viernes, 24 de abril de 2015
ACUERDOS ESTRATÉGICOS Y EXCUSAS PARLAMENTARISTAS
No pueden sorprender las críticas que desde bien identificados sectores afines al neoliberalismo noventista, de otros operadores encubiertos, así como ciertos “compañeros de ruta” de aquellos (patrioteros de bandera y añorantes del “proceso”, en paralelo con quejosos del trotskismo marxista ultra montano y similares), que atacan los muy importantes acuerdos estratégicos recientemente rubricados con Rusia.
Las excusas que sirven de endebles marcos para sostener las críticas, van desde mencionar “los peligros de acordar con gobiernos no democráticos ¿Rusia de hoy no democrática?”; a aconsejar la “conveniencia de estrechar lazos con países con los que tenemos afinidades culturales” (“afinidades” en ese contexto significa “dependencia”, lo que nos condenaría a volver a perniciosas dependencias excluyentes respecto a USA y Europa Occidental, hoy Unión Europea); o a declamar por hipócritas puritanismos pseudo democráticos, que rayarían en la pleitesía hacia las minorías ultra conservadoras del Poder Legislativo, las mismas que careciendo de toda iniciativa positiva, centran su accionar en acciones perniciosamente obstructivas, sumadas a rimbombantes y huecas expresiones “republicanas” meramente declamativas; y otras incoherencias por el estilo, enrevesadamente amplificadas por los poderes mediáticos corporativos del neoliberalismo local, y sus nexos externos, de los que dependen.
Esas tácticas de sembrar confusiones y cizañas para desacreditar las muy importantes acciones geopolíticas que son los acuerdos estratégicos con Rusia y China, realizadas por los personeros del neoliberalismo local, se alternan con la vieja metodología del “ninguneo”, o sea del silenciamiento de todas las repercusiones positivas que claramente derivan de dichos múltiples y muy estratégicos acuerdos.
Esas baterías de acciones de pretendidas desacreditaciones de las Alianzas Estratégicas, serian irrisorias, de no ser su intrínseca perversidad y sumisos alineamientos con las potencias anglosajonas y sus socios menores, siendo variadas y persistentes; y curiosamente jamás aplicaron el mismo criterio para evaluar las avalanchas de acuerdos consumados bajo culposo sigilo, con los poderes financieros “occidentales” y las por entonces todopoderosas potencias del G 7, leoninamente perjudiciales para el Estado Argentino, perpetrados sin solución de continuidad, en el muy nefasto cuarto de siglo neoliberal, que nuestro país padeció entre 1976 y 2001.
Los personeros del establishment neoliberal, que es afín a las relaciones de subordinación explícita con las potencias neocolonialistas –EEUU, Gran Bretaña, Francia- y sus aliados menores de la OTAN, están muy molestos por las importantes Alianzas Estratégicas que nuestro país concretó y está consolidando con las dos principales potencias emergentes –China y Rusia-, las que a su vez son hoy innegables referentes mundiales de primer orden, y como tales operan como tangibles barreras de contención al violento y descarnado neocolonialismo actual corporizado en la OTAN, la Banca transnacional globalizante, y otros poderes vinculados (como los fondos buitres), cuyas depredadoras acciones son tangibles casi a escala planetaria.
Dicho en castizo más sencillo, los operadores mediáticos y sus claques políticos de bajo vuelo, están muy molestos por las notables acciones geopolíticas que nuestro país está desarrollando, anudando acuerdos estratégicos con Rusia y China, principalmente; y eventualmente con otras potencias emergentes como India y otras.
Esos operadores desde siempre actúan según las órdenes y sugerencias de las embajadas, fundaciones y de “entes culturales privados” que difunden y financian el “pensamiento políticamente correcto” dictado por el poder financiero transnacional y las potencias “occidentales”.
Son los mismos que jamás protestaron ante la avalancha de créditos innecesarios y los gestos de subordinación explícita a los dictados del Consenso de Washington, consumados desde el dictador Videla hasta el dudosamente apto De La Rúa, sin preocuparse jamás por los superpoderes de los ministros de economía, ante cuyos mandatos ni el respectivo presidente de turno tenía voz ni voto, y menos aún esos personeros del poder plutocrático transnacional pedían autorización o explicaban al Congreso Nacional, sus eternas medidas de ajuste y de destrucción sistemática de la economía argentina.
Pero ahora, cuando en ejercicio de sus legítimas atribuciones del Sistema Presidencialista que tenemos, el Poder Ejecutivo sella importantes acuerdos estratégicos con Rusia, ¡salen a declamar estentóreamente los “puristas del parlamentarismo”! Pretenden transformar ipso facto al Presidencialismo Ejecutivo con atribuciones amplias constitucionales, en un Poder Ejecutivo pelele o casi meramente decorativo, que para cada decisión importante y perentoria, necesitaría interminables sesiones legislativas, con la licuación del poder real, y las consecuentes crisis sucesivas y dilaciones sempiternas, tal como por ejemplo sucede en el inestable parlamentarismo italiano.
De ese tenor, tan fuera de foco y tan arteramente favorable a la reinstauración del más crudo neoliberalismo apátrida, pueden considerarse por caso las nada inocentes críticas de Eduardo Amadeo, no por casualidad uno de los “referentes” y operadores que pretenden volvernos al caos del noventismo que nos dio de bruces contra la crisis terminal de 2001/2002, la cual por poco nos costó la disolución en media docena de republiquetas dóciles previamente enfrentadas, tal como la “solución” que la OTAN aplicó para ”aleccionar” a la por entonces díscola y digna Yugoeslavia.
Del mismo tenor dudosamente bien intencionado, son las críticas a los acuerdos energéticos recientes con Rusia, por parte de muy mediáticos opinantes; que justamente son los responsables directos de las privatizaciones salvajes del Sector Energético en los noventa, y del consecuente desbarajuste mayor provocado, con “privados” enriquecidos aceleradamente y un Estado empobrecido sin las inversiones en infraestructura básicas ni políticas hidrocarburíferas coherentes, al que esas irracionales baterías de medidas leoninamente perjudiciales para Argentina, nos condujeron.
El tema básico, que lamentablemente muchos argentinos aún no comprendieron, es entender la crucial importancia de mantener políticas económicas heterodoxas –con un Estado activo, en un marco estratégico digno de desarrollo a largo plazo-; evitando los engañosos cantos de sirena de quienes bajo falsas promesas de “mercados libres”, “eficiencia privada” y similares engaños, en realidad pretenden volver a subordinarnos a los dictados del FMI y del Poder Financiero Transnacional, además de resignar toda postura geopolítica nacional independiente, y volvernos una dócil colonia económica manejada por el neocolonialismo que resurgió con vigencia, en este cambiante y muy conflictivo siglo XXI.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
lunes, 20 de abril de 2015
QUIEREN REEDITAR EL SHOCK RECESIVO
Entre las muchas expresiones públicas de personeros o individuos funcionales del establishment neoliberal de Argentina, rápidamente amplificadas por diversos medios vinculados a ese sector del poder político-económico, pueden citarse las recientes de Manuel Solanet y Emilio Apud, vertidas en una de las consabidas disertaciones que les sirven de marco prearmado.
Según trascendidos periodísticos, ambos disertantes coincidieron en “aconsejar” la instrumentación mediante un proceso de shock, de una batería de medidas “correctivas”, las que según sus consabidas ópticas son “imprescindibles” para “ordenar y reencauzar la economía argentina” (son expresiones conceptuales, no textuales).
Solanet es uno de los economistas de la ortodoxia ultra liberal que participó en el orgiástico proceso de desguace sistemático de la economía argentina, perpetrado en el transcurso del muy perverso cuarto de siglo -1976 / 2001- de entronización del neoliberalismo, cuya sumatoria de medidas antinacionales nos condujo a la crisis terminal de 2001/2002, en la cual por muy poco nos liberamos del caos generalizado y la consecuente balcanización en media docena de republiquetas dóciles, que era el proyecto de máxima de esos testaferros locales del poder financiero transnacional y su vigente proyecto de globalización a ultranza, también llamada “globalización salvaje”.
Por su parte, Apud era el Secretario de Energía que se reveló incapaz de solucionar la grave crisis eléctrica desatada en la etapa final del alfonsinato, situación que fue uno de los detonantes del descontrol económico total que llevó a la virtual expulsión del gobierno alfonsinista medio año antes del plazo legal, tal como le fue impuesto por los factores de poder económico-mediático liberal, como parte de la estrategia para apurar el desguace sistemático y generalizado, que inmediatamente después impuso la década del menemato, ya en los tristemente célebres años ’90.
Cabe consignar que Apud es uno de los 8 ex Secretarios de Energía, tan mediáticos aconsejadores de “soluciones”, las mismas que cuando ellos manejaron el Sector Energético ocasionaron la pérdida de activos estratégicos, la venta y/o concesión a precios viles y condiciones leonísticamente perjudiciales para
Argentina, de casi todo nuestro patrimonio energético, además de forzar el congelamiento del Plan Nuclear, todo ello en un conjunto de medidas que bien cabe calificar como viles acciones de traición a la patria, por atentar contra el Patrimonio y los Intereses Nacionales.
Existen otros recurrentes opinantes en foros, seminarios y toda clase de eventos propiciados por el establishment neoliberal extranjerizante; como por ejemplo Broda (conspicuo promotor del “noventismo salvaje”), Espert (quien “predica” el más crudo neoliberalismo, siendo eterno pronosticador de crisis que no suceden, y vendió su pluma a favor de los fondos buitres y en contra de Argentina), Melconian (asesor de Bancos extranjeros en los procesos de fugas de divisas de los ’90, y colaborador del impresentable riojano destrozador de la economía y el tejido social en los ’90), Cavallo (licuador de pasivos privados transferidos al Sector Público, confiscador de depósitos e impiadoso genocida socio-económico), entre varios más.
Más allá de ofrecer “soluciones” para el dantesco cuadro apocalíptico que provocarían las conocidas “recetas” recesivas del neoliberalismo salvaje (es decir, postularse como “salvadores” del descalabro masivo que ellos mismos pretenden implementar), resulta notable la coincidencia expresada en recomendar las aplicaciones de ese conjunto de medidas recesivas, en un mega operativo simultáneo, en lo que se conoce como “la doctrina del shock”.
Esa metodología y sus terribles consecuencias, fueron analizadas parcial o total pero profundamente por varios reconocidos analistas económicos, sociales y políticos extranjeros, entre los que pueden citarse Naomí Klein, Viviane Forrester, Joseph Stiglitz, Paul Krugman y otros; y argentinos como Mario Rapoport, Noemí Brenta, Aldo Ferrer, Alfredo Zaiat y varios más.
Es decir que buscan la reedición de paquetes de medidas perversamente dañinas, que incluyen “apertura” indiscriminada de la economía (léase desprotección total y desestímulos a la industria nacional), “economías en gastos prescindibles” (léase desfinanciamiento de entes tecnológicos, paralizaciones de obras públicas estratégicas, congelamiento o arancelamiento de medidas de promoción social, salud y educación pública, etc.).
En energía, un paquetazo de vuelta excluyente a la termoelectricidad, con alguna nada rentable promoción de las “renovables amputadas” (léase eólicas y solares, para congraciarse con los dictados de las ONGs transnacionales y sus poderosos intereses creados), junto con la postergación indefinida de las grandes hidroeléctricas y la anulación de las importantes centrales nucleares planificadas en el corto plazo o ya en ejecución), además del “achicamiento” o paralización del Gasoducto del NEA, entre previsibles otras medidas de instigación del caos, para luego favorecer otro proceso de privatizaciones salvajes, como en los años ’90.
En lo estratégico y geopolítico, buscan diluir el Mercosur, la Unasur y la Celac; seguramente para forzar una versión remozada del ALCA y similares acuerdos de subordinación económica con la Unión Europea; buscando un “realineamiento” (vuelta a la subordinación) con EEUU, Canadá, la UE y Japón (un remozamiento de la dependencia total de la Comisión Trilateral y los grandes poderes financieros vinculados a esas potencias tradicionales). Por supuesto, todo eso buscará un rápido enfriamiento de las crecientes vinculaciones de Argentina e Íbero América, con las potencias extracontinentales del BRICS, en particular Rusia y China, para dejarnos sin alternativas valederas al cerco económico-financiero de las potencias hegemónicas neocolonialistas (EEUU, Gran Bretaña, Francia, y sus asociados menores) a las cuales nos quieren sujetar férreamente.
En síntesis, de hecho pretenden implementar un formidable mazazo de medidas recesivas, perversamente provocadoras de miseria masiva, de desocupación brutal y en espiral creciente, de desesperación colectiva, de retroceso económico y de acentuada involución industrial y tecnológica; eso y mucho más de aberraciones socio económicas generalizadas; que fueron las consecuencias que sufrimos en Argentina, en Íbero América, y en otras regiones del mundo, (como hoy en Europa) cada vez que los grupos del Poder Concentrado Oligopólico Ultra Liberal, se hicieron del manejo de los resortes del Poder Real.
Las metodologías son repetitivas, sin bien van teniendo retoques cosméticos o leves variaciones de presentación, habida cuenta de las nuevas técnicas sociológicas y psicológicas, con las cuales erosionan a gobiernos “indóciles” que tienen el coraje de no subordinarse a las presiones que esos grupos de poder –
transnacionales y locales afines a aquellos-, que presionan con o sin sutileza para destrozar toda oposición al liberalismo extremo y sus consecuencias generales.
Para ser muy preciso y no caer en confusiones dicotómicas absurdas entre “derechas e izquierdas”, lo que en verdad cuenta es quienes están a favor o en contra de los Intereses Nacionales, y quienes –con diversos ropajes- juegan en contra.
Ya medio siglo atrás o antes incluso, Jauretche alertaba del tema, con las pruebas históricas abundantes al respecto, por caso la vergonzosa Unión Democrática armada de apuro entre 1944 y 1945, por el descarado accionar del embajador yanqui Spruille Braden, a cuyas órdenes se pusieron no solo los conocidos sectores de la más cerrada y pro británica oligarquía vacuna con sus ya por entonces claques obedientes del socialismo y de otros partidos antes populares y nacionales, sino también se sumaron sumisos y obedientes el Partido Comunista y variopintos sectores anarco-marxistas vernáculos.
Por supuesto que en todo sector político económico pueden existir elementos infiltrados como Caballos de Troya, para sembrar confusión, hacer cometer errores y favorecer intereses sectoriales en contra del Interés Nacional, como ahora se advierten ciertos “progresismos” llenos de teorizaciones pero vacíos de sinceros contenidos nacionales, o que operan encubiertamente para sembrar odios, confusiones o poner palos en la rueda del Desarrollo Nacional, el cual es requisito ineludible para una efectiva independencia económica, que a la vez sustente la Grandeza Nacional.
Dentro de esos sectores catalogables como Caballos de Troya, de hecho operando contra los Intereses Nacionales, están los ultra ecologistas (con agendas dictadas desde Gran Bretaña); indigenistas virulentos que promueven la disolución social y la balcanización nacional; progresistas varios fuera de foco que se pierden en inútiles disquisiones de “izquierdas y derechas” o modelos teóricos filo marxistas, sin ver la esencia de los temas y sin pensar los temas desde y para Argentina; patrioteros de bandera con sus mentes cooptadas por cursos “made in USA” del “proceso” o incluso antes, que no entienden nada y creen entenderlo todo; y el sector voluble y superficial de la clase media que se deja llevar por la marea de los medios de comunicación hegemónicos del establishment, aún
perjudicando sus propios intereses y por supuesto ni percatándose que son usados en contra de los Intereses Nacionales.
Este último sector de clase media ideológicamente volátil, es el primero afectado por las políticas del shock de los neoliberales, pero su memoria histórica es casi inexistente, y su capacidad de razonamiento propio y al menos de mediana profundidad, parece brillar por su ausencia, por simple pereza intelectual. Jauretche llamaba a los clase media que se identifican con la oligarquía antinacional, como “los tilingos”. Alternativamente, para ese sector acuñé la expresión C M Q C (Clase Media Quejosa Crónica). ¡Pero ese ya es un tema sociológico, a ser profundizado separadamente!
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
miércoles, 15 de abril de 2015
ELOGIO DE LA INEFICIENCIA – INSTALANDO SOLARES AL COMO SEA.
Poco tiempo hace que en Quitilipi, Chaco, con mucho bombo previo, se anunció la instalación de la primera parte de una central solar, presentada como “gran central”, de unos escuálidos 20 MW de Potencia Instalada teórica, a concretarse en dos etapas de 10 MW cada una; relativamente grande dentro de las solares, pero pequeña en el contexto general. Dentro de las argumentaciones, se dijo que daría energía eléctrica a gran cantidad de viviendas. Pero parece que nadie advirtió, o si lo hizo no tuvo prensa, que esa será apenas una usinita chica (con hasta 10 MW cualquier usina es pequeña); y en rigor no asegura el suministro eléctrico a ninguna vivienda…¡por una cuestión elemental!, de noche y en días nublados o lluviosos, no hay sol, y en esas situaciones las solares no producen. Además, el consumo domiciliario tiene el pico al anochecer, cuando las solares no producen. ¡Cuantas mentiras en tan pocos párrafos!
Formando parte de un sistema interconectado, sería un disparate agregarle muy costosas y contaminante baterías, solo para volcar parte de su pobre producción, en horarios y/o días sin sol. Peor aún, el impulsor de la iniciativa, no dijo, y parece que nadie tampoco advirtió, que el rendimiento de toda solar solo alcanza el pico de la Potencia Instalada teórica, en la estrecha franja horaria del mediodía, siendo decrecientes sus rendimientos cuanto más lejos se esté del cenit solar, o sea de mañana temprano y avanzada la tarde. ¿Gran rendimiento? Parece una humorada, que pasa a ser de muy mal gusto, por las falsas expectativas creadas, y por el muy dudoso buen uso de los dineros públicos en artefactos tan poco eficientes.
También se dijo –inicialmente- que favorecería el crecimiento de la industria argentina de equipos solares, y que sería “una gran contribución” al sistema provincial, manejado por SECHEEP (la estatal chaqueña de energía). Pero finalmente el equipamiento habría resultado ser “made in China”, con nula contribución al desarrollo nacional. ¡Y su aporte real al sistema eléctrico chaqueño, que no se precisó, seguramente, será insignificante, además de muy caro por KWh!
Otro argumento esgrimido fue la economía de combustibles. Pero lo real es que al ser energías intermitentes, tanto la solar como la eólica son energías que precisan el respaldo constante de usinas convencionales de base como soportes “en caliente”, o sea funcionando, lo cual quema –literalmente- toda teórica economía de hidrocarburos.
Lo notable es que poco antes de presentar el proyecto, finalmente aprobado, el exultante diputado provincial (a la sazón radical), había expresado que tanto él como sus colaboradores estaban recolectando información (según lo difundieron entre los justificativos de la iniciativa). Lo que no dijo es de donde estaba “bajando” información, porque si es de Internet, que está saturada de sitios que promueven y ensalzan hasta el paroxismo las “energías renovables”, con abundancia de informaciones basuras; cualquier entendido en la Temática Energética sabe que casi toda esa maraña de hermoseadas páginas, bien decoradas con primorosos paneles solares y “ventiladores” eólicos, en paisajes bucólicos de ensueño, y con vistas a amplias oficinas en las que solo parece trabajar gente joven y muy bien parecida (jóvenes de ambos sexos, muy “facheros” se diría en léxico corriente); casi toda esa presentación está armada por los vendedores y promotores varios de esas “renovables”, promoción que incluye muchas páginas pseudo científicas, con edulcorados datos, cuadros y gráficos, que siempre muestran o exaltan los pocos aspectos presentados como “muy buenos” de esos pequeños generadores de energía, y ocultan los muchos aspectos negativos de esas generadoras. Amplios usos de palabras lindas, como “energía limpia”, “cuidado ambiental”, “energía del futuro”, “no contaminante”, y similares.
Las ONGs transnacionales (léase principalmente británicas), hace años vienen promocionando al como sea a las “energías renovables” –eólicas y solares-, con abundancia de falsedades y tergiversaciones, en masivas campañas nada inocentes y sí muy tendenciosas. Solo los crédulos crónicos o los muy mal informados, pueden dar crédito al constante machacar pro eólico y solar de las ONGs ultra ecologistas. ¿Habrán consultado el diputado chaqueño y sus asesores, a profesionales objetivos y bien formados, o a entes tecnológicos nacionales de irrefutable seriedad…o habrá escuchado una sola campana, o a lo sumo varias “del mismo tono” ultraecologista “renovable”…?
Dos datos básicos, fueron prolijamente omitidos: la producción media estimada de energía eléctrica, y el costo real de dicha energía. ¡Justamente los dos datos principales! Con seguridad, son datos muy mediocres, de allí el ocultamiento.
También se omitió tan siquiera mencionar, que usinas de tan bajo rendimiento, como las solares, solo se justifican económica y técnicamente, en lugares aislados, en los cuales por razones de distancia y/o topografía, no existe interconexión, y por ende, la costosa energía solar pasa a ser una solución puntual, a falta de otras alternativas mejores.
Por supuesto, San Juan es un caso especial. Allí existen dos centralitas solares interconectadas (cuyos costos reales son disimulados prolijamente por elevados subsidios, prolijamente poco “visibles”), y sus instalaciones sirven de justificativo “ambiental” al gobierno provincial, jaqueado permanentemente por ultra ecologistas antimineros (tan feroces y errados como los antirrepresas y anti nucleares); y a la vez serían la base de promoción de una industria de paneles solares, que parecería no terminar de arrancar, justamente por los muy altos y nada competitivos costos reales por KWh, de las dudosas “soluciones” eléctricas solares.
Pocos meses atrás, también con gran despliegue mediático, San Luis anunció la instalación de otra “gran” usina solar, para abastecer (parte de) el consumo de la Casa de Gobierno provincial. Claramente, esa inauguración, forma parte de las acciones publicitarias previas de las elecciones a realizarse en 2015.
Tampoco en este caso nada se dijo de la producción media mensual estimada, del costo real por KWh, del porcentaje de la energía total que cubriría (teóricamente)…¡y todo el equipamiento resultó ser importado, español…cero promoción de la industria argentina! ¿Beneficios reales…? Muy dudosos, aparte de la promoción por estar en la “onda verde”, falazmente defendida por intereses creados sectoriales.
Como pretender instalar masivamente solares en todo el país es una incongruencia técnica insostenible, por los bajísimos rendimientos, grandes superficies que sería necesario inutilizar para otros fines mejores, por los elevadísimos costos reales por KWh, y los problemas técnicos insolubles de intermitencias totalmente incontrolables, últimamente los promotores a ultranza de estas “renovables” solares, inventaron nuevas excusas, para pretender favorecer –en teoría, sin asidero lógico alguno-, nuevas argumentaciones, algunas de las cuales serían desopilantemente irrisorias si no fuera que lo que buscan es que Argentina invierta siderales sumas, con certeros muy pobres resultados…dicho en castizo simple, tirar la plata, o peor aún, divisas, pues están fogoneando importaciones masivas.
Dentro de esos fogoneadores al como sea, de “renovables” (en rigor “renovables amputadas, pues excluyen caprichosa pero no inocentemente a las hidroeléctricas de importancia), uno de los tergiversados argumentos, es que “ahorran combustibles” (lo cual se demuestra falso, por necesitar contar con termoeléctricas u otras usinas convencionales de respaldo rotante, o sea funcionando), e incluso se afirma el disparate de “ser beneficioso” funcionar así sea con un costo cinco veces mayor (500% más) que el costo medio de generación, supuestamente por ese falaz “ahorro de energía”, que también supuesta y falazmente ahorraría divisas, pues se presupone que el combustible es importado, y el más caro por KWh, que es el gas oil que consumen grupos electrógenos Diesel.
Desde ya que al no ahorrar –de hecho y en concreto- prácticamente poco o nada de combustible, ese falaz y amañado argumento se cae estrepitosamente.
Pero mucho peor aún. ¿Cómo puede considerarse “conveniente” tener que subsidiar a las muy ineficientes “renovables”, y en particular a las solares, vía subsidios, o por tarifas astronómicamente caras a ser pagadas por la industria, o disimuladas pero costosamente por todos los usuarios?
¿Acaso se desconoce que uno de los problemas de la Economía Argentina, es desarmar o ir disminuyendo lo más rápidamente posible, el amplio y relativamente enmarañado esquema de subsidios (que sin duda fue útil y necesario, en el contexto de caos general heredado del neoliberalismo, pero que hoy impacta en el Presupuesto Nacional, restando fondos que serían mejor aplicados a obras de infraestructura)?
¿Pueden acaso esos “alegres opinantes” promotores al como sea de las falaces soluciones eólicas y solares, desconocer que los subsidios atentarán contra el necesario superávit fiscal, que ha sido uno de los pilares de la reactivación económica operada desde 2003? ¿Acaso esos “alegres opinantes” desconocen que pretenden incrementar sin techo alguno (tal como quiere hacerlo el irracional proyecto de ley Guinle de promoción de “renovables”), los subsidios, y que esa irracionalidad será causa de incremento de la inflación, cuya disminución es precisamente otro de los ejes de la política económica heterodoxa en aplicación?
Para completar el cuadro de dislates y tremendas confusiones, machacan sobre datos parciales y claramente tergiversados, que siembran masivamente –a veces crédula e inocente, pero culposamente por obrar tan improvisadamente-, esos fervorosos opinantes superficiales, encandilados por datos parciales muy sesgados, difundidos masivamente por los poderosos intereses de los vendedores de equipamientos solares y eólicos; datos falsos o con verdades a medias, que muchos creen por falta de conocimientos rigurosos, y que sin duda algunos difunden por tener encubiertos o poco visibles otros intereses personales inconfesables, en negocios de muy perjudiciales para Argentina, pero muy rentables para determinados intereses sectoriales, en montos que pueden alcanzar varios miles de millones de dólares, en pocos años.
Derroche de divisas, por cierto absurdo e intolerable, en un país emergente como el nuestro, que necesita utilizar muy bien los recursos que tenemos, escasos para la enorme magnitud de nuestras necesidades.
Eólicas y solares deben ser utilizadas, pero en su justa medida, y siempre como complementos de la matriz eléctrica, solo en lugares con condiciones naturales muy favorables a sus funcionamientos, que minimicen sus serias limitaciones técnicas y elevados costos reales por KWh.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
martes, 7 de abril de 2015
CAPACIDAD DE DISUASIÓN
Después de la Guerra del Atlántico Sur, Argentina quedó con una muy
menguada o casi inexistente capacidad de disuasión. Dicho en criollo más sencillo,
casi no tenemos con que defendernos, de eventuales ataques o aventuras militares,
tanto de afuera, como de adentro. Y por cierto que hay claras amenazas internas,
fomentadas por diversas ONGs, con libretos “casualmente” dictados desde las
potencias neocolonialistas, como las de “indigenistas”, que son agentes de la
disolución nacional.
Sin duda estar en esa situación de indefensión casi total es un tremendo error
estratégico, en el cual llevamos al menos 35 años, o incluso muchos más si se
consideran las aberrantes concepciones geopolíticas impuestas desde la apátrida
“revolución fusiladora”, no por casualidad instigada por Gran Bretaña y las
oligarquías locales siempre sumisas y subordinadas a los dictados anglosajones; así
como las aberraciones estratégicas del infame “proceso”, que fue un títere de los
poderes plutocráticos transnacionales, y funcional a los dictados de Gran Bretaña,
de consumar una virtual guerra civil, contra la irracional guerrilla también armada –
al menos parcialmente- por la misma potencia colonialista.
Pero si estar en situación de indefensión es un error, persistir en ello es un
suicidio potencialmente muy certero como nación soberana, pues se está totalmente
a merced de cualquier agresión, incluso de baja intensidad, que pueda
instrumentarse por parte de cualquier potencia extranjera.
Ningún país celoso de su soberanía, resigna o peor aún desdeña poseer
adecuada y creciente capacidad de disuasión, que por lógica impida a potenciales
agresores con su solo potencial y la firme determinación de ejercerlo de ser
necesario, por parte del Estado Nacional.
Capacidad de disuasión, es precisamente, contar con un potencial de defensa
que sea al menos proporcional a la estatura estratégica y la importancia relativa del
país, en el contexto regional e incluso mundial. Claramente, un país con la clara
importancia económica, cultural, tecnológica, política y estratégica que sin duda
posee en el contexto internacional Argentina, no puede cometer la aberración de
renunciar a su propia capacidad de defensa, ni menos aún a pretender desconocer
amenazas muy tangibles que se evidencian, a situaciones marcadamente
conflictivas, a amenazas concretas, y a los peligros que son consecuencia de las
rápidamente mutantes condiciones geopolíticas mundiales.
Solo algunos Estados muy débiles y por lo general de reducidos territorios, o rodeados por grandes potencias, o carentes de recursos nacionales y ubicaciones estratégicas muy sensibles, optan por carecer de Fuerzas Armadas, o tenerlas en una mínima y casi inexistente escala. Claro está, las colonias asumidas como tales, también carecen de Fuerzas Armadas propias, pues esa atribución la ejerce la potencia colonial que la tutela y subordina. Pero ninguno de esos es el caso argentino, por lo que nada justifica el absurdo de la casi total indefensión actual, que lleva décadas.
Tomando la expresión del lúcido empresario, ingeniero y economista (esto último en el amplio y correcto sentido de la palabra) Marcelo Diamand, quien explicó “las tenazas del subdesarrollo”, las tenazas de la indefensión argentina tienen dos fuertes brazos, que se complementan para ahogar nuestra necesaria capacidad de disuasión.
Con una fraseología que no me agrada, pero que es gráfica, las tenazas de la indefensión argentina tienen por derecha las fuertes presiones del liberalismo y neoliberalismo extremo, que solo nos concibe como dócil apéndice de los grandes poderes plutocráticos y de las potencias hegemónicas neocolonialistas “occidentales” de turno, que como tal quiere a lo sumo unas escuálidas y colonizadas mentalmente Fuerzas Armadas, reducidas a un simple rol policial y desvinculada de todo ideal de soberanía y de dignidad nacional, tal como de hecho sucedió en “el proceso”. En esa concepción tan colonial y felpúdicamente dependiente del exterior, la Industria de Defensa no tiene cabida, tal como descaradamente se ufanó públicamente el repudiado ex ministro Cavallo, operando como un prototipo actual del cipayo asumido.
No hay que ser muy inteligente, pero sí libre de condicionamientos de colonización mental, para advertir los grupos político-económicos con los que comulga el mencionado cordobés “mediterráneo” verborrágico e impiadoso agente de los poderes financieros transnacionales, los mismos que desde adentro alentaron a transar al como sea con los fondos buitres y otros agresores económico-financieros externos.
El brazo izquierdo de las tenazas de la indefensión argentina, tiene una composición aparentemente más heterogénea, pero que resulta bastante uniforme en sus postulados últimos, pues estos se reducen a un pseudo pacifismo extremo descolgado de la realidad y acorde a dictados de “pensamientos centrales” fuertemente teñidos de europeísmo, que siempre fue muy perjudicial y que hoy está además totalmente fuera de contexto; a un supino desconocimiento de la Ciencia Geopolítica, a la cual irracionalmente descalifican por “presuntamente nazi” (lo cual es un incongruencia total); y por un rechazo y odio visceral a las Fuerzas Armadas y al orden y patriotismo que –bien entendidas y correctamente implementadas- esas instituciones deben representar.
Ese “brazo izquierdo” de las tenazas de la indefensión está formado por diversos “progresistas” muy fuera de foco, tan cargados de cerradas doctrinas decimonónicas, como el anarquismo extremo, el marxismo y su derivación el trotskismo, diferentes “socialismos” utópicos, y otros disconformes crónicos varios, con sus “predicadores” de variopintas huestes de filósofos hiper transgresores, sociólogos y antropólogos “progresistas”, historiadores filo marxistas o anarquistas y similares.
Tal como ocurre en otros ámbitos de la política, en Geopolítica, ciertas “izquierdas” apátridas, terminan siendo muy funcionales y aliadas de las “derechas” más cipayas y antinacionales.
Por supuesto, en todo ese aquelarre de ataques a los Intereses Nacionales más importantes y centrales, no debe omitirse ni minimizarse el accionar de mercenarios diversos de la comunicación social; las imposiciones de grandes medios, asociaciones y agencias informativas; así como de políticos oportunistas, de bajo vuelo y por lo general de muy mediocres formaciones, que se prestan a lo que sea con tal de obtener algunas prebendarias ventajas personales o sectarias, sin que les importe un ápice las consecuencias.
Otras herramientas de la colonización cultural son más sutiles, y por ello suelen pasar desapercibidas. Diversas ONGs, “fundaciones”, “ateneos” y “grupos espontáneos” accionan constantemente, se diversifican y a veces cambian de nombres, pero sus integrantes suelen repetirse (como ciertos “intelectuales” que presionan por la resignación traidora y cómplice al poder imperial británico, respecto a los indiscutibles derechos históricos que Argentina y Sudamérica toda tienen de expulsar el vergonzoso enclave colonialista en el Atlántico Sur); o como el corrosivo accionar “racista inverso” de los “indigenistas”, también fogoneados y financiados por Gran Bretaña y los poderes de la OTAN, que buscan nuestra balcanización para crear nuevos Estados dóciles y subordinados a sus dictados, como el concreto proyecto de la falaz “nación” mapuche, y similares acciones con wichis y otros grupos de argentinos autodiscriminados como “originarios”, con las complicidades de profetas del odio, como O. Bayer y otros.
Tampoco cabe olvidar el muy negativo rol de los patrioteros de bandera, con los cerebros refritados por los cursos de la Escuela de las Américas, subordinados mentalmente a los intereses de EEUU y sus socios, añorantes del infame “proceso” (1976-1983) e incapaces de darse cuenta de cuanto daño hicieron a los Intereses Nacionales.
Sintetizando: un país con parte de su territorio y sus proyecciones marítimas usurpadas y ocupadas por la vieja potencia colonial que desde siempre nos trató y consideró como su colonia más dócil (contando para ello con las complicidades internas); que claramente tiene amenazados el Mar Argentino, el propio territorio continental, y la Antártida Argentina (íntegramente pretendida por la nórdica Gran Bretaña); en un contexto en el que la principal organización bélica mundial –la OTAN-, transformada en agresora masiva a escala global desde 1990, se autoarroga el “derecho” de intervenir en cualquier lugar del globo, bajo excusas que sus mismos componentes prefabrican; con las enormes riquezas naturales de nuestro territorio, claramente apetecidas por esas potencias y las corporaciones transnacionales que operan como sus “poderes detrás de los tronos”; con las agresiones perpetradas por EEUU abiertamente contra Venezuela y más encubiertamente contra toda nuestra región de la Celac y la Unasur; y las peligrosas connotaciones de las muchas bases militares asentadas en varios de nuestros países; y con los vacíos territoriales de los que adolecemos por nuestra escasa población y pésima distribución territorial; es una aberración conceptual muy peligrosa, seguir afirmando que “Argentina no tiene hipótesis de conflictos”.
Entre otros aspectos elementales, aparentemente incomprendidos, es básico que las fuentes proveedoras de tecnología militar, de equipamientos bélicos que por ahora no podamos producir nosotros, y de los necesarios soportes logísticos, estén fuera de los límites de los países que componen la OTAN, la cual opera como un factor de clara amenaza, ante los encontrados intereses geopolíticos de Argentina y nuestra gran región, respecto a los intereses claramente expresados por esas potencias neocolonialistas del siglo XXI.
¡Necesitamos con urgencia reconstituir una poderosa capacidad de disuasión, pero también reformular los planes de estudios y cursos de perfeccionamiento, de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad Nacional, para quitar los fuertes resabios de doctrinas de sumisión a los poderes exteriores, y tremendas confusiones conceptuales e ignorancias históricas, que se instalaron en el contexto del pensamiento vigente de las instituciones castrenses argentinas, a las que urge recuperar totalmente como importantes instituciones constitutivas de la Nación Argentina!
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
caoenergia.blogspot.com.ar
viernes, 27 de marzo de 2015
PUBLICACIÓN Y AUDIO EN DIARIO RUSO SPUTNIK - 27/03/2015
El reforzamiento militar británico en las Islas Malvinas supone una amenaza para Argentina
QUÉ PASA
14:08 26.03.2015(actualizada a las 14:11 27.03.2015) URL corto
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Un plan de Londres destinado a "reforzar" y "modernizar" la infraestructura de defensa de las islas "es una amenaza" para la República Argentina, opina Carlos Andrés Ortiz, analista argentino de temas económicos y geopolíticos.
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A su vez, Juan Manuel Karg, polítólogo de Buenos Aires, expresó a Sputnik que el anuncio del Gobierno inglés estaría vinculado a los comicios generales del 7 de mayo en el Reino Unido, en los que el primer ministro, David Cameron, buscaría la reelección.
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Cristina Fernández de Kirchner, David Cameron, Rusia, Gran Bretaña, Islas Malvinas, Argentina
DESTACADAS
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lunes, 23 de marzo de 2015
LEY GUINLE DE ENERGÍAS RENOVABLES - ASPECTOS PELIGROSOS Y SUMAMENTE PERJUDICIALES
RESUMEN
Tal es el conjunto de errores técnicos y conceptuales, y la magnitud de los perjuicios que de ser aprobada la ley, ocasionaría a Argentina, que solo cabe suponer un grado de ignorancia en temas energéticos, muy profundo, por parte del legislador, sus colaboradores y quienes lo apoyaron en la conflictiva y negativa iniciativa. Claramente, solo consultaron a los sectores fuertemente orientados a favorecer las “renovables amputadas”, no habiendo ampliado las consultas a otros sectores, incluso omitiendo –resulta muy claro- a organismos técnicos de probada capacidad técnica y científica, como el Comité Argentino de Presas, la Comisión Nacional de Energía Atómica, EBISA, el Ministerio de Planificación de la Nación y la Secretaría de Energía de la Nación, además de los calificados planteles técnicos de los entes binacionales (Salto Grande y Yacyretá), y otros más.
Si no se hubiera actuado por ignorancia, cabría calificar actitudes de ocultamiento o de sesgamiento culposo para favorecer intereses sectoriales en perjuicio de los Intereses Nacionales, lo cual se descarta.
El Proyecto de Ley pretende ampliar y acelerar en forma incoherentemente apresurada los plazos y elevadísimos límites mínimos porcentuales de cobertura de la demanda eléctrica, que resultarían obligatorios –monopolística y excluyentemente e incluso contra toda lógica económica y estratégica-, favoreciendo en forma desmedida a las incorrectamente llamadas “energías renovables”. La sumatoria de “facilidades” que pretende instaurar, tienen carácter de ventajas prebendarias, que pueden ser inmanejables para el propio Estado Argentino, pues nos atarían a los intereses sectoriales vinculados con la importación, comercialización e instalación de “renovables”, básicamente eólicas y solares; haciendo pagar a todos los consumidores argentinos, los costos exorbitantes, antieconómicos e incluso irracionales, que con fuerza de ley, pasarían a ser de obligatorio cumplimiento, aun perjudicando a otros proyectos de generación eléctrica más racionales y de costos mucho más competitivos.
Es un proyecto de ley que amplía las atribuciones de la ley 26.190, la cual adolece de severos defectos técnicos y de un marcado sesgo pseudo ecologista a ultranza, aún en contra de los Intereses Estratégicos Nacionales; todo ello en línea con incoherentes y amañados planteos previos del sector ultra ecologista manipulado por las ONGs transnacionales británicas, que en forma muy sesgada y cargada de falsedades técnicas, difundió un conjunto de informes pseudo científicos, denominados “Escenarios Energéticos Argentina 2030”, el cual fue profundamente evaluado, diseccionado parte por parte, y desmentido categóricamente en el libro “Los Profetas del Caos” (http://caoenergia.blogspot.com.ar/), el cual no fue nunca desmentido, ni siquiera criticado, de acuerdo a la vieja metodología de “la conspiración del silencio”, utilizada desde los albores de la patria, por oscuros intereses antinacionales, que operaron en forma continua, sistemática e incluso muy solapada. En ese libro se explica el porqué del concepto de “renovables amputadas”, pues la ley 26.190, sin ninguna lógica técnica excluye a las hidroeléctricas de más de 30 MW
ANÁLISIS DEL CONTROVERSIAL PROYECTO
BREVE SÍNTESIS HISTÓRICA
De larga data son las acciones de las transnacionales del ecologismo fundamentalista –principalmente las británicas Greenpeace y WWF-Fundación Vida Silvestre, intentando frenar por distintos medios el desarrollo tecnológico y socio económico argentino. Particular saña y total recurrencia tienen sus “agendas” de ataques mediáticos y acciones públicas por medio de agitadores ad hoc (seguramente varios de ellos socios de las ONGs sin conciencia cabal de las implicaciones reales de sus actos), denigrando mendaz y sistemáticamente, mediante acciones de terrorismo mediático, en contra de las generaciones hidroeléctrica y nuclear. Apelan a miedos irracionales, exacerbados por mentiras y exageraciones escandalosas, sucesivamente demostradas como gruesas mentiras; pero los manejos mediáticos siempre dan grandes repercusiones a las “denuncias”
y muy pocos espacios a las demostraciones irrefutables de falsedad de las mismas. Como ejemplos dos casos paradigmáticos: la “denuncia” de supuestas “aguas radioactivas” en Ezeiza, comprobadamente falsas; la “denuncia” del trasvase de aguas de Yacyretá al Iberá, también demostradamente falsas.
Presentan como “alternativas” y supuestas “grandes soluciones” a las generadoras eólicas y solares, pretendiendo imponerlas obligatoriamente, en acciones al como sea, omitiendo no solo sus altísimos costos por KWh (por algo sus imposiciones van asociadas a prebendarios subsidios y otras ventajas leoninas), disimulando en densas palabrerías huecas de exaltación a “los ahorros de energía”, a los “beneficios ambientales”, y otros conceptos por el estilo, que no son más que frases prearmadas, que incluso no se condicen con la realidad. Omiten o apenas mencionan tangencialmente los serios problemas que las energías renovables (en rigor “renovables amputadas”), provocan en los Sistemas de Transmisión Eléctrica, con sus intermitencias y variaciones de voltaje y frecuencia.
Al atacar ferozmente a las usinas hidros y nucleares, en los hechos favorecen a la generación termoeléctrica, propiciando que Argentina profundice la nociva dependencia que adolecemos respecto a los combustibles fósiles.
Vinculado con ello, presentan como “alternativas” a las eólicas y solares, siendo que en rigor son simplemente “complementarias” pues no pueden reemplazar a las centrales de base, que solo lo son las de las tres clases de tecnologías confiables, sin intermitencias, y programables: hidroeléctricas, nucleares y termoeléctricas
Esas campañas entraron en una nueva fase en 2012, cuando en forma muy amañada, presentaron un confuso conjunto de informes pseudo científicos, ampulosamente llamados “Escenarios Energéticos Argentina 2030”, de deplorable nivel técnico, cargado de falsedades y verdades a medias.
Antes de ello, con sutiles presiones y sin duda ante los tergiversados argumentos presentados a los legisladores, con la dudosamente fundamentada intervención de algún soporte “técnico” de la Secretaría de Energía, los sectores del ultra ecologismo festejaron la sanción de la ley 26.190, que sin coherencia alguna presenta como excluidas del concepto de “renovables” a las hidroeléctricas desde 30 MW de potencia en más, y además pretendió forzar instalaciones masivas de “renovables amputadas” (definición que acuñé para caracterizar el tergiversado concepto de “renovables” de la citada ley). Las pretendidas amplias inversiones en eólicas y solares, no se concretaron en las enormes cantidades pretendidas, justamente por los bajos rendimientos de las usinas “renovables amputadas”, que tornaron inocuos los amplios beneficios extras ya concedidos.
Ahora, el nuevo proyecto de ley, pretende ampliar más aún las prerrogativas excepcionales, conformando un cuadro de ventajas exageradas y dudosamente coherentes, que bien pueden ser consideradas de tipo prebendario. Eso se analiza en este informe.
No es un tema menor, que con el accionar de zapa de las ONGs “ecologistas” transnacionales (más que “ecologistas” son verdaderos organismos de presión, en el marco de las “guerras blandas” libradas desde la concepción geopolítica imperial), esos entes y sus apéndices locales, de hecho se oponen sistemáticamente al Plan Nuclear Argentino, que es uno de los máximos exponentes del renacer tecnológico e industrial argentino, elaborado desde una concepción de geopolítica argentina con objetivos de Grandeza Nacional.
Del mismo modo, se oponen a las obras hidroeléctricas, que también son piezas claves dentro del contexto energético nacional, como sustento de nuestro desarrollo que precisa la diversificación coherente de nuestra matriz energética.
Por el tenor tan sesgado de la redacción del proyecto de ley y de sus fundamentaciones, resulta más que evidente que su autor y colaboradores, así como los legisladores de otras bancadas que apoyaron esta controversial y dudosamente fundamentada iniciativa, solo han escuchado una campana, la del sector ecologista fundamentalista, y sus “compañeros de ruta”, los vendedores de equipos eólicos y solares.
Debe tenerse en cuenta que algunos países, que adhirieron en forma acentuada a los “preceptos” del ecologismo fundamentalista, volcándose en gran medida a las energías eólica, solar y similares, como Alemania, Dinamarca y España, debieron incrementar fuertemente las inversiones en usinas termoeléctricas, ante los bajos rendimientos de eólicas y solares, además de ver incrementados fuertemente sus costos operativos de la generación eléctrica, que en el caso germano se estima en un alza del 10 %, que repercute negativamente en su producción industrial, al restarle competitividad.
FALENCIAS Y FALSEDADES TÉCNICAS DEL PROYECTO.
El proyecto mantiene la arbitraria y absurda exclusión de las hidroeléctricas de más de 30 MW de Potencia Instalada. Careciendo esa exclusión de todo sustento técnico, resulta evidente que fue pergeñada caprichosa y sesgadamente, para “sacar de competencia” a las hidroeléctricas de potencias significativas, las que son muchísimo más eficientes (sirven como centrales de base, lo que no sucede con las eólicas, solares y otras “renovables amputadas”), generan en forma totalmente limpia, tienen largas vidas útiles, y sobre todo su producción es por lejos la más económica por KWh.
Además de significar un conjunto de características escandalosamente prebendarias lo que pretende aprobarse, es un verdadero atentado contra el desarrollo nacional, pretender imponer con carácter de prioridad exclusiva y excluyente, a las generadoras “renovables amputadas” (básicamente eólicas y solares), aunque resulten mucho más costosas y menos ventajosas técnicamente, cuando el controversial proyecto quiere establecer con fuerza de ley que se deberá optar por las “renovables amputadas” aunque existan proyectos alternativos de menores costos. Resulta claramente discriminatorio en contra de otras fuentes de energía, basándose esa discriminación en amañados y falaces argumentos.
En los hechos, se opone y obstaculiza al Plan Nuclear y al Plan de Obras Hidroeléctricas, ambos considerados con toda lógica, prioritarios por parte del Estado Nacional, por sus enormes importancias estratégicas, geopolíticas y económicas.
Pretende obligar a realizar apresurada y nada justificadamente, enormes y abruptas inversiones en “renovables amputadas”, pues no solo los porcentajes mínimos que fija el proyecto son muy elevados, sino que los plazos definidos son abruptos, y con ello totalmente irracionales, pues quitan tiempo a toda imprescindible cuidado a planificación, además excluyen de hecho la participación de la industria argentina, que ante tamaña avalancha de “instalaciones forzosas”, solo deja margen para decisiones apresuradas e irreflexivas, con lo cual prácticamente con seguridad, se estaría dando pie a inversiones de dudosa factibilidad técnica con exiguos resultados productivos, y por supuesto con costos de inversiones siderales, que recaerán sobre el erario público, y con ello, sobre toda la población.
Omite considerar los muy perniciosos efectos que serían consecuencia de la instalación masiva de usinas intermitentes, pues provocarían problemas técnicos de costosas soluciones, ante los problemas de variaciones de frecuencia y voltaje, que son negatividades insalvables por si mismas, de las generaciones eólicas y solares. En realidad, si se aprobara con fuerza de ley, semejante conjunto de aberraciones técnicas, una de las consecuencias negativas será la proliferación de nuevas usinas térmicas alimentadas a gas, o a petróleo, profundizando la perniciosa dependencia patológica de la matriz eléctrica argentina respecto a los combustibles fósiles.
No es cierto que las “renovables amputadas” reemplazarán a las usinas térmicas alimentadas a gas oil. Básica y casi excluyentemente, el gas oil es consumido por pequeños grupos electrógenos Diesel, que forman la llamada Generación Distribuida, la cual opera única o básicamente para solucionar problemas en el área técnicas de Distribución; lo cual es un recurso utilizado como soporte técnico en los grandes núcleos de consumo, salvo unas pocas excepciones en otros puntos del Sistema Interconectado. Por lo general las pequeñas usinas de Generación Distribuida se ubican en lugares o nodos de altos consumos, y en general se concentran en la Mega Región Central, así como en menores escalas en el Norte Grande (NEA más NOA). En cambio, de acuerdo a estudios previos serios, así como en base a los resultados obtenidos (corroborados por CAMMESA), los únicos rendimientos de cierto grado de importancia, y con rendimientos al menos aceptables, de las “renovables amputadas”, se dan en la Patagonia, y únicamente con eólicas, pues los rendimientos de las solares foto voltaicas son mínimos,7
despreciables dentro de la matriz general. Y resulta muy claro, que la generación intermitente, que pueda inyectarse a la red desde el lejano sur, no podrá –por cuestiones técnicas elementales-, sustituir a la Generación Distribuida, ubicada muy lejos de aquellas, y con características y funciones diferentes, pues básicamente esta opera como factor de estabilización y mejoramiento de la calidad operativa del servicio, en áreas reducidas de alto consumo o con otras falencias por deficiencias en las redes de Distribución. Por otra parte, los grupos Diesel no están diseñados para constante arranques y paradas, como sucedería si –teóricamente- fueran sustituidos por las volubles e inestables generaciones de las “renovables amputadas”.
No es cierto que los rendimientos esperables de las “renovables amputadas” llegan a factores de carga del orden del 42 %. La experiencia argentina demuestra que el promedio de carga (producción efectiva) de las eólicas llega al 37 % y dicho rendimiento sería en rigor mucho menor, de no ser por algunos rendimientos superiores obtenidos por algunas eólicas patagónicas; y las solares, solo alcanzan el 21 %. Todas las otras (geotérmicas, hidrógeno, etc.) rinden mucho menos.
Falta a la verdad, en sus fundamentos, al afirmar que las hidroeléctricas solo estarán operativas en el largo plazo (sin definir claramente que entiende por el concepto de “largo plazo”). En efecto, es técnicamente conocido que las hidroeléctricas de mediana potencia (de entre 30 MW y 100 MW aproximadamente), pueden estar construidas en plazos reducidos, del orden de 4 a 5 años, a diferencia de las grandes y de las gigantescas, cuyas obras por lo general insumen aproximadamente una década o más. Por supuesto que también omite –acorde al tenor marcadamente sesgado y no veraz del proyecto y sus fundamentaciones- que por regla general, las hidroeléctricas son mucho más eficientes, de mayores vidas útiles, de energía mucho más económica y apta para funcionar como base del Sistema Eléctrico, así como el nulo impacto ambiental de la generación hidroeléctrica, además de los beneficios adicionales que por lo general caracterizan a los proyectos hidroeléctricos.
Adviértase que además, el cuestionado proyecto de ley, puede ser usado por el fundamentalismo ecologista y los poderosos intereses asociados a él, para
dificultar o frenar el desarrollo del Proyecto CAREM, que es parte sustancial del accionar del Sector Nuclear Argentino.
También falta groseramente a la verdad, el proyecto de ley y sus sesgadas fundamentaciones, al equiparar a las “renovables amputadas” con las centrales hidroeléctricas de pasada. No es lo mismo cualquier central intermitente, con problemas crónicos de oscilaciones incontrolables de frecuencia y tensión, e inútil para funcionar como central de base de ningún Sistema Eléctrico, que una central hidroeléctrica de pasada, que como tal es programable, previsible, que brinda energía de calidad y apta para formar parte de la base de cualquier Sistema Eléctrico. Por otra parte, la Central Hidroeléctrica Yacyretá, la mayor usina que posee Argentina (en sociedad con Paraguay), es técnicamente una central de pasada, y por cierto no puede compararse ninguna eólica, solar o similar, con los altísimos rendimientos de esa gran central hidroeléctrica. Existen otras hidroeléctricas de menores potencias, también de pasada, que igualmente es absurdo pretender rebajarlas al ponerlas –supuestamente- en un plano de igualdad con las mucho menos eficientes y mucho más problemáticas eólicas y solares.
Es totalmente falso que las energías intermitentes aumenten la seguridad energética nacional (como afirma en los considerandos), siendo exactamente al revés en la realidad.
Afirmar que ahorrará gas oil, es claramente otra falsedad, pues por cuestiones técnicas, no se podrá reemplazar pequeñas usinas que operan como refuerzos de base; con energías meramente intermitentes, y para más, que generarán previsiblemente a grandes distancias de los principales nodos de consumo.
En el mensaje adjunto al proyecto de ley, se afirma que (las eólicas y solares) “son hoy tecnologías utilizadas con inmejorables resultados”. ¿Cómo se puede afirmar semejante dislate incoherente, si en el mismo mensajes se admite que son tecnologías en desarrollo, y omiten el hecho irrefutable que aún tienen muchas falencias serias sin solución, entre ellas las reconocidas en el propio informe adjunto al proyecto, y en el texto, respecto a sus costos muy altos –no
competitivos, que por eso pretenden desmesuradas ventajas de tipo prebendario-, y sus problemas de intermitencias y de oscilaciones de frecuencia y voltaje.
La ley en trámite, considera válido un factor de capacidad (o factor de carga) del 42 %, lo cual es otra gruesa falsedad, pues según datos de CAMMESA, el rendimiento promedio obtenido de las eólicas y solares en Argentina, es del 37 % en las eólicas, y un escuálido 21 % en las solares (promedios de los rendimientos reales del período 2012-2014).
Compárense esos rendimientos con los de Yacyretá (75 %), Garabí –Panambí (55-60 %), usinas nucleares (80-85 %), para contextualizar la irracionalidad de pretender forzar las instalaciones de eólicas y solares.
NEGATIVIDADES ECONÓMICAS QUE PRETENDEN INSTALARSE.
El incremento que pretende hacerse obligatorio en los primeros dos años (en rigor menos tiempo), alcanza el 1.598,15 %, lo cual es no solo incoherente, sino imposible de cumplir en forma ordenada y bien planificada.
En 2014 la energía total comercializada por CAMMESA fue de 135.737,3 GWh. Calculando el modesto incremento anual del 3 % acumulativo, que como hipótesis (muy baja por cierto) propone el fundamento que acompaña al proyecto de ley, al 2016 se llega a 144.003,7 GWh. Para 2016, el controversial e irreal proyecto, establece un mínimo de 8 % de energía “renovable amputada”.
En 2014, la suma de eólicas y solares, alcanzó el 0,50 % del total de la matriz eléctrica argentina.
Aumentar ese porcentaje real alcanzado, a la meta mínima (forzada e irreal) fijada en la ley, para fines de 2016, del 8 %, es por lógica un incremento porcentual del 7,5 % del total de la energía comercializada. Pero eso significará en volúmenes del fluido eléctrico, pasar de 678,99 GWh en 2014, a un piso de 11.520,30 GWh, lo cual significa un aumento de generación “renovable amputada” de 10.851,31.
Pasar de 678,99 GWh a 11.520,3 GWh implica un incremento de 1.598,15 %...¡en solo dos años! Evidentemente, es una magnitud incoherentemente elevada, más aún si se pretende dar fuerte participación a las solares, cuyos muy bajos rendimientos, obligarían a aumentar en porcentajes aún mayores la Potencia Instalada (teórica), que la ley pretende hacer obligatoria. Queda en claro, que forzando tiempos y magnitudes, con una premura irracional como la expuesta en el proyecto de ley, solo podrá implicar realizar inversiones literalmente al como sea, sin ninguna planificación ni selección de lugares de emplazamientos más favorables ni tampoco considerar si existen en sitios cercanos líneas eléctricas de las características requeridas, para materializar las interconexiones necesarias. Adviértase que esas interconexiones significarán costos adicionales, ocultos pero con toda lógica atribuibles a esas poco eficientes generadoras. Costos que el proyecto de ley pretende también transferir al resto del Sistema Eléctrico, eufemismo que significa, de hecho, transferir esos costos adicionales, directa o indirectamente, a los consumidores y/o contribuyentes argentinos.
Y el proyecto acentúa ese rol distorsivo, al pretender con carácter obligatorio, que las “renovables amputadas” acaparen el 20 % del mercado argentino en 2025. Recuérdese que dados los bajos rendimientos de esas generadoras eólicas, solares y similares, en ese contexto de “obligatoriedades”, la Potencia Instalada nominal de dichas generadoras deberá ser mucho mayor, para cumplir las leoninas imposiciones legales. Excepto las eólicas patagónicas, con rendimientos aceptables (pero no exentos de bemoles considerables), la experiencia demuestra que las mismas eólicas radicadas en otros lugares, y otras “renovables…” en general, tienen muy bajos rendimientos. Traducido, generan muy poco en función de la Potencia Nominal Instalada.
Para agravar más aún el cuadro precedentemente descripto, considérese que en esos cálculos solo se consideró el exiguo incremento del consumo que los considerandos de la ley tomaron como válido, pero los datos de la realidad (no los de los sesgados informes del ultra ecologismo asociado a los vendedores de eólicas y solares), indican que el crecimiento anual esperable será de al menos un punto porcentual anual acumulativo más. Con ello, los requerimientos de inversiones en eólicas y solares que serían obligatorias en “virtud” de la ley tramitada, serían mayores aún, aumentando costos, erogaciones en subsidios y otras erogaciones varias en interconexiones, nuevas usinas térmicas como sustento de las “renovables amputadas”, etc.
Pretender hacer obligatoria y prioritaria la generación de energía eléctrica más costosa y menos eficiente, es una aberración, solo compatible con el cerrado adoctrinamiento ecologista fundamentalista, de corte ultra montano, del que se valen los vendedores de esas ineficientes fuentes de generación.
Hacer cargar los costos de esa ineficiencia, al Tesoro Nacional, a los grandes usuarios, al resto de los usuarios en forma directa o indirecta, y de última a todo el pueblo argentino, es un postulado aberrante, solo concebible por parte de personas muy poco informadas, que “compran” las verdades a medias y falsedades del ecologismo cavernario, por los militantes adoctrinados con ceguera de esos movimientos pseudo ecologistas, así como por los que de un modo u otro participan del negocio de vender al como sea las ineficientes “energías renovables”, asociados a las cuales –indirecta pero claramente- están los intereses de quienes venden centrales termoeléctricas y de las petroleras transnacionales que de ese modo se aseguran mercado creciente, ante la dependencia extrema de las eólicas y solares, respecto a centrales convencionales para que sirvan de soporte técnico (o respaldo “en caliente” –en marcha-), que cubran los baches de sucesivas paradas imprevistas y nunca programables, así como las irregularidades de frecuencia y voltaje que caracterizan negativamente a esas problemáticas fuentes de generación que son las “renovables amputadas”.
La sumatoria de ventajas leoninas que pretende instalar el proyecto de ley en beneficio de unos pocos, es totalmente incompatible con las pobres prestaciones de las ”renovables amputadas”; y tendrá efectos negativos en la Economía Argentina, al provocar fugas de divisas ante las previsibles e innecesarias masivas importaciones de equipos y accesorios –libres de todo gravamen-, así como las erogaciones en el exterior, al provocar de hecho mayores consumos de combustibles fósiles, que hoy y posiblemente por algunos años tendrán un fuerte porcentaje de importaciones, por lo que todo incremento en el consumo ocasionado por las termoeléctricas, inducido a la vez por las “renovables amputadas”, provocará linealmente incrementos en las operaciones de importaciones de combustibles, ocasionando erogaciones de valiosas divisas, tan necesarias para fines más positivos y con reales efecto multiplicadores positivos,
no como en este caso, en el cual esas divisas se dilapidarán irremediablemente fuera de nuestras fronteras.
Por otra parte, si se lograran concretar masivas inversiones (de equipos importados) eólicas en La Patagonia, un elevado costo adicional que será consecuencia directa de esa irracional política de promoción a ultranza de las eólicas y solares, será la necesidad de reforzar no solo el parque de generación termoeléctrico, en inmediaciones de las eólicas, sino también en tal caso resultará necesario y muy costoso reforzar fuertemente los Sistemas de Transmisión, en grandes distancias, pues resulta muy dudoso que estén diseñados y sean aptos para semejante sobrecarga adicional, en los elevados volúmenes que el proyecto de ley pretende instaurar como de obligatorio cumplimiento.
Entiéndase bien, como las únicas instalaciones capaces de producir grandes volúmenes de energía eléctrica, en el corto plazo, -entre las “renovables amputadas”, son las eólicas patagónicas (los aportes de las solares son insignificantes y de muy baja eficiencia, e incluso las eólicas en otros puntos de nuestra geografía no han demostrado rendimientos relativamente altos como los patagónicos), y las otras tecnologías de “renovables amputadas” son muy inmaduras {hidrógeno, geotermia, etc.}, o de largos plazos de ejecución {mareomotriz}, y las hidroeléctricas que “aceptan” de hasta 30 MW son pequeñas; es previsible que el grueso de las inversiones deba recaer en La Patagonia, y en particular en Chubut, que según estudios tiene un potencial de vientos considerable. Pero el mercado consumidor para esos grandes volúmenes de energía no está en La Patagonia, y trasladar esas grandes masas de fluido eléctrico, requeriría instalaciones de Transmisión muy reforzadas, respecto a la trabajosamente conseguida interconexión. ¿Quién se hará cargo de esos elevados costos adicionales, y a título de que, el país deberá ser condenado a financiar desmesuradamente a generaciones no eficientes, como la eólica?
Deben tenerse en cuenta los múltiples efectos económicos negativos que son esperables, si se sanciona la cuestionada ley.
- Aumento sideral de las importaciones de equipos eólicos y solares.
- Aumento de los consumos de combustibles para usinas termoeléctricas, que deberán instalarse como reservas operativas “en caliente”, para las inestables e intermitentes “renovables amputadas”.
- Con los puntos precedentes, incidencias negativas en la Balanza Comercial, y sus correlaciones negativas en la Balanza de Pagos, cuyos saldos positivos son esenciales para el modelo económico aplicado desde 2003.
- Aumento enorme de los fondos a pagarse en concepto de subvenciones, operando negativamente en la ecuación fiscal, muy perjudicial en una coyuntura en la cual resulta evidente que deben encontrarse los caminos para ir reduciendo los muy elevados subsidios al Sector Energético, que resultaron claves para estimular aumentos de la producción, pero que hoy es necesario disminuir.
- Entorpecimientos legales a factibles instalaciones de usinas mucho más económicas, provocados por la cláusula que pretende instaurar un absolutismo prebendario en favor de las “eólicas amputadas”, sin importar nada los costos reales de la energía y sus consecuencias sobre toda la economía.
- Aumentos de los costos operativos de los “grandes consumidores”, lo cual provocará inflación, aumento del “costo argentino”, pérdida de competitividad de nuestra economía, y una absurda subvención de todos los argentinos, en beneficio de un puñado de importadores y otros vinculados al negocio de instalaciones masivas de eólicas y solares.
El amañado concepto de “feed in tariff” (alimentados en tarifas), es otro de los que por la fuerza de las repeticiones pretende imponer el ultraecologismo, en este caso utilizando supuesta “terminología técnica”, que en rigor no es más que un anglicismo que oculta malamente un criterio rebuscado de pretender imponer tarifas subsidiadas, a contrapelo de toda lógica socio económica, en beneficio sectorial de los comercializadores de equipos eólicos y solares.
Poner como ventaja supuesta, que “lo que se pague, se pagará en pesos” (frase conceptual, no textual), es otra falsedad, pues el proyecto promociona las importaciones masivas de equipos y accesorios, e indirectamente provocará incrementos de las importaciones de combustibles.
ASPECTOS ESTRATÉGICOS QUE OMITE O TERGIVERSA EL CONTROVERSIAL PROYECTO DE LEY GUINLE.
Restarle competitividad a la economía argentina, al imponerle costos mucho mayores, cuyo techo no se especifica, y hacer depender en buena medida al Servicio Eléctrico de generadoras que crónicamente adolecen de marcada intermitencia y de problemas serios de frecuencia y de tensión, además de obligar a realizar muy costosas inversiones en infraestructura al solo efecto de satisfacer los requerimientos que sobrevendrían si se aprobara el paquete de ventajas prebendarias para las eólicas y solares (y eventualmente otras), representa un muy nefasto conjunto de severos condicionantes negativos, que perjudicarían –de ser aprobado- todo el desenvolvimiento socio económico argentino. ¡Y todo, en los hechos, para favorecer específicos intereses sectoriales, que poco o nada aportarán al auténtico desarrollo nacional, pues además de todos esos factores negativos apuntados, la norma legal se orienta a favorecer importaciones masivas de equipos y accesorios vinculados a las generaciones de las “renovables amputadas”!
Incluso, tal como está redactado, el proyecto de ley entorpecerá inversiones genuinas, mucho más eficientes y de mayores efectos multiplicadores, como posibles y muy necesarias inversiones en centrales hidroeléctricas y nucleares, que serán desalentadas por la sumatoria de ventajas y privilegios muy exagerados, que la norma en discusión pretende instaurar.
Dudosos beneficios, y muy claros y serios perjuicios, serían las consecuencias directas de la aprobación del proyecto de ley.
Queda muy en claro, que para su sesgada redacción, el autor del proyecto y quienes lo secundaron, solo escucharon una campana, la de los vendedores, importadores y otros vinculados con las instalaciones de equipos eólicos y solares. Eso no implica mala fe, pero si falta de competencia y conocimientos en la materia legislada.
No consta que hayan pedido opiniones técnicamente fundadas, a organismos técnicos y científicos, de probada capacidad e indudable estatura de probidad, como los que existen en nuestro país, que hubieran brindado otra óptica, sin duda muy diferente, a la aportada por los sectores del ultra ecologismo con libretos foráneos, y los comercializadores de equipos de “renovables amputadas”.
Los perjuicios que la aprobación de la ley, con las desmesuradas ventajas y “obligatoriedades” desmesuradas a favor de las “renovables amputadas”, pueden llegar a entorpecer o incluso paralizar proyectos estratégicos, como la instalación del Reactor CAREM en Formosa, eventualmente otros reactores similares en otros puntos de nuestra geografía; y lo mismo respecto a diversos proyectos hidroeléctricos que Argentina tiene planificados, y cuyas concreciones nuestro país necesita.
Expresar que con la aplicación de la ley, se conseguirán un menor costo de la energía, independencia económica y geopolítica, no es más que un enunciado de “buenas intenciones” que esconde falsedades gruesas e indefendibles.
CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
http://caoenergia.blogspot.com.ar/
jueves, 12 de marzo de 2015
SIRIA Y UCRANIA NO ESTÁN LEJOS – VENEZUELA ES LA EXCUSA, NO ES EL OBJETIVO.
Los fuertes y profundos reacomodamientos del tablero geopolítico mundial, están provocando afloramientos de nuevas doctrinas o de versiones renovadas (o profundizadas o directamente descarnadas), de viejas prácticas colonialistas y de diversas presiones de todo tipo.
Tal como interpreté en mi libro “1800-2100 = Del Colonialismo Decimonónico al Neocolonialismo del Siglo XXI” (http://caoenergia.blogspot.com.ar/), los muy rápidos cambios operados en el tablero del Poder Mundial, han hecho reverdecer viejos esquemas de intervenciones directas, sin tapujos ni solapamientos; simple fuerza bruta, desembozadamente aplicada por las Potencias Neocolonialistas –EEUU, Gran Bretaña y Francia, a partir del comienzo del hoy fenecido Mundo Unipolar, o si se quiere, desde lo que se considera con debidos fundamentos, el verdadero comienzo del “siglo XXI largo”, cuyas pautas arrancan en 1989-1990.
Aquel Mundo Unipolar duró muy poco, cambiando al Mundo Multipolar de hoy, que a la par (o ya superando en varios aspectos) a las Potencias Tradicionales del “Mundo Occidental” del Eje Atlántico –EEUU-UE-, mas Japón y los aliados menores; hoy ve surgir con fuerza (o renacer, según el caso) a los nuevos actores de los BRICS, y otros bloques regionales-continentales, como lo son Mercosur, Unasur y Celac.
Es El Poder, a secas, lo que está en juego; y para nuestras naciones de Íbero América y El Caribe, es la palpable capacidad de autodeterminación, o como alternativa no deseada, volver al triste papel de patio trasero, tanto de EEUU como de la UE.
Más claramente, hoy las únicas potencias con capacidades económicas-tecnológicas y poder de disuasión bélico considerable, para poder resistir por si mismas los embates cada vez más claros de las Potencias Hegemónicas Tradicionales, son Rusia, China e India. Y no por casualidad acordaron amplias acciones estratégicas en común, formando un mega bloque de poder alternativo, plantado firmemente en el corazón de Asia y sus proyecciones naturales a Europa Oriental y El Ártico.
Analizando la realidad geopolítica con rigurosidad, es imprescindible evaluar el contexto sin las ataduras mentales que la colonización mental impuso a unos cuantos “analistas” superficiales, o simplemente mercenarios; y sin los severos condicionamientos negativos que los variados cursos de la Escuela de las Américas e instituciones similares o vinculadas, impusieron a nivel de tabla rasa (o cerebros refritados, perdónese la expresión tan gráfica), a muchos componentes de las fuerzas armadas y de seguridad de los países de nuestra región.
En esos sectores colonizados mentales (viejo tema, magistralmente tratado por Jauretche, Methol Ferré y otros cerebros lúcidos de nuestra Patria Grande), persisten condicionamientos severos, que de hecho los subordinan a pautas largamente instaladas por persistentes y sutiles técnicas de control mental, maleables y manejables por distorsiones y manipulaciones del poder mediático, del “pensamiento políticamente correcto”, de mensajes insidiosos de operadores de las redes sociales, e incluso de factores de poder que no permiten modificar conceptos preestablecidos y pautas de conducta, condicionados a favor de los intereses extranjeros, hoy mutados en poderes neocoloniales.
Sin esas ataduras mentales, un análisis geopolítico riguroso muestra con claridad, que hoy no existe en nuestra mega región de Unasur y Celac, ningún conflicto geopolítico explícito o latente, con la triada rectora del BRICS (Rusia-China-India), como sí existen en cambio con las potencias de la triada tradicional de la Comisión Trilateral, en particular con EEUU y la Unión Europea, las cuales han evidenciado agresiones y amenazas explícitas, y un sinnúmero de acciones encubiertas o semi encubiertas; estas últimas perpetradas por diferentes actores, algunos aparentemente insólitos (para personas no avisadas en el tema) como el accionar perversamente negativo de varias ONGs extranjeras y sus filiales y asociados locales, de tipo “ecologista”, “indigenista”, “derecho humanista”, etc.
Consecuentemente, no solo son válidos sino básicamente muy positivos como factores de nivelación de la balanza del poder, los acuerdos estratégicos rubricados por varios de nuestros países con Rusia y China, eventualmente otros que puedan ampliarlos, y convenios de cooperación y/o acuerdos de similares tenores con India.
Las acciones de desestabilización, que atacan básicamente a Venezuela, Brasil y Argentina (del tipo encuadrado dentro de las “guerras blandas”) para debilitar las gobernabilidades y provocar cambios de gobiernos favoreciendo a personeros del neoliberalismo; se centran hoy en nuestros tres países, no por ser “amenazas” para nadie, sino por constituir los tres la base principal de sustentación de nuestros organismos regionales, imbuidos de políticas autónomas y soberanas.
En el caso de Venezuela, la violencia es mucho más explícita y continuada, en un proceso de desgaste, que busca la ingobernabilidad total y el lograr el descontento masivo de su población. Incluso, algunos voceros del poder duro de “los halcones” de EEUU, sin eufemismos amenazan con una intervención militar directa “en Venezuela y otros Estados díscolos” de Íbero América y de todo el mundo. En esa misma línea de acción, están las medidas crecientemente agresivas, tomadas por la Administración Obama, pretextando absurdas “amenazas” supuestas de la pacífica Venezuela, para EEUU.
Incluso la insólita “exigencia” de EEUU, de evitar la participación de la Unasur y la Celac, en el conflicto hoy centrado en lo diplomático, muestra el rol excluyentemente imperial, que sin ningún recato, muestra esa potencia.
Además del largo rosario de invasiones a escala planetaria, perpetrados por EEUU y sus aliados/subordinados, y de la explícita doctrina de “defensa” (léase de agresión) que reelaboró EEUU, que contempla un cuadro de guerra permanente, en diferentes escenarios mundiales, con un auto arrogado rol y supuesto derecho supremo de intervención donde esa potencia crea conveniente; resulta muy evidente que los procesos de “subversiones de color” devenidas prontamente en procesos bélicos de gran intensidad, como los que hoy padecen Siria y Ucrania, lamentablemente no están muy lejos de la amenazante realidad que impúdica e impiadosamente se cierne sobre nuestras fronteras.
Con toda la enorme importancia geopolítica que tiene el hermano país caribeño, el objetivo principal no es cambiar su gobierno orgullosamente independiente (más allá de errores y aciertos, y que se coincida o no con su declamado socialismo), ni tampoco dominar a voluntad sus riquísimas reservas de hidrocarburos. ¡No!, el objetivo real es volver a “poner en caja” retrotrayéndonos
al perimido rol de patrio trasero a Sudamérica toda, y al mega contexto de la Celac. Y para eso, quebrar las políticas autónomas e independientes de Argentina y Brasil, son objetivos claves de la potencia hegemónica continental, hoy devenida en discutida y erosionada potencia planetaria.
Para añadir impredecibles dosis de irracionalidad y de reales peligros geopolíticos a escala mundial, varios analistas internacionales de reconocida idoneidad y notable profundidad de pensamiento, como Noam Chomsky, Lyndon LaRouche, Alexander Dugin, Miguel A. Barrios, y otros, alertaron acerca de los peligros que la desesperación ante la pérdida progresiva y acelerada del Poder Real, pueden suscitar en las dirigencias ultra reaccionarias de EEUU (y sus aliados), que han dado muestras de pretender frenar el deterioro en base a sucesivas guerras y agresiones políticas, económicas y culturales; pudiendo incluso tensar la cuerda al punto tal de poner el escenario global en la antesala directa de una conflagración total, que incluiría –aterradoramente- armas nucleares, químicas, biológicas, e incluso alteraciones programadas del clima; todo ello con perfiles grotescos que llegan a lo apocalíptico.
La ya cantada pérdida de hegemonía del dólar y los deterioros de los poderes financieros transnacionales, ante una crisis económica que ellos mismos provocaron, son factores que agregan imprevisibilidad a todo el ya muy conflictivo contexto.
En ese dantesco panorama de amenazantes realidades, la Unasur y la Celac, deben urgentemente reforzar sus capacidades de defensa integral (que no pasan solo por lo militar).
Y para Argentina en particular, resulta de urgente necesidad recuperar nuestra capacidad de disuasión militar, para lo cual elementales reglas de geopolítica aplicada, indican la inconveniencia de seguir dependiendo de tecnologías, insumos y otras dependencias de hecho, de material bélico estadounidense en particular y de miembros de la OTAN en general, dados sus roles agresivos en contra de nuestra soberanía y nuestros derechos.
Por ello, sin perjuicio de apostar fuertemente a los desarrollos industriales y tecnológicos propios, es una indelegable prioridad contar con elementos de defensa dotados de tecnologías avanzadas. Claramente, descartados como
proveedores no confiables de sistemas defensivos, tanto EEUU como Europa y otros aliados menores; las opciones pasan hoy por Rusia y China; potencias no solo de primer nivel tecnológico, sino con buena predisposición manifiesta a equiparnos, y con quienes no nos separan conflictos geopolíticos ni territoriales; las que adicionalmente, tratados mediante, pueden ser nuestros reaseguros y respaldos –con mutuos intereses positivos entre nuestro país y esas dos potencias-, ante las potenciales y nada improbables agresiones latentes de las ya mencionadas potencias neocolonialistas del siglo XXI.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
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