¿FUERZAS DE DEFENSA O TROPAS DE OCUPACIÓN AL SERVICIO EXTRANJERO?
Conceptos introductorios.
Los militares que demostraron clara adhesión a los patrióticos postulados
del Pensamiento Nacional, merecen todo el respeto, y por cierto hubo muchos y
varios de ellos muy destacados, de los cuales cabe citar al General Ingeniero Savio
(siderurgia), a los Generales Ingenieros Mosconi y Baldrich (YPF), al Brigadier San
Martín (complejo industrial aéreo y automotriz estatal en Córdoba), al General
Ingeniero Juan Pistarini (ejecutor del vasto plan de obras de Perón), el General
Pujato (gran impulsor de la soberanía argentina en la Antártida), y el listado sigue,
por cierto en las antípodas de los que de hecho fueron cómplices activos o pasivos
de destructivas políticas económicas y sociales liberales, o sea antinacionales.
No puedo dejar de citar a mis dos grandes maestros de Geopolítica, el
Coronel Jorge Luis Rodríguez Zía, y el General Juan Enrique Guglialmelli, así como
a los activos muy patriotas del Instituto Combate de Mbororé, el cual implementó
la Diplomatura en Geopolítica, de la cual tuve el honor de ser cursante y a la vez
activo disertante.
Este no es el típico escrito de fobia anti militar, pero tampoco es
cómodamente cómplice ante actitudes prescindentes cuando no claramente
antinacionales de los que cabe definir como milicos de mentes proceseras.
Tema complicado, conocido o intuido por muchos argentinos, tanto como
obviado u ocultado o intencionalmente eludido también por muchos, que se
dicen argentinos, pero son cipayos en grados superlativos, entre ellos, los
vociferantes patrioteros de bandera, cuyos “patriotismos” se agotan en el himno
y la bandera, y prácticamente en todo lo demás, operan como marionetas al
servicio de la antipatria, subordinados gustosos del neocolonialismo del siglo XXI
y
de los sectores socio económicos internos más recalcitrantemente
antinacionales, clasistas e incluso racistas.
Esos patrioteros de bandera, pasan a ser dóciles marionetas de mandantes
apátridas, careciendo de todo sentido de patriotismo concreto, pues no
entienden, e incluso se burlan, de toda acción de protección social, de defensa y
fomento de los Entes Tecnológicos y de las Universidades Nacionales, de la
industria, y no tienen ni idea de que es tener concretos objetivos geopolíticos con
visión de grandeza nacional.
Son ignorantes en grado total, o casi total, en temas básicos que deberían
conocer, en particular Geopolítica, Economía e Historia, asignaturas que dictan
poco o nada, o muy sesgadas y distorsionadas desde 1955, en los institutos
militares.
No toman conciencia que la consigna que gritan a voz en cuello, en verdad
es “subordinación y valor, para VENDER a la Patria”. Así lo hicieron y lo siguen
haciendo, con muy pocas honrosas excepciones, desde hace más de medio siglo...
concretamente, desde 1955.
Tan extenso es el período de tiempo en el que les
limaron las neuronas al ras, transformándolos en cipayos asumidos, practicantes
de un falso y hueco “patriotismo”, puramente declamativo.
Sumando confusiones, intencionalidades sesgadas, cerrazones mentales en
grados muy acentuados o totales, y prejuicios muy negativos cargados de odios
irracionales, todo intento de diálogo constructivo al respecto se torna muy
dificultoso, cuando no directamente conflictivo, sobre todo porque quienes lo
niegan se basan por lo general en viejas y acendradas falsedades conceptuales,
las que a su vez abonan odios muy profundos y por lo general totalmente
irreflexivos e irracionales, instalados como “pensamiento único correcto” en
determinados sectores de nuestra población, en particular entre los
uniformados, y entre otros sectores sociales odiadores crónicos carentes de
razonamientos propios, como los oligarcas y los “proto oligarcas” (frustrados
aspirantes crónicos a ser oligarcas).
Breve reseña histórica.
Basándonos en la Historia de las FFAA de Argentina, y partiendo desde la
modernización ordenada por Julio Argentino Roca, en su segunda presidencia,
cabe un mérito enorme al General Riccheri, con cuya fructífera y patriótica
gestión, se pasó de aquel anterior esquema, que con pocas excepciones (sobre
todo la de San Martin y su famoso regimiento, disuelto por Rivadavia en 1826,
refundado en 1903 por J.A.Roca), se basaba poco más que en el voluntarismo, la
leva obligatoria, y algunas cuantas capacidades innatas que suplían carencias
formativas; dándose un punto de acentuada inflexión, con metódica formación y
con equipamiento muy moderno y amplio, para esa época, desde esa
reestructuración que fue mérito de Roca y Riccheri, principalmente.
El patriotismo, como valor principalísimo, pero en buena medida abstracto,
era inculcado a los uniformados argentinos, en el contexto de la formación
rígidamente prusiana, como era la caracterización de la mayoría de los ejércitos
del mundo, mientras que la por entonces muy poderosa Royal Navy, del Reino
Unido, era el espejo el cual se tomaba como ejemplo a seguir, por la mayoría sino
todas las flotas de guerra del mundo, todo eso a principios del siglo XX.
Pero las fuertes influencias y presiones de los poderosos sectores
oligárquicos, que desde la presidencia de Mitre en adelante, manejaban directa
o indirectamente los hilos del poder en nuestro país, implícita y gustosamente
subordinados a los dictados del Reino Unido, inculcaron incluso a las FFAA que el
“pensamiento económico correcto” debía ser totalmente acorde a los preceptos
y supuestas “leyes económicas” del liberalismo económico, tal como lo habían
prescripto Adam Smith y sus sucesores, los cuales en rigor de verdad fueron
operadores intelectuales al servicio de “su graciosa majestad”, y con ello, de los
intereses imperiales.
Esas poderosas oligarquías locales, se sentían muy a gusto, en el contexto
de subordinación implícita pero muy clara (en muchos casos explícita), a los
mandatos del Reino Unido. Esas minorías, muy ricas, contrastaban con el
contexto de estrecheces económicas, cuando no de tremenda pobreza, de las
grandes mayorías de nuestra población, muy descuidada por los poderosos
locales, a los que parecían importarles más las vacas que los compatriotas, en
muchos casos sumidos estos en la miseria más abyecta.
El servicio militar obligatorio permitió tener un pantallazo general acerca de
la salud y las condiciones de vida de la población. Muchos convocados a prestar
servicio, tenían serios problemas de salud, y en casos muy frecuentes, las tallas y
el escaso desarrollo físico, mostraban en forma fehaciente los serios problemas
de alimentación y las carencias sanitarias muy acentuadas, que aquejaban a
vastos sectores de nuestra población, todo lo cual fue despertando algunas
conciencias acerca de la realidad nacional, muy lejos de la supuesta “grandeza del
Centenario”, concepto groseramente falso que aun hoy se sigue enseñando en
los institutos militares y en otros círculos ultra conservadores.
Incluso eso fue una de las mentiras más groseras, dichas por el actual
presidente argentino, el mismo que intencionalmente está destruyendo al
Estado, con él a Nuestra Patria, el mismo involucrado en impresentables y muy
posiblemente dolosas maniobras con cripto monedas y temas vinculados.
En la prolongada serie de gobiernos que eran partes de la “oligarquía
vacuna” (concepto acuñado por historiadores del revisionismo histórico)
dominante por más de medio siglo, las únicas excepciones al ultra
conservadurismo político y ultra liberalismo económico, de esos largos 64 años
del unitarismo mitrista, parecerían haber sido los gobiernos del “Gringo” Carlos
Pellegrini (creador del Banco Nación, e impulsor de cierto grado de diversificación
productiva), y del “Zorro” J. A. Roca, decidido defensor de la soberanía y de la
integridad territorial, además de la modernización del Estado y fuerte impulsor
de la alfabetización, con su Ministro de Instrucción Pública Osvaldo Magnasco.
Tomar conciencia del deplorable estado de salud, a consecuencia de la
miseria estructural existente, y poco después entender las limitaciones al
accionar de las FFAA, ante el poder y la soberbia de las dos petroleras
anglosajonas que tenían el duopolio del abastecimiento de combustibles, con lo
que podían condicionar las maniobras militares, fueron las motivaciones
principales que permitieron asumir Conciencia Nacional a los uniformados,
comenzando a despejar las marañas de falsedades conceptuales y datos
tergiversados, en los que se basa el liberalismo económico y político.
Después de duras luchas políticas y levantamientos populares
revolucionarios, el establishment oligárquico debió admitir el voto secreto y
obligatorio, en cuyo contexto Yrigoyen llegó a la presidencia en 1916, y en ese
gobierno se creó YPF, primera petrolera estatal del mundo.
Dos Generales e Ingenieros, de irreprochable patriotismo, Mosconi y
Baldrich, fueron los que condujeron y engrandecieron a la petrolera estatal,
desde su creación (1922), hasta el “golpe de Estado con olor a petróleo” (1930),
en el cual con ferocidad persiguieron a ambos militares patriotas, padeciendo
cárcel Baldrich, al igual que el anciano Yrigoyen.
Las oligarquías y las presiones de las petroleras extranjeras, parecieron
instigar al ideológicamente confuso General Uriburu, a asaltar el poder,
perpetrando el primero de una larga serie de similares levantamientos
pretorianos contra el poder constitucional. De todos ellos, solo el de 1943,
terminando con la vergonzosa década infame (1932-1943) no fue instigado ni
avalado por el establishment ultra conservador.
En esa década infame, comenzó a hacerse patente que en las FFAA iban
definiéndose dos sectores diferenciados y paulatinamente contrapuestos: los
liberales, afines al establishment ultra conservador, y los “nacionales”, también
con muchos oficiales indefinidos en esa puja ideológica, bajo el concepto de
excluyente profesionalismo, que podrían definirse como “institucionalistas”.
El General Agustín Pedro Justo, de orientación ultra liberal y por ende muy
afín con el establishment apátrida ultra conservador, llegó a la presidencia en el
marco de elecciones amañadas (con maniobras dolosas y violencias
institucionalizadas, que los conservadores calificaron como “fraudes patrióticos”)
y luego mantuvo su rol preeminente, afín a la oligarquía y permisivo con los
alevosos negociados durante la década infame.
Ya por entonces estaban definiéndose dos sectores ideológicos
contrapuestos, en las FFAA: liberales, con libretos de vieja data algo
reacomodados; y los Nacionales (por no decir “nacionalistas”, pues algunos
comentarios maliciosos le añadían la zeta).
El sector Nacional de la FFAA incorporó crecientes basamentos aportados
por historiadores revisionistas y otros analistas de nuestra realidad, entre ellos
las descollantes figuras de Raúl Scalabrini Ortiz, y Arturo Martín Jauretche;
además del accionar del perseverante y valiente accionar del grupo FORJA, núcleo
de Pensadores Nacionales, con preponderante rol de esclarecimiento. También
fue muy valioso el rol de los historiadores revisionistas, siendo de estricta justicia
citar al gran escritor y notable polemista, el Dr. José María Rosa.
El disruptivo surgimiento del peronismo.
A partir del golpe de Estado de claro tinte nacionalista, de 1943, fue
tomando preponderancia el hasta entonces ignoto Coronel Juan D. Perón, con su
múltiple accionar desde sus cargos de Vicepresidente, Ministro de Guerra y titular
de la Secretaría de Trabajo. Implementó diversas medidas que implicaron fuertes
avances a favor de los asalariados y de los sectores menos favorecidos en general,
además de impulsar la Tercera Posición en política exterior, y el desarrollo, lo cual
le valió el fuerte respaldo que, en forma creciente, y desde entonces, le
manifestaron los trabajadores y los hasta entonces desposeídos, en general.
En 1945 ya era un claro aspirante a la presidencia, para las elecciones que
se avecinaban. En la campaña previa, muy por fuera del rol de diplomático, el
verborrágico embajador norteamericano Spruille Braden, convocó a actos y
marchas contra Perón, en los que todo el arco político conservador y otros
sectores minoritarios (como el socialismo y el partido comunista), se sumaron.
Eso dio lugar a la breve y contundente frase de campaña del peronismo:
“Braden o Perón”.
Al momento de ganar Perón las elecciones, dentro de las FFAA estaban
claramente diferenciados el sector de ideas liberales en lo económico y
conservadores en lo político – social, y el sector nacionalista, existiendo además
un tercer grupo, caracterizados por ser afines a la institucionalidad, si bien de
última estos coincidían por alguno de los otros dos sectores, en particular con los
conservadores.
Los profundos cambios sociales, económicos, tecnológicos y de
posicionamiento geopolítico, que realizó el peronismo, significaron una
transformación general, muy bien recibida por los sectores populares (que
tuvieron notables mejoras económicas y de posicionamiento social), así como de
sectores nacionalistas, siendo evidente que a niveles de suboficiales de las FFAA
y FFSS, era mayoritario el posicionamiento favorable a la disruptiva nueva
doctrina, que significaba el peronismo.
También adhirieron muchos de las oficialidades, si bien en ese sector
castrense perduraron los afines al establishment ultra conservador. Estos
últimos, después de intentonas previas, como el levantamiento de 1952 y el cruel
bombardeo a civiles en Plaza de Mayo, en 1955, tomaron el poder formal,
cargados de vengatividad contra todo lo Nacional y Popular, así como buscando
recrear las anacrónicas y vetustas condiciones socio económicas, de la hoy
inviable Argentina semi feudal, desindustrializada y socialmente excluyente del
largo medio siglo mitrista (1862-1916).
Desde 1955 predominaron los gobiernos de orientación liberal, o sea
antinacionales en los hechos, y desde ese año se instigó en las FFAA y FFSS una
serie de prejuicios, de visceral e irreflexivo odio antiperonista, además de
inculcarse prejuicios con los cuales “ven” supuestos “zurdos” hasta en la sopa.
Desde el golpe de Estado de 1962, acorde a los mandatos semi encubiertos
de la Escuela de las Américas (formateando mentes cipayas entre los
uniformados), se cambiaron drásticamente las prioridades de la Defensa,
priorizándose la “Defensa del Sistema”, suplantando de hecho a la Defensa de la
Patria, como principio básico a sustentar.
Tan profundo fue el cambio de prioridades inculcado a las FFAA y FFSS, que
en los hechos, es bastante frecuente leer o escuchar desaprensivos comentarios
de uniformados, que se reconocen “pro yanquis hasta la muerte”, aberración
conceptual que implícitamente es apoyada incluso por algunos altos oficiales, que
no se molestan por esas desatinadas expresiones, que no son corregidas ni
severamente contestadas, como deberían hacerlo sinceros patriotas.
Al irrumpir con total violencia desaprensiva e incluso sádica, el
autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), las FFAA y
FFSS fueron usadas (y se prestaron gustosas a ello), a apoyar con sus bayonetas,
el conjunto de medidas apátridas que implica el neoliberalismo, doctrina político – económica que nos endeudó fuerte e irracionalmente; que implementó una
apertura total de nuestra economía, con lo que se atacó al Sector Industrial; se
afectó seriamente el funcionamiento de los muchos Entes Estatales Tecnológicos
lo que intencionalmente afectó y destruyó desde adentro a las muchas Empresas
y Entes del Estado, preparando el camino para los cierres o privatizaciones a
precios viles, perpetrados años después por el también neoliberal menemato y el
delarruato; además de promover una brutal concentración de la riqueza,
atacando principalmente a la clase media.
Todo ese enorme daño generalizado, fue perpetrado por personeros de
intereses extranjeros, pero con el feroz respaldo de los uniformados, que no
tuvieron ni aun tienen ni idea de cuanta maldad socio económica se perpetró con
el aval y apoyo cargado de violencia, de las FFAA transformadas en tropas de
ocupación al servicio extranjero y de las minorías apátridas locales.
Algunas consecuencias de 70 años de excluyentes doctrinas antinacionales.
El siniestro y apátrida “proceso”, al cual adhieren fervorosa e
irracionalmente las mayorías de uniformados, fue ideado como continuador del
también muy apátrida Proceso de Organización Nacional, período en el cual se
consolidó el poder unitario y crudamente liberal del mitrismo, subordinado
explícitamente al Reino Unido, en el cual se consolidó la mega oligarquía
terrateniente, con exclusión de las grandes mayorías de población, y entre otras
acciones muy negativas, se fogoneó la guerra de exterminio contra Paraguay
(aliado histórico nuestro), cuyo desarrollo social e industrial resultaba “un mal
ejemplo regional” para el Imperio Británico.
Como confeso continuador de ese período histórico unitario, liberal y
marcadamente anti industrial, el gobierno de Videla y sus secuaces fue llamado
Proceso de Reorganización Nacional. Muy pocos advierten esas nefastas
continuidades históricas.
Evidenciando los escasos o nulos conocimientos de los uniformados, el
escritor canadiense – británico Harry S. Ferns, es desconocido para la mayoría (¿o
casi todos?) los milicos de mentes proceseras.
Ese autor dijo, claramente, que la
única forma de destruir los notables avances que Argentina logró con el
peronismo, sería con una guerra civil. Para ello, el sutil accionar del RU parece
haber operado en ambos sectores, en todo lo acaecido y sus nefastas cargas de
odios, de los deplorables hechos de violencia desatados en Argentina,
principalmente en los años ’70, pero cuyas secuelas siguen lamentablemente
vigentes.
Vinculado con lo precedente y con los casi nulos conocimientos en
Geopolítica, Economía e Historia, que se imparten en los institutos de formación
de militares y fuerzas de seguridad de Argentina, se inculcaron odios a todo lo
Nacional y Popular.
Consecuencias de ello, son los apoyos masivos de los
uniformados a gobiernos claramente apátridas e incluso que desprecian
explícitamente a la Soberanía Nacional, no pareciendo importarles tampoco las
feroces acciones anti industriales y anti tecnológicas, de los gobiernos cargados
de cipayismo explícito, con los que se identifican las mayorías de casi todos los
uniformados.
Parecería que solo les importa odiar visceralmente al peronismo y a todo lo
Nacional y Popular, y suponen “ver” supuestos subversivos en todas partes.
En política exterior, los milicos de mentes proceseras son fervorosos
adherentes a la subordinación total al Atlantismo, y al rechazo muy irracional al
crecientemente importante grupo de los BRICS, el cual apoyó los reclamos de
soberanía de Argentina, entre otras acciones positivas para nuestros Intereses
Nacionales.
Preocupante realidad, expuesta claramente y sin tapujos.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos