UN JUICIO CON FUERTE TUFO A PRESIONES GEOPOLITICAS
Las potencias neocolonialistas del siglo XXI (a las que precisé en el libro respectivo de NEOCOLONIALISMO DEL SIGLO XXI), redefinieron y perfeccionaron con cierta sutileza, las técnicas de presiones, amenazas y agresiones, de sus objetivos de expansión y/o dominación, las que solo en última instancia o contra objetivos de manifiesta debilidad o incapacidad de defensa militar, apelan a la fuerza bruta.
Dentro de las múltiples metodologías de agresiones a países que se busca dominar o incluso desguazar (como sucedió con Yugoeslavia, Libia, Iraq, los del estratégico Cuerno de África, entre otros, y como claramente buscan perpetrar en Argentina), las guerras híbridas pasan a ser una mixtura cambiante de diversos tipos de agresiones de relativo bajo perfil, contando como siempre con la alternativa brutal y descarnada de la agresión militar directa, al viejo estilo de la diplomacia del garrote.
Una de las herramientas perfeccionadas dentro del abanico de agresiones de las guerras híbridas, son las fortísimas presiones del previamente cooptado y amenazado Poder Judicial; con el previo y constante martillar de los medios de comunicación concentrados al servicio del establishment; a lo que se le agregan las acciones de zapa de aprietes, amenazas, carpetazos e incluso agresiones directas semi encubiertas de servicios de inteligencia nacionales y muy posiblemente del extranjero; todo bajo las directivas del poder político ya severamente dictatorial, pero revestido de formalidades democráticas, como para salvar en parte las apariencias. Sobrevolando todos esos operativos, estarían las precisas directivas y las presiones y ayudas, suministradas por estamentos diplomáticos, mediáticos, de ONGs y fundaciones “democráticas” creadas al efecto, y seguramente otros en las sombras, respondiendo a intereses neocolonialistas que operan a escala planetaria.
Las tácticas de agresiones mediante “lawfare” (guerra jurídica), fogoneada fuertemente por mercenarios de la (in)comunicación y los medios concentrados, además de fortísimas campañas de desprestigio contra líderes de orientaciones nacionales y populares, instaladas por los accionares combinados de servicios secretos y campañas de difusión muy agresivas, con los agregados de acciones violentas puntuales desestabilizadoras, y los miembros ultra conservadores o mercenarios del Poder Legislativo, tuvieron resultados contundentes para cambiar muy acentuadamente el perfil político de varios países de Sudamérica.
El montaje de causas judiciales, sin importar sus fundamentaciones o endebleces insalvables, se aplicó con ferocidad en Ecuador y Brasil, con resultados contundentes para cambiar el perfil político, con un giro total hacia gobiernos neoliberales, alineados bajo el poder de los Atlantistas y el mega sector financiero transnacional.
En Argentina, el “periodismo de guerra” (como lo definió el “periodista estrella” del grupo Clarín Julio Blanck), ajustadamente permitió el acceso al poder al neoliberalismo macrista y su posterior nuevo triunfo en las elecciones de medio término, en un acceso desembozado de los “dueños del poder” oligárquico y antinacional; solo ignorado por los muy desinformados crónicos.
Uno de los factores que definió el ajustado triunfo electoral de los neoliberales, fue el voto de la familia militar liberal, en una de las contradicciones más groseras, habida cuenta que predican “amor a la patria” y apoyan un modelo claramente antinacional y muy destructivo. Todo un oxímoron de manual, con largas décadas de confusiones mentales machaconamente instaladas.
Bajo el poder de este gobierno neoliberal, sustentado en base a carpetazos y golpes de chequera para alinear a potenciales díscolos (gobernadores, legisladores pseudo opositores, la CGT, periodistas, etc.), no solo se destruyó la economía y el tejido social, sino también se pisotearon principios esenciales de la Política Exterior Argentina, entre ellos el de No Intervención en Otros Estados, y todas las muchas acciones y principios mantenidos para seguir manteniendo nuestros indudables derechos sobre Las Malvinas, los otros dos conjuntos insulares australes, el Mar Argentino, e incluso La Antártida Argentina.
Por supuesto, el gobierno entreguista actual, recibe las felicitaciones y apoyos de Trump y de otros líderes de potencias que festejan el retroceso argentino a estadios socio económicos de país estancia, del siglo XIX; eso como antesala del posterior desguace nacional, que es el verdadero propósito de este gobierno CEOcrático neoliberal, dócil a sus mandantes del exterior; destino ese de la descomunal sangría de divisas perpetrada con premeditación y alevosía, con su contracara del brutal endeudamiento externo que nos ata a los dictados de los acreedores.
En ese sentido, no pueden sorprender las acciones emprendidas para montar al como sea, el juicio oral y público, contra la líder política con mayor intención de voto y más fuerte inserción popular, la hoy Senadora Cristina Fernández de Kirchner; instalado ese operativo y la montaña de procesos montados por el muy dudosamente ecuánime juez Bonadío; todo ello con evidentes presiones políticas y mediáticas sobre toda la estructura judicial nacional, incluyendo su más alto estamento.
Es que sin duda, un muy posible triunfo de la más fuerte coalición básicamente peronista, es previsible que significaría un cambio profundo en la política económica y un giro acentuado en política exterior, respecto a la actual ignominiosa subordinación complacientemente asumida respecto a las Potencias Atlantistas –en particular las Neocolonialistas-, y el Poder Financiero Especulador Transnacional.
Por todo ello, el juicio oral implementado a presión con inusitada rapidez y con la “inusual” postura de la Corte Suprema de Justicia; además de la catarata de procesamientos incluso insólitos, montados con gran montaje mediático, tienen sin duda un muy fuerte tufo de injerencias de tipo geopolítico, implementadas para evitar al como sea, que Argentina logre salirse una vez más de las cadenas del neoliberalismo tan destructivo como apátrida.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
viernes, 24 de mayo de 2019
martes, 14 de mayo de 2019
DESTROZAR LA INDUSTRIA Y LA TECNOLOGIA NACIONAL ES MATAR NUESTRO FUTURO
En clara continuación del desguace industrial y de los ahogos financieros a los Entes Tecnológicos, que impiadosamente perpetró la siniestra dupla Videla – Martínez De Hoz con los “proceseros” (profundizando viles tareas de los fusiladores de 1955 y los golpistas de 1962), siguiendo las políticas destructivas y apátridas de los neoliberales noventistas, en la actualidad el poder en las sombras representado por el macrismo (como mero mascarón de proa –utilizado y descartable- del “Círculo Rojo” {*} y de los poderes financieros transnacionales), claramente busca arrasar con toda la Industria Argentina, y tirar despectivamente por la borda (como si fueran desechos despreciables), todos los destacados e importantes logros que consiguió el desarrollo tecnológico argentino.
Como varios analistas geopolíticos coincidimos en fundamentar, el objetivo de máxima del gobierno CEOcrático actual, es lisa y llanamente la disolución nacional; siendo también evidente que de mínima buscan llevarnos a los empujones y presiones de todo tipo, a aquella Argentina del feudalismo campero oligárquico, instaurado por el operador al servicio británico Bartolomé Mitre.
“Don Bartolo” fue el degollador de federales y genocida del Paraguay, montando un poder oligárquico concentrado y excluyente, de economía primaria, que con matices se mantuvo incólume hasta que trabajosamente, y luego de varias revoluciones previas, surgió con fuerza el yrigoyenismo, movimiento político que en el tamiz de la historia, resultó el prolegómeno del peronismo.
Los iniciadores de la clase oligárquica mega terrateniente de la Pampa Húmeda, se subordinaron gustosamente a operar como vasallos del Imperio Británico, y adoptando sin cortapisas el liberalismo económico y sus falsas “leyes” económicas, tomaron a rajatabla el principio de la división internacional del trabajo, centrado en la “nación – taller del mundo” (Gran Bretaña) y los restantes países y colonias, dedicados exclusivamente a aquellas producciones de materias primas, para las que –supuestamente- estaban predispuestos por “mejores condiciones naturales”.
Esa falsedad ideológica que sustentó el excluyente poderío británico, funcionó a escala planetaria durante aproximadamente un siglo, desde la eclosión de la Revolución Industrial (alrededor de 1770), hasta que se produjo la Segunda Revolución Industrial, protagonizada por los Estados “indóciles” a las doctrinas liberales, resultando ello en las primeras experiencias exitosas de un proceso que nuestro compatriota y experto en Geopolítica Gullo Amodeo definió como
“Insubordinación Fundante”; principio desarrollado desde la Economía por Aldo Ferrer. Proteccionismo a las industrias y al mercado interno, desarrollo de la marina mercante, activa participación estatal para promover el desarrollo
industrial y tecnológico, defensa activa de los sectores estratégicos de la economía nacional, y protección social a la propia población, fueron los ejes comunes de las nuevas potencias industriales – tecnológicas (EEUU, Alemania, Bélgica, Francia y
Japón), que aproximadamente desde 1870 rompieron el monopolio británico en esos tan importantes sectores de la economía; y ya a comienzos del siglo XX disputaban exitosamente a los británicos el mercado mundial de bienes industriales, siendo entonces ya nuevas potencias de relevancia geopolítica regional o mundial.
Encerrada en su anglofilia recalcitrante y su soberbia con muchos componentes clasistas y racistas, la oligarquía bonaerense -con sus prolongaciones en las provincias-; no se percató que la realidad mundial cambiaba rápidamente, y que el modelo agroexportador, inicialmente con condiciones mundiales muy favorables, iba siendo acotado por las transformaciones geopolíticas y las modificaciones en los términos del intercambio. Tampoco la oligarquía vacuna entendió nunca (o no le importó nada) la tremenda importancia estratégica que significa contar con industrias y desarrollos tecnológicos propios.
Traducido al castizo simple, el deterioro de los términos del intercambio (estudiado después por el argentino Raúl Prebisch) significaba que desde comienzos del siglo XX la bonanza en los precios de los productos primarios llegaba a su fin, y que cada vez debíamos entregar más volúmenes de materias primas por igual cantidad de bienes industriales y tecnológicos.
Aceptada a regañadientes la elemental industrialización que fue consecuencia de la primera guerra mundial, entonces los sectores oligárquicos y ultra conservadores crearon la artificiosa diferenciación entre “industrias naturales” (las que procesan materias primas comestibles y textiles), a las que toleraron; y las ”industrias artificiales”, de mayores complejidades tecnológicas y
de mayores valores agregados, como las metalúrgicas, metalmecánicas, eléctricas y químicas. Estas últimas fueron denostadas y combatidas por los ideólogos del liberalismo recalcitrante, pues aunque sea intuitivamente sabían que eran la base de un gran desarrollo industrial, que cambiaría profundamente para bien la realidad social y económica argentina, poniendo en jaque a sus privilegios de clase.
Tan cerrados y carentes de toda proyección de soberanía y grandeza
nacional, eran los criterios de los personeros del ultra conservadurismo, que entre otras frases aberrantes, Federico Pinedo llegó a afirmar muy orondo que la población argentina no debía pasar los 10 millones, para mantener la relación de 4 vacas por habitante. ¡Importaban más los vacunos que los compatriotas! Y ni pensar en producir más, diversificando. Todo se centraba en mantener cristalizado el statu quo, con el predominio de la “oligarquía de la bosta” (genial definición de Jauretche), y la subordinación en la miseria de la mayoría de los argentinos, incluso sin atender a la debida ocupación territorial, que debió ser prioridad geopolítica.
¡Claro que la soberanía no es virtud valorada por los oligarcas, que son apátridas por definición, al menos en Argentina!
Pero hubo cambios forzados por las modificaciones geopolíticas mundiales, como la provocada por la crisis económica mundial de 1929, y las dos guerras mundiales.
A regañadientes, el gobierno fraudulento y oligárquico de la década infame (1930-1943), tuvo que aceptar el crecimiento industrial, que incluso fue impulsado por inversiones de empresas de EEUU, Alemania y otros, que no pudieron ser contrarrestadas por el ya decadente poder del Imperio Británico y sus marionetas locales.
La oligarquía siguió odiando a la industria argentina, lo cual sociológicamente puede explicarse por ser un “mal ejemplo” para los trabajadores rurales, antes cosificados y carentes de todo derecho frente al poder feudal del “patrón de estancia”, definición que precisa la mentalidad de esa clase social, supuestamente casta superior.
Y el “mal ejemplo” estaba dado por los mucho mejores salarios y condiciones laborales de los obreros industriales, los beneficios sociales alcanzados desde la irrupción del peronismo (otro de los odios profundos de los oligarcas), y por la agremiación, que echó por tierra la totalmente inequitativa relación patrón – obrero individual.
Por esos egoístas y apátridas motivos, los golpes de Estado de 1955, 1962 y 1976, tuvieron perfiles claramente anti industriales (no se incluye al golpe de Estado de 1966, pues tuvo perfiles mezclados entre ultra liberales y sectores del Pensamiento Nacional).
Poco antes del golpe que derrocó a Frondizi, en una nada inocente visita “casual”, el príncipe Felipe de Edimburgo “recomendó” a Argentina “dedicarnos a lo que somos más eficientes” (o sea el modelo agropastoril primario y dependiente), “no gastando esfuerzos en otras actividades” (atacando el autoabastecimiento petrolero del desarrollismo, y la fuerte industrialización lograda por el peronismo, y acentuada –con otros enfoques- por Frondizi.
Después vendría la imposición a fuerza de bayonetas, del neoliberalismo, en el siniestro “proceso”, con las FFAA actuando de tropas de ocupación para que los operadores apátridas se dedicaran a endeudarnos irracionalmente, mientras a la vez destrozaban a la industria y frenaban casi todos los proyectos tecnológicos.
Excepto el breve interregno de Grinspun, en el alfonsinismo, siguieron manejando y destrozando el país, como continuación del “proceso”, durante la partidocracia cleptocrática en el período definido luego como el “noventismo”, exacerbado en el menemato y el delarruato, terminando esos desatinos culposamente premeditados, en la gigantesca crisis terminal de 2001-2002, de la cual casi de milagro emergimos, pese a que los personeros del establisment apostaban a un desastre generalizado (incluso una guerra civil o similar conflicto interno), para luego poder desguazarnos en varios paisitos irrelevantes y fácilmente manejables desde afuera (algo similar al “modelo yugoeslavo”).
Después de los doce años de economía keynesiana, con activo rol estatal, y una orientación fuertemente industrialista y de promoción del desarrollo tecnológico, en los cuales los indicadores macro económicos y macro sociales fueron ampliamente positivos (duplicación del PBI, entre otros logros, no exentos de errores por supuesto), y bajo un fortísimo operativo de guerra mediática (periodismo de guerra, dijo uno de los personeros de un medio concentrado), contando además con fuertes apoyos financieros del establishment (que según trascendió, incluyó dineros de los fondos buitres), el neoliberalismo en su versión más descarnada llegó al poder, dedicándose afanosamente a buscar la suma del poder público (interviniendo descaradamente en el Poder Judicial, presionando al Poder Legislativo y a las provincias, y al sector gremial, con el viejo método de látigo y chequera); y dedicándose con perversa intencionalidad, a endeudarnos desaforadamente, a destrozar la industria, denostar y asfixiar los entes tecnológicos, y a destrozar el empleo y el nivel real de los salarios; todo eso además de alinearnos de rodillas ante los mandatos de las potencias anglosajonas y sus socios atlantistas.
Además de atarnos a las cadenas de una deuda externa claramente
impagable, destrozando a la vez el empleo y el nivel real de salarios y jubilaciones, el hoy decadente neoliberalismo gobernante, se dedica con notable saña enmarcada en sonriente hipocresía, a destrozar sistemáticamente lo que aun queda de la antes poderosa industria, y a pulverizar todos los notables logros tecnológicos que habíamos logrado. Todo eso en un marco de pisoteo alevoso de las más elementales bases de soberanía, perpetrado con soberbia, premeditación y alevosía.
Todo eso equivale a matar nuestro futuro.
(*) Círculo Rojo es llamado el núcleo de poder económico – financiero y sus ramificaciones en la política, el Poder Judicial, el periodismo, economistas del establishment, militares y otros grupos de influencia, que desde la penumbra es el mentor y apoyo del poder oligárquico ultra conservador y neoliberal de Argentina.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
En clara continuación del desguace industrial y de los ahogos financieros a los Entes Tecnológicos, que impiadosamente perpetró la siniestra dupla Videla – Martínez De Hoz con los “proceseros” (profundizando viles tareas de los fusiladores de 1955 y los golpistas de 1962), siguiendo las políticas destructivas y apátridas de los neoliberales noventistas, en la actualidad el poder en las sombras representado por el macrismo (como mero mascarón de proa –utilizado y descartable- del “Círculo Rojo” {*} y de los poderes financieros transnacionales), claramente busca arrasar con toda la Industria Argentina, y tirar despectivamente por la borda (como si fueran desechos despreciables), todos los destacados e importantes logros que consiguió el desarrollo tecnológico argentino.
Como varios analistas geopolíticos coincidimos en fundamentar, el objetivo de máxima del gobierno CEOcrático actual, es lisa y llanamente la disolución nacional; siendo también evidente que de mínima buscan llevarnos a los empujones y presiones de todo tipo, a aquella Argentina del feudalismo campero oligárquico, instaurado por el operador al servicio británico Bartolomé Mitre.
“Don Bartolo” fue el degollador de federales y genocida del Paraguay, montando un poder oligárquico concentrado y excluyente, de economía primaria, que con matices se mantuvo incólume hasta que trabajosamente, y luego de varias revoluciones previas, surgió con fuerza el yrigoyenismo, movimiento político que en el tamiz de la historia, resultó el prolegómeno del peronismo.
Los iniciadores de la clase oligárquica mega terrateniente de la Pampa Húmeda, se subordinaron gustosamente a operar como vasallos del Imperio Británico, y adoptando sin cortapisas el liberalismo económico y sus falsas “leyes” económicas, tomaron a rajatabla el principio de la división internacional del trabajo, centrado en la “nación – taller del mundo” (Gran Bretaña) y los restantes países y colonias, dedicados exclusivamente a aquellas producciones de materias primas, para las que –supuestamente- estaban predispuestos por “mejores condiciones naturales”.
Esa falsedad ideológica que sustentó el excluyente poderío británico, funcionó a escala planetaria durante aproximadamente un siglo, desde la eclosión de la Revolución Industrial (alrededor de 1770), hasta que se produjo la Segunda Revolución Industrial, protagonizada por los Estados “indóciles” a las doctrinas liberales, resultando ello en las primeras experiencias exitosas de un proceso que nuestro compatriota y experto en Geopolítica Gullo Amodeo definió como
“Insubordinación Fundante”; principio desarrollado desde la Economía por Aldo Ferrer. Proteccionismo a las industrias y al mercado interno, desarrollo de la marina mercante, activa participación estatal para promover el desarrollo
industrial y tecnológico, defensa activa de los sectores estratégicos de la economía nacional, y protección social a la propia población, fueron los ejes comunes de las nuevas potencias industriales – tecnológicas (EEUU, Alemania, Bélgica, Francia y
Japón), que aproximadamente desde 1870 rompieron el monopolio británico en esos tan importantes sectores de la economía; y ya a comienzos del siglo XX disputaban exitosamente a los británicos el mercado mundial de bienes industriales, siendo entonces ya nuevas potencias de relevancia geopolítica regional o mundial.
Encerrada en su anglofilia recalcitrante y su soberbia con muchos componentes clasistas y racistas, la oligarquía bonaerense -con sus prolongaciones en las provincias-; no se percató que la realidad mundial cambiaba rápidamente, y que el modelo agroexportador, inicialmente con condiciones mundiales muy favorables, iba siendo acotado por las transformaciones geopolíticas y las modificaciones en los términos del intercambio. Tampoco la oligarquía vacuna entendió nunca (o no le importó nada) la tremenda importancia estratégica que significa contar con industrias y desarrollos tecnológicos propios.
Traducido al castizo simple, el deterioro de los términos del intercambio (estudiado después por el argentino Raúl Prebisch) significaba que desde comienzos del siglo XX la bonanza en los precios de los productos primarios llegaba a su fin, y que cada vez debíamos entregar más volúmenes de materias primas por igual cantidad de bienes industriales y tecnológicos.
Aceptada a regañadientes la elemental industrialización que fue consecuencia de la primera guerra mundial, entonces los sectores oligárquicos y ultra conservadores crearon la artificiosa diferenciación entre “industrias naturales” (las que procesan materias primas comestibles y textiles), a las que toleraron; y las ”industrias artificiales”, de mayores complejidades tecnológicas y
de mayores valores agregados, como las metalúrgicas, metalmecánicas, eléctricas y químicas. Estas últimas fueron denostadas y combatidas por los ideólogos del liberalismo recalcitrante, pues aunque sea intuitivamente sabían que eran la base de un gran desarrollo industrial, que cambiaría profundamente para bien la realidad social y económica argentina, poniendo en jaque a sus privilegios de clase.
Tan cerrados y carentes de toda proyección de soberanía y grandeza
nacional, eran los criterios de los personeros del ultra conservadurismo, que entre otras frases aberrantes, Federico Pinedo llegó a afirmar muy orondo que la población argentina no debía pasar los 10 millones, para mantener la relación de 4 vacas por habitante. ¡Importaban más los vacunos que los compatriotas! Y ni pensar en producir más, diversificando. Todo se centraba en mantener cristalizado el statu quo, con el predominio de la “oligarquía de la bosta” (genial definición de Jauretche), y la subordinación en la miseria de la mayoría de los argentinos, incluso sin atender a la debida ocupación territorial, que debió ser prioridad geopolítica.
¡Claro que la soberanía no es virtud valorada por los oligarcas, que son apátridas por definición, al menos en Argentina!
Pero hubo cambios forzados por las modificaciones geopolíticas mundiales, como la provocada por la crisis económica mundial de 1929, y las dos guerras mundiales.
A regañadientes, el gobierno fraudulento y oligárquico de la década infame (1930-1943), tuvo que aceptar el crecimiento industrial, que incluso fue impulsado por inversiones de empresas de EEUU, Alemania y otros, que no pudieron ser contrarrestadas por el ya decadente poder del Imperio Británico y sus marionetas locales.
La oligarquía siguió odiando a la industria argentina, lo cual sociológicamente puede explicarse por ser un “mal ejemplo” para los trabajadores rurales, antes cosificados y carentes de todo derecho frente al poder feudal del “patrón de estancia”, definición que precisa la mentalidad de esa clase social, supuestamente casta superior.
Y el “mal ejemplo” estaba dado por los mucho mejores salarios y condiciones laborales de los obreros industriales, los beneficios sociales alcanzados desde la irrupción del peronismo (otro de los odios profundos de los oligarcas), y por la agremiación, que echó por tierra la totalmente inequitativa relación patrón – obrero individual.
Por esos egoístas y apátridas motivos, los golpes de Estado de 1955, 1962 y 1976, tuvieron perfiles claramente anti industriales (no se incluye al golpe de Estado de 1966, pues tuvo perfiles mezclados entre ultra liberales y sectores del Pensamiento Nacional).
Poco antes del golpe que derrocó a Frondizi, en una nada inocente visita “casual”, el príncipe Felipe de Edimburgo “recomendó” a Argentina “dedicarnos a lo que somos más eficientes” (o sea el modelo agropastoril primario y dependiente), “no gastando esfuerzos en otras actividades” (atacando el autoabastecimiento petrolero del desarrollismo, y la fuerte industrialización lograda por el peronismo, y acentuada –con otros enfoques- por Frondizi.
Después vendría la imposición a fuerza de bayonetas, del neoliberalismo, en el siniestro “proceso”, con las FFAA actuando de tropas de ocupación para que los operadores apátridas se dedicaran a endeudarnos irracionalmente, mientras a la vez destrozaban a la industria y frenaban casi todos los proyectos tecnológicos.
Excepto el breve interregno de Grinspun, en el alfonsinismo, siguieron manejando y destrozando el país, como continuación del “proceso”, durante la partidocracia cleptocrática en el período definido luego como el “noventismo”, exacerbado en el menemato y el delarruato, terminando esos desatinos culposamente premeditados, en la gigantesca crisis terminal de 2001-2002, de la cual casi de milagro emergimos, pese a que los personeros del establisment apostaban a un desastre generalizado (incluso una guerra civil o similar conflicto interno), para luego poder desguazarnos en varios paisitos irrelevantes y fácilmente manejables desde afuera (algo similar al “modelo yugoeslavo”).
Después de los doce años de economía keynesiana, con activo rol estatal, y una orientación fuertemente industrialista y de promoción del desarrollo tecnológico, en los cuales los indicadores macro económicos y macro sociales fueron ampliamente positivos (duplicación del PBI, entre otros logros, no exentos de errores por supuesto), y bajo un fortísimo operativo de guerra mediática (periodismo de guerra, dijo uno de los personeros de un medio concentrado), contando además con fuertes apoyos financieros del establishment (que según trascendió, incluyó dineros de los fondos buitres), el neoliberalismo en su versión más descarnada llegó al poder, dedicándose afanosamente a buscar la suma del poder público (interviniendo descaradamente en el Poder Judicial, presionando al Poder Legislativo y a las provincias, y al sector gremial, con el viejo método de látigo y chequera); y dedicándose con perversa intencionalidad, a endeudarnos desaforadamente, a destrozar la industria, denostar y asfixiar los entes tecnológicos, y a destrozar el empleo y el nivel real de los salarios; todo eso además de alinearnos de rodillas ante los mandatos de las potencias anglosajonas y sus socios atlantistas.
Además de atarnos a las cadenas de una deuda externa claramente
impagable, destrozando a la vez el empleo y el nivel real de salarios y jubilaciones, el hoy decadente neoliberalismo gobernante, se dedica con notable saña enmarcada en sonriente hipocresía, a destrozar sistemáticamente lo que aun queda de la antes poderosa industria, y a pulverizar todos los notables logros tecnológicos que habíamos logrado. Todo eso en un marco de pisoteo alevoso de las más elementales bases de soberanía, perpetrado con soberbia, premeditación y alevosía.
Todo eso equivale a matar nuestro futuro.
(*) Círculo Rojo es llamado el núcleo de poder económico – financiero y sus ramificaciones en la política, el Poder Judicial, el periodismo, economistas del establishment, militares y otros grupos de influencia, que desde la penumbra es el mentor y apoyo del poder oligárquico ultra conservador y neoliberal de Argentina.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
lunes, 6 de mayo de 2019
ANÁLISIS GEOPOLÍTICO DE LAS ELECCIONES EN ARGENTINA
Mucho se juega en las próximas elecciones de Argentina, no pudiendo descartarse tampoco un eventual adelantamiento de las mismas, por el desbarranque generalizado al cual el neoliberalismo volvió a empujar a nuestro país.
Adelantamiento por desplome del actual gobierno, ya casi autista, que subsiste con el pulmotor múltiple operado por el FMI y los fondos buitres, el establishment local, y las abiertas injerencias de las potencias anglosajonas, sus socios de la Unión Europea, y otros aliados menores de los mismos.
La mayoría de los análisis y las muchas opiniones que a diario se leen y escuchan, se centran en lo que significarían para Argentina que el cambio de línea político económica, o la eventual (y hoy improbable) continuidad, siendo una de esas alternativas la que regirá los destinos nacionales el próximo período.
Lo que muchos omiten o apenas mencionan superficialmente, es el fuerte contexto geopolítico que enmarca muy acentuadamente el ya muy próximo fin del período presidencial, el que no puede descartarse se adelante, dado el desmadre generalizado y la total falta de credibilidad e idoneidad del actual gobierno nacional.
La aplicación brutal y sin tapujos, de la renacida Doctrina Monroe, ha logrado instalar en Íbero América a varios gobiernos dóciles y genuflexos a los dictados de las Potencias Atlantistas, y en particular a los anglosajones de ambos continentes (de los que las oligarquías locales se manifiestan sin patriotismo alguno, fieles vasallos), además de operar como subordinados desvergonzados de la Banca especuladora transnacional y el FMI, como el gran instrumento de subordinación total de nuestros países. Procediendo como dóciles lacayos, esos gobiernos subyugados por los intereses extranjeros, se apresuraron a desguazar la UNASUR, a hacer morir por desatención a la CELAC, y a dejar como una estructura vacía al MERCOSUR, totalmente funcional a la fragmentación de nuestros pueblos, continuando la política del Foreign Office (Relaciones Exteriores de Gran Bretaña) del siglo XIX y las acciones del Departamento de Estado (de EEUU), que no dudó tampoco en perpetrar invasiones militares lisas y llanas desde el siglo XIX,
institucionalizadas desde la presidencia de Theodore Roosevelt, a comienzos del siglo XX.
El FMI vuelve a operar en Argentina, como instrumento de presión financiera – política, para imponernos ajustes brutales, lo cual es una excusa perfecta para el gobierno neoliberal, que busca perpetrar esos ajustes, operando claramente para la regresión argentina a la situación socio económica semi feudal, como lo fue en la segunda mitad del siglo XIX, y de máxima, llevarnos a los empujones a la disolución nacional.
En Argentina, desde antes de 1810, estuvieron claramente enfrentados dos sectores totalmente inconciliables: los “ilustrados” afrancesados liberales – unitarios (cooptados fácilmente por las sutilezas británicas), cuyo máximo objetivo era hacernos y perpetuarnos como colonia dócil de los británicos (hoy de los anglosajones de ambos continentes); y los sectores nacionales, identificados con el pueblo, con la patria, los Intereses Nacionales, federales, y que primero intuitivamente y luego bajo la Doctrina Nacional esbozada por Yrigoyen y materializada por Perón (y en sus formas y limitaciones Frondizi e Illia, más las acciones de visión nacional de Guglialmelli y Ferrer, en el gobierno pretoriano de 1966-1973), intentaron construir la Grandeza Nacional.
Sobre la base de conocer la historia argentina (la real, no la edulcorada del academicismo mitrista, esa que se enseñaba en los colegios y se sigue enseñando en los institutos militares), se debe analizar el contexto geopolítico mundial actual.
Hoy el mundo reeditó la bipolaridad, pero ya no bajo la vieja confrontación entre comunistas y anticomunistas. El marco actual enfrenta a los globalizadores a ultranza, básicamente materialistas excluyentes, los Atlantistas; a los que se oponen las Potencias Continentalistas, que no se subordinan a la globalización y defienden sus Intereses Nacionales y los de sus aliados, siendo evidentes los anclajes no materialistas del confusianismo chino y del cristianismo ortodoxo ruso.
Hay otros factores concomitantes en juego.
China desplaza a EEUU y la UE, como principal socio de los países africanos, de casi toda Asia, y lo mismo sucede en Íbero América. Trump está embarcado en echar a China y Rusia de nuestro continente, lo que China contestó expresando “América Latina no es el patio trasero de nadie”.
Rusia, desde que se recompuso bajo el gobierno nacionalista de Putin, opera con creciente éxito, como freno a las agresiones de guerras híbridas y guerras convencionales, perpetradas por EEUU y sus socios y/o subordinados de la OTAN, en diversos escenarios mundiales, como Siria, Ucrania y Venezuela, contando con los apoyos activos de China, Irán y otros.
Bajo la total subordinación a los dictados de EEUU y sus socios, el gobierno títere actual de Argentina, buscó pretextos para cancelar tres grandes centrales nucleares y tres grandes hidroeléctricas, que contaban con financiación blanda (bajas tasas y amplios períodos de gracia) de China y Rusia, en una jugada a dos puntas, pues también buscó eliminar competencias a los poderosos intereses de petroleras y gasíferas anglosajonas, hoy manejando el país desde el Ministerio de Energía y la propia Presidencia de la Nación.
Las Potencias Atlantistas-, con sus doctrinas y acciones del neocolonialismo del siglo XXI, pretendiendo anular y doblegar a todos los Estados que se oponen a sus fines imperiales, ampliaron sus acciones de guerras híbridas y no convencionales, habiendo aplicado con mucho éxito reciente en nuestro subcontinente, los métodos confluyentes de operaciones psicológicas y sociológicas de gran envergadura (con los medios concentrados operando a tales fines), sumados al aparataje judicial “disciplinado” o cooptado, más los accionares subterráneos de operadores diversos instaladores de descrédito a opositores, rumores maliciosos y similares, y las presiones de los respectivos factores de poder internos alineados con la ideología neoliberal (cámaras empresarias, economistas del establishment, sectores financieros especulativos, militares impregnados de ideología liberal, etc.).
Desembozadamente, EEUU pretende reimponer la Doctrina Monroe, en versión acentuada y actualizada, con el FMI como mascarón de proa de los fuertes condicionamientos financieros, a los que estamos tan sujetos, a consecuencia del malicioso e irracional endeudamiento externo al que nos sometió el actual gobierno neoliberal.
La muy concreta posibilidad que un gobierno de orientación nacional y popular acceda al poder formal, deja nerviosos a los intereses que hoy lucran desmedidamente en base a la timba financiera llevada al paroxismo, por el desgobierno intencional del neoliberalismo. Y evidencian estar dispuestos a todo, incluyendo las alertas de un eventual fraude informático, para perpetuarse en el poder, y con ello –si lo logran- desguazar definitivamente a Argentina.
Claro está que hoy la situación es mucho más compleja que el caos generalizado en el que estábamos en 2001-2002.
Y un eventual y muy posible gobierno fuertemente opositor al neoliberalismo apátrida, además de los fortísimos condicionamientos externos actuales, puede no estar exento de tener “caballos de Troya” enquistados, como ya sucedió antes, en otros períodos presidenciales, además de los conocidos factores de poder, que responden a los intereses antinacionales, incluyendo en ellos a sectores ultra liberales del empresariado y de las Fuerzas Armadas, a volubles dirigentes gremiales, a mercenarios de las comunicaciones y otros.
No se trata de “romper lanzas” con las Potencias Atlantistas, pero sí de tener relaciones diplomáticas y comerciales con respeto a nuestra dignidad y nuestra soberanía. En cambio, es imperativo denunciar y dejar sin vigencia los varios pactos lesivos a nuestros intereses, desde el Tratado de 1825, pasando por los Acuerdos de Madrid durante el menemato, y los recientes actos de entrega de soberanía perpetrados por el macrismo, rubricados todos con Gran Bretaña.
A la vez, implementar sólidos acuerdos estratégicos con todas las potencias que puedan respaldarnos respetando nuestra soberanía.
Complejo cuadro de situación, del cual podría escribirse mucho más.
La propia subsistencia de la Patria Argentina, está en juego.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
Mucho se juega en las próximas elecciones de Argentina, no pudiendo descartarse tampoco un eventual adelantamiento de las mismas, por el desbarranque generalizado al cual el neoliberalismo volvió a empujar a nuestro país.
Adelantamiento por desplome del actual gobierno, ya casi autista, que subsiste con el pulmotor múltiple operado por el FMI y los fondos buitres, el establishment local, y las abiertas injerencias de las potencias anglosajonas, sus socios de la Unión Europea, y otros aliados menores de los mismos.
La mayoría de los análisis y las muchas opiniones que a diario se leen y escuchan, se centran en lo que significarían para Argentina que el cambio de línea político económica, o la eventual (y hoy improbable) continuidad, siendo una de esas alternativas la que regirá los destinos nacionales el próximo período.
Lo que muchos omiten o apenas mencionan superficialmente, es el fuerte contexto geopolítico que enmarca muy acentuadamente el ya muy próximo fin del período presidencial, el que no puede descartarse se adelante, dado el desmadre generalizado y la total falta de credibilidad e idoneidad del actual gobierno nacional.
La aplicación brutal y sin tapujos, de la renacida Doctrina Monroe, ha logrado instalar en Íbero América a varios gobiernos dóciles y genuflexos a los dictados de las Potencias Atlantistas, y en particular a los anglosajones de ambos continentes (de los que las oligarquías locales se manifiestan sin patriotismo alguno, fieles vasallos), además de operar como subordinados desvergonzados de la Banca especuladora transnacional y el FMI, como el gran instrumento de subordinación total de nuestros países. Procediendo como dóciles lacayos, esos gobiernos subyugados por los intereses extranjeros, se apresuraron a desguazar la UNASUR, a hacer morir por desatención a la CELAC, y a dejar como una estructura vacía al MERCOSUR, totalmente funcional a la fragmentación de nuestros pueblos, continuando la política del Foreign Office (Relaciones Exteriores de Gran Bretaña) del siglo XIX y las acciones del Departamento de Estado (de EEUU), que no dudó tampoco en perpetrar invasiones militares lisas y llanas desde el siglo XIX,
institucionalizadas desde la presidencia de Theodore Roosevelt, a comienzos del siglo XX.
El FMI vuelve a operar en Argentina, como instrumento de presión financiera – política, para imponernos ajustes brutales, lo cual es una excusa perfecta para el gobierno neoliberal, que busca perpetrar esos ajustes, operando claramente para la regresión argentina a la situación socio económica semi feudal, como lo fue en la segunda mitad del siglo XIX, y de máxima, llevarnos a los empujones a la disolución nacional.
En Argentina, desde antes de 1810, estuvieron claramente enfrentados dos sectores totalmente inconciliables: los “ilustrados” afrancesados liberales – unitarios (cooptados fácilmente por las sutilezas británicas), cuyo máximo objetivo era hacernos y perpetuarnos como colonia dócil de los británicos (hoy de los anglosajones de ambos continentes); y los sectores nacionales, identificados con el pueblo, con la patria, los Intereses Nacionales, federales, y que primero intuitivamente y luego bajo la Doctrina Nacional esbozada por Yrigoyen y materializada por Perón (y en sus formas y limitaciones Frondizi e Illia, más las acciones de visión nacional de Guglialmelli y Ferrer, en el gobierno pretoriano de 1966-1973), intentaron construir la Grandeza Nacional.
Sobre la base de conocer la historia argentina (la real, no la edulcorada del academicismo mitrista, esa que se enseñaba en los colegios y se sigue enseñando en los institutos militares), se debe analizar el contexto geopolítico mundial actual.
Hoy el mundo reeditó la bipolaridad, pero ya no bajo la vieja confrontación entre comunistas y anticomunistas. El marco actual enfrenta a los globalizadores a ultranza, básicamente materialistas excluyentes, los Atlantistas; a los que se oponen las Potencias Continentalistas, que no se subordinan a la globalización y defienden sus Intereses Nacionales y los de sus aliados, siendo evidentes los anclajes no materialistas del confusianismo chino y del cristianismo ortodoxo ruso.
Hay otros factores concomitantes en juego.
China desplaza a EEUU y la UE, como principal socio de los países africanos, de casi toda Asia, y lo mismo sucede en Íbero América. Trump está embarcado en echar a China y Rusia de nuestro continente, lo que China contestó expresando “América Latina no es el patio trasero de nadie”.
Rusia, desde que se recompuso bajo el gobierno nacionalista de Putin, opera con creciente éxito, como freno a las agresiones de guerras híbridas y guerras convencionales, perpetradas por EEUU y sus socios y/o subordinados de la OTAN, en diversos escenarios mundiales, como Siria, Ucrania y Venezuela, contando con los apoyos activos de China, Irán y otros.
Bajo la total subordinación a los dictados de EEUU y sus socios, el gobierno títere actual de Argentina, buscó pretextos para cancelar tres grandes centrales nucleares y tres grandes hidroeléctricas, que contaban con financiación blanda (bajas tasas y amplios períodos de gracia) de China y Rusia, en una jugada a dos puntas, pues también buscó eliminar competencias a los poderosos intereses de petroleras y gasíferas anglosajonas, hoy manejando el país desde el Ministerio de Energía y la propia Presidencia de la Nación.
Las Potencias Atlantistas-, con sus doctrinas y acciones del neocolonialismo del siglo XXI, pretendiendo anular y doblegar a todos los Estados que se oponen a sus fines imperiales, ampliaron sus acciones de guerras híbridas y no convencionales, habiendo aplicado con mucho éxito reciente en nuestro subcontinente, los métodos confluyentes de operaciones psicológicas y sociológicas de gran envergadura (con los medios concentrados operando a tales fines), sumados al aparataje judicial “disciplinado” o cooptado, más los accionares subterráneos de operadores diversos instaladores de descrédito a opositores, rumores maliciosos y similares, y las presiones de los respectivos factores de poder internos alineados con la ideología neoliberal (cámaras empresarias, economistas del establishment, sectores financieros especulativos, militares impregnados de ideología liberal, etc.).
Desembozadamente, EEUU pretende reimponer la Doctrina Monroe, en versión acentuada y actualizada, con el FMI como mascarón de proa de los fuertes condicionamientos financieros, a los que estamos tan sujetos, a consecuencia del malicioso e irracional endeudamiento externo al que nos sometió el actual gobierno neoliberal.
La muy concreta posibilidad que un gobierno de orientación nacional y popular acceda al poder formal, deja nerviosos a los intereses que hoy lucran desmedidamente en base a la timba financiera llevada al paroxismo, por el desgobierno intencional del neoliberalismo. Y evidencian estar dispuestos a todo, incluyendo las alertas de un eventual fraude informático, para perpetuarse en el poder, y con ello –si lo logran- desguazar definitivamente a Argentina.
Claro está que hoy la situación es mucho más compleja que el caos generalizado en el que estábamos en 2001-2002.
Y un eventual y muy posible gobierno fuertemente opositor al neoliberalismo apátrida, además de los fortísimos condicionamientos externos actuales, puede no estar exento de tener “caballos de Troya” enquistados, como ya sucedió antes, en otros períodos presidenciales, además de los conocidos factores de poder, que responden a los intereses antinacionales, incluyendo en ellos a sectores ultra liberales del empresariado y de las Fuerzas Armadas, a volubles dirigentes gremiales, a mercenarios de las comunicaciones y otros.
No se trata de “romper lanzas” con las Potencias Atlantistas, pero sí de tener relaciones diplomáticas y comerciales con respeto a nuestra dignidad y nuestra soberanía. En cambio, es imperativo denunciar y dejar sin vigencia los varios pactos lesivos a nuestros intereses, desde el Tratado de 1825, pasando por los Acuerdos de Madrid durante el menemato, y los recientes actos de entrega de soberanía perpetrados por el macrismo, rubricados todos con Gran Bretaña.
A la vez, implementar sólidos acuerdos estratégicos con todas las potencias que puedan respaldarnos respetando nuestra soberanía.
Complejo cuadro de situación, del cual podría escribirse mucho más.
La propia subsistencia de la Patria Argentina, está en juego.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
domingo, 28 de abril de 2019
VINIERON A DESTRUIR Y A TERMINAR CON ARGENTINA
Muchos aun no comprenden y dicen “fracasaron” y “se equivocaron”. Falso, vinieron a hacer todo el daño que ya han perpetrado, y mucho más si les seguimos dejando. Son apátridas que desprecian visceralmente al Ser Nacional.
Forman esa oligarquía abyecta, que solo busca seguir enriqueciéndose, fugando capitales a paraísos fiscales; tienen cerrado espíritu de casta pretendidamente superior, que se basa en los infinitos privilegios que los rodean desde siempre; son hipócritas que mienten y falsean sin ningún atisbo de moral, son perversos que se solazan ante la miseria generalizada que ellos mismos provocan.
Son peores que los oligarcas del mitrismo y de la década infame, pues aquellos, en sus sumisiones a Gran Bretaña, guardaban algún resto de decoro para considerar –en sus distorsionadas ópticas- que defendían ciertos intereses básicos de Argentina, y a algún resto de patriotismo muy elemental hacían referencia. Estos en cambio, solo desprecian todo lo nacional, operando como marionetas funcionales a los poderes financieros transnacionales y las Potencias Atlantistas, que buscan sin tapujos, la disolución nacional.
A los odios cerriles del mitrismo sarmientino a la gente común (“solo sirven para abonar la tierra con su sangre”, dijo de los gauchos “el gran educador” cuando se ufanaba de los degüellos al por mayor contra los federales, perpetrado por los Coroneles de Mitre), le sumaron la impiedad de los feroces bombardeadores del ’55 (masacrando a su propio pueblo) y fusiladores del ’56, el odio a lo Nacional y Popular de los golpistas del ’62, las aberraciones del ’76 (para imponer el neoliberalismo); y ahora agregaron un cinismo a toda prueba, opinando como simples relatores respecto al desbarranque generalizado que ellos provocaron intencionalmente, eludiendo sus responsabilidades como perpetradores de la sumatoria de acciones de traición a la patria y de negociados alevosos para ellos y sus amigotes (capitalismo de country, lo llaman algunos), advirtiéndose como se ríen descaradamente de la miseria acentuada y la angustia general que adrede provocan y agravan día a día.
Son incapaces de resistir un diálogo libre con periodistas no comprados o condicionados previamente.
Tampoco pueden ya dialogar con personas comunes, ante el repudio general que cosechan, por lo que la calle ya les es marcadamente hostil.
Su accionar político – económico es continuación directa del neoliberalismo procesero (puesto en vigencia por Martínez De Hoz, con la custodia de las bayonetas de Videla y sus secuaces, como tropas de ocupación en el propio territorio, bajo la excusa “perfecta” de “la subversión”), y es también continuador total –pero en versión recargada- del neoliberalismo noventista-, aquel del claudicado Alfonsín y de los apátridas Menem y De La Rúa.
Claro que ahora con varios de los mismos perpetradores de los años ’90, se manejan como “niños bien” que en base a la prepotencia de fingidos buenos modales, buscan llevarse todo por delante, como se detalla seguidamente.
La suma del poder público -que buscan afanosamente y que en buena parte la consiguieron, “domesticando” a periodistas, políticos y sectores del Poder Judicial-.
Cuentan con los apoyos casi irrestrictos de los auto subordinados miembros de la dogmática familia militar liberal (esa que ve “zurdos” hasta en la sopa, pero no ve a los delincuentes de guante blanco de las finanzas y las oligarquías), y el poder de choque de las fuerzas de seguridad, prestas a apalear a obreros despedidos, docentes, jubilados y al pueblo protestando ante tanta desfachatez y descaro.
Todo eso con las complicidades de sectores clasemedieros tan afectos al odio fácil y a “comprar” mensajes prefabricados para tan incautos y no pensantes, como reacios a razonar y a buscar fundamentos bien basados, que esos sectores demuestran ser.
Las “progresías”, “comprando” causas prefabricadas por los mismos factores de poder que nos agreden desde afuera, aportan al odio y a las divisiones, militando causas conflictivas como el ultra feminismo, el aborto, el ultra indigenismo, el ultra ecologismo y otras similares.
De mínima buscan hacernos retroceder un siglo y medio, reeditando el infame mitrismo, el mismo que buscó reinstaurar el repudiado “proceso”; pero de máxima, claramente su objetivo es balcanizar a Argentina y hacerla desaparecer como Unidad Geopolítica; esto último acorde a los dictados que con muchos
fundamentos se atribuyen a Churchill en los acuerdos de Yalta, que el neoliberalismo transnacional claramente asumió como un objetivo propio.
Destruir el empleo y precarizarlo al extremo, instalar la desocupación masiva como fenómeno permanente para “domesticar” a los trabajadores asalariados y a los pequeños cuentapropistas; reducir brutalmente el poder adquisitivo de los salarios; empobrecer rápida y alevosamente a la clase media, y transformar en indigentes a los pobres; “descartar” a los indigentes dejando que se mueran –literalmente- de hambre y de enfermedades de la miseria; usar la candidez política de los jubilados, para luego hambrearlos y forzarlos a muertes prematuras por carencias de medicamentos y falta de alimentos sanos y suficientes; desarticular totalmente el país, paralizando las obras públicas e incluso no reponiendo las existentes, además de instalarnos “salvavidas de plomo” como las costosas y muy ineficientes “energías renovables” (un curro gigantesco del que casi nadie habla pues es un tema muy técnico); precarizar y vaciar de contenido a la Educación y a la Salud Pública; destruir premeditada y alevosamente a toda la industria argentina, con lo cual no solo nos dan una estocada mortal a nuestro futuro como nación independiente y soberana, sino que fomentan un país chiquito, en el cual apenas tendrán cabida con trabajo no más de diez millones de habitantes (todo el resto, somos “descartables” y “sobramos” para estos perversos apátridas); destruir rápidamente y con brutal alevosía todos los entes tecnológicos y los programas de desarrollo científico que logró realizar nuestro país, varios de ellos de notable relevancia mundial (como el nuclear, satelital, de desarrollos de drogas medicinales, de técnicas avanzadas de siembra, etc.); tergiversar en forma total la Historia Nacional, incluso haciéndola desaparecer de los planes de estudio y de la mentalidad de la población (los billetes sin figuras de próceres son una de las acciones perpetradas en tal sentido); desprecio total por la soberanía (tal como antes ya lo había dicho el actual impresentable presidente), y acorde con eso, entregar en bandeja Las Malvinas al arbitrio británico, perpetrando acciones para perder derechos en La Antártida y el muy rico y extenso Mar Argentino, además de “preparar el terreno” para secesionar La Patagonia, despoblándola con aviesa intención; subordinarnos expresa y vilmente a los dictados de las potencias anglosajonas, y con ello a la OTAN y las Potencias Atlantistas, además del poder hoy omnímodo del FMI y de la Banca usurera transnacional.
Para avanzar en la sádica misión de hacer colapsar totalmente a Argentina, el gobierno neoliberal recargado actual, el de CEOs apátridas soberbios y poco ilustrados, cuenta con fuertes apoyos internos y externos. Y demuestran estar dispuestos a todo, con tal de no perder el poder y completar su macabra tarea.
Pero los sectores del Pensamiento Nacional tenemos la enorme fuerza de la verdad; de la justicia de su causa totalmente patriótica y humanamente cristiana (lo cual incluye, con respeto, a otros credos) en su concepción moral; de la Doctrina Nacional que pese a los ataques recibidos vive y está muy fuerte; y sin duda el mundo multipolar de hoy nos ofrece potenciales aliados para enfrentar exitosamente al proyecto globalista, egoísta por definición, antiteo y apátrida que hoy nos agrede con saña y alevosía.
Pese a lo oscuro de la hora, el resultado está abierto. En su resolución favorable se juega el futuro de la patria, y nuestra dignidad como argentinos… nada menos.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
Muchos aun no comprenden y dicen “fracasaron” y “se equivocaron”. Falso, vinieron a hacer todo el daño que ya han perpetrado, y mucho más si les seguimos dejando. Son apátridas que desprecian visceralmente al Ser Nacional.
Forman esa oligarquía abyecta, que solo busca seguir enriqueciéndose, fugando capitales a paraísos fiscales; tienen cerrado espíritu de casta pretendidamente superior, que se basa en los infinitos privilegios que los rodean desde siempre; son hipócritas que mienten y falsean sin ningún atisbo de moral, son perversos que se solazan ante la miseria generalizada que ellos mismos provocan.
Son peores que los oligarcas del mitrismo y de la década infame, pues aquellos, en sus sumisiones a Gran Bretaña, guardaban algún resto de decoro para considerar –en sus distorsionadas ópticas- que defendían ciertos intereses básicos de Argentina, y a algún resto de patriotismo muy elemental hacían referencia. Estos en cambio, solo desprecian todo lo nacional, operando como marionetas funcionales a los poderes financieros transnacionales y las Potencias Atlantistas, que buscan sin tapujos, la disolución nacional.
A los odios cerriles del mitrismo sarmientino a la gente común (“solo sirven para abonar la tierra con su sangre”, dijo de los gauchos “el gran educador” cuando se ufanaba de los degüellos al por mayor contra los federales, perpetrado por los Coroneles de Mitre), le sumaron la impiedad de los feroces bombardeadores del ’55 (masacrando a su propio pueblo) y fusiladores del ’56, el odio a lo Nacional y Popular de los golpistas del ’62, las aberraciones del ’76 (para imponer el neoliberalismo); y ahora agregaron un cinismo a toda prueba, opinando como simples relatores respecto al desbarranque generalizado que ellos provocaron intencionalmente, eludiendo sus responsabilidades como perpetradores de la sumatoria de acciones de traición a la patria y de negociados alevosos para ellos y sus amigotes (capitalismo de country, lo llaman algunos), advirtiéndose como se ríen descaradamente de la miseria acentuada y la angustia general que adrede provocan y agravan día a día.
Son incapaces de resistir un diálogo libre con periodistas no comprados o condicionados previamente.
Tampoco pueden ya dialogar con personas comunes, ante el repudio general que cosechan, por lo que la calle ya les es marcadamente hostil.
Su accionar político – económico es continuación directa del neoliberalismo procesero (puesto en vigencia por Martínez De Hoz, con la custodia de las bayonetas de Videla y sus secuaces, como tropas de ocupación en el propio territorio, bajo la excusa “perfecta” de “la subversión”), y es también continuador total –pero en versión recargada- del neoliberalismo noventista-, aquel del claudicado Alfonsín y de los apátridas Menem y De La Rúa.
Claro que ahora con varios de los mismos perpetradores de los años ’90, se manejan como “niños bien” que en base a la prepotencia de fingidos buenos modales, buscan llevarse todo por delante, como se detalla seguidamente.
La suma del poder público -que buscan afanosamente y que en buena parte la consiguieron, “domesticando” a periodistas, políticos y sectores del Poder Judicial-.
Cuentan con los apoyos casi irrestrictos de los auto subordinados miembros de la dogmática familia militar liberal (esa que ve “zurdos” hasta en la sopa, pero no ve a los delincuentes de guante blanco de las finanzas y las oligarquías), y el poder de choque de las fuerzas de seguridad, prestas a apalear a obreros despedidos, docentes, jubilados y al pueblo protestando ante tanta desfachatez y descaro.
Todo eso con las complicidades de sectores clasemedieros tan afectos al odio fácil y a “comprar” mensajes prefabricados para tan incautos y no pensantes, como reacios a razonar y a buscar fundamentos bien basados, que esos sectores demuestran ser.
Las “progresías”, “comprando” causas prefabricadas por los mismos factores de poder que nos agreden desde afuera, aportan al odio y a las divisiones, militando causas conflictivas como el ultra feminismo, el aborto, el ultra indigenismo, el ultra ecologismo y otras similares.
De mínima buscan hacernos retroceder un siglo y medio, reeditando el infame mitrismo, el mismo que buscó reinstaurar el repudiado “proceso”; pero de máxima, claramente su objetivo es balcanizar a Argentina y hacerla desaparecer como Unidad Geopolítica; esto último acorde a los dictados que con muchos
fundamentos se atribuyen a Churchill en los acuerdos de Yalta, que el neoliberalismo transnacional claramente asumió como un objetivo propio.
Destruir el empleo y precarizarlo al extremo, instalar la desocupación masiva como fenómeno permanente para “domesticar” a los trabajadores asalariados y a los pequeños cuentapropistas; reducir brutalmente el poder adquisitivo de los salarios; empobrecer rápida y alevosamente a la clase media, y transformar en indigentes a los pobres; “descartar” a los indigentes dejando que se mueran –literalmente- de hambre y de enfermedades de la miseria; usar la candidez política de los jubilados, para luego hambrearlos y forzarlos a muertes prematuras por carencias de medicamentos y falta de alimentos sanos y suficientes; desarticular totalmente el país, paralizando las obras públicas e incluso no reponiendo las existentes, además de instalarnos “salvavidas de plomo” como las costosas y muy ineficientes “energías renovables” (un curro gigantesco del que casi nadie habla pues es un tema muy técnico); precarizar y vaciar de contenido a la Educación y a la Salud Pública; destruir premeditada y alevosamente a toda la industria argentina, con lo cual no solo nos dan una estocada mortal a nuestro futuro como nación independiente y soberana, sino que fomentan un país chiquito, en el cual apenas tendrán cabida con trabajo no más de diez millones de habitantes (todo el resto, somos “descartables” y “sobramos” para estos perversos apátridas); destruir rápidamente y con brutal alevosía todos los entes tecnológicos y los programas de desarrollo científico que logró realizar nuestro país, varios de ellos de notable relevancia mundial (como el nuclear, satelital, de desarrollos de drogas medicinales, de técnicas avanzadas de siembra, etc.); tergiversar en forma total la Historia Nacional, incluso haciéndola desaparecer de los planes de estudio y de la mentalidad de la población (los billetes sin figuras de próceres son una de las acciones perpetradas en tal sentido); desprecio total por la soberanía (tal como antes ya lo había dicho el actual impresentable presidente), y acorde con eso, entregar en bandeja Las Malvinas al arbitrio británico, perpetrando acciones para perder derechos en La Antártida y el muy rico y extenso Mar Argentino, además de “preparar el terreno” para secesionar La Patagonia, despoblándola con aviesa intención; subordinarnos expresa y vilmente a los dictados de las potencias anglosajonas, y con ello a la OTAN y las Potencias Atlantistas, además del poder hoy omnímodo del FMI y de la Banca usurera transnacional.
Para avanzar en la sádica misión de hacer colapsar totalmente a Argentina, el gobierno neoliberal recargado actual, el de CEOs apátridas soberbios y poco ilustrados, cuenta con fuertes apoyos internos y externos. Y demuestran estar dispuestos a todo, con tal de no perder el poder y completar su macabra tarea.
Pero los sectores del Pensamiento Nacional tenemos la enorme fuerza de la verdad; de la justicia de su causa totalmente patriótica y humanamente cristiana (lo cual incluye, con respeto, a otros credos) en su concepción moral; de la Doctrina Nacional que pese a los ataques recibidos vive y está muy fuerte; y sin duda el mundo multipolar de hoy nos ofrece potenciales aliados para enfrentar exitosamente al proyecto globalista, egoísta por definición, antiteo y apátrida que hoy nos agrede con saña y alevosía.
Pese a lo oscuro de la hora, el resultado está abierto. En su resolución favorable se juega el futuro de la patria, y nuestra dignidad como argentinos… nada menos.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
miércoles, 24 de abril de 2019
LIBERTARIOS COMO CONFUSOS O CIPAYOS EN GRADO SUPERLATIVO
Como lo definió con genial simplicidad Friedrich List, Adam Smith fue un conquistador más temible que Napoleón (y lo escribió cuando estaban muy frescos los recuerdos del agresivo accionar del genial estratega y notable estadista, el autocoronado Emperador de Francia).
Para mayor precisión, Smith fue el fundador intelectual del liberalismo económico, que transformado en doctrina económica excluyente ofició de poderoso mascarón de proa del imperialismo político – económico de Gran Bretaña, cuyo cenit del poder lo alcanzó el hoy decaído imperio en la Era Victoriana.
List fue el cerebro vital que desnudó las falacias arteras que esconde la doctrina e ideología liberal, la cual fue creada para perpetuar a Gran Bretaña como el “taller del mundo” y relegar a las restantes naciones al mero rol de proveedores “especializados” de materias primas.
Las claras y contundentes ideas de List fueron utilizadas inteligentemente por Hamilton y sus sucesores en EEUU, para salir de la trampa de la primarización económica, predicada por los teóricos liberales, las oligarquías algodoneras y los intereses creados de los importadores y sus proveedores británicos; siendo también sus brillantes escritos y su tesonero accionar las bases teóricas de la unificación de Alemania y su posterior muy rápida industrialización, concretadas bajo la férrea conducción del “Canciller de Hierro” Otto von Bismarck (ideas que nada tenían en común en lo ideológico con el nazismo, que surgió seis décadas después, y con otro encuadre por cierto). Para ponerlo en claro, List puede considerarse el fundador del sano nacionalismo económico elaborado bajo pautas científicas, mientras que el nazismo fue una tergiversación o degeneración violenta y racista del nacionalismo.
Ese tipo de diferenciación hacía Jauretche, que eludía el calificativo de “nacionalista” (usado por ciertas oligarquías portuarias de las primeras décadas del siglo XX para justificar sus tropelías, atemorizando y agrediendo a inmigrantes, a los que despreciaban y a la vez temían). Por eso Don Arturo acuñó los conceptos de Pensamiento Nacional y Doctrina Nacional, libres de racismo y otras lacras degradantes. Pero este ya es otro tema…
Al producirse la Segunda Revolución Industrial, alrededor de 1870 un siglo después que eclosionara la Primera Revolución Industrial, un lote de naciones forzaron sus propios desarrollos tecnológicos e industriales, y al menos dos de ellas habían superado a Gran Bretaña en PBI industrial y en niveles tecnológicos entre 1900 y 1910. Esas dos naciones, nuevas líderes industriales y ya grandes potencias eran justamente EEUU y Alemania.
Así como Gran Bretaña elaboró su surgimiento industrial estimulado y protegido por severas normas estatales (como el Acta de Navegación, entre otras), y mantuvo el doble discurso de ser liberal “hacia afuera” y proteccionista fronteras adentro; lo mismo hicieron las nuevas potencias industriales, las que al estallido de la Primera Guerra Mundial eran un puñado de países de Europa Occidental, más EEUU y Japón.
En Argentina, la subordinación explícita y rastrera de la oligarquía respecto a Gran Bretaña, obstaculizó, impidió y luego desalentó la industrialización, la cual había alcanzado cierta relevancia durante la guerra del ’14 al ’18. Aceptadas las “industrias naturales” (que elaboraban materias primas alimenticias, básicamente), en cambio la oligarquía y el establishment se ensañaron contra las que despectivamente llamaban “industrias artificiales”, las de mayor tecnología, como las metalúrgicas, siderúrgicas, eléctricas, químicas y otras similares.
Nada debía amenazar al statu quo de supremacía omnímoda de la oligarquía tradicional y del poderío británico, que manejaba a su antojo todos los resortes del poder interno. ¡Hasta llegaron a oponerse a la creación de Facultades de Ingeniería y de Ciencias Duras, por el “peligro” que ello representaba, arguyendo incluso incapacidades genéticas irreversibles de los ingenieros y científicos argentinos, respecto a los británicos! Por supuesto, la realidad demostró la perversa falsedad de ese maligno prejuicio, como parte de la intensa campaña de colonización cultural... la cual prosigue hasta nuestros días.
Lo cierto es que Argentina desperdició una excelente coyuntura internacional para industrializarnos y desarrollar tecnologías propias, en los años de “vacas gordas” de buenos precios internacionales de las materias primas, período histórico que transcurrió entre 1880 y 1910 aproximadamente.
Al estallido de la Primera Guerra Mundial, las condiciones del comercio mundial habían cambiado sensiblemente, valorizándose los productos industriales y las últimas tecnologías de esos años.
En base a fuertes presiones múltiples, el liberalismo siguió siendo “la” doctrina económica “correcta” en el mundo, pese a los claros ejemplos “transgresores” de las nuevas potencias industriales, y eso duró hasta la gran crisis económica mundial de 1929, de la cual las “recetas” y las “leyes económicas” liberales se mostraron totalmente incapaces de superar, existiendo ya la doctrina comunista, cuyas bases económicas son –curiosamente- liberales. O sea que tanto el liberalismo como el comunismo son doctrinas “internacionalistas”, opuestas de hecho al sano nacionalismo.
Surgió entonces el keynesianismo, el cual sin combatir la propiedad privada, demostró la notable conveniencia del fuerte intervencionismo estatal, y de las acciones concretas anticíclicas, o sea lo opuesto a la ortodoxia económica.
En base a los lineamientos keynesianos (que pueden considerarse como Capitalismo de Estado), el mundo se liberó de las ataduras mentales del liberalismo dieciochesco y decimonónico, para emprender un proceso continuado de fuerte desarrollo socio económico, que no solo se centró en las potencias tradicionales, sino que llegó a buena parte del mundo subdesarrollado, y en nuestra región básicamente a Argentina, Brasil y México.
Ese período de bonanza, que algunos creyeron ininterrumpido, fue calificado como “los treinta años gloriosos”, por abarcar casi tres décadas, concretamente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hasta la Primera Gran Crisis del Petróleo, a comienzos de los años ’70.
Pero la reacción contra el keynesianismo y una economía más equitativa, con mejor distribución de la riqueza, mejores y crecientes niveles de vida, e incluso la fuerte política mundial de descolonización; comenzó y creció al amparo del establishment financiero transnacional que buscaba aumentar sus ganancias y retomar el Poder Real Mundial. Comenzaron a atacar desde lo ideológico, a partir de los planteos –nunca demostrados- de la “conveniencia” de debilitar a los Estados dando mayores “libertades” al capital-, en una profundización del liberalismo tradicional, que inicialmente fue llamada La Escuela Austríaca, en cuyo ámbito académico surgió y luego se expandió, de la mano de los economistas como von Mises y von Hayek, en un movimiento político económico gestado a fines del siglo XIX, pero con impulso creciente como ataque al keynesianismo desde los años ’40 del siglo XX.
Las ideas del individualismo extremo y de la anulación casi total del Estado como figura económica básica, que son principios relevantes de la Escuela Austríaca, devinieron en el neoliberalismo económico, impulsado desde mediados de los años ’70 a partir del fenómeno por entonces nuevo de la estanflación (estancamiento con inflación), lo cual no había sido previsto ni pudo inicialmente solucionarse en el marco del keynesianismo imperante.
Claro está que el espaldarazo que logró difundir e imponer por la fuerza de las presiones económicas, financieras, políticas e incluso militares, al neoliberalismo como doctrina “correcta, única y dominante”, fue consecuencia de la era reaganiana tatcheriana (presidencia de Reagan y gobierno de Tatcher), que siendo poderoso en los ’70, se adueñó del poder mundial desde comienzos de los años ’80.
Ese marco de fuertes presiones de las potencias anglosajonas, nos impuso el neoliberalismo a los argentinos, con las FFAA operando como tropas de ocupación en el propio territorio, durante el siniestro “proceso” (1), para proteger a los “Chicago’s Boys” (2) de Martínez de Hoz y sus continuadores.
El neoliberalismo pasó a ser la herramienta político – económica de la globalización salvaje, nueva forma de esclavitud diagramada para operar a escala planetaria, con la colonización mental y estupidización masiva como cadenas invisibles de ese proyecto hiper materialista e inhumano, que por cierto no trepida en usar a las sectas, a predicadores dóciles y a cuanta artimaña le sea útil, incluyendo las nuevas “deidades” del ultra ecologismo, ultra indigenismo, ultra feminismo, etc., fogoneadas por bien financiadas ONGs manejadas desde las Potencias Atlantistas.
El summum del poder lo alcanzó el neoliberalismo al colapsar la Unión Soviética, y muchos creyeron en su reinado permanente, como el norteamericano Francis Fukuyama, quien pronosticó “el fin de la historia”, para afirmar la supuesta eterna supremacía del globalismo neoliberal y de las Potencias Anglosajonas.
Esa supuesta “eternidad” duró solo una década, para pasar la geopolítica mundial a estar signada por el Mundo Multipolar de los Grandes Bloques de Poder; mientras que a menos de dos décadas después fluye de nuevo a un nuevo tipo de bipolaridad, entre las Potencias Continentalistas y las Atlantistas.
Pese a la fortísima cobertura mediática mundial y al accionar de operadores diversos a su servicio, el neoliberalismo está fuertemente depreciado y denostado como doctrina político – económica, lo cual es directa consecuencia de sus desastrosos resultados en todos los países en que sus “recetas” se aplicaron.
No puede sorprender entonces que, como de la galera de un ilusionista presto a engañar al público crédulo, haya surgida la pseudo ideología del “libertarismo”, la cual no es más que un refrito de los ultra liberales principios del neoliberalismo, presentados bajo la supuesta nueva idea de priorizar en absoluto los derechos de propiedad individuales, sin importar nada ideales como la solidaridad, el bien común y otros altos valores morales similares, llegando incluso a despreciar abiertamente a toda forma de sano patriotismo. Es el egoísmo extremo entronizado como supuesta máxima expresión de la “libertad”, lo cual en rigor de verdad implica la libertad absoluta de morirse de hambre para las grandes mayorías que en ese contexto quedan totalmente desamparadas y subordinadas al arbitrario criterio de los poderosos.
El considerado de última como un anarcocapitalismo exacerbado.
Así como el neoliberalismo es la continuación del liberalismo brutalmente acentuado, el “libertarismo” no es más que un formato aun más recrudecido del ya muy inhumano neoliberalismo.
Nunca faltan egoístas en grado sumo, desinformados y/o crédulos, que gozando de cierto grado de bienestar como resabio de años de políticas keynesianas y doctrinas político – económicas de base humana e incluso cristiana (respetando en el concepto a las otras religiones monoteístas), que ahora adhieran irracionalmente a ideas libertarias. las que de imponerse los transformarán en parias sin retorno.
No advierten que con ello no solo socavan a la propia patria, sino que promueven su futura miseria, de prosperar esa ultra materialista y excluyente doctrina.
(1) “Proceso” = abreviatura de Proceso de Reorganización Nacional, nombre autoimpuesto del golpe de Estado cívico militar de 1976 en Argentina.
(2) “Chicago’s Boys” = Colaboradores directos del ministro Martínez De Hoz, quien instaló por la fuerza de las bayonetas el neoliberalismo en Argentina. La denominación surgió porque en su mayoría eran jóvenes economistas formados en la “Escuela de Chicago”, por entonces centro mundial del neoliberalismo doctrinario.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
ANALISTA DE TEMAS ECONÓMICOS Y GEOPOLÍTICOS
Como lo definió con genial simplicidad Friedrich List, Adam Smith fue un conquistador más temible que Napoleón (y lo escribió cuando estaban muy frescos los recuerdos del agresivo accionar del genial estratega y notable estadista, el autocoronado Emperador de Francia).
Para mayor precisión, Smith fue el fundador intelectual del liberalismo económico, que transformado en doctrina económica excluyente ofició de poderoso mascarón de proa del imperialismo político – económico de Gran Bretaña, cuyo cenit del poder lo alcanzó el hoy decaído imperio en la Era Victoriana.
List fue el cerebro vital que desnudó las falacias arteras que esconde la doctrina e ideología liberal, la cual fue creada para perpetuar a Gran Bretaña como el “taller del mundo” y relegar a las restantes naciones al mero rol de proveedores “especializados” de materias primas.
Las claras y contundentes ideas de List fueron utilizadas inteligentemente por Hamilton y sus sucesores en EEUU, para salir de la trampa de la primarización económica, predicada por los teóricos liberales, las oligarquías algodoneras y los intereses creados de los importadores y sus proveedores británicos; siendo también sus brillantes escritos y su tesonero accionar las bases teóricas de la unificación de Alemania y su posterior muy rápida industrialización, concretadas bajo la férrea conducción del “Canciller de Hierro” Otto von Bismarck (ideas que nada tenían en común en lo ideológico con el nazismo, que surgió seis décadas después, y con otro encuadre por cierto). Para ponerlo en claro, List puede considerarse el fundador del sano nacionalismo económico elaborado bajo pautas científicas, mientras que el nazismo fue una tergiversación o degeneración violenta y racista del nacionalismo.
Ese tipo de diferenciación hacía Jauretche, que eludía el calificativo de “nacionalista” (usado por ciertas oligarquías portuarias de las primeras décadas del siglo XX para justificar sus tropelías, atemorizando y agrediendo a inmigrantes, a los que despreciaban y a la vez temían). Por eso Don Arturo acuñó los conceptos de Pensamiento Nacional y Doctrina Nacional, libres de racismo y otras lacras degradantes. Pero este ya es otro tema…
Al producirse la Segunda Revolución Industrial, alrededor de 1870 un siglo después que eclosionara la Primera Revolución Industrial, un lote de naciones forzaron sus propios desarrollos tecnológicos e industriales, y al menos dos de ellas habían superado a Gran Bretaña en PBI industrial y en niveles tecnológicos entre 1900 y 1910. Esas dos naciones, nuevas líderes industriales y ya grandes potencias eran justamente EEUU y Alemania.
Así como Gran Bretaña elaboró su surgimiento industrial estimulado y protegido por severas normas estatales (como el Acta de Navegación, entre otras), y mantuvo el doble discurso de ser liberal “hacia afuera” y proteccionista fronteras adentro; lo mismo hicieron las nuevas potencias industriales, las que al estallido de la Primera Guerra Mundial eran un puñado de países de Europa Occidental, más EEUU y Japón.
En Argentina, la subordinación explícita y rastrera de la oligarquía respecto a Gran Bretaña, obstaculizó, impidió y luego desalentó la industrialización, la cual había alcanzado cierta relevancia durante la guerra del ’14 al ’18. Aceptadas las “industrias naturales” (que elaboraban materias primas alimenticias, básicamente), en cambio la oligarquía y el establishment se ensañaron contra las que despectivamente llamaban “industrias artificiales”, las de mayor tecnología, como las metalúrgicas, siderúrgicas, eléctricas, químicas y otras similares.
Nada debía amenazar al statu quo de supremacía omnímoda de la oligarquía tradicional y del poderío británico, que manejaba a su antojo todos los resortes del poder interno. ¡Hasta llegaron a oponerse a la creación de Facultades de Ingeniería y de Ciencias Duras, por el “peligro” que ello representaba, arguyendo incluso incapacidades genéticas irreversibles de los ingenieros y científicos argentinos, respecto a los británicos! Por supuesto, la realidad demostró la perversa falsedad de ese maligno prejuicio, como parte de la intensa campaña de colonización cultural... la cual prosigue hasta nuestros días.
Lo cierto es que Argentina desperdició una excelente coyuntura internacional para industrializarnos y desarrollar tecnologías propias, en los años de “vacas gordas” de buenos precios internacionales de las materias primas, período histórico que transcurrió entre 1880 y 1910 aproximadamente.
Al estallido de la Primera Guerra Mundial, las condiciones del comercio mundial habían cambiado sensiblemente, valorizándose los productos industriales y las últimas tecnologías de esos años.
En base a fuertes presiones múltiples, el liberalismo siguió siendo “la” doctrina económica “correcta” en el mundo, pese a los claros ejemplos “transgresores” de las nuevas potencias industriales, y eso duró hasta la gran crisis económica mundial de 1929, de la cual las “recetas” y las “leyes económicas” liberales se mostraron totalmente incapaces de superar, existiendo ya la doctrina comunista, cuyas bases económicas son –curiosamente- liberales. O sea que tanto el liberalismo como el comunismo son doctrinas “internacionalistas”, opuestas de hecho al sano nacionalismo.
Surgió entonces el keynesianismo, el cual sin combatir la propiedad privada, demostró la notable conveniencia del fuerte intervencionismo estatal, y de las acciones concretas anticíclicas, o sea lo opuesto a la ortodoxia económica.
En base a los lineamientos keynesianos (que pueden considerarse como Capitalismo de Estado), el mundo se liberó de las ataduras mentales del liberalismo dieciochesco y decimonónico, para emprender un proceso continuado de fuerte desarrollo socio económico, que no solo se centró en las potencias tradicionales, sino que llegó a buena parte del mundo subdesarrollado, y en nuestra región básicamente a Argentina, Brasil y México.
Ese período de bonanza, que algunos creyeron ininterrumpido, fue calificado como “los treinta años gloriosos”, por abarcar casi tres décadas, concretamente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hasta la Primera Gran Crisis del Petróleo, a comienzos de los años ’70.
Pero la reacción contra el keynesianismo y una economía más equitativa, con mejor distribución de la riqueza, mejores y crecientes niveles de vida, e incluso la fuerte política mundial de descolonización; comenzó y creció al amparo del establishment financiero transnacional que buscaba aumentar sus ganancias y retomar el Poder Real Mundial. Comenzaron a atacar desde lo ideológico, a partir de los planteos –nunca demostrados- de la “conveniencia” de debilitar a los Estados dando mayores “libertades” al capital-, en una profundización del liberalismo tradicional, que inicialmente fue llamada La Escuela Austríaca, en cuyo ámbito académico surgió y luego se expandió, de la mano de los economistas como von Mises y von Hayek, en un movimiento político económico gestado a fines del siglo XIX, pero con impulso creciente como ataque al keynesianismo desde los años ’40 del siglo XX.
Las ideas del individualismo extremo y de la anulación casi total del Estado como figura económica básica, que son principios relevantes de la Escuela Austríaca, devinieron en el neoliberalismo económico, impulsado desde mediados de los años ’70 a partir del fenómeno por entonces nuevo de la estanflación (estancamiento con inflación), lo cual no había sido previsto ni pudo inicialmente solucionarse en el marco del keynesianismo imperante.
Claro está que el espaldarazo que logró difundir e imponer por la fuerza de las presiones económicas, financieras, políticas e incluso militares, al neoliberalismo como doctrina “correcta, única y dominante”, fue consecuencia de la era reaganiana tatcheriana (presidencia de Reagan y gobierno de Tatcher), que siendo poderoso en los ’70, se adueñó del poder mundial desde comienzos de los años ’80.
Ese marco de fuertes presiones de las potencias anglosajonas, nos impuso el neoliberalismo a los argentinos, con las FFAA operando como tropas de ocupación en el propio territorio, durante el siniestro “proceso” (1), para proteger a los “Chicago’s Boys” (2) de Martínez de Hoz y sus continuadores.
El neoliberalismo pasó a ser la herramienta político – económica de la globalización salvaje, nueva forma de esclavitud diagramada para operar a escala planetaria, con la colonización mental y estupidización masiva como cadenas invisibles de ese proyecto hiper materialista e inhumano, que por cierto no trepida en usar a las sectas, a predicadores dóciles y a cuanta artimaña le sea útil, incluyendo las nuevas “deidades” del ultra ecologismo, ultra indigenismo, ultra feminismo, etc., fogoneadas por bien financiadas ONGs manejadas desde las Potencias Atlantistas.
El summum del poder lo alcanzó el neoliberalismo al colapsar la Unión Soviética, y muchos creyeron en su reinado permanente, como el norteamericano Francis Fukuyama, quien pronosticó “el fin de la historia”, para afirmar la supuesta eterna supremacía del globalismo neoliberal y de las Potencias Anglosajonas.
Esa supuesta “eternidad” duró solo una década, para pasar la geopolítica mundial a estar signada por el Mundo Multipolar de los Grandes Bloques de Poder; mientras que a menos de dos décadas después fluye de nuevo a un nuevo tipo de bipolaridad, entre las Potencias Continentalistas y las Atlantistas.
Pese a la fortísima cobertura mediática mundial y al accionar de operadores diversos a su servicio, el neoliberalismo está fuertemente depreciado y denostado como doctrina político – económica, lo cual es directa consecuencia de sus desastrosos resultados en todos los países en que sus “recetas” se aplicaron.
No puede sorprender entonces que, como de la galera de un ilusionista presto a engañar al público crédulo, haya surgida la pseudo ideología del “libertarismo”, la cual no es más que un refrito de los ultra liberales principios del neoliberalismo, presentados bajo la supuesta nueva idea de priorizar en absoluto los derechos de propiedad individuales, sin importar nada ideales como la solidaridad, el bien común y otros altos valores morales similares, llegando incluso a despreciar abiertamente a toda forma de sano patriotismo. Es el egoísmo extremo entronizado como supuesta máxima expresión de la “libertad”, lo cual en rigor de verdad implica la libertad absoluta de morirse de hambre para las grandes mayorías que en ese contexto quedan totalmente desamparadas y subordinadas al arbitrario criterio de los poderosos.
El considerado de última como un anarcocapitalismo exacerbado.
Así como el neoliberalismo es la continuación del liberalismo brutalmente acentuado, el “libertarismo” no es más que un formato aun más recrudecido del ya muy inhumano neoliberalismo.
Nunca faltan egoístas en grado sumo, desinformados y/o crédulos, que gozando de cierto grado de bienestar como resabio de años de políticas keynesianas y doctrinas político – económicas de base humana e incluso cristiana (respetando en el concepto a las otras religiones monoteístas), que ahora adhieran irracionalmente a ideas libertarias. las que de imponerse los transformarán en parias sin retorno.
No advierten que con ello no solo socavan a la propia patria, sino que promueven su futura miseria, de prosperar esa ultra materialista y excluyente doctrina.
(1) “Proceso” = abreviatura de Proceso de Reorganización Nacional, nombre autoimpuesto del golpe de Estado cívico militar de 1976 en Argentina.
(2) “Chicago’s Boys” = Colaboradores directos del ministro Martínez De Hoz, quien instaló por la fuerza de las bayonetas el neoliberalismo en Argentina. La denominación surgió porque en su mayoría eran jóvenes economistas formados en la “Escuela de Chicago”, por entonces centro mundial del neoliberalismo doctrinario.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
ANALISTA DE TEMAS ECONÓMICOS Y GEOPOLÍTICOS
miércoles, 17 de abril de 2019
Reportaje a un analista geopolítico en TLV1
Recientemente vi en Facebook un reportaje que con su proverbial amabilidad, el Lic. Juan Manuel Soaje Pinto le hizo a un conocido médico, quien además de psiquiatra es analista geopolítico, centrando sus trabajos en el sensible tema de Malvinas.
El reportaje resultó interesante, pero tuvo dos aspectos que son cuanto menos muy opinables e incluso potencialmente controversiales.
Los análisis históricos son necesarios, siendo básicos para comprender la actualidad, y sin incurrir en neutralidades absolutas (que nadie tiene), es importante tratarlos con mucha objetividad, y con extremo cuidado cuando se tocan temas ríspidos o potencialmente muy conflictivos.
Eso sucede al considerar el período interguerras en Europa en el siglo pasado y temas consecuentes, lo cual forma parte de la historia pero su mención debe siempre hacerse guardando las debidas distancias y salvedades.
Eso pudo no pasar claramente en el mencionado reportaje, y dio lugar a algunas críticas que pueden ser interpretadas como apresuradas o algo superficiales, pero siempre es mejor ser muy claro y objetivo al respecto.
Además de varios aspectos geopolíticos interesantes analizados, resultó destacable que el disertante no incurriera en opiniones “muy de la guerra fría” que suelen expresar muchos militares retirados, quienes repiten preconceptos de los años /70 de los que quedan atados, no advirtiendo los enormes cambios geopolíticos en rápida eclosión. Esos anacrónicos prejuicios que cargan los retirados de las FFAA y FFSS más otros sectores francamente reaccionarios, suelen ser muy adversos a tener acercamientos con las dos grandes Potencias Continentalistas, Rusia y China, con las que por una lógica geopolítica elemental debemos actuar como cercanos aliados estratégicos.
El disertante enfatizó la conveniencia de operar con el respaldo directo de los dos gigantes geopolíticos mencionados, siendo eso de por si destacable, no alineándose con el extremo grado de colonización cultural que manifiestan casi sin excepción los retirados de las FFAA, en muchos casos directamente subordinados entusiastas a los dictados de las Potencias Anglosajonas y a todas las Potencias Continentalistas; mentalidad que muy posiblemente es transmitida a las nuevas camadas en actividad de profesionales de la Defensa. Esa postura es simplemente aberrante, habida cuenta del tema Malvinas, y de las amenazas concretas de Gran Bretaña (actor relevante de las potencias cuyo brazo armado es la OTAN), que pretende usurparnos nuestras fundadas pretensiones soberanas sobre el vasto sector del Continente Blanco que con toda lógica llamamos Antártida Argentina, y sobre el vasto Mar Argentino, además de amenazar concretamente La Patagonia, esto último operando con las múltiples ONGs transnacionales y otros factores de poder; además del rol imperial financiero del FMI y la Banca especuladora transnacional.
Pero el analista geopolítico incurre en la errónea opinión inculcada a las FFAA y FFSS desde 1955 en adelante, según la cual se insiste falsamente que las doctrinas político – económicas son solo dos: marxismo y liberalismo, omitiéndose deliberadamente la existencia y las numerosas experiencias exitosas del llamado Capitalismo de Estado, sistema en el cual, existiendo propiedad privada, el Estado tiene un rol central como promotor activo del desarrollo socio económico, interviniendo fuertemente en diversos o incluso todos los sectores económicos, protegiendo y estimulando ramas económicas consideradas estratégicas o muy importantes, cuidando las divisas, protegiendo a la población y manejando resortes claves de la economía, incluso mediante poderosas empresas estatales, sobre todo en sectores como Energía, Servicios Públicos esenciales y otros.Pero en ese crucial aspecto, el opinante “compra” la falsedad instalada machaconamente en las FFAA y FFSS, las cuales al ser antimarxistas por antonomasia y desconocer o incluso despreciar abiertamente las Alternativas Nacionales (como el visceral odio antiperonista que se inculca en los Institutos
Militares), terminan siendo fervorosos partidarios del liberalismo económico, y por añadidura de la versión recargada de esa ideología apátrida, que es el neoliberalismo.
Con ello, desconocen la elementalidad que el liberalismo, al igual que el marxismo, son doctrinas antinacionales por definición; además que el liberalismo como doctrina económica fue concebido como instrumento a favor de los intereses británicos, para evitar la industrialización de los demás países y mantenerlos en el subdesarrollo permanente. Todos los países que se industrializaron, crearon tecnologías y se desarrollaron, fueron “transgresores” de las supuestas “leyes” del liberalismo (tema muy bien desarrollado por Marcelo Gullo Amodeo, entre otros expertos en Geopolítica).
El gobierno macrista es neoliberalismo recargado, además de entreguista de soberanía sin el menor escrúpulo. Pero el “nacionalismo” del opinante, en su momento cantó loas a Gómez Centurión, funcionario “todo terreno” del macrismo; para ahora alabar a Olmedo (se supone que el Olmedo legislador macrista alicaído candidato a presidente).
¿Cómo se soluciona la tremenda contradicción de predicar nacionalismo y malvinismo, mientras se expresa consustanciación con personajes funcionales al neoliberalismo en su versión más antinacional y perversamente entreguista?
El analista, repite el recurrente oxímoron de muchos oficiales retirados opinantes, que se dicen “muy patriotas” y apoyan entusiastamente la disolución nacional a la que nos lleva el neoliberalismo, demostrando el severo grado de colonización cultural en el que están inmersos, operando como marionetas dóciles de los poderes anglosajones y atlantistas.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
Recientemente vi en Facebook un reportaje que con su proverbial amabilidad, el Lic. Juan Manuel Soaje Pinto le hizo a un conocido médico, quien además de psiquiatra es analista geopolítico, centrando sus trabajos en el sensible tema de Malvinas.
El reportaje resultó interesante, pero tuvo dos aspectos que son cuanto menos muy opinables e incluso potencialmente controversiales.
Los análisis históricos son necesarios, siendo básicos para comprender la actualidad, y sin incurrir en neutralidades absolutas (que nadie tiene), es importante tratarlos con mucha objetividad, y con extremo cuidado cuando se tocan temas ríspidos o potencialmente muy conflictivos.
Eso sucede al considerar el período interguerras en Europa en el siglo pasado y temas consecuentes, lo cual forma parte de la historia pero su mención debe siempre hacerse guardando las debidas distancias y salvedades.
Eso pudo no pasar claramente en el mencionado reportaje, y dio lugar a algunas críticas que pueden ser interpretadas como apresuradas o algo superficiales, pero siempre es mejor ser muy claro y objetivo al respecto.
Además de varios aspectos geopolíticos interesantes analizados, resultó destacable que el disertante no incurriera en opiniones “muy de la guerra fría” que suelen expresar muchos militares retirados, quienes repiten preconceptos de los años /70 de los que quedan atados, no advirtiendo los enormes cambios geopolíticos en rápida eclosión. Esos anacrónicos prejuicios que cargan los retirados de las FFAA y FFSS más otros sectores francamente reaccionarios, suelen ser muy adversos a tener acercamientos con las dos grandes Potencias Continentalistas, Rusia y China, con las que por una lógica geopolítica elemental debemos actuar como cercanos aliados estratégicos.
El disertante enfatizó la conveniencia de operar con el respaldo directo de los dos gigantes geopolíticos mencionados, siendo eso de por si destacable, no alineándose con el extremo grado de colonización cultural que manifiestan casi sin excepción los retirados de las FFAA, en muchos casos directamente subordinados entusiastas a los dictados de las Potencias Anglosajonas y a todas las Potencias Continentalistas; mentalidad que muy posiblemente es transmitida a las nuevas camadas en actividad de profesionales de la Defensa. Esa postura es simplemente aberrante, habida cuenta del tema Malvinas, y de las amenazas concretas de Gran Bretaña (actor relevante de las potencias cuyo brazo armado es la OTAN), que pretende usurparnos nuestras fundadas pretensiones soberanas sobre el vasto sector del Continente Blanco que con toda lógica llamamos Antártida Argentina, y sobre el vasto Mar Argentino, además de amenazar concretamente La Patagonia, esto último operando con las múltiples ONGs transnacionales y otros factores de poder; además del rol imperial financiero del FMI y la Banca especuladora transnacional.
Pero el analista geopolítico incurre en la errónea opinión inculcada a las FFAA y FFSS desde 1955 en adelante, según la cual se insiste falsamente que las doctrinas político – económicas son solo dos: marxismo y liberalismo, omitiéndose deliberadamente la existencia y las numerosas experiencias exitosas del llamado Capitalismo de Estado, sistema en el cual, existiendo propiedad privada, el Estado tiene un rol central como promotor activo del desarrollo socio económico, interviniendo fuertemente en diversos o incluso todos los sectores económicos, protegiendo y estimulando ramas económicas consideradas estratégicas o muy importantes, cuidando las divisas, protegiendo a la población y manejando resortes claves de la economía, incluso mediante poderosas empresas estatales, sobre todo en sectores como Energía, Servicios Públicos esenciales y otros.Pero en ese crucial aspecto, el opinante “compra” la falsedad instalada machaconamente en las FFAA y FFSS, las cuales al ser antimarxistas por antonomasia y desconocer o incluso despreciar abiertamente las Alternativas Nacionales (como el visceral odio antiperonista que se inculca en los Institutos
Militares), terminan siendo fervorosos partidarios del liberalismo económico, y por añadidura de la versión recargada de esa ideología apátrida, que es el neoliberalismo.
Con ello, desconocen la elementalidad que el liberalismo, al igual que el marxismo, son doctrinas antinacionales por definición; además que el liberalismo como doctrina económica fue concebido como instrumento a favor de los intereses británicos, para evitar la industrialización de los demás países y mantenerlos en el subdesarrollo permanente. Todos los países que se industrializaron, crearon tecnologías y se desarrollaron, fueron “transgresores” de las supuestas “leyes” del liberalismo (tema muy bien desarrollado por Marcelo Gullo Amodeo, entre otros expertos en Geopolítica).
El gobierno macrista es neoliberalismo recargado, además de entreguista de soberanía sin el menor escrúpulo. Pero el “nacionalismo” del opinante, en su momento cantó loas a Gómez Centurión, funcionario “todo terreno” del macrismo; para ahora alabar a Olmedo (se supone que el Olmedo legislador macrista alicaído candidato a presidente).
¿Cómo se soluciona la tremenda contradicción de predicar nacionalismo y malvinismo, mientras se expresa consustanciación con personajes funcionales al neoliberalismo en su versión más antinacional y perversamente entreguista?
El analista, repite el recurrente oxímoron de muchos oficiales retirados opinantes, que se dicen “muy patriotas” y apoyan entusiastamente la disolución nacional a la que nos lleva el neoliberalismo, demostrando el severo grado de colonización cultural en el que están inmersos, operando como marionetas dóciles de los poderes anglosajones y atlantistas.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
martes, 9 de abril de 2019
CAMPEONES MUNDIALES DE FUTSAL - ALGUNAS REFLEXIONES
Con muy poca difusión transcurrió el mundial de Fútbol de Salón (Futsal) desarrollado en la provincia de Misiones.
Destacable que el seleccionado argentino haya sido el campeón.
Destacable el marco de tranquilidad general, sin barras bravas ni incidentes bochornosos, como suele suceder en diversas competencias deportivas que se realizan en Capital Federal y su entorno, en el Gran Córdoba, Gran Rosario y algunas otras grandes ciudades del “núcleo central” de nuestro país.
Destacable la bochornosa actitud de las huestes represivas de la impresentable ministra Patricia Bullrich, que expulsaron sin causa real alguna, a la selección de futsal de Pakistán, por “sospechosos de terrorismo” o cargo similar. Una brutalidad desde el ángulo que se mire, que fue prolijamente ocultada por los medios concentrados y los lenguaraces al tanto por cuanto operadores del neoliberalismo “reinante”, verdadera dictadura con formato pseudo democrático. Brutalidad que viene repitiéndose como un modus operandi de la citada ex terrorista y muy posible operadora encubierta de impresentables intereses, parecería que para ocultar los aberrantes resultados socio económicos del macrismo, dando letra a los periodistas al tanto por cuanto, con temas “varios”.
Destacable que casi totalmente pasó inadvertido el campeonato mundial de futsal, para los grandes medios de difusión de la Capital Federal (hoy CABA), los cuales más que TV y radios “nacionales” son radios portuarias, que por lo general ningunean a todo el interior, más si se trata del interior profundo, como Misiones.
Como dato de color, hubo un misionero en el equipo campeón, Sandro Antiveros. Y según trascendió, su contracción al entrenamiento lo hacía despertar muy temprano para correr en una plaza cerca de su casa, en la zona sur en las afueras de Posadas. Los mismos trascendidos –de buena fuente- indicaron que los vecinos habrían juntado firmas quejándose que al entrenar dañaba el césped…es solo un trascendido, pero podría ser muy factible, dado que muchos en sus mediocridades insondables no entienden el nivel de contracción al entrenamiento que requiere la alta competición.
Es como hace unas pocas décadas, un correntino de una localidad cercana a Misiones, relató que era usual que los vecinos trataran de “loquito” a un jugador de fútbol profesional, de esa localidad, que en sus visitas a sus pagos, para entrenar salía a correr en las calles, lo cual resultaba incomprensible a personas de escasas entendederas y lenguas muy rápidas y filosas.
¡Felicitaciones a los campeones y a los organizadores, que superaron mediocridades y obstáculos, además del entorno de severísima crisis socio -económica general, para concretar el desarrollo de un mundial en esta pequeña y alejada (del núcleo central y excluyente) provincia!
Cabe hacer un paralelismo muy positivo con los que casi de la nada, organizaron hace pocos meses, el Campeonato Argentino de Basquetbol en esta misma provincia.
El deporte es componente esencial del desarrollo; bienvenidas esas grandes competencias en nuestro medio.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
Con muy poca difusión transcurrió el mundial de Fútbol de Salón (Futsal) desarrollado en la provincia de Misiones.
Destacable que el seleccionado argentino haya sido el campeón.
Destacable el marco de tranquilidad general, sin barras bravas ni incidentes bochornosos, como suele suceder en diversas competencias deportivas que se realizan en Capital Federal y su entorno, en el Gran Córdoba, Gran Rosario y algunas otras grandes ciudades del “núcleo central” de nuestro país.
Destacable la bochornosa actitud de las huestes represivas de la impresentable ministra Patricia Bullrich, que expulsaron sin causa real alguna, a la selección de futsal de Pakistán, por “sospechosos de terrorismo” o cargo similar. Una brutalidad desde el ángulo que se mire, que fue prolijamente ocultada por los medios concentrados y los lenguaraces al tanto por cuanto operadores del neoliberalismo “reinante”, verdadera dictadura con formato pseudo democrático. Brutalidad que viene repitiéndose como un modus operandi de la citada ex terrorista y muy posible operadora encubierta de impresentables intereses, parecería que para ocultar los aberrantes resultados socio económicos del macrismo, dando letra a los periodistas al tanto por cuanto, con temas “varios”.
Destacable que casi totalmente pasó inadvertido el campeonato mundial de futsal, para los grandes medios de difusión de la Capital Federal (hoy CABA), los cuales más que TV y radios “nacionales” son radios portuarias, que por lo general ningunean a todo el interior, más si se trata del interior profundo, como Misiones.
Como dato de color, hubo un misionero en el equipo campeón, Sandro Antiveros. Y según trascendió, su contracción al entrenamiento lo hacía despertar muy temprano para correr en una plaza cerca de su casa, en la zona sur en las afueras de Posadas. Los mismos trascendidos –de buena fuente- indicaron que los vecinos habrían juntado firmas quejándose que al entrenar dañaba el césped…es solo un trascendido, pero podría ser muy factible, dado que muchos en sus mediocridades insondables no entienden el nivel de contracción al entrenamiento que requiere la alta competición.
Es como hace unas pocas décadas, un correntino de una localidad cercana a Misiones, relató que era usual que los vecinos trataran de “loquito” a un jugador de fútbol profesional, de esa localidad, que en sus visitas a sus pagos, para entrenar salía a correr en las calles, lo cual resultaba incomprensible a personas de escasas entendederas y lenguas muy rápidas y filosas.
¡Felicitaciones a los campeones y a los organizadores, que superaron mediocridades y obstáculos, además del entorno de severísima crisis socio -económica general, para concretar el desarrollo de un mundial en esta pequeña y alejada (del núcleo central y excluyente) provincia!
Cabe hacer un paralelismo muy positivo con los que casi de la nada, organizaron hace pocos meses, el Campeonato Argentino de Basquetbol en esta misma provincia.
El deporte es componente esencial del desarrollo; bienvenidas esas grandes competencias en nuestro medio.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
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