el amplio y abarcativo marco de la Geopolítica, las declaraciones, por más grandilocuentes y efectistas que sean, poco cuentan, si no están avaladas y sustentadas por poderosos hechos que avalen y concreten el mero marco enunciativo. Y sin ninguna duda, las poderosas conexiones físicas e interconexiones energéticas activas, que significarán esas dos importantes obras de infraestructura, son esenciales para consolidar positiva y concretamente un importante paso en el camino de fortalecimiento del bloque regional, en las tres organizaciones indicadas, que son las que permitirán que nuestra región consolide el rol protagónico que está evidenciando en los últimos tiempos. La integración eléctrica de los dos socios principales de Sudamérica ya existe, pero contar con dos poderosas hidroeléctricas de propiedad en común, fortalecerá las acciones de optimizaciones de los respectivos sistemas eléctricos de Argentina y Brasil, además que proveerá importantes adicionales de Potencia Instalada y Generación Anual, rubros en los cuales ambos países tienen enormes y acuciantes necesidades, en los que cada dilación significa incurrir en mayores costos operativos, quemando más costosos y contaminantes hidrocarburos; y por supuesto, cada postergación condiciona negativamente los respectivos procesos de desarrollo socio económico de ambos países socios. Pese a la acuciante necesidad que el complejo hidroeléctrico Garabí – Panambí representa para ambos socios –ávidos de energía barata, segura y apta para operar como energía de base-, siguen las dilaciones. Por presiones nada inocentes por cierto, de las transnacionales del ecologismo ultra, y de los intereses creados vinculados (por caso el de los transportistas de combustibles, entre otros) tanto a las usinas hidroeléctricas como a las nucleares, se les obliga a realizar una maraña de estudios ambientales, que operan de hecho como factor retardante para comenzar las obras, cuando no de disuasivos definitivos. Curiosamente, similares requisitos, al menos en la complejidad enmarañada comparable, no parece obligarse a cumplir a las muchas usinas termoeléctricas –devoradoras de petróleo y gas que hoy nos falta-, y que se multiplican desmesuradamente a lo largo y ancho de nuestra dilatada geografía continental. Curioso doble rasero, en el cual los lábiles cuando no inexistentes cuestionamientos ambientales, y la ausencia total de “molestias” por parte de los activistas del ecologismo ultra, respecto a las termoeléctricas, beneficia precisamente a las usinas marcadamente más contaminantes, más perniciosas para el medio ambiente…y para la economía nacional, pues sus costos por KWh son desmesuradamente más altos que las injustamente muy criticadas hidroeléctricas y nucleares. Tampoco parecen existir cuestionamientos a las eólicas y solares, siendo claramente perceptible que sus apologistas jamás mencionan sus costos reales por KWh (totalmente desproporcionados, solo soportables en base a enormes subsidios); como tampoco hacen ninguna mención a los múltiples problemas ambientales de eólicas y solares; problemas que por cierto existen, y que son muy cuestionados en otras latitudes. Por caso, la inutilidad para funcionar como usinas de base, lo que provoca la dependencia total de eólicas y solares respecto a usinas convencionales funcionando en paralelo y en vacío (o sea quemando hidrocarburos como reserva caliente del sistema eléctrico, pero sin aportar energía), para suplantar a los vaivenes de las impredecibles eólicas y solares, y para estabilizar el voltaje de las oscilantes “renovables”. Tampoco suelen mencionar, los propagandistas de eólicas y solares, otros múltiples problemas ambientales que ocasionan, como la costosa disposición final de los residuos y componentes, que usualmente terminan tirados en un vaciadero, degradándose y contaminando el entorno; entre otros muchos problemas ambientales de las falsamente “limpias” eólicas y solares, que sus promotores ocultan cuidadosamente. Pero por otra parte, ya nadie medianamente informado duda, que Garabí y Panambí, no pueden ser reemplazadas por eólicas y solares, pues además de las limitaciones técnicas descriptas de las “renovables”, sucede que en el NEA no existen condiciones naturales favorables para ese tipo de usinas, pues no hay vientos permanentes, y los días de insolación son muy limitados, además de la obviedad que de noche las solares no generan, y almacenar energía es muy costoso y muy contaminante. Es decir que –claramente- cada año de demora en construirse Garabí – Panambí (así como Corpus y otras hidroeléctricas), obliga a seguir quemando petróleo o gas, en volúmenes siderales, requiriendo la instalación de más usinas termoeléctricas, antieconómicas y muy contaminantes (contaminación que por cierto soslayan los supuestos “ecologistas”). Todo eso cobra mucha importancia, si se evalúa que recientemente se difundió que la construcción del complejo hidroeléctrico Garabí – Panambí, se postergará por dos años más. Esa decisión fáctica, implica perder como generación cesante (desperdiciada) dos años de Generación Media Anual, o sea: 11.445 GWh/año x 2 = 22.890 GWh = 22.890 millones de KWh. Reemplazar esa enorme masa de energía con generación termoeléctrica (la única factible) implica quemar un total de aproximadamente 5.700 millones de litros de gas oil o combustible equivalente, con la consecuente cuantiosa contaminación, que será mayor o menor dependiendo de los tipos de combustibles quemados. Transformado a toneladas, equivale a 4.742.400 Tn, lo que a un costo medio del combustible (un estimado entre los distintos tipos y precios de combustible que consume Argentina) de 500 dólares por tonelada, significa que por esa demora de dos años más, para comenzar –de una buena vez-, Garabí – Panambí, Argentina y Brasil deberán gastar en combustibles un adicional (a precios actuales) del orden de 2.371.200.000 dólares- ¡Esto es más de 2.371,2 miles de millones de dólares! Siendo el 50 % de ese total, el costo económico de la postergación de esas hidroeléctricas, para Argentina será de 1.185,6 miles de millones de dólares. Resulta muy dudoso que ciertas “dirigencias” improvisadas, desinformadas, o directamente irresponsables, que con torpe facilismo adhieren a los planteos del pseudo ecologismo anti hidroeléctrico, conozcan y menos aún acepten las funestas consecuencias de sus irracionales posturas “anti represas”. Queda en claro que los enfervorizados y muchas veces violentos activistas anti hidroeléctricos, de “ecologistas” no tienen nada, pues favorecen las múltiples poluciones ocasionadas por las usinas alimentadas a petróleo o gas. Por algo sus libretos y agendas, los definen en Gran Bretaña, y los transmiten por medio de ONGs transnacionales instaladas en nuestro país. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Investigador de Temas Económicos y Geopolíticos

sábado, 20 de septiembre de 2014

¡UNA ASTARSA! Astarsa –Astilleros Argentinos Río De La Plata S.A.-, era gran industria pesada de producción diversificada, pues además de barcos, produjo locomotoras, vagones, maquinarias viales y otros productos de gran porte y considerable tecnología. Fue una de las tantas cerradas en los años ’90. Pero veamos algunas novedades, partiendo de alguna anécdota pintoresca. Un país tan grande como Argentina (aún pese a las enormidades que perdimos en litigios diplomáticos y a las tres grandes provincias del antecesor virreinato, que Rivadavia y sus acólitos de dedicaron con tanto ahínco a exp ulsar), los casi 2.800.000 km2 de superficie continental que no fueron desguazados han sido la base para el surgimiento de diversas costumbres provinciales y regionale s, una de las cuales motivó este análisis. De hecho, provincias y regiones son conceptos por cierto distintos, que los liberales se esfuerzan en mezclar, siempre aportando a las confusiones. Por caso, desde los fatídicos años ’90, era moneda corriente que se refirieran peyorativamente a “las economías regionales”, eufemísticamente utilizado el concepto como sustituto de “economías provinciales”, a las que adosaban el mote lapidario de “inviables”; siendo que lo que transformaron en inviable esos brujos de la falsa economía, era todo el país, destruido y enanizado por las irracionales medidas de sucesivos ajustes, achicamientos y endeudamientos crecientes. Y no es ocioso ni excesivo recordar ese caótico cuadro de situación, pues en ese marco nos habían destruido irracional pero sistemáticamente, en un proceso de “tierra arrasada” que nos llevaba directo a la balcanización, a la implosión en media docena de republiquetas dóciles, de economías primarizadas (sin industrias y tecnológicamente atrasadas), en un esquema muy similar al Plan Morgenthau, en su momento vengativamente pensado para mantener en la miseria a la Alemania de posguerra, genocida proyecto que fue cancelado por las urgencias de la Guerra Fría. Esa balcanización cruentamente programada por los Centros del Poder Financiero Mundial (muy posiblemente a perpetrarse en 2001/2002, previa guerra civil o estado de caótica y violenta anarquía social), era compatible con los planes de canje deudas por territorios (viles proyectos atentatorios contra la soberanía y la dignidad de Argentina, expuestos como “necesarios” por los mercenarios de la economía y la comunicación, en ese tiempo); así como con la iniciativa de imponernos un “virrey administrador” pregonada por el economista norteamericano Rudiger Dornbusch; pero los muchos indicios y expresiones recogidas “off the record” (fuera de la grabación, o sea sin identificar públicamente a los opinantes), permiten inferir que lo que se buscaba, era “una solución al estilo yugoeslavo”, o sea una brutal guerra civil como motivación para una balcanización con profundos resabios de incurables odios, incluso raciales. Y para inculcar odios raciales, siguen operando inoculando absurdos odios y resentimientos separatistas y racistas, las varias ONGs ultra indigenistas, l as cuales no por casualidad son fogoneadas por las potencias centrales, y en particular por Gran Bretaña, siguiendo su vieja táctica de “dividir para reinar”. Pero a Dios gracias, y un poco (o mucho) por milagro, superamos esa brutal crisis terminal, que fue provocada y programada por “los dueños del poder”, tanto interno como internacional. Es de recordar que el perversamente destructivo cuarto de siglo neoliberal (1976-2001) buscó intencional y aviesamente, retrotraer nuestra economía a pretéritas y superadas épocas de economía pastoril, tributaria en aquellos años de la potencia dominante mundial, que era “La Rubia Albión”, o al decir de un poeta francés, “la pérfida Albión”. Todo el importante y nada despreciable Sector Industrial Argentino y el Tecnológico, fueron atacados duramente, cerrándose muchas fábricas y achicándose otras, perdiéndose diversas líneas de producción, sobre todo las de mediana y alta complejidad. Dentro de las que se cerraron y que se consideraban perdidas para siempre, estaban las industrias productoras de maquinarias viales, o sea de maquinarias utilizadas para construir y reparar rutas y caminos; siendo que en la primera mitad de los años ’70, íbamos camino al autoabastecimiento en el rubro, e incluso éramos exitosos competidores en el mercado de Íbero América. Volviendo como eje referencial, a las idiosincracias que forman las particularidades locales dentro de la unidad histórica, cultural y política que es Argentina, en la capital de Misiones, se hizo costumbre, ya de muy vieja data, que las inversiones en material rodante realizadas por la provincia, e incluso por el municipio local, sean expuestas públicamente por varios días, como una forma de mostrarlas al pueblo. Durante muchos años, las ambulancias, patrulleros, maquinarias, etc., como flamantes incorporaciones al patrimonio provincial, eran exhibidas estacionadas a 45º frente a nuestra vieja, pequeña y hermosa Casa de Gobierno. Con la construcción de nuestra muy funcional, extensa y bella costanera, cambiaron muchos hábitos en nuestra ciudad, que además creció mucho. Entre esos cambios, ahora los nuevos vehículos y maquinarias adquiridos por La Provincia o La Municipalidad, se exhiben por varios días, en un tramo muy destacado de la costanera. Fue allí, hace unas cuantas semanas, donde además de tres o cuatro palas mecánicas, de una conocida marca que se reinstaló en Argentina (por lo que deduzco que deben ser de Industria Argentina), estaba una flamante motoniveladora Astarsa, precisamente de un color naranja muy visible, diferenciándose del color amarillo fuerte que es común en las maquinarias viales. Si bien los grandes astilleros Astarsa aparentemente no fueron rehabilitados (como sí sucedió con otros, como el gigantesco Astillero Río Santiago), la marca – por cierto prestigiosa, pues los productos eran muy buenos-, habría sido adquirida por otra empresa argentina, que está fabricando varios modelos de motoniveladoras y otras maquinarias viales. A la par, una marca brasileña productora de grandes motores diesel se instaló en Argentina, por lo que cabe suponer que los motores que equipan a las motoniveladoras nacionales, también son de Industria Argentina. Indudablemente, que se haya recuperado –así sea parcialmente aún- la industria de producción de maquinarias viales, y si ello ocurre con el concurso de empresas de capital argentino, marcas argentinas y –posiblemente- con parte de tecnología nacional, es altamente auspicioso y de elevada importancia social (empleo genuino de calidad), económica y geopolítica. En los años ’90, el sector estaba dominado totalmente por proveedores norteamericanos, europeos, japoneses, coreanos y brasileños. Hoy la tal vez aún modesta producción nacional, compite con la avalancha de productos chinos, y con otros de los diversos orígenes ya señalados. Es de esperar que se apoye decididamente la producción nacional, por la enorme importancia que significa ser productor de bienes complejos, de industria pesada y de alta tecnología. El notable pensador alemán del siglo XIX, Friedrich List, criticando el liberalismo a ultranza que perjud icaba a su por entonces fraccionado y atrasado país, afirmaba que “un país sin industria es como un obrero con un solo brazo”. Por su parte, nuestro compatriota Jauretche, con maestría campechana, sentenció contundentemente: “no es cuestión de cambiar de collar, sino de dejar de ser perros”. Traducido al caso analizado, no es cuestión de cambiar proveedores “occidentales” por chinos, la clave es incrementar y favorecer la Industria Argentina. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 17 de septiembre de 2014

MISERIA Y SUBDESARROLLO PROMOVIDOS POR EL ECOLOGISMO CAVERNARIO El ecologismo como fenómeno mediático y factor de poder, no “nació de un repollo” ni por generación espontánea. Fue una creación del Club de Roma, institución a su vez creada en el seno del G 7 (Grupo de los Siete), con pleno respaldo de las grandes corporaciones empresarias y otros factores de poder, instalados en o manejados por el citado G 7. El primer informe por encargo, difundido como documento liminar del G 7, encargado a un científico del MIT, tuvo una orientación claramente tremendista, fuertemente apocalíptica, que ya su propio título sugiere, pues se lo llamó “Los límites del crecimiento”. Cabe enfatizar que su autor lo hizo a título personal, no debiendo atribuirse al propio y muy prestigioso Massachusetts Institute of Technology; como afirman tergiversadamente –y no con inocencia-, desde las propias usinas de difusión del ecologismo cavernario. Esa “confusión” responde a la ya vieja metodología de “transferencia de prestigios”. En ese caso adosarle al informe el prestigio científico del MIT, pese a que esa Universidad no avala dicho informe. Ese escrito fundacional del Club de Roma, “predice” sin aportar pruebas concretas, un supuesto colapso total del mundo, que en 1972 (año de publicación), se fijó “indefectiblemente” para el año 2000…¡si no se detenía completa e inmediatamente todo crecimiento económico! Por supuesto, como tantos delirantes que “predijeron” sucesivamente el fin del mundo, llegó el año 2000 y no pasó nada. Después del fiasco, muy sueltos de cuerpo, cambiaron de fecha, con el mismo tono apocalíptico. En el ámbito científico, la seriedad y fundamentación de “Los límites del crecimiento”, son muy cuestionados, incluso considerándolo un simple escrito por encargo, de tenor panfletario. Un elemental razonamiento, demuestra el sesgo excluyente y claramente genocida de la cuestionada idea fuerza de detener por completo todo proceso de desarrollo socio económico, paralizando las producciones en los niveles actuales. Esa teoría fue pensada desde el riñón de la “sociedad opulenta” del G 7, que en esos años (década del ’70 pasada) concentraba la riqueza y el poder mundial, mientras que las poblaciones de esos países crecía muy lentamente (EEUU, Canadá, Japón), estaba en algunos casos tendiendo al estancamiento, e incluso con bajísimas tasas de natalidad en varios de ellos (como Alemania, Italia, Gran Bretaña, Francia). En ese momento, la masa de riqueza a disposición del G 7, podía asegurar un muy buen nivel de vida a toda su población, tal vez solo con leves mejoras en la distribución de los ingresos. Pero esa teoría se presentó con característica de imposición forzosa para todo el mundo, siendo que en la mayoría de los países la pobreza e incluso la miseria a niveles de catástrofe social, eran y aun son el cuadro imperante; o al menos en los emergentes, con considerables bolsones de pobreza. De hecho, los niveles de vida del resto de los países, excluidos del por entonces selecto G 7, eran (y aún son) muy inferiores, con grandes carencias de todo tipo, incluyendo no solo el acceso a bienes elementales y de confort, sino también las limitaciones o escaseces de infraestructuras, elementales para las prestaciones de todo tipo de servicios, incluyendo los básicos de salud, instrucción, seguridad y comunicaciones. Es de elemental sentido común, considerar que detener el desarrollo (el progreso) en las naciones subdesarrolladas e incluso en las emergentes, es condenar a sus poblaciones a la miseria crónica…y creciente, pues las poblaciones siguen creciendo. ¿No es esa idea grotesca –transformada en ideología fanática-, instigar al genocidio masivo a escala global? Hábilmente manipulado, incorporando metodologías propias del marxismo y del más crudo y violento anarquismo, mezclado con principios pseudo religiosos –como “la nueva era” (New Age), el ecologismo devino en una neoreligión pagana, con una difusa adoración a “Gea” (La Tierra), y con una insólita repulsa y agresión sistemática…hacia el ser humano, catalogado por los “conductores” del movimiento ecologista como “la plaga principal de La Tierra”, y como tal considerado por los delirantes fanatizados, transformados en militantes llenos de odios “anti sistema”…pero que no quieren entender que son en realidad dóciles peones descartables de los centros de poder, del mega capitalismo corporativo (consumista y socialmente destructivo), al cual dicen aborrecer. Adviértase que incorporó ideas de corrientes pseudo religiosas muy cercanas al satanismo y aberraciones cercanas a esas prácticas, lo cual parece no ser advertido por ciertos religiosos cristianos, que inconscientemente les prestan sus apoyos. Tan cegado llega a estar el razonamiento de los enfervorizados y usualmente muy agresivos e intolerantes militantes del “ecologismo duro”, que ni siquiera se dan cuenta que ellos, como parte de las poblaciones de países subdesarrollados, componen el masivo bloque de la población “desechable”. El proceso de lavaje mental llega usualmente a ser tan profundo, y tan escasas son los conocimientos de los fanatizados militantes de base del ecologismo cavernario, que ni siquiera llegan a sospechar, o si se les advierte lo rechazan de plano y generalmente con violencia explícita, que sus accionares son totalmente funcionales a los núcleos centrales del poder planetario excluyente, como el Consenso de Washington, la Comisión Trilateral y otros, que precisamente definieron la “necesidad” de reducir drásticamente la población del mundo; pero no por “preocupaciones ambientales”, sino respondiendo a elaboradas e impiadosas ecuaciones de proyección del poder mundial. Ello por evaluaciones de los ideólogos de la “globalización salvaje”, que constataron que las grandes masas de población, correcta y hábilmente conducidas, son incompatibles con el poder casi omnímodo y proyectadamente eterno, que estimaron monopolizar a partir de la implosión de la Unión Soviética y el comienzo del Mundo Unipolar (con EEUU como única mega potencia excluyente). Por cierto, se atribuye a Henry Kissinger la idea de la “conveniencia” de limitar la población mundial a lo sumo a 1.000 millones de seres humanos. ¡Y el ecologismo cavernario, fácilmente manipulable, pasó a ser conducido por mercenarios sin escrúpulos; con acomodaticios que hacen del “ecologismo” fundamentalista una “profesión” muy rentable –en los niveles superiores, según datos trascendidos y no desmentidos contundentemente-, un “rebusque” ideal para oportunistas del tipo de “hombres honestos” (tan “honestos” que cuando encuentran un trabajo, se apresuran a “devolverlo”); y una causa fácil y supuestamente altruista, para clases medias altas carentes de otros ideales más nobles, y para personas crédulas y muy desinformadas! Esos mismos “ecologistas”, que no se privan de ninguna de las comodidades de la tecnología moderna (celulares de última generación, computadoras, internet, motos de alta cilindrada (cuando pueden comprarlas), automóviles (tan costosos como puedan solventarlos), medicina de última generación, confortables viajes en ómnibus o en aviones, etc.); sin embargo atacan sistemáticamente al desarrollo; combaten a todo nuevo proyecto industrial (sobre todo si es de alta tecnología); promueven de hecho el colapso energético al promocionar falsas y muy costosas “soluciones” (como las eólicas y solares, problemáticas e inútiles para funcionar como usinas de base) mintiendo y tergiversando panfletarios escritos y promoviendo violentas manifestaciones “en contra de” apelando al ecoterrorismo como herramienta de convencimiento forzoso; reniegan totalmente de la minería y de las industrias químicas y petroquímicas (¿será que no piensan de donde salen los componentes de sus celulares, computadoras, etc.?); atacan totalmente a las papeleras (¿será que ni siquiera usan papel higiénico?); se oponen a las redes eléctricas (¿no usan energía eléctrica?); agreden ferozmente al desarrollo nuclear, que no solo genera energía más eficiente, económica y limpia incluso que las falsamente “limpias” energías solar y eólica, sino también desarrolla esa industria nuclear un amplia abanico de bienes y servicios muy necesarios para la medicina, la agricultura, la industria y en general el mejor nivel de vida de nuestra población; montan feroces campañas anti hidroeléctricas, pero ni se preocupan cuando a consecuencia de impedir o dilatar esas necesarias usinas, se deben instalar de apuro las muy contaminantes usinas termoeléctricas (devoradoras de petróleo, gas o carbón); se oponen a la utilización de La Hidrovía (pero “no ven” la contaminación que producen interminables filas de camiones, que podrían reemplazarse por mucho más económicas barcazas fluviales); buscan excusas para impedir nuevas industrias (como ocurre en Metán, Salta, sin importarles el crecimiento y la generación de empleo genuino bien pago); y un largo etcétera. ¡Y por sobre todo, son muy funcionales a los mandatos británicos en particular, anglosajones en general, y del G 7 como grupo de poder global, que como tal quiere mantenernos como dóciles países subdesarrollados y productores de baratas materias primas, a Argentina, las naciones hermanas de la Unasur y de la Celac; y a otros países del amplio abanico de subdesarrollados del mundo! Por supuesto que a los politiqueros de baja estofa, no les hace asco favorecer esas viles finalidades, con tan de obtener unos votitos, sin importarles los Grandes Intereses Nacionales de nuestros países, ni los serios perjuicios geopolíticos que tan deleznables acciones producen. Lamentablemente, las personas poco informadas (los “Don Pepe”y “Doña Rosa”), suelen ser fácilmente engañados por los cantos de sirena o los relatos de terrorismo mediático, de esos ecologistas de pacotilla. El ecoterrorismo, más las acciones de zapa de los ultra indigenistas (que promueven nuestras balcanizaciones, muy funcionales a las potencias que las instigan y financian), más las tareas de “fundaciones” que promueven el neoliberalismo salvaje; son las puntas de lanza de las guerras blandas utilizadas por los neocolonialistas del siglo XXI; que se complementan con los medios de difusión manejados por las oligarquías locales y los centros del mega Poder Mundial. Entender esto, es el primer paso para luchar por nuestra soberanía y nuestra subsistencia como nación independiente y como Bloque Regional Soberano; esto último como un imperativo geopolítico para evitar que nos vuelvan a transformar en dóciles colonias económicas, o peor aun, hacer tabla rasa con nuestros pueblos, nuestras culturas, y nuestra dignidad como seres humanos. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopoliticos

jueves, 4 de septiembre de 2014

NO OLVIDE LA QUINTA PATA, SR. GOBERNADOR El 3 de setiembre de 2014, en un conocido programa político nocturno de la TV portuaria (capitalina), fue entrevistado el gobernador de Misiones. Sin entrar en disquisiciones de valor ni de mérito referentes a las preguntas del equipo periodístico, ni a la fluida y vigorosa exposición del gobernador Closs (eso lo dejo a los especialistas en política nacional y provincial, y a colegas de los comunicadores mediáticos, algunos tan volcados a la cotidianeidad como poco proclives a análisis más profundos y estratégicos); un punto específico de la disertación del titular del ejecutivo misionero me pareció de relevante e incluso excluyente importancia. Al definir el perfil productivo de Misiones, el Dr. Closs explicó los que a su criterio son pilares económicos de esta provincia, a saber:  El agro tradicional (yerba mate, té, tabaco, etc.).  La foresto industria (básicamente pinos, eucaliptos y fábricas papeleras).  El comercio fronterizo (que hoy nos favorece por el cambio).  El turismo. Lamentablemente, acorde con las “opiniones políticamente correctas” instaladas en esta provincia, omitió totalmente tan siquiera mencionar el enorme potencial energético, que solo aprovechamos en una mínima parte, desperdiciándose inútil y absurdamente, hora a hora, millones de KWh que no se generan, conformándose un pasivamente aceptado y no cuestionado descomunal lucro cesante; inconcebible desde todo punto de vista, pero mucho más en el contexto de una provincia claramente marginal, con indicadores socio económicos que nos ubican claramente en el pelotón de las provincias pobres (pese a los avances logrados), y –lo que es peor- aparentemente sin indicios fuertes y concretos de revertir el cuadro de producción primaria y terciaria, incapaz de proveer trabajo digno y suficiente, a la numerosa y fuertemente creciente población que sin duda tendremos en una a dos décadas en adelante. Ese lucro cesante económico no solo nos priva de las importantes regalías que el Estado Provincial y los municipios vinculados con las hidroeléctricas deberían percibir, sino que nos priva de contar con mucha mejor infraestructura eléctrica y una mucho mayor y superior oferta de energía barata, limpia y abundante, con la cual deberíamos sustentar un portentoso proceso de desarrollo industrial y tecnológico de vastas proporciones; des arrollo muy factible de lograr, pero que algunas mentes muy estrechas y determinadas mediocres concepciones políticas se niegan tan siquiera a considerar. Y precisamente allí pasa la enorme diferencia entre simples y eventuales dirigentes, incluso de buenas gestiones pero que no motorizan grandes transformaciones (aplicable no solo a todo el arco político, sino también a los ámbitos profesionales, gremiales, empresarios, científicos, intelectuales y comunicacionales); y el mucho más amplio rol y visión de futuro de verdaderos estadistas. Los grandes estadistas no tienen temor en ir en contra de la corriente de negativos prejuicios instalados en el imaginario colectivo, o en enfrentar intereses creados, por poderosos que sean. Los estadistas dejan marcadas profundas huellas que definen el progreso y superiores niveles de vida que se sustentan en nuevas y mejores realidades, basadas en poderosas transformaciones estructurales que perduran en el tiempo e incluso crean las condiciones para sustentar el desarrollo en el tiempo. En el concepto precedente están las profundas diferencias entre un simple crecimiento (por más fuerte que coyunturalmente pueda ser), y un sólido proceso de desarrollo socio económico integral. Resulta evidente que las persistentes campañas de tergiversaciones conceptuales del ecoterrorismo lograron no solo “sacar de la agenda” al importantísimo tema de la generación hidroeléctrica, sino que también parecerían haber borrado casi totalmente toda idea de industrialización en gran escala, en la cual alguna vez Misiones pretendió crear las condiciones para su desarrollo. En vez de esos altos objetivos de desarrollo socio económico, el ecologismo fundamentalista instaló una suerte de pasivo conformismo al rol secundario y subdesarrollado, que parece excluir toda posibilidad de desarrollo socio económico en gran escala; el cual es el camino hacia el cual deberían converg er nuestros mayores esfuerzos. Precisamente esa negación irracional a utilizar el cuantioso potencial hidroeléctrico (que en cierto modo se instaló en el imaginario popular, y en los sectores dirigentes que surgen del común de la gente), y la absurda demonización de esa enorme capacidad de generar la limpia y barata energía hidroeléctrica (el petróleo blanco que tiene Misiones), impide sustentar un poderoso desarrollo tecnológico e industrial; y parece estar marcando las diferencias entre un mero crecimiento (verificable claramente en la última década larga) y un poderoso proceso de desarrollo integral, que no nos limite a las producciones y actividades tradicionales, con las cuales no podremos dar trabajo digno y bien remunerado a las numéricamente crecientes nuevas generaciones de nuestra población. Analizando con criterio riguroso y con la profunda visión que debe caracterizar a los grandes estadistas, se puede constatar que en el marco de la economía tradicional, Misiones tiene poco futuro, y de persistirse en esos esquemas, pronto volverá a convertirse en provincia expulsora de nuestra valiosa población, que será obligada a emigrar por falta de trabajo y/o por carecer en nuestro medio de mejores niveles de salarios, los cuales son propios de economías más desarrolladas. No solo al discurso del actual gobernador, sino a casi toda nuestra actual dirigencia, a muchos de nuestros comunicadores sociales y otros sectores con capacidad de representación o inserción popular; parece estar faltándole ese formidable principal pilar para el desarrollo socio económico provincial (nuestro enorme potencial hidroeléctrico), no solo para apuntalar mucho más sólidamente los cuatro pilares de desarrollo tradicional (agro, foresto industria, comercio, turismo), sino también crear un sexto y poderoso pilar adicional de desarrollo, una diversificada actividad industrial; incursionando incluso en rubros de gran efecto multiplicador, como industrias pesadas, químicas, metalmecánicas y otras de similares potencialidades, hoy inexistentes en nuestra provincia. Allí radica la clave para diferenciar un futuro mediocre y conflictivo; de superiores, más sólidos y bien basados estadios de desarrollo socio económico, los cuales también implican mejores niveles ambientales, pues no debe olvidarse que la peor de las contaminaciones es la generada por la miseria extrema, la cual es causada por la mediocridad y el subdesarrollo crónicos. C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos