miércoles, 26 de agosto de 2026

 LA MACRO ES UN DESASTRE, LA MICRO UN GENOCIDIO
    Entre las muchas falsedades y tergiversaciones conceptuales, profusamente difundidas por el destructivamente serial gobierno libertario, es una muletilla usual enfatizar las supuestas diferencias acentuadas entre macro y micro economía, casi como si fueran contextos separados o profundamente desvinculados.
    Apelan a ese truco pseudo económico, para eludir las abundantes y crecientes críticas que a diario provoca el desastroso plan económico en perpetración, que es copia calcada de los tres precedentes, caratulados como “los cuatro gobiernos M”; lo cual contestan Milei y el coro de Caputo y sus “libertos boys”, auto alabándose con supuestos “grandes logros ‘logrados’ ” (giro verbal en uso por el macrismo, aliado libertario) en la macro economía, en particular la supuesta baja de la inflación, y el muy mentiroso “equilibrio fiscal”. Pura “contabilidad fiscal creativa”, que los propios datos y dichos oficiales desmienten contundentemente.
    Recordemos el concepto de “los cuatro gobiernos M”, que explicité en un artículo anterior: cuatro gobiernos apátridas neoliberales, destructivos del tejido socio económico argentino, a saber: Martínez De Hoz (con el sátrapa Videla), Menem, Macri, Milei.
    Volviendo al tema, la economía nacional (o provincial), es básicamente una, e involucra aspectos generales (lo macro), y análisis puntuales o sectoriales, como por ejemplo evaluar el contexto de los consumidores o de algún sector parcial de la economía (lo micro) -como puede ser la industria–el sector tecnológico–la agricultura y ganadería-, etc.
La economía no es tan difícil como se la suele presentar. Los patriotas de FORJA, ya en los años ’40 del siglo XX, decían -palabras más o menos- “si le explican algo referente a Economía, y no lo entiende, significa que le están ocultando el tema”.
    Mucha gente no entiende el vocabulario económico, ni puede repreguntar para simplificar la comprensión de lo que se explica con poca claridad. Y los periodistas “dóciles”, encarpetados o ensobrados, o acomodaticios, no hacen repreguntas ante las omisiones o falsedades expresadas por el propio presidente o sus colaboradores inmediatos.
    Así sucede con el reiterado énfasis en afirmar, falsamente, que “la macro economía está bien”, lo cual por simple repetición, falta de reflexión y análisis coherente, pasa a ser creído y repetido, incluso por alguno que otro gobernador, que debería estar bien asesorado e informado y debidamente formado en lo elemental del tema económico.
Pero es tan grande el descalabro económico generalizado, que las burdas mentiras de la “contabilidad creativa” aplicada a la macroeconomía, nadie medianamente bien informado cree que “la macro economía está bien”.
    Para medir la inflación, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es el que debería mostrar el impacto de las subas de precios, en los bolsillos del ciudadano de a pie. Pero hace varios meses, el entonces director del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, Marco Lavagna, renunció expresando disconformidad por la negativa oficial de medir la inflación utilizando componentes de cálculo actualizados. O sea que las mediciones con bases de datos desactualizadas, dan resultados erróneos. La inflación real -según analistas objetivos- es mucho mayor que la calculada con la metodología ya anacrónica.
    Cabe recordar que el impresentable ex Vocero Presidencial Manuel Adorni (el mismo presunto delincuente que no pudo justificar el descomunal nivel de gastos de su abrupto enriquecimiento desde que comenzó su deplorable gestión pública libertaria), con la hueca soberbia expositiva que lo caracterizó, anunció formalmente la grosera falsedad diciendo “la inflación es un tema técnicamente superado”; una más de las tantas mentiras de libertarios y sus secuaces.
    Aun con la metodología anacrónica y por tanto errónea, el IPC “oficial”, muestra una persistente alta inflación, muy elevada incluso comparándola con la de los doce años del período 2003-2015. ¡Falso que la inflación está siendo eliminada!
Mayores niveles de “contabilidad creativa” (amañadamente falsa) muestran las constantes afirmaciones de haber alcanzado superávit fiscal, monstruosa mentira con fuertes ribetes delincuenciales.
    Alardear superávit fiscal, cuando el presunto equilibrio económico – financiero estatal, se mantiene artificial y delincuentemente, mediante el burdo ardid de eludir los pagos de conceptos elementale, como los vinculados con la salud pública, la educación pública -en particular las Universidades Nacionales, contra las que tanto odio evidencian operar-, con las falsas “economías” al desguazar entes estatales de valiosos e imprescindibles funciones; e incluso incurriendo en delincuenciales malversaciones de fondos -como sucede con las importantes recaudaciones de impuestos a los combustibles, que por ley deben destinarse al mantenimiento y a nuevas obras en la red nacional de caminos-, y otras acciones aberrantes, en muchos casos amparadas en usos abusivos de la figura de los DNU (decretos de necesidad y urgencia), utilizados para temas que no son de necesidad ni de urgencia.
    Pero el dibujo de falso “equilibrio presupuestario” tiene claras aristas no solo delincuenciales, sino de graves responsabilidades humanas, al ser muchas de las acciones perpetradas, causantes de muchos hechos luctuosos. Tales los decesos directamente provocados por haberse cortado los suministros de medicamentos y atenciones sanitarias, a enfermos con riesgos terminales o pacientes crónicos, y a personas con discapacidades serias y crónicas; a lo cual caben sumar los problemas de atención a la creciente cantidad de gente que debe recurrir a atenderse en hospitales públicos. Y por supuesto, hubo muchos accidentes carreteros, provocados o inducidos por el crecientemente deteriorado estado de caminos y autopistas.
    O sea que cabe calificar de genocidio económico, el que sigue en perpetración alevosa, por parte de los personeros del neoliberalismo salvaje que encarna el libertarismo.
    Ese grosero falso equilibrio presupuestario, podría compararse con el supuesto superávit presupuestario familiar, que podría “alcanzar” cualquier asalariado, si optara por alardear que “le sobra plata”, al no pagar los gastos mensuales de electricidad, agua, gas y transporte urbano; o a practicar “dieta forzosa” con solo una comida diaria.
    Con los burdos justificativos de relatos torpemente falsos, como los descriptos, los personeros del libertarismo y sus secuaces neoliberales pretenden eludir la contundente muy negativa realidad.
    Si la economía fuera tan “exitosa” como pregonan, no necesitarían endeudarnos más en forma permanente; siendo que en realidad evidencian privilegiar el “carry trade” que es un negociado infame, que ya perpetraron con desastrosos resultados, la dupla de Luis Caputo – Sturzenegger y sus cómplices, en anteriores gobiernos neoliberales.
    El actual gobierno libertario, es claramente apátrida, cargado de sadismo con el que se regocija provocando creciente miseria y acentuada exclusión social.
    De mínima, busca involucionarnos a una economía excluyentemente primaria, con una minoría hiper rica, y una gran mayoría resignadamente pobre; mientras pisotea todo concepto de soberanía y de sano patriotismo.
    ¡Pero de máxima, claramente, opera para perpetrar la disolución nacional!
    Entre otras acentuadas incoherencias, buscó involucrarnos en dos guerras, que no nos conciernen, respecto a las cuales y a otros conflictos, en los que Argentina supo mantener una señera postura neutral y pacifista.
    Dentro del respetado encuadre constitucional, existen sobrados motivos para hacer juicio político destituyente, al presidente que no evidencia ni las mínimas condiciones de cordura y estabilidad emocional, imprescindibles para ejercer la muy alta función que tan deplorablemente desempeña.
                        MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
                Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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