martes, 5 de diciembre de 2017

Accesos más sencillos, a los reportajes subidos a las redes, por el periodista Aldo Battisacco.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=161&v=6mFKwTaMEPA&app=desktop

https://youtu.be/djhEWspRFQg

Accesos más sencillos, a los reportajes subidos a las redes, por el periodista Aldo Battisacco. Grabado en noviembre de 2017, en Buenos Aires, en oportunidad de la visita del pensador ruso Alexadr Duguin.

viernes, 1 de diciembre de 2017

ARA SAN JUAN – CERTEZAS, DUDAS E INCOHERENCIAS – OTROS TEMAS VINCULADOS
Muy dolorosa para todo argentino de bien, la hoy evidente tragedia del submarino San Juan. Estruendosos los silencios, de varios expertos en estrategia, relaciones internacionales y otras especialidades vinculadas, en todos los casos funcionales al establishment neoliberal o simplemente tibios; así como de ciertos usualmente verborrágicos y enjundiosos veteranos de guerra y retirados de las FFAA y FFSS, anclados mentalmente en los años ‘70. Entre todos esos densos silencios, se pudo ver alguna que otra dudosamente ubicada expresión de anónimos o según los casos conocidos opinantes, que contra toda lógica mezclan implícita o explícitamente el tema recurrente (en esos ámbitos) de acusaciones a “la subversión” con el hundimiento de nuestra nave.
Todo eso e innumerables acciones de “guerra híbrida blanda” desplegadas masivamente, mechadas con insidiosos comentarios –tanto de evidente “mano de obra desocupada” (de “servicios” de mentalidades proceseras y antinacionales, barnizadas con terminologías y meras formalidades huecas de supuesto patriotismo), como de mercenarios de la incomunicación que hoy manipulan casi excluyentemente los medios masivos de comunicación- que achacan culpas a “la pesada herencia” (el gobierno anterior), tapando las directas responsabilidades del actual gobierno neoliberal, que evidentemente achicó presupuestos y no ordenó hacer las imprescindibles tareas de mantenimiento con la severidad requerida, que en una nave de inmersión, lógicamente deben ser más severas y seguramente de mayor frecuencia que en naves de superficie. Prueba de ello, es que el submarino, según trascendió y no se desmintió, comenzó su periplo afectado por problemas técnicos.
Los “proceseros – retirados” demuestran –una vez más- estar anclados en los años ’70 y con ello ser funcionales a las potencias anglosajonas y sus aliados atlantistas, o ser de manifiesta mala fe para mezclar los tantos y “tirar la pelota fuera de la cancha”, con lo cual tienden a diluir en la opinión pública las directas responsabilidades de poderes políticos y militares hoy en ejercicio, en el trágico suceso, así como ocultar las fuertes presunciones de una explosión externa, la cual involucraría un ataque por parte de los usurpadores británicos, posibilidad que
incluso mencionó en un conocido diario ruso el destacado y bien fundamentado analista argentino Dr. Miguel A. Barrios.
Avalan esa hipótesis las opiniones de muy serios opinantes, como los Analistas Internacionales Enrique Romero y Adrián Salbuchi, entre otros.
Deplorables las comunicaciones oficiales de La Armada en los primeros días, omitiendo el sensible tema de las explosiones detectadas; y el “silencio de radio” total por parte del presidente y del ministro de defensa, que parecían “desaparecidos en acción” pues ni se los vio ni dijeron nada por largos días.
Mientras que el representante argentino ante el Organismo Para la Prohibición de Ensayos Nucleares, con sede en Viena, informó inmediatamente al gobierno nacional que en la zona en la cual se presume estaría el sumergible, se detectaron dos explosiones sucesivas, no nucleares; por largos días esa información no trascendió al público, y el vocero de la Armada (el único en “dar la cara” por muchos días), fue exponiendo diversos supuestos de fallas y otras hipótesis conjeturales, mientras nada se decía de la preocupante y certera información de las explosiones. Hasta fines de noviembre, el tema de las explosiones se eludió casi por completo en los partes oficiales de la Armada, y poco se menciona en los medios concentrados que operan como voceros de los intereses anglosajones.
Aun después de transcurridos con holgura los días en los cuales la eventual reserva de oxígeno podía durar, todavía se seguía alimentando una hipótesis de sobrevida que salvo milagro ninguna lógica permitía sustentar.
¿Por qué no se informó rápidamente acerca de la certeza de las explosiones; por que se insiste en una explosión interna, si la nave no llevaba explosivos, y si las baterías no pueden estallar, según dijo el Ing. Ariel Garbanz en forma pública en un canal de TV; por qué se omitieron otras hipótesis de causas de estallidos? Sin embargo, otros expertos, entre ellos Konstantin Sivkov, experto mencionado por Sputnik, expresaron que el hidrógeno componente de las baterías, pudo estallar, por falta de mantenimiento ¿Por qué no se hizo?
¿Por qué se le autorizó a navegar, siendo que antes de zarpar trascendió que reportó fallas técnicas, que serían en el sistema de baterías eléctricas, elementos claves para ese tipo de naves?
¿Por qué no se enviaron naves de superficie en apoyo, cuando reportó problemas serios en las baterías que forman el sistema de propulsión, que obligaron a una marcha de regreso muy lenta; y por qué no se lo hizo desviar a un puerto más cercano, en vez de seguir rumbo a la lejana Mar del Plata?
¿Por qué llevaba 7 tripulantes más que la tripulación normal?
¿Por qué los medios concentrados enfatizaron las “ayudas” de EEUU y Gran Bretaña, pero ocultaron y luego minimizaron el rápido ofrecimiento ruso y el consecuente envío de equipamiento y personal altamente calificado para las tareas de búsqueda y eventual salvataje?
¿Por qué el Comandante de las FFAA (el presidente), el ministro de Defensa y el Comandante de La Marina autorizaron un viaje si las condiciones de mantenimiento no eran las indicadas? ¿Por qué la principal colaboradora del “ausente” ministro de defensa Aguad, Graciela Villata, que según se difundió y no se desmintió; carece de toda capacitación necesaria para su alto y muy bien remunerado cargo, y fue en ese contexto de incapacidad manifiesta, la primera en llegar para “coordinar” las acciones de rescate? ¿Qué puede coordinar o mandar, si no tiene ni idea del tema?
¿Y por qué el periodismo –casi todo- omite este y otros vergonzosos hechos de inacción y/o incapacidad de los actuales responsables políticos; al igual que los opinólogos proceseros que envían “severos” comunicados a retirados de las FFAA y FFSS, y seguramente a muchos en actividad, sembrando confusiones, falacias e inexactitudes, que omiten las sospechas fundadas de la presunta agresión británica y de la inacción previa y posterior al hecho del gobierno neoliberal actual, así como otras graves acciones de resignación de soberanía por parte del actual gobierno (al que apoyan) y buscan tirar todas las culpas políticas al gobierno anterior, siendo que el actual es el directo responsable de los desmanejos en dos largos años, tiempo suficiente para solucionar o empeorar cualquier cuadro de situación?
¿Por qué los medios concentrados omiten o a lo sumo apenas mencionan la hipótesis, que el submarino habría sido hundido por un ataque británico?
¿Por qué apenas se dice que los presupuestos para inversiones y mantenimiento de La Armada se redujeron en los dos últimos años (como mostraron efímeramente uno o dos medios masivos), siendo que eran ya bastante reducidos?
¿Por qué motivo, los usualmente agresivos opinadores del sector caracterizado como afín a los “proceseros neoliberales” y/o “patrioteros de bandera” guardan densos silencios, o si opinan (unos pocos) omiten las preguntas acá detalladas u otras similares? ¿Es que acaso los prometidos indultos que el neoliberalismo hoy gobernante –es de público conocimiento según diversas versiones, que los hechos confirmarían contundentemente, como los masivos apoyos militares al actual gobierno- prometió a sectores retirados de las FFAA y FFSS; para esos “patriotas”, son más importantes (los indultos) que aspectos cruciales de la Defensa y la Soberanía Nacional?
Claro que esos pseudo patriotas, en su momento apoyaron el desguace social y económico perpetrado por el siniestro “proceso”, impidiendo voces que alertaran los tremendos daños antinacionales que los neoliberales perpetraban, bajo custodia de las bayonetas que operaban como fuerzas de ocupación, en el propio territorio. Y esto no significa en modo alguno justificar la irracional guerrilla, de última funcional a los dictados de los anglosajones.
Incómodo momento vivió el vocero de la Armada, cuando un periodista extranjero expresó su extrañeza ante la ausencia total de miembros del gobierno nacional, en los sucesivos partes de prensa y emisión de opiniones oficiales, acorde a lo que es usual y de estilo, en catástrofes o hechos luctuosos, como todo indica que es el actual; más aun siendo que hay crecientes indicios de una factible agresión externa que habría hundido a la nave e imposibilitado toda comunicación del hecho.
No es un dato menor, que el mapa argentino difundido en un comunicado oficial del actual gobierno CEOcrático neoliberal, con relación al sensible tema del Día de la Soberanía (aniversario del Combate de la Vuelta de Obligado), se publicó excluyendo no solo las Malvinas, sino también la Antártida Argentina; y el hecho no fue rectificado ni mereció ninguna –impresentable por cierto- disculpa de los altos funcionarios responsable de esa omisión, que por cierto no puede atribuirse a un mero error, sino a una manifiesta mala intencionalidad, de ir introduciendo la resignación en la población, a la política explícita de entrega de soberanía
practicada por el actual gobierno, del cual en su momento, el actual presidente dijo que “no entiende de problemas de soberanía en Argentina”, y en el que varios colaboradores directos (Sturzenegger, Llach, Prat Gay y otros) se refirieron despectivamente a temas delicados de soberanía nacional y de patriotismo.
Por supuesto, es una incoherencia total, que sectores militares que afirman estentóreamente su supuesto “patriotismo”, apoyen medidas de gobierno claramente apátridas y contrarias a los Intereses Nacionales. Más incoherente o directamente impresentable, es que con retorcidos argumentos, mantengan la indefendible postura de lo que denomino “el síndrome Gómez Centurión”, diciéndose muy patriotas, pero con gastados y erróneos argumentos represivos de los años ‘70 apoyan explícita y entusiastamente a un gobierno neoliberal, que por definición y por sus claras acciones, evidencia operar abiertamente en contra de los Intereses Nacionales y resignando explícitamente soberanía.
La misma Marina, a la cual necesitamos –pero libre de doctrinas y prejuicios liberales y apátridas- sin duda como custodio de nuestros extensos mares, es la que hoy sufre –sufrimos todos los argentinos de bien- las 44 muertes y la pérdida de uno de nuestros sumergibles; es la misma institución que perpetró los bombardeos y ametrallamientos de indefensa población civil en 1955, y que poco después consumó el golpe de Estado, como herramienta dócil de los claros designios del imperio británico. Y jamás expresó ni el mínimo mea culpa, ni asomo de arrepentimiento ni cambio de esa negativa mentalidad.
Casi nadie menciona la necesidad de denunciar los acuerdos de Madrid y de Londres, de 1989 / 1990, de rendición incondicional en condiciones humillantes, tramitadas por Menem, Cavallo y apoyados por Di Tella; así como de denunciar definitivamente el tratado de 1825, que nos ata a Gran Bretaña. De eso no se habla, y esas son las causas profundas que impiden el necesario –imprescindible- rearme argentino, hoy impensable en el marco de un gobierno destructivamente neoliberal, solo preocupado en la especulación y los negocios financieros, promotores del endeudamiento impagable y la fuga masiva de divisas. Por supuesto, con diversos apoyos, incluso de “opositores” políticos.
Ratificando el escaso interés en el tema del gobierno nacional, no se decretó Duelo Nacional, ante esta tragedia que enluta a todos los argentinos de bien, pero que no importa nada –evidentemente- a mentalidades apátridas y antinacionales, solo centradas en consumar “rápidos negocios”; mientras personeros británicos como Aranguren, y otros provenientes de la Banca transnacional vinculada a la “City” de Londres y otras, siguen firmes en sus altos cargos, ejerciendo un nulo patriotismo, que debería ser condición sine qua non para esas altas funciones.
A los hechos me remito, y recuerdo las palabras del Maestro de Palestina…”por sus obras los conoceréis”.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos
Reportaje hecho por el periodista rosarino Aldo Battisacco, en dos partes, acerca de la realidad del Sector Eléctrico Argentino.

https://lm.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fm.youtube.com%2Fwatch%3Ftime_continue%3D161%26v%3D6mFKwTaMEPA&h=ATPQfF-y8M2hWkGlG9B6HdmxWjmE1wQ5TLqeFcNPl-EUVAhEGM8peQjXQPtM1VDcsMVRUaSGWfNoIYcFpmBWJ_9ecmgAVTDb5v_bKT9EyuehVavDJp8g1v6NqYHo8E1a&enc=AZMemn89G5H5mFK6CAQgrdK-LhL5VUYXRbU_0Jw8-P1mduX1TB2QhFP8HZHtgeVt8AsfVQ1DF4bFG2_gYDd4aM8kxLjO3edJlpuMMf6b3uDzM2r7gO84XwdsBoP-Hwbz_hKBdb-8KzewfaYxlS3D3WvxwQLCrZ-6oF-ERec76kvQDoEkZKzxxCKisyCb93NGZzU&s=1

https://lm.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fm.youtube.com%2Fwatch%3Ftime_continue%3D28%26v%3DdjhEWspRFQg&h=ATN5c7J--dF6k_DfWQ3Wf8RVpuWUyg96x_EAMXjHpuFxWBGmHElv7HfwDDe4rLnx6O8OEbzYhPwZiFmxUQFIr6s-ZAC-zmRsHxF3OdZimyCPbWA6zO0apK69_W92r9k3&enc=AZN6jSoDhOPHzUy6qGW7-aZDvqhv4gXK0wF7G-9arbQBK4sEf24yeWJz8Zhagkd7ah6LQ8gyIbcmjOgGHkqNVHzWXhIoMTzXabt37pp2ed4_W9c0zQOFu0FySzG-iILW8e6h21ZPcW8p_3yNK3nybx4BScGOR5YMZzEI1RtTwEVaGO7BzfYeDF282xumEphRr48&s=1

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Detallo los links de dos recientes entrevistas en TLV1

https://www.youtube.com/watch?v=Ow5oEAQyk_0

https://www.youtube.com/watch?v=Ow5oEAQyk_0&authuser=1

Atte.

C A O

sábado, 25 de noviembre de 2017

VOLVIERON EL PROCESO Y LOS AÑOS ’90.
“Han vuelto, son los mismos”, decía Don Arturo Jauretche, al constatar con inmenso dolor de patriota insobornable, que enancados en el golpe de Estado de “la fusiladora” (1955), volvían a puestos de preponderancia, conocidos personeros de los intereses extranjeros, amparados por las bayonetas, que al mando de militares liberales –antinacionales y oligárquicos- operaban como tropas de ocupación, contra su propio pueblo, al cual despreciaban.
Aquel hondo desprecio al pueblo, a lo popular y nacional, era consecuencia de un profundo y constante proceso de colonización cultural, con los grandes diarios como punta de lanza, y con toda la aparatología de la dependencia cultural desplegada, inculcando no solo profundas tergiversaciones conceptuales, sino también un nocivo espíritu de “casta superior”, con desprecio visceral al “civilacho común” inculcado a las FFAA por la oligarquía y los anglosajones; que además en las clases medias incluían severas ideas racistas contra los “cabecitas negras” y otras negatividades prejuiciosas similares, discriminativas del pueblo común, al cual
la oligarquía y sus claques solo aceptan, de mala gana, como peonada o personal doméstico reducido a un rol de servidumbre carente de todo derecho y todo atisbo de dignidad.
Era la oligarquía rediviva, con la cortedad de miras y la soberbia excluyente que la caracteriza. Y eran fuerzas armadas que de brazo armado de la patria y de su pueblo, pasaron a ser custodios de intereses antinacionales y represores de su propio pueblo del cual se nutría –y se nutre hoy- la mayor parte de sus cuadros. 
Esa misma oligarquía apátrida, ya expandida a algunos sectores financieros, importadores e industriales del tipo prebendario, (la oligarquía diversificada, según Eduardo Basualdo) fue la que volvió plenamente al poder en la época de la partidocracia cleptocrática neoliberal de los años ’90, particularmente en el
menemato y el delarruato.
Claramente, el gobierno actual de la CEOcracia, es la versión remozada, de esos recientes dos períodos de tan tristes nefastos recuerdos…aunque muchos parecen tener amnesia histórica o no quieren darse cuenta.
El neoliberalismo hoy “reinante” en Argentina, -vestido de democracia que cada vez más se asimila a dictadura con la suma del poder público cooptada por la fuerza, con represión institucionalizada, presos políticos y censura a periodistas y
medios opositores u objetivos-, parece un calco redivivo de aquella pseudo democracia oligárquica del “fraude patriótico” de los años ’30; de los “republicanos” clasistas excluyentes y odiadores violentos del ’55; y de los “salvadores de la patria” genuflexos ante los poderes anglosajones y financieros transnacionales del siniestro “proceso” (1976).
Sin irnos mucho más atrás en nuestra historia, pues para un análisis completo deberíamos remontarnos a 1806, con las invasiones “librecambistas” inglesas, el neoliberalismo, como remozamiento acentuado y profundizado del viejo liberalismo apátrida y oligárquico, tuvo su violento ingreso en Argentina, bajo el comando de la siniestra dupla inicial formada por Videla – Martínez De Hoz; uno como ejecutor del brazo armado custodio de tecnócratas locales carentes de todo patriotismo y de sus mandantes financieros extranjeros y grupos del poder globalizante por entonces en ciernes; y el otro como hombre fuerte de la Sociedad Rural –expresión más descarnada de la oligarquía tradicional, y como agente de intereses extranjeros.
Los padecimos durante los siete largos años del “proceso”, con enormes daños sociales y económicos, incluso de tipo estratégico, como el endeudamiento brutal y la desindustrialización como política de Estado, por no mencionar la “guerra librada para perder decorosamente”, que fue Malvinas en el colmo de las irracionalidades estratégicas; sin por ello negar el coraje de los que pusieron el pecho a las balas…pero coraje sin comandancia coherente y patriótica, es derroche irracional de sangre y de valiosos recursos, amén de brutal retroceso estratégico.
Después vendrían los años de exacerbación del neoliberalismo, que nos llevó de bruces y a los empujones, a la crisis terminal de 2001/2002.
Fue esa crisis de los cacerolazos masivos, del corralito bancario, de la miseria extendida y creciente, de la partidocracia política desacreditada, de la desocupación generalizada, del éxodo de argentinos al exterior, de la desarticulación social, política y económica, que nos llevaba inexorablemente a la disolución nacional, que era la ”solución” a la que apostaban los poderes transnacionales de la globalización salvaje.
Casi de milagro salimos de esa descomunal crisis generalizada de 2001/2002, que por poco nos llevó a la balcanización, tal vez en un entorno de violencia al estilo de lo acaecido en Yugoeslavia.
Pero las clases medias argentinas, e incluso parte de los sectores menos pudientes, parecen tener muy poca memoria histórica, y evidencian ser muy manipulables por los mercenarios de la incomunicación; hecho indudable al cual debe agregarse que los medios concentrados utilizaron técnicas de demolición psicológica para inocular el más visceral e irracional odio instigador del “cambio”, ocultando que tipo de “cambio” buscaban instalar, pues el “cambio” fue volver violentamente a metodologías represivas y políticas socio económicas de similares características del “proceso” y del “noventismo”. 
Conversando con un amable y muy informado periodista ruso, hicimos un paralelismo entre la Rusia de Yeltsin, liberal funcional a las potencias del G 7, que puso de rodillas al gigantesco país de sólida cultura aquilatada en largos siglos, en camino a su balcanización y destrucción interior; comparándola con la Argentina del “proceso”, de los años ’90 y la actual de macrismo, sumida en el caos destructivo neoliberal; y las similitudes son notables, casi calcadas. Pero la gran diferencia es que hoy, los personeros del neoliberalismo que operan en Rusia, contra el gobierno claramente patriótico de Putin, son rechazados por la mayoría de la población.
En Argentina, en cambio, el lavaje cerebral inoculador de odios irracionales hizo estragos, y las campañas de refuerzo de las confusiones profundas sigue a todo vapor en los múltiples medios concentrados, casi sin lugar para opiniones disidentes. A eso se suma el accionar de ciertos “operadores”, que de consuno con
recalcitrantes militares retirados proceseros, demuestran que con tal de operar por los indultos al como sea y reivindicar al “proceso”, no parece importarles en nada la destrucción de la patria y la vergonzosa resignación de soberanía en todos los frentes.
Sumando al aquelarre de irracionalidades, variopintos sectores “progres” tan llenos de teorías huecas como faltos de identidad nacional, terminan de hecho actuando en contra de los Intereses Nacionales.
Mientras tanto, vastos sectores de clases medias, siguen navegando en las nubes de Úbeda, flotando mentalmente en la nada, mientras el país se desintegra sin que ni siquiera tengan un atisbo mínimo de conciencia de la extrema gravedad de la situación.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

sábado, 18 de noviembre de 2017

LA TRAGEDIA CASI CONFIRMADA DEL SUBMARINO SAN JUAN
Pensamientos colaterales que claramente se avizoran.
El accionar de zapa de los que operan para profundizar las férreas ataduras de la colonización cultural pro británica no cesa, e incluso todo permite suponer fundamentadamente que se intensifica.
Hace tiempo se pueden leer determinados recurrentes mensajes, en los que resaltan los “gestos de acercamiento” de veteranos de guerra británicos hacia sus pares de Argentina.
Con esas campañas, entre otras cosas, se tapan las irracionalidades insanables cometidas por los comandantes del “proceso” y de los que tuvieron responsabilidades estratégicas en la conducción diplomática, política, geopolítica, económica y militar, en el desastroso desenlace de la guerra, que en el colmo del absurdo, claramente, solo se buscaba “perder ‘dignamente’ “, y en la que se priorizaron burdas “prioridades y compromisos de defensa del sistema” (lo del alineamiento servil al “mundo libre, occidental y cristiano”), en vez de poner en primer lugar las prioridades de la Defensa Nacional y de la Soberanía Nacional, dejando de lado no solo elementales principios de geopolítica con visión nacional, sino incluso enseñanzas elementales de las máximas sanmartinianas, que los sectores militares inundados mentalmente de apátrida liberalismo tan dogmático como irracional, demuestran palmariamente desconocer.
Por algo, esos sectores militares confusamente liberales (o sea de hecho apátridas, sin que muchos ni se den cuenta de ello), siguen apoyando con entusiasmo el accionar destructivo del neoliberalismo vuelto al poder y en camino a lograr la suma del poder público, que claramente es la continuación político - económica del “proceso” y del “noventismo” del menemato y el delarruato, que no solo resigna explícitamente soberanía y destroza en jirones la dignidad nacional, sino que incluso pone en serio riesgo la continuidad de Argentina como nación, pues nos amenaza con la balcanización.
Esa confusión parte del nada inocente error de enfoque, lamentablemente aun vigente en muchos (¿o todos?) los institutos de enseñanza militar, que jibarizan los enfoques y doctrinas político – económicas a solo dos doctrinas o ideologías: marxismo y liberalismo, omitiendo amañadamente las múltiples alternativas, que han sido precisamente las más exitosas, entre otras cuestiones por romper las ataduras del dogmatismo.
El colmo del cipayismo es que ahora clamen por pedirles ayuda a los británicos, y que luego les besen las manos, eventualmente por encontrar al submarino hundido. Hace rato, desde las sombras, están haciendo una sutil pero intensa campaña, para mostrar a los militares británicos como "buenos muchachos", con los que "circunstancialmente" nos enfrentamos, pero que "son unos caballeros". De esa forma, para los colonizados mentales de uniformes (no son todos, por suerte), los únicos "enemigos permanentes" son "los subversivos". De esa forma refuerzan la cerrazón mental de pensar todo bajo la "lógica" de la doctrina de la seguridad nacional, de los años '70. Sus concepciones de patriotismo son tan huecas de contenido, que muchas veces no pasan de un mal disimulado sentimiento de casta supuestamente superior, o de formalismos carentes de contenido.
Y el accionar de colonizados mentales progres, que como autómatas califican de "fachos" a todos los que no les caen bien, y que además “compran” con facilidad los dictados de sutiles ONGs extranjeras, principalmente británicas; completan de ese modo el panorama de profundas distorsiones y confusiones conceptuales en temas esenciales. Suelen predicar un irracional antimilitarismo a ultranza, muy funcional a poderes ajenos a los Intereses Nacionales.
Completando el aquelarre de confusiones, vastos sectores de clases medias, se mueven al compás de los desinformadores públicos, con escaso o nulo razonamiento propio; o peor aun, buscando el facilismo de ubicarse en lo “políticamente correcto” sin importarles en nada las consecuencias futuras, incluso las de futuro cercano que ya se avizora, con un escenario casi calcado al desmadre del 2001. A esa gente, envuelta en la superficialidad, la tragedia del submarino San Juan posiblemente poco o nada le importe.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

jueves, 16 de noviembre de 2017

GUERRA BLANDA DE DEMOLICIÓN
Hasta el siglo XX inclusive, los gobiernos oligárquicos, antipopulares y antinacionales, solo se podían sostener en un contexto de fuertes y evidentes medidas represivas, las que anulaban o inhibían no solo grandes manifestaciones masivas de oposición, sino que también tornaban peligrosas las opiniones públicas en contra, e incluso las simples rondas de conversaciones en las que se pudiera sugerir algún tipo de descontento.
Las consecuencias podían ser aprietes de diversos tipos, pérdidas de empleos, detenciones “preventivas”, cárceles con poco o ningún juicio previo, torturas, desapariciones, o directamente fusilamientos.
Los argentinos tenemos una larga historia de períodos de gobiernos de ese tipo, pudiéndose citar la década infame (1930-1943); la revolución fusiladora (1955-1958) y sus continuadores (con picos represivos y violentos a comienzos de los años ’60); la “dictablanda” de los años de Onganía y sus sucesores (1966-1973); para luego pasar a la violencia institucionalizada del “proceso” cívico – militar de 1976-1983, en el cual en un marco férreamente represivo se nos impusieron por la fuerza de las bayonetas –con la excusa de “la subversión marxista”- las draconianas y perversas medidas de achicamiento económico y exclusión social del neoliberalismo, por entonces en plena expansión en el mundo.
Fue la primera y muy violenta aplicación en Argentina –con procesos paralelos en Íbero América- de la Doctrina del Caos, tan bien descripta por Viviane Forrester y Naomí Klein en sus libros (1)
Pero las épocas cambiaron, y las técnicas de dominación y sometimiento de pueblos y países se refinaron en grados superlativos, con metodologías de cooptación sutiles en grados extremos, creadas o muy refinadas por sociólogos, psicólogos sociales, antropólogos, politólogos y otros expertos en comunicación social, sumada toda esa parafernalia de técnicas al uso masivamente demoledor de los medios convencionales de comunicación, a lo que se agregaron las redes sociales electrónicas, cuyos roles pueden llegar a ser definitorios, como se demostró en los contagiosos procesos de “primaveras comunicacionales” funcionales al neoliberalismo, como se dio en países árabes y en Ucrania.
Esos refinamientos con notables grados de perversión comunicacional tomaron vuelo fogoneados por los impulsores de la globalización salvaje, que con el neoliberalismo como doctrina y metodología excluyente que intentan imponer al como sea, tomaron gran impulso desde el comienzo del siglo XXI, el cual en lo geopolítico puede afirmarse que comenzó en la pasada década del ’90; a partir de la que, en rápida sucesión, están ocurriendo profundos cambios en el tablero de la Geopolítica Mundial.
Ahora los militares liberales golpistas, con neuronas formateadas por los cursos de la Escuela de las Américas, practicantes fervorosos del patrioterismo meramente declamativo y hueco de contenidos, quedaron relegados al fondo de las opciones “potables”, intentando reducírselos a roles meramente policíacos represivos, cuando no a usarlos como carne de cañón al servicio de las potencias anglosajonas, como parecen orientarse las líneas de política exterior claramente subordinadas a las mismas, evidenciadas por el presidente Macri.
Una de las pocas excepciones actuales fue la destitución de Zelaya en Honduras, mediante un golpe militar. Pero la “onda” actual son los golpes de Estado palaciegos, al estilo de Temer en Brasil y de Franco en Paraguay; y en un mayor nivel de “elaboración” los procedimientos del tipo de “periodismo de guerra” como el aplicado en Argentina, para favorecer el retorno del neoliberalismo, ahora con formalidades democráticas pero con esencia duramente excluyente, del tipo del manejo de la suma del poder público.
Por supuesto, también debe analizarse el frustrado golpe del tipo caracterizado como guerra híbrida perpetrado en Venezuela, tal como definió el reconocido analista Dr. Miguel Ángel Barrios. Esa metodología combina violencia en gran escala, con operaciones de desabastecimiento, agresiones mediáticas, pirotecnia verbal opositora; además de medidas de ahogo económico y claras amenazas de invasión, por parte de la potencia hegemónica continental, con o sin participación de tropas o logísticas colombianas. Pero en Venezuela, el grueso de las Fuerzas Armadas no da muestras de estar subordinado o colonizado mentalmente por el adoctrinamiento neoliberal, como sí lo evidencian en grado superlativo vastos sectores de retirados de las FFAA y FFSS de Argentina. Y claramente, esos sectores de retirados con mentalidad procesera (2), mostrarían
tener ágiles canales de contacto con veteranos de guerra y muy posiblemente con personal en actividad, como lo evidencian frecuentes mensajes que se difunden en forma semi subrepticia en redes sociales, mensajes en los que sesgadamente “se bajan líneas” con claros y perimidos enfoques setentistas, que siguen centrados en “perseguir zurditos” que parecen ver hasta en la sopa, mientras que parecen ignorar los muy serios riesgos a la integridad nacional que representan las cataratas de muy negativas medidas socio económicas y geopolíticas que en masa y en continua sucesión son perpetradas por la CEOcracia gobernante, con su cohorte de economistas dogmáticamente monetaristas y neoliberales de nulo patriotismo, todo eso con la masiva cobertura mediática de los medios “adictos” que son casi todos. Es la guerra blanda de demolición, en pleno perpetramiento.
Como ejemplo de esos mensajes del tipo “si está de acuerdo, difunda”, recientemente divulgaron un “llamamiento patriótico” a ponerse en contra de los gastos que representa el Parlasur (organismo parlamentario de la UNASUR), que sin duda más de un poco ilustrado o poco reflexivo retirado o veterano “compró” con entusiasmo febril; mientras que ni parecen preocuparse en lo más mínimo por el endeudamiento sideral y sin medida en que nos embretan, por el negociado hiper endeudante de las LEBACs (bonos emitidos por el Banco Central, a tasas altísimas que ya llegan a rozar el 30 %, conformando una bola de nieve que nadie prevé como desactivar), por la destrucción del aparato industrial y el desguace de los entes tecnológicos, por la miseria y la desocupación creciente, y otras lacras perniciosas que ya padecimos en los dolorosos años ’90. Es claramente el Plan Morgenthau en plena perpetración, para destrozar a Argentina.
El tema amerita mayores análisis, los que se intentará hacer en futuros artículos.
(1) Viviane Forrester – El Horror Económico // Naomí Klein – La Doctrina del Shock.
(2) Mentalidad procesera – Afín al tristemente recordado “proceso” cívico – militar que usurpó el poder en 1976.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos